jueves, 7 de noviembre de 2019

Se inclinan las banderas ¿Sí o no?

La Bandera Argentina no se inclina ante nada ni nadie
  

Por Miguel Carrillo Bascary

Con esta entrada quiero fundamentar, al menos en forma sintética, por qué no corresponde rendir honores con la Bandera Oficial Argentina inclinándola hacia adelante.

Esta conducta reaparece periódicamente en nuestra realidad, con lo que se afecta el debido ceremonial que merece tan alto símbolo. Particularmente vemos que este afloramiento se manifiesta en ocasión de la promesa que hacen los escolares, cuando ingresa la bandera titular de un establecimiento educativo, y hasta lo he visto ¡mientras se entona el Himno nacional!

 

Al preguntar sobre el fundamento de esta conducta, recibo las más variadas e insospechadas respuestas, cuando no un supino silencio. La más extendida consiste en afirmar que es plásticamente más lindo, más activo. Algo poco profesional ¿No les parece?

La cultura de la imagen contribuye a difundir esta mala práctica desde diversos soportes virtuales. Así resulta de las numerosas fotografías que obran en mi archivo, donde puede verse a nuestro emblema nacional inclinado, sin que se advierta el profundo significado de la posición que poco tiene que ver con nuestras tradiciones políticas, normativas y de ceremonial.


Sobre el significado de las banderas nacionales

Para tratar el tema, lo primero que corresponde hacer consiste en reflexionar sobre el origen de las banderas que representan a los diferentes países.

La Vexilología histórica nos remite a finales del siglo XVIII, cuando comienzan a surgir los estados nacionales modernos. Los ejemplos paradigmáticos son Estados Unidos y la República Francesa, que buscaron identificarse con banderas que representaran a la soberanía que sus respectivos pueblos habían asumido durante sus procesos revolucionarios.

 
La “Old Glory” y la bandera de Francia (versión 1790 – 1794)

Apunto que, ya habían existido banderas gentilicias en las primitivas repúblicas medievales. Los ejemplos característicos podrían ser: los cantones suizos, San Marino y los estados mercantiles de las Serenísimas Génova y Venecia.
  
  
 Enseña tradicional de Génova y la de Venecia en una versión moderna

En consecuencia, si se reconoce que, en los estados democráticos, la soberanía obviamente reside en el pueblo, es lógico que esto lo expresen las banderas que adopten. A medida que otros países se iban sumando a la creciente tendencia democrática también sus banderas pasaron al elemento gentilicio del Estado. El proceso se extendió paulatinamente a las monarquías, que fueron perdiendo su carácter absoluto para adoptar formas de estados parlamentarias, en estos casos sus banderas perdieron el carácter personal que tuvieron en origen para resignificarse como imagen de los pueblos comprometidos en esta mutación.

Hasta entonces los estados que corporizaban los monarcas, utilizaron banderas que los representaban o, eventualmente a la dinastía entronada. Esto era perfectamente natural ya que la soberanía residía en el soberano, con exclusividad. Dicho de una manera más sencilla, las enseñas representaban al Rey; más aún, sus paños lo hacían presente in absentia. Reafirmando, la Vexilología define este tipo de bandera como “personal” y “dinástica”, es decir, que no representaban a un estado como entidad colectiva de Derecho Público.

España es una de las más claras evidencias. El rey se representaba así mismo en “las banderas de sus ejércitos y la Real Armada”, tal como se mencionaban en la normativa. Básicamente, éstas constaban de un paño con el color de la dinastía (blanco), al que se adosaba el blasón del monarca reinante que, a su vez, incorporaba los de sus dominios, con el agregado del collar de la “Orden del Toisón de Oro”. De manera que, si adquiría un nuevo señorío, la adición se trasladaba al campo en la forma que disponían las reglas de la Heráldica. Esto indica que la bandera de un determinado rey mutaba a lo largo de su reinado conforme a la extensión territorial de la soberanía que encarnaba. Recordemos que, cuando en 1785 Carlos III juzgó necesario dar a su Armada y Marina nuevas banderas, se hizo preparar varios diseños.

