viernes, 9 de enero de 2026

De Moldavia a Honduras

George Ypsilantis, vexilógrafo y heraldista

Bandera propuesta para la Unión Panamericana

Por Miguel Carrillo Bascary

Un encuentro muy particular

En la “Biblioteca Argentina”,   la principal de la ciudad de Rosario, encontré providencialmente un ajado folleto que despertó mi curiosidad a partir de su título “Bandera y Escudo de Armas. Dedicado a la Unión Panamericana”.

Su autor firmaba con el extraño nombre de George Ypsilantis de Moldavia. La publicación estaba datada en Tegucigalpa (Honduras) en 1941. Cuenta con solo veinte páginas. El prólogo es un panegírico sobre la confraternidad de las naciones de América. Hay numerosas páginas dedicadas al diseño heráldico. Seguidamente se encuentra: un blasón que responde al título enunciado, su descripción, la propuesta de bandera; la letra del “Canto al Escudo Panamericano”, firmado por María Carlota Falck[1]; y la “explicación heráldica del escudo de Armas”, todo en breves términos; finaliza con la letra del “Himno a la Unión Panamericana”, compuesto de cinco estrofas y un coro, obra de la señora Ángela Ochoa Velázquez[2].

¿Quién era el autor?

Los que hacemos Vexilología no limitamos nuestras investigaciones a las banderas en sí mismas, procuramos circunstanciarlas en todo lo posible, para entender sus componentes y para desentrañar los valores y demás experiencias socio-históricas que las determinan. Me apliqué entonces a investigar al autor del opúsculo, sobre el que encontré pocas pero suficientes referencias que seguidamente les comparto.

George Ypsilantis había nacido en isla de Quíos, Grecia, en 1895 y pertenecía a la familia de uno de los próceres de la independencia de ese país, Aléxandros Ypsilantis (1792-1828). Su estirpe principesca reconoce raíces paternas en Moldavia, una región que estuvo bajo el poder del Imperio Otomano por varios siglos.

George Ypsilantis de Moldavia

Cabe suponer que la disolución del imperio, en 1922, a consecuencias de la I Guerra Mundial implicó el exilio de un muy joven George, aunque no me fue posible determinar si lo hizo junto a sus mayores o en una aventurera soledad, tampoco hallé fechas de referencia. Lo claro es que los azares de la vida lo llevaron hasta Centro América, donde se radicó en Honduras. Ahí encontró el marco geográfico que le permitió especializarse en la Arqueología de la civilización maya y, con los años, también llegó a ser un destacado genealogista. Sin dudas fue un hombre de vasta cultura ya que varias fuentes señalan su erudición como lingüista, su especialización en Historia de Oriente y sus conocimientos en lengua griega, Filosofía y Bibliotecología. Entre sus obras se cuenta “Los israelitas en América precolombina”, editado en forma póstuma en 1962. Otra referencia indica que durante algunos años se radicó en Guatemala. Falleció en 1988, en la ciudad de Santa María de Comayagua, antigua capital de Honduras, donde residía.

El periodista Segisfredo Infante[3] caracteriza al referenciado con palabras que parecen acertadas: “[su] figura merece un respetuoso y extraño tratamiento. Nada sabemos de sus ancestros de Moldavia”.

George Ypsilantis, heraldista

En su opúsculo el autor consigna:

Tal vez parezca atrevido hacer un símbolo para nuestra América que represente los ideales de nuestro Continente y la unión de sus pueblos. ¿porqué que no ha de ser ahora?”.

En consecuencia, plantea un escudo de campo partido, cuyo jefe en gules (rojo) remite a “la sangre de los patriotas vertida en los campos del honor por la independencia, Patria, Honor, Unión y Justicia”. En él coloca 21 estrellas de plata (blancas) que simbolizan las repúblicas americanas, en tanto que sus cinco puntas aluden a la “integridad nacional” (es evidente su semejanza con el cantón de las banderas de los Estados Unidos y con la que usó El Salvador entre 1865 y 1912). Por su parte, el arco iris que separa ambos campos, en el corazón del blasón, representa “la promesa solemne de los pueblos del Continente de vivir en paz y armonía con sus hermanos”. En la punta, de azur (azul), va:

“… el continente Americano, en oro, bañado por ambos océanos, que representan las inagotables riquezas y recursos, la libertad de los mares, las vías de comunicación vitales para el desarrollo económico y comercial de las Américas”.

La bordura también es de oro y porta la divisa de gules que

“… representa la expresión de los pueblos continentales de su inquebrantable fe de seguir en el camino que conduce a la Unión, Paz, progreso y Justicia, con el lema “OMNIA VINCIT POPULIS UNUM” (“Todo lo vence la unión de los pueblos”).

