sábado, 22 de agosto de 2020

Ceremonial aplicado: tres buenos ejemplos

Cuando luce el profesionalismo


Por Miguel Carrillo Bascary

Usualmente, como una pauta didáctica, suelo presentar situaciones que se apartan de los cánones debidos, pero en esta ocasión las acerco tres       ejemplos que se caracterizan por su general acierto. Espero que les gusten y que puedan sacar muchas enseñanzas.

1) Lucida presentación escolar

En la foto que abre la entrada vemos la excelente disposición de los abanderados del Liceo Argentino de Navegación Fluvial “Nuestra Señora de Guadalupe” (LANF), instituto educativo del Sindicato de Artes Gráficas de la ciudad de Santa Fe. Avalan este juicio las siguientes observaciones:
- La correcta actitud corporal de los abanderados y escoltas.
- Impecable presentación de los uniformes en el alumnado.
- Las bandas están todas colocadas hacia la izquierda.
- Todas las banderas presentan sus corbatas.
- El orden de precedencia es el correcto, se ha dispuesto en línea, de forma que se faciliten las evoluciones de las escuadras: 1º) la Bandera Oficial de la Nación; 2º) la Bandera Nacional de la Libertad Civil; 3º) la llamada bandera papal que corresponde al Estado de Ciudad del Vaticano; 4º) la que representa a la provincia de Santa Fe y 5º) la que identifica al establecimiento.

Esto demuestra que cuando existe buen asesoramiento; correcto entrenamiento y sano orgullo institucional, las presentaciones de banderas en el Ceremonial escolar pueden alcanzar un alto nivel. ¡Felicitaciones!

3) Tres banderas con historia

El arquitecto Luis Greni, presidente honorario del "Instituto Belgraniano de Jujuy", 
haciendo uso de la palabra acompañado de abanderados y escoltas.

Vemos otra excelente demostración en las escuadras que forman en el atrio de la Catedral de Jujuy durante un acto escolar.

También aquí observamos una buena actitud corporal en los alumnos involucrados.

Existe un correcto posicionamiento de las banderas que guardan el debido orden protocolar en un trío que suele suscitar dudas en los responsables de algunos establecimientos, al menos a tenor de las consultas que recibo periódicamente. En el caso está muy bien resuelto: 1º está, naturalmente, la Bandera Oficial de la Nación; en 2º (a su derecha) la otra enseña de la argentinidad, la Bandera Nacional de la Libertad Civil y, en 3º (a la izquierda de la nacional), la bandera del Ejército de los Andes, atento su condición de divisa conmemorativa.

Las bandas de los escoltas están bien colocadas, desde el hombro derecho hasta la izquierda de la cadera.

La vestimenta también luce con corrección; en este caso: traje formal para el joven abanderado; guardapolvo para las niñas. Podrá objetarse que una de ellas lleva un camperón, pero esto no es para nada inadecuado; téngase presente que estamos hablando de alumnos, no de efectivos militares quienes deben guardar una uniformidad absoluta, no es el caso de los escolares.

Abanderados y escoltas usan los guantes blancos que son tradicionales en la mayoría de las provincias argentinas. Se justifica esta prenda por dos motivos: el primero es mediatizar el contacto de la piel con el emblema, lo que reafirma un sentido de sacralidad cívica; el segundo, netamente funcional, ya que los guantes preservan la higiene del paño, evitando que la grasitud natural de la piel puede afectarlo.

Como un detalle, señalamos los distintivos institucionales que se ven sobre los pechos; con excepción de la abanderada principal, cuyo tahalí aparentemente oculta la pieza, y de la alumna con campera.

En este punto me gustaría proponerles un ejercicio lúdico de aplicación de los conocimientos de Ceremonial. Si miran bien la fotografía hay dos errores (de los que no son responsables los alumnos) y una particularidad notable. Para analizar la toma les sugiero que amplíen bastante la imagen. La respuesta la encontrarán al finalizar esta entrada. No dudo que Uds. serán capaces de advertir lo que sugiero.

3) Precedencias, cesiones y gentilezas

El rey de Noruega y el presidente Macri de Argentina

En la fotografía vemos tres diferentes aspectos alusivos a las precedencias. Esto ocurrió en ocasión de la recepción formal que el presidente de la República Argentina, Mauricio Macri, brindó al rey Harald V, de Noruega, en la ciudad de Bs. Aires, un hecho que se concretó en el año 2018 y que se caracterizó como visita de estado.

