Volver a mentir
Aprovechando que algunos
de su ideología lo reconocen, Mario O’Donnel
(a) Pacho, a quien también mencionaré en adelante como O.D., intenta dividirnos
a nosotros, los argentinos, apelando a una
mentira que reitera. Y lo hace sirviéndose de Nuestra Bandera[1]
cuando afirma que su matiz expresa dos modelos de país, dos ideologías y el sangriento
triunfo de uno sobre el otro.
Para referirse a nuestro
símbolo hay que partir del documento que
acredita su aparición en la Historia, un escrito fehaciente e indubitable,
que está en el Archivo General de la Nación. Todo interesado puede leerlo para tomar
conocimiento de cómo fue la primera vez se izó la Bandera Nacional. Es una comunicación oficial, el oficio que dirigió al Gobierno el coronel Manuel
Belgrano, desde el poblado de la Capilla de Ntra. Sra. del Rosario. Está
hecho por el Prócer, de puño y letra,
quien lo suscribió con su firma. El texto es harto conocido: “Siendo preciso enarbolar Bandera, y no
teniéndola la mandé hacer blanca y
celeste conforme a los colores de la escarapela nacional”. Esto lo
escribió el prócer, de puño y letra. De
ninguna manera Belgrano escribió que “azul-celeste” ¿por qué O’Donnell insiste
en falsear la Historia?
Para más, cuando Belgrano escribió
al Gobierno el 18 de julio de 1812 desde Jujuy, explicó su proceder en Rosario
con la siguiente expresión, también de su puño y letra: “...la batería se iba a guarnecer, no
había bandera, y juzgué que sería la blanca y celeste la que nos distinguiese
como la escarapela”. Otra vez usa el
“celeste”, sin referirse al azul ni a la escarapela. O’Donnell no puede
desconocer esto, miente cuando así lo afirma.
Tampoco tiene presente las
instrucciones que el Gobierno dio para que Hipólito Bouchard recorriera el
mundo en corso, donde se ordena: “Si se
trabase algún combate se tremolará el
pabellón de las Provincias Unidas, a saber, blanco en su centro y celeste en
sus extremos al largo”.
O.D. y muchos otros insisten en tergiversar estos
documentos y mancillar la profunda
honestidad intelectual de Belgrano. Su falsa
tesis la apoya en una misiva a un sencillo comisario de campaña, la que
data de 1840 casi tres décadas después de 1812. Me pregunto ¿si Rosas consideró que en el símbolo de la Nación
había un error (sea circunstancial o amañado) ¿Por qué no decretó como debía ser nuestro lábaro? Tenía en su pluma
la suma del poder público (legislativo, ejecutivo y judicial), ¡nada la hubiera
costado! No lo hizo, seguramente porque con recta intención estaba convencido de
que su interés político no alcanzaba para manipular lo hecho por el Prócer.
O’Donnell insiste hacer
decir a al Prócer lo que no dijo, cuando escribe: “La descripción de Belgrano
indicaba un color azul celeste”. Abunda luego en consideraciones sobre
la teoría del color, con base en el ensayo de un grupo de investigadores que
pretende “descubrir” el color de nuestra Bandera primigenia, analizando
muestras textiles que no son de la izada en Rosario.
En abono de su planteo O.D. menciona otras banderas históricas como las usadas por Artigas, pero olvida significativamente referir otros numerosos lábaros igualmente históricos, como el que llevó San Martín en su campaña libertadora, que son probadamente celestes y blancos. Desconoce además, que la bandera dada a la provincia de Santa Fe por el "patriarca de la Federación", Estanislao López, es desde 1822 roja, blanca y celeste"[2].
Cita
también un proyecto de ley del año 2001, que no prosperó por caer en el error
conceptual que esgrime y silencia otros que sostienen el uso del celeste. Soslaya
que desde 2010 rige el Decreto 1650/10 que firmó la Presidenta que lo designó al
frente de una entidad académica. Esta
norma preceptúa el exacto matiz con que debe construirse nuestro símbolo.
También él pudo promover que su mentora (que contaba con quorum propio en el
Congreso) estableciera el color cerúleo que le gusta. No lo hizo, quizás por las mismas causas que tuvo Rosas en su
momento.
Se considera que la
Heráldica es una disciplina que se identifica con monarcas y señores feudales;
afirmación que no comparto en lo personal. Llama la atención que O.D. se constituya
como fiel observante de sus reglas y no reconozca que el celeste también existe
en los blasones, más allá de todo principio general. Además, su posición
desnuda un gravísimo e inexplicable
error de conocimiento: a las
banderas las estudia y las define la Vexilología, no la Heráldica, que tiene
por objeto a los escudos, o sea que aquellas no tienen que seguir las leyes del
blasón.
O’Donnell cae en un frecuentísimo error, cuando
identifica el “celeste y blanco” como “los colores de la casa de Borbón”, ya que es una verdad basada en documentos y en una sólida
tradición que el color de esta dinastía fue el blanco, y que, solo en tiempos de Carlos III, se cambió
su bandera naval por la roja y gualda, ya que en alta mar sus navíos se confundían con los armados por el rey francés, del mismo linaje.
O.D. remata sus líneas pontificando: “Es decir que cuando flamea una bandera celeste y blanca se está contradiciendo la voluntad del gran Manuel y se está festejando el sangriento triunfo de la facción centralista sobre sus hermanos federalistas”.
De esta forma desmiente
al mismísimo Prócer y transforma a nuestra Enseña patria en emblema de muerte y
opresión. O lo que es similar, que cuando como argentinos ondeamos nuestra venerada
Bandera celeste y blanca pisoteamos a los compatriotas que piensan
diferente[3].
O’Donnel se
reitera en sostener una versión de la Historia que tuerce la verdad surgida de
hechos documentados ¡Basta de intentar fragmentar al pueblo argentino con estos
trucos, ya tuvimos demasiadas divisiones en nuestro pasado! Siguiendo a
Belgrano, bajo nuestra Celeste y blanca, caminemos hacia un futuro de paz, para
todos.
Miguel Carrillo Bascary
Post scriptum: Cosme Damián Maciel López Pintado, no era vecino de Rosario, sino de Santa Fe, lugar donde nació el 27 de septiembre de 1784.
[1] INFOBAE: https://www.infobae.com/cultura/2026/01/30/celeste-o-azul-la-disputa-cromatica-sobre-la-bandera-argentina-como-reflejo-de-modelos-contrapuestos-de-pais/
[2] Gobernaba esa provincia y fue un aliado de Rosas por coincidir con la organización de Argentina como un estado federal. En alusión a los colores nacionales, la ley que creó la bandera santafesina dice específicamente que tendrá un segmento "celeste".
[3] Olvida también O’Donnell que en tiempos de Rosas en las banderas que llevaban algunos de sus seguidores podía leerse “Federación o muerte”, “Mueran los salvajes unitarios” y cosas parecidas. Pueden verse en varios museos.
Excelente y firme, como fielmente documentado también. Lo felicito y agradezco. Los O’Donell para quien pelean? Amo poderoso Don Dinero.
ResponderEliminarCumplo en agradecer tus palabras Juan Carlos. próximamente espero compartir con vos y el resto de los lectores un ensayo académico sobre la temática que espero les sea de interés. Siempre bajo nuestra misma Bandera, aunque no haya dinero!
EliminarExcelente. Muchas gracias
ResponderEliminarMuchas gracias Alejandro. Aprovecho para destacar la calidad de tu blog "Heráldica en la Argentina" que aporta contenidos interesantísimos. Un muy cordial saludo
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