lunes, 5 de diciembre de 2016

Forma de entrada y salida de las  banderas en los actos formales

Por Miguel Carrillo Bascary


Este post responde a una consulta específica; una inquietud repetida que se agudiza cuando se aproximan las Fiestas Patrias y las ceremonias de Fin de Año.

  


Observaciones

Trataremos de responder a la inquietud, observando que la respuesta considera las pautas que rigen en la República Argentina; pero que en otros estados, existen diferentes criterios.

Otra observación que corresponde hacer es que el Protocolo militar establece un orden específico que excluimos del presente análisis por su especificidad.



Principios básicos

Cada una de las banderas nacionales que participan en un acto representan a la Nación (vale la redundancia). Por correspondencia ocurre lo propio, cada una en lo específico, con aquellas otras que la acompañan: provincial; municipal o comunal; institucional; etc. También es el caso de las que representan a otros estados; incluso la llamada “papal” (Estado del Vaticano), que emplean muchas instituciones católicas.

Ante esta variedad surge un primer criterio a considerar: los responsables de la organización del acto deberían actuar con mucha prudencia al momento de determinar qué banderas estarán presentes. Para esto se considerará: el tipo de acto; el espacio y el tiempo disponibles; las relaciones existentes con otras instituciones y numerosas otras variables que sería imposible determinar en el presente espacio.

Para simplificar, en este post nos referiremos exclusivamente a las banderas nacionales. Ya aquí debemos observar que desde el año 2015 los argentinos tenemos dos “banderas nacionales”: 1) la que se denomina “Oficial de la Nación” (cuyas características hoy están definidas por el Decreto Nº1650/ 2010; o sea la celeste, blanca y celeste, con el sol en el centro) y 2) la llamada “Bandera[i] Nacional de la Libertad Civil” (fue reconocida por la ley Nº27.134 como “símbolo histórico nacional”; de hecho es la segunda “bandera nacional”). Esta última es de uso facultativo y siempre debe mostrarse acompañando a la primera; que, obviamente, goza de precedencia protocolar.

Un párrafo especial para la “bandera del Ejército de los Andes”, la misma tiene carácter conmemorativo, pero no es propiamente “oficial”. Por tradición la reciben las escuelas que hayan cumplido cien años; pero también hay otras circunstancias que pueden hacer que una entidad sea merecedora de la misma. Esto tiene su importancia, ya que en el orden protocolar irá luego de la última enseña oficial.
Por ejemplo: si se presenta la oficial de la Nación; la provincial y la municipal; la conmemorativa irá luego de la última.


Preparación previa

Es una etapa a la que no suele darse la importancia que merece. Aconsejamos disponer de un ámbito diferente a aquél donde tendrá lugar el acto propiamente dicho. De esta manera se contará con la tranquilidad necesaria para armar las banderas y coordinar otros aspectos prácticos.

Un breve ejemplo: Cuando asistimos a una recepción formal no nos acicalamos en el mismo salón donde se realizará la fiesta. De igual manera debemos proceder con la preparación previa a los actos.

Quienes participen harán bien en presentarse con suficiente anticipación; es un gesto de cortesía ineludible. La organización aprovechará la ocasión para explicar a los participantes cómo se desarrollará la actividad y qué se espera de ellos. La información evitará malos entendidos.

En el armado de la bandera se cuidará de colocar adecuadamente la corbata; tiene que ajustarse bien, junto a la base de la moharra. Las cintas con que el paño se une al asta también irán firmemente ajustadas.

Otro aspecto que suele presentar inconvenientes es la colocación de las bandas de los escoltas. Nunca nos cansaremos de explicar que deben caer desde el hombro derecho hacia la cintura izquierda, lo que recuerda al tahalí con que los escoltas llevaban su espada para el cado en que debieran defender su enseña.

Por lo demás, los abanderados y escoltas repasarán los detalles de presentación de su aspecto y vestimenta.


La entrada

Primero ingresan las banderas de las instituciones invitadas. Si alguna concurre con otra/s que no sea/ n la/s nacional/es el orden protocolar será: enseña oficial de la Nación; de la “Libertad Civil” (si se usa); papal o de estado extranjero; provincial; municipal o comunal e institucional.
Cuando las banderas “invitadas” sean muchas puede convenir que la organización paute la participación, limitándola a la oficial de los establecimientos o instituciones concurrentes.
En el caso que se utilicen guiones, éstos precederán a la escuadra a cuya entidad identifican.

En último término entrará la bandera del establecimiento huésped (la local).
Si en la formación participan enseñas militares o de fuerzas de seguridad, éstas preceden a las civiles.


En cuanto al orden de precedencia entre los emblemas de las diversas entidades participantes remitimos al apartado específico.

El ingreso debe ser pausado, solemne (como se caracteriza con propiedad); dejando una prudente distancia entre cada escuadra para que todas se destaquen. Los escoltas marcharán formando un triángulo equilátero con el abanderado por vértice delantero; entre ellos habrá que dejar al menos un metro. La actitud corporal de las escuadras es fundamental para jerarquizar el momento; debe desterrarte toda timidez; el paso será firme y la mirada irá hacia delante, el braceo será natural.

Si un establecimiento o institución presenta varias banderas (nacional, provincial, etc.) la distancia entre cada una de las escuadras portadoras debe ser igual a la que exista entre las que representan a diversas entidades.