Por timbre un “gorro frigio” -en gules, obviamente- que simboliza la Libertad, “por el hecho de que la Libertad no se adquiere sin sangre”, sostenido por “un asta de oro”. Como soportes, un cóndor y un águila. pasmados, cuyas cabezas se oponen y que con sus garras sostienen el escudo.

Como "adorno y trofeo" dos gajos de nopal, representando a México, unidos por una cinta (lemnisco) de azur, plata y gules, “colores nacionales de todas las Naciones Continentales”, en tanto que el primero está representado en veinte banderas, el segundo en dieciséis y el tercero en catorce.  Encerrado por los atributos anteriormente referenciados se ven: a la diestra, los “cinco volcanes de los Estados Centroamericanos”; a la siniestra, una isla bañada por el mar, con tres palmeras, que representan a las Antillas.

George Ypsilantis, vexilólogo

Cuando el erudito presentó el fruto de sus estudios la Vexilología no existía, sin embargo, podríamos caracterizarlo como un protovexilógrafo, si consideramos que diseñó varias banderas, como se verá seguidamente.

1) La Bandera de la Unión Panamericana

La concibió formada por un paño blanco, simbolizando la paz y la pureza, la fraternidad, la unión y el progreso (ver su imagen al comienzo de esta nota). Por carga, lleva el escudo de armas de la Unión Panamericana, tal como se acaba de describir.

Evaluación:

El diseño está reñido con los principios de la Vexilografía, aunque obviamente no se debe formular un juicio con los criterios actuales sobre una realidad pretérita. Considerando los valores que refiere el autor, el blanco resulta pertinente, ya que es una síntesis de todo el espectro cromático.

Pueden apuntarse varias coincidencias con los vexilos representativos de los estados de la región: a) los cinco volcanes y el arco iris aparecen en los escudos de Nicaragua y El Salvador; b) el gorro, en los de esos mismos países, pero también en los escudos de Argentina, Colombia, Haití y en el sello de Hacienda que obra en el reverso de la enseña del Paraguay, c) el arco iris también está los blasones de Guatemala y Ecuador.

El uso de estrellas para representar las unidades de un todo, siguiendo al ejemplo de la bandera estadounidense, es un recurso harto habitual, que se refleja en el jefe del blasón propuesto.

Llama la atención que el dibujo plantea la frontera entre Estados Unidos y Canadá, quizás para señalar que este último no podía considerarse como estado soberano al tiempo de formularse el blasón, 1941. Lo que no se explica es el trazo del límite entre Estados Unidos y México. 

También extraña que a nivel de los “trofeos” externos se destaquen, atributos que representen a México, Cuba y demás Antillas, sin referencia alguna a los otros estados. En cuanto a las aves-soportes, remiten a los Andes con el cóndor y a los países de Norte América, con el águila, que si se observa bien corresponde a la que figura en el escudo de Estados Unidos, ya que su aspecto expresa al haliaeetus leucocephalus (águila calva o americana). También carece de explicación la ausencia de todo elemento caracterice al Brasil.

2) Bandera de la ciudad de Comayagua

No pude determinar la fecha en que Ypsilantis llegó a diseñar este vexilo. Una fotografía tomada en 1952, obtenida en el interior de su Catedral (que está dedicada a la advocación de la Inmaculada Concepción de María), fue publicada en “Comayagua del Ayer !" - "Ventaselectro Domésticos"[4]”, y muestra el vexilo junto al escudo de la ciudad. La fecha indica que la enseña cuenta con una antigüedad mayor a los setenta años, lo que hace compatible su autoría con la actuación del autor. 

Destacada en azul: la bandera, a su derecha el escudo local

En la misma fuente se cita que la confeccionó la señora Gloria María Molina, que la pintó el artista Mariano Alcerro y que se oficializó formalmente por iniciativa del alcalde, Rodolfo Morillo Madariaga, siendo bendecida en la Catedral de Comayagua el 7 de septiembre de 1972. La pieza original se preserva en el Palacio Municipal de la ciudad.

Ysiplipantis la concibió de paño amarillo cargado con una Cruz de Borgoña o de San Andrés, en blanco. Colores con que ya por entonces se distinguía a la Santa Sede/ Estado del Vaticano. Como resulta patente, la falta de contraste cromático afecta a la percepción. Así, de conformidad a los principios del diseño heráldico, el lábaro peca contra la regla que estipula que no se pueden poner juntos metal con metal (oro con planta– amarillo y blanco- en este caso). Las descripciones del lábaro plasman esta combinación cromática como imagen de la Iglesia Católica.