Lo que primero luce son las banderas de las naciones involucradas. Como la ceremonia se cumplió en Argentina su bandera ocupa el primer lugar de precedencia. Tanto el Sol como el crucero están a la altura de la cabeza de los funcionarios, como es lo correcto. Ambas divisas lucen impecablemente presentadas, satisfaciendo así al principio liminar de la igualdad jurídica de los estados. Las astas son las definidas por la normativa argentina (Decreto Nº1 650/ 2010) y están dotadas de corbatas. Este adminiculo es de rigor en el Ceremonial argentino, pero no en el de Noruega; en la ocasión el país anfitrión satisfizo la exigencia de la normativa nacional, y para como gesto de hospitalidad se sumó una corbata ad hoc a la enseña extranjera; empero, por alguna razón desconocida esta tiene una sola cinta ¿?

Lo segundo que vemos es la posición de las personalidades implicadas; en este caso el presidente Macri, como buen anfitrión ha cedido la derecha a su visitante. Este es un gesto de deferencia personal que no implica a la nación en conjunto. La primacía de la soberanía argentina queda asegurada con la posición de su bandera.

Finalmente, me detengo en una fina delicadeza del monarca, que luce en la solapa de su sobrio traje oscuro las banderas de su país, cruzada con la de Argentina, pero, cediendo la precedencia a esta última. Una doble gentileza destacable, pues bien podrían haberse dispuesto en forma inversa, atento a la investidura del personaje.

En puridad, podría cuestionarse que el presidente argentino haya usado una camisa celeste y no blanca, pero se trató de un almuerzo.


Solución al ejercicio de aplicación

Primer error: corbata de la Bandera Nacional de la Libertad Civil no se corresponde con lo dispuesto en la legislación vigente, ya que es azul, blanca y azul, cuando debería ser idéntica a la que luce la Bandera oficial, celeste, blanca y celeste. Acá me interesa destacar que por alguna extraña interpretación de la normativa jujeña se elaboraron muchos ejemplares con corbatas de este tipo, quizás como un reflejo de los colores predominantes en el paño. Realmente no entiendo este desliz ya que la ley provincial siempre dispuso que el accesorio fuera idéntico al usado por la Bandera Oficial de la Nación (celeste, blanco y celeste); lo cierto es que no es poco usual observar este error; quizás el gobierno provincial debería encarar un programa que promueva el reemplazo de las corbatas anti reglamentarias. Veamos qué dice el articulado pertinente:

Ley Nº5.772 (provincia de Jujuy) Artículo 6º […] a) Su moharra, asta, pie, corbata, tahalí y bandas de los escoltas serán de igual forma, tamaño y características que las previstas para la Bandera Nacional.

Ley Nº27.134 (nacional) Artículo 3° — Las medidas, características y accesorios de la Bandera Nacional de la Libertad Civil de ceremonias y de la Bandera Nacional de la Libertad Civil de izar se ajustarán a las disposiciones que rigen para la Bandera Oficial de la Nación.

(El Decreto nacional Nº 1650/ 2010 en su Anexo técnico Norma IRAM – DEF D 7675, punto 3.2 que dispone que la corbata debe ser confeccionada de iguales colores que el paño de la Bandera oficial de la Nación)

Segundo error: lo propio puede decirse respecto del tahalí del abanderado que, siendo azul, blanco y azul, debió ser celeste, blanco y celeste.

La particularidad radica en el asta de la bandera del Ejército de los Andes, que está construida en metal. No está mal, porque para esta bandera conmemorativa, no existe disposición nacional alguna que disponga sobre el material del elemento. Sin embargo, lo lógico es que sea de madera, en un todo idéntico al que debe usarse para ambas banderas nacionales.


sábado, 15 de agosto de 2020

2 de noviembre, 1850: “San Martín murió en Francia”

Cuando la noticia se conoció públicamente en Bs. Aires

 El general José de San Martín (1)

Por Miguel Carrillo Bascary

Buscando alguna perspectiva no trillada para testimoniar la próxima conmemoración de un nuevo aniversario de la muerte del general San Martín me pareció válido referenciar las circunstancias en que se conoció el hecho y cómo se difundió en la ciudad de Bs. Aires.