También es factible que un instituto concurra, con la bandera del secundario; de la primaria y del preescolar; en este caso ingresan guardando el orden expuesto. Este punto merece una explicación, pues en algunas regiones el orden se invierte. Personalmente creemos que el ordenamiento formal es el primero: la bandera que representa con prioridad al establecimiento es la del nivel secundario, por eso debe ingresar primero (y salir última, como veremos luego).


Ubicación en el recinto

La organización dispondrá al respecto de conformidad a las diversas circunstancias del evento. El sitio de honor se reservará a la bandera oficial de la entidad huésped.

Las escuadras no deben amontonarse para que todas las banderas luzcan debidamente.
Los escoltas se colocará siempre un paso atrás del abanderado, nunca en un mismo plano; siempre se privilegiará destacar al emblema.

En cuanto a los guiones, sus portadores se colocarán en un discreto segundo plano y, cuando se inicie el retiro se adelantarán para colocarse por delante de aquella/s que represente/n al establecimiento.
  

El retiro

Se procederá de igual que al ingreso, pero en un orden exactamente inverso, de tal forma que la última bandera en retirarse será la del establecimiento o institución local.


Otros honores

Las banderas son merecedoras de honores cívicos y militares. Esto se traduce de diversas maneras

A su paso se les tributa el aplauso que se les tributa a su paso. Si los invitados están sentados corresponde que se pongan de pie cuando ingresa la primera bandera y permanezcan así hasta que haya pasado la última.

El aplauso debe comenzar cuando la enseña se encuentra a unos cinco pasos y termina cuando la escuadra ha pasado; y se reinicia cuando se aproxima el siguiente ejemplar. Esta cadencia permite que los “aplaudidores” descansen y de esta forma se evita el lógico cansancio que castigará a las banderas que ocupen las ubicaciones más rezagadas.

Los únicos que no aplauden, en ningún momento de la ceremonia son los abanderados y escoltas.

Es todo un clásico la duda sobre si se aplaude la salida de una bandera. La tendencia natural es hacerlo, pero en algunas regiones la usanza niega el aplauso cuando ocurre el retiro. Esto genera estériles cuestionamientos que deberían evitarse. El Ceremonial, con su natural pragmatismo, permite dilucidar la cuestión.

La solución es muy sencilla: que el locutor o maestro de ceremonias indique “Acompañamos el paso de nuestra Bandera con un cálido aplauso” (o alguna expresión parecida). De esta forma queda bien claro que se aplaude “el paso” no el “retiro”.

Tanto durante el ingreso, como en el retiro de banderas, los hombres que se encuentran con gorras o sombreros deben descubrirse. Las mujeres tienen el privilegio de no hacerlo. En cuanto a los militares y miembros de las fuerzas de seguridad uniformados realizan el saludo propio de su estado, habitualmente conocido como “venia”.


Acompañamiento musical

Las reglamentaciones de provincias no son coincidentes en este punto. Nada obsta que, de ser posible, el ingreso y retiro de banderas se acompañen con alguna composición musical. Lo habitual será apelar a la marcha “A mi bandera”, que deberían corear todos los participantes.


Orden de precedencia

Este tema merece un especial tratamiento porque los criterios pueden ser varios. En principio corresponderá ordenar las escuadras según:
1- La antigüedad de la fundación del establecimiento o institución
2- El nombre de la misma
3- El número del establecimiento escolar

La primera pauta es la más tradicional, pero ofrece el problema de conocer con precisión la fecha del caso. Además, hay instituciones que son continuadoras de otras más antiguas lo que les permite reivindicar los derechos de estas últimas. ¡Todo un problema, en la práctica!

La segunda forma de ordenar suele ser habitual, pero también aquí pueden surgir conflictos: muchas instituciones tienen designaciones de uso corriente pero sus nombres formales suelen diferir. Lo propio es atender a este último parámetro.

Finalmente, parecería que el número del establecimiento podría ser la manera más sencilla para encolumnarlo, pero hallamos una doble numeración ya que corresponde distinguir entre aquellos que son oficiales y los de gestión privada. Esto abre dos posibilidades: la primera, dar preferencia a los primeros sobre los segundos y luego apelar a la denominación; la segundo ordenarlos por número prescindiendo de toda otra consideración; en caso de coincidencia podría, a su vez optarse, por la fecha de fundación; por el nombre o bien, por privilegiar a los oficiales por sobre los de gestión privada.

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Con los años este aspecto del Protocolo se ha flexibilizando y los criterios estrictos se van perdiendo insensiblemente. Vemos que en lo cotidiano las reglas expuestas se observan en contadas oportunidades. Desde la técnica protocolar es una pena, pero también es un realidad. En todo caso corresponderá que la organización disponga en la materia, explicitando los criterios que usa para evitar resentimientos.






Notas 

[i] Esta enseña fue entregada por el propio general Manuel Belgrano al pueblo de Jujuy, como testimonio de su heroísmo en las batallas de Tucumán y Salta. El término “libertad civil” equivale a lo que hoy conocemos como “estado de derecho”, es decir que las autoridades deben desarrollar su gestión respetando la Constitución y las leyes, desterrando toda arbitrariedad, y defendiendo los derechos humanos de sus habitantes.

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