 Propuestas de banderas presentadas a Carlos III

De entre ello personalmente eligió dos para definir al pabellón real en los mares, en dos versiones: de guerra y de comercio. También sabemos que no se reprodujeron los originalmente propuestos, la Real Cédula que los oficializó les introdujo leves modificaciones.


La naval y la de comercio definidas en 1785

La normativa ceremonial de la época estipulaba que, cuando el rey se hacía presente ante sus ejércitos, los abanderados le rendían honores inclinando hacia adelante las enseñas que portaban, lo que evidenciaba la subordinación de las mismas a la persona del monarca. Por carácter transitivo, las banderas se abatían ante la más alta autoridad real presente; fueran virreyes, gobernadores, audiencias, cabildos, capitanes generales, reales visitadores y otros funcionarios que actuaban por delegación real, tanto en la metrópoli como en las colonias. Más aún, también se usaba inclinar las banderas ante la Eucaristía, particularmente en el curso de la procesión del “Corpus Christi”, por entenderse que el poder político venía del Altísimo y que se corporizaba en el rey.

 Revista de Felipe VI en ocasión de la “Pascua Militar” que conmemora
la reconquista de Menorca a los británicos en 1782

El Rey ante el estandarte de la Escuela Naval Militar

Napoleón saludado por las banderas de sus ejércitos

El 4to. Regimiento de la Brigada del Piamonte (1880), desfila ante el rey de Italia

En otros estados, como en Gran Bretaña, el gesto se acentuaba hasta el punto que los paños tocaban el suelo ante el paso del soberano, tradición que persiste en países cuyo pasado relacionado a esta potencia, algo más moderada. De allí que la expresión “batir las banderas”, en realidad deba expresarse como “abatir las banderas”.

King colours y estandarte del gobernador de Australia en posición dipped
  

Los “colours” de la Guardia en dos momentos de la ceremonia

Tropas de Malasia rinden honores con su bandera


Dos momentos en la secuencia de rendir honores con estandartes británicos

En la mayoría de los estados del Commonwealth y en otros de tradición británica, también se manifiesta la subordinación de las banderas militares ante el rey o funcionario que lo represente. Ocurre durante la ceremonia conocida como prensenting colours, cuando el abanderado se arrodilla ante el monarca y en esta posición recibe el lábaro. Esto expresa que las banderas son de este último y que se las confía a la unidad que combatirá por sus casusas.

 


Claro es también, que cuando un cuerpo armado resultaba derrotado se abatían sus banderas ante el general triunfante de manera que, si éste así lo quería, literalmente pasaba por sobre ellas, ya fuera a pie como a caballo. La posición era una clara demostración de derrota y de victoria, respectivamente.

 
El ejército del Zar se rinde ante Carlos XII de Suecia
luego de la batalla de Narva (1700)

 
Waterloo, rendición de las banderas del ejército de Napoleón

Banderas y estandartes del III Reich, trofeos del Ejército Rojo

Retomando el desarrollo de nuestro tema, interesa puntualizar que, según la tradición nacional argentina, es una incoherencia que la Enseña nacional se incline “rindiendo honores” o “saludando” (como también se dice) ya sea a una autoridad (por más alta que esta sea) o a una corporación, de cualquier tipo.

La Bandera Oficial de la Nación Argentina representa a su pueblo soberano, que conforma un estado democrático según lo establece su Constitución. Por esto, nuestra Bandera no se inclina ante nada ni nadie; lo que corresponde afirmar con todo énfasis.

Tampoco es válido que Ella “rinda honores” o que “salude” a la insignia de otro estado, ya que esto contradice a la igualdad jurídica entre estados uno de los principios fundamentales del Derecho Internacional acuñado a consecuencia de la Paz de Westfalia (1648).

Igualmente, es toda una incoherencia que un ejemplar de la Bandera nacional “salude” a otra de su misma especie. La razón es obvia, nadie se saluda a sí mismo. Si un ejemplar, repito, se inclina ante otro semejante implica que el pueblo argentino representado por el primero se abate ante ese mismo pueblo corporizado por el segundo. De esta manera la incoherencia queda en evidencia.

