miércoles, 8 de julio de 2026

El pueblo llano declara la independencia argentina

Notable visión de Léonie Matthis 

"La declaración de la independencia" (Léonie Matthis)

Por Miguel Carrillo Bascary

Cuando faltan registros de imágenes de hechos históricos es lógico que se busque recrearlos imaginando cómo pudo ser ese pasado. El objetivo admite una perspectiva personal pero también la de un colectivo social. Dicho esto creo que coincidiremos en reconocer que si hay un hecho fundacional en la Historia Argentina es, precisamente, la declaración de la independencia.

Para ilustrar a los numerosos lectores de otras nacionalidades, es preciso señalar esto ocurrió el 9 de julio de 1816, culminando un proceso que convencionalmente se inició el 25 mayo de 1810, cuando el virrey hispano fue removido por un cabildo popular reunido en la ciudad de Bs. Aires. El día de la emancipación los delegados de las Provincias Unidas, previamente electos por los cabildos locales, se reunieron en la norteña ciudad de San Miguel de Tucumán, donde firmaron el trascendental documento por el que se proclamó la independencia, tanto del rey de España como de “sus sucesores y metrópoli y de toda otra dominación extranjera[1]”.

No quedó un registro suficiente de ese crucial momento, existe una versión abreviada de sus debates, recogida en el periódico oficial “El Redactor del Congreso[2]”, oficios, correspondencia y retazos de recuerdos consignados en las memorias de sus protagonistas; por esto los historiadores solo pueden reconstruir los acontecimientos de aquella hora con pálidos rasgos. En punto a verificar imágenes, es mucho más lo que se infiere, que lo que consta en concreto. Cuando décadas después, a comienzos del siglo XX, los argentinos quisieron recrear esos momento, se encontraron ante el dilema que planteaba la falta de información suficiente. Los artistas que encararon la tarea avanzaron con la mejor buena voluntad, pero sus limitaciones compusieron una visión que persiste hasta la actualidad.

Más allá del subjetivismo de aquellos memoriosos, hoy subsiste en concreto un elemento material que nos aproxima al trascendental evento del 9 de julio. Es su ámbito físico al que, con toda propiedad, se conoce como la “Casa Histórica de la Independencia[3]”. Lo peculiar es que no se trata de la original, sino de la reconstrucción que se realizó entre 1942 y 1943 sobre los cimientos de su planta. Una providencial fotografía obtenida en 1869 por el fotógrafo italiano Ángel Paganelli (1838-1925) preservó su aspecto original que coloreada con IA[4] así se nos muestra:

Con un equívoco criterio la casona fue prácticamente demolida en 1902 y solo se guardó el salón donde propiamente ocurrió la declaración, se preservó encerrado en un templete que se inauguró en 1904.

El "Salón Histórico" contenido en el templete (1904-1942)

En realidad son las dos habitaciones cuya pared medianera se demolió en 1816 para componer el recinto de sesiones. En la tarea reconstructiva se emplearon materiales extraídos de construcciones datadas hacia fines del siglo XVIII.

Desenterrando los cimientos

Vista panorámica, la flecha señala el "Salón de la Independencia"

Condujo el proyecto el arquitecto e historiador Mario José Buschiazzo (1902-1970). La rehabilitación se concretó en un solemne acto, el 24 de septiembre de 1943, día en que se conmemoraba el triunfo del general Belgrano en la batalla de Tucumán que salvó la revolución en el Río de la Plata. Desde entonces, se revaloró como uno de los hitos históricos fundamentales para la nacionalidad argentina[5]. Hoy es sede el “Museo Nacional de la Independencia”, propiedad del gobierno central.

Su fachada en la actualidad

Las visión de los artistas

Son escasas las composiciones de aquel 9 de julio cuando el fervor del momento dio a luz la soberanía de la Patria bajo la forma de las “Provincias Unidas de Sudamérica”, como constó en el documento de la declaración. Este puñado de intentos permite que los argentinos se asomen a lo acontecido pero, por deficiencias en la información histórica, las representaciones contienen gruesos errores que, sin embargo, pasan desapercibidos, aún a los docentes y divulgadores del pasado.

En vísperas del 210º aniversario del día en que se declaró la independencia de la hoy República Argentina, quiero referirme a una sola de aquellas imágenes, precisamente la que cuenta con menor difusión de entre las más conocidas. Está contenida en un sobrio marco dorado a la hoja, que se muestra en el Museo Histórico Provincial “Presidente Nicolás Avellaneda[6] que se referencia como ejecutada “hacia 1930”, fue una donación de Miguel Alfredo Nougués[7]. Durante el 2025 fue puesta en valor y constituyó principal elemento de una muestra.

Durante los trabajos

Patio del Museo "Nicolás Avellaneda"

Es de pequeñas en dimensiones, y se expresa en cuidadosos detalles. Fue concebida por manos de mujer, una artista cultivada que tuvo la percepción de asesorarse adecuadamente para dejarnos el testimonio de su visión y sentir sobre aquel día tan memorable.

Me refiero a la señora Léonie Matthis, a quien el autor de esta nota rinde emotivo homenaje en su rol de discípula de Atenea y de Kora[8]; más adelante aporto algunas referencias sobre su vida.

