miércoles, 27 de septiembre de 2023

Apuntes de ceremonial y etiqueta para actos oficiales / Parte 2

Grandes y pequeños detalles

 

Por Miguel Carrillo Bascary

La experiencia acumulada en muchos años de concurrir a diversos tipos de actos institucionales me motiva a compartir esta segunda entrega de apuntes sobre lo que conviene tener en cuenta y evitar, a lo que sumo algunos tips que podrán ayudar ocasionalmente. La primera parte de los Apuntes podrán encontrarla en https://banderasargentinas.blogspot.com/2023/07/apuntes-de-etiqueta-para-actos.html

Ojo con los ojos

Una actitud personal inveterada impone que cuando se saluda a otra persona se establezca contacto con su mirar. No hacerlo así implica no considerar al interlocutor, no reconocerlo en su dignidad y por ende constituye una situación de violencia social que siempre debe evitarse.

Durante la exposición a cargo de un orador lo correcto es dirigirle la mirada y no demostrarle indiferencia oteando el panorama. Esta recomendación es particularmente aplicable a las más altas autoridades presentes en la ceremonia, ya que es natural que todos estén atentos a sus más pequeños gestos. Si el público advierte que las primeras figuras tienen sus miradas puestas en alguien o algo que no sea el expositor, invariablemente se despertará la curiosidad de conocer quién o qué demanda su atención. Si estos gestos se multiplican es lógico que lo perciba el exponente, lo cual implicará una manifestación de violencia social hacia su persona. 

Quienes tiene poca experiencia en participar en actos donde se iza una bandera no suelen considerar la importancia de seguirla con la vista mientras se iza en el mástil o bien cuando se arría. Tan aparentemente ingenuo como desconsiderado gesto implica un menosprecio a todo lo que representa el símbolo.

Las ofrendas

Sigue siendo parte de las ceremonias oficiales el colocar una ofrenda floral o de gajos verdes ante un monumento, una placa recordatoria o una bandera. Los invitados a depositarla lo harán a continuación de las principales personas que sean convocadas a tal efecto, quienes tomarán el testimonio para trasladarlo y dejarlo en el lugar pertinente. Solo serán dos las personas que asuman estos roles, el resto acompaña.

Si los encargados de la operación son más de dos personas, quienes acompañen a los de mayor nivel cuidaran de no adelantarse a estos, tanto en el trayecto hasta el lugar de depósito, como al regresar hasta los lugares que ocupaban.

Es usual que el responsable de la organización del evento prevea la cercanía de un auxiliar para indicar a los protagonistas de la ofrenda el lugar preciso donde debe colocarse. En su caso, éste debe hacer gala de discreción y no sobreactuar en su rol de servicio, por el mismo motivo su vestimenta será lo más neutra posible y sus gestos manifestarán cauta seguridad.

Sitios marcados

Es un viejo recurso de los ceremonialistas señalar el lugar que debe ocupar cada participante colocando en el suelo un pequeño cartelito con su nombre. El problema es que a veces la letra es tan pequeña que a los citados se les hace imposible percibir lo escrito, de manera que finalmente todo queda en buenas intenciones y se mezclan las posiciones. Por supuesto que no es para nada elegante que los auxiliares deban multiplicar sus esfuerzos “acomodando” a los invitados.

¿Alguna pauta al respecto? En primer lugar, utilizar letra grande para imprimir los apelativos. En segundo, hacerlo sobre un papel o cartulina del color que sea lo más parecido posible al del piso (caso contrario serán captados por las cámaras) y utilizar letras contrastantes. Finalmente, al menos hacer conocer a los funcionarios si deberán colocarse en una primera o en segundas líneas, a la derecha, al centro o a la izquierda del conjunto.

Jamás sustituir sus nombres con las banderitas de los países representados, ya que sería una grave ofensa al decoro de los símbolos nacionales.

Si del Himno hablamos no dejar de cantarlo

Traigo a la memoria del lector las numerosas críticas que recibía el hoy idolatrado Leo Messi por no unirse a sus compañeros durante la entonación del Himno nacional argentino en las ceremonias previas a los partidos del Seleccionado. Esta aparente displicencia fue remediada por el astro, hasta el punto que hoy entona las estrofas patrias como todo argentino que se precie.

Los himnos nacionales representan al pueblo que los consagraron en su historia y también a los gobiernos del estado pertinente. Estas piezas vocales demandan que quienes se sientan partícipes de la nación de que se trate lo canten siempre en tono firme y decidido.

Los himnos no son meras composiciones musicales, expresan sentimientos, valores y vivencias. Quienes cantan un himno suman su protagonismo a la ceremonia conjunta. No hacerlo implica colocarse más allá del resto de la comunidad en un gesto de equivoca superioridad o de inaceptable prescindencia, algo totalmente inaceptable.

Nada excusa el silencio. Ni siquiera una mala voz, tampoco desafinar. Cada persona debe aportar lo suyo en una dimensión de la diversidad que caracteriza a la igualdad democrática. Como en Argentina la mayoría de los actos patrios se concretan en invierno es factible que algunos se vena afectados por dolencias en sus gargantas, pero ni aun esto debería inhibir de, al menos, vocalizar en silencio la letra de la canción patria.

