domingo, 19 de enero de 2025

1824-1825: ¡América libre!

El relato de un testigo

Batalla de Ayacucho (Teófila Aguirre, Museo Nacional de Historia, Perú)

Por Miguel Carrillo Bascary

Para la mayoría de los argentinos y de los americanos también, quizás algo, menos para peruanos, colombianos y bolivianos, Ayacucho evoca una calle, una plaza o, a lo sumo, una ciudad. Esto es una enorme injusticia y una manifestación de suponía ignorancia, que realmente duele. Este desconocimiento generalizado nos revela una importante deuda con los que combatieron ahí.

Sin Ayacucho no existiría la libertad del continente. Sin Ayacucho, el sacrificio de toda una generación de americanos hubiera sido estéril. Sin Ayacucho, las campañas libertadoras de San Martín y de Bolívar carecerían de sentido y con ellas todas las acciones de guerra que hubo a lo largo de la costa occidental de América, tanto en tierra como en los mares.

Y, si nos limitamos a la extensión del antiguo Virreinato del Río de la Plata, es válido afirmar que, sin Ayacucho las batallas de Tucumán, Salta, Suipacha, Las Piedras, La Florida, El Pari, Vilcapugio, Ayohuma, Sipe-Sipe, Huaqui, del Valle de Lerma, Yavi, La Laguna, Humahuaca, León, Yala, el mismo San Lorenzo, la toma de Montevideo, el Éxodo Jujeño, el accionar heroico de las Republiquetas, las muerte de las heroínas de La Coronilla, el periplo corsario de Bouchard alrededor del mundo, los combates navales de Quilmes, El Buceo, Martín García y San Nicolás, los más de 800 otros encuentros bélicos que hubo en la región y los indecibles esfuerzos de guerra que empeñaron los civiles comprendidos en este ámbito geográfico hubieran sido inútiles y sangrientas pesadillas.

El 9 de diciembre de 1824 es una fecha bisagra en la historia del continente. Mucho dio España y mucho ofrendó América en un proceso de varios siglos, con claros, oscuros y muchos grados de grises, que se evidenciaron con encuentros y desencuentros, pero que en Ayacucho encontraron el cierre de un ciclo.

La batalla de Ayacucho implicó la extinción del poder hispano en la mayor parte de América y la definitiva consolidación de la libertad política de las regiones que alguna vez fueron reinos de la Corona de Castilla.

La noticia de la victoria del Ejército Unido al mando de un general de veinticinco años, Antonio José de Sucre[1], demoró casi dos meses en llegar al Río de la Plata. Fue precisamente el 21 de enero de 1825, de manera que en estos días se cumplen dos siglos de la histórica jornada. La tardanza se debió a las difíciles comunicaciones de entonces.

Muchos de quienes fueron protagonistas en los años previos, a quienes se engloba con el término de “próceres” y de “guerreros de la Independencia”, no llegaron a ver la puesta del Sol el 9 de noviembre de 1825 sobre una América libre. Entre ellos menciono a: Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Juan J. Castelli, Felipe Pereyra y Lucena, Manuel Artigas, Ildefonso de las Muñecas, Francisco del Rivero, Manuel Padilla, Francisco Arze, Martín de Güemes, Bernabé Aráoz, Ignacio Warnes, Jaime de Murillo, Juan J. Fernández Campero, Manuel Díaz Vélez, Vicente Camargo, Manuel Arias, las heroínas de La Coronilla, Ángel Monasterio, Benito Álvarez, Juan B. Cabral, el niño Pedro Ríos y cientos más. Muchos otros cuyos nombres no guardó la historia también deberían mencionarse.

En la pampa de Ayacucho[2], en cercanía de la ciudad de igual nombre, hasta 1825 conocida como Huamanga, una planicie elevada con cierta pendiente, ubicada a unos 3.400 msnm, al pie del cerro Condorcunca[3], ahí se libró la decisiva batalla. La bibliografía al respecto es amplísima y nos aporta múltiples referencias. Vale citar que las fuerzas realistas tenían amplia superioridad en hombres y en artillería. El Ejército Unido reunía algo más de 9.500 hombres, unos 4.500 colombianos (incluyendo venezolanos y ecuatorianos), 3.000 peruanos, 1.200 chilenos y unos 80 rioplatenses, a lo que corresponde sumar muchos jefes argentinos que comandaban unidades peruanas. La acción se desarrolló a partir de las 9 y finalizó unas tres otras más tarde, 14 generales españoles rindieron sus espadas, entre ellos el virrey. El momento cúlmine fue la carga de los “Húsares de Junín”, al mando del coronel argentino Isidoro Suárez (1799-1846) y de los “Granaderos a Caballo”, conducidos por el coronel graduado José Félix Bogado (1777-1829) que arrollaron a la última resistencia de los virreinales. El parte de la victoria indicó 310 muertos y 609 heridos del Ejército Unido, lo que contrastó con los 1.800 y 300, de las tropas virreinales. Quienes triunfaron tomaron más de 2.500 prisioneros.

Los coroneles Suarez y Bogado

Por entonces en Bs. Aires se comerciaba y se vivía lejos de los cruciales momentos que se desarrollaban en el Alto Perú, el pueblo llano prescindía de todo aquello que estuviera más allá de un día de viaje allende su ejido.

Conocemos lo acontecido cuando llegó la noticia a partir del relato de un calificado testigo, un vecino porteño que e3scribió sus impresiones, sin que su objetivo fuera trascender. Se trata de Juan Manuel Beruti (1777-1856), hermano de Antonio Luis Beruti, aquél a quien se mal-vincula con la adopción del celeste y blanco como divisa del movimiento de Mayo de 1810[4]. De hecho, había sido tesorero del Real Cuerpo de Artillería y más tarde alcalde de barrio.

Desde sus trece años el autor llevó una suerte de diario personal donde anotaba y describía con vivos detalles los sucesos cotidianos. Esto nos aporta un relato de notable frescura que resulta muy agradable de leer. Los interesados en Beruti podrán recabar mayores referencias consultando la popular Wikipedia[5], ahí también se verán detalles sobre su obra, pero si se busca mayor solidez historiográfica será factible encontrar otras fuentes[6].

Las “Memorias Curiosas[7]”, tal el nombre con que se conocen, fueron parcialmente publicadas en 1945 por la “Revista de la Biblioteca Nacional[8]” pero su totalidad consta en la monumental “Biblioteca de Mayo, Colección de Obras y Documentos para la Historia Argentina” (tomo IV-“Diarios y Crónicas”) que se editó en 1960 como parte de las conmemoraciones por el sesquicentenario de la Revolución de Mayo. De allí se transcriben de las repercusiones que tuvo en Bs. Aires el triunfo en Ayacucho. Gloso las palabras de Beruti para una mejor apreciación del lector, preservo la puntuación de origen y el uso de mayúsculas.

