domingo, 6 de agosto de 2017

Ceremonia de cambio de abanderado y escoltas 
Por Miguel Carrillo Bascary


Respondiendo a diversas consultas de establecimientos escolares argentinos consignamos estas referencias aplicables a los mismos. Se aporta un esquema básico, susceptible de las adecuaciones necesarias de conformidad al resto del programa que se haya previsto; el número de protagonistas y de asistentes; así como de las características físicas del recinto donde se desarrollará la ceremonia. Otro factor que puede agregar complejidad a la ceremonia es que deban estar presentes otras banderas con sus correspondientes abanderados o escoltas; más aún si en la ocasión se prevé que también haya cambio de sus portadores. En algunas provincias existen normas específicas deberán seguirse.

 
   
   Corresponderá realizar el acto de cambio de abanderado y escoltas en la ceremonia académica de fin de curso de cada año que corresponda al nivel del establecimiento.
     En el recinto formará el alumnado y los docentes a cargo de cada curso; en otros lugares que se asignen se colocarán los familiares; el resto del cuerpo de profesores; demás miembros de la comunidad educativa e invitados especiales.
     Las máximas autoridades de la entidad educativa y las autoridades superiores asistentes se colocan en el estrado (sector de la “mesa académica”), quienes ocupen otras funciones se ubican en la primera o segunda filas de asientos, guardando el orden de precedencia correspondiente.
   En el lugar de privilegio que resulte de la composición del ámbito y de las reglas de precedencia se ubicarán el abanderado saliente y sus escoltas.
    El locutor saludará a los presentes, indicará el motivo del acto y puede informar sobre el ingreso de las autoridades principales, que lo harán así y tomarán ubicación en el estrado. Esto servirá para indicar el comienzo del acto y para que los asistentes hagan silencio.
    El locutor indicará el ingreso de la Bandera de ceremonias del establecimiento; se la recibe con aplausos.
    Seguidamente, ingresará el abanderado portando la Bandera de ceremonia y se colocará en el estrado, a la derecha de la Mesa Académica.
   El locutor anuncia que se cantará el Himno Nacional Argentino y así lo hacen todos los presentes.
  El locutor lee la parte medular de las resoluciones de nombramiento de abanderado y escoltas.
   El locutor va nombrando consecutivamente: al nuevo abanderado y a sus escoltas, éstos se dirigirán en el orden anunciados hacia la Mesa Académica y se ubicarán en fila de frente hacia el costado izquierdo de la misma. El público acompaña tales menciones con aplausos.
     El locutor anunciará que la autoridad principal del establecimiento (la nombra) investirá a los escoltas y al abanderado entrante con las correspondientes bandas y el tahalí.
   El segundo escolta se quita la banda, y se la entrega a la autoridad; esta se acerca al segundo escolta entrante y se la coloca. Se procede de igual manera con los primeros escoltas.
     Seguidamente la autoridad retira el tahalí del abanderado saliente y se acerca al entrante, a quién se lo coloca.
    Posteriormente la autoridad retira la Bandera del abanderado saliente y se la entrega al entrante.
   El nuevo abanderado con sus escoltas, pasa por delante de la Mesa Académica y se desplazan para ocupar los lugares que dejarán los alumnos que les precedieron en los cargos.
    A medida que van siendo reemplazados el abanderado y los escoltas salientes podrán tomar la Bandera, siempre con su mano derecha (aún quienes son zurdos) y llevarla a sus labios con delicadeza para depositar en ella un beso. Luego dejarán caer el paño con naturalidad. En algunos lugares la costumbre indica que los salientes pongan su rodilla izquierda (no la derecha) al mismo tiempo que toman el extremo de la Bandera y que el beso se concrete en dicha posición. La genuflexión se concreta con la rodilla izquierda pues la derecha se reserva solo para la consagración y otros momentos determinados por la liturgia católica.
   El abanderado y los escoltas salientes, se dirigen a los lugares que ocupaban al comienzo de la ceremonia los nuevos abanderados y escoltas. Atención: no deberán cruzar por el centro del espacio; ni por el frente de la Bandera ni de las autoridades.
   El abanderado y los escoltas salientes se dirigirán a los lugares que ocupaban los nuevos, cuidando de desplazarse por detrás de la Bandera.
   Luego de concretado el cambio, el titular del establecimiento se dirigirá a los presentes para destacar la ocasión. Durante este momento la Bandera permanece en descanso
   Posteriormente, el locutor anuncia el retiro de la Bandera, el que se acompañará con alguna marcha oficializada, generalmente será “Mi Bandera”. El locutor indica la actitud del público con breves palabras; por ejemplo: “Acompañamos el retiro de nuestra Bandera con un aplauso”. En aquellas jurisdicciones donde la costumbre sea inversa se dirá: “Acompañamos el retiro de la Bandera con nuestro respetuoso silencio”. Luego, el locutor anunciará que el acto ha finalizado y se concretará la desconcentración.

OBSERVACIONES
- Cuando corresponda el cambio de abanderados y escoltas de las banderas papal, provincial, municipal o del establecimiento, se sigue el procedimiento indicado guardando el orden de precedencia.
- Se recomienda especial cuidado al disponer los espacios que deberán ocupar los abanderados y escoltas. Igual prevención corresponderá al preparar y ornamentar el escenario; el criterio principal será la sobriedad.
- Si alguno de los abanderados o escolta fueran personas discapacitadas se arbitrarán las modalidades necesarias para adecuar lo previsto a tal circunstancia, procurando no poner en evidencia la incapacidad.
- En algunas provincias el Himno nacional se canta luego del cambio de abanderado y escoltas. En las provincias que poseen himno local, este se ejecuta a continuación del nacional.
- Es fundamental que los abanderados y escoltas, tanto entrantes como salientes, ensayen esta ceremonia para poder desarrollarla con mayor solvencia. Se trabajará especialmente sobre la actitud corporal de estos protagonistas. En este punto será capital la intervención del docente de Educación Física.
- Para facilitar el desplazamiento de los protagonistas se pueden colocar discretas marcas en el suelo realizadas con tiza, cinta adhesiva o para embalajes.
- Para el abanderado y los escoltas el más alto honor es portar la Bandera, por eso no corresponde que hagan uso de la palabra como despedida del establecimiento y, si eventualmente deben recibir alguna distinción o diploma lo hará alguno de sus padres u otro familiar, en su nombre.





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