Conviene destacar quizás que cuando en una ceremonia encabeza el canto de un himno nacional un profesional de la voz, esto no excluye el acompañamiento del pueblo. La ocasión no es un número del artista al que se concurre a escuchar. Es el /la dotado/a quien con su técnica y voz encabeza o guía al pueblo, que hace su aporte en la medida de sus posibilidades.

Y tratándose de un himno nacional es fundamental que se entienda que la pieza constituye una sola unidad entre la letra y la música, de manera que termina cuando se escucha el último acorde y no con la letra postrera. Al respecto indica profesionalismo en el guionado de la ceremonia que cuando se anuncia el Himno desde la locución se advierta una expresión similar a la siguiente: “… recordemos que tributaremos nuestro aplauso al símbolo cuando hayamos escuchado el ultimo acorde musical”.

Más aún, siempre será bien visto que quienes conocen un himno nacional extranjero acompañen su canto. Nada impide que un argentino proceda de esta manera. En su caso será un dechado de atención para con los extranjeros presentes, un meritorio gesto de buena voluntad.

Algo más, en la eventualidad de que los varones utilicen sombrero u otro tipo de cubrecabezas es absolutamente esencial que se descubran, tanto cuando se canta el Himno nacional de su país como el de otro estado. Por tradición se excluyen de esta pauta de conducta a las damas y a los uniformados.

Para quienes deban exponer

Pretender fijar pautas sobre la mejor manera de dirigirse a un auditorio en ceremonias oficiales o corporativas sería vana ostentación de mi parte. Existen verdaderos tratados sobre la materia a los que corresponde remitir. Esto no obsta que en las breves líneas que siguen me permita puntualizar algunas pautas mínimas con toda simplicidad.

Es usual que quien esté previsto que hable en una circunstancia como las mencionadas deban ascender a un palco, escenario o a un atril ubicado en un desnivel con respecto al solado. Nada mas poco elegante que tropezar al hacerlo o, peor aún, que la inadvertencia lleve a trastabillar o, peor aún, que provoque una caída. En consecuencia, será una medida de elemental prudencia que el expositor mida sus movimientos y que no pierda de vista la posición de sus pies mientras asciende hasta el lugar desde donde hablará. Algo obvio, pero la experiencia indica lo válido de la advertencia que realizo.

Una vez en el atril y, eventualmente, desde su posición en la mesa, el consejo para el inminente expositor es que se sitúe en el ambiente. Corresponde que se dé un espacio, un momento, que recorra con su vista el auditorio, haciendo contacto visual con las primeras filas y acostumbrándose a las luces que lo enfocan. De alguna manera, deberá dominar el panorama, dejando traslucir la momentánea autoridad que se le ha confiado, pero sin imponerse manifiestamente. En no pocas ocasiones este instante de silencio inicial servirá para que se acalle alguna tardía murmuración en la sala.

El expositor se verá beneficiado si es capaz de realizar algún gesto empático, adecuado a la situación de que se trate. Suele pensarse en un mínimo sonreír, pero no siempre será adecuada. También hay riesgo de que la tensión nerviosa haga lo suyo y en vez de una sonrisa salga una mueca. No hay receta universal al respecto, mucho dependerá del autodominio, de la experiencia y de la inspiración del susodicho.

Estos primeros instantes también son para acomodar el micrófono y, luego de que se haga, hay que olvidarse del adminiculo. Toquetearlo repetidamente durante la exposición es un gesto fetichista que denota búsqueda de una seguridad de la que se carece. Algo similar ocurre con el cabello, una causal que suele incidir en aquellos que lo lucen largo, particularmente en las damas. Ambas circunstancias constituyen una suerte de muletilla gestual que si no se disciplina puede tornarse en un modismo susceptible de ser ridiculizado.

Sabido es que el expositor jamás debe tomarse del atril ,a la manera de una tabla de salvación, otro gesto que denota inseguridad ante el público. Algo similar se revela si se toman reiterados sorbos de agua, un recurso con incidencia tanto negativa como positiva, a condición de que prive la prudencia.

Si se habla sentado, tampoco hay que hacerlo con las piernas cruzadas, ya que implica una tensión innecesaria que puede traslucirse en una negativa postura corporal, por lo demasiado rígida.

Los benditos celulares

Nuestra generación ha incorporado tan íntimamente los celulares a la vida cotidiana que perdemos perspectiva cuando participamos de una ceremonia formal. Es algo obvio, pero nunca falta alguien que se olvida de apagarlo o ponerlo en “vibrar”, sin reparar lo embarazoso que resulta que todas las miradas se dirijan hacia el poco memorioso cuando los pitidos alteren la normalidad del evento.

Al respecto, un gesto de profesionalismo en la elaboración del guion demanda que antes de que se inicie el acto, el locutor recuerde a los presentes que es preciso silenciar los aparatejos y, como devolución, que entre las palabras finales se tenga la atención de recordar la necesidad de conectarlos o de aumentar el volumen.

