miércoles, 16 de julio de 2025

Juana Asurdui, la heroína, no la apócrifa

Deben cambiarse efemérides y referencias en su homenaje

Juana Asurdui, según Ramiro Ghigliazza[1]

Por Miguel Carrillo Bascary

Cada 12 de julio se conmemora en Argentina el “Día de las Heroínas y Mártires de la Independencia de América” … en conmemoración del nacimiento de la Teniente Coronel Juana Azurduy de Padilla”, así lo dispone la ley aprobada en el año 2007[2]. Una fecha que genera momentos de memoria y reivindicación, en procura de reparar muchos olvidos. Entre esas mujeres destaca con luz propia, quien los argentinos e hispanoamericanos aprendimos a reconocer y valorar como un enorme ejemplo de vida. Una mujer que sacrificó todo por la libertad, en la forma que ella lo entendió.

No llegó hasta nosotros verdadero rostro, distintos artistas le asignan los que ellos interpretan que pudo ser. Pese a su diversidad, cada uno de nosotros podemos reconocerla en esas imágenes hipotéticas. Cabe elegir el que nos plazca, así lo hago con el que elegí para abrir esta nota. Su persona trasciende cualquier imagen, lo crucial es admirar su compromiso, exaltar sus virtudes y tomarla como ejemplo.

Es indudable que su historia llegó al gran público en 1969 con la cueca que la nombra, que se difundió en el álbum “Mujeres Argentinas”, de Ariel Ramírez (música) y Félix Luna (letra[3]), en la voz de Mercedes Sosa (clikear sobre el link para escucharla):

https://youtu.be/xaEvirak7Lg

La pieza se convirtió en un clásico de la música folclórica argentina y fue grabada en múltiples versiones. Entre ellas sobresale la de Zamba Quipildor  (clikear sobre el link para escucharlo):

https://www.facebook.com/watch/?v=1219174270007854

Doña Juana siempre fue reconocida y valorada en el sentir popular de Argentina y de Bolivia, como se demostrará en las siguientes líneas.

El historiador boliviano, Joaquín Gantier con su obra “Doña Juana Azurduy de Padilla[4]” (1946), popularizó la figura de la heroína a mediados del siglo XX, pero fue desde sus páginas que se divulgó el error que pesa sobre la fecha de su bautismo y, en definitiva, sobre la identidad de la heroína. Esta falencia se trasladó a la bibliografía y, también, a las publicaciones de extensión. La labor que empeñó este autor para divulgar a Juana fue verdaderamente ardua y extensa, ya que se prolongó hasta la década de 1980. Justo es reconocer que el profesor Gantier pudo verse inducido al error por el primer biógrafo de Doña Juana, Samuel Velasco Flor, que publicó una pequeña biografía en 1871[5]

Una generación después, la muy difundida obra de Pacho O'Donnell, “Juana Azurduy. La Teniente Coronela” (1994) incurrió en el mismo equívoco, pero también contribuyó a dar mayor sustancia al nombre, aunque no se trató de un ensayo histórico dotado de aparato erudito. La crítica le apunta simplificaciones, errores y omisiones de importancia.

En contra de lo que se afirma con ligereza, la personalidad de la heroína no fue descubierta por los argentinos en el ambiente de época de finales del siglo XX, donde la reivindicación de la mujer en la Historia cobró gran impulso. Fue en este marco temporal que las ideologías de izquierda trataron y, aún lo intentan, de apropiarse y manipular la figura de Doña Juana, armando un relato afín a sus objetivos que aprovecha la desinformación generalizada. Lo curioso radica en la paradoja que plantea esta actitud, ya que quienes la sostienen no reparan que es usual nombrarla con su apellido de casada que, además, siempre siguió a su cónyuge y que, en conjunto, concibieron pluralidad de hijos. Así, Juana dista mucho de ser una personalidad afiebrada por sus ideales, capaz de olvidar a su entorno afectivo y social, en pro de un perfil de combatiente. El drama de su vida la muestra tratando de conjugar su rol de miliciana, con el de esposa, madre y defensora de su terruño ancestral, del que fue arbitrariamente despojada.