La normativa vigente

Lo expuesto hasta este punto puede parecer una elucubración doctrinaria subjetiva de quién esto escribe, pero seguidamente interesa presentar el texto de una norma nacional que justifica la posición que sostengo y que vengo tratando de difundir desde hace años como forma de esclarecer el error que implica abatir nuestra Enseña.

Me refiero al Decreto Nº31.026 del año 1933, más precisamente datado el 7 de noviembre de ese año, el que fue publicado en el Boletín Oficial de la República del 13 de ese mes.

“Art. 1º.- Queda prohibido a los particulares, asociaciones o cualquier otra entidad usar de la bandera nacional para rendir honores”.

En los “considerandos” que sustentan el precepto se consignó entonces:

“Que uno de los más encumbrados honores que pueda tributarse es el homenaje con la bandera y que no existe ley o decreto que faculte a los particulares, corporaciones, sociedades o cualquier otra persona o entidad a realizarlo, ya sea inclinando la bandera en señal de saludo” (hasta aquí lo pertinente) 

Queda así fundamentado en una norma concreta la prohibición de inclinar la Bandera nacional como forma de rendir honores o saludar como expresión de lo que se expresa.

Normativa provincial

Lamentablemente hay algunas leyes provinciales que sin tomar en cuenta al citado decreto de 1933 ha incluido al dipping entre sus preceptos. Es obvio que la práctica resulta reñida con una norma superior, como es aquella que emanó oportunamente del Gobierno nacional. Estas legislaciones deberían adecuarse, necesariamente, sin perjuicio de que si así lo disponen esos gobiernos pueda subsistir la práctica exclusivamente con respecto a las enseñas provinciales.

Posición de honor

En el Ceremonial nacional la posición de más alto honor en que puede colocarse una bandera es “en la cuja”, la que se ubica a la derecha del portador.


Físicamente es la que otorga mayor posibilidad de resaltar la presencia de una enseña en el marco de una ceremonia, ya sea en marcha o estática. Implica enaltecer (colocar en lo más alto) al pueblo soberano al que representa el paño. Además, es manifestación visible de la liturgia cívica, ya que la bandera se constituye como un vínculo entre la Patria (objetivizada en el suelo) y la trascendencia, a la que naturalmente aspira ese pueblo como dueño y protagonista de su propio destino.

La guardia del gobernador de Santa F “Dragones del Brigadier López”
Desfilan vistiendo uniforme de época, bandera en cuja

Así lo consagra expresamente la normativa y la tradición.

Seguidamente se muestra de qué manera reciben las banderas de las escuelas invitadas a la que representa al establecimiento huésped:


Observaciones

Lo dicho aquí no se extiende a las costumbres del mar, en este tan particular ámbito físico las costumbres internacionales definen desde antiguo otras modalidades ceremoniales que admiten y regulan las expresiones de amistad o de hostilidad por medio de banderas.

En el ámbito militar, fuerzas de seguridad y policiales, la prohibición de inclinar las banderas (ya sea en marcha o en parada) solo rige para a la bandera de guerra y, por extensión a las de carácter histórico que tienen autorizadas ciertas unidades. Ante la eventualidad de que existiera costumbre de inclinarlas o que, incluso, lo autorice algún reglamento militar o de una fuerza de seguridad, desde ya me permito señalar que esta norma será inaplicable por inconstitucionalidad. Fundamentando esta manifestación destaco que, el Decreto Nº31.026/ 1933 es una norma de carácter nacional, mientras que los reglamentos aludidos son aprobados por resoluciones ministeriales y/o directivas de mandos militares, por lo que tienen inferior jerarquía que el citado decreto.

En concordancia, entiendo que la prohibición dispuesta por el decreto citado no alcanza a los estandartes y demás emblemas que emplean estas fuerzas para identificar a sus mandos; institutos; unidades operacionales, compañías y demás.

El estandarte de la 101 División Aerotransportada se presenta inclinada; las nacionales, no

Considero también que, la Bandera Nacional de la Libertad Civil”, reconocida por la Ley Nº 27.134 como “símbolo nacional histórico” se asimila al de la Celeste y blanca en cuanto atañe a su ceremonial, precisamente por compartir su carácter de “nacional”, ya que ambas representan a la Nación argentina.

