lunes, 17 de agosto de 2015

La isla de los Fuegos y su bandera

El vuelo del Albatros (de la Tierra del Fuego a Nueva Zelanda)


Por Miguel Carrillo Bascary

En mayo de 1999 se abrió el concurso para definir una bandera que identificara a la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. El jurado se expidió mediante dictamen del 29 de septiembre de 1999. De los treinta y tres proyectos fue elegido el diseño que la arquitecta Teresa Martínez presentó bajo el seudónimo de “Albatros”.

Cuando me llegó el modelo pidiéndome asesoramiento vexilológico sobre la propuesta no pude menos que asombrarme por su originalidad; el contorno de la Isla Grande, el perfil sugerido del ave que lo designaba, proyectándose hacia la “Cruz el Sur” (clara alusión a las regiones australes); el celeste de los espacios marítimos que componen el territorio y la combinación de colores, que aluden a nuestra Enseña nacional; adicionando el naranja con se identifica la presencia humana argentina en el continente antártico (*). Obviamente, que la recomendación fue positiva. Poco tiempo más tarde la ley Nº458 (noviembre de 1999) aprobó su oficialización como bandera oficial de la citada provincia.

Avatares políticos demoraron mucho la puesta en ejecución de la ley. La Gobernación fueguina me había hecho el honor de consultarme como asesor en Vexilología tarea que concreté en la lejanía de mi ciudad, por eso tuve la dicha de ser invitado a la ceremonia oficial de su primer izamiento, que se concretó en el mástil ubicado frente a la Intendencia de Ushuaia, un claro día de sol, donde el frío daba tregua tras varias jornadas verdaderamente gélidas. Era el 1º de junio de 2004, día en el que cada año se conmemora la provincialización (fue establecido por la ley Nº7 de 1992)
Cuando la brisa comenzó a desplegar la bandera alguien de los presentes exclamó “¡Vuela!”. Era verdad, al parecer nadie había reparado que cuando el paño flameaba proyectaba al Albatros con un dinamismo sorprendente que muy bien recordaba su vuelo del ave.
Con la difusión posterior se verificó la alta valoración que esta bandera merece entre los vexilólogos de todo el mundo. Su diseño es muy original; sus colores llamativos y contrastantes; el simbolismo muy rico y ajustado a la realidad de esta provincia argentina; la más austral de nuestro territorio.

Hace pocas semanas acaba de terminar el plazo para presentar propuestas para el concurso que definirá la nueva bandera de Nueva Zelandia. Despertó gran entusiasmo entre sus nacionales, como que se recibieron más de 10.292 diseños. Entre ellos encontramos tres, donde el albatros es decidido protagonista.


1) “Albatros”; diseñado por: Nick Wilson, de la Costa Oeste. La síntesis de su fundamento nos cuenta de un albatros en vuelo, signo de buen augurio para la cultura polinesia; la constelación de la Cruz del Sur punteada en blanco y rojo que significan la cultura británica.


2) “Se eleva sobre …” (Soarin Above), de Ant Johnson, también de Waikato. Su autor nos hace saber que el albatros real es llamado “Toroa” en lengua maorí; en la bandera se eleva recordando aproximadamente la forma del territorio neozelandés. El azul representa al océano; el blanco y el negro son los colores deportivos nacionales. El negro alude al cielo (Ranginui) y el blanco de las alas a la paz y la luz.


 3) “Nuevo comienzo (Fresh Start) de Richard Oliver, de Waikato. El azul representa el océano que circunda a Nueva Zelanda; el verde su fértil tierra. El ave en vuelo se proyecta hacia adelante; representado el espíritu libre y aventurero de los isleños. “El simbolismo intemporal del conjunto representa un nuevo comienzo para una nación multicultural”, afirma Oliver.

Concretando

Es evidente que en los tres proyectos presentados al concurso de Nueva Zelanda manifiestan coincidencias notables con el adoptado en 1991 como bandera de la Tierra del Fuego. En los dos primeros la referencia es mucho más marcada, pero en “Albatros” la correspondencia es realmente pasmosa.

Ignoro si los autores citados conocieron el “Albatros” de Teresa Martínez. En todo caso el uso de esta ave para representar dos regiones insulares tan parecidas, pero ubicadas cada una en las Antípodas es muy apropiada.

En todo caso corresponde el mérito a Teresa Martínez haber plasmado su inspiración en una bandera oficial. Ninguna de las propuestas neozelandesas fue seleccionada entre las 40 que eligió el jurado para la etapa final del concurso.


(*) Argentina es el país que acredita mayor tiempo continuo de ocupación en la Antártida, desde el 22 de febrero 1904 (Orcadas). El sector argentino es parte de la provincia con capital en Ushuaia, reconocida por ley nacional de 1991.


Distinta a todas

Originalidades  de la  Bandera Argentina 


 

Por Miguel Carrillo Bascary

Son miles las banderas que registra la disciplina que las estudia, la Vexilología. Parecería que tan elevado número da escaso margen para originalidades, sin embargo, la Bandera nacional argentina las posee y por esto se destaca, con toda claridad.