Queda en claro que su protagonismo público fue netamente militar, hasta el punto de ser distinguida nada menos que por el general Manuel Belgrano, quien solicitó para ella el grado de teniente coronel[6], que le discernió el Director Supremo de las Provincias Unidas, general Juan Martín de Pueyrredón, en el año 1816[7]. Con toda justicia, el Creador de la Bandera, destacó su desempeño en la lucha entregándole su propio sable. En el año 2009, Bolivia la nombró marisacal de su ejército y Argentina la promovió al generalato[8].

De hecho, su participación en las luchas por la Independencia no fue sistemáticamente “silenciada”, como también se dice. Hay testimonios de sus contemporáneos que la tienen bien presente, es el caso de Johan Adam Graaner[9], quien conservó para la posteridad la única poesía de Belgrano que nos ha llegado. En ella homenajeó el prócer el coraje de Doña Juana, responsable de despojar de su bandera al portaestandarte hispano en el combate del Villar (1816). El general español Andrés García Camba en sus “Memorias para la historia de las armas españolas en el Perú[10]” (1846) se refiere a ella. Mientras que el 7 de noviembre de 1825, Juana fue reconocida como coronela por Simón Bolívar y Antonio José de Sucre[11].

La historiografía nacional y la boliviana tampoco la ignoraron. Por caso, el más conspicuo e influyente historiador de fines del siglo XIX, quien marcó la historiografía de todo un siglo, Bartolomé Mitre, dedica a Doña Juana reiteradas menciones. Así resulta de las referencias contenidas en su "Historia de Belgrano", como se destaca en el siguiente extracto[12]:

La muy popular revista de Bs. Aires, “Caras y Caretas[13]”, le dedica cantidad de artículos, comenzando por destacar su hipotético rostro en el número alegórico al 25 de Mayo de 1904[14] y la gran cobertura que le asignó en julio de 1907[15]. Estas presencias se renovaron asiduamente en los años de 1920, 1929, 1931, 1937 (en que se le dedican cuatro notas) y en 1938.


Detalle

En su obnubilación otros han pretendido transformarla en una lideresa  identificada con el entorno popular de su tiempo, hasta el extremo de hacerla iletrada, cuando hay documentos que testimonian su fina expresividad literaria.

Bien está todo gesto reivindicador, todo aquello que busque destacar a Doña Juana. En su lucha por la libertad política de su patria perdió sus bienes, a su esposo y a cinco hijos, ¡nada menos! Todo será poco para exponer su ejemplo a las jóvenes generaciones. Se lo merece, ampliamente. Su persona asume alturas de un verdadero mito popular, pero, … existe un problema de magnitud, que a muchos compromete.

Precisamente, el pasado 12 de julio se multiplicaron las ceremonias en honor de la amazona, tanto en Bolivia como en Argentina y, seguramente, en otros lugares de América. Así consta en medios masivos de diversa concepción.

La identidad de Juana y una polémica

Sobre la heroína existe un error que debería repararse con la mayor urgencia como una forma de rendirle el homenaje que le reserva la memoria de los pueblos. Así lo exige la justicia y esto no debe demorarse. Lo grave es que sobre la materia se han ocupado ya numerosos historiadores y comunicadores pero las autoridades de dos estados permanecen insensibles.

Es que los honores que merece Juana toman como eje una fecha equívoca y a una persona que no es ella. Debe entenderse que todos los reconocimientos debieron ser redirigidos hacia quien corresponde. Esto es, a la generala, Doña Juana Asurdui Llanos, viuda de Padilla. Quien precisamente no nació el 12 de julio de 1780, en la localidad de Toroca (provincia de Chayanta, departamento de Potosí, Bolivia), como se encuentra harto difundido ya que el nombre de esta es JUANA AZ/SURDUY BERMÚDES/Z, hija de Matías Azurduy, tejedor, y de Eulalia Bermúdes. Así lo indica el asiento de su bautismo (si el lector lo desea puede ampliar la imagen de los documentos):


Transcripción: [Al margen] Juana/ [en el cuerpo del documento:] En esta Santa y Metropolitana Iglesia de la Plata en doce días del mes de Julio de setecientos ochenta yo el Licenciado Don Joseff Rodrígues Párraga Teniente del Cura Rector de ella. Bauticé puse óleo y crisma a Juana del día hija Legítima de Mathias Asurdui y de Eulalia Bermúdes, fuero padrino Don Thadeo Pavelo [grafía dudosa] de la Orden de Ermitaños quién supo su obligación y para que conste lo firmé. Joseff Rodrigues Párraga" [en rúbrica] [Lo destacado es por cuente de este autor] 

Como se observa, en el asiento de esta Juana, que no es la heroina, el apellido aparece escrito como "Asurdui", sin embargo, luego fue castellanizado como "Azurduy", según los biógrafos de referencia.

