Vestigios y proyecciones desde la destinataria de un envío postal
Por Miguel Carrillo Bascary
La foto corresponde a una “faja postal” para el envío
de impresos, cursada a nombre de “Señora Dorotea Cossio de Vallejo”,
domiciliada en Villa Nougués, Estación San Pablo” (provincia de Tucumán). Con fecha
de despacho estimada entre 1911 y 1917
Hasta acá la primera mención sobre la pieza, sin
embargo, en su sencillez encierra una historia en cuyo recorrido los invito a que
me acompañen.
¿Cómo
llegó a mis manos?
La encontré hace varias décadas entre las páginas de
un libro que heredé de mi abuelo, Enrique
Bascary, había pertenecido a su suegro, Benigno Elías Vallejo Posse, de quién hablaremos. Ahí lo dejé esperando
poder referirme a ella “en algún momento”, que llega hoy.
La obra se titula “Memoria histórica y descriptiva de la Provincia
de Tucumán”, que editó en 1881 el gobierno a cargo de Sisto Terán
Nougués[1].
Es una publicación obviamente rara pero que sin dudas debe encontrarse en más
de una biblioteca familiar de Tucumán. Como dato, “Iverlibros” ofrece un
ejemplar a la venta por Internet en 400 euros[2].
¿Qué era
una faja postal?
Se trataba de un
producto pre-franqueado, impreso por la “Casa de la Moneda” para uso del
Correo Argentino, que llevaba la viñeta de un sello postal. Se utilizaba para
despachar impresos, generalmente periódicos, pero también catálogos, prospectos
y otros medios que hoy podríamos denominar como herramientas de marketing. La
publicación se insertaba arrollado o doblado dentro de la faja, se consignada
el destinatario y se despachaba por tren. Al llegar a la estación o parada de
referencia quedaba allí a la espera de que fuera retirada.
¿Qué nos
aporta la Filatelia?
El “Catálogo de Sellos Postales de la República
Argentina”, del erudito Víctor Kneitschel[3],
señala que la pieza estaba tipografiada sobre papel crema de diferentes tonos,
con un tamaño de 115 x 280 mm. Circuló a
partir del año 1911 y su uso se habría extendido hasta 1917. La leyenda “FAJA
POSTAL/ IMPRESOS” indicaba el uso.
Su viñeta se
conoce como “Labrador”, fue grabada e impresa por el “American Bank Note Co.”, de Nueva York, según dibujo de J. M.
Lubary, en un formato de 18,8 x 25,2 mm. Se tiró en varios valores: medio centavo (el que se muestra), 1, 2
y 4 centavos, que se diferenciaban por los colores de la viñeta.
Correspondió al “correo ordinario”, por lo que tuvo amplia circulación, ya que del sello se
emitieron más de 110 millones de ejemplares. En consecuencia, la pieza que
presento no tiene mayor valor filatélico,
solo se precia como testimonio de una época referenciada con la persona a que
iba destinada, así lo veremos.
¿Quién
fue Dorotea Cossio de Vallejo?
Dorotea Cossio Paz de Vallejo, protagonista de esta historia
Además de ser mi
tatarabuela, cosa que ella nunca supo y a quien, por supuesto no conocí, Dorotea Cossio Paz[4]
perteneció a una familia de la elite tucumana. Se casó con Benigno Elías del Corazón de Jesús Vallejo Posse, un
destacado médico tucumano, que presidió el “Consejo de Higiene Pública” de la
provincia en tiempos de las grandes epidemias de siglo XIX y que, además, desempeñó varios cargos políticos.

Participación de casamiento del matrimonio
Cossio – Vallejo (1889)
Benigno Elías era el hijo mayor de Nicéfora Posse Talavera y de Benigno
Vallejo Bazán[5], riojano, quien luego de obtener su título de abogado
en la Universidad de Córdoba, en 1851 abrió su estudio jurídico en un local que
alquiló en Tucumán, precisamente en nuestra “Casa Histórica de la Independencia”, lamentablemente no hay
elementos para conocer si ocupó la habitación que se abre a la derecha o a la
izquierda de la puerta principal de acceso. Esta referencia no es casual, ya
que Benigno estaba emparentado justamente con Francisca Bazán, viuda desde 1806
de Miguel del Laguna y Ontiveros, propietaria del inmueble en 1816, la que
luego de su muerte en 1823 pasó a sus descendientes.
