sábado, 31 de enero de 2026

El color de Nuestra Bandera (Carta abierta)

Volver a mentir

Manuel Belgrano y nuestra Celeste y Blanca

Aprovechando que algunos de su ideología lo reconocen, Mario O’Donnel (a) Pacho, a quien también mencionaré en adelante como O.D., intenta dividirnos a nosotros, los argentinos, apelando a una mentira que reitera. Y lo hace sirviéndose de Nuestra Bandera[1]  cuando afirma que su matiz expresa dos modelos de país, dos ideologías y el sangriento triunfo de uno sobre el otro.

Para referirse a nuestro símbolo hay que partir del documento que acredita su aparición en la Historia, un escrito fehaciente e indubitable, que está en el Archivo General de la Nación.  Todo interesado puede leerlo para tomar conocimiento de cómo fue la primera vez se izó la Bandera Nacional. Es una comunicación oficial, el oficio que dirigió al Gobierno el coronel Manuel Belgrano, desde el poblado de la Capilla de Ntra. Sra. del Rosario. Está hecho por el Prócer, de puño y letra, quien lo suscribió con su firma. El texto es harto conocido: “Siendo preciso enarbolar Bandera, y no teniéndola la mandé hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional”. Esto lo escribió el prócer, de puño y letra. De ninguna manera Belgrano escribió que “azul-celeste” ¿por qué O’Donnell insiste en falsear la Historia?

Para más, cuando Belgrano escribió al Gobierno el 18 de julio de 1812 desde Jujuy, explicó su proceder en Rosario con la siguiente expresión, también de su puño y letra: “...la batería se iba a guarnecer, no había bandera, y juzgué que sería la blanca y celeste la que nos distinguiese como la escarapela”. Otra vez usa el “celeste”, sin referirse al azul ni a la escarapela. O’Donnell no puede desconocer esto, miente cuando así lo afirma.

Tampoco tiene presente las instrucciones que el Gobierno dio para que Hipólito Bouchard recorriera el mundo en corso, donde se ordena: “Si se trabase algún combate se tremolará el pabellón de las Provincias Unidas, a saber, blanco en su centro y celeste en sus extremos al largo”.

O.D. y muchos otros insisten en tergiversar estos documentos y mancillar la profunda honestidad intelectual de Belgrano. Su falsa tesis la apoya en una misiva a un sencillo comisario de campaña, la que data de 1840 casi tres décadas después de 1812. Me pregunto ¿si Rosas consideró que en el símbolo de la Nación había un error (sea circunstancial o amañado) ¿Por qué no decretó como debía ser nuestro lábaro? Tenía en su pluma la suma del poder público (legislativo, ejecutivo y judicial), ¡nada la hubiera costado! No lo hizo, seguramente porque con recta intención estaba convencido de que su interés político no alcanzaba para manipular lo hecho por el Prócer.

O’Donnell insiste hacer decir a al Prócer lo que no dijo, cuando escribe: “La descripción de Belgrano indicaba un color azul celeste. Abunda luego en consideraciones sobre la teoría del color, con base en el ensayo de un grupo de investigadores que pretende “descubrir” el color de nuestra Bandera primigenia, analizando muestras textiles que no son de la izada en Rosario. 

En abono de su planteo O.D. menciona otras banderas históricas como las usadas por Artigas, pero olvida significativamente referir otros numerosos lábaros igualmente históricos, como el que llevó San Martín en su campaña libertadora, que son probadamente celestes y blancos. Desconoce además, que la bandera dada a la provincia de Santa Fe por el "patriarca de la Federación", Estanislao López, es desde 1822 roja, blanca y celeste"[2]

Cita también un proyecto de ley del año 2001, que no prosperó por caer en el error conceptual que esgrime y silencia otros que sostienen el uso del celeste. Soslaya que desde 2010 rige el Decreto 1650/10 que firmó la Presidenta que lo designó al frente de una entidad académica. Esta norma preceptúa el exacto matiz con que debe construirse nuestro símbolo. También él pudo promover que su mentora (que contaba con quorum propio en el Congreso) estableciera el color cerúleo que le gusta. No lo hizo, quizás por las mismas causas que tuvo Rosas en su momento.

Se considera que la Heráldica es una disciplina que se identifica con monarcas y señores feudales; afirmación que no comparto en lo personal. Llama la atención que O.D. se constituya como fiel observante de sus reglas y no reconozca que el celeste también existe en los blasones, más allá de todo principio general. Además, su posición desnuda un gravísimo e inexplicable error de conocimiento: a las banderas las estudia y las define la Vexilología, no la Heráldica, que tiene por objeto a los escudos, o sea que aquellas no tienen que seguir las leyes del blasón.

O’Donnell cae en un frecuentísimo error, cuando identifica el “celeste y blanco” como “los colores de la casa de Borbón”, ya que es una verdad basada en documentos y en una sólida tradición que el color de esta dinastía fue el blanco, y que, solo en tiempos de Carlos III, se cambió su bandera naval por la roja y gualda, ya que en alta mar sus navíos se confundían con los armados por el rey francés, del mismo linaje.

O.D. remata sus líneas pontificando: “Es decir que cuando flamea una bandera celeste y blanca se está contradiciendo la voluntad del gran Manuel y se está festejando el sangriento triunfo de la facción centralista sobre sus hermanos federalistas”. 

De esta forma desmiente al mismísimo Prócer y transforma a nuestra Enseña patria en emblema de muerte y opresión. O lo que es similar, que cuando como argentinos ondeamos nuestra venerada Bandera celeste y blanca pisoteamos a los compatriotas que piensan diferente[3].

O’Donnel se reitera en sostener una versión de la Historia que tuerce la verdad surgida de hechos documentados ¡Basta de intentar fragmentar al pueblo argentino con estos trucos, ya tuvimos demasiadas divisiones en nuestro pasado! Siguiendo a Belgrano, bajo nuestra Celeste y blanca, caminemos hacia un futuro de paz, para todos.

Miguel Carrillo Bascary

Post scriptum: Cosme Damián Maciel López Pintado, no era vecino de Rosario, sino de Santa Fe, lugar donde nació el 27 de septiembre de 1784.


[2] Gobernaba esa provincia y fue un aliado de Rosas por coincidir con la organización de Argentina como un estado federal. En alusión a los colores nacionales, la ley que creó la bandera santafesina dice específicamente que tendrá un segmento "celeste".

[3] Olvida también O’Donnell que en tiempos de Rosas en las banderas que llevaban algunos de sus seguidores podía leerse “Federación o muerte”, “Mueran los salvajes unitarios” y cosas parecidas. Pueden verse en varios museos.

4 comentarios:

  1. Excelente y firme, como fielmente documentado también. Lo felicito y agradezco. Los O’Donell para quien pelean? Amo poderoso Don Dinero.

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    1. Cumplo en agradecer tus palabras Juan Carlos. próximamente espero compartir con vos y el resto de los lectores un ensayo académico sobre la temática que espero les sea de interés. Siempre bajo nuestra misma Bandera, aunque no haya dinero!

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  2. Muchas gracias Alejandro. Aprovecho para destacar la calidad de tu blog "Heráldica en la Argentina" que aporta contenidos interesantísimos. Un muy cordial saludo

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