De muy pocas enseñas nacidas con anterioridad a la segunda mitad del siglo XX puede indicarse con precisión el día de su primer izamiento. ¡De la bandera argentina se conoce hasta la hora en que comenzó a flamear orgullosamente! Casi sin que se advirtiera su trascendencia futura el relato que Belgrano hizo al Primer Triunvirato sobre los hechos del 27 de febrero de 1812 aporta un panorama preciso de los primeros instantes en que la Bandera nacional confundió sus colores con el cielo de Rosario. Es cierto que hubiéramos querido un mayor detalle de aquél momento, pero escasas naciones del mundo tienen el privilegio de conocer lo que nosotros sobre nuestro principal símbolo nacional.
    
                                  Baviera                                    San Marino

Otra peculiaridad de la Bandera argentina es el uso del celeste en su composición. En 1812 existían pocos precedentes de su empleo. Los advertimos en algunas enseñas europeas; como la del ducado de Baviera o la república de San Marino, por ejemplo. Puede señalarse que en el Río de la Plata se observaba el celeste en la bandera que, según algunos, representaba a la Orden de Carlos III, de la que hay muy escasas referencias. Otros apuntan que el Consulado de Buenos Aires contaba con un pabellón celeste y blanco, con el escudo de la entidad en su centro, obra de presumible inspiración de Belgrano, quién era su Secretario perpetuo.
Desde aquella tarde rosarina son relativamente escasas las banderas emplean el celeste: algunas por directa inspiración de la argentina1 (Guatemala; la primera bandera uruguaya. Luxemburgo y las primeras versiones de las enseñas de Ecuador). En años recientes la tonalidad se difundió, al parecer por influencia de la bandera de Naciones Unidas. Apuntamos por ejemplo: Congo; Botswana; Micronesia; Somalia y una de las que usó Camboya luego de emerger del oscuro período genocida del Khmer Rouge. A ellas se suman Grecia, Kazakastán; las islas Shetland (Reino Unido); Aruba y Bahamas (entre otras), aunque en algunos casos las tonalidades puedan discutirse. Estas referencias desmienten totalmente a quienes pretenden excluir el uso del celeste en una bandera. La Vexilología lo admite pacíficamente. El error proviene de entender que en el diseño de banderas deben seguirse las reglas de la Heráldica (la disciplina que estudia los escudos) en donde, efectivamente, solo se usa el azul (azur, según la terminología específica)



Pero la principal originalidad de la Bandera nacional está en el Sol, incorporado por ley del Congreso el 25 de febrero de 1818. Este proviene directamente del que aparece en las monedas acuñadas por orden de la Asamblea General Constituyente, en 1813; así fue definido por el Decreto Nº10.203 de 1944. Es un diseño muy característico, único, tiene treinta y dos rayos, alternativamente rectos y ondeados (flamígeros). También, por su influencia directa el pabellón de la república del Uruguay adoptó en 1830 un sol similar, pero de 6 rayos rectos y 8 ondeados.
Se lo conceptúa como un “sol incaico”, directa referencia a las raíces americanas de la nación independizada el 9 de julio de 1816. Sin embargo, en otra publicación explicaré que esta referencia es una simplificación, ya que podemos admitir otras interpretaciones.

Como vemos, las originalidades de nuestra Bandera son varias y todas son parte de nuestra identidad de argentinos.

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1.- Está aceptado que los pabellones de Honduras; El Salvador; Nicaragua; Costa Rica y la de la desaparecida República de Los Altos (1838/ 1840) se basaron en la bandera que portaban los corsarios de las Provincias Unidas del Río de la Plata que pese a claras ordenes en contrario (ver las impartidas en la patente de corso de la fragata “La Argentina”, 25 de junio de 1817) empleaban el azul, un color que resiste mejor que el celeste las inclemencias de la navegación oceánica.

jueves, 6 de agosto de 2015

Estricto protocolo y fanatismo futbolero

Una sabrosa anécdota


Por Miguel Carrillo Bascary

Es conocido que uno de los equipos de futbol de mayor arraigo y predicamento en la ciudad es Newell's Old Boys. Fue fundado en el año 1903 y su casaca tradicional es roja y negra, por mitades. Su clásico rival es Rosario Central, cuya camiseta es azul y amarillo, según da cuenta el escudo que usaba en la época.

Con estos antecedentes invitamos a leer la noticia aparecida en “La Capital” de Rosario, el principal y más que centenario periódico de la ciudad en su edición del 2 de enero de 1981,
  

(Texto ampliado del recorte)  

"Burdo gesto

La crónica de los festejos futbolísticos en nuestra ciudad registra numerosos hechos que avanzando más allá de los naturales límites de la fiesta, que protagonizaron las hinchadas, dejan los saldos de destrozos y agresiones personales que no condicen con el buen espíritu que debería animar estas celebraciones. Pero esta vez la malentendida pasión por ese deporte, ha avanzado un poco más. Algún exaltado se permitió colocar ayer, al tope de uno de los mástiles situados en el Patio Cívico del Monumento Nacional a la Bandera, un lienzo con los colores de Newell´s Old Boys. Es lamentable que un sitio con tal alto valor cívico e histórico para Rosario y para todo el país, sea tomado como escenario de estas burdas manifestaciones."
   
