viernes, 20 de mayo de 2022

Un detalle en astiles de exteriores

Apuntes para arquitectos y decoradores

Por Miguel Carrillo Bascary 

El detalle sobre el que pretendo ilustrar es muy técnico y preciso. Con esto respondo a la consulta que me hizo un profesional arquitecto. Espero que quede respondida con esta nota y que su desarrollo pueda esclarecer a otros interesados.

Entrando en materia

Se denominan “astiles” a los palos destinados a mostrar una bandera que se colocan en ángulo contra una fachada o elemento de la misma, insertas en dispositivos llamados “masteleros” que, por lo general, constan de una cuja, que soporta el peso del vexilo y del palo, así como de un pasador o anilla, que le aporta sujeción. También los hay para interiores, en donde los masteleros se apoyan en una pared.

Técnicamente es incorrecto llamarlos “mástiles”, aunque se admite en como expresión coloquial. El vulgo no llega a distinguir entre ambos términos.

Lo más común es que el mastelero se coloque por fuera de la línea del balcón, resaltándolo de la fachada al máximo posible (ver foto inicial).

Pero hay casos donde el dispositivo se coloca por detrás de la barandilla.

¿Qué se obtiene con esta posición?

En principio evita intervenir sobre el diseño de la barandilla (o verja), manteniéndola en su más pura integridad al ojo del observador. Hay ejemplares magníficos elaborados en hierro forjado, otros muestran balaustradas verdaderamente preciosas, que es una pena ocultar, aunque sea en forma parcial. Veamos un ejemplo: 

El astil debe sobresalir de tal forma que el paño caiga de su extremo con naturalidad, desde una altura que no oculte parte alguna de la barandilla, como vemos acá:

Es la manera indicada de presentar una bandera sobre una fachada patrimonial, particularmente cuando la ornamentación de la barandilla es muy elaborada, Así la misma luce en plenitud y ni la bandera, ni el astil compiten con ella. La foto que sigue ilustra la antítesis de que hablábamos.

Como se observa en la próxima fotografía, este tipo de soporte consta de un primer elemento que se proyecta desde la base de la barandilla hacia el interior del piso del balcón, y de un segundo, que se instala poco más abajo que el pasamano de la barandilla. De esta manera, ambos quedan ocultos a la vista del observador, por sobre el pasamano sobresale el astil que se proyecta hasta una altura tal que permita al paño extenderse, sin ocultar la barandilla. Observar la foto del caso:


 

En este croquis se representa en amarillo el astil inserto abarcando ambos segmentos del mastelero.

Ahora veamos un esquema didáctico:



Corte 1: El violeta representa el volumen de la fachada, el liliáceo, el piso del balcón; el celeste la barandilla, con su pasamano; los rojos, son los dos segmentos del mastelero; el marrón indica el astil (palo), mientras que el naranja es el paño del vexilo y la fina línea en verde señala el máximo largo con que se puede proyectar el paño para dejar descubierta la barandilla.

Un inconveniente es que el primer elemento del mastelero queda extendido sobre el piso del balcón, lo que demanda que quien lo transite tenga cuidado para que su pie no se trabe inadvertidamente en él. Aquí podemos señalar dos momentos:

a) si el astil está colocado, la prevención debe ser permanente,

b) pero si solo se instala en ocasiones solemnes, es factible que el elemento “base” se articule, de tal forma que en ausencia del palo, permanezca plegado contra la barandilla brindando un paso despreocupado a cualquier usuario.


Corte 2: La barra roja muestra la base del mastelero plegada contra la barandilla. La naranja es el anillo. La línea quebrada señala cómo se extiende sobre el piso del balcón, mientras que el arco y la figura amarilla indican el movimiento de flexión implicado.

jueves, 19 de mayo de 2022

Un emotivo y multifacético testimonio

María Rosa, su cuaderno y una estampilla patriótica

Estampilla pro-Monumento a la Bandera inserta en el cuaderno 

Por Miguel Carrillo Bascary

El ser conocido como cultor de la Historia, hace que a través de mis redes me lleguen fotografías, consultas y anécdotas que valoro como gesto de atención hacia mi persona por el cariño que entrañan. Estas colaboraciones  me aportan perspectivas impensables. En algunas ocasiones alguien que tenía en su poder alguna bandera, una postal, un impreso o cualquier otro documento que consideran merecedor de ser legado, me lo entregan con la esperanza de que pueda proyectarlo al conocimiento general, de evitar que se pierda o que permanezca olvidado en algún oscuro mueble de su casa.

Les presento a María Rosa

Como estamos próximos del “Día de la Bandera”, quería compartir con Uds. una entrañable vivencia cuya protagonista es la profesora María Rosa Berdou de Bello, quien hace algunos años  me entregó su cuaderno de 6to. Grado, que guardaba desde el año 1937.

María Rosa Berdou fue una docente cabal y en 1979 llegó a ser directora de la Escuela Nº623 “Remedios Escalada de San Martín”, sita en Paraguay 1251, de la ciudad de Rosario.