El 21 de enero de 1825

“Como a las 10 de la noche se oyó el repique de campanas[9] y como a las 11 de ella una salva de artillería[10] que hizo el Fuerte[11], y fue la causa la muy plausible noticia que acababa de recibir el gobierno de que el día 9 de diciembre de 1824 el ejército del general Bolívar en los campos de Ayacucho, en el Perú, al mando de su mayor general [Antonio José de] Sucre, fue derrotado el ejército español, venciendo las armas de la patria, a los tiranos completamente en los términos que quedaron prisioneros, el virrey de [José de] La Serna[12] y sus generales [José de] Canterac[13], [Gerónimo] Valdés[14] y [José] Carratalá[15], con todo el ejercito que, el que no murió, quedó prisionero, con toda su oficialidad e igualmente sus bagajes, armas, municiones y artillería y herido el virrey La Serna, quién habiéndose retirado por esto, su mayor general Canterac tomó el mando, siguió la acción y por no perecer capituló con nuestro general [Sucre], quedando prisionero y ofreciendo hacer entregar el castillo del Callao[16] a nuestras armas.

Con esta acción tan brillante que inmortalizará el nombre de Bolívar y todo su ejército, el Perú y toda la América del Sur quedará libre para siempre de sus enemigos y disfrutará del sosiego y paz que tanto deseamos, pues es factible que los pocos restos que quedan de enemigos capitularán entregándose o perecerán.

En esta acción quedo abatido el orgullo español, que nos quería volver a esclavizar y al [la] América triunfante; así castiga Dios la soberbia y premia la virtud […]”

Comentario. Tras leer la crónica se hace evidente la escasa información sustantiva que poseía Beruti. Obsérvese que no hizo ninguna referencia a los rioplatenses que participaron de la acción[17]. Tampoco a otros jefes americanos que estuvieron presentes (solo destaca al mariscal Sucre), ni a las unidades que intervinieron, ni al número de bajas o de prisioneros que hubo. Sí pudo desahogarse incluyendo una monición moralista en el último párrafo que dedicó al suceso.

El 13 de febrero de 1825

“Con motivo de haber llegado de oficio[18] la noticia de la derrota del ejército español en el Perú por las tropas del general Bolívar, se cantó un solemne Tedeum[19] en la iglesia catedral, al que asistieron el señor gobernador [Juan Gregorio de Las Heras[20]] y demás autoridades [así] como los cónsules y ministros extranjeros que se hallaban en esta.

Esta misma noche hubo iluminación general[21], y en las dos siguientes músicas[22], bailes públicos, castillos de fuego[23] y comedias.

El buque comandante de marina[24] estuvo de día empavesado[25], y de noche iluminado hasta el tope de los palos, quien cada noche hacía dos saludos[26] de 25 cañonazos cada uno, principiando el primero a las 9 de la noche.

En el parque de artillería[27] hubo un gran refresco[28]y baile que duró hasta las tres de la mañana[29] y se tiraron una salva que se hizo a eso de las 11 de la noche de cien cañonazos[30].

Parque de Artillería, años más adelante

Últimamente algunos del comercio[31] dieron un baile con ramillete[32] en el patio del Tribunal del Consulado[33], que duró hasta las cinco de la mañana; otros se juntaron y dieron un convite o comida que duró hasta la misma hora en la fonda de los franceses[34], habiéndose principiado a las 10 de la noche del día anterior.

Los señores secretarios de estado, de gobierno y guerra[35], en el mismo Consulado dieron una comida de más de 100 cubiertos[36], que duró las mismas horas.

Sede del Consulado de Buenos Aires

Los americanos ingleses[37], su cónsul de aquella república dieron un baile y ramillete, en el patio del Consulado, el día 23 de febrero de 18925, que duró lo mismo que el anterior, habiendo sido todos con la mayor magnificencia, costo y lucimiento”.

El 24 de febrero de 1825

“Los patriotas, cabezas que el 25 de mayo de 1810 quitaron al virrey Cisneros, e instalaron la Junta gubernativa en ese día, sacaron en triunfo por las calles y plazas de esta ciudad el retrato del general Simón Bolívar en un magnifico y rico carro, que fue tirado por 20 hombres[38], soldados cívicos de la legión patria[39], que lo conducían a pie de igual número de cordeles de seda, que salían de ambos lados.

El carro salió del parque de artillería a las 6 de la tarde al que, a su salida, se le saludó con 20 tiros de cañón que estaban asestados al frente de su puerta principal.

Por delante de dicho carro iba tocando la música del mismo cuerpo Legión Patria[40], en seguida iba el carro, escoltado de 4 soldados coraceros[41] que iban a pie a sus costados; en seguido de este iba un carro tirado de 4 mulas[42] en donde estaban colocados fusiles, tambores, sables, gorras, morriones y banderas arrolladas españolas[43], que manifestaban su abatimiento y después de este un cañón volante[44] tirado por una mula, despojo de los españoles.

Cañón volante

Llevaba el carro, para su mayor adorno 7 banderas al respaldo de igual números de naciones amigas, a saber 3 al costado derecho, de las repúblicas argentina, chilena y peruana[45], y tres al izquierdo de las naciones que tienen sus cónsules en esta, a saber: la norteamericana inglesa, cuya república fue de la primera que lo mandó, y nos reconoció, la del reino de la Gran Bretaña, y la del Imperio del Brasil, yendo en el centro de estas la de la república de Colombia[46].

Del parque se dirigió a casa del ministro plenipotenciario de Colombia el doctor don Gregorio Funes[47], quien recibió el acompañamiento de un gran refresco general: aquí tomaron los convidados más de cien hachas de cera y después de una canción patriótica[48] cantada en el plano por dos hombres y una señorita, como de una renga [arenga] que hizo Funes, se dirigió el carro hasta llegar a la plaza[49] en donde al frente de la pirámide[50], que estaba iluminada, como la casa de policía y la plaza con masas de luz, se cantó una magnifica canción patriótica, la que concluida se pegó fuego a un castillo, que se colocó en la misma plaza, con lo que el inmenso pueblo que lo acompañaba quedó con gran gusto y contento.

Después de esto con motivo de haberse levantado una tormenta y amenazar de llover por la oscuridad en que se puso la noche, se mandó recoger en una casa particular el carro; pero el acompañamiento con la música, después de guardado el carro, se dirigió a casa de un comisionado para esta función, en donde se recibió el acompañamiento de un lucido refresco cena y baile, que duró hasta las tres de la mañana[51]”.