Comentarios sobre la obra

El observador no advertido podría creer que Matthis buscó un peculiar ángulo para su composición y que ésta solo tuvo por objetivo mostrar el histórico momento pero, si se analiza con detenimiento, se descubrirá una serie de elementos simbólicos que evidencian una profundidad conceptual de notable factura tanto desde lo histórico como de lo jurídico-político, lo que se irá develando en las próximas líneas. 

Léonie muestra el recinto en que deliberó el Congreso a través de su puerta lateral, como si el observador fuera una persona del pueblo interesada en el evento pero que, al mismo tiempo, no participa físicamente de la crucial decisión. El recurso de emplear un pórtico para presentar sus creaciones fue empleado reiteradamente por Matthis, como puede verse con respecto a otros temas[9]:

“Arco de Cobija, Potosí” (sin data)

“Las modistas” (sin data)

“Casamiento colectivo en San Ignacio Mini” (Misiones, 1935)


Dos aspectos del Cabildo de Montevideo (sin data)

Volvamos hacia el motivo que nos ocupa. En la representación de “La declaración de la Independencia”, son notables las gruesas paredes coloniales de la habitación y su gran puerta de dos hojas, labradas con hachuela, y pintadas de color azul, como fue en origen, según testimonios recogidos por la tradición. Su vano da marco a la ocasión que se desarrolla en el interior; el dintel, duplicado por efecto de su anchura, aporta profundidad a la escena central. Su curvatura contrasta lo recto del umbral, en cuya altura contiene la firma de la autora, con lo que destaca notoriamente, trascendiendo del lugar habitual donde los pintores dejan su impronta, en el ángulo inferior izquierdo. En definitiva puede verse aquí un gesto muy particular de Matthis, que muestra su personalidad e independencia de criterio, acorde al tema de la obra que realiza.

Ya dentro del histórico salón, trasponiendo la abertura, se reitera el solado inicial, formado por grandes lajas irregulares. Este detalle, aparentemente sin mayor significado, anticipa un carácter que se revelará más adelante cuál es que el pueblo, titular de la soberanía en ciernes, se representa en el derrotero que da base al conjunto, y avanza en la decisión mediatizado implícitamente por el principio de representación, corporizado en el umbral que condiciona su marcha.

Las paredes del recinto lucen despojadas, austeras, excepto por el detalle de un espejo, de regular tamaño, ubicado en la línea de fuga, sobre el fondo, junto a la mesa que, dotada de una cubierta roja, oficia de presidencia. Una puerta lateral y la gran ventana se abren hacia el interior de la habitación, mediando con el primer patio de la casa, donde según la tradición se apiñaban los curiosos deseosos de conocer la deliberaciones. La techumbre, formada por típicas cabriadas, se corresponde al original preservado, del que pende una araña estilo Imperio, único lujo del lugar, tal como previsiblemente pudo encontrarse en una casa de distinción, propia de la época.

A los congresales Matthis los presenta sin rostro, lo que responde a la escala del conjunto aunque, en mi entender, esta omisión contiene un mensaje oculto. La falta de diferenciación expresa la sumatoria de identidades de todo un pueblo, conformando un conjunto impersonal, abarcativo, que el 9 de julio de 1816 asumió la responsabilidad de dar nacimiento a una nueva nación. Los personajes muestran una gran variedad de vestimentas, aunque destacan tres con hábitos clericales (once diputados eran de esta condición, entre los dieciocho restantes hubo comerciantes, militares, y hombres de otras profesiones). 

Detalle de la obra en comentario

Las prendas son polícromas, como pudieron ser las que llevaban aquellos. Su ubicación, corridos hacia la izquierda del salón, es la conveniente para destacar el espacio central y la ya citada mesa de presidencia. La mayoría de los partícipes están de pie, evidenciando un acalorado debate, propio de la alta decisión que protagonizaban, sus brazos derechos se elevan, captados en el momento de votar la proclama. Se observan algunas pocas sillas[10], vacías, en consonancia con la exaltación propia del momento. La perspectiva general otorga un particular dinamismo a la composición y permite eludir la ingenua opción de emplear un molde rígido, basado en la simetría, como ocurre con una obra similar debida a Francisco Fortuny, datada en 1910:

Si comparamos la composición de Matthis con otras que intentan recrear el momento[11], sobresale la falta de todo elemento en el frontis de la habitación, tales como escudos o banderas, posiblemente el error más evidente en que incurrieron otros artistas, toda vez que el Congreso no empleaba el blasón que oportunamente había adoptado la Asamblea General de 1813 y que el Congreso recién aprobaría la bandera nacional el 20 de julio de 1816, por lo que es anacrónica su presencia en el acto del día 9, tal como lo propone Fortuny.

Esta ausencia de un atributo simbólico en la propuesta de Matthis es muy significativa, señala lo que en Derecho se conoce como el ejercicio de la soberanía originaria, en tanto que la independencia no deviene de una autoridad anterior, como pudo ser la Asamblea del Año XIII. Más aún, tampoco se ve al Crucifijo que, según la tradición estuvo presente, pero colocado sobre la mesa, con esto Léonie indica que la decisión emancipadora no tuvo origen divino, como aún planteaban las doctrinas políticas de aquél entonces. Tampoco se advierte al congresal que presidía el debate lo que sería deliberado, en mi entender. Considero en suma que con estas omisiones Matthis buscó destacar el protagonismo absoluto del pueblo, bien que a través de sus representantes.