¿Cómo se explica lo leído?

Es una costumbre que en el Monumento a la Bandera sito en Rosario se icen las enseñas de los países con los que Argentina mantiene relaciones diplomáticas el día nacional de tales estados.
El izamiento se concreta en el mástil “escolta” del Patio Cívico, acompañando a la Bandera nacional argentina, como marcan las reglas del protocolo vexilológico.

Y aquí viene lo mejor: el 1º de enero la república de Haití celebra el día de su independencia, ocurrida en 1804. Cuando la noticia fue publicada Haití tenía una bandera roja y negra, idéntica a los colores de Newell. ¡Con esto se explica el error del cronista!

Cuando el cronista llevó su inquietud al entonces Jefe de redacción del Diario, éste no dudó en apoyar la publicación, pese a los pedidos de prudencia de algún colega. 

El periodista en cuestión se ufanaba de haber puesto en evidencia el fanatismo de algún desubicado rojinegro. ¡Lo había impulsado su sangre auriazul,  del que todavía es hincha furioso! Socio en la "picardía" ¡El buen Jefe, también era un notorio centralista!

Esto ocurrió hasta conocer la aclaración que dio a conocer la dirección del Monumento, la que debió publicarse días más tarde.

Dicen sus compañeros de trabajo que ambos fueron blanco de cargadas durante las siguientes semanas. Todavía se recuerda el despiste en algún asado!

miércoles, 5 de agosto de 2015

"Manuel Belgrano – Guías Didácticas"

Un regalo para vos


Se hace saber que el Instituto Nacional Belgraniano pone a disposición de todos los interesados la publicación del título, que resulta de especial interés a los docentes. 

Fue especialmente preparada como auxiliar didáctico y herramienta motivadora para el desarrollo de la temática belgraniana.

Su tenor se presta para una amena lectura y para el uso de docentes y alumnos de los niveles: Inicial, Primario y Secundario.

En esta obra de 253 páginas se compilan textos vinculados a la trayectoria del Prócer y distintas guías de actividades, agrupadas por niveles, desde una perspectiva interdisciplinaria.

La publicación fue compuesta por los licenciados Diana Alvarez; Norma Ledesma; Matías Dib; del Instituto Nacional Belgraniano con la participación de las prof. Patricia Martínez; Viviana Damiano; Marisa Moyano; Susana Rillo y Cristina Viola y Alicia Doval. Fue financiada por al Corporación América.

Incorpora numerosos documentos de necesaria referencia: Autobiografía de Manuel Belgrano; Reglamento para los Pueblos de Misiones y el Reglamento para el Establecimiento de Las Cuatro Escuelas de la Patria.

Se completa con una variada bibliografía que permitirá ampliar sobre los temas desarrollados. Sin embargo, cabe señalar que también incorpora un texto denominado "Normas civiles para el tratamiento de la Bandera". 

Pese a su redacción en forma de artículos normativos, solo se trata de un aporte doctrinario que no tiene fuerza legal. Nos permitimos disentir respecto de varios principios allí definidos.

Referencias sobre los temas tratados:
Su juventud y formación intelectual
Secretario Perpetuo del Real Consulado de Buenos Aires
Defensor y reconquistador de Buenos Aires ante las invasiones inglesas
El proyecto “carlotista”
Actuación revolucionaria en Mayo de 1810
Temas desarrollados por el prócer en los periódicos coloniales
La Expedición al Paraguay
El Reglamento para los naturales de Misiones
Belgrano, diplomático y estadista
Campaña a la Banda Oriental
El proceso a Manuel Belgrano y su absolución
Belgrano como Comandante del Regimiento de Patricios
Belgrano y la creación de la Bandera nacional.
El Éxodo jujeño y la retirada del ejército de Belgrano
Batallas de Tucumán; de Salta, Vilcapujio y Ayohuma
Las Escuelas del Legado Belgraniano
Belgrano y San Martín
Su acción política entre 1815 y 1816
Misión diplomática en Europa
El Congreso de Tucumán
El regreso a Buenos Aires y la muerte del prócer
Homenajes y posteridad

Puede bajarse la obra en forma íntegra en formato pdf en forma totalmente gratuita desde: https://drive.google.com/file/d/1J4EAMFKRQY6Gz8A77t35iLzPjHB4lR_b/view?usp=sharing

M.C.B.

domingo, 26 de julio de 2015

Bibliografía destacada

Libro sobre el nuevo símbolo nacional

Portada del libro referenciado

En el año 2013 el Instituto Belgraniano de Jujuy editó el libro “La Bandera Nacional de la Libertad Civil: su historia y su pueblos” (356 páginas), cuyo autor es el Dr. Miguel Carrillo Bascary.