Comentario. Es notable el detalle con que Beruti comenta los acontecimientos festivos a que dio lugar la noticia, en lo que cuidó incluir los diversos sectores sociales que lo celebraron. Sin duda que la vivencia social debió ser impresionante, imagínese el enorme gentío congregado y esa marcha de antorchas en la noche que concluyó nada menos que en la histórica Plaza, junto a la “Pirámide de la Libertad”. Sin contar con lo que implicó el desarrollo de los otros núcleos festivos que se mencionan. Pareciera que Beruti no dejó aspecto por consignar, esto se desprende de su mención del gobierno, la Iglesia, el ejército, también del comercio y a los agentes exteriores. Destaco que su referencia a “Los patriotas, cabezas que el 25 de mayo de 1810 quitaron al virrey Cisneros, e instalaron la Junta gubernativa en ese día”, permite advertir que los protagonistas de los Sucesos de Mayo de 1810, merecieron reconocimiento por su decisión que fue uno de los gérmenes de la libertad americana que se concretó en Ayacucho.

Como corolario. Tras lo reproducido Beruti continuó escribiendo sus memorias sin volver sobre el tema, como si tamaña realidad pasó a la historia, mientras la vida cotidiana de los porteños continuó con toda normaldiad. Su siguiente asiento data del 25 de febrero de 1825 cuando informa que se ahorcó a una negra, como de 23 años que asesinó a su ama con unas tijeras. ¡Ni la alegría del triunfo obtenido en Ayacucho alcanzó para que las autoridades indultaran a la rea, como era tradicional en casos de una gran celebración popular!

Ayacucho hoy

Vista del casco antiguo

La ciudad es capital del departamento de su nombre. Cuenta con unos 230.000 hab. con una densidad de 60 hab./km². Ha conservado su arquitectura indiana en gran parte, al punto que se la conoce como la “ciudad de las 33 iglesias”. Es un importante centro de artesanías. El turismo se incrementa en Carnaval y Semana Santa, valorados como de patrimonio cultural nacional.

   
Bandera y blasón de Ayacucho

Su enseña es celeste “símbolo de la fidelidad e inteligencia de los pobladores”. Carga el blasón local, concedido por Felipe II. Su principal atributo es el pucará incaico que se encuentra en sus cercanías, sobre él flota una nube, en la que se divisa un Agnus Dei [Cordero de Dios[52]] echado sobre el libro de los siete sellos, el Apocalipsis escrito por el apóstol San Juan, lo que se justifica ya que la ciudad fue fundada en 1540 por Francisco Pizarro con el nombre de San Juan de la Frontera de Huamanga. Cuenta con Universidad, dos mercados populares y su aeropuerto. Es también centro de servicios para una extensa región agro ganadera.

Obelisco evocativo

En sus cercanías se encuentra el “Santuario Histórico Pampas de Ayacucho”, donde se libró la histórica batalla, establecido en 1980. Está dominado por un obelisco, obra del español Aurelio Bernandino Arias, que cuenta con un mirador de 44 metros de altura. Se inauguró en 1974.



Notas y referencias

[1] Nació en 1795 y falleció en 1830, a sus 35 años de edad. Había llegado al generalato en 1819. Se le debe el “Tratado de Regularización de la Guerra” (1820) uno de los primeros hitos del Derecho Humanitario. Mayores datos sobre su biografía pueden verse en https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php?title=Antonio_Jos%C3%A9_de_Sucre

[2] También se la conoce como “Pampa de Quinua”, por hallarse próxima a la localidad de este nombre; hoy con unos 1.300 habitantes.

[3] En quechua, Kunturkunka (Cuello de cóndor). Su cumbre alcanza los 4.231 msnm.

[4] Ref.; Nuestra Escarapela y un relato inaceptable, de Miguel Carrillo Bascary; https://banderasargentinas.blogspot.com/2015/06/nuestra-escarapela-y-un-relato.html

[6] Véase, por ejemplo: Cruces discursivos de la memoria pública y la privada: Memorias curiosas de Juan Manuel Beruti y la Gaceta de Buenos Aires, de Virginia Forace. Universidad Nacional de Mar del Plata – CONICET; en https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.3853/ev.3853.pdf

[8] Editada en Bs. Aires, 1945. Las “Memorias” obran en el tomo XII, Nº33.

[9] En aquellos tiempos las campanas eran recursos fundamentales para la comunicación general. En su caso repicaban para despertar la atención del pueblo sobre acontecimientos de interés común; desde un inminente peligro hasta alguna noticia significativa, como fue el conocerse la victoria patriota en Ayacucho. El “repique” era un toque, desprovisto de la solemnidad, todo lo contrario, al solemne que se usaba para las ocasiones de luto, llamado a misa y otros fines religiosos. Usualmente la autoridad requería el repique al templo principal de la ciudad, siempre situado en las inmediaciones de su sede, los otros templos recogían el estímulo y se replicaba hasta los más lejanos puntos del poblado. Apercibido, el pueblo se concentraba en la plaza principal para imponerse de la novedad.

[10] Las “salvas” consisten en disparos de piezas de artillería, cuya función principal era y aún es, la de tributar honores. El número de disparos indicaba la importancia del beneficiario que trasuntaba al Ceremonial; https://es.wikipedia.org/wiki/Salva_(militar)

[11] Su nombre era “Real Fortaleza de Don Juan Baltasar de Austria”, más tarde conocida como “Fortaleza de San Miguel”. Se ubicaba aproximadamente donde hoy se levanta la “Casa Rosada”, sede del Poder Ejecutivo Nacional. Tenía el carácter de “presidio”, calificativo que indicaba ser elemento para la defensa de la navegación, por esta razón izaba en sus murallas la bandera de la Real Armada, la roja y gualda. Además de la fortificación en sí era la sede del gobierno en la época. Comenzó a construirse en 1580 y se lo demolió entre 1853 y 1873.

[16] Su nombre formal era el de “Real Fortaleza del Real Felipe”, principal bastión realista ubicado en el puerto de El Callao (Perú), símbolo del poder militar español en Sudamérica, hoy está reconocido como patrimonio de la humanidad. Tenía connotaciones siniestras ya que en sus mazmorras se destinaron a prisión y muchos patriotas perecieron ahí.

[17] La Historia informa que participaron de esta batalla los oficiales rioplatenses: José de Olavarría, Juan Pascual Pringles, Manuel Soler, Isidoro Suarez; José María de la Plaza, José Félix Bogado, Eustaquio Frías, Román Deheza, Pedro P. Estrada, Francisco Aldao, Juan E. Pedernera, Francisco Olmos y otra decena más.

[18] Como “oficio” se denomina a las comunicaciones “oficiales”, en lo que vale la redundancia para aclarar su concepto. La mención indica que la comunicación emanó de una autoridad gubernamental y que en este carácter fue recibida por el gobierno de Bs. Aires, que por entonces estaba cargo de las relaciones internacionales de la Argentina.

[19] Liturgia de acción de gracias de la Iglesia católica, muy solemne y popular.