En la "Gaceta Mercantil" del 2 de noviembre de 1850, tuvo difusión la reproducción de la carta que su yerno, Mariano Balcarce, dirigió al gobierno de entonces comunicando el deceso.

Una crónica mucho más fresca y amplia constan en las “Memorias Curiosas” escritas por Juan Manuel Beruti (1777-1856), hermano del conocido Antonio, chispero de la revolución de Mayo. Su autor nos dejó una crónica histórica de Bs. Aires entre los años 1790 a 1855. Es un relato fresco; irregular, donde a veces brinda extraordinarios detalles y sobre otros acontecimientos guarda un total silencio. El manuscrito recién fue publicado en su totalidad en 1960, contenido en la monumental “Biblioteca de Mayo” (tomo IV, Diarios y Crónicas).

La noticia de la muerte del general San Martín ha de haber causado gran impacto en la opinión pública de Bs. Aires, como ocurrió lo propio cuando se conoció en otras regiones del globo, no ocurrió lo propio por parte del gobierno de entonces. En su relato Beruti comienza reproduciendo la cobertura publicada en un periódico de la época.

“En el “Diario de Avisos” del 4 de noviembre de 1850 de Bs. Aires, día lunes, dice lo siguiente: don José de San Martín murió en una ciudad de Francia el 17 de agosto. El vencedor de Chacabuco y Maipú, el héroe que escaló los Andes, y asomó su rostro guerrero para llevar su enseña de independencia a las repúblicas del Pacifico, duerme en la tumba ya. Esa existencia que no pudo extinguir el peligro del combate, se dobló tranquila ante el soplo irresistibles del destino; el árbol robusto que produjo frutos sabrosos para los pueblos libres, se tornó en encina que derribó la suave brisa, carcomida ya por el tiempo. Las nobles reliquias del héroe, descansan embalsamados por los laureles que llevan al sepulcro, y cubiertas por la gloriosa bandera de Pizarro” (Memorias; tomo pág. 437)

Continuamos leyendo una brevísima reseña de la vida del Libertador, donde destaca que había muerto en “Bolonia”, una evidente confusión con la ciudad de Boulogne-sur-Mer donde ocurrió el hecho o quizás una referencia implícita a la capilla consagrada a Nuestra Señora de Bolonia o Notre Dame du Boulogne, donde se depositaron los restos del prócer en un primer momento.

La noticia del deceso del Libertador fue trasmitida el 24 de agosto de 1850 al gobierno argentino por el cónsul en París, Eugenio de Santa Coloma (2)

El esposo de Merceditas, Mariano Severo Balcarce Buchardo (1807 – 1885), médico y diplomático argentino con sede en Francia comunicó lo propio por nota del 30 de agosto de 1850, en la puede leerse:

“Mi ilustre y venerado señor padre político , Don José de San Martín, después de una larga y penosa enfermedad expiró tranquilamente en brazos de sus hijos [término con que se alude a su esposa y a él mismo, como hijo político], en la ciudad de Bolonia del Mar [Boulogne-sur-Mer], departamento del Paso de Calais, a las tres de la tarde del día 17 del que rige y en la mañana del 20 sus restos mortales fueron conducidos sin poma alguna a la catedral de dicha ciudad, en cuya bóveda quedan depositados hasta que puedan ser trasladados a esa capital, según sus deseos para que reposen en el suelo de la patria querida”.

“La gloriosa bandera de Pizarro”

Reproducción del histórico estandarte pintada por Merceditas San Martín

Esta referencia corresponde al estandarte que portó Francisco Pizarro cuando conquistó el imperio de Tawantinsuyo. La pieza fue entregada a San Martín por el municipio de Lima, en 1822 como testimonio de la restitución de la libertad, conculcada en 1532. De esta manera se asociaba al prócer como vencedor de los herederos del vencedor del Inca. En este contexto se entiende el calificativo que le otorgó Beruti, de donde su “gloria” surgía de ser abatido cuando se libertó al Perú. San Martín reconoció la recepción del emblema como un altísimo honor, en su testamento dispuso que fuera devuelto al pueblo peruano, interpretaba acertadamente que él solo era transitorio custodio.

