miércoles, 25 de marzo de 2020

Fantasías en banderas provinciales

Banderas de provincias argentinas a la japonesa

Córdoba

Jujuy

Los ejemplos que considero mejor logrados

Por Miguel Carrillo Bascary

La Vexilografía, disciplina que estudia el diseño de banderas suele aportarnos interesantes ensayos concebidos por entusiastas del diseño.

Seguidamente les presento una notable producción, lamentando mucho no poder identificar a la persona merecedora del crédito ya que sobre ella solo puedo aportar el link desde donde tomé las imágenes: https://imgur.com/a/nVGpoXV Mis disculpas y el compromiso de dar a conocer su filiación si la misma me fuera notificada.

En la oportunidad el artista toma como referencia las banderas de provincias argentinas y las reformula conforme el estilo de las enseñas correspondientes a las prefecturas del Japón.

Las mismas se caracterizan por emplear paños de colores vivos, algunos de ellos poco usados en Vexilología, cargados de símbolos representativos de cada jurisdicción.

Observar sus comentarios que justifican el diseño definido.



Nota: con respecto a la bandera de La Pampa, coincido particularmente por el autor que elige un típico diseño de los aborígenes locales; oportunamente cuando esta provincia aún no había adoptado su divisa particular presenté un proyecto de ley a su Legislatura en el que fundamentaba la procedencia de que el diseño a elegir se formara con base en los que tradicionalmente se empleaban para los ponchos de ese origen.

martes, 24 de marzo de 2020

El automovilismo y su abanderado

Oscar Gálvez,  sinónimo del Turismo Carretera

Oscar Gálvez, portando la bandera de la Asoc. Corredores de T. C.

Por Miguel Carrillo Bascary
La especialidad

Es la categoría más antigua del mundo, luego de Indianápolis, se inició el 20 de junio de 1937 con su primer “Gran Premio” que ganó Ángel Lo Valvo (Ford). Sus cultores, mecánicos/pilotos, fueron verdaderos pioneros que abrieron las sendas que con los años evolucionarían en la trama de rutas que permitió el desarrollo del automóvil en Argentina. Las carreras de entonces se desarrollaban por primitivas sendas en durísimas condiciones para hombres y máquinas; de forma que su extensión era de miles de kilómetros, con los que unían las diversas ciudades del interior del país.

En la década de 1940 se declaró abiertamente la lucha entre Ford, cuyas principales figuras fueron los hermanos Juan y Oscar Gálvez (luego se les sumarían Dante y Torcuato Emiliozzi) y Chevrolet marca de la que Fangio, José F. González y Eusebio Marsilla fueron sus figuras más destacadas. Estas máquinas era cupés de origen norteamericano, muy modificadas por el talento de los preparadores argentinos.

En 1948 el TC protagonizó la mayor gesta del automovilismo continental, el “Gran Premio de la América del Sur” que unió las ciudades de Buenos Aires (Argentina) y Caracas (Venezuela), que vio vencedor a Domingo Marimón (Chevrolet); Oscar Gálvez quién pudo haber ganado fue desclasificado por una causa reglamentaria que no radicó en su máquina. Al retorno de la troupe, desde Lima (Perú) a Buenos Aires, triunfó Oscar Gálvez en forma inapelable.


Evolución, decadencia y resurrección

En 1967 el panorama cambió radicalmente con la presentación del Torino, basado en un compacto norteamericano rediseñado para su lanzamiento comercial en Argentina. El equipo preparado por Orestes Berta debutó con el triunfo de Luis Gradassi en la Vuelta de San Pedro e impuso una hegemonía con visos de modernidad que opacaron a las populares cupecitas tradicionales. El campeonato de ese año lo obtuvo Eduardo Copello, y de esta manera se rompió la hegemonía Ford/Chevrolet que se mantenía desde hacía décadas.

