George Ypsilantis, vexilógrafo y heraldista
Por Miguel
Carrillo Bascary
Un encuentro muy particular
En la “Biblioteca
Argentina”, la principal de la ciudad de Rosario, encontré
providencialmente un ajado folleto que despertó mi curiosidad a partir de su
título “Bandera y Escudo de Armas.
Dedicado a la Unión Panamericana”.
Su autor firmaba con el
extraño nombre de George Ypsilantis de
Moldavia. La publicación estaba datada en Tegucigalpa (Honduras) en 1941.
Cuenta con solo veinte páginas. El prólogo es un panegírico sobre la confraternidad de las naciones de
América. Hay numerosas páginas dedicadas al diseño
heráldico. Seguidamente se encuentra: un
blasón que responde al título enunciado, su descripción, la propuesta de
bandera; la letra del “Canto al Escudo Panamericano”, firmado por María Carlota
Falck[1];
y la “explicación heráldica del escudo de
Armas”, todo en breves términos; finaliza con la letra del “Himno a la Unión Panamericana”, compuesto de cinco
estrofas y un coro, obra de la señora Ángela Ochoa Velázquez[2].
¿Quién era el autor?
Los que hacemos Vexilología no limitamos nuestras investigaciones a las banderas en sí mismas, procuramos circunstanciarlas en todo lo posible, para entender sus componentes y para desentrañar los valores y demás
experiencias socio-históricas que las determinan. Me apliqué entonces a investigar al autor del opúsculo, sobre
el que encontré pocas pero suficientes referencias que seguidamente les
comparto.
George Ypsilantis había nacido en isla
de Quíos, Grecia, en 1895 y
pertenecía a la familia de uno de los próceres de la independencia de ese país,
Aléxandros Ypsilantis (1792-1828). Su estirpe principesca reconoce raíces
paternas en Moldavia, una región que estuvo bajo el poder del Imperio Otomano por varios siglos.
Cabe suponer que la disolución del imperio, en 1922, a
consecuencias de la I Guerra Mundial implicó el exilio de un muy joven George, aunque no me fue posible determinar
si lo hizo junto a sus mayores o en una aventurera soledad, tampoco hallé
fechas de referencia. Lo claro es que los azares de la vida lo llevaron hasta Centro
América, donde se radicó en Honduras. Ahí encontró el marco geográfico que le permitió especializarse en la Arqueología de la civilización
maya y, con los años, también llegó a ser un destacado
genealogista. Sin dudas fue un hombre de vasta cultura ya que
varias fuentes señalan su erudición como lingüista, su especialización en Historia
de Oriente y sus conocimientos en lengua griega, Filosofía y Bibliotecología.
Entre sus obras se cuenta “Los israelitas
en América precolombina”, editado en forma póstuma en 1962. Otra referencia
indica que durante algunos años se radicó en Guatemala. Falleció en 1988, en la ciudad de Santa María de Comayagua, antigua capital de Honduras, donde residía.
El periodista Segisfredo Infante[3]
caracteriza al referenciado con palabras que parecen acertadas: “[su] figura merece un respetuoso y extraño tratamiento. Nada sabemos de sus
ancestros de Moldavia”.
George Ypsilantis, heraldista
En su opúsculo el autor consigna:
“Tal vez parezca atrevido hacer un símbolo para nuestra América que represente los ideales de nuestro Continente y la unión de sus pueblos. ¿porqué que no ha
de ser ahora?”.
En consecuencia, plantea
un escudo de campo partido, cuyo jefe en gules (rojo) remite a “la sangre de los patriotas vertida en los
campos del honor por la independencia, Patria, Honor, Unión y Justicia”. En
él coloca 21 estrellas de plata (blancas) que simbolizan las repúblicas
americanas, en tanto que sus cinco puntas aluden a la “integridad nacional” (es evidente su semejanza con el cantón de las banderas de los Estados Unidos y con la que usó El Salvador entre 1865 y 1912). Por su parte, el arco iris que separa ambos campos, en el corazón del
blasón, representa “la promesa solemne de los pueblos del Continente de vivir en paz y
armonía con sus hermanos”. En la punta, de azur (azul), va:
“… el continente Americano, en oro, bañado por
ambos océanos, que representan las inagotables riquezas y recursos, la libertad
de los mares, las vías de comunicación vitales para el desarrollo económico y
comercial de las Américas”.
La bordura también es de oro y porta la divisa de
gules que
“… representa la expresión de los pueblos
continentales de su inquebrantable fe de seguir en el camino que conduce a la Unión,
Paz, progreso y Justicia, con el lema “OMNIA VINCIT POPULIS UNUM” (“Todo lo
vence la unión de los pueblos”).
Por timbre un “gorro frigio” -en gules, obviamente- que simboliza la
Libertad, “por el hecho de que la
Libertad no se adquiere sin sangre”, sostenido por “un asta de oro”. Como soportes, un cóndor y un águila. pasmados, cuyas
cabezas se oponen y que con sus garras sostienen el escudo.