[20] Nació en Bs. Aires, en 1780, y falleció en Santiago de Chile, en 1866. Gran colaborador del Gral. San Martín, hizo las campañas de Chile y del Perú. Luego fue gobernador de Buenos Aires (1824-1826). Más referencias en https://sanmartiniano.cultura.gob.ar/noticia/general-juan-gregorio-de-las-heras-destacado-por-sus-acciones-en-cancha-rayada/

[21] Las “iluminaciones” eran una manifestación de júbilo y de alegría ya que contrastaban con la casi total oscuridad que reinaba en la ciudad durante el resto del año. Se dispensaba mediante hachas de fuego y farolas alimentadas con grasa vacuna o de potro. Las “hachas” eran manojos de cuerdas recubiertas con cera o grasa, que se instalaban en elementos de hierro afirmados a los muros exteriores de las casas. Un método de iluminación muy barato empleado promiscuamente en el siglo XIX y también en los anteriores.

[22] Se llamaban “músicas” a las bandas militares que por entonces solían ejecutar piezas militares y populares para regocijo de la población en general.

[23] Estructuras de cañas destinadas a sostener fuegos artificiales, una diversión muy popular en aquellos tiempos.

[24] Siendo Bs. Aires una plaza fuerte naval disponía de una nave de guerra asignada al control del puerto, a esta se refiere Beruti; presumiblemente se trataría del bergantín “Aranzazu”.

[25] El “empavesado” consiste en una ornamentación mediante una línea con diversas banderas, que se extiende desde el botalón del bauprés hasta la popa de las embarcaciones, hilvanando los topes de sus diversos mástiles. En el ceremonial naval es una tradicional muestra de celebración y también un forma de rendir honores.

[26] Estos “saludos” consistían en disparos de piezas de artillería ubicadas en los barcos, también denominadas “salvas”, por realizarse sin cargar proyectiles.

[27] Solar que oficiaba de arsenal militar. Se encontraba en lo que hoy aproximadamente es la Plaza Lavalle y el edificio de los Tribunales, en Bs. Aires. Incluía una extensa zona pantanosa de unas 10 manzanas de superficie. Ahí se instaló la primera fábrica de armas y municiones en 1815, que estuvo a cargo de Domingo Matheu. Más info en: http://www.arcondebuenosaires.com.ar/parque-artilleria.htm

[28] Por “refresco” se entendía el escanciado de vino de baja calidad, generalmente el llamado carlón, que se aguaba para disminuirle su contenido alcohólico. También se mezclaba con zumos de fruta conformando una especie de clericó. Se le adicionaba hielo, como mayor novedad.

[29] Una hora inusual para la vida de la población de entonces, lo que evidencia el gran jolgorio que conllevó la noticia del triunfo.

[30] La inusitada cantidad de disparos tuvo correlato en la magnitud de la noticia. No era usual para menos. Téngase presente que la costumbre consagraba usualmente 21 cañonazos.

[31] Se estima que eran comerciantes patriotas, sabedores de que un gesto de generosidad les granjearía un conocimiento proporcional entre sus clientes y relaciones. Una suerte de esponsoreo, diríamos hoy.

[32] Esta costumbre social se caracterizaba por el presente constituido por un ramillete (bouquet) de flores que recibía la dama de manos de su caballero. Nos indica una variedad refinada de ocasión bailable, contrapuesta a la promiscuidad que caracterizaba a los encuentros danzantes de carácter popular.

[33] Su gran edificio se prestaba magníficamente para este tipo de encuentros multitudinarios. Desde 1805 la institución funcionó en la casona comprada a Benito Olazábal, cercana a la Catedral, sobre la hoy calle San Martín al 100, sitio donde se levanta la Casa Central del Banco de la Provincia de Buenos.

[34] Afamado establecimiento que existía en la ciudad, también contaba con hospedaje.

[35] Como “secretarios” se denominaba a los funcionarios que hoy llamamos “ministros”.

[36] Esta referencia indica una conjunción de esfuerzos entre el gobierno y los principales referentes de la sociedad civil. Sin duda que implicó un desembolso económico de importancia. Sus asistentes serían el alto funcionariado y los vecinos más caracterizados, no solo desde la perspectiva de su alcurnia social, también pertenecían al quehacer económico, naviero y comercial.

[37] La expresión “ingleses americanos” alude a los ciudadanos de los Estados Unidos.

[38] Este tipo de manifestaciones “espontáneas” eran muestra de la gran popularidad del homenajeado. La costumbre se remonta a la Antigüedad clásica, también tuvo expresiones similares en las culturas de Asia y entre los germanos.

[39] Designación que recibía la “Legión Patricia”, primer cuerpo armado constituido por americanos, este era el nombre tradicional, aunque formalmente le correspondía el de Regimiento de Infantería 1. Se formó para combatir a los británicos en la gesta que se conoce como las “Invasiones Inglesas” al Río de la Plata (1806-1807).

[40] Referencia a la banda de música y guerra del cuerpo “Patricios de Buenos Aires”.

[41] La coraza, es un arma defensiva que solo se usó en el Río de la Plata en torno al año de 1820, no fue parte del equipamiento regular de las fuerzas patriotas en las luchas por la independencia. Eran populares en Europa. Su alto costo implicó que se reservaran para las unidades de elite, particularmente la caballería, aunque no con exclusividad.

[42] Desde los tiempos de la Antigua Roma y aún antes, los desfiles de victoria se complementaban con vehículos que mostraban al pueblo los trofeos conquistados. En el caso que relata el autor los que iban sobre el carro de referencia eran meramente simbólicos, una suerte de representación de las armas y emblemas que podían haber capturado las tropas que combatieron en Ayacucho. Simbolizaban la imagen los triunfos americanos en los diferentes teatros de operaciones donde combatieron tropas argentinas.

[43] Hoy resulta imposible conocer si las banderas españolas mencionadas eran aquellas obtenidas por las tropas argentinas en triunfos pretéritos o bien, si serían de algunas que se encontraban en Bs. Aires pero que no consistían en trofeos de guerra. El hecho de presentarse arrolladas es manifestación de derrota, conforme al axioma que indica que todo vexilo que no flamea libremente es por haber sido rendido o por manifestar el pesar de un duelo.

[44] Las piezas de artillería de este tipo eran de pequeño calibre, así lo indica la mención de que la arrastraba una sola mula. En consecuencia, su presencia en el desfile es toda una alegoría y no una manifestación del poder de fuego del ejército involucrado.

[45] Corresponde destacar el respeto de la tradicional pauta de protocolo que asigna a la derecha como posición de privilegio. En la oportunidad se destinó a las naciones citadas, mientras que se colocaron a la izquierda los vexilos de los estados extranjeros que habían reconocido la independencia de las naciones de América.