Desde entonces la categoría comenzó a cambiar para derivar en los Sport Prototipos Argentinos, especialidad que alcanzó un desarrollo técnico excepcional al par que el TC languidecía. Sin embargo, los costos determinaron que SPA se extinguiera en pocos años. Los numerosos accidentes mortales registrados en las competencias de TC en ruta abierta hicieron que se prohibieran, con lo que pudo haber desaparecido, pero se reinventó y se transformó en una especialidad pistera sumamente sofisticada, tal como se la conoce en la actualidad.

En este contexto se desarrolló la Asociación Corredores de Turismo Carretera, que se fundó el 30 de agosto de 1960, como una agrupación de pilotos que debía velar por sus intereses. A mediados de los años 70 comenzó a fiscalizar las competencias de la especialidad.
Logotipo de la entidad que define su bandera

Oscar Alfredo Gálvez, el abanderado

Oscar en la tapa de la prestigiosa revista deportiva
  
Nacido en 1913 y falleció en 1989, fue un extraordinario piloto que compitió también en las pistas de Europa (Grand Prix, antecesora de la F 1) y supo demostrar con un resonante triunfo sobre los mejores ases de entonces. Fue en el G. P. de Palermo, en 1949; con un Alfa Romeo. Entre sus derrotados figuró Alberto Ascari (luego doble campeón mundial de Fórmula 1); Fangio (5 títulos ecuménicos) y Nino Farina (primer campeón de F 1, en 1950). Lo hizo bajo una torrencial lluvia; segundo fue Fangio ¡a dos vueltas!

Gálvez, triunfa en Palermo (6 de febrero de 1949)

Sin duda su más brillante campo de acción fue en el TC donde obtuvo 43 triunfos y cinco campeonatos. Su carrera se prolongó hasta 1963, siempre con Ford. Había debutado a los 24 años.

Uno de sus coches de T.C.; hoy en el Museo "J. M. Fangio"

La popularidad de Oscar fue enorme y su leyenda se prolonga hasta la actualidad. Dotado de gran calidad humana gustaba relatar con todo detalle sus anécdotas deportivas y lo hacía con sensación de presencia. Hoy el principal autódromo argentino, el de Bs. Aires, lleva su nombre, asociado al de su hermano Juan, que murió en una competencia.

Portada del autódromo que lleva su nombre

En la foto que preside esta entrada los vemos a Oscar desfilando por su pista y portando con orgullo la bandera de la ACTC en oportunidad en que la pista fue bautizada con el nombre de su hermano.

La bandera

Esta bandera, negra, con las siglas de la entidad, con el tiempo fue reemplazada por una de color blanco, lo que queda testimoniado por las fotos que se acompañan.


Para los aficionados al automovilismo la figura de Oscar portando la divisa de la ACTC está íntimamente enraizada en la historia de la categoría. Un dignísimo abanderado de la pasión tuerca que fue su vida.

Ya retirado, Oscar posó sobre su legendario Alfa Romeo de 1949


lunes, 23 de marzo de 2020

Iconografía en clave vexilo-hagiográfica

La carroza de San Francisco de Asís



Por Miguel Carrillo Bascary

Nuestro amigo “Miguel Tucumanense” da a conocer en su siempre interesante Facebook, un antiguo lienzo enmarcado, que se encuentra en el Convento de Santo Domingo, en Tucumán, cuya desocupación anunció recientemente la Orden Seráfica en respuesta a los escases de vocaciones y como una forma de reordenar sus recursos en orden a su vocación misionera. Por su contexto podría datar de finales del siglo XIX y, en principio no tendría mayor valor pictórico.

Sin embargo. en su modestia y simplicidad la imagen me llamó la atención, lo que justifica su análisis. Este tipo de láminas tenía propósitos netamente didácticos, por lo que nos han quedado como evidencia de otros tiempos en la comunicación de conceptos abstractos.

La pieza repite un tema tradicional en la iconografía franciscana, que intentaré reseñar:

La figura central es el mismísimo San Francisco de Asís, que fundó la Orden Franciscana, conjunto de comunidades religiosas cuya primera expresión fueron los Frailes Menores, establecidos en 1209. Comparte el protagonismo con la Virgen María, a la que me referiré luego. 