Un aparte para aquellos ansiosos que no pueden estar desconectados, particularmente si son autoridades a las que pudiera demandarse la atención de alguna novedad importante. En estos casos se impone confiar el teléfono a algún colaborador que tras ponerlo en vibrar podrá atender discretamente el llamado y juzgar si resulta imprescindible comunicar lo pertinente a su superior.

Siempre en torno al celular, es bivalente la actitud general en ocasión de sentarse a la mesa. Obvio que tratándose de una situación formal resulta inaceptable colocarlo al lado de los cubiertos, más aún se lo debería apagar o al menos silenciarlo, para eventualmente consultarlo en ocasión de algún transitorio retiro de la mesa. De la misma manera que lo veíamos en el párrafo anterior, las personas que tengan un protagonismo saliente en el encuentro social deberían confiar su móvil a un colaborador que juzgará cuando será necesario apercibir a su jefe de un llamado.

En cuanto al tipo de toque (rings) hay que ser muy prudente en la elección. Se preferirán los neutros, los más clásicos, los que sean poco estridentes. Hay algunos que no condicen con la imagen institucional o personal que debe proyectar un dirigente social o una autoridad.

Pañuelos y pañuelitos

Llegado el verano, cuando el calor genera copioso sudor en los rostros, lo indicado es utilizar pañuelos de tela que tendremos que plegar y depositar en un bolsillo luego de cada uso. Es inadecuado emplear pañuelitos descartables. ¿La razón?, la expondré con una pregunta: ¿Dónde ponerlos luego de usar?

No es cómodo colocarlos en un bolsillo y es una grosería deslizarlos hasta el piso.

Al respecto viene a mi memoria un muy robusto intendente que al terminar un acto bajo el rayo del Sol dejó un círculo de blancos pañuelitos arrugados en el lugar donde estuvo.

De olvidos y descuidados

Hay circunstancias donde se producen embarazosos “descuidos” con la vestimenta, ya que los apuros y olvidos pueden deparar que algún cierre quede sin levantar. Esto puede suceder a los funcionarios varones, particularmente ¡Ni que decir si la camisa aflora por la ventilación que no debió quedar abierta!

Un avezado hombre público supo comentarme una vez que tenía convenido con quien oficiaba de su secretario, que estaba autorizado a formularle cuanta observación juzgara necesaria sobre, su vestimenta y actitudes. Es una buena medida, ¡a condición de que el auxiliar no sea un obsecuente!

Perfumes

Pareciera ocioso mencionar el tema, pero nunca es superfluo. Al respecto se aplica el tradicional apotegma: “si breve dos veces bueno”, que en el caso de perfumes puede expresarse como: “nada mejor que en su justa medida”. Particularmente cuando se trata de fragancias dulces. Utilizar un perfume de alta saturación es tan exorbitante como cualquier exceso en el vestir.

“Delicadeces” para los paparazzi

Es necesario comprender que las personas que forman la primera línea en una ceremonia quedan permanentemente expuestas a las cámaras y que cualquier gesto equívoco puede quedar registrado, con lo que se afectará al concepto general sobre el protagonista o a la imagen de la institución a la que representa. Vemos algunos ejemplos, burdos hasta la saciedad, pero que no por esto dejan de darse: rascarse la oreja, meterse un dedo en la nariz, toser sin taparse la boca o hacerlo con la palma de la mano, bostezar estentóreamente y hasta rascarse el pelo o cierta parte de la anatomía varonil.

martes, 26 de septiembre de 2023

Imagen institucional: un vexilo y un "detalle" de Protocolo

 Cuando hay que cuidar todo

 

Por Miguel Carrillo Bascary

La pieza en análisis

Hoy quería presentarles un vexilo poco conocido más allá de quienes forman parte de la Policía Federal Argentina (PFA), fuerza de seguridad desplegada en todo el territorio del país que para su accionar se subdivide en regiones operativas (“agencias”).

Es un buen ejemplo de un tipo de emblema que representa a una jurisdicción, en este caso, la “Agencia Litoral – Santa Fe”

Su composición estética es compleja pero al mismo tiempo, básica, ya que incorpora el emblema de la Fuerza, un cóndor con las alas desplegadas que sostiene en sus garras la divisa “Honor – Lealtad”; más abajo constan los escudos de las provincias de Santa Fe y de Entre Ríos, todo sobre un paño gris orlado de morado.

Con propiedad no puede considerarse una “bandera” en la ascepción general, ya que en realidad representa a una fracción de un cuerpo organico de la PFA. Sin embargo, a los fines ceremoniales se emplea como tal, en conjunto con la bandera oficial de la Nación asignada a la entidad. Lleva una corbata igualmente gris, con su correspondiente bordura.

La ocasión

El vexilo fue mostrado en oportunidad de asumir sus funciones el primer capellán de la Policía Federal Argentina asignado a la Agencia de referencia. Así lo evidencia la fotografía del caso. Eso sí, las banderas están invertidas, la Nacional siempre debe ir a la derecha.

 (1)

No se trata de “un simple detalle”, ¡hace a la imagen institucional de la más antigua fuerza de seguridad del país!