Sobre la pieza existen opiniones encontradas ya que algunos autores consideran que es un estandarte cívico de Lima mientras que otros sostienen el origen tradicional con que se lo caracterizaba a comienzos del siglo XIX. Este estandarte era paseado en solemnes circunstancias por la Lima colonial; como tal evidenciaba el poder de España sobre el Perú.

Entre 1803 y 1820 los españoles que oficiaban de alféreces, con voluntad de exaltar su circunstancial función colocaron sus nombres en parches que cosieron al histórico paño. Esto se observa en la reproducción del mismo que fue pintada por Mercedes de San Martin y en la descripción del emblema que dio a conocer más tarde Florencio Varela (1807 -1848); aunque lamentablemente sus detalles no resultan suficientemente claros (Diario de Viaje a Inglaterra y Francia).

El estandarte cubrió el ataúd de San Martín durante sus exequias y cumpliendo su última voluntad fue entregado al embajador peruano en Francia, en el año 1861. Solo tres años más tarde se perdió durante los disturbios de la “Revolución Restauradora” impulsada por el coronel Mariano Ignacio Prado; quien luego fue desplazado por el general Pedro Diez Canseco. Cuando este último ingresó con sus tropas en Lima se suscitó una pueblada que saqueó el palacio gubernamental de Lima, donde se encontraba el estandarte en dependencias del Ministerio de Relaciones Exteriores. El hecho ocurrió el 6 de noviembre de 1865; un lamentable fin para una reliquia histórica de tamaña magnitud.

Ceremonias oficiales

Tanto en Chile como en el Perú, el fallecimiento de San Martín fue causa de solemnes honras fúnebres; religiosas; cívicas; navales; militares y hasta un monumento en Lima; de las que Beruti y otras fuentes caracterizan como majestuosas. Beruti trascribe los respectivos decretos emanados de estos gobiernos, que sorprenden por la importancia de los reconocimientos manifestados.

El ominoso silencio de Bs. Aires

Lamento que el cierre de los repositorios historiográficos me haya limitado la posibilidad de ampliar sobre las repercusiones del deceso, como hubiera querido. Interesa señalar que vía on line pude acceder al “Registro Oficial de la República Argentina”, donde se transcriben las leyes; decretos y resoluciones emanados de los diversos gobiernos nacionales y de la provincia de Bs. Aires, desde 1810 hasta 1890, publicación que es antecesora del actual “Boletín Oficial”; fuente normativa del Estado argentino (3).

Significativamente la siguiente imagen expresa la visión de los últimos asientos contenidos en esta fuente, que corresponden a 1850 donde las normas sobre rendiciones de honores que se dictaron desde que la infausta noticia se conoció en Bs. Aires (4 de noviembre) y el fin de ese año tratan de:

a) el duelo oficial por la muerte del presidente de Estados Unidos (8 de noviembre) y

b) lo propio, por el fallecimiento del Duque de Cambridge (17 de noviembre)

Recorridos todos los asientos del año 1851, no se encuentra ningún registro sobre honores con que se haya dispuesto reconocer al prócer.

Fuente: Registro Oficial la Rep. Argentina; Tomo 2 (1822/52)

El primer gesto de gratitud argentina al gran prócer correspondió al gobernador de Entre Ríos, Justo J. de Urquiza que por decreto del 16 de julio de 1861 dispuso levantarle un monumente, el que recién se concretó años más tarde.

En 1862 se inauguró el primer monumento que recuerda al prócer, sito en Retiro, antiguo solar donde el Regimiento de Granaderos a Caballo, creado por el prócer, tuvo su primitivo asiento.

Recién en 1880 el pueblo argentino tuvo oportunidad de rendir los correspondientes honores al Libertador en oportunidad de la repatriación de sus restos.


Agregado

Publicada esta entrada se comunicó conmigo nuestro amigo Roberto Colimodio, autor del libro "Repatriación de los restos del general San Martín", en autoría con Martín F. Blanco (4). Desde ya que agradezco mucho su atención.

