viernes, 27 de enero de 2023

Honores fúnebres para inesperados destinatarios, los K9

Héroes con patas y colmillos

Un K9 cubierto por un estandarte belga 

Por Miguel Carrillo Bascary 

Es una tradición que los sacrificios en pro de la sociedad reciban reconocimiento del pueblo y de los camaradas. Esto se manifiesta con honores, aunque sea de manera póstuma. En ocasiones también los perros han sido objeto de ceremonias fúnebres donde la bandera nacional cubrió sus restos como demostración de los servicios prestados a los humanos, muchas veces a costa de su vida. Estos héroes con patas y colmillos han actuado como estafetas y detectores de explosivos, también en tareas de salvamento o en función policías, su nómina podría ser interminable.

La fidelidad de estos canes conmueve y ratifica esa suerte de alianza que las especies humanas y canina establecieron en la noche de los tiempos, cuando los primeros lobos se adaptaron a vivir con el hommo sapiens y que quizás llegó a extenderse a los neandertales. La datación es imprecisa, pero diversos estudios señalan que esto habría ocurrido entre los 15.000 y 32.000 años atrás.

Diversas civilizaciones se sirvieron de los perros en la guerra, pero sin remontarnos en demasía, me limitaré las referencias que consigno en esta nota. Es decir, no más allá de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Fue durante la II Guerra Mundial que se crearon formalmente programas para entrenar perros en operaciones específicas. Surgieron así los cuerpos de K9 (can nine) una denominación que se universalizó y que hoy abarca a los que se emplean en funciones bélicas, de policía y similares.

El vínculo entre los equipos de K9 y sus compañeros humanos los excede generando una interacción que llega a cimentar sólidos vínculos afectivos, como si fueran parte de una misma manada.

Cuando un perro entrega heroicamente su vida se erige también en un ejemplo para sus compañeros humanos, lo que en diversos países justifica las honras pertinentes. Como tributo les presento diversos casos que lo ilustrarán, los que muestran una impensada faceta del Ceremonial.

 

Comencemos por Stubby[1], un boston terry nacido en Connecticut que, significativamente fue encontrado en el campus de la Univ. de Yale por un soldado, poco antes de partir a la Primera Guerra Mundial. Con la fuerza expedicionaria norteamericana, como mascota de la 26ª División de Infantería, participó en 17 batallas y 4 ofensivas. Dus servicios le merecieron el grado de sargento. Con su fino olfato detectaba los ataques con gas venenoso con gran anticipación. El arrojo que manifestó para enfrentar enemigos infiltrados o para rescatar soldados amigos aislados o heridos lo hicieron el perro más condecorado de la Primera Guerra. Sobrevivió a la guerra y llegó a ser muy popular. Murió pacíficamente en 1923, su cuerpo embalsamado se conserva luciendo todas sus medallas en el “Instituto Smithsoniano”. Desde el 2019 una estatua lo recuerda en “Museo del Perro” del American Kennel Club, en Nueva York.

Rags[2] fue un terrier mestizo recogido en París que participó junto a su dueño en la segunda batalla del Marne, en agosto de 1918. Se lo adiestró para tender cables entre las líneas de batalla y también como estafeta. Además, gracias a su fino oído servía como alerta temprana contra bombardeos. Salvó la vida de gran número de combatientes. Al finalizar la guerra fue llevado a los Estados Unidos y al morir se lo enterró en el Aspen Hill Memorial Park (Maryland) con una lápida que dice: "Héroe de guerra, mascota de la Primera División”.

 

Cuando pensamos en los perros de guerra inmediatamente se nos representa la imagen de un ovejero alemán, un doberman, un pastor belga o alguna raza similar, pero estos héroes también pueden ser mestizos, de razas de trabajo y hasta los hay que por su contextura debieran considerarse “falderos”.

Fue el caso de Smoky[3] ,una pequeñísima yorkshire terrier, quien al establecer una conexión telefónica entre dos grupos de soldados salvó la vida a 250 de ellos en la isla de Luzón, Filipinas. También se la reconoció como sargento. Luego de la II Guerra sirvió como auxiliar terapéutico de veteranos. Murió en 1957 y mereció un monumento que lo recuerda.

 

Rex[4] fue un labrador que revistaba en un destacamento de bomberos. Por trece años cumplió numerosísimas misiones de rescate de personas soterradas, hasta el punto en que al morir en el 2015 recibió el reconocimiento de “héroe nacional”.

La reciente agresión de Rusia contra Ucrania (2022) también cuenta con héroes caninos, como Patron[5]. Es un Jack Russell terrier de dos años y medio, que recibió la medalla de honor discernida por Zelensky, por su labor en la detección de minas en zonas de combate.

También en Asia hay héroes perros, como Simba[6], detector de bombas, fallecido en servicio en Mumbai, India, en el año 2022. Fue cremado ceremonialmente, cubierto con la bandera de ese país.

Otro caso fue el de Oli[7], con habilidad para detectar explosivos, integró la policía de Uttar Pradesh, India, y cayó en servicio luego cumplir más de diez años de actuación, en los que contribuyó a salvar centenares de vidas humanas. Fue despedido con todos los honores, como se observa en la fotografía.

Entre los K9 que acompañan a los policías podemos contar a Jethro[8], un ovejero alemán que perdió la vida protegiendo a su compañero humano de un agresor armado, en Canton, Ohio (2016). Mereció un funeral donde su cuerpo estuvo cubierto por la bandera de los Estados Unidos.  

  

Más impresionante es la inhumación del ovejero alemán Kitt[9], que recibió formales honores del cuerpo de policía de Braintree, Massachusetts en el 2017, luego de ser asesinado por un pistolero salvando la vida de los humanos que participaban del procedimiento.

La muerte de Bodzi, al servicio de la Fuerza Aérea de Estados Unidos también fue muy lamentada por su compañero humano.

Posiblemente uno de los acontecimientos más dramáticos que nos ofrece esta galería de héroes caninos fue la actuación de Kuno[10], un pastor belga de Malinas, que cargó a través de una lluvia de disparos enemigos para salvar a su equipo humano de la SBS (Special Boat Service, fuerzas especiales británicas) inmovilizado por un contingente de Al-Qaeda en un lugar no revelado. Como demostración recibió la PDSA Dickin Medal, el equivalente animal de la “Cruz Victoria”. En la acción perdió sus patas posteriores lo que demandó que se le colocaran prótesis.


La USWDA (U.S. War Dog Ass.) informa que unos 4.900 K9 estadounidenses se usaron en Vietnam entre 1964 y 1975, donde salvaron más de 10.000 vidas. En las recientes campañas de Irak y Afganistán se calcula que cada K9 salvó en promedio entre 150 a 200 vidas.

Varios monumentos dedicados a los K9 pueden verse en diversos lugares como en el Memorial Park de Colorado Spring y en otros[11]. Periódicamente se les rinden honores cívicos y militares.

En la provincia de Corrientes, Argentina, también se levantará un monumento al Sargento Cartucho [12], que actuaba en la división de Alto Riesgo en la policía local.



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