Nota 1: https://aica.org/noticia-asumio-el-primer-capellan-de-la-region-litoral-santa-fe-de-la-policia-federal-argentina

domingo, 24 de septiembre de 2023

Jornada: Manuel Belgrano, estadista y patriota

Siempre vigente

 

Fue notable la participación de interesados en la Jornada que titula esta nota. Se concretó el 30 de agosto en la ciudad de Rosario, con la organización de la Universidad Católica de Santa Fe y del Centro de Estudios Belgranianos Rosario Siglo XXI, en el marco del programa de cooperación que implementaron a comienzos del año 2023. La actividad mereció la adhesión del Instituto Nacional Belgraniano.

La modalidad híbrida fue todo un acierto, ya que el recinto destinado al efecto se vio colmado por unas 50 personas, por lo que se debió habilitar otro espacio adjuntodesde donde algunas más pudieron seguir las exposiciones vía Zoom, paralelamente este sistema permitió conectarse a unas 600 personas, la más alejada de las cuales lo hizo desde ¡Canadá, Italia, Austria y España!, también tuvieron la oportunidad de sumarse alumnos y docentes de las siete sedes con que cuenta esa Universidad, sitas en Santa Fe, Rosario, Concordia, Posadas, Reconquista, Rafaela y Gualeguaychú. 

Los doctores Yurman, Carrillo y el Lic. Belgrano (de pie)

Esta notable adhesión no fue para menos ya que los expositores fueron el Dr. Pablo Yurman[1], quien se refirió al “Proyecto monárquico del General Manuel Belgrano en el Congreso General reunido en Tucumán”. Lo siguió el Dr. Miguel Carrillo Bascary[2], quien expuso sobre el tema “Belgrano y San Martin, generales y amigos”. Finalizó la actividad el Lic. Manuel Belgrano, presidente del Instituto Nacional Belgraniano, quien trató sobre “Manuel Belgrano. Civil y militar, 1810 a 1816”.  El Lic. Román Filipelli, los precedió en el uso de la palabra para situar la temática. La entidad organizadora estuvo representada por la Dra. Vanina Sturla, directora del programa Universidad Abierta, y por el Dr. Carlos Borra, director de la editorial de la Casa.

La Jornada constituyó un homenaje al comodoro Oscar Barrera[3], miembro del citado Centro de Estudios, quien había fallecido pocos días antes.

El comodoro (R) Oscar Barrera

La presentación de la actividad corrió por cuenta de la locutora nacional Denise Cardozo.

Mientras que el Rotary Club Echesortu, por intermedio de la Prof. Ana M. Bloise, entregó un testimonio de reconocimiento al Lic. Manuel Belgrano.

Al finalizar, el Lic. Belgrano anunció que se dispuso donar a la Universidad Católica de Santa Fe y a su sede Rosario, sendas “bibliotecas belgranianas” que incluyen las publicaciones editadas por el Instituto a lo largo de los últimos treinta años de actividad, una colección esencial para el estudio del General Belgrano y su tiempo.

El Lic. Belgrano entrega al Dr. Borra uno de los libros donados por el Instituto


Un aspecto de la concurrencia


[1] Pablo Yurman es abogado; funcionario de la Justicia Federal; doctor en Cs. Jurídicas y Sociales por la Universidad Católica Argentina y profesor adjunto de Historia Constitucional Argentina en la Facultad de Derecho de la Univ. Nacional de Rosario. En la misma Casa dirigió el Centro de Estudios de Historia Constitucional “Dr. Sergio Díaz De Brito”. Es autor de numerosas publicaciones entre las que destacan sus colaboraciones en INFOBAE, el diario La Capital y de varios libros propios de su especialidad. Conduce el exitoso ciclo “Mate con Historia” que se difunde semanalmente por Youtube.

[2] Miguel Carrillo Bascary es historiador, vexilólogo y consultor en Ceremonial. Miembro del Consejo Directivo del Instituto Nacional Belgraniano;  coordinador académico del Centro de Estudios Belgranianos Rosario Siglo XXI; presidió el Instituto Belgraniano de Rosario y la Junta de Historia de esa ciudad; dirigió el Monumento Nacional a la Bandera. También produce el Blog www.banderasargentinas,blogspot.com que a la fecha registra de 949 publicaciones y más de 730.000 visitas. Hasta su reciente jubilación fue profesor titular de Der. Humanos y adjunto de Derecho Constitucional en la Univ. Nacional de Rosario.