Desarrolló una intensa actividad en el ámbito de la escuela primaria y, por si fuera poco, se constituyó en una notable referente en la narrativa hasta el punto de ser distinguida en numerosos certámenes, algunos de ellos merecedores de publicación como por ejemplo en la “Selección de Cuentos”, premio “Alcides Greca” (Edit. Municipalidad de Rosario, 1993). También se la convocaba como jurado  de diversos concursos. Presidió la activa “Asociación Literaria Nosotras” que tiene por objetivo difundir la Literatura y brindar apoyo a escritores, originalmente damas. A esta entidad se deben numerosísimos talleres, concursos, diálogos con prestigiosos autores y ediciones literarias, con lo que se transformó en una verdadera usina cultural.

El motivo, una estampilla

Ese cuaderno, alguna vez estuvo forrado en papel azul araña, que muchos conocimos. Hoy, en sus amarillentas páginas, entre las actividades del 15 de abril de 1937, puede verse una pequeña estampilla con una bandera argentina ondeando. Ella testimonia que la niña María Rosa contribuyó con 10 centavos a la colecta pro Monumento a la Bandera (ver foto al inicio de la nota)

Efectivamente, el año anterior, el progresista Miguel Culaciati y un numeroso grupo de distinguidos rosarinos formó una comisión popular para promover la construcción del Monumento que honra a nuestro símbolo patrio, un anhelado objetivo para la ciudad cuna de la Bandera. Por Decreto presidencial Nº84.678 del 18 de junio de 1936, se le dio carácter oficial y entre sus primeras medidas concibió emitir una estampilla sin valor postal que se distribuyó por todo el país, a través de las escuelas, el correo y otras reparticiones públicas. Quienes las adquirían oblaban la pequeña contribución que engrosaba los fondos para la obra. Fueron legión los alumnos de todo el país que de esta forma sumaron sus pequeños aportes a tan gran obra.

En otra nota publicada en este Blog, se informa con mayor amplitud sobre este hermoso y solidario proyecto. Véase: http://banderasargentinas.blogspot.com/2021/02/un-esfuerzo-de-miles-para-homenajear-la.html

Fue así que María Rosa compró a su maestra la estampilla que todavía luce en su cuaderno de clases. Un verdadero testimonio histórico que a 85 años de aquella fecha luce con toda su inocente frescura y nos cuenta del entrañable patriotismo de una niña de 6to. Grado, como de los tantos chicos y chicas que hicieron lo propio. 

Pero hay más, lo que cuenta el cuaderno

Interesa contextualizar la estampillita, con lo que se desprende del “cuaderno único” de actividades de María Rosa. Su humildad es evidente, propia de aquellos tiempos donde la frugalidad y el esfuerzo eran la regla, aún en quienes cursaban su escuela primaria.

Consta de 200 hojas y se inicia el 3 de marzo, en donde se consignan varios problemas matemáticos seguidos de un trozo de Amado Nervo intitulado “Levántate a conquistar”. A la luz de la trayectoria profesional y humana de María Rosa constituyó toda una premonición. Les extracto:

Diariamente debes levantarte con el propósito de conquistar a todos aquellos de tus hermanos con quienes el destino te ponga en contacto. Deja en cada una de las almas que encuentres, una huella de lux. Además de la íntima alegría de estas conquistas podrás, merced a los que te quieren hacer mucho bien”.

El último asiento del cuaderno data del sábado 25 de septiembre. ¡Sí sábado!, ya que por entonces los niños iban a la escuela aún ese día. Allí se desarrolla un problema sobre el volumen de un prisma hexagonal. No puedo menos que preguntarme cuántos alumnos de 7º hoy podrían resolverlo. ¿Yo? Siempre fui malo en la materia.

El valioso testimonio escolar contenido en el cuaderno se inicia con una carátula con los datos de la alumna, de la escuela “Olegario V. Andrade” y el nombre de la maestra, Carmen Anca Rey. No consta el nombre de sus padres, pero en el interior nos enteramos que Leonor y Pedro eran los orgullosos progenitores.

En sus páginas no hay desperdicio de espacio, todo se aprovecha. Los renglones aparecen cubiertos por letras y números, perfectamente legibles, escritos con pluma-fuente. Apenas se observa alguna borratina y no hay manchón alguno pero, lo que más sorprende en los seis meses de trabajos que abarca el cuaderno es la perfecta ortografía, con algunas esmeradas correcciones, ampliamente disculpables.

Cuidadosos subrayados destacan los títulos, mientras que las operaciones matemáticas se consignan con pequeños números, como si la alumna hubiera querido ahorrar todo el papel posible.

Dibujos a lápiz salpican los textos, algunos están levemente coloreados, como si hubiera que guardar las “pinturitas”, otros presentan una sorprendente calidad de sombreado que les otorga volumen como tercera dimensión.

Mirando detenidamente sus páginas pueden reconstruirse los progresos en Matemáticas, Ciencias Naturales, Historia, Lengua, Geografía e Higiene. También en Contabilidad, donde la niña aprendió a confeccionar un cheque y un pagaré. No falta espacio para la Instrucción Cívica, cuando se transcribe el preámbulo de la Constitución nacional, por ejemplo.

