Un historiador de ley
Conocí al Ingeniero Juan Carlos Rosario Medina en ocasión del “III Congreso Nacional Belgraniano” que se realizó en Tucumán en el año 2014. En realidad, ya conocía por mentas su extraordinario dominio de cada recoveco del “Archivo Histórico de la Provincia de Tucumán”, un ámbito al que ha hecho su segunda casa.
Inmediatamente surgió una
amistad entrañable pese a la distancia que separa a mi Rosario de su Tucumán.
No es para menos, a los dos nos embarga la pasión por el estudio de la Historia
y la decisión por compartir los saberes que, de una forma u otra, hemos tenido
el privilegio de atesorar en nuestras vidas. No diré más sobre esto, quienes
conocen al Ingeniero saben de su bonhomía y de su proverbial generosidad.
No es habitual que desde
las ciencias duras alguna persona se acerque a los meandros de la Historia.
Pero el Ingeniero lo ha hecho con decisión y preciosidad de método. Esto le ha
permitido iluminar ocultos rincones del pasado argentina y tucumano.
De sus investigaciones es
testigo su cuidada caligrafía en letra de imprenta, que también es un gesto de
amistad para con aquellos a los que comparte sus relevamientos documentales. No
es poco.
Por esto fue para mí un
verdadero orgullo poder enviarle un ejemplar de mi libro “La Bandera Nacional de la Libertad Civil. Su historia y su pueblo”,
ya que sé que lo leerá con mucho interés. Esta entrega, prometida hace tiempo y
demorada por cuanto hace años que por distintos motivos no he podido llegarme a
la provincia, se cumplió gracias a la colaboración de mi buena amiga Graciela Rodríguez, presidenta del “Instituto
Sanmartiniano de Tucumán”.
En la fotografía que abre
esta nota se documenta el acto que se cumplió en el mismísimo Archivo de
Tucumán, como no podía ser de otra manera. Flanqueando al Ingeniero se observa
a su director, el Dr. Javier M. Critto,
mientras que el cariño del personal del Archivo también estuvo presente. Hacia
el fondo pueden verse los gruesos tomos encuadernados en cuero que con tanta
fruición y provecho recorren las manos del Ingeniero.
También son invalorables las investigaciones que cumplió respecto del primitivo templo consagrado a Nuestra Señora de la Merced y muchos otros temas.
Queda cumplido así mi
compromiso, Ingeniero, solo me queda pedirle que siga adelante con sus valiosas
investigaciones. ¡Reciba Ud. un muy cordial abrazo, desde Rosario, cuna de la
Bandera!
Miguel Carrillo Bascary




No hay comentarios:
Publicar un comentario