viernes, 25 de marzo de 2016

Banderas de Cristo (primera entrada)

La bandera de Cristo  resucitado

“La Resurrección” (Botticelli, 1490)

Por Miguel Carrillo Bascary

¡Cristo ha resucitado!    ¡Feliz Pascua!

       Asociándonos a la Festividad Pascual analizaremos esta curiosa “bandera” cuyas dos versiones han influenciado poderosamente a la Vexilología universal.
      Sirva también el presente post como un amistoso saludo de Pascuas dirigido a todos nuestros sufridos seguidores.

En innumerables composiciones artísticas de diversos períodos históricos se representa a Nuestro Señor Jesucristo saliendo triunfador del sepulcro, tras su resurrección. La temática comenzó a difundirse desde la Baja Edad Media y se multiplicó en el período del Renacimiento, prolongando su vigencia hasta la actualidad. Ese es el origen pictórico de la supuesta “bandera de Cristo resucitado” que de hecho nunca existió.

La imagen responde al deseo de los artistas de reforzar el triunfo de Cristo sobre la muerte, un acontecimiento central en la historia universal que dio sentido a tan supremo sacrificio redentor sustentado en el inmenso amor Dios.

La Resurrección en al Arte

“La Resurrección” (Rafael, ca. 1500)

           Quizás la más famosa obra sobre el tema se la atribuida a Rafael Sanzio, un óleo sobre tela que atesora el Museo de Arte de Sao Paulo (Brasil), puede datarse entre 1499 y 1502. Posee una estructura rítmica en la que participan los diversos elementos de la composición destacando el protagonismo central de Cristo que con su mano izquierda empuña un estandarte blanquirojo, mientras bendice al observador con su derecha.

Al finalizar este post ofrecemos numerosas imágenes ordenadas cronológicamente que ilustran a Cristo resucitado portando el lábaro del que tratamos aquí.

Las dos versiones del estandarte de la Resurrección

En las investigaciones que sustentan este material hallamos que la versión de la “bandera del Resucitado” más difundida tiene fondo blanco y la cruz roja. En menor medida el Arte aporta una visión inversa; donde el paño es rojo y la cruz es blanca. 

No se trata de una imagen positiva y otra negativa; ambas se nos presentan autónomas; legítimas en sí mismas; perfectamente válidas, tanto una como la otra. Sus valores son equivalentes y ambas coinciden en destacar algunos de los atributos de Cristo y el hecho mismo de la maravilla de su triunfo sobre las tinieblas de la muerte.

La cruz; el paño y el asta

En la Resurrección la cruz pierde su condición de un patíbulo que tenia originalmente; de un instrumento de la vindicta pública contra los mayores delincuentes y se transforma en un símbolo del triunfo sobre la muerte, hasta el punto de identificarse con Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre; Alfa y Omega de toda la Creación.

La cruz es el atributo central que carga el paño del estandarte resurreccional y se refuerza, por lo general, cuando se reitera en el remate del asta que la sostiene ratificando el poder vivificador del símbolo.

En manos de Cristo el asta se refleja en el cayado que utiliza el “Buen Pastor”, una imagen que nos acostumbráramos a ver desde el beato Pablo VI y que luego utilizaron todos sus sucesores.

El beato Paulo VI, con su báculo favorito

En cuanto al paño, la pieza es representación misma de Cristo. En las expresiones artísticas vemos que se usa en dos composiciones:

a) Blanco con una cruz roja:

El color del paño remite a la luminosidad del blanco, símbolo de la luz, lo que establece una directa antítesis con el negro que sugiere la muerte, consecuencia del voluntario apartamiento del Hombre de los designios de su Creador, algo que habitualmente se conceptúa como “pecado”. El blanco es también imagen de pureza; de alegría; de la perfección; del bien; aunque que no dejamos de señalar que para algunas culturas que este color remite a la muerte por recordar la palidez cadavérica, a los fantasmas y al vacío. Sin embargo, en Occidente siempre se le asignó un sentido positivo.