Hay lógicas referencias a Belgrano, San Martín, José Mármol, Alberdi, Rivadavia, y Sarmiento, se universaliza la óptica con semblanzas sobre Edison, Galvani, Franklin y Marconi. Como ejemplo reproduzco lo referido al Creador de nuestra Enseña patria:


Por la aplicación comprometida corresponde reproducir los dibujos de que María Rosa hizo del escudo, la bandera sin Sol, ya que entonces no era permitido que lo llevaran los ejemplares de uso común, y la escarapela, curiosamente fraccionada en dos semicírculos.


En Literatura afloran lecturas de Amado Nervo, las poesías de Pedro M. Obligado y de Octavia Ricardone de Bigand y de otros autores, germen de la vocación por las Letras que desarrolló María Rosa en su juventud y madurez. Encontramos también dictados y composiciones personales, ejercicios de caligrafía y de conjugación de verbos.

En la página 18, me sorprendió un papel que la señalaba y que, por algunos números escritos en él, evidencia haber sido colocado en lejana fecha, como llamando la atención de un eventual lector. Ahí, bajo el acápite “Tema libre”, haciendo gala de espontanea habilidad, María Rosa titula compone de corrido un trozo que llama "Una fiesta". Es evidente que en una segunda lectura rectificó ciertos vocablos. Sorprende la riqueza del vocabulario que empleó, la fuerza de sus descripciones y ... debo detenerme, no avanzo más en la crítica porque mis limitaciones en el punto son harto evidentes. Juzguen ustedes mismos: 



Hay espacio para que en dos páginas se compendie la vívida experiencia de la clásica “visita a la Exposición Rural”, una jornada apartada de las actividades habituales que permitió empaparse de realidades y valores a los chicos y chicas de varias generaciones.

Como curiosidad, en una inusualmente colorida representación del sistema solar falta toda referencia Plutón, ya que si bien se había descubierto en 1930 su existencia se divulgó varios años más tarde. Nadie sospechó entonces que en el año 2006 sería “descendido” a la categoría de planeta enano.

Más interesante aun es el ejercicio de Escritura donde se vuelcan conceptos sin desperdicio sobre la realidad cívica del país, las fiestas patrias y la perspectiva de la argentinidad. Los invito a leerlo como pauta de comparación con nuestra realidad, lamentablemente no consta el autor:

Fiesta patria. Nacionalismo y tradición se van alejando de nosotros y de continuar la indefensión con que hoy se observa ese alejamiento no tardarán en perderse en lontananza para no volver jamás. Es preciso que el próximo día patrio, no sólo sea de evocación de los grandes hechos de nuestra historia y de los héroes que los realizaron. Algo más merecen éstos que himnos, dianas y salvas estruendosas”.

Los mapas fueron realizados a mano, sus trazos evidencian haber sido copiados, de alguna de las grandes impresiones típicas que se colocaban frente a la clase.

A manera de colofón les muestro unas elogiosas líneas de estímulo dirigidas a María Rosa, que el 11 de agosto consignó la Vice directora de la escuela:

 

Los trazos rojos de "bien" y "muy bien" afloran permanentemente, desprovistos del carácter estigmatizante que hoy los cuestionan, de cualquier manera, en el cuaderno de María Rosa apenas hay correcciones.

Finalizando

Una última reflexión, netamente subjetiva, tras haber leído detenidamente el cuaderno de María Rosa Berdou, no puedo dejar de emocionarme. Al mismo tiempo valoro, inmensamente, el gesto de confianza que tuvo cuando me lo obsequió luego de guardarlo entre sus posesionas más preciadas por casi siete décadas.

María Rosa, muchos años después del momento que me diste ese cuaderno recuerdo preciado de tus 12 años, cumplo en compartir tus vivencias de 6to. Grado con todos los que llegan a este Blog.

Sin dudas, que, desde la Eternidad, donde en algún momento espero merecer encontrarse, me dedicarás una sonrisa cómplice, tan vívida como las palabras con que trasmitías tus incesantes proyectos.

lunes, 16 de mayo de 2022

Nuestra actitud en un “minuto de silencio” virtual

Cuando las nuevas realidades demandan nuevas actitudes

Por Miguel Carrillo Bascary 

Co0ncretar el emotivo acto del “minuto de silencio” en el curso de una ceremonia sin duda alguna que es un gesto de homenaje al fallecido que le rinden los presentes y una manifestación de pesar por su falta.

Iniciada la ceremonia y cumplido el tributo a los símbolos nacionales, si es que forman parte de la misma, el “minuto de silencio” es lo primero en la secuencia del evento. Esto implica la presencia virtual del fallecido, que de esta forma “comparte” el momento de encuentro con el resto de los participantes.

Hasta aquí no hay novedad en lo dicho ya que consiste en una pacífica costumbre de Ceremonial, sin embargo, los modernos formatos que impuso la pandemia en que se genera una reunión virtual entre participantes que pueden hallarse en diversos lugares del mundo generan mutaciones que aún no han cuajado en usos universales, pero que no por ello debemos descuidar.

Es seguro que si compartiéramos vivencias serían muchas las variantes con que se concreta al póstumo homenaje.

Sobre esta base en concreto intentaré definir mi aporte, en muy pocas líneas.

En las reuniones que utilizan plataformas zoom, meet y tantas otras, la función “compartir pantalla” se presta maravillosamente para que el administrador presente una fotografía del rostro del fallecido.