[3] Oscar Barrera se caracterizó por su enorme espíritu de iniciativa y su capacidad de organización; su integridad y compromiso con los valores de la argentinidad y de su fe; su sensibilidad social y su don de gentes. Desempeñó su carrera militar en varios destinos de responsabilidad, llegando a ser secretario general de la Fuerza Aérea Argentina y, en lo que nos tocó más de cerca a Rosario, cumplió un brillante desempeño como director del Liceo Aeronáutico de Funes entre los años 1989 y 1992. Como belgraniano de ley fue miembro del Instituto Belgraniano de Rosario y actualmente participaba activamente en el Centro de Estudios Belgranianos Rosario Siglo XXI. Impulsó la celebración del “Día de los Abuelos” que el Papa Francisco estableció con carácter internacional en el año 2021. También contribuyó decisivamente para que se reconociera como símbolo patrio histórico a la Bandera Nacional de la Libertad Civil.

miércoles, 20 de septiembre de 2023

"El Aspa de Borgoña y la Bandera de la Hispanidad"

Una interesante perspectiva de nuestra identidad

Portada del libro comentado

Hace unos días tuve la agradable sorpresa de recibir en mi domicilio el libro “EL ASPA DE BORGOÑA Y LA BANDERA DE LA HISPANIDAD” cuya autoría pertenece a Pablo Andrés Medina Silva, joven funcionario de los tribunales de Chile y cuyo copyright pertenece a la Corporación Centro Indiano de Cultura y Pensamiento. Fue editado en Santiago de Chile en el mes de junio de 2023. Sean mis primeras palabras para agradecer tan fina atención, la que me honra inmerecidamente.

Esta cuidada obra es mucho más que un libro sobre Vexilología, constituye un original ensayo en que el autor pone en valor la historia y el simbolismo de lo que él llama “Aspa de Borgoña” y otros designan como cruz borgoñona o aspada, adoptada oportunamente por Juan I duque de Borgoña (siglos XIV/XV).

 
Familia de banderas inspiradas en las Aspas, la vigencia del símbolo

El Centro Indiano procura resaltar el valor identitario de la Hispanidad como una realidad actual dotada de un alto potencial integrador de las naciones que conforman la ecúmene referenciado.

Prueba de esto son los agradecimientos de que se deja constancia y que considero procedentes copiar: Biblioteca del Parlamento de Uruguay, Hemeroteca Nacional de México, Instituto Superior “Eduardo Frei Montalva” (Chile), Biblioteca Nacional de Chile, Archivo Nacional de la Administración, también de Chile, Organización Conocimiento (Colombia), Hispanismo (Chile) y al apoyo recibido de varias personas individuales.

En señal de respeto al autor y a la entidad editora reproduzco la reseña aportada en el curso del trámite de registro[1], que dice así:

Una necesidad imperiosa ha impulsado a nuestra Corporación a dar a la imprenta esta obra: reunir a la Hispanidad, al gran espacio Panibérico, bajo un símbolo en que nos reconozcamos todos. Los himnos, banderas y emblemas son símbolos que buscan representar la unión de una comunidad y condensar un sentimiento de pertenencia y orgullo. La Hispanidad es un tipo particular de comunidad que, por lo mismo, requiere de símbolos que encarnen su unidad. Este volumen tiene por objeto contribuir al conocimiento y difusión de dos de ellos: El Aspa de Borgoña y la Bandera de la Raza o de la Hispanidad, en un formato ilustrado, centrándose en su significado, historia, oficialización y presencia hasta nuestros días. Además, en relación a la Bandera de la Hispanidad, se detalla sobre su oficialización en Chile y otros países iberoamericanos a partir de 1933, su oficialización como "Símbolo de América" por la VII Conferencia Internacional Americana y sobre el Saludo a la Bandera. Su presentación llega en un momento oportuno, a 90 años de la oficialización de la Bandera de la Hispanidad y a dos años de que la Secretaría General Iberoamericana estrenara el Himno de Iberoamérica, esta obra promete ser un material muy útil para promover desde la más tierna juventud ese sentimiento de pertenencia y de unidad que nos liga indisolublemente con más de veinte naciones hermanas que, como declaró la Conferencia Iberoamericana, en conjunto dan forma a uno de los grandes espacios que conforman el mundo de nuestros días, planteando el desafío de convertir nuestras afinidades históricas y culturales en un instrumento de unidad y desarrollo para lo porvenir.”

Obviamente quisiera expresar algunos conceptos que subjetivamente me merece esta publicación.

Se trata de un libro de agradable presentación, que incluye numerosas imágenes a todo color insertadas en el texto, algo que hoy se corresponde con la cultura de la imagen de la que participamos, requisito ineludible si se considera el gran púbico al que está destinado. Dichas imágenes son todo un documento de la historia de los símbolos analizados, lo cual evidencia un remarcable esfuerzo heurístico.

El desarrollo pone en evidencia el concepto de Patria Grande, común a la herencia hispánica y lusitana. Así el autor nos plantea utilizar algún símbolo que exprese este valor y lo identifica con la enseña que carga las Aspas de Borgoña. Posteriormente señala varios proyectos que podrían haberse tomado en igual sentido y desemboca en un completo análisis de la “Bandera de la Hispanidad”, propuesta por el uruguayo Ángel Camblor, a la que caracteriza como “segunda bandera común de nuestra civilización y símbolo de las Américas”. En su epílogo remarca la necesidad del protagonismo de los estados que muestran dicha herencia común, señala que el proceso excede a los gobiernos y que demanda un activismo concreto de la civilidad. Implícitamente, esto último justifica la publicación.

Conjunto de sellos emitidos en 1933 que ilustra la obra

El autor aporta una amplia bibliografía, entre la que tuvo la gentiliza de citar algunas de las notas que llevan mi firma:

En definitiva, muchas gracias Pablo Andrés Medina Silva y  Centro Andino Indiano.