Concluyendo

Además de sus valores netamente artísticos, la obra Léonie Matthis posee connotaciones evidentemente democráticas, donde destaca el principio de representación del pueblo en sus diputados. En esto radica su originalidad.

Por lo demás los detalles relativos a la arquitectura, la ornamentación y a la vestimenta se corresponden con las referencias históricas de aquel momento único en la historia de nuestra nacionalidad. Matthis, no sustituyó la realidad de 1816 con su propia visión, se apoya en el asesoramiento que previamente había obtenido de quienes estaban calificados para aportárselo, como se explica más adelante.

Sobre Léonie Matthis

Autorretrato

Nació en Troyes (región de la Champagne, Francia) a orillas del Sena, en 1883. Desde niña reveló sus dotes, hasta el punto en que fue de las primeras mujeres aceptada en la Academia de Bellas Artes de París[12] cuando apenas tenía 15 años. Entre sus mentores se cuenta a Jaques Ferdinand Humbert (1842-1934) y Pierre G. Gusmán (1862-1941).

“Calle de Troyes”, 1911

Pudo captar variedad de realidades en sus viajes por España y Marruecos. En este trance expuso en Granada, donde su padre tenía intereses, ahí conoció a Francisco Villar, natural de Oviedo, a quien su familia había llevado de niño a la Argentina, donde se inició en el arte, ya contaba con amplio reconocimiento en la pintura y luego se destacaría como retratista. Léonie y Francisco contrajeron enlace en la parroquia de Nuestra Señora de la Merced, en Bs. Aires, el 30 de septiembre de 1912 y fijaron su hogar en Turdera (provincia de Bs. Aires). La pareja llegó a tener una hija mujer y 7 varones[13], por lo que el último fue apadrinado por el entonces presidente de la Nación, Marcelo T. de Alvear, según una arraigada costumbre de la época[14]. En contraste con la bohemia del ambiente artístico Léonie cultivó una marcada dedicación a su familia, hasta el punto que su faceta doméstica molesta a las actuales vanguardias del género.

“En la quinta”, 1918-1919

Ya en Argentina, comenzó a exponer desde 1912, pero las puertas del reconocimiento se abrieron para Léonie cuando en 1919, ganó el primer premio para extranjeros en el “Salón Nacional de Bellas Artes[15]”, que mereció su umbroso y apacible óleo “En la quinta”. En esta ya se advierte el “tema de los portales” que caracteriza a la recreación histórica en comentario. Una impronta que parece haber tomado de uno de maestros Pierre Glusman.

Matthis expuso regularmente, tanto en salones y galerías de Argentina como en el exterior (Francia, España, Uruguay, Bolivia y Perú), más de 40 en forma individual. Paralelamente contaba una corte de alumnas que la endiosaban, contribuyó a ello el aura que le daba su nacionalidad francesa, en un ambiente donde este origen era sinónimo de refinamiento y cultura. Sus vínculos sociales también la llevaron a realizar numerosos retratos, lo cual resulta poco conocido ya que en su mayoría permanecen en el seno familiar de sus modelos. La labor de Léonie fue permanente, incansable, se le asignan más de 2.000 obras[16], comprendiendo bocetos, ensayos y producciones menores; muchas se encuentran hoy en colecciones particulares. Unas 200 versan sobre temática histórica.

Hacia 1920 Matthis comenzó con la etapa de su arte en que sobresale, la recreación histórica. Para esto tuvo la lucidez y humildad de buscar el asesoramiento de algunos de los grandes estudiosos del pasado argentino, como Ricardo Levene (fundador de la Nueva Escuela Histórica y miembro de número de la Academia Nacional de la Historia), el jesuita Guillermo Furlong (quien la ilustró sobre la dimensión religiosa que Léonie aborda en muchas de sus obras), Enrique Udaondo (fundador del Museo de Luján), el escritor costumbrista Leopoldo Lugones, los arquitectos e historiadores Mario Buschiazzo (quien reconstruyó la “Casa Histórica de la Independencia”, entre sus numerosos méritos), Martín Carlos Noel (una de las luminarias del movimiento americanista neocolonial), los coleccionistas de arte Guillermo H. Moores, Alejo González Garaño y otros como estos. También abrevó en archivos, museos y bibliotecas para documentarse lo más posible. Además, procuró viajar hacia lejanas regiones para empaparse de los ambientes físicos que compondrían sus temas. Estos vínculos resultaron esenciales para legitimar su actividad artística, que se expresa a partir de 1923 con la serie "Buenos Aires antiguo y moderno" (galería Witcomb), donde resalta la denominada "Historia de la Patria a través de la Plaza de Mayo[17]", un verdadero tesoro plástico y testimonial, también en las mayólicas que lucen en el subterráneo de Bs. Aires (estación “Plaza Italia”, Línea D). A lo largo de su vida compuso otras series notables sobre el pasado americano, como "Evocaciones del pasado, “Salta y Jujuy" e "Invasiones Inglesas”.