[46] La ubicación en el centro que se asignó a Colombia singularizada por su protagonismo en Ayacucho, en correspondencia con los cánones protocolares. Con esta disposición se rendía homenaje a la nación que en mayor número de hombres y jefes había contribuido a la victoria. Cabe señalar que “Colombia” comprendía tanto a la nación de su nombre como a Venezuela y Ecuador.

[47] Se trataba nada más ni nada menos que del famoso “Deán Funes” (1749-1829), clérigo patriota de intensa acción en la época, a quien se consideraba uno de los principales actores de la política rioplatense. Doctorado en la Universidad de Alcalá de Henares, integró la Junta Grande, escribió una historia de los primeros gobiernos patrios y también fue congresista. Hacia 1825 actuaba como encargado diplomático de la Gran Colombia, pese a ser nacido en Córdoba.

[48] Directa alusión a la composición hoy conocida como “Himno Nacional argentino”. En contraposición a su uso formal en los actos oficiales, al tiempo de escribir Beruti sus “Memorias” la cantaban a voz en cuello todas las clases sociales, como parte de las celebraciones populares.

[49] El autor alude a la “Plaza de la Victoria” o “Mayor”, hoy “de Mayo”, centro neurálgico de la vida en el período comentado.

[50] Obviamente la referencia alude a la “Pirámide de Mayo”, obelisco que mandó levantar la Junta Grande, segundo gobierno patrio, para celebrar el primer aniversario de la deposición del virrey Cisneros. Se inauguró el 25 de mayo de 1811.

[51] El relato indica que la amenaza de tormenta fue alarmante, pero también que se disipó hasta el punto que la celebración se prolongó hasta la madrugada.

[52] Puede ampliarse sobre este emblema en El Agnus Dei en la Emblemática. La figura del Agnus Dei, de Miguel Carrillo Bascary; https://banderasargentinas.blogspot.com/2020/04/el-agnus-dei-en-la-emblematica.html

viernes, 17 de enero de 2025

Imagen institucional y un detalle crítico

La necesidad de respetar lo que manda la ley

Figura 1

Nota: Nobleza obliga, una vez leída esta nota, por favor remitirse a: https://banderasargentinas.blogspot.com/2025/01/una-rapida-y-necesaria-respuesta.html

Por Miguel Carrillo Bascary

La inquietud de un docente de la provincia de Jujuy permite poner de relieve un significativo desliz en la política de comunicación gubernamental.

Es de esperar que la crítica constructiva que anida en esta nota permita que la observación llegue a conocimiento de la autoridad pertinente y que pueda enmendarse la situación.

Antecedentes

A fines de noviembre Jujuy aprobó la Ley Nº6.437, destinada a enaltecer el reconocimiento de la Bandera Nacional de la Libertad Civil (BNLC) como “símbolo patrio histórico”, un hecho del que se cumplirán diez años en el curso del 2025. Este es su texto:

“Artículo 1.- Institúyase al año 2025 como Año del Décimo Aniversario del reconocimiento de la Bandera Nacional de la Libertad Civil como Símbolo Patrio Histórico.

Artículo 2.- Toda la papelería y documentos oficiales de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial deberán llevar, a partir del 01 de Enero del año próximo, la leyenda: "2025- Año del Décimo Aniversario del reconocimiento de la Bandera Nacional de la Libertad Civil como Símbolo Patrio Histórico".

Artículo 3.- El Poder Ejecutivo Provincial realizará actividades conmemorativas y acciones destinadas a difundir el reconocimiento de la Bandera Nacional de la Libertad Civil como Símbolo Patrio Histórico.

Artículo 4.- Invitase a los Municipios y Comunas a adoptar lo dispuesto en el Artículo 2 de la presente Ley”.

En este punto vale destacar que el loable reconocimiento relativo al símbolo se concretó con la sanción de la Ley Nº27.134[1], el 29 de abril del año 2015.

Según se me hizo saber en consulta, para comenzar a dar cumplimiento a la Ley Nº6.437, el área de Comunicación provincial distribuyó un membrete oficial para uso de las reparticiones públicas y establecimientos educacionales. Esta es su imagen:

Figura 2

La consulta

La inquietud que dio origen a la consulta se originó al observar que la corbata de la bandera de ceremonia que ilustra el membrete es totalmente blanca y que, por ende, no es la que manda la Ley Nº27.134. Lo que se observa en la Figura 1, que abre esta nota.

Con esto de verifica que la enseña contenida en el membrete distribuida con carácter oficial no lleva la corbata que dispone la Ley Nº27.134 que oficializó el símbolo, Lo que plantea una clara contradicción.

En consecuencia, es imperioso e imprescindible corregir lo apuntado, de manera urgente. Para esto, la autoridad provincial competente deberá adecuar el membrete, cambiando la corbata blanca por otra con los colores celeste, blanco y celeste, tal como lo ordena la ley citada.

Fundamentos

Seguidamente se aportan los elementos que sustentan lo observado en el párrafo anterior. Efectivamente, la Ley Nº27.134 consigna en concreto:

Artículo 3° — Las medidas, características y accesorios de la Bandera Nacional de la Libertad Civil de Ceremonias y de la Bandera Nacional de la Libertad Civil de Izar se ajustarán a las disposiciones que rigen para la Bandera Oficial de la Nación”.

Ampliando, uno de los accesorios de la Bandera Oficial de la Nación es su corbata, que reglamenta el Decreto Nº1.650/ 2010. Como anexo obra la Norma IRAM DEF D 7675[2], donde se definen los “Accesorios de la Bandera Argentina, versión de ceremonia” que dice:

3. 2.- Corbata. La corbata debe estar conformada por dos partes: el moño y las cintas. Ambas partes debe ser confeccionadas con cintas de tela doble, de igual tela y colores que la bandera (IRAM -DEF D 7679), de 100 mm de ancho para adultos y de 70 mm de ancho para niños.”

Lo resaltado implica que, para la BNLC, la corbata deberá ser la que tradicionalmente ornamenta a la Bandera Oficial de la Nación. Esto es: de colores celeste, blanco y celeste. La exacta tonalidad la define la Norma IRAM– DEF D 7679[3]:

Celeste reglamentario para la Bandera Oficial de ceremonia

En consecuencia, de ninguna manera puede admitirse que la BNLC lleve una corbata totalmente blanca, como se muestra en el membrete, lo que corresponde es cumplir lo ordenado por la Ley. De manera que, el accesorio deberá tener tres franjas, una celeste, la central blanca y la otra, también celeste, claro está.