El citado me hace saber que Terrero escribió dos cartas dando a conocer la infausta nueva, la primera la dirigió al ministro de Relaciones Exteriores, Arana y la otra al mismísimo Juan Manuel de Rosas, gobernador de Bs. Aires y encargado de la representación de la Confederación ante la comunidad internacional. En esta última nota le anoticiaba que el Libertador le había donado su sable según disposición testamentaria.

La única que recibió acuse de recibo fue la de Arana, que lleva fecha de 1º de noviembre de 1850, en donde dice seguir instrucciones de Rosas quien lamenta el deceso del prócer y, en consecuencia expresa la "viva expresión de su sentimiento de dolor, por tan inmensa pérdida". 

Como lo señalan estos autores llama la atención "no solo la ausencia de la respuesta de Roas en forma personal sino la falta de alusión al legado del sable y, sobre todo, la falta de disposiciones que tendieran a honrar la memoria del argentino más grande". Además, los citados apuntan que en la prensa de Bs. Aires solo se hizo mención al deceso en el que de hecho era órgano oficial del gobierno, la "Gaceta Mercantil", del día 2 de noviembre. (Texto completo reproducido en Colimodio y Blanco; págs. 35 y 36) 

Conclusión

El "Diario de Avisos" fue el medio por medio del cual la opinión pública de Bs. Aires tuvo conocimiento de la noticia llegada pocos días antes; tal como lo referencia Beruti.

El gobierno encarnado en J. M. de Rosas no dispuso ningún acto de homenaje al ilustre fallecido; solo dio cuentas de pesar por medio de una nota, ciertamente protocolar, enviada a los deudos, en la que se limitó a expresar su pesar. 

La provincia de Bs. Aires y las interiores tampoco exteriorizaron demostración alguna; los opositores al régimen federal rasgaron sus vestiduras e hicieron de esta actitud una "piedra de escándalo", pero esto, no será materia de nuestra análisis.

Las repúblicas de Perú y Chile volcaron su dolor y su gratitud por la libertad recibida en solemnes homenajes que contrastan vivamente con lo ocurrido en la Confederación Argentina. Periódicos de otras latitudes destacaron laudatoriamente la personalidad del fallecido.

Este silencio, rayano en el desprecio, será una pesada deuda en la memoria de todos los argentinos. Más aún cuando se conocen de los lutos oficiales que el gobierno de entonces dispuso en honor del presidente de Estados Unidos y del Duque de Cambridge. Cruel paradoja. 

Una muestra más de de la desmemoria de muchos argentinos para con sus connacionales. Afortunadamente, muchos más tienen  la honra de recordarlos con emocionada gratitud.

      Notas:

1.- Única representación de San Martín anciano en uniforme, debida al artista genovés Epaminondas Chiama (1844 – 1921) la obra está datada en 1871, se corresponde con el daguerrotipo del prócer impreso en París en 1848.


2.- Eugenio Santa Coloma fue un diplomático argentino y padre de Manuel, quien años más tarde tendría a cargo el caballo que compone el monumento del general Belgrano que se levantó por suscripción popular y que desde 1876 luce en la “Plaza de Mayo” de la ciudad de Bs. Aires.

3.- Tampoco consta ninguna norma dictada a igual efecto en la “Nueva recopilaciones de leyes y decretos promulgados en la provincia de Bs. Aires. 1810 – 1876”, tomo IV: 1832/ 1852; compilados por Aurelio Prado y Rojas. Entre los biógrafos no encontré ninguna referencia al respecto en "Historia del Libertador Don José de San Martín" (Pacífico Otero); "San Martín. la fuerza de la misión y la soledad de la gloria" (Patricia Pasquali); ni "José de San Martín, Libertador de América" (Instituto Nacional Sanmartiniano); que son las que he tenido a mi alcance atento la emergencia sanitaria.

4.- En esta original obra los interesados podrán encontrar una completa relación de los últimos momentos del prócer y del proceso que determinó la repatriación de sus restos. El binomio es autor otras obras sobre el Libertador: "San Martín, más allá del bronce" y "Soldados de San Martín en San Lorenzo". 

Banderas en concurso: Mississipi

Superando diferencias históricas


Por Miguel Carrillo Bascary

Los recientes hecho que sacuden la conciencia de Estados Unidos y del mundo contra el racismo en todas sus expresiones han motivado la crítica de la llamada bandera Confederada. 