Muchas de sus obras decoraron los libros de textos que utilizaban los escolares de la época, aunque en ellos no suele hacerse constar su autoría; una omisión que daría tema a mayores consideraciones.

Así lo hizo, en una época donde las comunicaciones no resultaban fáciles y en que las obligaciones familiares le imponían muchos condicionamientos. Léonie recorrió el país en procura de captar la esencia del paisaje y de sus gentes, como medio para remontarse en el paso de los acontecimientos que se proponía captar. Las ruinas de las Misiones Jesuitas, el litoral del Paraná, los cerros y planicies del Norte, la vieron transitar tomando apuntes y realizando bosquejos.

“Iglesia matriz de Rosario” (Museo Histórico “Dr. Julio Marc”, Rosario)

Pese a lo expuesto, Léonie no se propuso “fotografiar” el pasado que rescataba su pincel, sus mismos trazos, sin definición en detalle, poseen reminiscencias oníricas antes que documentales. Durante una conferencia ella misma manifestó “He sido espectadora de muchos episodios lejanos”.

En el catálogo de una reciente muestra retrospectiva[18] que le estuvo dedicada, el director del Museo Nacional del Cabildo, Horacio Mosquera, abrió la presentación citando a la autora, quien se expresó en una definición acorde a toda su producción en la materia, cuando afirmó:

El objetivo de mi vida ha sido la reconstrucción y evocación del pasado a través de la pintura. Pero para hacerlo es necesario el estudio y la investigación. Todo esto requiere años de trabajo y una constancia enorme”.

Por su parte, la experta Clara Sarsale[19] dice de Léonie:

"Pintaba con acuarela usando una técnica similar al óleo llamada gouache, que consiste en realizar varias capas con pinceladas con acuarela opaca, y plasmar los colores claros y luces con blanco. Cuando se seca, los colores ofrecen una tonalidad clara de aspecto opalino. En su paleta priman los colores cálidos, claros y luminosos, y sus trazos logran dotar al paisaje de movimiento y vida".

Durante el último período de su vida su pintura buscó la trascendencia volcándose a escenas religiosas, templos e imágenes sacras. Léonie Matthis falleció el 31 de julio de 1952, en Turdera, partido de Lomas de Zamora, provincia de Bs. Aires, donde había establecido su hogar.

Desde la perspectiva del hoy, al contemplar la trayectoria de la artista y sus grandes méritos, particularmente en la pintura histórica, destacan la voracidad de los coleccionistas por sus producciones y el interés del público actual atraído por el aspecto moderno de sus pinturas y su colorido.

Paralelamente no puedo dejar de señalar un aspecto en que me animaría a coincidir con Georgina Gluzman[20]:

La carrera de la artista (…) ha sufrido un proceso de ocultamiento que se origina en las bases patriarcales de la disciplina.

Eso sí, no creo que tal ocultamiento haya sido perverso, sino inconsciente, propio del momento de la cultura de entonces. 


(*) Agradezco expresamente la información aportada por la Señora Graciela Rodríguez, presidenta de la Asociación Sanmartiniana de Tucumán, y por la Prof. María Isabel Heredia, directora del Museo Histórico  “Nicolás Avellaneda”.

[1] Texto completo en https://www.educ.ar/recursos/adjuntos/descarga/24243/acta-de-la-independencia-de-las-provincias-unidas?disposition=inline A lo que el 19 de julio se agregó lo de “toda otra dominación extranjera”.

[2] Se editó entre 1816 y 1820, durante la actuación del Congreso, fue su director el sacerdote y periodista Antonio José Valdés. Versión on line: https://ia601605.us.archive.org/21/items/3649770_1816/3649770_1816.pdf

[3] Se declaró como “monumento histórico nacional” por Decreto Nº98.076/1941. En ella sesionó entre marzo de 1816 y enero de 1818 el Congreso General que debía tratar sobre la independencia y dictar una constitución. Con el paso del tiempo la construcción cayó en decadencia. Supo servir de archivo, fue sede del correo, del juzgado federal y muchas de sus habitaciones se alquilaban a terceros. 

[4] Trabajo de Alejandro Grosse, para el periódico “La Gaceta” de Tucumán.

[5] Los otros son el Cabildo y la Plaza de Mayo, en Bs. Aires, el Monumento Nacional a la Bandera, en Rosario y, a partir de aquí pueden sumarse otros más, según diversas perspectivas.

[6] Es el principal museo de la provincia de Tucumán que está cumpliendo cincuenta años de su creación (Ley Nº4.500, 1976). Ocupa la que fuera residencia del gobernador, José Manuel Silva (1776-1848), en calle Congreso 56. Se construyó en 1836 y fue la primera casa de dos plantas que hubo en la ciudad. La provincia la compró en 1957  https://enteculturaltucuman.gob.ar/museo-historico-provincial-presidente-nicolas-avellaneda/

[7] Nació en Bs. Aires en 1910 y falleció en 1988. Presidio el directorio del ingenio “San Pablo” perteneciente a su familia y tuvo un activo desempeño en el ámbito empresarial, en el que acompañó a Enrique Shaw en la fundación de la “Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa”. También destaca su perfil de dirigente de la “Acción Católica”. Su donación al Museo “Avellaneda” comprendió una importante colección de documentos antiguos y otras piezas de arte.