Marginalmente destaco que el vexilo tampoco puede ir con corbata azul, blanca y azul, por contravenir esto la clara normativa indicada. Ya oportunamente me permití esclarece un difundido error en mi nota “Graves errores en materiales didácticos. Esclarecerlos es un deber cívico y de conciencia [4]“ (mayo, 2023), Sobre esto también me explayé en la “Jornada Intensiva sobre la Bandera Nacional de la Libertad Civil, su historia y el Ceremonial de los símbolos patrios”, cumplida el 3 de mayo del año 2024 en la ciudad de Jujuy, donde unos 300 docentes jujeños y de otras provincias participaron de la capacitación organizada por el Instituto Belgraniano de Jujuy[5].

Con igual fundamento es oportuno destacar que el tahalí de los abanderados y las bandas de los escoltas, tanto de la versión nacional del símbolo patrio histórico como de la versión de bandera provincial, TODAS deben ser celestes, blancas y celestes.

Otra observación, si se analiza la figura se verá que el paño presenta inoportunos pliegues, que no debería mostrar una bandera de ceremonia correctamente presentada. El Ceremonial determina este aparente detalle es una falta de consideración para con la honra que merece el símbolo [6]. La siguiente imagen magnificada muestra el desliz:

Figura 3, donde se destacan los pliegues

En definitiva

Sobre la base de lo expuesto es factible concluir que:

  • Es un error que el membrete destinado a enaltecer a la BNLC incluya una corbata blanca, por ser claramente equívoca.
  • La Ley Nº27.134 dispone que la BNLC debe usar accesorios idénticos a los previstos para la Bandera Oficial de la Nación. Por ende, la corbata tendrá que llevar los colores celeste, blanco y celeste.
  • En consecuencia, se impone que la autoridad provincial que corresponda mande sustituir el modelo de membrete distribuido para uso de las reparticiones públicas y establecimientos educacionales.
  • Tratándose de un símbolo de tamaña trascendencia, más aún en el ámbito de la provincia de Jujuy, la imagen institucional del gobierno queda obviamente deslucida.
  • La sustitución debe ser inmediata. Siempre será mejor reconocer el error que mantenerlo y cuanto más se demore, mayor será la afección.



[2] Reproducida íntegramente en Normas técnicas sobre la Bandera Argentina -Parte 5/6, Bandera de ceremonia; https://banderasargentinas.blogspot.com/2023/04/normas-tecnicas-sobre-la-bandera_22.html

[3] Clasificación cromática de la Bandera Nacional: “4. 4.- Colores. Los colores de las franjas, determinados según las IRAM- AAQCT B 13558, IRAM- AAQCT B 13559 e IRAM- AAQCT B 13560, deben tener las siguientes coordenadas CIELAB.- 4. 4. 1.- Franja celeste: L*: 67,27, a*: - 6,88, b*: - 32,23 C*: 32,95, h: 257,96 Tolerancia: DECMC 2:1: £ 1,0.- 4. 4. 2.- Franja blanca:  Blancura: W mínimo 70 y Tinte: -1 < T < +1”; https://banderasargentinas.blogspot.com/2023/05/normas-tecnicas-sobre-la-bandera_8.html

martes, 14 de enero de 2025

Colapinto en sus banderas 2025

 Estrella en consolidación

Franco Colapinto y las banderas con que se relaciona

Por Miguel Carrillo Bascary

Después de su existoso debut en las últimas nueve carreras del calendario 2024 Franco Colapinto ya es toda una realidad en el Campeonato Mundial de Formula 1 el competitivo mundo de la más sofisticada categoría del automovilismo.

Se conocen ampliamente los antecedentes acreditados por Colapinto, por lo que prescindiré de repetirlos. Publicar esta nota en un medio dedicado al Ceremonial tiene por objeto referenciar aquellas banderas que se vinculan con el joven piloto, una faceta original de su persona.

Todo un país confía aguarda que consolide su desempeño, Colapinto ha superado todas las expectativas, como lo demuestran sus resultados y el enorme interés que despierta en todos los medios. Analicemos ahora las banderas vinculadas con Colapinto.

Argentina, no Italia

La nacionalidad que adquirió al nacer el 27 de mayo de 2003, determina que su bandera de referencia es la de Argentina que hizo pintar en su casco, continuando la tradición de otros corredores que lo precedieron. Lo destaco por que no faltan aquellos que pretenden asignarle nacionalidad italiana, por ser sus ancestros oriundos de la península itálica. Afortunadamente Franco exhibe su condición de argentino en cada oportuinidad que le es posible, como por ejemplo mediante el mate, infusión nacional que lo acompaña en boxes y que convida a sus competidores y miembros de equipo. Por esta razón se ubica a la bandera Argentina sobre el corazón del joven piloto.

Ciudad Pilar[1]

Como Franco vio la luz en la localidad de Pilar, cabe mencionar la enseña que identifica a esta ciudad, aunque él ya había partido a Europa cuando se oficializó, en el año 2021. Lleva en su centro el blasón cívico que se adoptó en la década de 1950 y que se modificó en 1969. El escudo sintetiza diversos atributos que definen la historia de Pilar. La web oficial del municipio explica su simbolismo de la siguiente manera[2]:

“… posee en su campo posterior izquierdo (de color azul) a la Virgen del Pilar, símbolo de fe de los colonizadores españoles. El campo superior derecho (de color rojo) muestra el hecho histórico de la firma del "Tratado del Pilar". En el campo inferior izquierdo (de color blanco) muestra la cruz que se encuentra a la entrada del pueblo. En el campo inferior derecho (de color azul) se observa la paloma símbolo de la paz. En el centro se ubica la estrella federal. Las ondas de color celeste son el símbolo del origen borbónico”.

Como se dijo, en el primer cuartel se encuentra la figura de Nuestra Señora del Pilar, una advocación mariana de hondo arraigo en la fe de los hispanos y que da nombre a la ciudad desde que comenzó a formarse a fines del siglo XVIII. En el segundo cuartel obra una alegoría del “Tratado del Pilar” (23 de febrero de 1820), pacto interprovincial considerado como la primera expresión del constitucionalismo argentino. El tercer cuartel destaca la cruz que originó el poblamiento de la región, una versión recreada se encuentra en el acceso a la localidad. Y, en el último cuartel se ve una paloma, símbolo universal de la paz, ya que el tratado de 1820 implicó que depusieran las armas las facciones federales y unitarias, por entonces enfrentadas en lucha fratricida. La estrella que figura en el centro representación al federalismo que emergió triunfante de la disputa, un símbolo discutido por muchos ya que se estructuró a mediados del siglo XX, a más de cien años de aquella circunstancia.