Para los interesados en la simbología de los colores recomiendo calurosamente las obras de Michel Pastoureau (son muy numerosas y a cuál más apasionante) o bien “Psicología del Color” de Eva Geller (Edit. GG, Barcelona; 2004)

La cruz caracteriza el supremo sacrificio del Hijo de Dios en aquél instrumento de suplicio que era la cruz en tiempos de Roma. Paradojalmente, en manos de Cristo, la cruz implica el triunfo del Amor de Dios por su creatura quién no trepidó en enviar a su Hijo para morir por el género humano que lo rechazó, como lo vemos en el relato del Génesis.

El rojo de los trazos es una reminiscencia de la sangre corriendo por el cuerpo de Nuestro Señor; que se desliza desde ambas manos, traspasadas por los clavos que las fijan al madero, para coincidir con el flujo que cae en vertical desde su cabeza lacerada por la corona de espinos; para formar literalmente un riacho que se precipita por su cuerpo torturado y que se prolonga más allá de sus pies (también clavados) para chorrear por el madero hasta empapar la tierra, símbolo que alude a la redención por la Cruz de toda la Creación y de todo el género humano que la habita.

En consecuencia, el estandarte blanco con la cruz roja es una imagen del mismo Cristo crucificado; composición que interpretaban sin dificultad los contemporáneos de los artistas que usaron esta imagen en sus creaciones.

A la vista del observador el lienzo blanco con la cruz roja contrasta nítidamente con el fondo de las pinturas, generalmente oscuro o multicolor, lo que otorga a la imagen una sensación de profundidad que destaca al estandarte y que se complementa con las albas vestiduras del Resucitado en un paralelismo que refuerza ambos elementos.

“La Resurrección” (Andrea di Bartolo, ca. 1400)

b) Rojo con una cruz blanca

También aquí el paño del estandarte es imagen del cuerpo de Cristo glorificado, teñido de rojo por el sangrando de la infinidad de las heridas recibidas, en tan cruento sacrificio. En la Antigüedad el rojo saturado tenía origen en la púrpura, un pigmento cuyo altísimo precio lo reservaba para los reyes, transformándose en símbolo de la majestad; del poder. Como alegoría espiritual el rojo alude al sacrificio supremo de oblar la sangre; el martirio; pero también alude al Amor; a las llamas amorosos que consumen la totalidad de la persona; a la vida; a la alegría y al dinamismo. También puede asignársele significados negativos (ira; odio; pasión carnal; etc.), pero el contexto histórico de la Resurrección excluye este correlato.

En definitiva, podemos ver en el rojo la realeza y la magnificencia de Cristo como hijo de Dios; imagen misma del Amor en su más alta expresión que admitió la entrega total en la Pasión y muerte; y muerte de cruz.

Si observamos detenidamente el paño teñido de rojo con la cruz blanca en su centro, esta última destaca aún más y establece una mutua correspondencia que potencia ambos colores. Contrastando con el blanco de las vestiduras de Cristo se complementan íntimamente y se proyectan te a la consideración del observador.

“La Resurrección” (Autor desconocido, ca. 1400)
  
El estandarte de Cristo en manos de los Santos

El lábaro de la Resurrección también aparece en manos de diversos santos captados por el Arte, cual campeones de Cristo en la lucha contra el mal. Curiosamente no ocurre igual con las santas, como si los artistas hubieran reservado este atributo para aludir justamente a enfrentamientos bélicos, donde según las convenciones del pasado el género masculino monopolizaba los puestos de lucha de los estaba excluida la mujer. Obviamente nuestra concepción actual ha reformulado tan rígidos roles. La iconografía nos manifiesta este hecho en:

San Jorge de Capadocia

a) San Jorge de Capadocia.

La Cristiandad ubica a este santo hacia fines del siglo III y es recordado por su victoria en el singular combate sobre Satanás que había adoptado la forma terrorífica de un dragón. Fue martirizado el 23 de abril del año 303. El acontecimiento real se ha confundido con la leyenda; al Santo se lo suele representa en el Arte con la figura de un caballero que con su espada hiere de muerte al monstruo; lleva capa roja y monta en un caballo blanco, a veces porta un escudo albo ornamentado con la roja cruz de Cristo. Antonio se convirtió tempranamente en uno de los santos más populares y su veneración se extendió por todo el mundo.