Como "adorno y trofeo" dos gajos de nopal, representando a México, unidos por una cinta (lemnisco) de azur, plata y gules, “colores nacionales de todas las Naciones Continentales”, en tanto que el primero está representado en veinte banderas, el segundo en dieciséis y el tercero en catorce. Encerrado por los atributos anteriormente referenciados se ven: a la diestra, los “cinco volcanes de los Estados Centroamericanos”; a la siniestra, una isla bañada por el mar, con tres palmeras, que representan a las Antillas.
George Ypsilantis, vexilólogo
Cuando el erudito presentó el fruto de sus estudios la
Vexilología no existía, sin embargo, podríamos caracterizarlo como un protovexilógrafo, si consideramos que diseñó varias banderas, como se verá
seguidamente.
1) La Bandera de la Unión Panamericana
La concibió formada por un paño blanco, simbolizando la paz y la pureza, la fraternidad, la unión y el progreso (ver su imagen al comienzo de esta nota). Por carga, lleva el escudo de armas de la Unión Panamericana, tal como se acaba de describir.
Evaluación:
El diseño está reñido con los principios de la
Vexilografía, aunque obviamente no se debe formular un juicio con los
criterios actuales sobre una realidad pretérita. Considerando los valores que refiere el autor, el blanco resulta pertinente, ya que es una síntesis de todo el espectro cromático.
Pueden apuntarse varias coincidencias con los vexilos
representativos de los estados de la región: a) los cinco volcanes y el arco
iris aparecen en los escudos de Nicaragua y El Salvador; b) el gorro, en los de
esos mismos países, pero también en los escudos de Argentina, Colombia, Haití y
en el sello de Hacienda que obra en el reverso de la enseña del Paraguay, c)
el arco iris también está los blasones de Guatemala y Ecuador.
El uso de estrellas para representar las
unidades de un todo, siguiendo al ejemplo de la bandera estadounidense, es
un recurso harto habitual, que se refleja en el jefe del blasón propuesto.
Llama la atención que el dibujo plantea la frontera entre Estados Unidos y Canadá, quizás para señalar que este último no podía considerarse como estado soberano al tiempo de formularse el blasón, 1941. Lo que no se explica es el trazo del límite entre Estados Unidos y México.
También extraña que a nivel de los “trofeos” externos se destaquen, atributos que representen a México,
Cuba y demás Antillas, sin referencia alguna a los otros estados. En cuanto a las aves-soportes,
remiten a los Andes con el cóndor y a los países de Norte América, con el
águila, que si se observa bien corresponde a la que figura en el escudo de Estados Unidos, ya que su aspecto expresa al haliaeetus leucocephalus (águila calva o americana). También carece de explicación la ausencia de todo elemento caracterice al Brasil.
2) Bandera de la ciudad de Comayagua
No pude determinar la fecha en que Ypsilantis llegó a diseñar este vexilo. Una fotografía tomada en 1952, obtenida en el interior de su Catedral (que está dedicada a la advocación de la Inmaculada Concepción de María), fue publicada en “Comayagua del Ayer !" - "Ventaselectro Domésticos"[4]”, y muestra el vexilo junto al escudo de la ciudad. La fecha indica que la enseña cuenta con una antigüedad mayor a los setenta años, lo que hace compatible su autoría con la actuación del autor.
En la misma fuente se cita que la confeccionó la señora Gloria
María Molina, que la pintó el artista Mariano Alcerro y que se oficializó
formalmente por iniciativa del alcalde, Rodolfo
Morillo Madariaga, siendo bendecida en la Catedral de Comayagua el 7 de
septiembre de 1972. La pieza original se preserva en el Palacio Municipal de la
ciudad.
Ysiplipantis la concibió de paño amarillo cargado con
una Cruz de Borgoña o de San Andrés, en blanco. Colores con que ya por entonces
se distinguía a la Santa Sede/ Estado del Vaticano. Como resulta patente, la falta de contraste cromático afecta a la percepción. Así, de
conformidad a los principios del diseño heráldico, el lábaro peca contra la
regla que estipula que no se pueden poner juntos metal con metal (oro con
planta– amarillo y blanco- en este caso). Las descripciones del lábaro plasman
esta combinación cromática como imagen de la Iglesia Católica.
A imagen de las antiguas banderas de los ejércitos hispanos en el siglo XVIII cada brazo de la cruz incorpora un círculo en amarillo, con las armas de la provincia Comayagua y, en el centro, en un ovalo, también amarillo, aparece el escudo que la diera Carlos V el 13 de septiembre de 1543.