Mientras que JUANA ASURDUI LLANOS, LA VERDADERA, a lo largo de su vida mantuvo la grafía de su origen. Así se evidencia con la toma de razón de su bautismo, ocurrido el 26 de marzo de 1780, en Tarabuco (provincia de Yamparáez, departamento de Chuquisaca), siendo sus padres, Isidro Asurdui y Juliana Llanos. Así lo documenta el asiento de la página 275 vuelta, del Libro de Bautizos (1767) de la iglesia del lugar:

Transcripción: [Al margen] Juana/ Dos meses/ Mestiza [En el cuerpo de la página:] En esta Santa Iglesia de San Pedro de Tarabuco, en veintiséis de marzo de mil setecientos ochenta años. Yo, Pedro Dávalos, Teniente de Cura, constándome estar bautizada [16], puse óleo y crisma a Juana de dos meses, mestiza, hija legítima de Isidro Asurdui y Juliana Llanos. Fue su madrina Rosa Sarate a quien le advertí su obligación y parentesco espiritual para que conste lo firmé. Pedro Dávalos [en rúbrica] [Lo destacado es por cuente de este autor]

Portada del Libro de referencia

Cabe señalar que el presbítero consignó que la niña Juana contaba con dos meses de edad, por lo que el día del nacimiento no obra. En consecuencia, toda referencia debe tomar la fecha del bautismo. 

No hay nada nuevo en estas apreciaciones, tiempo hace ya que reconocidísimos historiadores bolivianos han desnudado de qué manera se ha falseado (culposamente en su inicio) la identidad de aquella a quien deben rendirse honores. Este desliz evidentemente fue culposo en su origen (Gantier) pero, puesta de relieve la verdad, hoy solo cabe denunciar el gravísimo agravio a la memoria de quien debería ser ensalzada.

Actor principal en el develar de la verdad objetiva es el investigador boliviano Norberto Benjamín Torres en sus ensayos “Genealogía de Juana Asurdui de Padilla (1780-1862)[17]” y “Juana Azurduy de Padilla (1780-1862). La historia detrás de la leyenda[18]”(2016). Interesa destacar la entrevista que brindó este erudito, ya que verdaderamente no tiene desperdicio. Los invito a escucharlo en el canal de streaming AHORA Historias y Leyendas de Bolivia”: https://www.youtube.com/watch?v=Ek77LkzCYI8 (48 minutos de duración). 

Norberto Benjamín Torres

Otro estudioso de igual origen coincide, se trata de Fernando Suárez Saavedra, autor de “Mitos y realidades acerca de Juana Azurduy de Padilla”, publicado en 2012. Más aún, varios investigadores de prestigio[19] solicitaron formalmente a las autoridades de Sucre que se haga prevalecer la verdad histórica respecto de la correcta grafía y la fecha de bautismo de Doña Juana Asurdui, sin éxito hasta el momento. Ratifica lo pertinente su acta de casamiento: 


Trascripción: [Al margen] Don Asencio Padilla español casado y velado con Juana Asurdui [en el cuerpo del documento:] “En el año del Señor de mil setecientos noventa y nueve. En diez y nueve de mayo, habiéndose publicado tres proclamas, o moniciones en tres días festivos a saber la primera el día ocho domingo, la segunda el día trece y la tercera el día de San isidro Labrador, y haber precedido la información de libertad, con tres testigos que lo fueron Don Patricio Plaza, Don Leonardo Saavedra y Don Manuel Churugaron, españoles de este pueblo, y mayores de edad, y no habiendo resultado impedimento alguno de ella. Yo, el Lic. Don Cristóbal Salguero Teniente de cura y vicario de este beneficio de San Miguel de Moromoro. Casé y uní solemnemente en Matrimonio por palabras de presente habiendo ellos antes expresado mutuamente su consentimiento a Don Asencio Padilla, español, soltero natural de esta doctrina, hijo legítimo de Don Melchor Padilla y de Doña Eugenia Gallardo, con Doña Juana Asurdui, española, soltera, natural de la ciudad de La Plata, hija legitima de Don Isidro Asurdui y de Doña Juliana Llanos. Asistieron a dicho matrimonio como testigos Don Vicente Camargo[20] y su mujer Doña Nicolasa Acosta. Y los bendije en la celebración de la misa según el rito de Nuestra Madre la Iglesia y para que conste lo firmé”. [Lo destacado por cuenta de este autor]