La cruz roja sobre campo blanco fue distintivo durante las Cruzadas, lo que implicó la difusión del símbolo. Mas tarde fue la divisa de la poderosa Orden de Caballeros del Templo (Templarios). Desde el año 930 Milán tomó como propia la bandera blanca y granate que enarbolara su obispo Adalberto. Cuenta la leyenda que en el 1096 Pedro I de Aragón sitiaba la ciudad de Huesca, en poder de los musulmanes, cuando los cristianos se retiraban descendió de los cielos San Jorge portando enseña con una cruz roja, la aparición les dio renovados brios y consiguieron la victoria; desde entonces Huesca asumió la esa divisa. Génova izo lo propio al menos desde 1198 (según el “Annales Januenses”) y la difundió durante sus años de predominio en el Mar Mediterráneo.


El “Libro de todos los Reinos” (1350) asigna a Georgia una bandera Blanca cargando una cruz roja: 


Eduardo el confesor, de Inglaterra, reconoció a San Jorge como santo patrono del reino en 1348 lo que determino que los colores predominantes en su tradicional imagen pasara a identificar a Inglaterra; pero, aunque de hecho esta disposición ya caracterizaba las huestes de este origen desde que Ricardo III, Corazón de León se sumo a la III Cruzada con muchos de sus súbditos.

Bandera de la cruz de San Jorge / Inglaterra

La ciudad de Londres adoptó una enseña similar, con un sable en el cantón:


La “cruz de San jorge” es parte esencial del diseño de la Unión Jack, emblema del Imperio Británico y origen de una extensa familia de banderas:

El posterior desarrollo del Reino Unido como potencia marítima y el hecho de que el principal grupos de sus navíos utilizada la llamada insignia blanca (“White Ensigne”) potenció el uso de este diseño que fue ofilializado en 1864:


Es entendible que otras naciones no quisieron que sus pueblos asociaran la bandera de San Jorge (con Inglaterra y Génova, por ejemplo) con la que el Arte atribuía a Cristo resucitado, por esto se prefirió usar la segunda versión de la bandera de gloria, la que tiene paño rojo con la cruz alba cuyo usos algunos remontan al Imperio Romano de Oriente; otros a la Orden de los Caballeros Hospitalarios u Orden de Malta, que la conserva hasta nuestros días, bien que con algún diferencia de diseño.

Dinamarca reconoce también un origen milagroso que se identifica con Cristo, ya que según la leyenda cuando el rey Valdemar II combatía a los estonios en 1219 se vio descender del cielo una enseña roja ornada de una cruz blanca, a cuya consecuencia se produjo el triunfo danés.

La “Dannebrog”

El ducado de Saboya y, consecuentemente, el Piemonte también usan el mismo esquema como su signo tradicional:


b) San Santiago Apóstol, cuya devoción se hizo muy popular durante las luchas de los españoles contra los moros, también suele ser representado munido de un estandarte blanco con la cruz roja.

San Santiago "mata-moros"

c) San Juan el Bautista es otro a quién el imaginario popular inviste con un pendón similar. La lista no se agota con él, podríamos señalarse otros muchos integrantes del santoral que por tradición se representan con el atributo que comentamos.

La forma de pendón o gonfalón

 
 
Gonfaloneros:  recreación moderna  e imagen antigua

Para quienes recién se aproximan a la Vexilología, el “pendón” es un vexiloide cuyo largo es mayor que su ancho y que cuelga de un travesaño que cruza perpendicularmente el asta. En consecuencia, “pende” (cae), de donde toma su nombre.

Los gonfalón o confalón (gonfaloni), terminología que se origina en las regiones itálicas; alcanzan amplio uso por parte de las comunas y gremios medievales.

Este tipo de insignia permite apreciar su contenido mejor que una bandera pues su flamear es casi inexistente. Por esta razón, los pendones se prestan excelentemente para ser usados en ceremonias solemnes, donde al lento paso de su portador permite que el público aprecie fácilmente los símbolos que carga el paño; circunstancia que históricamente favoreció el uso del pendón en la Liturgia y en eventos institucionales.

Como una excepción vemos que el pendón predominó durante el periodo medieval del Japón aunque en este caso la fijación se realizaba por uno de los laterales y por el superior.

Banderas samurai (Excelente imagen diseñada por Emmanuel)

La adopción del pendón para acompañar la figura de Cristo, resalta su protagonismo con el acompañamiento del vexilo.