Aquí se plantea una duda, ¿una foto cercana al fallecimiento? o ¿una de fecha anterior? La respuesta puede ser una sola. 

Si la muerte sorprendió al homenajeado en la plenitud de sus actividades, lo pertinente será presentar una foto reciente.

Si el fallecido llevaba ya un relativo tiempo alejado de las actividades comunes o bien, si el deceso ocurrió a consecuencia de una enfermedad que minó su físico y que se tradujo en su rostro, lo adecuado será exhibir una foto donde se lo muestre en su plenitud vital.

Siempre se privilegiará una toma de primer plano, pero de no conseguirse cabrá que sea de plano medio corto o un primerísimo plano. Pongamos en común de qué hablamos:


Claro está que el problema consiste en conseguir una toma adecuada, lo que será tarea de la organización a cuyo efecto podrá acceder a alguna que exista en la internet o requerirá la eventual cooperación de amigos y familiares del fallecido.

Es factible que la imagen necesite un tratamiento de fotoshop, para mejorar la presentación, su el encuadre o difuminar la toma de fondos o de terceras personas que hayan sido captadas, por lo que habrá que prever el costo del servicio y contar con suficiente tiempo para que pueda realizarse sin apuros.

Por supuesto que no es necesario que la imagen sea tipo “foto carnet”, cuando más natural y descontracturada mejor.

Si los homenajeados fueran varios, la solución es presentar un collage en donde las fotos que lo integran sean de igual tamaño y características, para que ninguno destaque por sobre el resto. En este punto corresponde en puridad tener presente las reglas de precedencia, aunque esto no debería ser un mandato ya que, en definitiva, la muerte iguala jerarquías.

Si la pluralidad es muy amplia, la solución estaría en presentar una placa ad-hoc, como la que resulta de los ejemplos siguientes:



En estos casos es válido insertar el logo de la entidad organizadora, del congreso, etc.; así como la fecha.

De no conseguirse una fotografía del homenajeado la opción radica en algo parecido a lo anterior, mostrar una placa en donde se consigna “Minuto de silencio en homenaje a (tratamiento del caso) N.N.” Eventualmente se podrá acompañar con la imagen de un lazo negro, una vela encendida, una flor o un ramo, etc. 

Si se considera, durante el minuto de silencio" puede difundirse una melodía apropiada a la ocasión o un emotivo toque luctual ejecutado con trompeta 

La actitud de los presentes virtuales

El mosaico de imágenes que plantean las plataformas de participación virtual nos llevan a reflexionar sobre la actitud de los “presentes”.

A mi juicio nada más frío que el mosaico muestre los rostros inexpresivos de los participantes. Peor aún, que se advierta que algunos apagan su cámara, ya que esto indica que se ausentan y una indiferencia supina por el homenaje que rinde el conjunto.

En consecuencia, ¿cuál ha de ser la actitud o posición gestual?

Desde ya que se debe desechar que los participantes se pongan de pie, ya que sus cámaras mostrarán un vacío o una porción inferior de su físico, nada elegante por supuesto.

Considero que se debe corresponder con la que es natural en una ceremonia en vivo, inclinar levemente la cabeza y bajar los ojos expresando una actitud reflexiva motivada por el recuerdo del homenajeado, de sus valores y realizaciones.

A esto agregaría el gesto de colocar la mano derecha sobre el corazón, referenciando el afecto o el sentimiento para con el fallecido.

Esta doble gestualidad es al mismo tiempo, sobria, respetuosa y formal.

Una observación, el participante deberá mantener su actitud la hasta el momento en que oiga al conductor que da por concluido el “minuto de silencio”, nada peor que anticiparse mirando de soslayo la pantalla.

Considero que estas líneas podrán servir de eficaz guía para consensuar los comportamientos en tan solemnes oportunidades, eventualmente mucho agradeceré vuestros aportes y reflexiones. ¿No les parece?

domingo, 15 de mayo de 2022

Símbolos patrios argentinos: síntesis normativa

Sentimientos expresan en normas

 

Modelo de Bandera y Escudo nacionales referenciados en el Dec. Nº10.302/44 

Por Miguel Carrillo Bascary 


Esta breve nota señala los textos normativos que definen los símbolos argentinos, cumplo de esta manera con varios pedidos cuya reiteración señala el interés por la cuestión. 

La definición de estos símbolos se concretó a lo largo del tiempo y se concretó en diversos hitos normativos que se caracterizan en las formas de leyes y decretos[1]

Por lógica, la materia debió ser parte de la Constitución, lo que les hubiera garantizado adecuada intangibilidad, atento a su carácter identitario, pero conspiró contra ello la muy tardía concreción de la organización política, que recién ocurrió en 1853 y que se completó siete años después después que se reintegró el Estado de Bs. Aires[2]

Por increíble que parezca la República Argentina carece de una norma integral sobre los símbolos patrios, hasta tanto se apruebe rigen la materia un cúmulo de leyes y decretos que mencionaré en esta nota, a la nómina cabría agregar otras disposiciones que los complementan. 