 Obsérvese la bandera histórica del Regimiento 3 de Infantería
Alzada en la cuja al igual que las banderas de guerra a las que acompaña

Como una excepción que confirma la regla hay estados donde sus banderas se inclinan en demostración de honor y gratitud de los pueblos para con los caídos en combate.

 Acá se presenta el caso de Letonia

Otro ejemplo es Bélgica donde los reglamentos disponen el saludo con la enseña nacional, para el rey y la familia real, a un jefe de estado extranjero, a lábaros militares, durante la ejecución de un himno nacional y frente a la tumba del Soldado Desconocido (Fuente: https://www.nsb-fnc.be/fr/directives-pour-le-porte-drapeau-fnc-nsb)

Como un reflejo de su pasado monárquico, la enseña tricolor de Italia y su jefe de estado se inclinan, rindiéndose honores al unísono.


En Francia, procede inclinar la bandera nacional (rappel) ante el presidente de la República; otras banderas y estandartes militares, y durante el toque de silencio en ceremonias luctuosas o que impliquen homenaje a militares caídos en defensa de la Patria (Fuente: http://www.asor70.fr/uploads/reglementation-porte-drapeaux.pdf)

Honores al presidente F. Holland
Veamos otros ejemplos:



El abatimiento de una bandera es una posición mecánicamente crítica, ya que con su asta opera como una verdadera palanca. El peso del conjunto tiende al desequilibrio, lo que demanda que el abanderado extreme la fuerza necesaria para sostenerlo. Decididamente, es una posición sumamente incómoda. Por esta razón, un abanderado cuyo físico no lo ayude o que sea de pequeña edad quedará más propenso a un desmanejo que podría ocasionar la caída al suelo de la pieza o que ésta toque el suelo, como mínimo. En su caso, mi experiencia personal revela este esfuerzo en el rictus de sus rostros, que así lo expresa.

Incómoda posición para el pequeño abanderado

 Un conjunto de banderas inclinadas, durante la interpretación del Himno Nacional.
Observar el esfuerzo que hace el primer niño, ubicado a la izquierda

Banderas en la cuja, mientras se interpreta el Himno Nacional

La única excepción a la prohibición del dipping que encuentro justificada por razones únicamente prácticas, es la condecoración de una bandera, para esto es imprescindible que el abanderado la incline hasta que la autoridad encargada de la operación le resulta materialmente factible fijar la presea a la corbata.

Condecorando una bandera de la Prefectura Naval

Condecorando a la bandera de guerra del Reg. de Caballería de Exploración 3
“Coraceros General Pacheco” (2013)

Detalle de la operación (Foto: Fundación Soldados)

Conclusión

Queda así explicada lo que atañe al significado del abatimiento, dipping, saludo o rendición de honores con banderas

Queda fundamentado en la normativa vigente y en la tradición nacional del Ceremonial la improcedencia de esta posición en ámbitos de la República Argentina.

martes, 29 de octubre de 2019

Problema de protocolo: ¿los niños o los mayorcitos?

Primero los niños... pero no siempre

Captura de pantalla que da origen a la consulta

Por Miguel Carrillo Bascary

Nuevamente se me consulta sobre sobre Protocolo Vexilológico que se vincula con el uso de la bandera de ceremonia para niños. Para responderla debí realizar un estudio que justificó demora en la respuesta.

Su planteo es aparentemente sencillo, pero demanda reflexiones de significación, trataré de ser lo más claro posible.

El caso en concreto

Se trata de un establecimiento educativo de gestión pública ubicado en la región Nor Oeste de la República Argentina, provincia de Misiones, ciudad de Posadas, la “Escuela Normal Superior Rep. Federativa de Brasil”, primer establecimiento de estas características que se constituyó en la entonces Gobernación de Misiones.

Al cumplirse 110 años de su fundación se realizó un lúcido acto conmemorativo. Al mismo corresponde la fotografía que encabeza esta entrada, en ella radica la consulta y se me pregunta cual debería haber sido la correcta posición de los emblemas.