La obra expone la investigación que prueba la historicidad y el significado del emblema; así como su trayectoria histórica. Suma decenas de imágenes y documentos probatorios.

Su primera edición se encuentra totalmente agotada. El alto interés que se ha despertado por la Enseña, atento a su reciente reconocimiento como “símbolo patrio histórico” (Ley nacional Nº27.134, junio 2015) y las numerosas consultas sobre la forma de acceder a la publicación han motivado que el autor dé a conocer una selección de sus principales párrafos como un nuevo servicio del Instituto Nacional Belgraniano, cuya misión es difundir la vida, la obra y el pensamiento del prócer.

Los interesados podrán leer dicha publicación accediendo desde la web de la entidad; o directamente desde el link http://manuelbelgrano.gov.ar/wp-content/uploads/2013/09/Fragmento-La-Bandera-de-la-Libertad-civil.pdf

Se encuentra en preparación una nueva edición debidamente actualizada, pero lamentamos informar que no tenemos referencia de cuando podría estar al alcance del público.


domingo, 19 de julio de 2015

Seminarios de Vexilología y Ceremonial

Anticipos: Seminarios de Vexilología y Ceremonial


31 de agosto - Historia y Ceremonial de nuestro nuevo símbolo patrio: la "Bandera Nacional de la Libertad Civil"

14 de septiembre - Historia y Ceremonial de las banderas provinciales

5 de octubre - Historia y Ceremonial de la bandera de Rosario y demás banderas municipales

A cargo de: Miguel Carrillo Bascary

Hora: 18,30 a 21,30 hs. Lugar: Monumento a la Bandera
Inscripción gratuita, por medio de: info@monumentoalabandera.gob.ar o comunicate con nosotros al tel: (0341) 480-2238/9 (Int. 108/111).

Se entregan certificados. Importante: a las personas que concurran a los tres seminarios además se les entregará un certificado conjunto.

"Boletín Güemesiano Digital" - Biblografía

"Boletín Güemesiano Digital"

Gaucho de Güemes (E. Marenco)

El Boletín es una publicación histórico-documental de distribución gratuita y mensual destinada a quienes se interesan por conocer al Gral. Martín Miguel Juan de Mata Güemes. Fue declarado “de interés” por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, la las cámara de Senadores y de Diputados de la Nación, por las legislaturas de Jujuy, Salta, Córdoba, Corrientes, Chaco, Chubut, Mendoza, San Juan, Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Su objetivo es difundir la gesta güemesiana. Por su intermedio se pretende cimentar lazos de confraternidad e intercambiar vivencias,  conocimientos e iniciativas. Desde sus páginas se responden consultas, se exponen trabajos de investigación, documentos, anécdotas, demás.
Constituye un importante aporte a la difusión de la Gesta que tuvo por escenario nuestro actual Norte y gran parte del territorio de la República de Bolivia.

Es redactado y distribuido desde la Ciudad de Buenos Aires. Hasta el mes de julio de 2015 lleva publicados 182 números, totalizando unas 1.500 páginas. Su redacción es responsabilidad de la Académica Güemesiana, Prof. María Cristina Fernández, nacida en Salta en 1961; quién también tiene a su cargo la web www.martinmiguelguemes.com.ar

La profesora Fernández durante una de sus conferencias

El Boletín se remite por correo electrónico; puede solicitarse a: macachita@gmail.com o mariacfernandez@speedy.com.ar Se registran lectores desde lugares tan variados como: Argentina, España, Francia, Dinamarca, Noruega, Irlanda, Israel, Polonia, Alemania, Australia, Egipto, Qatar, estados unidos,  El Salvador, Bolivia, Puerto Rico, Chile y Perú.


La bandera de beneficencia "Aliados de Rosario"

Una bandera con mucha historia

La bandera de caridad compuesta en la ciudad de Rosario
Imagen tomada del libro “Flag” (Dorling Kindersley; Londres- 1989)

Por Miguel Carrillo Bascary

La serie de post identificados con esta denominación reseñarán diversas piezas vexilológicas que merecen ser destacadas por sus especiales características.

Cuando se declaró al Primera Guerra Mundial (1914 /1918) el 46% de la población de Rosario era inmigrante. Muchos de los miembros de las colectividades extranjeras fueron convocados a filas en sus países de origen y otros tantos se enrolaron voluntariamente.
También hubo otros argentinos que participaron en la guerra, como los médicos Enrique Finocchietto; Enrique Beretervide y Pedro Chutro que tuvieron señalado desempeño. Más aún, en París llegó a establecerse el “Hospital Argentino” que atendió a los heridos del frente de batalla hasta 1919. Varios navíos argentinos resultaron hundidos o se reportaron desaparecidos; ellos fueron: “Bahía Blanca”; “Toro”; “Ministro Yriondo”; “Monte Protegido”; Curamalal” y el “Argos”. El sistema económico nacional sufrió importante impacto a consecuencia de la conflagración. Lo cierto es que la Gran Guerra extendió sus angustias y zozobras hasta la sociedad argentina.