En el alba de la Nación 

El primer símbolo patrio derivó de la decisión personal del entonces coronel Manuel Belgrano y fue la bandera que él llamo “nacional[3]”. La presentó en el entonces pequeño poblado de Rosario, el 27 de febrero de 1812. Sabido es que el Gobierno no la convalidó, todo lo contrario, mandó a Belgrano que la retirara y la sustituyera por la que se usaba en el Fuerte de Bs. Aires, es decir la roji-gualda de la Armada de España[4]. 

La divisa del estado hoy llamado República Argentina, la definió formalmente el Congreso General Constituyente reunido en Tucumán, el 20 de julio de 1816, pocos días después de haber declarado la independencia. Entonces fue designada como “bandera menor”, por entenderse que sus cargas debían reflejar la forma de gobierno que adoptaría la constitución a dictarse, lo que implicó diferir el tema ya que por varios años se debatiría si sería una república o quizás una monarquía. El texto oficializó el diseño que por entonces ya se empleaba, pero como no lo describió con los años esta omisión generó extensas polémicas[5]. 

Esa misma autoridad, el 25 de febrero de 1818 resolvió sumar un sol en el centro de la bandera que se había aprobado en 1816[6]. La norma tampoco precisó las características del emblema cargado, de manera que esta falta de definición dio lugar a los numerosísimos diseños con que desde entonces se representó al astro rey. Posteriormente el uso de la bandera con sol se extendió a todos los estamentos oficiales, mientras que los particulares tuvieron vedado hacerlo. No fue sino en 1985 cuando la Ley Nº23.208[7] autorizó su empleo generalizado. Continuaré refiriéndome a nuestra Enseña, pero de momento me centraré en otros dos símbolos. 

El Escudo[8] y el Himno[9] nacionales, surgieron en 1813 a partir de varias disposiciones que emitió la Asamblea General Constituyente, cuya labor previsible debió desembocar en la declaración de la independencia, lo que no se concretó. Ambos símbolos fueron convalidados como representativos de la Nación mediante el uso continuo que le dieron las autoridades y el reconocimiento que alcanzaron en el pueblo. 

En el caso del blasón, algunos particulares se sintieron autorizados a emplearlo como parte de marcas comerciales y ornamentos, hasta que el Decreto Nº31.026/ 1933[10] lo prohibió expresamente. La falta de un modelo legal del Escudo dio lugar a cientos de diseños. 

El Himno nacional también experimentó numerosos arreglos y variaciones hasta que cuando en 1924 se intentó imponer una versión única, la movilización popular que suscitó hizo que cuatro años más tarde se volviera a la forma considerada tradicional. 

Un sano pero confuso intento unificador 

Llegada la década de 1940 se procuró elaborar una ley que uniformara la representación concreta de los símbolos nacionales. Desavenencias entre los integrantes de la comisión encargada de redactar el proyecto, el posterior quiebre del orden constitucional[11] y la formación del consiguiente gobierno de facto obstaculizaron la iniciativa. 

Utilizando los antecedentes reunidos se dictó el Decreto Nº10.302/ 1944[12] que definió aunque imperfectamente los modelos-patrones con que debían representarse los símbolos patrios y, además, mencionó al “Gran Sello de la Nación” (una aplicación funcional del Escudo reservada para legitimar documentos de Estado), así como la banda y el bastón presidencial, que son atributos específicos y personales del primer mandatario. 

Pese a sus notorias deficiencias de técnica, cuando se restableció el estado de derecho en 1946, la norma fue convalidada por los posteriores gobiernos y hoy continúa vigente. Sobre el citado decreto puede ampliarse en este Blog linkeándose a http://banderasargentinas.blogspot.com/2019/08/larga-y-pacifica-vigenta.html 

Entre las carencias evidentes se cuenta la falta de expresión técnica de los colores propios de la bandera, una cuestión que había dado lugar a diversas interpretaciones y que finalmente quedaron zanjadas cuando en el año 2010 se definió la cuestión con precisión, para esto se utilizaron valores de tres escalas cromáticas de uso internacional[13]. Además, la norma especificó: sus proporciones, las características de la tela en sus diversas versiones y los accesorios. Su tenor fue pacientemente elaborado por una pluralista comisión interdisciplinaria que cumplió su colaboración con la Historia a lo largo de una década.

Eventualmente sus conclusiones permitieron elaborar las Normas IRAM[14] DEF-D 7674, 7675, 7677 y 7679, las que en principio iban a plasmarse en una ley sancionada por el Congreso, sin embargo, al aproximarse el bicentenario de la formación del primer gobierno patrio, la presidenta de entonces prescindió de la vía legal y dictó el Decreto Nº1.650/ 2010[15] que lleva su firma y que hoy rige la conformación física de la “Bandera Oficial de la Nación”, no sin que la oposición destacara que la decisión estaba teñida de personalismo y demagogia. 


El problema que entraña la forma de un decreto es que bastaría una norma similar para modificar nuestro símbolo, si se hubiera concretado como ley su firmeza jurídica hubiera sido muy superior, ya que cualquier mutación requeriría la expresión de la voluntad popular representada por el Congreso. 