Por su parte, otro erudito, Hugo Canedo Gutiérrez, contribuyó a esclarecer la situación de la familia de la líder alto peruana, con su ensayo “Las Hermanas Azurduy Llanos y su Entorno Familiar” (Sucre, 2018) que la Secretaría de Cultura de Chuquisaca distribuyó ampliamente en forma gratuita.

En cuanto a la Argentina, puede verificarse que en la web oficial de la Presidencia de la Nación[21] se afirma desde hace años la data errónea del nacimiento/ bautismo de la prócer. Ocurre lo propio en la web del "Museo Histórico Nacional"[22]; en el portal oficial Educ.ar[23], en el de la Subsecretaria de Educación de la provincia de Bs. Aires[24] y en decenas de otras fuentes on-line. Así también consta en Wikipedia[24], en el prestigioso "Centro Virtual Cervantes"[25] y en decenas de sitios destinados a divulgar biografías de mujeres y hombres célebres. Varias novelas, obras de teatro, dibujos animados, historietas, y musicales, toman a Doña Juana como protagonista, pero no reparan en el error y así, contribuyen a extender la falsedad de estos hechos.

Entre nosotros, el adalid de la verdadera Juana es el miembro de número del "Instituto Nacional Belgraniano", Roberto Colimodio[26], quien en distintas publicaciones a intervenciones en círculos académicos y ámbitos periodísticos viene bregando para poner las cosas en su lugar.

Se llega así al final de esta relación, destacando que la propia Juana Asurdui se reconocía bajo esta grafía. Como prueba puede citarse su firma, plasmada en un documento datado en la ciudad de Salta, el 18 de mayo de 1818:

 Firma ológrafa de la prócer

Concluyendo:

- Es falsa, de toda falsedad, conmemorar el 12 de julio como fecha del nacimiento de la generala del Ejército Argentino y mariscala del Estado Plurinacional de Bolivia, Doña Juana Asurdui Llanos de Padilla. Como queda acreditado, la heroína fue bautizada el 26 de marzo de 1780, pero no consta cuando vio la luz.

- En la fecha primeramente citada ocurrió el nacimiento de Doña Juana Azurduy Bermúdes, cuasi homónima de la anterior.

- Visto lo expuesto y lo relacionado, es hora que la fecha del recuerdo cambie por la que se refiere a la heroína, el 26 de marzo, de manera que los actos conmemorativos se concreten en la misma y que se reemplacen las referencias a la citada en todas aquellos lugares, obras y sitios que no tengan su nombre correctamente escritos.

- También la historiografía debe corregirse. Es imperativo destacar la verdad histórica por sobre el relato instalado. Es indigno, injusto, privar del recuerdo popular a quien se hizo merecedora del mismo.

- Igualmente, debería enmendarse la gráfica de monumentos, rutas, calles, plazas, centros culturales, de salud, aeropuertos, y hasta de regimientos[27], gasoductos y municipios [28], para que su designación se corresponda con el apellido que Doña Juana llevó durante su azarosa vida.

Nota: Un lector amigo me hace llegar una alocución del distinguido académico Presbítero Don Bernardo Gantier Zabala, vicepresidente de la Soc. Histórica de Sucre, quien explica la cuestión. Los interesados podrán escucharlo en: https://www.facebook.com/share/p/1CvVuH1tKm/


[1] https://www.instagram.com/ramiroghigliazza/?hl=es

[2] Ley Nº26.277 del año 2007. https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-26277-131043/texto

[4] Edición del autor. Bs. Aires. 1946, 269 págs. Reimpreso por Ed. Icthus. Bs. Aires, 1973, 281 págs.

[5] Inserta en su libro “Vida de bolivianos célebres”. Imp. Del Progreso. Potosí. 1871. 89 págs.