Una interesante cuestión se suscita con relación a las “ondas” (técnicamente “volutas”) que enmarcan la cartela donde destaca el nombre de la ciudad. En la descripción oficial del blasón se dice que “…son el símbolo del origen borbónico”. Esto destaca a la dinastía que reinaba en España desde 1700 con Felipe V, en cuyos tiempos comenzó a formarse Pilar (ca. 1790). El problema surge de la referencia al celeste ya que no es el color de esa dinastía, como reza el texto citado. La cuestión demandaría un desarrollo que excede del propósito de esta breve nota. Existe una amplia bibliografía donde el interesado podrá informarse, algo se ha publicado en este mismo Blog. En resumen, que el color de la dinastía de Borbón es el blanco, hasta el punto en que fue necesario modificar el pabellón de los navíos hispanos que era de este color con el blasón real, para que no se confundiera con el que usaba el reino de Francia[3], que era gobernado por otra rama de la misma estirpe y que llevaba flores de lis sobre un albo paño. El cambio lo dispuso el más progresista de los monarcas de este origen, Carlos III, “el Político”, en el año 1785.

La bandera de Pilar se aprobó el 25 marzo 2021 para responder a "la necesidad de contar, como comunidad, con un emblema que condense su historia, su geografía, su trabajo, su cultura y su idiosincrasia", como se expresó entonces. Una bordura roja y azul, destaca el níveo paño en el que se centra el blasón cívico.

Provincia de Buenos Aires

Una tercer bandera referencia los orígenes de Franco Colapinto, es la que corresponde a la provincia de Bs. Aires, en la que se encuentra Pilar[4]. Se definió mediante un concurso escolar que culminó con la sanción de Ley Nº11.997, en 1997. Su diseño es ciertamente anfractuoso: consta de dos cuerpos en celeste y verde, separados por un vector rojo, lo que remitiría al campo que predomina en la jurisdicción. Se suma una compleja alegoría a la industria y al agro, ya que se compone con una flor de girasol estilizada, una media rueda dentada y un Sol naciente en el centro, orlado todo de gajos que serían laureles.

La bandera olímpica

Aunque el automovilismo no es un deporte olímpico, no debe olvidarse que el primer éxito internacional de Colapinto fue el triunfo en karts, que con el carácter de especialidad de exhibición complementaba el programa de los Juegos Olímpicos de la Juventud realizados en Buenos Aires en el año 2018. Por esto mismo, la enseña de los cinco círculos merece sumarse en la victoriosa trayectoria de Franco.

La roji-gualda

De hecho, Colapinto podría incluir la enseña de España entre las que se relacionan con su campaña ya que fue campeón en la Formula 4 de ese país en el año 2019, con 11 triunfos en 21 carreras.

La Union Flag

Como equipo radicado en el Reino UnidoWilliams Grand Prix Engineering Ltd. lanzó a Colapinto en las nueve últimas carreras de la temporada 2024.

La Tricolor de Francia

Según se anunció oficialmente BWT Alpine Formula 1 Team será la escudería a la que representará Colapinto durante la temporada 2025, comenzando como piloto de reserva. De llegar al podio en alguna oportunidad las banderas de Argentina y de Francia se acompañarán en tan honrosa posición.

El club de sus amores

El futbol es pasión en Argentina, prueba de esto son los tres campeonatos mundiales que alcanzó y otros incontables torneos internacionales. Colapinto no ha podido permanecer indiferente y desde chico su corazón está con el azul y amarillo de su club preferido, Boca Juniors, que deviene de la bandera sueca. Fue fundado en 1905, es el más popular de Argentina y ha obtenido 74 títulos oficiales, incluyendo la Copa Intercontinental (1977, 2000, 2003), los que se plasman en la serie de estrellas que campean en su escudo. Boca no tiene una bandera oficial, pero existen varias que pueden calificarse como oficiosas, como la que seguidamente se muestra, sin dudas que Colapinto tiene bien presente esta realidad. 

Terminando

Hasta acá las referencias que sugiere la presencia de Franco Colapinto en el principal círculo del deporte motor y las banderas con las que podemos relacionarlo, pero tras el ejercicio que implicó esta nota dos cosas quedan claras:

Primero: que Colapinto es un digno representante argentino en la Formula 1. Eventualmente, verá ondeará en el podio de los triunfadores la bandera que supieron llevar con honor los connacionales que lo precedieron en el podio de los triunfadores de un Gran Prix: Fangio, Froilán González, Oscar Gálvez, Carlos Reutemann y tantos otros.

Segundo: hasta que ese momento llegue, Colapinto buscará ver caer frente a la trompa de su monoplaza la enseña cuadriculada (negra y blanca) o ajedrezada, que señala el fin de cada carrera. La tradición indica que este peculiar vexilo nació con la Copa Vanderbilt que se disputó en Long Island (E. Unidos) en 1906, desde donde se extendió a nivel universal.



[1] Técnicamente debería hablarse de “partido” forma de organización municipal que rige en la provincia de Buenos Aires.

[3] Luis XVI, el Augusto, que fue su monarca entre 1774 y 1792.

[4] En este blog se desarrolla ampliamente los orígenes de la bandera bonaerense, los interesados podrán buscar información a partir de: https://banderasargentinas.blogspot.com/2022/12/historia-de-la-bandera-provincial-de-bs.html y https://banderasargentinas.blogspot.com/2022/12/historia-de-la-bandera-provincial-de.html

miércoles, 8 de enero de 2025

¿Asunción de Trump con bandera a media asta?

Un conflicto con la Ley

Por Miguel Carrillo Bascary

Introducción

El reciente fallecimiento del 39º presidente de los Estados Unidos, James Earl Carter, ocurrido el 29 de diciembre de 2024 plantea una situación por demás compleja en materia del ceremonial de la bandera de ese país que evidencia una colisión entre la norma y realidad política.

La normativa vigente

Previo adentrarnos en el tema es necesario recordar que el tratamiento de la enseña estadounidense está regulado por Code of Laws of the United States of American [U.S. Code] [Código de los Estados Unidos de América]. Cuerpo legal que desde el derecho latino podríamos calificar como versión superlativa de un digesto, pero esta comparación es solo una aproximación ya que el término resulta escaso.

Esta norma, fundamental para el sistema legal del país[1], cuenta con más de 200.000 folios. Ahí están codificadas las principales disposiciones de su dinámica federal, algo de gran significación para una entidad política que agrupa 50 estados y otras las áreas jurisdiccionales.

Lo referente a los símbolos se encuentra en el Título 4—“Flag and Seal, Seat of Government, and the States” (Bandera y Sello, Sede del Gobierno y los Estado Unidos), que se promulgó por ley del 30 de julio de 1947, registra varias actualizaciones, y se expresa en la más reciente versión del U.S. Conde, 2023[2]. Este Título es conocido como “The Flag Code”.