A imagen de las antiguas banderas de los ejércitos hispanos en el siglo XVIII cada brazo de la cruz incorpora un círculo en amarillo, con las armas de la provincia Comayagua y, en el centro, en un ovalo, también amarillo, aparece el escudo que la diera Carlos V el 13 de septiembre de 1543.

Rediseño moderno del vexilo:


Detalle del blasón[6]

Posteriormente el diseño fue modificado por el obispo Fray Jerónimo de Corrella que incluyó la imagen de la Inmaculada Concepción, patrona de la ciudad, lo que autorizó Felipe II en el año de 1557, cuando otorgó a la villa el título de ciudad[7]. Esto se refleja en la siguiente imagen:

En consecuencia, el blasón oficial de Comayagua tiene su campo en plata y está partido, en el cuartel superior obra la imagen de la Virgen María, bajo su advocación de la Inmaculada Concepción. En el inferior, una palmera. La bordura es de azur, gules y oro, con cuatro castillos en plata, tres leones de oro, sobre gules, y tres águilas de sable en campo de oro. Por timbre, lleva una corona real abierta y por lema, la referencia a la concesión realizada por Felipe II en 1537. Como peculiaridad se advierte que el tercer león se muestra mirando hacia la siniestra[8].

La "Villa de Santa María de la Nueva Valladolid de Comayagua", fue fundada en 1537 por el capitán español Alonso de Cáceres y Retes (1506-1561), siguiendo órdenes de Francisco de Montejo, el Aelantado (1459-1553). Fue capital de la intendencia de Comayagua y, luego, de la provincia homónima. Tras la declaración de independencia de Honduras, acogió al gobierno en carácter de capital, entre 1825 y 1880. El vocablo Comayagua es de etimología lenca, en que “coma” significa “páramo”, de manera que la nominación puede entenderse como “páramo abundate en aguas”.

La bandera tal como se usa en la actualidad[9]

Observar que en la foto superior y en la que aparece en la toma de época, las rodelas aplicadas en los vértices se presentan perpendiculares al asta, aunque la que muestra la imagen superior , se ajusta mejor a los usos del siglo XVIII. El blasón que carga en el centro correspondería al emplado por Carlos V.

Otra versión, a mi juicio espuria, sin mengua alguna para su autor:

El escudo del departamento de Comayagua[11], incorpora la bandera gualda y plata como ornamento, junto con dos ejemplares del vexilo representativo de esa jurisdicción.

El blasón departamental se describe con campo de sinople que carga el mapa denla jurisdicción, en plata. Como cimera el reloj más antiguo de América que el conde de Cocentaina, Juan Ruiz de Corella, obsequió a su hijo, fray Jerónimo de Corrella, cuando fue nombrado obispo, y que éste hizo colocar en su catedral, en de Comayagua.

Catedral de Comayagua, construida entre mediados del s. XVII y 1711

El reloj es de manufactura árabe, se afirma que Corella lo obtuvo como botín de guerra en la toma de Granada (1492), por lo que se considera el más antiguo que todavía funciona en América. En jefe, aparece el nombre del departamento, en plata, en mayúscula y sin serifas. Según otras referencias el escudo se adoptó en el año 2022.

La bandera departamental de Comayagua[12] muestra la franja central en blanco (plata) referenciando al río que le da nombre y las laterales, en verde (sinople) aludiendo a la feracidad de su naturaleza. El diseño es de uso tradicional.

Conclusión

-  La iniciativa de George Ypsilantis tiene el mérito de haber querido plasmar dos símbolos en los que se expresara la hermandad continental, si bien no se pudo concretar en lo fáctico, nos expone hoy un concepto vexilológico arcaico que merece ser rescatado del olvido.

-  La propuesta se inscribe entre otras de similar objeto que se manifestaron en las primeras décadas del siglo XX[13].



Notas y referencias:

[1] Nació en Florida, Honduras, en 1899 y falleció en 1992. Su apellido era Contreras, pero se hizo conocer con el de su marido. Fue una destacada poetisa, periodista y luchadora por los derechos de las mujeres.

[2] Nació Comayagua, Honduras, en 1885.  Fue una de las principales poetisas de su país, también se desarrolló como periodista. Falleció en San Pedro de Sula, Honduras, en 1969.

[4] Cumplo en reconocer la amplia información que tomo de esta fuente lo que me permite brindar una mejor información a los lectores. Véase: https://www.facebook.com/groups/591500148966654/

[5] https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Imperial_Flag_of_Santa_Maria_de_la_Nueva_Valladolid_de_Comayag%C3%BCa_(New_Spain).png

[10] Imagen debida a Fred Dews/ FOTW.

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