[6] Belgrano a Pueyrredón. Oficio datado en Tucumán, el 26 de junio de 1816.

[7] Existe en los medios otro error referente a la prócer, ya que se afirma que fue el general Güemes quien la nombró teniente coronel, una decisión que estaba fuera de su competencia.

[8] Decreto Nº892/ 2009. https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/9426213/20090715?busqueda=1

[9] Militar sueco, 1782-1819. Cumplió el rol de un agente de inteligencia durante su periplo por el Río de la Plata. Es autor del libro “Las Provincias del Río de la Plata en 1816 (Informe dirigido al príncipe Bernadotte)”. Traducción y notas de José L. Busaniche. Eit. El Ateneo, Bs. Aires. 1949. 134 págs.

[10] En donde se referencia a “… la mujer del famoso caudillo [Padilla], pág. 215, Volumen I. Edit. Hortelano y Cia. Madrid. 1846. https://books.google.com.ar/books/about/Memorias_para_la_historia_de_las_armas_e.html?id=DrwCAAAAYAAJ&redir_esc=y

[11] Ref.: Carta de Juan Asurdui a Manuela Saenz. Cullcu, departamento Potosí. 15 de diciembre de 1825. https://ideasfem.wordpress.com/textos/b/b06/

[12] “Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina”, Vol. 3. Edit. Lajouane. Bs. Aires, 1887. 477 pp.

[13] En su primera época se editó entre 1898 y 1939.

[16] La expresión “constándome estar bautizada” hace referencia a que la niña fue sacramentada mediante la llamada “agua del socorro”, es decir por medio de una persona laica, debido al peligro de muerte de la párvula. Superado el trance, en la oportunidad factible corresponde, y así consta que se hizo, llevarla ante un párroco para completar las prácticas propias del ritual del sacramento.

[17] Publicado en “Anuario de Estudios Bolivianos Archivísticos y Bibliográficos”. Nº25. Editado por Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia. Sucre, 2018. Entre pp. 177 y 210. https://www.archivoybibliotecanacionales.org.bo/images/Contenido/Publicaciones/Anuarios/2018-1.pdf. Torres reconoce como “hilo conductor” el trabajo previo del genealogista Juan José Leñero Ferrari: “Los Azurduy y Otálora: el Mayorazgo de las Haciendas de Cachimayo, en Charcas”, publicado por el Archivo en el 2010.

[20] Alcalde de San Miguel de Moromoro, caudillo de la republiqueta de Cinti. Fue reconocido por Belgrano con el grado de teniente coronel. Mártir de la lucha por la independencia. Murió degollado en combate, el 3 de abril de 1816.

[21] “¿Quién fue Juana Azurduy? ¿Por qué es una heroína popular?” https://www.argentina.gob.ar/noticias/quien-fue-juana-azurduy. También enJuana Azurduy para las infancias”. https://www.argentina.gob.ar/noticias/juana-azurduy-para-las-infancias

[28] Regimiento de Infantería de Monte 28 “Generala Juana Azurduy de Padilla”, con asiento en Tartagal, provincia de Salta, y el Regimiento de Infantería 26 “Mcal. Azurduy”, radicado en Colomi, provincia de Chapare, Departamento de Cochabamba.

[29] Incluso se empleó erróneamente el "Azurduy" para sellos postales y papel moneda, tanto de Bolivia como de Argentina.

sábado, 12 de julio de 2025

Pálido recuerdo (Continuación)

Las ceremonias en concreto

La urna que contiene los restos del "Soldado Desconocido" 
llega a la Catedral de Bs. Aires (29 de agosto, 1945)

Por Miguel Carrillo Bascary

Hace unos días publiqué la nota sobre el homenaje al "Soldado Desconocido" que realizó Argentina en 1945. Se tituló: “Pálido recuerdo para tantos héroes (https://banderasargentinas.blogspot.com/2025/07/palido-recuerdo-para-tantos-heroes.html) en la que analizaba lo dispuesto por el Decreto Nº14.932/ 1945.

Hoy se completa el material con el programa que, por encargo del Gobierno nacional, preparó el Coronel Bartolomé Descalzo[1], y que sirvió de base para concretar los actos conmemorativos mediante los que se procuró rendir honores a los caídos en las luchas por la libertad nacional y latinoamericana.