Las disposiciones vigentes sobre la colocación a media asta de la bandera como manifestación del duelo que implica el fallecimiento de funcionarios y agentes de ese país fueron proclamadas en 1954 por el 34º presidente de E. Unidos (1953-1961), general Dwight Eisenhower (1890-1969). Se transcriben seguidamente en lo pertinente, advirtiendo que en el texto se destacan algunas expresiones aplicables al caso en análisis:

Sección §7. Posición y forma de exposición

[…] (m) La bandera, cuando ondee a media asta, deberá izarse primero hasta el pico por un instante y luego bajarse hasta la posición de media asta. La bandera deberá izarse nuevamente hasta el pico antes de arriarse por el resto del día.

[…] Por orden del Presidente, la bandera ondeará a media asta en caso de fallecimiento de las figuras principales del Gobierno de los Estados Unidos y del Gobernador de un Estado, territorio o posesión, como muestra de respeto a su memoria.

[…] La bandera ondeará a media asta 30 días después de la muerte del Presidente o de un ex Presidente; 10 días después de la muerte del Vicepresidente, el Presidente de la Corte Suprema o un Presidente de la Corte Suprema retirado de los Estados Unidos, o el Presidente de la Cámara de Representantes; […] Tal como se dispone en esta subsección:

(1) el término "media asta" significa la posición de la bandera cuando está a la mitad de la distancia entre la parte superior y la inferior del asta; […]

Destaco particularmente que el precepto relativo a la media asta en caso de duelo por muerte de un expresidente es taxativo y aplicable por imperio de la misma ley (imperium legis), de manera que toda eventual excepción debe concretarse por esta vía.

Asimismo, la norma indica la manera en que se deberá manifestarse el izamiento y arrío "a media asta".

El caso en concreto

Con este marco normativo es que la bandera de Estados Unidos debe ondear a media asta desde que se conoció oficialmente el deceso de Carter y así debería mantenerse hasta próximo 28 de enero.

De esta manera, el 20 de este mes, cuando asuma Donald Trump como nuevo presidente la bandera de Estados Unidos se verá en esta posición indicando el duelo del pueblo norteamericano. En una era donde la imagen lo es casi todo, “nadie quiere ver esto”, como afirmó quien será el próximo mandatario. Sin embargo, ya desde tiempos de Roma rige el axioma Lex, dura lex sed lex[3], o sea que "la ley es dura, pero es la ley" y que por lo tanto debe ser cumplida. Nada cuadra más a la expectativa de los demócratas de Biden que ven el ascenso de Trump como un acontecimiento nefasto.

Más allá del subjetivismo planteado el advenimiento de una nueva administración dando cumplimiento a un mandamiento constitucional debe ser considerado como un evento auspicioso en el devenir de una democracia, pero, como se dijo la ley dispone otra cosa.

Queda en claro que Trump no puede reclamar una excepción que lo beneficie, tampoco es factible que el Congreso rectifique lo dispuesto en el Code, ya que no resulta posible si se consideran los procedimientos constitucionales y el escaso tiempo hasta la crucial fecha.

Volviendo a la normativa vigente el actual presidente Biden podría modificar la disposición a tenor de lo previsto en el mismo Título 4 del U.S. Code:

Sección § 10. Modificación de reglas y costumbres por el Presidente

El Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos podrá alterar [o sea, el Presidente de esa nación], modificar o derogar cualquier regla o costumbre relativa a la exhibición de la bandera de los Estados Unidos de América, establecida en el presente, o podrá prescribir reglas adicionales con respecto a la misma, siempre que lo considere apropiado o deseable; y cualquier alteración o regla adicional de ese tipo se establecerá en una proclamación.”

De esta manera a Biden le quedan dos caminos:

a) Desentenderse del punto, con lo que Trump (un republicano) deberá asumir observando la bandera de Estados Unidos a media asta, como señal de duelo por la muerte de Carter (miembro del Partido Demócrata).

b) Disponer que en durante la asunción de Trump y como excepción se ice la bandera al tope. Este sería un gesto de grandeza de Biden, que enaltecería el carácter democrático y republicado del país, pero que seguramente no será del agrado de quienes votaron a su partido en el marco de la descarnada polarización que se dio en las urnas.

c) Ordenar que la excepción rija desde enero de 2024 para toda circunstancia futura, similar a la que se vislumbra, sin mencionar expresamente a Trump. Este último criterio podría ser el más prudente, digno de la madurez democrática de un pueblo, pues se habrá conseguido superar la compleja situación que plantea la asunción de Trump en el curso del período de duelo por Carter, sin que el acto implique resignar posiciones emotivamente políticas.

Eventualmente el primer acto de Trump luego sería que, en virtud de la de Sección 10 del “Flag Code”, disponga que inmediatamente se coloque al tope la enseña de las barras y estrellas. Desde la perspectiva del Ceremonial esto motivaría contar con el personal necesario para dar cumplimiento a la orden dentro del mismo marco temporal de la ceremonia de asunción, lo que obviamente plantea una complejidad significativa.

Tal orden de quien asume podría tener dos variantes

a) que el izamiento a media asta se suspenda drásticamente, con lo que se recortaría el duelo debido a Carter. Esto implicaría una evidente minusvaloración de un expresidente, una ofensa a su memoria y a todo el pueblo que lo eligió oportunamente; lo que subjetivamente considero poco probable; o bien,

b) ordenar que cuando en un futuro ocurriera una situación similar, no se debería aplicar tal pauta legal el día en que asuma un nuevo presidente, agotándose la manifestación de duelo hasta el agotamiento del período.

Más allá de estas lucubraciones parece inevitable que Trump iniciará su segunda gestión con la bandera de los Estados Unidos en posición de luto, y que esta permanecerá así hasta que el 28 de enero se cumplan los 30 días que hoy prevé el “Flag Code”. Ciertamente la situación no es cómoda, implica un mensaje visual innegablemente poco prometedor y esto se afirma sin ser este autor una persona supersticiosa.

Un precedente

Distintos medios locales recuerdan que se registra un antecedente relativamente reciente. Ocurrió en 1973 cuando Richard Nixon asumió su segundo período del 20 de enero de 1969 al 9 de agosto de 1974, mientras la bandera de los Estados Unidos flameaba a media asta como manifestación de pesar por el fallecimiento del expresidente Harry S. Truman[4] ocurrido el 26 de diciembre de 1972.

Comparando

Si tenemos presente que en los países de nuestra región los izamientos a media asta por la muerte de un presidente en ejercicio demandan tres días, los treinta de la norma estadounidense parece una barbaridad. Claro que es la pauta que ellos han fijado y merece todo el respeto. En ocasiones registro como excepción que con la muerte del presidente Perón en 1974 se ordenó un duelo de siete días.

Así están las cosas.



[3] Contenido en la “Ley de las Doce Tablas”, ca. siglo V a. JC.

[4] Había nacido en 1884 y fue el 33º presidente, 1945-1953, quien completó el mandato de F. D. Roosevelt fallecido antes de terminar su última gestión y luego fue electo como primer mandatario estadounidense.