A fines del siglo XIX y comienzos del XX la ciudad de Rosario se transformó en un núcleo ferroviario de importancia. La radicación de inmigrantes de origen británico comenzó a gestarse en la década de 1860. De entonces data el establecimiento de la iglesia anglicana de Rosario (Paraguay 482) y del colegio “San Bartolomé”.

El templo comenzó a construirse en 1875 y se consagró cuatro años más tarde. Posee neto estilo inglés, con sus paredes de ladrillos rojos y techo de pizarra. Con el tiempo sumó el colegio que luego se trasladaría sucesivamente hasta su emplazamiento actual en calle Tucumán al 1200. 

Del colegio derivó el Club “Old Resian” que tiene sus campos de deportes en el barrio de Fisherton. Estas instituciones fueron el centro de la colectividad británica en la región y aún prestan señalados servicios.

Aspecto que presenta la fachada de la Iglesia Anglicana de Rosario en la actualidad

La importante colectividad británica de Rosario contribuyó de diversas formas al esfuerzo bélico y durante los cuatro años de la guerra se organizaban periódicas kermeses; tés; obras teatrales; rifas y otras actividades. De estos menesteres también formaron parte argentinos que de una u otra forma contribuyeron con su concurso.

La creatividad adquirió caracteres vexilológicos, cuando se dispuso elaborar una “charitable flag”, esto es una “bandera de caridad” (literalmente). Consistió en elaborar una bandera donde se bordaron los nombres de aquellos que contribuían con alguna suma de dinero que se remitía a Europa para atender solidariamente a los excombatientes y a sus familiares. La pieza fue una gran bandera argentina de ceremonias que se muestra en imagen, particularizada con las leyendas “Aliados y Aliadófilos – Rosario. Rep. Argentina”. Tuvo a su cargo los bordados la señora Mary Mendel. Fueron 750 las personas que contribuyeron, cuyos nombres se bordaron en forma radial, tomando al Sol como centro.

La pieza acompañó la donación y hoy se preserva en el Museo Imperial de la Guerra (Reino Unido) como silente testimonio de la ayuda prestada en tan dramáticas circunstancias. 

viernes, 17 de julio de 2015

Iniciativa institucional

Difusión de nuestro nuevo símbolo nacional

El magistrado de la Corte junto al Lic. Belgrano y el Dr. Reynoso Mantaras

En el marco del proceso de divulgación de la “Bandera Nacional de la Libertad Civil”, el ministro de la Corte Provincial de Santa Fe, Rafael Gutiérrez, en su condición de presidente de la Junta Federal de Cortes y Superiores Tribunales de Justicia, recibió de manos del Lic. Manuel Belgrano un ejemplar de la misma; lo acompañó en la ocasión el Dr. Diego Reynoso Mantaras, titular del "Instituto Belgraniano del Litoral"

En la oportunidad, el funcionario se comprometió a presentar en el próximo plenario del foro una iniciativa para que la histórica enseña sea emplazada en todos los recintos de sesiones de dichos tribunales.

La ceremonia aludida se cumplió como parte de las actividades del último encuentro de entidades belgranianas realizado en la ciudad de Santa Fe con la organización del Instituto Belgraniano del Litoral que preside el Dr. Diego Reynoso Mantaras.

sábado, 11 de julio de 2015

Jorge Messmer y su propuesta de bandera marcante argentina

Bandera de la Marina Mercante Argentina (y de la Escuela Nacional de Náutica)

Dibujo y croquis originales elaborados por el capitán de ultramar 
Don Jorge A. Messmer (1999)

Por Miguel Carrillo Bascary

     Es una verdad incontrastable una flota mercante al servicio de cualquier estado constituye una herramienta de soberanía y una fuente de riqueza de primer orden. La historia de los pueblos marítimos así lo comprueba.

Hoy Argentina destina unos u$s 5.000 millones al año para pagar fletes; pues no cuenta con barcos de su bandera para el tráfico marítimo y solo dispone de una decena para el fluvial. El comercio exterior se traslada por aguas en un 90%, si se considera el importantísimo volumen de exportaciones agrícolas y el creciente traslado de productos mineros, queda expuesto hasta qué punto dependemos de terceros países y el importante volumen de pérdida de valor nacional agregado que podría recuperarse en caso contrario.

Interesa destacar que en 1960 se creó la “Empresa Líneas Marítimas Argentinas” (ELMA), por fusión de la “Flota Mercante del Estado” (FME – creada en 1941) y de la “Flota Argentina de Navegación de Ultramar” (FANU – cuyo origen puede remontarse a fines del siglo XIX). Aunque se considera su fecha de nacimiento el 26 de mayo de 1961. Lamentablemente, entre 1991 y 1997 se liquidaron todos sus elementos y nuestro país quedó desposeído de esta verdadera industria del mar.