La trascripción del documento, permitirá que el lector tenga una visión de conjunto. (Ver Anexo)

El programa preveía un recorrido votivo centrado en la urna que contiene los restos de combatientes y tierra de diversos lugares históricos relacionados con las luchas por la Independencia. Daba amplio protagonismo a las Fuerzas Armadas y, en particular, al presidente de la Nación. Se trató un fastuoso dispositivo de ceremonial que hoy despertaría críticas por su alto costo, pero que en el contexto de la época eran válidos. El público acompañó con profunda unción en todas las instancias.

Las referencias indican que se tomaron como base las ceremonias de similar objeto que se habían cumplido en Francia y Gran Bretaña luego de la Primera Guerra Mundial.

La detallada descripción de los homenajes culmina destacando que, desde entonces, el 17 de agosto, aniversario del fallecimiento del Libertador[2] también sería recordado como “Día del Soldado Desconocido” o del “Héroe Anónimo”, con lo que ambas conmemoraciones se inscribieron entre las efemérides nacionales.

Es oportuno brindar la oportunidad para escuchar a Jorge Cafrune cantando “Soldado desconocido”: https://www.youtube.com/watch?v=iv1nDlnnna4

Para componer la urna se tomó como modelo la que guarda los restos del general Juan T. O'Brien. El citado fue ayudante de campo de José de San Martín, nació en Wicklow (Irlanda), en 1786, y murió en Lisboa, en 1861.

Cuando el evento se llevó a cabo se introdujeron algunos cambios en la programación. En el campamento de “El Plumerillo” (Mendoza) se reunieron restos llegados desde distintos lugares de América y desde ahí se trasladaron, bajo escolta de una sección del Regimiento de Granaderos a Caballo, en el tren presidencial que partió rumbo a Buenos Aires. En el trayecto recibió homenajes en las localidades que se hilvanaban a la vera de las vías. La última parada fue en Rosario, el 24 de agosto, día que se declaró feriado local para fomentar la concurrencia de público.

La ceremonia final se cumplió el 29 de agosto y, desde entonces, la urna se preserva al pie del mausoleo del general San Martín, en la Catedral de Bs. Aires.

En ese momento tocaron a duelo las campanas de todas las parroquias y oratorios de la ciudad. Puedes escuchar el tañido luctual: https://www.youtube.com/shorts/bScm66cLJKo y, al mismo tiempo, realizar una breve oración en sufragio de los caídos por la Patria a lo largo de los años.

Anexo: trascripción de la nota que presentó el programa.


Notas:

[1] 1886-1966. Ingeniero militar. Superior en el grado a Juan D. Perón, fue su amigo personal, hasta el punto de apadrinarlo en su primer casamiento. Perteneció al GOU que protagonizó el gobierno de facto 1943-1946, en el que ocupó altos cargos. Designado presidente del "Instituto Nacional Sanmartiniano" en 1945, por influencia de Perón, fue posteriormente  separado del cargo por decisión de citado, una ruptura motivada por diferencias políticas.

[2] Con el dictado del Decreto Nº26.129/ 1933 se instituyó al 17 de agosto como “Día de San Martín”, lo que solo implicaba un acto conmemorativo de unos cinco minutos. Recién será declarado feriado por Ley Nº12.387, aprobada en 1938.

jueves, 10 de julio de 2025

La Quiaca: corbata única en el mundo

La Historia presente en la identidad de un pueblo

Corbata de la bandera de La Quiaca

Por Miguel Carrillo Bascary

Esta es la cuarta nota de la serie dedicada a las banderas con corbatas cargadas. Un tema tan particular que muchos ni siquiera lo consideran pero que en este Blog tiene cabida. Les comparto los hechos recopilados y les presento mis reflexiones.

En el año 2016 publiqué una nota que analizaba el proceso histórico que llevó a la aprobación de la bandera de esta ciudad. Será de provecho leerla (Ref.: "La Quiaca, original enseña en el Norte argentinohttps://banderasargentinas.blogspot.com/2016/04/la-oficial-la-ciudad-de-la-quiaca-jujuy.html). Dedicaré la presente a tratar exclusivamente lo que hace a la corbata que complementa la enseña quiaqueña en su versión de ceremonia.

