viernes, 9 de octubre de 2026

Desmintiendo a Mitre

Su relato sobre la creación de la Bandera

Manuel Belgrano y su biógrafo, Bartolomé Mitre

Por Miguel Carrillo Bascary

Todos los argentinos conocen a Bartolomé Mitre (1821-1906), como una personalidad señera de la Historia nacional. Algunos saben que se cuenta entre nuestros primeros presidentes (1862-1868) y que, como periodista, fundó el diario “La Nación[1]”, que a la fecha sigue siendo uno de los principales medios del continente. Muy pocos tienen presente él rescató los acontecimientos vinculados a la creación de nuestra Bandera. Esto solo bastaría para inscribir su nombre en los anales del país.

Hoy Mitre es sujeto de controversias, aunque a fines del siglo XIX su palabra llegó a ser indiscutida, hasta el punto que orientó una corriente doctrinaria que sirvió de base a la educación pública. En su momento la popularidad que alcanzó entre las masas llegó a ser enorme, hacia el fin de su vida cada una de sus apariciones públicas concitaba entusiasmo inenarrable.

En lo personal, valoro el multifacético aporte de Mitre a la construcción de la identidad nacional, pero también rechazo mucho de sus actuaciones, de lo que representó y, aún, de lo que dejó escrito para la posteridad.

Sentada esta posición quiero detenerme en unos pocos párrafos  contenidos en su trascendente obra “Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina”, cuya cuarta edición que se editó en 1887 se considera como la definitiva[2].

Portada de la obra de Mitre, edición 1887

Desde mi humilde posición personal “tendré el atrevimiento” de criticar y de desmentir, algunas líneas muy significativas del relato que nos ofreció sobre el momento en que la Bandera Nacional se izó por primera vez.

Primer tema

Mitre empieza citando el oficio que el entonces coronel Belgrano dirigió al Gobierno informándole sobre el izamiento de la enseña patria, con fecha 27 de febrero de 1812. Así, Mitre escribió: 

    “Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, mandéla hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional”.

La cita es textual y su comprensión entre comillas indica que el historiador traslada al lector el documento referenciado. Muchos de quienes abrevan en su obra suelen repetir esas líneas en sus escritos y alocuciones sin tener en cuenta su error. Es aquí donde mi sentir belgraniano se rebela y me impulsa a desmentir a Mitre.

El problema radica en una expresión que usa Mitre, quien pone en boca del prócer algo que no dijo y, para más, lo coloca encomillado. Mitre escribe que Belgrano usó el término “mandéla”, cuando la simple compulsa con el original del oficio, confeccionado de puño y letra del prócer, indica que este consignó “la mandé hacer[3]”.

Es en la segunda edición del libro (1857-1858) que Mitre usó la expresión cuestionada y así la mantuvo hasta la quinta. En la primera (1857) había escrito correctamente “la mandé hacer”.

Jamás sabremos qué razón pudo tener Mitre para hacer lo que hizo, lo cierto es que, sobre lo ocurrido ese histórico día, Belgrano no escribió lo que su biógrafo colocó en su obra.

Segunda cuestión

Volviendo al párrafo cuestionado, Mitre copia del oficio que esa bandera fue “blanca y celeste”, tal como el prócer lo explicó, lo que es lógicamente correcto. Sin embargo, hay no pocas opiniones que afirman ofuscadas que ese vexilo primigenio fue “blanco y azul”, sin que sus autores se detengan a reflexionar que contradicen nada menos que lo escrito por Belgrano en su oficio.

Poco más adelante afirma Mitre “Eran las seis y media de la tarde, y en aquel momento se enarboló en ambas baterías la bandera azul y blanca, reflejo del hermoso cielo de la patria”. Es en la segunda edición (1859) que Mitre introdujo la referencia al azul y así lo mantuvo hasta la quinta edición de su obra.

También sobre esto corresponde hacer un señalamiento a lo escrito por Mitre. Efectivamente, recordemos que Belgrano dejó escrito que la bandera fue “blanca y celeste”, entonces ¿por qué Mitre usó la palabra azul en la forma señalada?