Otras referencias

Recientemente visité el territorio misionero para desarrollar un seminario sobre CEREMONIAL DE LOS SÍMBOLOS PATRIOS, PROVINCIALES Y LOCALES. Actuó como anfitriona principal la Cámara de Representantes de la provincia. No tengo más que agradecer las múltiples atenciones recibidas.

El evento se cumplió a lo largo de diez horas, donde pudimos trabajar infinidad de aspectos vinculados con la temática, algunos fueron específicamente previstos y otros emergieron a partir de inquietudes de los participantes. En tan intensa jornada la pregunta que origina la entrada de hoy directamente “no salió”.  Hoy quiero responder a la consulta con total dedicación y respetuosa forma.

Primeramente, señalo que los eventos propios del Ceremonial de banderas y del Protocolo escolar son numerosísimos y que sería una tarea vana, intentar prever todas las situaciones de hecho que pueden darse en la realidad. Este sería un caso. Como hipótesis de trabajo haré abstracción del caso que motiva esta entrada.

El planteo en abstracto sería el siguiente:

En un acto formal a realizarse en un establecimiento educativo con múltiples niveles corresponderá presentar a la bandera nacional de ceremonia del secundario; la del estado extranjero cuyo nombre lleva la institución y también la enseña nacional que corresponde al nivel preescolar.

Para el nivel prescolar se empleará la variante “para niños”, según resulta del Decreto Nº 1650/ 2010 que ya tratáramos en nuestro Blog: http://banderasargentinas.blogspot.com/2019/08/banderas-de-ceremonia-para-ninos.html

La duda en concreto es:

¿Cuál es el orden de precedencia entre esas tres banderas?

La normativa vigente, ya sea en el orden nacional como en el provincial fija que el primer lugar será para la Bandera oficial de la Nación, sin mayores precisiones, por lo que a falta de mayor determinación deberá aplicarse la hermenéutica general.

En consecuencia, el principio válido en materia de precedencias es que el primer lugar del orden corresponderá a la Bandera nacional; en lo que todos los autores coinciden. Le seguirá la bandera de una nación extranjera que corresponda, por cuanto el establecimiento del caso lleva su denominación.

Lo que resulta adecuado tratar es:

¿Cómo proceder cuando se deban presentar las enseñas nacionales que caractericen a los diferentes niveles de la institución?

El posicionamiento correcto no presenta duda alguna

Primero irá la bandera oficial de la Nación propia del nivel secundario, le seguirá a su derecha la bandera de niños, propia del nivel preescolar y en la tercera posición, es decir a la izquierda de la Oficial, deberá ir la del estado foráneo, en este caso también portada por jóvenes del nivel secundario.

A mi juicio esta es la posición que satisface el orden protocolar de práctica.

Que una de las banderas oficiales argentinas sea para niños no altera para nada el orden protocolar aplicable. Aquí no es cuestión de la superioridad de un nivel sobre otro, sino de la naturaleza de los emblemas. En el caso analizado, ambas enseñas argentinas privarán por sobre la del estado extranjero; sin que esto implique afrenta alguna al símbolo de la nación hermana.

Algo más

Es una característica del sistema educativo argentino y del de muchas otras naciones que un establecimiento escolar cuente con varios niveles, usualmente preescolar; primario y secundario; y en algunos incluso, existe un nivel terciario. De ser posible, cada uno debería contar con una Bandera nacional de ceremonia.

Veamos ahora un corolario de lo expuesto; admitido entonces que las enseñas argentinas preceden a la del estado extranjero, en toda circunstancia, la pregunta que surge es:

¿Cuál de las banderas argentinas tiene precedencia sobre la otra en un establecimiento donde existan varios niveles educativos?

La respuesta no es unívoca, pero para avanzar es necesario aclarar algunas cosas.

Indudablemente la bandera principal del establecimiento será la del más alto nivel, las otras se ordenarán en forma decreciente. O sea que, si la escuela posee terciario, la prioridad corresponde al terciario y le seguirán en representatividad: la que identifica al secundario; la del primario y finalmente la del preescolar.