Bajo el término “marina mercante” se engloban las naves y servicios accesorios relativos a las actividades marítimas; fluviales y lacustres (excepto las militares) en todas sus formas; transporte de pasajeros; remolcadores; pesqueros; barcazas; transbordadores; dragas; embarcaciones deportivas; pontones; diques flotantes y hasta plataformas petroleras. En un sentido amplio el vocablo abarca las flotas privadas y las pertenecientes al Estado; en un sentido estricto, solo a estas últimas.

Argentina, con sus miles de kilómetros de litoral marítimo y su extensa red fluvial navegable debería contar con una marina mercante acorde. Esto ya fue visualizado por Manuel Belgrano cuando era secretario del Consulado de Bs. Aires y promovió numerosas iniciativas en este sentido. Su visión fue ratificada por otros próceres, como Vicente Echevarría y Francisco de Gurruchaga.

El 25 de noviembre de 1799 a instancias de Belgrano se fundó la Escuela de Náutica que debió ser el germen de la marina mercante rioplatense. Por tal motivo se considera que Belgrano es el fundador de la marina nacional. Como evidencia basta citar las palabras que pronunció al inaugurar esa Escuela: “Toda nación que deja hacer por otra una navegación que podría hacer ella misma, compromete su soberanía y lesiona gravemente la economía de sus habitantes

Cuando se cumplió el bicentenario de dicha fundación se desarrolló un extenso programa conmemorativo. Entre sus elementos figuró la emisión postal de 1999, que incorpora la imagen de la corbeta “San Francisco Xavier”, primer buque escuela de la entidad. 


La Comisión de Homenaje consideró apropiado diseñar una bandera especial para el uso de la actual Escuela Nacional de Náutica “Manuel Belgrano”. Se buscaba recordar a su creador como un tributo de todos los marinos argentinos, ya que durante su gestión “fomentó el libre comercio y demostró su preocupación para preservar las especies marinas, alentó la construcción de faros; la instalación de balizas; la limpieza de los puertos; la construcción de muelles; la promoción del seguro marítimo y muchas iniciativas coadyuvantes”. Por ello se optó por seguir la descripción que el propio prócer hizo de la primera bandera nacional izada en Rosario (blanca y celeste) y se le incorporó como símbolo específico una escarapela que suma el Sol de la Bandera nacional, todo sobre  un ancla de cepo y un tramo trunco de su cadena de leva.

El diseño surgió de los habilidosos trazos del capitán de ultramar Jorge Adalberto Messmer. El citado desarrolló una destacada trayectoria profesional que lo llevó por todos los mares del mundo; participó también en la comisión oficial que definió las características técnicas IRAM de la Bandera oficial de la Nación, plasmadas posteriormente en el Decreto Nº1650/ 2010. Aquí doy a conocer la imagen de esta bandera y las referencias técnicas de su diseño; documentación que me cedió su autor como prenda de una amistad que me honra.


Croquis que expresa las proporciones de la bandera de la Escuela Nacional de Náutica
Referencias que indican detalles sobre el diseño y determinación de la escala cromática de los elementos que componen la bandera diseñada por Messmer

Sabido es que durante la Guerra de Malvinas fueron numerosas las unidades de la Marina Mercante nacional y sus tripulaciones civiles voluntarias que participaron de las acciones. Los nombres de los dieciocho marinos mercantes caídos que constan en el monumento a la Gesta levantado en la zona de Retiro (ciudad de Bs. Aires) 

Observación:

No debe confundirse la bandera representativa de la Marina Mercante nacional con la llamada “bandera mercante nacional”. La primera hace referencia a una institución, la segunda es la enseña de tres franjas sin Sol que por muchos años emplearon los civiles y sus organizaciones cuando el uso de aquél estuvo reservado a las entidades oficiales (desde mediados del siglo XIX hasta 1985). Durante este extenso período las embarcaciones de bandera nacional y de uso no militar matriculadas en los registros nacionales emplearon el diseño sin Sol en cuyo caso recibían la denominación de "bandera mercante".

Desde la Vexilología apuntamos que cuando se usaba la “bandera sin sol” en lugares que no fueran elementos marineros no militares, ésta debía caracterizarse como como “bandera de uso civil” (o "bandera civil", a secas)

Conocer más y mejor:

En la web de Histarmar se hallará una excelente fuente de información sobre la Marina Mercante y sus buqueshttp://www.histarmar.com.ar/BMA-Historias.htm

Sobre una visión actual de la misma (julio 2015) puede verse: http://www.lanacion.com.ar/1808630-a-la-deriva-el-ocaso-de-la-flota-mercante-argentina 

Para la historia de la Escuela Nacional de Náutica consultar: http://www.escueladenautica.edu.ar/ESNN_html/INI-04.html


La historia de las diversas flotas del Estado puede consultarse en: https://aspataro.wordpress.com También puede recabarse un mayor detalle en http://maquinistasnavalesargentina.blogspot.com.ar/2008/01/empresa-lineas-maritimas-argentinas.html



domingo, 5 de julio de 2015

El nuevo símbolo nacional en la prensa

La "Bandera Nacional de la Libertad Civil" en la prensa:



Publicación en la edición impresa y digital del 3 de julio de 2015 (San Salvador de Jujuy)

La historia del nuevo símbolo patrio

El impulsor del proyecto de ley sintió curiosidad por la enseña gracias a los estudios de su abuelo, Joaquín Carrillo. El primer proyecto para que la bandera provincial sea declarada símbolo patrio histórico fue realizado en 1993.