El interrogante cuestiona, más aún cuando en 1878 se planteó la polémica que lo enfrentó con el historiador uruguayo Clemente L. Fregeiro (1853-1923), quien sostuvo el uso del azul. Mitre sostenía que el color de la Enseña nacional[4], fue en sustancia, del color del cielo y blanco. Consideraba que los contemporáneos a su creación usaban los términos "azul", "celeste" y "azul-celeste", en forma indistinta. Sostenía que esta tonalidad deriva de la banda de la Orden de Carlos III, la que tomó los colores con que el arte asignaba a la advocación mariana de la Inmaculada Concepción. Lo fundamentó en el decreto del Triunvirato del 18 de febrero de 1812, que estableció la escarapela nacional con los colores "blanco y azul celeste", lo que referenció Belgrano en su oficio al Gobierno datado el 27 de febrero de ese año. También esgrimió como prueba iconográfica el retrato que el belga Jean-Baptiste Madou representó al general San Martín en Bruselas (1827-1828). Allí se lo observa rodeado por una bandera claramente celeste, blanco y celeste.

Conocido como el "San Martín de la Bandera" 
(Museo Histórico Nacional)     .

El pensamiento de Mitre se clarifica permitiendo responder por la razón de referirse al azul. Eso ocurre si se lee al completo la oración que expresa: 

    "Eran las seis y media de la tarde, y en aquel momento se enarboló en ambas baterías la bandera azul y blanca, reflejo del hermoso cielo de la patria". 

De esta manera Mitre expone que la mención el azul se corresponde con el "hermoso cielo", es decir, el "celeste", que le es propio.

Tercer ítem

Hay otro punto que genera dudas en la obra de Mitre. Es cuando indica que el vexilo se “enarboló en ambas baterías”. La crítica posterior ha concluido que en ningún documento consta que el izamiento se haya hecho en conjunto, en paralelo[5]. Siendo Mitre quien enseñó a los argentinos que para escribir Historia hay que basarse primordialmente en los documentos, resulta extraño que caiga en una suposición como aquella en la que incurrió.

Terminando

Como se verá, me he permitido, me he atrevido, a cuestionar a Mitre. Lo hice consciente de que mi una osadía, que algunos podrán considerarla como un acto rayano en la soberbia. Más allá de las críticas que intenten descalificar mi posición, tengo la más absoluta tranquilidad de conciencia pues me baso en la pluma y en la firma de dos grandes hombres de la Historia argentina, por supuesto que el uno es mayor que el otro. El primero es capital ejemplo de estadista. Su biógrafo es dueño de los méritos que ganó en vida, pero también de sus contradicciones. 

En este punto estoy convencido de que, como polemista de ley, Mitre no habría objetado que un oscuro blogista, como el que esto escribe, pusiera de relieve estas tres inconsistencias de su relato sobre el gran día en que la Bandera Nacional flameó por primera vez contra el cielo de la patria.


[1] Su primera edición salió a la calle el 4 de enero de 1870, Bartolomé Mitre fue su director.

[2] En 1902 vio la luz su quinta edición, que también estuvo bajo la supervisión de su autor, quien fallecería poco más tarde.

[3] El oficio de Belgrano al Gobierno, fechado el 27 de febrero de 1812, datado en Rosario, es el mismo que tuvo Mitre en sus manos. Hoy se preserva en el Archivo General de la Nación, División Nacional, Sección Gobierno, Guerra, Ejército del Norte - 1812 (X.3-10-3).

[4] Lo expuso en la edición del diario "La Nación" del 3 de mayo de 1878.

[5] Lo que sí se discutió por muchos años es si el izamiento se concretó en una o en la otra de las fortificaciones. En la actualidad, la crítica histórica ha llegado a determinar, a partir del propio relato que hizo el prócer, que el mástil donde flameó por primera vez la Bandera Nacional se erigió en la batería "Libertad", sita en la costa ocupada por el poblado de Rosario.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Test: presentación de banderas

Una herramienta al alcance de todos

 

Por Miguel Carrillo Bascary

Resulta lastimoso constatar las pobres condiciones de la gran mayoría de vexilos empleados en las ceremonias y como banderas de sitio (posición). No hace falta ser un profesional del ramo para advertir esas notorias deficiencias.