Rediseño
moderno del vexilo:
Posteriormente el diseño fue modificado por el obispo Fray Jerónimo de Corrella que incluyó la imagen de la Inmaculada Concepción, patrona de la ciudad, lo que autorizó Felipe II en el año de 1557, cuando otorgó a la villa el título de ciudad[7]. Esto se refleja en la siguiente imagen:
En consecuencia, el blasón oficial de Comayagua tiene su campo en plata y está partido,
en el cuartel superior obra la imagen de la Virgen María, bajo su advocación de la
Inmaculada Concepción. En el inferior, una palmera. La bordura es de azur,
gules y oro, con cuatro castillos en plata, tres leones de oro, sobre gules, y tres
águilas de sable en campo de oro. Por timbre, lleva una corona real abierta y por
lema, la referencia a la concesión realizada por Felipe II en 1537. Como
peculiaridad se advierte que el tercer león se muestra mirando hacia la
siniestra[8].
La "Villa
de Santa María de la Nueva Valladolid de Comayagua", fue fundada en 1537 por
el capitán español Alonso de Cáceres y Retes (1506-1561), siguiendo órdenes de Francisco de
Montejo, el Aelantado (1459-1553). Fue capital de la intendencia de Comayagua y, luego, de la provincia
homónima. Tras la declaración de independencia de Honduras, acogió al gobierno
en carácter de capital, entre 1825 y 1880. El vocablo Comayagua es de
etimología lenca, en que “coma” significa “páramo”, de manera que la nominación
puede entenderse como “páramo abundate en aguas”.
Observar que en la foto superior y en la que aparece en la toma de época, las rodelas aplicadas en los vértices se
presentan perpendiculares al asta, aunque la que muestra la imagen superior , se ajusta mejor a los usos del siglo XVIII. El blasón que carga en el centro correspondería al emplado por Carlos V.
Otra versión, a mi juicio espuria, sin mengua alguna para su autor:
El escudo del
departamento de Comayagua[11],
incorpora la bandera gualda y plata como ornamento, junto con dos ejemplares
del vexilo representativo de esa jurisdicción.
El blasón departamental
se describe con campo de sinople que carga el mapa denla jurisdicción, en plata.
Como cimera el reloj más antiguo de América que el conde de Cocentaina, Juan Ruiz de Corella, obsequió a su hijo, fray
Jerónimo de Corrella, cuando fue nombrado obispo, y que éste hizo colocar en su
catedral, en de Comayagua.
El reloj es de manufactura árabe, se afirma que Corella lo obtuvo
como botín de guerra en la toma de Granada (1492), por lo que se considera el
más antiguo que todavía funciona en América. En jefe, aparece el nombre del
departamento, en plata, en mayúscula y sin serifas. Según otras referencias el
escudo se adoptó en el año 2022.
La bandera departamental
de Comayagua[12]
muestra la franja central en blanco (plata) referenciando al río que le da
nombre y las laterales, en verde (sinople) aludiendo a la feracidad de su
naturaleza. El diseño es de uso tradicional.
Conclusión
- La iniciativa de George
Ypsilantis tiene el mérito de haber querido plasmar dos símbolos en los que se
expresara la hermandad continental, si bien no se pudo concretar en lo fáctico,
nos expone hoy un concepto vexilológico arcaico que merece ser rescatado del
olvido.
- La propuesta se inscribe entre otras de similar objeto que se manifestaron en las primeras décadas del siglo XX[13].
Notas y referencias:
[1] Nació en Florida, Honduras, en 1899 y falleció en 1992. Su apellido
era Contreras, pero se hizo conocer con el de su marido. Fue una destacada poetisa,
periodista y luchadora por los derechos de las mujeres.
[2] Nació Comayagua, Honduras, en 1885.
Fue una de las principales poetisas de su país, también se desarrolló como
periodista. Falleció en San Pedro de Sula, Honduras, en 1969.
[4] Cumplo en reconocer la amplia información que tomo de esta fuente lo que me permite brindar una mejor información a los lectores. Véase: https://www.facebook.com/groups/591500148966654/
[5] https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Imperial_Flag_of_Santa_Maria_de_la_Nueva_Valladolid_de_Comayag%C3%BCa_(New_Spain).png
[10] Imagen debida a Fred Dews/ FOTW.
[12] https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/e/ed/Bandera_del_departamento_de_Comayagua.png/960px-Bandera_del_departamento_de_Comayagua.png
[13] Más sobre esta temática:
1943. La “bandera de América”. Un ejercicio de Vexilología; http://banderasargentinas.blogspot.com/2021/11/1941-la-bandera-de-america.html; La “Bandera de la Raza”, víctima de la ideología; http://banderasargentinas.blogspot.com/2019/01/una-bandera-injustamente-olvidada.html; Un proyecto utópico y su olvidada bandera: 1919, la primera Bandera de la Raza, http://banderasargentinas.blogspot.com/2019/01/un-proyecto-utopico-y-su-olvidada.html






.png)






No hay comentarios:
Publicar un comentario