[8] Kora es la protagonista un mito corintio quien, en la noche anterior a la partida de su enamorado a la guerra, delineó su perfil con un carbón sobre la luz que una lámpara proyectaba sobre una pared. Para felicidad de su hija sobre este diseño su padre ¡, Butades, legendario alfarero de Sicion, modeló en arcilla la cabeza del joven.

[9] Además, en: “Capilla de Victoria, San Fernando, Buenos Aires” (1945), “Primer Patio, Casa de la Moneda, Potosí, Bolivia” (1941) “Casamiento colectivo,

[10] Este mobiliario fue representando tomando como modelo aquel que se preserva en el templo de San Francisco, el que según la tradición oral fue cedido a los efectos del Congreso.

[11] Entre ellas se cuentan las de Jorge Roux, Salvador Mayol, Antonio González Moreno y la del ya citado Fortuny.

[12] De hecho, se registra como la quincuagésima, no la primera como se indica en algunas reseñas.

[13] Sus nombres: Miguel, Francisco, Lucio, Inés, Jaime, Jorge, Federico, Rafael y Marcelo, quienes en diversas oportunidades la acompañaron en sus viajes.

[15] Este prestigioso ámbito tuvo su primera edición en 1911, desde el año 2000 se denomina “Salón Nacional de Artes Visuales”. Puede verse el catálogo correspondiente al año 1919 en https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/catalogo_salon_nacional_1919_combinado.pdf

[16] GUTIERREZ ZALDIVAR, Ignacio. Léonie Matthis. Ed. Zurbarán. 1992.

[17] En el Museo Histórico “Cornelio Saavedra” de la Ciudad Autónoma de Bs. Aires.

[19] Responsable del área de Desarrollo de Proyectos, Museo del Cabildo de Bs. Aires.

[20] Léonie Matthis (1883-1952): nuevas aproximaciones a una trayectoria artística transnacional. https://www.researchgate.net/publication/408144764_Leonie_Matthis_1883-1952_nuevas_aproximaciones_a_una_trayectoria_artistica_transnacional

lunes, 6 de julio de 2026

Izamientos +Monumento a la Bandera

 ¡Otra vez el desvarío! ¿Hasta cuándo?

Banderas extranjeras en el Monumento a la Bandera Argentina

Por Miguel Carrillo Bascary 

Es increíble, pero otra vez hay que salir aclarar que la colocación de vexilos extranjeros, cualesquiera sean, en el Monumento Nacional a la Bandera consagra una costumbre que arraiga en tiempos de su inauguración (1957) y que no obedece, a ningún propósito político ni ideológico. También es reiterado error considerar que el Monumento depende del Gobierno nacional o del provincial cuando solo el Intendente Municipal de la ciudad de Rosario es competente para regular lo que en él ocurre.

El Monumento Nacional a la Bandera es, valga la redundancia, un “monumento histórico nacional”, como tal expresa nuestra identidad como Nación a nuestros valores y aspiraciones, también los principios del Derecho Internacional en su relación con otros países. Esto último abarca cultivar convivencia pacífica, el pluralista respeto por todas las culturas del mundo y a su tratamiento igualitario, sin admitir preferencias injustificadas.

Para quienes no sean argentinos interesa señalar que el Monumento se levanta en la ciudad de Rosario y señala el preciso lugar donde el 27 de febrero de 1812 se izó por primera vez la Bandera Argentina. Luego de sucesivos intentos y de 14 años de estar en construcción se inauguró el 20 de junio de 1957. Consiste en una estructura colosal revestida de mármol que cuenta con más de 10.000 m2. Es ámbito de manifestaciones sociales de la más variada naturaleza, desde actos oficiales hasta recitales. En uno de sus subsuelos existe la “Galería de Honor de las Banderas de América” donde cada estado del continente tiene un espacio asignado, ahí se muestran permanentemente sus símbolos nacionales, también alberga vexilos históricos y testimonios de amistad. Aporto mayores referencias en los vínculos insertos al final[1].

Desde hace 69 años, se estila izar las banderas de naciones extranjeras en las efemérides que correspondan según sus respectivas legislaciones, como un gesto de amistad entre los pueblos con los que Argentina mantiene reacciones diplomáticas, sin que incidan cuáles son sus diferentes formas de gobierno. La mayor parte de las veces corresponde a la independencia de esos países, en otras a la formación de sus estados, al cumpleaños o a la coronación de sus monarcas o al día de sus banderas particulares.

Estos izamientos se concretan en el interior del Patio Cívico[2], en el llamado “mástil escolta”, gemelo de aquel donde cada día se eleva al tope la Bandera Argentina, está ubicado a su izquierda, es decir en el segundo lugar de precedencia protocolar. Así está dispuesto y  corresponde, acorde a los cánones internacionales vigentes. 

Cabe aclarar que, en el “Mástil Mayor” (externo a la planta del Monumento), sobre la avenida Belgrano, que se yergue a 70 metros de altura, la Bandera Nacional es la única que se permite izar.