Sus aspectos afectan grandemente la imagen institucional y corporativa, exponen la desidia de quienes tienen responsabilidad por dichas realizaciones y de quienes deberían cuidar los ámbitos donde se exhiben. Lo peor es que, en una época tecnológica donde la imagen tiene un rol fundamental, las deficiencias quedan grabadas en las redes sociales y la mala impresión se extiende literalmente a todo el universo digital, per secula seculorum.

Vexilos sin expansor

Como profesional en Ceremonial y Vexilología constato que, cada vez que voy a dar una capacitación los directivos de la entidad que me convoca, se excusan por anticipado por el estado de las banderas que se me presentan, sin que de mi parte les haya formulado comentario alguno. Esto evidencia la inseguridad que reina en la materia. También son reiteradas y numerosas las consultas que recibo, preguntando cómo deben presentarse las banderas.

Esto me determinó a elaborar una sencilla guía de chequeo que quiero compartir, a manera de un test que permita detectar un estado satisfactorio o anomalías de cada vexilo.  La herramienta puede ser utilizada en cualquier nación. 

Estimo que será particularmente útil a los ceremonialistas, organizadores de eventos, docentes y todos aquellos que tengan la responsabilidad en el armado de dispositivos de la especialidad.

En esta primera oportunidad la verificación versará sobre las banderas de ceremonia y de sitio. ¡Buen trabajo!

Nota: la "x" indica que el ítem no se aplica en Ceremonial de Argentina.

Paño

¿El diseño y los colores son los prescriptos por la normativa vigente?

Compararlos con lo ordenado por la normativa[1]

¿El paño muestra arrugas o pliegues que evidencie haber estado doblado?

Es un defecto más común de lo que se piensa. La solución radica en planchar la pieza, a cuyo efecto deberá preferirse el sistema a vapor[2]

¿Presenta manchas (cualquiera sea su tipo)?

Deberá limpiarse con todo cuidado y con productos de buena calidad. En su caso habrá que requerir servicios profesionales para una limpieza en seco[3]

¿Muestra desgarrones?

Zurcirlos o colocarles un prolijo parche, hasta que oportunamente pueda reemplazarse el paño[4]

¿Está deshilachado?

Dependerá de la gravedad, pero habría que intentar reparar la pieza

¿Las cintilla están sólidamente unidas a la vaina?

Eventualmente habría que reforzar su fijación y/o considerar reemplazarlas

Los flecos x: ¿están completos? ¿son del largo, el estilo y el material que indica la legislación? ¿no presentan extremos sueltos?

En su caso deberá superarse el problema, eventualmente tendrán que reemplazarse. Si algún canutillo está suelto podrá recortarse con cuidado

Observación x:

Si los flecos están elaborados con bronces es común que el óxido los torne verdosos o los oscurezca, por lo que deberán reemplazarse

Asta

¿Es del material y las dimensiones que indica la normativa?

Consultar con la normativa aplicable[5]

¿Posee regatón(ferrul)?

De no ser así habrá que colocárselo

Terminal (lanza, moharra u otro)

¿Es del material y las dimensiones que indica la normativa?

Consultar con la normativa aplicable[6]

¿Se muestra en su integridad o presenta alguna rotura?

Por pequeña que sea este defecto se hace muy evidente. En su caso habrá que reemplazar la pieza

¿Su brillo es el adecuado?

Es imprescindible lustrar periódicamente la pieza para que luzca en plenitud

Corbata

¿Es de la estructura, del material y las dimensiones que indica la normativa?

Consultar con la normativa aplicable[7]

¿Presenta manchas (cualquiera sea su tipo)?

Deberá limpiarse con todo cuidado y con productos de buena calidad. En su caso habrá que requerir servicios profesionales para una limpieza en seco

¿Muestra desgarrones?

Zurcirlos hasta que oportunamente pueda reemplazarse el paño

¿Hay flecos deshilachados?