El emblema figura incluido en el cantón de la enseña oficial del estado de Mississipi que data de 1894, por lo que se dispuso modificar su diseño, a cuyo fin se abrió un concurso publico.

Bandera actual del estado

Como gesto simbólico la medida tiene alto impacto, sobre todo para un estado donde existen latentes tensiones raciales. Lo importante es que el paso se ha dado.

El proceso determinó la selección de nueve propuestas, entre las cuales resultará la nueva bandera estadual. Hay para todos los gustos; actualmente la Comisión encargada del proceso abrió un lapso en los que recibirá los comentarios de los ciudadanos; el próximo 2 de septiembre concretará la elección fina; seguidamente se someterá el resultado al electorado, que se expresará en una votación facultativa.

A título de ejercicio vexilográfico, en lo particular me permito seleccionar aquellos diseños que me resultan más interesantes, aunque a decir verdad ninguno me enloquece. De entre todos me quedo con el 5.

Como se ve la magnolia, atributo particular del estado figura en casi todos los diseños; aunque en el 2 y el 8 la flor es demasiado “natural”, por lo que no favorece su reproducción vexilográfica. Las estrellas representan a los condados y en tres de las propuestas se demarca e insinúa el perfil geográfico. Las propuestas 4 y 5 son idénticas entre sí, difiriendo en el color del fondo. En cuanto a la impronta cromática predomina el azul; el blanco y el rojo, conservando la tradición local.

En cuanto a un parecer sobre la que resultará ganadora, les propongo que arriesguen y elijan su favorita; considerando ciertos antecedentes yo apostaría por la 1. Veremos que pasa.


miércoles, 12 de agosto de 2020

Temas prácticos de Ceremonial: Planchado de banderas

Detalles que se ven

Planchando una Ikurriña

Por Miguel Carrillo Bascary

En otra nota me explayé sobre las razones que justifican lavar una bandera; un tema que aparece en todo taller de Ceremonial, a la que me remito: http://banderasargentinas.blogspot.com/2015/10/lavado-de-banderas-si-o-no-todo-un.html Hoy quiero referirme sobre otra operación tan discutida como necesaria, el planchado de una enseña.

El porqué del planchado

Cuando se desarrollan actividades de capacitación referidas a banderas suele presentarse una pregunta que podemos calificar como “una verdadera cuestión clásica”, ¿las banderas se planchan?

La respuesta invariable es “sí, cada vez que sea necesario”, dicho con todo énfasis.

El principio rector es que el paño de una bandera debe presentarse siempre en las mejores condiciones posibles.

Exhibir una bandera arrugada o que presente los pliegues propios de haber estado dolada, desmerece a la pieza y por lo tanto se hace necesario plancharla.

La operación no afecta la dignidad del símbolo, todo lo contrario, contribuye a realzarlo.

La buena presentación ante todo

Consideraciones fácticas

Las banderas de ceremonia tienen paños de trama densa cuya naturaleza favorece que se mantengan lisos, más aún cuando el textil es doble.

En ocasiones, particularmente cuando se usan astiles, suelen emplearse enseñas similares a las de ceremonia que poseen ligeros paños de fibras sintéticas, que son muy propensas a que se marquen los pliegues, lo no hace un buen efecto. Esto se pone en evidencia en las siguientes fotografías:

Banderas de posición ligeras; observar cómo se deslucen por sus dobleces
(no digamos nada de la incoherencia que se exhibe en materia de precedencias)

En este toma blanco y negro se observa mejor los pliegues

Por su parte, las banderas de izar, que también se construyen en textiles ligeros para favorecer el flameo son muy sensibles a las arrugas y pliegues. Si bien, estas son mucho menos advertibles cuando están izadas, ya que se encuentran a una distancia importante de quién las observa desde el suelo.

Esta bandera de Aruba muestra dobleces pronunciados

Unas y otras son merecedoras de lucir lo mejor posible.

Esto justifica también, que algunos paños grandes se llevan extendidos, sostenidos por diversos portadores:


Para preservar las buenas condiciones de una enseña de ceremonia será adecuado enrollar bien el paño al asta, antes de introducirlo en su funda, y retirar esta última con delicadeza cuando se extraiga la pieza.