Inserto
acá lo sustancia del señalado
aporte que me hace mi amigo Manuel
Ocaranza Zavalía, en donde hace saber que cuando visitó Tucumán en 1854 Benigno Vallejo Bazán tenía su estudio
en la habitación que quedaba a la izquierda de la puerta principal de la “Casa
Histórica”, es decir la primera sala que visita el público cuando accede a
este monumento histórico. Así lo explicó el célebre historiador y periodista
Vicente Quesada en su interesantísima obra “Memorias de un viejo”, editado en 1888
(T. III, p. 177). La observación obra
íntegra en los comentarios de esta nota. Desde ya que testimonio mi agradecimiento por tan oportuna aclaración.
Aprovecho acá para responder a otra
inquietud que me hicieron llegar: hablo de “puerta principal” ya que la Casa Histórica cuenta con otras dos más pequeñas, cercanas a las
medianeras.
Con los años Benigno
Vallejo Bazán fue senador Nacional por La Rioja, juez federal en Catamarca y
Tucumán, también presidió el Supremo Tribunal de Justicia de esta última,
diputado provincial y hasta profesor de latín. En la perspectiva de la historia
es considerado como “uno de los más
importantes jurisconsultos de la época[6]”.
Evidencia de esto fue la defensa de sus parientes políticos luego que fracasó
la llamada “Revolución de los Posse” (abril de 1856)[7].
El delito de sedición[8]
implicó que el fiscal pidiera la pena capital para los cabecillas pero la
brillante argumentación de Vallejo y algunas consideraciones políticas determinaron
penas de prisión hasta por 10 años y otras menores, que poco tiempo después
merecieron amnistía.
Benigno Elías Vallejos Cossio, a
poco de su casamiento
lució barba y bigote durante toda su vida
La familia que Benigno
Elías Vallejo Cossio formó con Dorotea Cossio fue bendecida con ocho hijos: Dorotea Máxima Josefa[9],
Nicéfora Elvira Josefa[10],
María Rufina Josefa[11],
Clara Matilde Eugenia[12],
Benigno José Máximo[13],
Eduardo Jorge José[14],
Sara Lía Dorotea Josefa[15]
y Raquel Guillermina Josefa [16].
Todos llevaron como tercer nombre el de José/Josefa y como cuarto, “del Corazón
de Jesús”, tal como fue el caso de su padre. Estos aditamentos se repitieron en
algunos nacimientos durante la siguiente generación.
Elegantísimos, el matrimonio Vallejo-Cossio y una de sus hijas, fotografiados
por el italiano Florencio Bixio, durante una visita a la ciudad de Bs. Aires (ca. 1912)
En el curso de su destacada actuación profesional y
social Benigno Elías mantuvo vínculos con Luis Francisco Nougués[17],
descendiente del fundador del ingenio
“San Pablo”, del que fue eficaz administrador. Con solo 35 años de edad gobernó
la provincia de Tucumán entre 1906 y 1909. En el cerro de San Javier paraje de
la Loma de las Cortaderas, se estableció el 31 de diciembre de 1899 un sitio
que concibió como lugar de descanso y para los largos veraneos de sus familiares
y amigos, la actual Villa Nougués.
Benigno Elías recibió un lote donde hizo construir su casa de veraneo.
La familia Vallejo–Cossio
en la galería de su casa de Villa Nougués (ca. 1910)
El acceso a la
Villa se realizaba a lomo de mula y de caballos, por lo que para las
señoras y niñas citadinas tenía algo de épico. El camino carretero recién se
abrió en 1908, aunque en sus comienzos solo permitió el tránsito de carruaje, de manera
que se implementó un servicio de “mensajería[18]”,
que comenzaba su recorrido con las primeras luces del día para iniciar el regreso a las 17
horas, el trayecto demandaba unas dos horas. Recién en 1904 el primer auto interrumpió la calma de la Villa, justamente lo manejaba Luis F. Nougués.