En algunas circunstancias los izamientos en el mástil escolta fueron el medio para demostrar la alegría o el pesar del pueblo argentino con relación a algún acontecimiento relacionado con otros países. Ej.: cuando la Iglesia Católica eligió como Papa a Francisco o cuando se rescataron a los 33 trabajadores atrapados en la Mina San José (Chile), en el año 2015. Asimismo, cuando concurre a Rosario el embajador de un país extranjero, en visita oficial, siguiendo una antigua costumbre diplomática internacional.

En días característicos pueden verse banderas internacionales como las de Naciones Unidas, la OEA, el Mercosur, la del Movimiento Olímpico, la representativa de la Paz, del urbanismo, del Cooperativismo, la de la Cruz Roja, la Soberana Orden de Malta, etc.

Estos gestos de buena voluntad no han cosechado más que agradecimiento, simpatía y aplauso. Lamentablemente, como ocurrió este año con el izamiento de las enseñas de Israel y de los Estados Unidos, para ciertos grupos ideológicos y personas desinformadas estas demostraciones se han transformado en piedra del escándalo. Curiosamente nunca ocurrió así respecto de la enseña de China, tampoco de la cubana durante la “Guerra Fría”. Y, si actualmente no se izan la de Rusia, ni la del Reino Unido, ni las de otros países es, simplemente, porque sus embajadas nunca concretaron el pedido.

Anécdotas. En una oportunidad cierto concejal de Rosario generó un escándalo cuando vio ondear la enseña de E. Unidos un 4 de julio, no les cuento la vergüenza que tuvo que pasar ante sus pares cuando se le explicó que era en recuerdo de la independencia de este país y no implicaba adherir a la política de ese país. Otra ocasión que dejó en ridículo a los que “denunciaron” un izamiento espurio fue cuando se creyó que los fanáticos del club Newell’s Old Boys, cuya divisa es rojinegra, habían izado su bandera; lo que ignoraban los que así procedieron es que en la ocasión era la patria de Haití, que por entonces había cambiado su tradicional lábaro azul y rojo por uno negro y rojo.

Corresponde ampliar diciendo que los cónsules extranjeros residentes en Rosario y las comunidades de muchas naciones con representación en la ciudad, incorporan a sus actos conmemorativos el izamiento de su bandera en el Monumento y la colocación de coronas cívicas ante la misma y la de Argentina, lo que se concreta en la galería de Honor de las Banderas”, un acto protocolar que es sumamente emotivo.

El federalismo también se manifiesta en el protocolo de banderas del Monumento, ya que cada provincia y la Ciudad Autónoma de Bs. Aires, pueden izan las propias el día que les corresponde; siempre en el “mástil escolta”. Asimismo, la regulación prevé el izamiento de vexilos históricos conmemorativos que recuerdan circunstancias de valor en la Historia argentina. (Ej.: la bandera del Ejército de los Andes o la insignia del almirante Brown)

Como se dijo, la práctica siempre fue bien recibida desde su origen y se extendió en años posteriores, hasta la actualidad. Oportunamente, el entonces Intendente Miguel Lifschitz consideró oportuno regular expresamente esta materia y lo hizo mediante el Decreto Nº1.631 del año 2011[3], a cuyo efecto solicitó al autor de esta nota que redactara la norma, dada su especialización en Vexilología y que por entonces se desempeñaba como Director General del Monumento. Oportunamente elevó el proyecto que sufrió algunas modificaciones durante su trámite y que es el que hoy rige estas ceremonias.

Dicho esto, la ocasión es buena para clarificar con mayor amplitud lo que hace al izamiento de banderas en tan tradicional Monumento, un esquema facilitará la cosa:



Ahora se transcribirán los párrafos más significativos del decreto vigente:

“VISTO; El proyecto elevado por la Dirección General del Monumento Nacional a la Bandera (expte. Nº15.157-11), con el objeto de regular los aspectos técnicos-vexilológicos y protocolares atinentes a los izamientos de banderas que se realizan en el mismo;

Y CONSIDERANDO:

Que el Decreto Nacional No 374/ 63 acuerda a la Intendencia Municipal de la ciudad de Rosario la administración y custodia del Monumento Nacional a la Bandera;

Que es tradición izar en el Monumento diversos pabellones, acompañando a la Bandera Nacional, con motivo de celebraciones de distinta índole;

Que las connotaciones sociales y políticas que rodean a todo despliegue vexilológico justifican ampliamente la oportunidad de establecer criterios técnicos y protocolares, unívocos, sólidamente basados en la Historia; el Ceremonial y el Protocolo; en la normativa y las costumbres, nacionales a internacionales.

Que la importancia de la materia con relación a un ámbito de tanta jerarquía y significación, como lo es el Monumento Nacional a la Bandera, hacen procedente establecer una regulación integral, sobre la temática.

Que de esta manera se agrega un factor más en orden a la integración; la solidaridad y la cooperación entre los pueblos (…)

El Intendente Municipal DECRETA:

Artículo 1º.- Izamiento de banderas en el Monumento

1. En el Mástil Mayor del Monumento Histórico Nacional a la Bandera se enarbolará la Bandera nacional argentina, exclusivamente.

2. El izamiento se concretará todos los días a las 8,15 horas; excepto en caso de lluvia copiosa (a fin de preservar la integridad del paño) o cuando expresamente se disponga otro horario con motivo de ceremonias muy especiales.