Entrevista de Valeria Alfaro (de “El Tribuno” - Jujuy) 



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Publicación en la edición impresa y digital del 1º de julio de 2015 (Rosario, provincia de Santa Fe)

Bandera de la Libertad Civil

Por iniciativa del autor, y luego de 3 años de trámites parlamentarios, legisladores jujeños lograron convertir en ley la creación de la enseña que Belgrano legó en 1813 para reconocer el patriótico sacrificio de los llamados “desconocidos de la Historia”.

Entrevista de Santiago Baraldi (de “El Ciudadano” – Rosario) 



viernes, 19 de junio de 2015

Leído en el diario "La Nación"

La otra bandera de Belgrano 

Carta de Lectores publicada por el diario "LA NACION"; del día 19 de junio 2015

Fuente:    www.lanacion.com/1803023-cartas-de-los-lectores


Por ley Nº27.134 publicada hace pocos días, los argentinos tenemos un nuevo símbolo de carácter histórico; es la Bandera Nacional de la Libertad Civil creada por Belgrano el 25 de mayo de 1813 y dada a los jujeños por los sacrificios del pueblo llano en las luchas por la Emancipación. El término “libertad civil” equivale al concepto “Estado de Derecho”, indica que las autoridades deben ajustarse a la ley, respetar los derechos ciudadanos y desterrar la arbitrariedad. Su paño blanco, alude a las Prov. del Río de la Plata; lleva un escudo, basado en el Nacional; la punta del gorro es un pompón, la “mascaypacha”, símbolo de la soberanía Inca. Desde 1996 es bandera oficial de Jujuy y se guarda en su Casa de Gobierno. La ley dispone su uso ceremonial y popular e incorpora un emotivo reconocimiento al pueblo jujeño por preservar la única bandera probadamente belgraniana llegada hasta nosotros. Su originalidad está probada por decenas de documentos. Fue reconocida como reliquia histórica de primera magnitud por numerosas provincias y hasta por el Gobierno nacional. Varios los países usan estas especies de “segunda bandera”; el más conocido para nosotros es Uruguay.

 Miguel Carrillo Bascary (miembro de Número del Instituto Nacional Belgraniano)

Libros destacados

“Historias casi desconocidas de la Historia argentina”


                 Título del nuevo libro que nos regalan Juan Manuel Peña y José Luis Alonso; dos eruditos investigadores que nos están acostumbrando a una amena lectura y una copiosa información obtenida de sus expediciones a los repositorios más recónditos del país y del exterior. 

En “Historias ” (Biblos; 191 págs.) hallamos 22 trabajos a cuál más interesantes, pero para los amantes de la Vexilología hay varios que inmediatamente captan nuestra atención:

  • El Pendón real y el escudo de Bs. Aires” nos recuerda el porqué campea un águila en la bandera de la Gran Aldea.
  • Las banderas perdidas del Virreinato”, a partir de esta comunicación podemos acompañar a los autores en sus pesquisas en pos de las enseñas capturadas por los invasores ingleses en 1806; un periplo plagado de incidencias que les llevaron a enmendar los errores de catalogación de las piezas que estuvieron depositadas en una catedral, en el Bco. de Londres hasta donde hoy se encuentran, cosa que no revelamos para mantener la intriga de los futuros lectores. 
  • Las banderas de los negros en la época de Rosas”, nos dicen de estos emblemas de la diversidad étnica que destacan los aportes de la negritud a la historia nacional, una temática que día a día suma nuevas facetas. 
  • Una bandera argentina en la Guerra del 14, alude al emotivo recuerdo de una pieza que supo de los horrores de las trincheras en aquella cruel conflagración. 
Tampoco tienen desperdicio los otros aportes, para los que gustan de la los mares y navíos contabilizamos otros seis trabajos entre los que destacamos “Vicisitudes del corsario George Key”. Para los que se remontan por los aires nos presentan un interesantísima nota sobre los dirigibles argentinos.


En el 2012, Alonso y Peña se dieron el gusto de publicar “LA VUELTA DE OBLIGADO Y LA VICTORIA DE LA CAMPAÑA DEL PARANÁ” (Biblos; 190 págs.) lo que celebramos cumplidamente. El libro tiene la originalidad de no agotarse en la épica de Obligado, sino que pone en justa perspectiva la serie de acciones de armas que integraron la campaña del Paraná; una cadena de encuentros con balance decididamente favorable a las fuerzas nacionales. Pasamos revista al contexto internacional; la situación política interna; los preparativos bélicos y el desarrollo de los combates relatados con toda naturalidad e ilustrado con los resultados de una extensa investigación. También es de sumo interés el panorama que hoy presenta el escenario de Obligado.