A falta de definición normativa expresa es lo natural. Así lo avala la tradición vexilo-protocolar, excepto que alguna otra circunstancia específica avale una disposición en contrario, lo que trataremos seguidamente.

En cuanto al orden de pasada, existe la tradición de que los emblemas nacionales que llevan los establecimientos de formación castrense desfilan con antelación a las unidades veteranas. Esta aparente vulneración del principio general de precedencias se explica en la decisión implícita de permitir el lucimiento ante el pueblo de los más jóvenes.

Remontándonos en el tiempo, este posicionamiento se basa en el orden de combate de los pueblos antiguos. Donde los más jóvenes e inexpertos conformaban las vanguardias, susceptibles de sufrir mayores bajas. Por caso, en las legiones romanas quienes primero tomaban contacto con el enemigo eran los iuniores y recién luego, los seniores.

Veamos otras consideraciones, En el “Ceremonial para la Acción Militar Conjunta” determina en cuanto a “Dispositivos de desfile”:

“3. 27. 3. El encolumnamiento […] se efectuará agrupando las tropas por Fuerza: FAA [Aviación]; ARA [Marina] y EA [Ejército]. A la cabeza de ellas los Institutos Militares, las tropas montadas, en vehículos, blindados, etc., al final”

Por ejemplo, en un desfile que con la participación del Colegio Militar de la Nación y el Regimiento “Patricios”, la unidad más antigua del Ejército argentino, encabezará la columna el elemento primeramente nombrado.

Si trasladamos lo explicado al ámbito educativo corresponderá que en las ceremonias escolares quienes encabecen los desplazamientos sea el abanderado del nivel preescolar; seguido en forma sucesiva de los restantes niveles.

Terminando

Tras esta larga explicación podrá observarse que todo es muy complejo, pero la respuesta es y siempre será: ¡si hay que hacerlo se hace!

En lo concreto, la Bandera Oficial de la Nación Argentina, respecto de enseñas de estados extranjeros, merece todas las consideraciones que derivan se su naturaleza y representatividad. En consecuencia, su versión para niños antecederá siempre a la bandera de ceremonia del estado foráneo.

Volviendo a la imagen: para guardar debido orden de precedencias, la Bandera del nivel Secundario debió ir al centro; la del Preescolar a su derecha y la del Brasil, a la izquierda de la primera.

 
El posicionamiento correcto

Al retirarse, lo hará en primer lugar la enseña del nivel preescolar, sguida de la que corresponda al secundario y cerrará la marcha la escuadra que porta el lábaro del Brasil, como se insinúa en la foto:

jueves, 10 de octubre de 2019

Agravio a nuestra bandera

Penosa constatación

 El mástil de la Escuela Nº464, con basura izada en lugar de la Bandera

Por Miguel Carrillo Bascary
Lugar del hecho:

Escuela Técnica (secundaria) Nº464, bajo gestión de la provincia de Santa Fe
Zona céntrica de la ciudad de Rosario, calle Tucumán Nº2483
Patio interno del establecimiento, con visual desde el exterior

Datos de la fotografía

           Tomada con un teléfono celular, el 12 de agosto de 2019
           Autor: un lector de este Blog

 Detalles de los elementos izados
Comentario:

Donde debería lucir la Bandera nacional que en la misma Rosario creó el general Manuel Belgrano; aquella por la que dieron su vida tantos argentinos; la que acompaña con profusión nuestros triunfos deportivos; la que preside las actividades escolares a todo lo ancho y largo del país; la que ondea como prenda de unidad por sobre toda grieta social; la que se muestra en los lugares de trabajo de millones; la que emociona a quienes han debido emigrar; …

En ese preciso lugar, en lo más alto del mástil, se ve ensalzada la ignominia; el descaro; la bajeza; la cruel evidencia de una impostura de valores que pretende opacar el sentimiento filial de millones de jóvenes que ya protagonizan el ser argentinos.

En la foto que abre esta entrada vemos cómo se ha reemplazado del sacrosanto paño celeste y blanco por un conjunto de basura, literalmente izado. ¡Una bolsa de papel; otra de nylon y una caja vacía de tizas!

¿Qué puede decirse de los autores de esta verdadera afrenta?