3. El arrío se realizará a las 19 hs. entre el 10 de octubre y el 10 de mayo. El resto del año se hará lo propio a las 18. Horario que podrá extenderse, si la existencia de suficiente luz solar así lo admite. En razón de ceremonias especialísimas el arrío podrá realizarse en otro horario.

4. Para preservar adecuadamente la integridad de las banderas que se icen en el Monumento podrá disponerse su arrío cuando se produzca una precipitación pluvial o ante su inminencia.

Igualmente se procederá cuando el viento alcance inusitada violencia.

Artículo 2º.- Izamiento en el mástil interno:

1. En el mástil principal interno, ubicado en el Patio Cívico del Monumento, se izará Únicamente la Bandera nacional argentina; en forma consecutiva al izamiento en el Mástil Mayor.

2. Permanecerá izada, aún en caso de lluvia, junto a la enseña que se coloque en el mástil escolta. El arrío se concretará inmediatamente después que el ordenado para la enseña que ocupe el Mástil Mayor. Si "se realizara en el Patio Cívico alguna actividad nocturna, ambas quedarán izadas hasta su terminación; excepto que la instalación de elementos utilizados como decorado o apoyo técnico de-esas actividades, oculten todo parcialmente los mástiles de referencia; en estos casos se procederá al descendimiento de las banderas, con anterioridad al armado de tales estructuras.

Artículo 3º.- Izamientos en los mástiles escolta y laterales

1. En el mástil escolta de la Bandera nacional existente en el Patio Cívico se izarán, únicamente, las banderas representativas de:

a) los Estados reconocidos por la República Argentina;

b) las organizaciones internacionales de estados que integre nuestro país;

c) las entidades internacionales reconocidas por la comunidad internacional: Santa Sede y Soberana Orden de Malta;

d) las provincias argentinas

e) la Ciudad Autónoma de Bs. Aires.

2. También se izarán las banderas de los estados a quién representen los mandatarios o diplomáticos acreditados ante el Poder Ejecutivo Nacional, cuando se hallen en visita oficial a la ciudad.

3. Lo propio se hará con las banderas de las organizaciones internacionales de estados que integre nuestro país; cuando visite Rosario un representante de la misma, en misión oficial.

4. Izamientos conmemorativos: se izarán en el mástil escolta las banderas que se detallan en el ANEXO al presente.

5. Durante los días donde no está previsto el izamiento de otra enseña se elevará en el mástil escolta la Bandera nacional.

6. Se colocarán en los mástiles laterales las enseñas de ciudades y pueblos, cuando concurran sus autoridades en visita oficial y hayan sido especialmente invitadas por la Municipalidad de Rosario. En estos casos se guardará el debido orden de precedencia.

7. El primer mástil lateral, a la derecha del principal, se destinará a la bandera oficial de la provincia de Santa Fe; mientras que, en su semejante, ubicado a la izquierda del segundo, se hará lo propio con la bandera representativa de la Municipalidad de Rosario. Estas se izarán y arriarán a continuación de las que correspondan al mástil interno y a su escolta.

8. En el resto de los mástiles laterales podrán izarse banderas de ornato, con los colores nacionales, sin el Sol, con las excepciones que resultan del presente.

9. No se izará en el mástil escolta ni en los laterales ningún elemento vexilológico que carezca de expresa autorización de la Intendencia municipal.

10. En el mástil escolta o en alguno de los laterales se podrá izar la bandera de una de las jurisdicciones gubernamentales mencionadas en el art. 3.1; cuando a criterio de la Intendencia Municipal se desee expresar el sentimiento de júbilo del pueblo de la ciudad en adhesión a algún acontecimiento excepcional que las involucre. Siempre se guardará el debido orden de precedencia.

Artículo 6º.- Banderas de otras entidades

1. En los mástiles ubicados en los laterales del Monumento, que no sean ocupados por las enseñas de la provincia de Santa Fe y de la Municipalidad de Rosario, se podrá autorizar el izamiento de otras banderas, con excepción de aquellas que representen a:

a) Entidades comerciales o productos de mercado;

b) Clubes deportivas o sociales;

c) Partidos y organizaciones políticas, sociales o gremiales;

d) Movimientos, organizaciones separatistas o entidades que propugnen la segregación de un estado;

e) Organizaciones o movimientos que potencialmente generen reacciones encontradas en la sociedad o en grupos minoritarios;

Tampoco se autorizará el izamiento o colocación en ningún mástil del Monumento, de banderas o banderolas que expresen demandas o reivindicaciones políticas, sociales, raciales, étnicas, religiosas, culturales y similares.

2. Los izamientos que se autoricen se concretarán en el día en que se celebre la fundación de la entidad o aquél en que esta haya estipulado solemnidades similares, exclusivamente. Solo se autorizará un día de izamiento a cada entidad por cada año calendario.

3. Es una condición esencial para autorizar el izamiento de la bandera de una etnia; de un pueblo originario o de otra minoría, que el símbolo haya sido reconocido por ley o decreto emanado del Gobierno nacional. Cuando aquél se encuentre establecido en una sola jurisdicción provincial, bastará una ley o decreto del gobierno provincial respectivo.