Precisamente, el Santo va revestido del hábito marrón que caracteriza a esta rama de la Orden, quien se desplaza en la posición del conductor de la carroza que lo contiene. Según la regla, lleva su cabello tonsurado, evidenciando su consagración a los votos de obediencia, pobreza y castidad. En su mano derecha, resaltando la preeminencia de este lugar de protocolo, lleva una bandera blanca con el emblema de la Orden. Esta carga sobre su paño blanco, dos brazos cruzados, uno está revestido, el de Francisco, y el otro desnudo, como el que presentó Cristo en la Cruz. Este último muestra la llaga del clavo, mientras que, en el primero, destaca el estigma que recibió el Seráfico durante su vida. Significativamente falta la Cruz, que tradicionalmente suele componer la tríada.

No es una bandera cuadrangular, sino que tiene forma de triángulo, según las que habitualmente empleaban los señores feudales para identificarse con sus huestes. En consecuencia no se trata de un vexilo institucional, sino de un verdadero estandarte de guerra.

Más atrás, en la posición de honor en un vehículo de tracción a sangre, se encuentra la Virgen María en su advocación de la Inmaculada Concepción, caracterizada por la Luna a sus pies. Viste los tradicionales colores marianos, túnica blanca y manto celeste. Se presenta con sus manos unidas, orantes ¿en impetración a su Divino Hijo por el éxito de la obra franciscana? Por detrás de la figura se observa una nube, elemento que la resalta en la composición y que remite a la nube con que Dios fue percibido por los israelitas durante el Éxodo; motivo que también aparece en otros momentos de la Historia Sagrada. El detalle que la superior jerarquía de María a despecho de su menor tamaño y la ubicación en el plano, se revela en la posición girada de la cabeza del Santo que mira amorosamente a nuestra Madre común.

Con relación a la Virgen, pareciera haber una contradicción entre la centralidad del Santo en el cuadro, pero entiendo que este es un recurso que el artista eligió para destacar que el protagonismo en la lámina, que se desplaza a la persona de mayor trascendencia, es decir, la Virgen María.

La carroza, blanca en metáfora de la pureza de la acción de la Orden, es arrastrada por los tres animales simbólicos de los Evangelistas: Juan (el águila), Marcos (el león) y Mateo (el buey). Los sobrevuela un ángel con una trompeta, anunciando el mensaje evangélico.

La composición posee un gran dinamismo, ya que parece marchar a impulso de estos tres seres vivientes, mientras aplasta con sus ruedas al dragón de siete cabezas con que el Apocalipsis de San Juan alude al demonio. Con su tren trasero arrolla dos figuras humanas, casi confundidas entre sí; ambas aferran sendos libros; representando a los escribas y fariseos, enemigos históricos de las enseñanzas de Cristo, cuya cortedad de miras los esclavizaban al texto del Antiguo Testamento.

Completa el conjunto un querubín, que sostiene en sus manos una palma (símbolo multivalente que en principio podemos decir que remite al mérito en el desempeño de la misión y también al martirio) y una vara de lirios (emblema de la pureza, con que la misma debe cumplirse), su manto es rojo, imagen de la sangre del martirio de los muchos hijos de Francisco que dieron este supremo testimonio de amor por Cristo.

Los elementos descriptos sobrevuelan un vago paisaje terrestre, como si se encontraran en una dimensión dual, entre el Cielo y el Mundo, como ocurre con la vida humana en la Historia Universal.

La reproducción lamentablemente no es buena y se nos presenta algo desenfocada; lo que es una lástima.