Otra pregunta me carcome, ¿qué hicieron las autoridades de la escuela?



viernes, 4 de octubre de 2019

El tribuno San Expedito y su bandera

El vexilo de la Legión Fulminata

 La XII Legión al ataque

Por Miguel Carrillo Bascary

En Argentina, desde hace unos treinta años se viene difundiendo la devoción a San Expedito, quien como eficaz mediador ante Nuestro Señor Jesucristo ha intercedido para que muchos devotos reciban las gracias que piden. Se lo considera intercesor para la atención de las causas urgentes, lo que en estos tiempos de crisis y de aceleración de la Historia explicaría la popularidad alcanzada.

Estatua del Santo

La tradición señala que Expedito era comandante (tribuno) de la XII Legio (12ª. Legión) de Roma, conocida como Fulminata, por lo que su atributo particular eran los rayos, representación del dios Zeus. El escudo de sus efectivos incorporaba a los relámpagos, a manera de identificación.

 
Escudo de infantería de la XII Legión

El Expedito histórico

Son pocos los datos sobre la vida del Santo que la tradición histórica ha preservado hasta nosotros. Se ignora el lugar de su nacimiento. Su muerte habría sido el 19 de abril del año 303, en ocasión de las terribles persecuciones a los cristianos que ordenó el emperador romano Dioclesano, quien ocupó el trono desde el 284 al 305.

El martirio de Expedito ocurrió en Melitene (hoy Malatya), Capadocia, comprendida por entonces en Armenia, aunque hoy queda entre los límites de Turquía, sobre la orilla de un afluente del Éufrates. El emplazamiento es muy antiguo y ya se registra en las crónicas del imperio hitita donde se la denominaba Maldi. Allí, en Melitene, Expedito fue flagelado y finalmente decapitado, dado su condición de ciudadano de Roma.

El la Legión existía numerosos cristianos de manera que podemos entender que Expedito haya experimentado un incipiente proceso de conversión que con toda lógica debió extenderse en el tiempo. Cuenta la leyenda que aún dudaba sobre si abrazar el cristianismo cuando el Demonio, encubierto bajo la forma de un cuervo, intentó apartarlo del llamado del Señor mediante su graznido cuya onomatopeya puede citarse como cras (“mañana”, en latín), a manera de invitación de postergar su definitiva conversión.

Fue entonces en que Expedito aplastó con su pie al ave, al tiempo que afirmó con decisión hodie, que puede traducirse como “hoy”; y que equivale aproximadamente al dicho “No dejaré para mañana lo que puedo hacer hoy”. Esta expresión es la que da nombre al mártir cuyo verdadero apelativo se ha perdido. No falta quien indique de “Expedito” deriva de un error de copia de “Elpidius” que habría sido su nombre real.

Luego de su conversión Expedito comenzó a llevar una vida de cristiano al tiempo en que protegía a sus hermanos de fe de las hostilidades de los paganos y de la persecución ordenada por Dioclesano, lo que expuso como seguidor de Cristo y por esto fue mandado a morir.

Los santos soldados

Junto con Expedito murieron sus compañeros de armas: Caio, Gálatas, Hermógenes, Aristónico y Rufo. Además de los nombrados, son numerosísimos los santos que fueron militares en los primeros siglos de la Cristiandad. Nombramos algunos como referencia: Sebastián; Jorge; Román Romano; Teodoro de Amasea; Sergio y Polieucto, quien también fue martirizado en Melitene, en el año 259.

A estos podemos sumar los “Cuarenta mártires de Sebaste”, todos ellos pertenecientes a la Legión XII que fueron asesinados en el 320.

Los mártires de Sebaste
 La XII Legión

Fue creada por Julio César en el 58 a. C. y su primera campaña fue en las Galias. Bajo el mando del Cesar combatió a Pompeyo y en la batalla de Farsalia obtuvo el nombre de Victrix (Vencedora). Más tarde fue comanda por Marco Aurelio, quien la designó como Antiqua.