Han pasado nueve años ya de aquel momento y, pese a mi intenso navegar en portales dedicados a la Vexilología no encontré algún pieza que tenga un atributo de similares características. Si lo hubiera, agradeceré que se me informe. Entretanto, sobre la base de mis estudios anteriores, considero que es válido que se reconozca a la corbata de La Quiaca como única en el mundo, tal como lo anticipa el título y como lo aventuré oportunamente, .

La peculiaridad radica en las leyendas y en los emblemas que lleva adosados en los brazos. La Ordenanza Nº6/ 2015 prevé al respecto:

Art. 3º.- […] 2. La corbata también se ajustará a la norma citada [1], pero se distinguirá por lo siguiente:

a) En el brazo derecho:

Hacia su extremo inferior, a unos cuatro centímetros del comienzo de la guarnición dorada, se colocará un disco de madera de cardón de la Puna (Echinopsis atacamensis), de quince milímetros de espesor y seis centímetros de diámetro, sobre el que se pintará una chakana con los colores que se desee. Irá cosido al paño con hebras de lana de caméllido de diversas cromía, que se pasará por cuatro incisiones practicadas en el material.

En el centro del espacio restante se bordará en letras doradas, de cinco centímetros de alto, con tipología libre, siempre que sea de caracteres sencillos y legibles “7 de noviembre de 1810”, aludiendo a la primera batalla del Ejército Argentino en la guerra de la Independencia (Batalla de Suipacha). El primer número será el más alejada del moño.

b) En el otro brazo:

En las mismas condiciones previstas en el apartado anterior, se fijará un disco de cerámica cocida, del material base y el color que se desee; sobre el que se pintará un perfil de llama (lama glama) en posición erguida o “pasante” (es decir en posición de “caminar”, con una de sus manos flexionada y las tres extremidades restantes afirmadas sobre el suelo); de perfil; mirando hacia su derecha (la izquierda del observador). Podrá dibujarse tanto con carga como al natural (sin ella). Por lo demás, el trazo y los colores a emplear surgirán de la creatividad del artista que la represente.

En el espacio restante, se bordará, simétricamente y con iguales caracteres, la cifra “28 de febrero de 1907", recordando el año de promulgación de la Ley Nº 134, que estableció el pueblo de La Quiaca.

c) Las bandas de los escoltas serán de tela; en forma de “cintas argentinas” cuyos extremos terminarán en un galón con flecos dorados. La banda tendrá ciento cincuenta centímetros de largo y entre nueve y doce de ancho. Se colocarán pendiendo desde el hombro derecho hasta la cintura izquierda pues esta posición recuerda al tahalí con el que portaban espada quienes debían defender a los abanderados”. 

El objetivo que presidió la redacción que propuse y que el gobierno municipal aceptó y puso en ejecución, procuró expresar el rico bagaje cultural y la historia de ese pueblo. Para esto se buscaron elementos conceptuales y materiales que mostraran la ancestral identidad local. cabe advertir que la norma habilita aportes subjetivos para conformar la enseña, por ejemplo: el color del disco de cerámica puede ser cualquiera, lo mismo que el de la chakana, la llama también puede representarse de variadas maneras. Al llegar a este punto reproduzco los términos con que analizaba la temática en mi nota previa. 

Las inscripciones 

Por razones que me son privativas cuando se elaboró la iniciativa se particularizaron dos efemérides para inscribir en las cintas: el “7 de Noviembre de 1810” y el “28 de septiembre de 1907”.

La inicial alude a la fecha del primer triunfo de importancia de las armas de las Provincias Unidas, la batalla de Suipacha; que se libró poco más al Norte del actual emplazamiento de La Quiaca. Es indudable que en el combate participaron pobladores de la zona, pues así lo evidencian las costumbres militares de la época.

La segunda fecha, corresponde a 1907, año en que se aprobó la Ley Nº134 de la provincia de   Jujuy, que reconoció oficialmente la formación de La Quiaca como centro urbano.


Corbata de la bandera de ceremonia del municipio de La Quiaca 

Originalidad de la corbata quiaqueña 

1.- Estructura general

El elemento permite distinguir y afirmar la personalidad quiaqueña.  Esto se logra mediante la creativa solución plasmada en el texto. Destaco que la Ordenanza no estipuló una tipografía específica para las leyendas, da libertad para emplear la que mejor se aprecie. También da considerable amplitud para establecer los detalles de las aplicaciones que se autorizan; tal como se explicará.