Emblema de la Orden en dos versiones:

Antigua

Moderna

sábado, 21 de marzo de 2020

Monedas Patrias y Escudo Nacional

"Las Primeras Monedas Patrias y los orígenes del Escudo Nacional"


Este Blog quiere compartir con los amigos interesados de todo el mundo la excepcional obra que nos proporciona con generosidad el experto Luciano Pezzano, del “Centro Filatélico y Numismático de San Francisco” (Córdoba)

Allí se desarrolla una erudita crónica cuya temática expresa el muy bien elegido título. Es indudable que el Escudo Nacional argentino tiene como fuente inmediata al sello de gobierno que mandó componer la Asamblea General Constituyente reunida en Bs. Aires en 1813, lamentablemente la pérdida de sus actas ocurrida a mediados del siglo XIX nos ha privado de contar con las referencias más básicas.

Por fortuna, la corporación dispuso en paralelo acuñar “las primeras monedas patrias” que expresan acabadamente la decisión emancipadora y la mutación del régimen revolucionario hacia una nueva identidad estatal.

El testimonio de esta acuñación nos proporciona interesantísimos elementos para estudiar el proceso. Queda en el misterio el origen material primario del diseño que con toda evidencia provendría de los revolucionarios franceses, del que trata otro trabajo excepcional “La historia del escudo nacional argentino, su origen”, de Jorge Olarte. (Bs. Aires, 2011)

El ensayo de Pezzano analiza meticulosamente la temática hasta el punto de hacernos conocer los nombres del personal de la Casa de Moneda de Potosí implicado en el proceso; Nos ofrece imágenes desconocidas a todos los estudiosos de la Semiótica que no contamos con versación Numismática.

La edición está muy bien lograda y se complementa con interesantes notas y una amplia bibliografía. Muy recomendable.

Sinceramente, muchas gracias

Miguel Carrillo Bascary

La publicación original

Consta en la web de la “Federación de Entidades Numismáticas y Medallistas Argentinas” http://www.fenyma.org.ar/

Trascribo su presentación:

Estimados amigos, en estos tiempos difíciles, y en línea con la decisión de editoriales y bibliotecas de todo el mundo, el Centro Filatélico y Numismático de San Francisco ha decidido poner a disposición de la comunidad numismática su publicación "Las Primeras Monedas Patrias y los orígenes del Escudo Nacional", de Luciano Pezzano, cuya versión impresa se encuentra agotada desde hace tiempo.
La obra puede descargarse completa y gratuita de: http://www.fenyma.org.ar/IndiceTrabajo/Ver/13
Estamos seguros es un aporte de utilidad para profundizar nuestros conocimientos en especial acerca de nuestras primeras Monedas Patrias y nuestros símbolos nacionales.
Agradecemos enormemente al autor y a la Institución por el gran gesto de compartirlo libremente a través de la Federación.
Consejo Directivo.

jueves, 19 de marzo de 2020

La "bandera" de San José

San José y las banderas


                                                                  Por Miguel Carrillo Bascary

En este día la Iglesia celebra la memoria de San José, padre adoptivo de Nuestro Señor Jesús.

Ante el drama que afecta a toda la Humanidad los invito a pedirle con toda confianza que interceda por todos. Para esto transcribo una oración tradicional :

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio. Por aquella caridad con que la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, te tuvo unido y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su sangre adquirió Jesucristo, y con su poder y auxilio socorras nuestras necesidades.
Protege, providente custodio de la Divina Familia, a la escogida descendencia de Jesucristo; aparta de nosotros toda mancha de error o de corrupción; asístenos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas; defiende a la santa Iglesia de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protégenos con perpetuo patrocinio, para que, a ejemplo tuyo y sostenidos por tu auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén

Como excusa reflexiono que, si San José debiera tener una bandera, ella debería representar al trabajo manual, a través de alguna herramienta de carpintería y una vara de lirio blanco, símbolo de la pureza y de castidad en su vida consagrada al cuidado de Jesús y de la Virgen María.

Este lirio fue imagen de la pureza desde la Antigüedad clásica. La flor se presta fácilmente como un símbolo apropiado para simbolizar la Resurrección: su bulbo aparentemente sin vida, enterrado en el suelo representa la tumba de Cristo; que de la tierra fría resucita.


Y si debiera adoptar un blasón, en el mismo podría figurar la Estrella de David, por cuanto pertenecía a su linaje.