Miguel Carrillo Bascary

martes, 19 de septiembre de 2023

Conocer de Heráldica + libros de regalo

Alguna bibliografía básica

 
 Láminas del Codex Manesse (Zurich, ca. 1304/ 1340)

Por Miguel Carrillo Bascary 

Es leal compartir las fuentes de conocimiento ya que esto es una pauta esencial de la democratización de la cultura. Es cierto que la información es fuente de poder, pero en tiempos de la inteligencia artificial los monopolios están condenados a desaparecer.

Si bien mi especialización radica en la Vexilología muchas veces me han consultado sobre temas de Heráldica. Ambas disciplinas tienen muchos puntos en común y otros tantos son particulares de cada una, pero lo cierto es que se complementan mutuamente.

Hace poco abordé el tema en “Vexilología ¿Qué es y cómo se estudia? Respuestas y otras consideraciones[1]”, al que me permito remitir.

En cuanto a las fuentes heráldicas a las que suelo recurrir en consulta son varias, pero hoy quiero compartirles un texto clásico entre los clásicos se trata del “TRATADO COMPLETO DE LA CIENCIA DEL BLASÓN, o sea CÓDIGO HERÁLDICO-HISTORICO”, tal su título completo, al que por si fuera poco se aclara “Acompañado de una extensa noticia de todas las Órdenes de Caballería existentes y abolidas”. Es obra de Don Modesto Costa y Turell, cuya segunda edición “corregida y considerablemente aumentada”, como reza su portada interna, está datada en 1858. Con pie de imprenta en la “Librería Española” (Madrid) y la “Librería El Plus Ultra” (Barcelona).

Portada de la obra

Son 556 páginas ilustradas con 26 láminas. Su índice permite distinguir grandes títulos: Origen del blasón, Formas del escudo, Posición de las figuras sobre el escudo, Esmaltes del escudo, Forros del escudo y diferencia de los mismos, De las figuras, piezas y demás objetos que adornan el escudo, De las brisuras, De la Genealogía, De los ornamentos exteriores del escudo e Insignias y ornamentos de las dignidades eclesiásticas, civiles y militares.

Suma: un CATALOGO ALFABÉTICO de los grandes de España y títulos del Reino; una RESEÑA HISTÓRICA DE TODAS LAS ORDENES DE CABALLERÍA EXISTENTES Y ABOLIDAS; un DICCIONARIO ABREVIADO DE LOS TÉRMINOS DEL BLASÓN y una extensa y hoy inhallable BIBLIOGRAFÍA.

Con un detallado estilo y con un vocabulario al alcance de cualquier conocedor medio, Don Costa y Turell nos comparte sus saberes mechando sus textos con citas literarias y lecturas en las que incursiona tanto en la caballería histórica como en la novelesca.

El libro puede leerse o bajarse en formato pdf o epub desde diversas fuentes. Por mi parte utilizo la que proporciona Google Books[2]. En el mercado existen numerosas librerías que la ofrecen en venta, lo que indica que mantiene vigencia, sin perjuicio de la prudencia con que se debe abrevar en ella dado el avance de los estudios de la especialidad.

Entre la bibliografía moderna destaca el excelente repositorio de la Revista Aragonesa de Emblemática, “EMBLEMATA”, cuyos colaboradores son un verdadero dechado de erudición. Cada uno de sus 28 números (desde 1995 al 2022) promedia unas 500 páginas, con numerosas imágenes en monocromo y a todo color. Los ofrece la “Institución Fernando El Católico” en el portal de la Diputación Provincial de Zaragoza[3].

Claro está que la bibliografía heráldica disponible en línea es prolífica y, como es de esperar, de muy diversa profundidad, entre la que no deja de contarse simplificaciones y absurdas fantasías, pero con lo dicho espero haber podido contestar de buena fe a los lectores interesados en la temática.

lunes, 18 de septiembre de 2023

Izamientos y meteorología - Dictamen oficial

El viento, la lluvia y el izamiento de banderas (Dictamen del Instituto Nacional Belgranino)

 

Por Miguel Carrillo Bascary 

Se publica a continuación el dictamen emitido por el Instituto Nacional Belgraniano (Nota INB 123/ 2023) que convalidó el informe del subscripto a consecuencia de la consulta que realizara el Señor VGM Don Miguel A. Gelman a propósito de las circunstancias en que se debe izar la Bandera Nacional en el Monumento que se levanta en su honor en la ciudad de Rosario.

Si bien el análisis se centra en tan icónico ámbito las conclusiones del dictamen son extensivas a otros mástiles, de Argentina de sus provincias y, pueden servir de referencia para el ceremonial  de otros estados que no tengan una normativa específica sobre el tema.

Asimismo, se aportan criterios para la conservación de las banderas de izar a fin de minimizar los fenómenos meteorológicos que pueden afectarlas.

A priori, el resultado del dictamen puede ser de interés para ceremonialistas, responsables de oficinas públicas, establecimientos educativos de todo nivel, organizadores de eventos y funcionarios públicos o de instituciones bajo cuya responsabilidad se encuentran mástiles donde se icen todo tipo de vexilos. 