“La Resurrección” (José Espinoza Chamorro, Lima)

La “bandera del Cordero de Dios”

En tanto que Cristo es el llamado “Cordero de Dios” (Agnus Dei), víctima pura e inocente inmolada por el perdón de los pecados; hoy se constituye como un símbolo del sacrificio de Jesús en la cruz. Alude al cordero que sacrificó el pueblo judío en la conmemoración de la Pascua y a Isaac, que estuvo a punto de ser inmolado por su padre Abraham. San Juan Bautista alude a Cristo al decir “He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”, como nos relata el evangelista San Juan en el capítulo 1, versículo 27. La alusión la repite el mismo Juan en el Apocalipsis y San Pablo hace lo propio en su Primera Carta a los Corintos; también puede verse una remisión en el Antiguo Testamento, en palabras de los profetas Isaías (Is 53, 7) y Ezequiel (Ez 46, 13). Son numerosas las representaciones artísticas que presenta a este animal sosteniendo un estandarte similar al de la Resurrección, consecuencia de la idealización de Cristo Resucitado que adoptaron los artistas.

Por lo general el Agnus Dei embanderado aparece con pendón blanco y cruz roja; en otras versiones la enseña es totalmente blanca o dorado; también se lo ve portando una cruz en el remate de un asta larga; solo por excepción carga un estandarte rojo de cruz blanca.

Mosaico con el Agnus Dei embanderado

Las siguientes imágenes ilustrarán lo expuesto, entre las que se cuenta el escudo de armas de Puerto Rico:
Escudo de Puerto Rico 


 

¿Es la bandera del Cristianismo?

Contra lo que podría creerse los hipotéticos diseños que vemos en las expresiones artísticas de la Resurrección no son el símbolo del Cristianismo. De hecho, esta religión no tiene una bandera que la identifique, aunque hay algunas confesiones parciales que hayan adoptado una enseña particular como la episcopal.

 Bandera de la iglesia Episcopal

 La Iglesia Católica Apostólica y Romana, tampoco posee hoy una bandera propia, aunque su conductor, el Papa, haya tenido diversos pabellones para representar su autoridad terrenal; en la actualidad utiliza la bandera del Estado de Ciudad del Vaticano:
Bandera oficial del Vaticano (en suso desde 1824)


Influencia en la Vexilología

Estas supuestas banderas que el Arte atribuye a Cristo Resucitado tendrán una enorme influencia en la definición de numerosas enseñas a lo largo de los siglos. 
Tanto su variedad blanquiroja como en la rojiblanca engendraron extensísimas “familias de banderas” que multiplicaron sus imágenes a todo lo ancho del orbe. 

En un futuro post expondremos diversas banderas que se basan en las que aquí comentáramos.

Cumpliendo lo prometido:

             Aportamos otras imágenes pictóricas de la Resurrección: 

Autor moderno cuyo nombre no conocemos

                                  Peruggino ca. 1500                                 Sin datos        

                      Meister des Hausbuches                        Retablo de Trebon, ca. 1380

Para los más interesados:

Interesante desarrollo en power point, de Emilio Fernández Cordobés (2013), en: http://es.slideshare.net/efeferna/la-resurreccin-de-cristo-en-el-arteef-26215543?related=2
Remarcable blog del artista peruano Joel Espinoza Chamorro: http://joelespinoza.blogspot.com.ar/

Otra interesante selección sobre el tema aparece en  http://www.radikewl.com/50450216.html





8 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por su aporte al bien común. Un abrazo en Dios y la patria.

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  2. Preciosa ilustración y contenido. No se me ocurrió que podía ser tan interesante el tema. Abrazo!

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  3. Muchas gracias por los lindos comentarios. Esto ayuda. Agradeceré mucho que me propongan temas.

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  4. Aprender es algo maravilloso, gracias por el trabajo, es muy interesante, sigan así, Luis Osores, Bs As Argentina

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  5. Muchas gracias Mini! Tus palabras ayuda especialmente en medio de esta grave crisis. Te hago saber que ayer publiqué una entrada sobre el significado de otro símbolos pascual, el Agnus Dei. Cordial saludo.

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  6. Me encanto leer esta post. Siempre quise saber le significado y el porque de esta bandera. Muchas gracias.

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  7. Muy interesante!! Me sacó muchas dudas sobre el origen de las banderas, gracias, muy bien explicado!!

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