En cuanto al Escudo, el mismo Decreto de 1944 remitía al diseño modelo que estaba contenido en el expediente Nº19.974–F–1943 que originó la norma (ver foto superior). Una buena técnica normativa debió prever que se reprodujera como anexo. Como no ocurrió así, el dibujo se disoció del texto, con lo que la diversidad de reproducciones continuó[16]. En los últimos años encontramos que algunas autoridades nacionales y provinciales de primer nivel usan y difunden desde sus portales informáticos versiones totalmente apartadas del símbolo oficializado, “liberalidades” que contrarían la uniformidad que se pretendió dar al modelo oficial, con lo que se contribuye a la confusión general, lo que retroalimenta el fenómeno. ¡Algo verdaderamente increíble, pero dolorosamente real! 

Sobre el Himno nacional 

En su origen surgió como una “marcha patriótica”, más adelante se la asumió como Himno nacional. Esta composición experimentó diversos arreglos a lo largo del siglo XIX, entre ellos se cuenta la versión del maestro Juan Pedro Esnaola, datada en 1860, que se consagró oficialmente por decreto del 25 de septiembre de 1928

Otro decreto, firmado el 30 de marzo de 1900 por el presidente Julio A. Roca, dispuso acortar la interpretación oficial del Himno, excluyendo los versos que aludían a las luchas entre patriotas y realistas, criterio que procuró superar las asperezas históricas con la comunidad hispana[17]. Es un error muy común pensar que esas líneas fueron suprimidas, nada de eso, mantienen todo su vigor, solo que no se cantan en el ceremonial institucional. 

En 1990 el popular músico “Charly” García dio a conocer una versión de su autoría, en la última pista de su album "Filosofía barata y zapatos de goma". Una persona planteó en la Justicia que se trataba de un agravio al símbolo patrio ya que consideraba que el artículo 7 del Decreto de 1944 estipulaba una “forma auténtica” para ejecutar el Himno. Finalizado el proceso el tribunal excusó de responsabilidad al compositor, por entender que su conducta se inscribía en el marco de la libertad artística garantizada por la Constitución nacional. Siguiendo su ejemplo otros artistas hicieron lo propio y nuevamente debieron enfrentar causas judiciales, aunque las decisiones de los magistrados exoneraron de responsabilidad a intérpretes y organizadores de eventos. La jurisprudencia no implica que el Poder Judicial haya “oficializado” estas versiones, ya que tal atribución es extraña a su competencia, pero en la práctica, los artistas se sintieron liberados de una eventual sanción y apareció la diversidad de “himnos” que hoy se constata en la realidad, hasta el punto que no es poco usual que se ejecuten en ceremonias estatales, aunque es evidente que en actos oficiales esto contradice en los hechos lo dispuesto por el decreto de 1944. 

Más allá de que se apartan de lo prescripto, la mayoría de estas versiones son respetuosas y ciertamente contendrían valores musicales de alto valor, aunque por supuesto no ocurre con todas, hay para todos los gustos. Lamentablemente la realidad nos indica que algunos artistas elaboraron otras que alteran la letra oficializada con sutiles mensajes ideológicos[18], mientras que también hay autores e intérpretes[19] que se apropian del símbolo sustituyendo su letra por otros versos, que expresan sus ideologías o introducen modificaciones en la música que se apartan totalmente de la compuesta por Parera. 


(Nota: "Charly" en un ídolo, pero la interpretación del Himno nacional en clave rock no es una originalidad. El mérito pertenece en todo caso a Jimmy Hendrix, quien en 1969 planteó un arreglo acorde a su perfil del himno nacional norteamericano que se difundió extraordinariamente cuando lo ejecutó en el cierre del mítico festival de Woodstock; en 1975 el popular grupo "Queen" grabó a su manera el "God save the Queen" en el álbum "A Night at the Opera" (1975), en 1977 el conjunto "Sex Pistols" hizo lo propio y dos años más tarde, el multifacético y provocador Serge Gainsbourg presentó a "La Marsellesa", en estilo reggae en su producción "Aux armes et caetera")

Pretendidos significados 

Es importante señalar que en ninguna de las disposiciones mencionadas, ni de su contexto histórico inmediato, se especificó el significado de los colores ni de los emblemas usados para conformar la Bandera y el Escudo. Hasta el momento ninguna norma ha tratado sobre el punto, lo que entiendo que es muy válido en resguardo de la verdad histórica. Sin embargo, la omisión ha dado lugar a las interpretaciones más variadas, algunas muy extendidas, pero todas son indudablemente acrónicas y obviamente subjetivas. 

El cuarto símbolo 

Durante el año 2015 el Congreso nacional reconoció como “símbolo patrio histórico” a la Bandera Nacional de la Libertad Civil, que también concibió el general Belgrano quien, como testimonio del sacrificio del pueblo de la provincia de Jujuy en las luchas por la independencia, se la entregó al Cabildo jujeño el 25 de mayo de 1813 durante la conmemoración de la Revolución de Mayo, que concretó en la ciudad norteña. La referencia a la “libertad civil” que consta en su designación alude al concepto que hoy llamamos “estado de derecho” o principio de legalidad. 