(Encabezado de la nota que comunica el dictamen)

INFORME SOBRE LAS CONDICIONES DE IZAMIENTO DE LA BANDERA NACIONAL EN EL MÁSTIL MAYOR DEL MONUMENTO A LA BANDERA 

Referencia: Nota cursada al correo electrónico del Instituto Nacional Belgraniano por el Señor VGM Don Miguel Angel Gelman (viernes 21 de julio, 2023) 

Consideraciones generales

El izamiento de la Bandera Oficial de la Nación en los lugares dispuestos al efecto, tiene por objeto hacer presente que simboliza al pueblo argentino y a las autoridades del Estado. Obviamente no se trata de un objeto ornamental.

Este pedido de informes se concreta con relación al Mástil Mayor del Monumento a la Bandera. Si bien en el mismo existen otros mástiles, es obvio que lo que se dilucide respecto del anterior les será aplicable a estos últimos.

No puede soslayarse que su izamiento en tan significativo ámbito entraña particular relevancia. Su estructura misma destaca al Mástil Mayor como un elemento esencial del conjunto arquitectónico. De hecho, este Mástil es el sitial de honor que la Nación en su conjunto dedicó al símbolo, como lo proclama la dedicatoria inscripta en mármol, sobre su “proa”: “La Patria a su Bandera”. 

Competencia funcional

Antes de concretar el informe es preciso explicitar cuál es la autoridad competente en la materia.

El Monumento Nacional a la Bandera fue erigido por el Gobierno argentino en el espacio que a tal efecto cedió la Municipalidad de Rosario, de manera que su dominio corresponde al Estado, por lo que su gestión originalmente le compete al Presidente de la Nación. Fue en el año 1963 que el Poder Ejecutivo Nacional dictó el Decreto Nº374/ 1963[1], cuyo Artículo 1º reza:

“Acuérdase a la Intendencia Municipal de la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe, la tenencia, custodia y conservación del Monumento Nacional a la Bandera erigido en esa ciudad”.

Es imprescindible clarificar que el sujeto pasivo de tal cesión es la “Intendencia”, o sea el Departamento Ejecutivo de Rosario, y no el municipio concebido como entidad política. Por ello la responsabilidad mencionada corresponde única y exclusivamente al Intendente de esa ciudad, con exclusión implícita del Concejo Municipal, restante órgano de dicha municipalidad.

De esta manera se deslinda que el Intendente municipal de Rosario tiene competencia exclusiva en materia de la tenencia, custodia y conservación del Monumento.

El izamiento de la Bandera Nacional, y de cualquier otra, en tan jerarquizado ámbito siempre se concretó siguiendo las pautas generales del Ceremonial argentino y que en aquellos puntos no específicamente regidos por alguna de las muchas pautas reguladoras que existen. A falta de una norma integral y sistémica sobre los símbolos, se aplicaban los usos y costumbre en aquello que no está expresamente reglado. Estos vacíos normativos dan lugar a prácticas susceptibles de variaciones habilitando que de cualquiera que detente cierto margen de poder actúe conforme a su arbitrio, no siempre con feliz resultado.

Normativa vigente

Es sabido que en el ordenamiento local de la provincia de Santa Fe las intendencias se expresan mediante decretos. Justamente, para evitar que la discrecionalidad pudiera comprometer la debida consideración al símbolo máximo de nuestra nacionalidad, el Intendente Miguel Lifschitz, ejercitando la competencia derivada del Decreto Nº374/ 1963 dictó el Decreto municipal Nº1631/ 2011[2], comúnmente llamado “Reglamento de izamientos del Monumento Nacional a la Bandera”. Sus fundamentos dicen:

“Que es tradición izar en el Monumento diversos pabellones, acompañando a la Bandera Nacional, con motivo de celebraciones de distinta índole; Que las connotaciones sociales y políticas que rodean a todo despliegue vexilológico justifican ampliamente la oportunidad de establecer criterios técnicos y protocolares, unívocos, sólidamente basados en la Historia; el Ceremonial y el Protocolo; en la normativa y las costumbres, nacionales a internacionales. Que la importancia de la materia con relación a un ámbito de tanta jerarquía y significación, como lo es el Monumento Nacional a la Bandera, hacen procedente establecer una regulación integral, sobre la temática. Que de esta manera se agrega un factor más en orden a la integración; la solidaridad y la cooperación entre los pueblos”.

Mientras que su parte dispositiva ordena:

“Artículo 1º.- Izamiento de banderas en el Monumento

1. En el Mástil Mayor del Monumento Histórico Nacional a la Bandera se enarbolará la Bandera nacional argentina, exclusivamente.

2. El izamiento se concretará todos los días a las 8,15 horas; excepto en caso de lluvia copiosa (a fin de preservar la integridad del paño) o cuando expresamente se disponga otro horario con motivo de ceremonias muy especiales.

3. El arrío se realizará a las 19 hs. entre el 10 de octubre y el 10 de mayo. El resto del año se hará lo propio a las 18. Horario que podrá extenderse, si la existencia de suficiente luz solar así lo admite. En razón de ceremonias especialísimas el arrío podrá realizarse en otro horario.