Son dos medallones que se colocarán en los brazos de la “corbata”: uno será de madera de cardón y el otro de cerámica cocida, preparada con las tierras propias de la zona. Se adosarán en el espacio comprendido por la respectiva leyenda y el galón con que termina la corbata.

La elección de estos materiales radica en su evidente identificación con la región geográfica, el paisaje natural y la cultura, propios del entorno donde se asienta La Quiaca.

Tanto la madera de cardón de la Puna (Echinopsis atacamensis) como la cerámica son materiales nobles que los pueblos originarios utilizaron desde antiguo en múltiples manifestaciones. Esta pauta mantiene plena vigencia, aún en el siglo XXI. 

2.- Los medallones en concreto


Medallón de madera de cardón con chacana

a.- En el primer medallón se reproduce una “chakana (cruz andina), tradicional símbolo americano cuyo origen se remonta a las más antiguas culturas prehispánicas. Sería muy extenso desarrollar la complejidad semiótica de la chakana; su mensaje cosmológico; basta mencionar que se le atribuye el carácter de vínculo o puente con los más altos conceptos. Su interpretación no es unívoca y los estudiosos discrepan, pero puede considerarse que aludiría a la constelación de la “Cruz del Sur”, lo que añade una perspectiva continental a la realidad actual de La Quiaca, punto neural del intercambio humano y económico entre Argentina y el resto de América; un presente vigente, con promesa de impresionante dimensión de desarrollo. 

Chacana en inmediaciones de la antigua estación de trenes 

La “chakana” ya identifica a La Quiaca en forma material, como lo expresa la instalación de un gran ejemplar de mampostería, en inmediaciones del trazado ferroviario, elemento de infraestructura que dio origen a la ciudad y que cimentó su progreso por décadas. 

Segundo medallón elaborado en cerámica con perfil de llama pintado 

2.- a) En el disco cerámico del segundo brazo de la corbata se representa el perfil de una llama (Lama galma). Este caméllido americano tiene un simbolismo extraordinariamente rico, que permite diversas alusiones. Representa una evidente relación del Hombre con el Reino Animal y le aporta recursos para la subsistencia a partir del uso de su lana, carne y otros derivados; hasta el punto en que era jerarquizada ofrenda en los sacrificios propiciatorios del Incanato. También alude a la economía social, donde la llama es medio para el transporte de cargas. En este sentido, las tropas de llamas (junto con las de mulas) movilizaron el comercio entre el Alto Perú y las planicies del Río de la Plata, empleando la vía de La Quebrada de Humahuaca. La llama fue desarrollada como especie doméstica por los pueblos andinos, los incas explicaban su origen con un mito protagonizado por los fundadores del Imperio, esto añade mayor significado a su consideración. El texto de la Ordenanza da cierta libertad en la forma de representar al camélido, aunque también fija algunas pautas, fundadas en razones de técnica semiótica y de Heráldica, lo que permite responder a la siguiente pregunta:

2.- b) ¿Cómo debe representarse a la llama? Según dispone la Ordenanza, el animal tiene que delinearse, sin volumen, “pasante”; es decir en posición de “caminar” (lo que expresa dinamismo), con una de sus manos flexionadas y las extremidades restantes afirmadas sobre el suelo (lo que implica la idea de solidez en la marcha; arraigo en el terruño); de perfil y mirando hacia su derecha (la izquierda del observador). Así lo aconseja la Heráldica por tradición secular. Podrá dibujarse, tanto al natural como con alguna carga, a gusto de la entidad titular de la bandera. Por lo demás, los colores y trazos dan libertad a la creatividad del artista que lo confeccione y a las indicaciones de quién le encargue la tarea.


Llama 

3.- Forma de fijar los medallones

Para resaltar más aún los particularismos, los medallones adosados a la corbata se fijarán al paño con hebras de lana de camélido de diversos colores, que se coserán pasando por incisiones practicadas en el material de base. Se estima que de esta manera la creatividad lugareña destacará vivamente, contribuyendo a resaltar la mítica actitud del hombre andino, plenamente consustanciado con su medio ambiente, y de su vital expresión artística.

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[1] Es decir, que será de fondo idéntico al que presenta la corbata de la Bandera Oficial de la Nación, celeste, blanco y celeste.