Este alto significado democrático y su trayectoria fundamentaron sobradamente que la Ley Nº27.134[20] la haya caracterizado como nuestro cuarto símbolo nacional, bien que es de carácter histórico, lógicamente. Por esto su uso es de facultativo y en nada condiciona o sustituye a la Bandera Oficial de la Nación, a la que siempre debe acompañar. Puede ampliarse sobre este punto en http://banderasargentinas.blogspot.com/2022/04/simbolo-patrio-o-nacional.html 

Bandera Nacional de la Libertad Civil


Es imprescindible destacar que las reproducciones de este vexilo deben corresponder exactamente al modelo patrón contenido en el Anexo técnico que integra la Ley Nº27.134, tanto en sus colores como en el diseño. Lo consigno porque en el mercado abundan ejemplares cuyas imágenes son más o menos parecidas, pero que no cumplen con los cánones legales, con lo que un interesado desprevenido puede llegar a adquirirlas.

En consecuencia ...

Quedan identificadas así las principales normas que definen los cuatro símbolos de la Nación Argentina[21], aquellos con los que identifican su pueblo y el Estado que conforma. 

¿Otros símbolos nacionales? 

Interpretaciones de diversas fuentes consideran equivocadamente, que existen otros símbolos de la argentinidad. En ciertos casos es particularmente lamentable que algunas consten en portales web de organismos oficiales, lo que induce a caer en el error y en evidentes confusiones a la población en general, como también a no pocos referentes sociales y políticos. 

Posiblemente el más difundido de estos casos es el de la escarapela nacional, la que pese a su nombre no es un símbolo, sino que en origen fue un distintivo netamente militar (ver el oficio de Belgrano al Triunvirato suscripto el 27 de febrero de 1812, y el decreto del 15 de febrero de 1812[22], por el que el gobierno la dispuso con el carácter de “escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata”). Su empleo se extendió rápidamente al ámbito civil ya que con ella se identificaron los miembros del “partido de la Patria”, es decir, los revolucionarios, opuestos al bando realista. 

Significativamente la escarapela no está mencionada en el Decreto Nº10.302/ 194, lo que de por sí expresa una fundamental diferencia con la Bandera, el Escudo y el Himno nacionales. 


Se la señala como un complemento de los uniformes militares desde el Decreto del 26 de marzo de 1812, “Instrucciones a los comisarios de guerra” (arts. 7º y 28), hasta el punto se suplir estas vestimentas cuando no había posibilidad de proveerlos. Posteriormente la disposición que estableció el uso fue ratificada por los diversos reglamentos castrenses, en algunos casos con gran detalle. La forma y el material de las escarapelas de uso civil nunca fueron reguladas, lo que implícitamente autoriza la enorme variedad con que se la emplea. 

Otro emblema que cita el Decreto Nº10.302/ 1944 es el del “Gran Sello de la Nación”, el que a poco que se reflexione sobre su naturaleza, como decía, es una simple aplicación del Escudo argentino. Se destina a certificar actos formales dotados de especial trascendencia, como la firma de despachos, tratados, etc. 

Tampoco se inscriben en la nómina de símbolos de la argentinidad la banda y el bastón presidenciales, aunque se los menciona en el decreto de referencia, constancia que ha inducido al error sobre su naturaleza. Estos son emblemas de la autoridad que inviste el titular del Poder Ejecutivo, literalmente, pero no identifican ni al Estado ni al pueblo argentino. Ambos le pertenecen al presidente de la Nación hasta el punto que, una vez que finaliza su gestión puede llevárselos a su casa, si es que no dispone donarlos a un museo o darles otro destino. 

Por otra parte, existen diferentes elementos a los que se califica como “nacionales” y que fueron declaradas así mediante leyes y decretos de distintas épocas. Me refiero a la flor, la bebida, la danza, el deporte, el árbol y similares. Su naturaleza semiótica los define como emblemas o atributos de la argentinidad o, quizás si utilizamos un término con mayor poder descriptivo sería factible caracterizarlos como representaciones alegóricas de la nacionalidad. Podrá verse una nota que incluye la respectiva normativa en http://banderasargentinas.blogspot.com/2020/08/no-son-simbolos-pero-expresan-nuestra.html 

Protección legal 

Desde 1964, durante la presidencia constitucional del Dr. Arturo Illía, una reforma al Código Penal argentino concretada en la Ley Nº16.648 tipificó los agravios a los símbolos en el siguiente texto: “Artículo 22: […] Será reprimido con prisión de uno a cuatro años el que públicamente ultrajare la bandera, el escudo o el himno de la Nación o los emblemas de una provincia argentina”. 

Como vemos, la tutela se limita a los símbolos expresados. El argumento decisivo para distinguir entre ellos y la escarapela, el Gran Sello, el bastón, la banda presidencial y los otros elementos alegóricos de la argentinidad, radica en que ninguno de los últimos goza de la protección implicada en el artículo 222. 

Esto no implica que la escarapela, los otros emblemas y atributos de la nacionalidad no sean merecedores del natural respeto, todo lo contrario, pero no al extremo de que la Nación considere delito a un agravio que los afecte.

Terminando

De esta manera queda expuesto que, además de los sentimientos y de la emoción implicada en los símbolos nacionales argentinos, en un estado de derecho existe un entramado normativo que los define y sustenta, por lo que la información contenida esta nota servirá de segura referencia a quienes operen en materia educativa, comunicacional, de ceremonial y en el ámbito de la organización de eventos. 