En el año 66 participó de la represión a la rebelión judía, pero fue derrotada por Eleazar ben Simón en la batalla de Beth-Horon, donde experimentó numerosísimas bajas y perdió a sus aquilae. Fue reorganizada y participó del sitio y toma de Jerusalén. Se hallaba destacada en Raphanea (actual Siria) cuando se la destinó a la frontera del Éufrates y estableció su asiento en Melitene. Combatió en diversas campañas en esa región y en el Cáucaso; aunque hay referencias de algunas fracciones fueron destinadas a frentes tan alejados como en el centro de Europa.

Cuando en el 175 se produjo la revuelta de Avidio Casio su fidelidad al emperador Marco Aurelio, le valió la caracterización de Certa Constans. Con posterioridad el emperador Galieno la premió por su desempeño en la campaña contra Palmira, dándole su propio nombre, siendo conocida entonces como Galliena.

La bandera de la XII Legión

En una legión el aquilae era la insignia principal; mientras que los vexilos identificaban a importantes fracciones, particularmente cuando desarrollaban campañas desprendidas del cuerpo principal.

El vexillum (término castellanizado como vexilo) era una pieza textil, que con los años tuvo diversas medidas, usualmente estaba teñido de púrpura o al menos era de color rojo, algunas crónicas informan del uso del azul. Pendía de un travesaño colocado sobre una lanza, aunque a veces la hoja de esta se reemplazaba con alguna otra alegoría. En el paño, que tenía forma cuadrangular, se bordaba, presumiblemente en hilos de oro, el nombre y el emblema característico de la legión; la cohorte u otra fracción a la que pertenecía el contingente. Numerosas esculturas y monedas testimonian esta composición.

Del travesaño pendían cintas donde se colocaban las distinciones (donae) a las que se había hecho acreedor el cuerpo; un directo antecedente de las corbatas que hoy ornamentan a las banderas de ceremonia. El portador era llamado vexillarius (vexillarii, en plural), a quien se elegía entre los soldados más veteranos de probado valor.

En consecuencia, podría reconstruirse que el vexilo que caracterizaba a la XII Legión, es decir, que la bandera de san Expedito tenía el aspecto de la imagen siguiente.

Vexilo de la XII Legión

Culto al Santo

Se expandió lentamente por la cuenca del Mediterráneo y según referencias se afianzó en Sicilia desde donde se incrementó la devoción. Fue beatificado en 1629 por el papa Urbano VIII y canonizado en 1671 por Clemente X. A partir de diversas fuentes hay quienes niegan su existencia; pero debe señalarse que goza de una fuerte tradición que se concreta en el culto autorizado por muchos obispos.

El primer templo en Argentina puesto bajo la advocación del Santo se encuentra en Bermejo, departamento Caucete, a unos 100 kilómetros de la ciudad de San Juan. También existen otros. en diversas partes del país, pero sin dudas que el más popular es el de Ntra. Señora de Balvanera (ciudad de Bs. Aires) donde los 19 de abril llegan a concentrarse unos 80.000 devotos.

Como es tradicional se representa al Santo cubierto con la coraza de legionario, pero con su cabeza descubierta, símbolo de humildad ante el Señor; en su mano porta una cruz que suele llevar la inscripción hodie; con la izquierda exhibe la palma del martirio; mientras que con su pie derecho aplasta un cuervo.

La subjetividad de los artistas ha incidido lógicamente en la representación alegórica del Santa. Los menos lo representan con rasgos netamente viriles; los más nos entregan una composición almibarada, muchas veces con rostro de niño que seguramente dista mucho de la realidad de quién comandó a una bravía legión.

San Expedito
Oración

Son muchas las oraciones dedicadas al Santo. Copiamos una:

San Expedito, ayúdame en esta hora de aflicción,
interceded por mí, ante Nuestro Señor Jesucristo.
Vos que eres el santo de los afligidos, de los desesperados,
y el santo de las causas urgentes,
protégeme, ayúdame, dadme fuerza, decisión y serenidad,
en esta hora en que te invoco.

Atiende este, mi pedido, (se formula). Amén

(Seguidamente se reza un Padrenuestro, un Avemaría; un Gloria y se hace la Señal de la Cruz)

Un pasacalle que certifica la popularidad del Santo