A continuación, reseño algunas banderas que identifican a provincias y ciudades que llevan el nombre de San José:

San José de Suaita (Santander, Colombia)

San José de la Providencia (Costa Rica)

San José de Caldas (Colombia)

San José de Guaviare (Colombia)

San José (California, Estados Unidos)

San José del Valle (Andalucía, España)

San José (Misiones, Argentina)

San José de Minas (Ecuador)

San José de la Esquina (Santa Fe, Argentina)

Departamento de San José (Uruguay)

lunes, 9 de marzo de 2020

Belgrano y Ntra. Sra. del Rosario. Un evento con historia

Nuestra Señora del Rosario y el coronel Manuel Belgrano


El coronel Manuel Belgrano ingresa en la pequeña capilla. En la semioscuridad destaca el altar en donde luce la nívea imagen de Nuestra Señora. Con su brazo izquierdo lleva al Divino Niño; de su mano derecha pende el Rosario que identifica la advocación. El Coronel pone su rodilla en tierra; se persigna y se adelanta lentamente. Llega al pie del altar y se arrodilla en un reclinatorio, inclina su cabeza y se recoge en oración.

Con esta composición terminó el recorrido histórico evocativo del pasado 27 de febrero, aniversario de la creación de la Bandera nacional que con la organización de la Secretaría de Turismo de la Municipalidad; del Programa Rosario cuna de la Bandera y de la Parroquia de La Catedral estuvo a cargo del doctor Miguel Carrillo Bascary. El titular de la parroquia, presbítero Osvaldo Mascerola recibió a los visitantes y acompañó al recorrido.

Participó un plurifacético conjunto de 86 personas que siguieron con atención cada una de las referencias que el guía iba señalando.

Los participantes en el atrio del templo

De esta forma, se pasó revista al propósito de la presencia del entonces coronel Belgrano en el poblado del Rosario cuando se iniciaba el año de 1812; a la realidad socioeconómica e institución de la región y a los vínculos de amistad que unían al prócer con una familia local, los Echevarría. También, al hecho histórico de la creación de la Bandera; a las diversas hipótesis sobre su diseño original; al vínculo que puede establecerse entre las advocaciones marianas que tuvieron significación en la vida del pro-hombre. Asimismo, se comentó sobre el magnífico Altar Mayor que la feligresía dedicó a la imagen que se venera.

Durante la explicación del vitral que recrea el histórico acontecimiento

En el núcleo central de la exposición los presentes descendieron hasta el Camarín que guarda la imagen histórica de Nuestra Señora del Rosario, único testimonio material de aquel Rosario de 1812 que cuenta con certificación documental.

De esta manera se recreó por primera vez el momento en que el coronel Manuel Belgrano oró ante la imagen de la Virgen María que existía en la humilde capilla del Rosario, confiando en su intercesión ante Dios Nuestro Señor sus preocupaciones; anhelos y proyectos, en aquel pequeño poblado que hoy es la ciudad de Rosario.

En ese lugar se explicó la íntima devoción que Belgrano tributó a la Virgen a lo largo de toda su vida y el significado que entrañaba el juramento de promover la verdad de la Inmaculada Concepción de María que prestó cuando ingresó a la Universidad de Salamanca. Además, se abundó sobre la religiosidad y el catolicismo práctico del prócer.

El actor Julio Chianetta, caracterizado como el “coronel Manuel Belgrano”, supo dar a su rol el carácter que demandaba su protagonismo hasta el punto en que cuando se produjo su retiro los asistentes estallaron en aplausos. Su colaboración en el proyecto fue decididamente fundamental. Interesa señalar que, en días previos, cuando se dio a conocer este particular aspecto del evento en el diario “El Ciudadano” (versión digital) obtuvo más de 42.000 likes.

En el curso del recorrido se mostró una réplica de la llamada “bandera de la Virgen” que el general le entregó en 1812 junto a su bastón de mando en agradecimiento por el triunfo obtenido en la batalla de Tucumán; una pieza olvidada por la historiografía que se presentó por primera vez en la ciudad de Rosario.