Dependerá de la gravedad, pero habría que intentar reparar la pieza. Si alguno aparece suelto podrá recortarse con cuidado

¿Los flecos elaborados con bronce, muestran su debido brillo?

Es común que el óxido los torne verdosos o los oscurezca, deberán reemplazarse

¿Los bordados o aplicaciones reglamentarios están en las debidas condiciones?

En su caso deberán repararse conforme a las reglas del arte en la medida de lo posible o sustituir la pieza

¿Las cintillas están sólidamente unidas a la corbata?

Eventualmente habría que reforzar su fijación y/o considerar reemplazarlas

Observaciones x:

Cuando la reglamentación exija el uso de pasamanería, esta debe lucir sus colores vivamente y no presentar hilos sueltos

Pie soporte

¿Es de la estructura, del material y las dimensiones que indica la normativa?

Consultar con la normativa aplicable[8]

¿La caña está sólidamente fijada a la base?

En su caso, realizar el ajuste necesario

Observación:

Si se presentan varios vexilos en conjunto los soportes deben ser idénticos o bien puede utilizarse una cenefa para exhibir varias unidades en línea[9]

Tahalí

¿Es de la estructura, del  color, del material y de las dimensiones que indica la normativa?

Consultar con la normativa aplicable

Sobre los de naturaleza textil :

Deben presentarse en perfectas condiciones de integridad e higiene. Particularmente, controlar la correcta fijación de la cuja a la banda

Si son de cuero o de otro material flexible x:

Asegurar su integridad física, que presente brillo adecuado, que no muestre cuarteaduras. Eventualmente podrá aplicárseles un tratamiento que les restituya la elasticidad y brillo. De no obtenerse resultado habrá que reemplazarlos

Adiciones:

Consultar con la normativa aplicable[10]

Condiciones de exhibición

El vexilo debe mostrarse:

Adecuadamente sujeto al asta y mostrando su anverso

Adecuadamente iluminado

En una posición destacada dentro del ambiente, nunca en un rincón

Su porción media debe estar bien visible, a cuyo efecto se le deberán colocar expansores[11]

Observaciones generales

 

Si se presenta un conjunto de vexilos en chequear el adecuado orden de precedencias, conforme a las reglas de Protocolo que sean aplicables.

El principio de igualdad jurídica entre iguales que prevé el Ceremonial de estado demanda que los vexilos deben ser de dimensiones[12], calidad textil y con accesorios idénticos entre sí, tomando como referencia al que goce del primer grado de precedencia

Por ser pertinente puede ser buena práctica ampliar la información leyendo otra nota publicada en este Blog: Emergencias en Ceremonial. Ante el apremio: soluciones “heroicas” - https://banderasargentinas.blogspot.com/2026/04/emergencias-en-ceremonial.html 


[1] En el caso de Argentina, el Decreto Nº1.650/ 2010 - Normas técnicas sobre la Bandera Argentina - Parte 5/ 6. Bandera de Ceremonia. Norma IRAM-DEF D 7679 2002 -https://banderasargentinas.blogspot.com/2023/05/normas-tecnicas-sobre-la-bandera.html y Normas técnicas sobre la Bandera Argentina - Parte 6/6. Modelo patrón de la Bandera Oficial de la República Argentina - https://banderasargentinas.blogspot.com/2023/05/normas-tecnicas-sobre-la-bandera_8.html

[3] Lavado de banderas. ¿Sí o No?, una pregunta clásica - http://banderasargentinas.blogspot.com/2015/10/lavado-de-banderas-si-o-no-todo-un.html

[4] La bandera emparchada de Río Gallegos. Se pudo hacer mejor - https://banderasargentinas.blogspot.com/2020/01/la-bandera-emparchada-de-rio-gallegos.html

[5] [6] [7] [8] Ídem referencia “1”. 

[10] En Argentina, las banderas de uso civil se utilizan con tahalíes carentes de toda inscripción o aplicación.

[12] Proporciones: cuestión para especialistas. Nepal, Suiza y el Estado del Vaticano - http://banderasargentinas.blogspot.com/2021/03/una-cuestion-para-especialistas.html