Benigno E. Vallejo, con el
progresista Alfredo Guzmán (a su izq.) y otros amigos
(Foto tomada en el hall
del “Hotel Savoy”, Tucumán, 1927)
Concluyendo
Lo expuesto sirve para explicar porqué la faja que
motiva estos comentarios consigna como
destinataria a Dorotea Cossio de Vallejo con domicilio en la localidad de Villa Nougués y que dé como referencia a
la estación ferroviaria del ingenio “San
Pablo”, que se ubicaba en el faldeo del cerro y que era servida entonces por el tren Provincial[19].
Como referencia en más, a la casa de Benigno Vallejo
llegaban con fajas postales los ejemplares que formaban la popular “Biblioteca [del diario] La Nación” de obras famosas[20]
que matizaban las largas vacaciones en Villa Nougués. Con los años parte de
ellos cumplieron la misma función en la casa de verano que su hija, Sara Lía instaló con su marido, Enrique Bascary, en Tafí
del Valle (a “el Rancho”), todavía subsisten algunos ¡cinco generaciones después!
"Los Tres Mosqueteros" de Alejandro Dumas
observar su encuadernación en tela con una 'modernísima' viñeta art-nouveau
[3] Página 848, 6ta. edición,
1958, en su tomo II.
[4] 1869-1924 (advierto que gw.geneanet.org hace constar
equivocadamente la data de 1926). Era hija de Rufino (II) Cossio Gramajo y de
Dorotea Paz Terán Cárdenas Alurralde, quien presidió la “Sociedad de
Beneficencia de Tucumán”.
[6] Sic: POSSE, José María. Los Posse. El espíritu de un clan. Ed.
Sudamericana. Bs. Airees 1993, p. 44. En igual sentido: BOLSI, Francisco. “Redes
sociales, poder político y familia. Un análisis a partir de los Posse Talavera
en Tucumán (1830-1870)”, en Historia y Memoria,
Nº16. 2018. Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Facultad de Ciencias de la Educación. http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2027-51372018000100199
[8] VALLEJO, Benigno. Defensa en primera instancia de los reos
José Ciriaco, Manuel Miguel, Benjamín y Emidio Posse. Ed. del autor. Bs.
Aires. 1856.
[9] 1890-1975. Casada con Bernardo
Lozada Echenique, médico cordobés, que se radicó en Tucumán y llegó a ser director
del “Instituto de Puericultura”, quien primero operó un equipo de rayos X en su
consultorio. Aficionado al Polo, quien integró el equipo que obtuvo el primer torneo oficial reconocido por la Asociación Argentina del deporte, que se jugó en Tucumán en 1925.
[15] 1903-1983. Casada con Enrique
Buenaventura Bascary Ballestero, renombrado médico obstetra, director de la
Maternidad Provincial y fundador de la Escuela de Parteras y de Enfermeras, abuelo
de quien esto escribe.
[16] 1908-1981. Casada con el abogado y
profesor en la Universidad Nacional de Tucumán, especialista en Derecho Municipal, Ismael Sosa Klix.
[17] 1871-1915. Ingeniero, diputado y
senador provincial, impulsor del Turismo a Tucumán, entre otras muchas medidas
progresistas.
[18] Las mensajerías eran grandes
y robustos carromatos con capacidad para transportar varios pasajeros y buena
cantidad de carga.
[19] El “Provincial”, pertenecía a
la “Cía. Ferrocarril Noroeste Argentino”. Inauguró sus servicios en 1889.
[20] Se editó entre 1901 y 1920, a
razón de cuatro volúmenes mensuales, con lo que alcanzó 875 libros de autores
internacionales y argentinos, tanto clásicos como modernos.