Notas y referencias 

[1] Para quienes no sean argentinos conviene informar que los decretos son normas que dicta el Poder Ejecutivo nacional, esto es el presidente de la Nación, por propia decisión, mientras que las leyes también son normas, pero resultan de un proceso complejo en donde participan las dos cámaras que forman el Congreso nacional (Diputados y Senadores) así como el presidente tanto en forma expresa como tácita.

[2] En 1853 los representantes de 14 provincias reunidos en congreso aprobaron la primera Constitución nacional, recién en 1860, se practicaron reformas al texto primigenio y a pedido de Buenos Aires se incorporaron sustanciales reformas. Con esto quedó concluido el ejercicio del poder constituyente originario.

[3] Oficio de Belgrano al Gobierno, datado en Rosario, el 27 de febrero de 1812: “… Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola la mandé hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional”.

[4] Como se consignó, en aquel entonces era la que usaba la Armada Real, por ser la plaza fuerte de Bs. Aires un destacamento de la misma.

[5] Oficio de la presidencia del Congreso General al Supremo Director del Estado, Tucumán, 24 de julio de 1816: “Elevadas las Provincias Unidas en Sud América al rango de una Nación después de la declaratoria solemne de su independencia, será su peculiar distintivo la bandera celeste y blanca de que se ha usado hasta el presente y se usará en lo sucesivo exclusivamente en los ejércitos, buques y fortalezas en clase de bandera menor, ínterin decretada al termino de las presentes discusiones la forma de gobierno más conveniente al territorio, se fijen conforme a ella los jeroglíficos de la bandera nacional mayor”.

[6] Oficio de la Presidencia del Congreso Nacional al Supremo Director del Estado, Bs. Aires, 26 de febrero de 1818: “En la sesión de ayer ha sido sancionado: “Que sirviendo para toda bandera nacional los colores celeste, blanco y azul, en el modo y forma hasta ahora acostumbrados, sea distintivo peculiar de la bandera de guerra un sol pintado en medio de ella”.

[8] Convencionalmente se señala como origen al decreto del 12 de marzo de 1813, que impuso al Directorio el uso del sello que la Asamblea había adoptado con anterioridad, pero la disposición que lo implementó se ha perdido, por lo que dicho decreto adquiere un protagonismo superlativo.

[9] La Asamblea encargó componer una “marcha patriótica” el 6 de marzo de 1813 a dos de sus miembros, Vicente López y fray Cayetano Rodríguez, cuando la primera fue dada a conocer el segundo retiró su creación, con lo que la de López se aprobó el 11 de mayo y al día siguiente se encargó al maestro Blas Parera que compusiera su música, la composición alcanzó rápida popularidad. Esto permite aseverar que el rol del pueblo resultó fundamental para consagrarlo como himno nacional, una designación que se le reconoció posteriormente.

[10] Texto en el Boletín Oficial de la República, edición del 13 de diciembre de 1933.

[11] El 7 de junio de 1943 se produjo un golpe de estado que encumbró como presidente de facto a Edelmiro Farrell sostenido por el “GOU” y que se extendió hasta el 4 de junio de 1946.

[13] Las escalas referenciadas en la ley son: Pantone gráfico, CMYK y RGB.

[14] El texto completo de estas normas IRAM puede verse en: http://manuelbelgrano.gov.ar/bandera/normas-iram

[16] Interesa puntualizar que los antiguos formatos de las libretas de enrolamiento de los varones por lo general contenían la correcta representación del modelo de Escudo implicado en el Decreto Nº10.302/ 1944.

[17] Por entonces existía en el país una enorme colectividad de inmigrantes españoles y, además había desaparecido ya todo resentimiento surgido en el curso de la lucha por la independencia.

[18] Véase por ejemplo la versión que introdujo dos sutiles reformas alusivas al feminismo, que interpretó la rosarina Evelina Sanzó en el acto oficial del 25 de Mayo, en la ciudad de Santa Fe (2021): https://www.lanacion.com.ar/editoriales/el-respeto-a-los-simbolos-patrios-nid04062021. Esto implicó que se denunciara al gobernador local, presente en el acto, y a otros implicados, por supuesto agravio al símbolo (Art. 222, Código Penal) pero la fiscal actuante estimó que no tipificaba delito, por lo que el juez interviniente rechazó la acción.

[19] Como ejemplo puede escucharse una versión “feminista” reproducida en: AJ+Español, 2019: https://m.facebook.com/watch/?v=2635680833143983&_rdr

[21] Sobre la definición de ¿Cuántos y cuáles son los símbolos patrios argentinos?, ver la nota publicada en: http://banderasargentinas.blogspot.com/2022/04/cuantos-y-que-son-los-simbolos.html

[22] Oficio del Gobierno al Jefe de estado Mayor del Ejército, Bs. Aires, 18 de febrero de 1812: “En acuerdo de hoy se ha resuelto que desde esta fecha en adelante, se haya, reconozca y use, la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, declarándose por tal la de dos colores blanco y azul celeste con que antiguamente se distinguían”.