 Una operatoria muy cuidada

Otra, que no podemos recomendar, para nada
Se hace evidente que el paño quedará comprimido en forma irregular
con lo que se generarán arrugas de importancia

Detalles prácticos

Las banderas de ceremonia se lavan “a seco”; de no hacerlo así el frotado a mano las manos o el centrifugado de un lavarropas harán que los hilos metálicos que contenga el bordado destruyan el género. Otros tipos de enseñas podrán higienizarse a mano o bien en lavarropas, doméstico o industrial, según el tamaño que tengan y el tipo de textil de que se trate; cada uno demanda de una técnica particular que habrá que aplicar para evitar que se afecte la bandera. 

Desaconsejo totalmente que para el secado se use la función de centrifugado ya que la pieza quedará muy marcada. Veamos un ejemplo:


En consecuencia, luego de lavar un paño será elemental colgarlo con bastante agua para que al escurrir naturalmente se facilite su alisado.

Otro accesorio muy práctico para uso de las reparticiones de Ceremonial,  permite acondicionar varias banderas a la vez luego de un lavado. Este secador a vapor tiene forma de armario; lo que será particularmente útil cuando se deban procesar banderas para exhibir en astiles.


Cuando se trate de banderas de ceremonia con numerosas costuras; bordados o que sean de doble paño, será bueno utilizar un secador portátil, como los de uso doméstico para la cabellera. Servirá para repasar los sectores donde pueda haber quedado algún rastro de la humedad del lavado. De esta forma se evitará la formación de hongos y alejará la posibilidad que se den condiciones que favorezcan el herrumbre de los hilos metálicos que puedan haberse usado en los bordados; en las anillas y en el sector de la vaina o refuerzos.


El planchado (o “el hierro”, como se dice en algunas regiones) no siempre es una operación sencilla; todo usuario sabe lo conveniente que es utilizar un buen apresto o al menos un humidificador lo que hará que las fibras queden más dúctiles y flexibles.


Se preferirá usar una plancha a vapor, que disminuirá la abrasión de la superficie del textil, algo particularmente delicado de las piezas que lleven costuras o bordados.

Las planchas comunes se usan haciendo una presión mayor y a la larga esto incide sobre las costuras, un sector crítico de las banderas

Otro factor es el tamaño. Cuanto mayor es la superficie de un paño, más complicado será alisarlo. Siempre hay que cuidar que el paño no arrastre y se ensucie. Para evitarlo puede hacerse descansar la pieza sobre una o más sillas manteniendo la superficie alejada del suelo. Una opción será concretar la tarea colocando la tabla de planchado sobre una superficie alfombrada de manera que si el paño es muy grande quede depositado allí, lo que, además de preservar el textil, evitará el prurito permitir que durante la manipulación la bandera toque el piso.

Cuando se dispongan las banderas de posición utilizando pies, cenefas y otro tipo de mastelero, lo adecuado será chequear su condición con suficiente tiempo, para acondicionarlas si fuera imprescindible. Una práctica siempre aconsejable, consiste en revisar los paños en el mismo lugar en que se exhibirán y someterlas a un repaso final, si fuera menester.

Último repaso antes de un evento; el trabajo en equipo facilita la operatoria

Para esto, existen en el mercado dispositivos que pueden usarse con ventaja para alisar banderas armadas, evitando tener que desmontarlas. Se los llama “plancha vertical a vapor” o “vaporera”, un equipo que no debe faltar en ninguna oficina de Ceremonial. Un ojo profesional y la correspondiente pasada asegurarán un lucimiento impecable.

Son de sencilla tecnología, la elección puede variar. Bastará un dispositivo de mano, de fácil transporte, que cuenta con una batería para calentar el agua y expulsar el vapor; muy útil cuando las piezas son pocas y cuando las banderas deben disponerse en un sitio lejano a la base del servicio.

Pero si las piezas son numerosas hay equipos de mayores prestaciones, que disponen de un depósito de agua de varios litros. Como estos demandan una conexión eléctrica no olvidar llevar a otras locaciones un cable prolongador que permita operarlos.



Lo dicho hasta aquí también se aplica a las corbatas.

Una última observación, en un equipo de Ceremonial que se precie debería haber al menos dos miembros capacitados en la conservación; lavado; planchado y presentación de banderas.

Ampliaremos con ejemplos en una próxima oportunidad.