Mostrando la bandera que Belgrano entregó a la Virgen de la Merced

El evento contó con la adhesión del ETUR; del Instituto Folklórico “El Hornero” y del Instituto Nacional Belgraniano. La Lic. María Alejandro Santángelo fue eficaz coordinadora del evento.

Compartimos un pequeño album con fotos del evento

Otro momento de la exposición a cargo del Dr. Miguel Carrillo Bascary

Los participantes se dirigen hacia el crucero de la nava

Los participantes, ante la imagen histórica que conoció Belgrano

Otra toma en el Camarín que guarda la santa imagen

El momento cúlmine del evento
El "coronel Manuel Belgrano" orando ante la histórica imagen
único elemento que subsiste de aquel Rosario que vio nacer a la Bandera en 1812




domingo, 8 de marzo de 2020

Nuevo homenaje al General Belgrano

Nuevo “habitante” en el Parque Nacional a la Bandera

Foto: Franco Trovatto (Municipalidad de Rosario)

 Por Miguel Carrillo Bascary

Uno de los acontecimientos con que se honró a Belgrano en el día en que se recuerda la creación de la Bandera Argentina, fue la colocación de una significativa escultura en la ciudad de Rosario, donde fue izada por primera vez en el año 1812. Hoy luce en plenitud enmarcada por el Monumento y el río Paraná, integrada al Parque Nacional a la Bandera que trascurre en paralelo a la avenida que recuerda al prócer.

La obra fue concebida por Oscar Mosquera y Eugenio Saux; quienes ya cuentan con otras realizaciones parecidas.

Fue elaborada por los obreros del astillero Tandanor, que depende del Ministerio de Defensa de la Nación que la donó a la Municipalidad de Rosario en el marco del “Año Belgraniano”. Santiago Mazzulla, gerente de Proyectos de Tandanor y un grupo de empleados del mismo participaron emocionados de la inauguración.

Tiene características muy especiales ya que como resulta de la imagen constituye un perfil calado de Manuel Belgrano que se corresponde con uno de los retratos para los que posó ante el artista Casimir Charbonnier, en oportunidad de su estancia como diplomático en Londres (1815).

Consta de una sola pieza de acero naval de 16 milímetros de espesor, cortada mediante un pantógrafo industrial. Mide 3,74 metros de ancho por 2,81 metros de alto y suma un peso algo superior a los 700 kilos. Se emplazó colocó sobre una base de 6,5 m3 de hormigón armado de alta resistencia.

El arquitecto Sadoux se expresó al respecto: “Nosotros teníamos la idea de que Belgrano se vinculase más con el río, y desde el Ministerio querían que se viera desde los coches y que tuviera un vínculo con el Monumento, y de esta manera yo creo que quedó mejor de lo pensado”.

Un momento durante el acto del descubrimiento

El descubrimiento de la obra se concretó en el curso del acto oficial cumplido el pasado 27 de febrero, con asistencia del Presidente de la Nación; autoridades nacionales, provinciales, de la Municipalidad de Rosario y público. Entre los invitados especiales se encontró un descendiente directo del prócer, el Lic. Manuel Belgrano Lastra, presidente del Instituto Belgraniano de Rosario. La misma fue formalmente recibida por el intendente de la ciudad, Dr. Pablo Javkin.

Un destacamento de los históricos regimientos “Patricios” y "Brigadier General Tomás de Iriarte", escolta del Ministro de Guerra. La banda militar “Tambor de Tacuarí”, perteneciente al primero de los nombrados dio especial marco al acontecimiento.

Las características de la otra expresan al general Belgrano de tal forma que no se inserta agresivamente en su privilegiado entorno, sino que se integra en plenitud transparentándose con el parque y sumando al río Paraná. Analizada desde su reverso se identifica con el Mástil Mayor donde ondea la Bandera nacional, con la Torre del Monumento que le rinde homenaje y con el perfil de las construcciones aledañas.