Artículo 7º.- Izamientos especiales

1. Se izarán en el mástil escolta, del Patio Cívico:

a) El 26 de marzo (día del Mercosur; Ley Nº25.783), la bandera de esta organización interestatal; acompañada en los mástiles laterales por las banderas de los estados miembros, guardando el orden protocolar vigente.

b) El 14 de abril ("Día de las Américas"), la bandera de la Organización de los Estados Americanos; y en los mástiles laterales los pabellones de los países latinoamericanos; de Estados Unidos y de Canadá.

c) El 10 de mayo (día en el que se sancionó la Constitución Nacional), la bandera de Santa Fe; y, en los mástiles laterales, las que representan a las restantes provincias y a la ciudad autónoma de Bs. Aires; según el orden protocolar vigente. Las que excedan del número de mástiles disponibles se colocarán en la misma driza de aquellas que les antecedan.

d) Del 12 al 18 de octubre (“Semana de la América Latina"), la bandera de España; por ser el 12 de octubre su fiesta nacional y en su carácter de "madre patria" de la mayoría de los estados latinoamericanos. En los mástiles laterales, se instalarán los pabellones de: Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Francia (en su condición de ser un estado latino y de hallarse algunos de sus departamentos en el ámbito territorial del Continente), Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela; según el orden que se expresa.

e) El 24 de octubre ("Día de las Naciones Unidas”), la bandera de la Organización de las Naciones Unidas. En los mástiles laterales, junto a las enseñas de la provincia de Santa Fe y de la Municipalidad de Rosario, irán los emblemas de los organismos especializados de los que forma parte nuestro país, según el orden de precedencia determinado por la fecha de su creación; expresando así la multifacética labor de la Organización.

2. Como símbolo de la vigencia del federalismo y de fraternidad, se izarán las banderas de las provincias argentinas y la que identifica a la ciudad autónoma de Buenos Aires, en el mástil escolta, los días en que las mismas tengan dispuesto reverenciar a sus respectivas enseñas oficiales o en la fecha más característica de su respectiva historia local.

Artículo 8º.- Izamientos concurrentes

1. Cuando en alguna fecha exista coincidencia, el orden protocolar de colocación de las banderas será el resultante de la siguiente enunciación:

a) Estados nacionales reconocidos por nuestro país;

b) Organizaciones internacionales de estados de las que nuestro país forme parte;

c) Organizaciones internacionales con reconocimiento de la comunidad de estados;

d) Provincias argentinas y de la ciudad autónoma de Buenos Aires;

e) Municipalidad de la ciudad de Rosario;

f) Unidades subnacionales de estados reconocidos;

g) Municipalidades o comunas argentinas; y

h) Otras entidades.

2. Cuando deban izarse simultáneamente banderas comprendidas dentro de un mismo grupo, se ordenarán alfabéticamente, de conformidad a la designación oficial en idioma español del estado o de la entidad representada.

3. Los izamientos se realizarán de tal forma que la Bandera nacional sea la primera en llegar al tope. En los arríos concurrentes, la Bandera nacional será la última en comenzar a descender y de ser retirada de su driza. Si fueran varias las enseñas que deben acompañar a la Nacional se coordinará para que aquellas se icen y bajen simultáneamente. En el izamiento y el descendimiento de estas Últimas enseñas se guardará el orden de precedencia que corresponda.

Concluyendo

  • Los izamientos de vexilos en el Monumento Nacional a la Bandera están regulados por un decreto municipal dictado hace 15 años, ni el Gobierno nacional, ni el de Santa Fe tienen competencia alguna en la materia.
  • En el "Mástil Mayor" se iza la Bandera Oficial de la Nación, exclusivamente.
  • En el primer mástil interno del Patio Cívico, a la derecha del Atrio, se iza la Bandera Oficial de la Nación, exclusivamente.
  • En el “mástil escolta”, ubicado a la izquierda del Atrio, segundo en precedencia, está autorizado el izamiento de banderas de estados extranjeros, organizaciones y movimientos internacionales y enseñas conmemorativas históricas, en las condiciones que estrictamente prevé la normativa.
  • El decreto de referencia consagró una costumbre que arraiga desde la que se inauguró el Monumento, en 1957. 
  • Interesa señalar que como el citado decreto emanó de una autoridad pública, a falta de una normativa expresa, bien puede aplicarse por analogía a otros lugares del país en donde existan numerosos mástiles y el propósito de izar banderas de diferente naturaleza.
  • El procedimiento lo concreta el personal municipal que en el momento del izamiento cede a la persona principal presente elevar la driza.

Pedido especial: se agradecerá compartir esta nota con cuantas personas te sea posible. Es importante, porque la falta de información adecuada genera actitudes negativas que involucran a un sitio histórico muy querido por los argentinos, el que debería ser prenda de unión entre todos.

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Otra nota sobre el tema en este Blog:

“Escándalo” que no debió ser. Esclareciendo un equívoco https://banderasargentinas.blogspot.com/2026/04/escandalo-que-no-debio-ser.html


[2] Es el gran espacio interior que queda comprendido por los diversos segmentos arquitectónicos que componen el Monumento. Cuenta con una capacidad de 10.000 personas y en su atrio se concretan las actividades pertinentes.