La veta de vexilólogos de los autores se pone en evidencia cuando tratan: “Las banderas de Obligado- Últimas investigaciones”; “La bandera inglesa tomada en Obligado” y “Cañones de Obligado”; trofeos de una y otra parte que son valiosas reliquias del pasado nacional. El primer relato luce particularmente interesante pues acomoda los hechos vinculados a una temática que ha sido muy debatida por la historiografía; Peña y Alonso concretan su trabajo con todo rigor metodológica y sin miopías ideológicas.

domingo, 14 de junio de 2015

Nuestra historia tergiversada

Nuestra Escarapela y un relato inaceptable

Primera escarapela nacional (Rosario, febrero de 1812)

Por Miguel Carrillo Bascary

Convencionalmente, todos los 18 de mayo de cada año los argentinos recordamos a nuestra Escarapela. Ese emblema de nacionalidad que hoy lucimos con el orgullo de nuestro pasado y como anhelo de nuestro futuro como sociedad, es la divisa guerrera que el Triunvirato decretó formalmente a pedido del entonces coronel Manuel Belgrano, consagrando un uso previo y espontáneo cuyos orígenes no están suficiente esclarecido.
Contra lo que nos inculcaron por años no es un símbolo nacional, lisa y llanamente es un distintivo que nos particulariza como argentinos. Nuestros símbolos son: la Bandera; el Escudo, el Himno (fueron definidos por el Decreto Nº10.302 de 1944, una norma imperfecta pues también trata de los atributos del Poder Ejecutivo) y, según la reciente ley Nº27.134, también lo es la “Bandera Nacional de la Libertad Civil”.

Sabemos, fuera de toda duda que nuestra escarapela no nació en la “Semana de Mayo” de 1810 como sostuvo la historiografía oficial en base a la recopilación que realizó Mitre a mediados del siglo XIX. La leyenda de French y Beruti, comprando las cintas en la Recova es solo eso, una leyenda almibarada y poéticamente ensalzada; difundida hasta el hartazgo durante todo el ciclo escolar. Lo que ya resulta imperdonable es que se siga enseñando como verdad revelada, cuando ya hace tres generaciones que una investigación emprendida sobre bases documentales, mucho más concreta y rigorista esclareció que aquellas “primeras escarapelas” no fueron celestes y blancas.

Fue hace nada menos que 77 años que el vicealmirante Ismael Galíndez, el general de división Francisco Medina y el profesor Federico Santa Coloma Brandsen, miembros de la comisión oficial convocada para investigar sobre los símbolos nacionales, dio a conocer el informe sobre los enjundiosos estudios que habían emprendido desde tiempo antes. Sus conclusiones vieron la luz en 1941 mediante en la publicación titulada “French y la divisa de Mayo” (editorial Círculo Militar. Bs. Aires; 60 páginas). 
Entre sus manifestaciones finales los autores indicaron algo que hoy mantiene toda su lozanía y fuerza ante los embates de la realidad: “Entendemos que la Historia debe ser una precisa reconstrucción del pasado y fuente de ejemplares enseñanzas. Ambas cosas imponen exactitud, como el retrato y la doctrina”.

Como destacábamos, han pasado 77 años ya y la leyenda se resiste a desaparecer; más aún continúa explayándose por la trama del espacio virtual y en la prédica docente a las nuevas generaciones, mientras cada obra de teatro escolar aporta su grano de arena para un monumento al despropósito. Se mantiene así un error que hoy resulta inadmisible.

Correspondió a Rosario ser el lugar donde por primera vez se lució en forma oficial la escarapela nacional. Conocemos bien que Belgrano la solicitó al Triunvirato, sin especificar cuáles debían ser sus colores. El decreto que la definió lleva fecha 18 de febrero de 1812; y considerando que el despacho de partes militares entre Bs. Aires y Rosario demandaba unos dos días, es factible que Belgrano haya recibido la novedad el 20 de ese mes. 
No es aventurado afirmar que las rosarinas de entonces fueron convocadas por él y que debieron aplicarse activamente a preparar las escarapelas destinadas a la guarnición que iba dotar las baterías “Libertad” e “Independencia”. Tampoco hay certeza de su número pues los autores difieren, serían entre 600 y 800 efectivos. Mucho trabajo debieron empeñar las rosarinas para alistar las escarapelas que se habrían lucido por primera vez en la ceremonia del 27 de febrero donde se izó nuestra Bandera nacional.

Fue así que ese pequeño poblado recostado a la vera del Paraná, ese paraje denominado Capilla del Rosario resultó a la vez, “cuna de la Bandera y de la Escarapela”.
Aquella primigenia escarapela no era similar a la que hoy conocemos… pero esta es otra historia. Volveremos sobre ello.


Los calendarios escolares conmemoran el “día de la Escarapela” el 18 de mayo. Los avatares de tal referencia están debidamente documentados en www.me.gov.ar/efeme/18demayo/18demayo.html al que remitimos.