4. Para preservar adecuadamente la integridad de las banderas que se icen en el Monumento podrá disponerse su arrío cuando se produzca una precipitación pluvial o ante su inminencia. Igualmente se procederá cuando el viento alcance inusitada violencia”.

Esta es la norma vigente en la materia y es la que debería cumplir puntualmente la autoridad de aplicación directa o sea, la Dirección General del Monumento a la Bandera[3], que actúa en el marco de la Secretaría de Gobierno de la Intendencia de Rosario. 

El punto objeto de consulta

Manifiesta en su nota el señor Miguel Gelman:

“Vengo observando con frecuencia que, en días nublados en nuestro Monumento Nacional, no se enarbola nuestra Enseña Patria. He llamado al Monumento pidiendo explicaciones y se me ha informado que cuando hay probabilidades de lluvia no se iza. También he preguntado por qué no se procede a izarla más tarde, cuando las condiciones cambian, me responden que si no es a las 8.00 hs, ya no se puede. Según dicen hay un decreto o algo similar que así lo contempla”.

Por su parte del Reglamento de Izamientos consigna específicamente:

Art. 1º. 2. El izamiento se concretará todos los días a las 8,15 horas; excepto en caso de lluvia copiosa (a fin de preservar la integridad del paño) o cuando expresamente se disponga otro horario con motivo de ceremonias muy especiales”.

En consecuencia, aplicando la norma al caso concreto esta consagra como excepción al oportuno y cotidiano izamiento “en caso de lluvia copiosa (a fin de preservar la integridad del paño)”, o cuando “el viento alcance inusitada violencia”, condiciones que para nada coinciden con la eventualidad de que haya “probabilidad” de precipitaciones, a lo que se refiere quien consulta.

De manera entonces que, la recta interpretación de la norma, demanda que la Bandera Nacional sea izada luego que se hayan estabilizado las condiciones atmosféricas, cualquiera sea el horario en que ello ocurra. No existe ninguna norma que prohíba hacerlo una vez transcurrido el horario habitual, el mejor justificativo es que el propio general Belgrano ordenó izar el Pabellón nacional a las 18,30 hs. el histórico día 27 de febrero de 1812.

Al decir del Señor Gelman esto no ocurrió en la oportunidad de que da cuenta, lo que objetivamente habría implicado que se incumplió lo que ordena el citado Reglamento. 

Cuestión complementaria

El Señor Gelman manifiesta también:

“… he propuesto que, en estos casos muy particulares se utilice una Bandera tal vez algo mas chica y que en caso de dañarse se pueda reemplazar sin tanto costo”.

Su iniciativa es netamente plausible y podría concretarse para los casos en que la lluvia no sea copiosa o cuando cualquier otro meteoro pudiera incidir sobre el paño.

Cabe señalar que las dimensiones de la Bandera a izar en el Mástil mayor no están fijadas con carácter absoluto por ningún reglamento, en tanto se respeten las proporciones que pauta el Decreto nacional Nº1.650/ 2020 (Norma IRAM-DEF D 7677, Anexo C)[4]. 

Concluyendo

  • El Monumento Nacional a la Bandera es de propiedad nacional pero su gestión compete al Intendente Municipal de la ciudad de Rosario.

  • Sobre los izamientos en sus mástiles hay una expresa y detallada normativa con más de diez años de pacífica vigencia, es el Decreto municipal Nº1.631/ 2011 donde se ratifica que la Bandera Nacional debe elevarse cotidianamente en el Mástil Mayor del Monumento, excepto que haya “lluvia copiosa” o “el viento alcance inusitada violencia”.

  • Es razonable y procedente que la autoridad de aplicación considere la iniciativa del Señor Miguel Gelman, de que cuando la precipitación sea de menor importancia se ice una bandera de menores dimensiones que la habitual. En este caso no se requiere ninguna norma expresa para hacerlo, solo se deberán respetar las proporciones del paño a que alude la Norma IRAM que se citó.

Rosario, Cuna de la Bandera Nacional, 12 de agosto, 2023.-

Fdo:  Miguel Carrillo Bascary, Miembro de Número Instituto Nacional Belgraniano

(Fin de la trascripción del dictamen)

 

(Cierre de la nota que comunica el dictamen)


Notas:

[1] Los motivos que determinaron esta cesión constan en los considerandos de la norma, por el que asignó a la Intendencia de la ciudad de Rosario. Su texto no está actualmente disponible en las bases de datos del Gobierno nacional y se toma del archivo personal del informante.

[3] La repartición fue creada por Decreto municipal Nº767/ 1989, en el que se fijan sus competencias.

[4] Esta Norma IRAM actualmente no está disponible en las bases de datos oficiales pero la misma fue captada de la página web del Instituto Nacional Belgraniano, actualmente inactiva por problemas técnicos, de manera que la única fuente de consulta a la fecha resulta ser su publicación íntegra en https://banderasargentinas.blogspot.com/2023/04/normas-tecnicas-sobre-la-bandera.html  y https://banderasargentinas.blogspot.com/2023/04/normas-tecnicas-sobre-la-bandera_25.html