domingo, 20 de noviembre de 2016

Problemas de Ceremonial:
Varias banderas; pocos  abanderados

Por Miguel Carrillo Bascary



Una consulta urgente que nos hizo el “Colegio Internacional Parque de España” de la ciudad de Rosario (Argentina) expone un interesante problema de Ceremonial que da origen a este post.


En los últimos años se experimenta el curioso fenómeno de la multiplicación de las banderas de uso ceremonial. Es así que en Argentina tenemos:
a). La Bandera oficial de la Nación
b). La Bandera Nacional de la Libertad Civil” (histórica)
c). La que corresponde a la Provincia

Si el establecimiento educativo es confesional (religioso) se añadirá la enseña Papal (católico) o la del estado de Israel, si aquél fuera judío.

Más aún, si la institución lleva el nombre de un estado extranjero o está vinculada de alguna forma con otro país, se deberá sumar la bandera que así lo indique.

Y todavía se podrían sumar el lábaro de la ciudad y el que identifique particularmente a la entidad, si lo posee.

Como vemos, son muchas banderas y para presentarlas en una ceremonia se necesitaría un abanderado y dos escoltas para cada una (hay países, como México que demandan 6 miembros en la escuadra)

La tradición y la mayoría de las reglamentaciones estipula que los alumnos que cursen el último año de la currícula serán los encargados de portar la/ las banderas; además, para desempeñar la función de abanderado o de escoltas se necesita un alto promedio de calificaciones y excelente concepto de conducta.
Pero, ¿qué ocurre si el número de alumnos habilitados para cubrir estos roles es tan reducido que no es factible integrar las escuadras portadoras al completo?


El rol del Ceremonial como disciplina práctica

Cuando la normativa no prevé especialmente estos casos surgen las dudas. Es aquí donde el Ceremonial, ayuda a superar el problema.
La escuela que nos consultó tenía la posibilidad de presentar cuatro banderas: la Nacional; la de España; la de la provincia de Santa Fe y la representativa de la ciudad de Rosario (donde tiene su asiento). O sea que se requerían 4 abanderados y 8 escoltas en total; pero la institución no contaba con este número.

En este post analizaremos casos parecidos al que motivó la consulta; para esto planteamos varias hipótesis:

a) Solo se cuenta con 6 alumnos calificados para la tarea ¿cómo se los distribuye?

a. 1.- Primera solución: se presentan la Bandera nacional y la de España, cada una llevada por su correspondiente escuadra. Obviamente, quedan sin asignar la enseña subnacional y la ciudadana. Sería la opción más tradicional.

a. 2.- Segunda posibilidad: se presenta la Bandera nacional, acompañada de sus dos escoltas; la de España con una escolta y la provincia, sin escolta. Este esquema puede ser opinable, lógicamente.

En ambos casos debe privilegiarse que la Bandera nacional lleve los dos escoltas de reglamento.

      b) Se dispone de 7 alumnos calificados para cumplir los roles de referencia, en cuyo caso: la Bandera nacional se presenta con sus dos escoltas; la de España, con uno solo; al igual que la provincial.
  

Explicaciones en detalle.

El régimen escolar argentino solo demanda la presentación de la Bandera oficial de ceremonias. La llamada “Bandera Nacional de la Libertad Civil” (segunda enseña argentina, de carácter histórico, es de uso opcional). El empleo de la bandera que evidencia la confesionalidad o religión del establecimiento también es facultativo. En la gran mayoría de las provincias el uso de la enseña local tampoco es imprescindible (Argentina es un país federal, donde cada jurisdicción tiene amplia autonomía). En cuanto a la enseña que alude al país cuyo nombre lleva el establecimiento o a la que resulta de algún especial vínculo con el mismo, también es opcional.

Cada establecimiento deberá analizar el criterio que empleará para optar sobre el uso de las banderas optativas. En esta materia las soluciones pueden ser muy diversas, lógicamente.

Para finalizar; en la legislación nacional la presentación de las enseñas de uso facultativo no demanda explícitamente el acompañamiento de dos o de, incluso, un escolta; por ende, se abre la posibilidad de no completar sus escuadras si fuera imprescindible mostrar gran cantidad de lábaros y no se contara con alumnos habilitados.

Incluso sería factible que alguna enseña quedara sin escolta, pero en este caso entendemos que las autoridades del establecimiento deberían implementar alguna forma para que esto no ocurra. Por ejemplo, podría dictarse una resolución especial para habilitar que un alumno que en principio no cuenta con las condiciones previstas ocupe transitoriamente el rol de escolta, si resultara necesario completar el número necesario.


Conclusión


En los casos que analizamos los requerimientos de cada situación pueden ser muy diversos y esto puede llevar a situaciones poco habituales, pero mientras no se infrinja una norma taxativa, la solución que se acuñe desde el Ceremonial deberá tener presente el axioma “donde la ley no manda, la libertad impera”, aunque la solución elegida no sea impecablemente académica.

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