martes, 18 de agosto de 2026

“23 de agosto - Éxodo Jujeño", incógnita sustancial

La obra que ¿revela a su autora?

"Marcha 23 de agosto"

Por Miguel Carrillo Bascary

Entre los tesoros históricos y artísticos que guarda la provincia de Jujuy existe un gran cuadro pintado con brillantes colores que representa el más dramático momento que debió afrontar su pueblo. En el registro patrimonial se lo denomina “Marcha 23 de agosto" pero, con mayor apego histórico también se lo nombra como "23 de agosto - Éxodo Jujeño[1]".

A poco que se mire expresa emociones que evocan aquellos cruciales momentos en que, por orden del general Manuel Belgrano, los jujeños dejaron tras de sí tierra arrasada, su propia tierra, sus hogares. Fue el 29 de julio de 1812, el día en que Belgrano cerró la marcha ante la previsible represión de Tristán que marchaba a la vanguardia hispana. Con esta despoblación se intentaba restar apoyo material al implacable avance realista que se precipitaba desde la Quebrada de Humahuaca después de anegar en sangre la ciudad de Cochabamba[2]. Se trataba del mayor peligro por el que atravesó la Revolución de Mayo. La Historia prueba que se superó felizmente con el triunfo alcanzado en la batalla de Tucumán, que se libró el 24 de septiembre en las afueras de esa ciudad.

En algún momento de la década de 1940, una mente inspirada y una mano hábil concibieron plasmar aquella epopeya en un gran panel de madera que testimoniara ese inmenso sacrificio. Por un ignoto arcano no quedó registro que certificara su autoría. Se encuentra en el Museo Histórico Provincial de Jujuy “Juan Galo Lavalle” y, precisamente, se muestra en la Sala “Éxodo Jujeño”.

Imagen que consta en la ficha del Museo

Su ficha museológica[3] indica que ingresó "por donación", sin que conste el benefactor, ni la fecha del acto; mide 200 x 150 cm. En el ángulo superior izquierdo se lee "23 DE AGOSTO DE 1812".

Hay quienes dicen que no tiene autor, sino autora, y que Léonie Matthis, debería llevarse el crédito. Otro factor a su favor es que, hasta el momento, los expertos no han postulado a otro artista que acredite referencias suficientes para discutir esta atribución.

“Leonie Matthis” (Francisco Villar, 1929)[4]

Veamos lo que favorece a Matthis. Desde que conoció la provincia de Jujuy en 1920, supo pasar largas temporadas en Tilcara, a donde fue invitada por su colega José Antonio Terry, hijo (1878-1954) que residía allí[5]. Léonie quedó fascinada por el paisaje de la Quebrada de Humahuaca, por sus sombras, sus colores, su silencio y su gente. Desde entonces la familia que formaba con su esposo, Francisco Villar, hizo de la localidad su lugar de veraneo[6], al que llegaba tras alquilar un vagón completo del ferrocarril para trasladarse desde y hacia Buenos Aires, como por entonces era usual. Con el tiempo, las temporadas estivales se alargarían abarcando largos meses en que la artista pudo consagrarse a sus bocetos, telas y pineles.

En 1939 recorrió Bolivia y el Perú, lo que también inspiró muchas de sus obras, particularmente la serie "Viaje al país de los Incas". Además, se le cuentan viajes a Bariloche, Misiones, Uruguay y el Brasil, lo que expresa un enamoramiento declarado por captar con sus propios ojos los ambientes que serían materias de sus obras. A título de ejemplo se presenta la siguiente:

Conocida como “Casona en la Quebrada de Humahuaca”, 
ilustra el Cabildo del poblado de Purnamarca

Fotografía reciente [7 ] 

Hay otros factores que abonan que se atribuya a Matthis el cuadro del “Éxodo”, entre ellos su luminosidad y colorido, la perspectiva de los cerros, y la correspondencia histórica de las vestimentas. Los grandes formatos no eran desafíos para la autora, como lo evidencian muchas de sus obras más conocidas. A lo expuesto resta otro dato que podría ser capital para fundamentar la autoría, la data en que se ejecutó, esto es la década de 1940, en la que Matthis trabajó intensamente en Jujuy.

Pero, además, hay un factor emotivo que la caracteriza. Se estima que una persona de su sensibilidad, dedicada en cuerpo y alma a la recreación histórica, no pudo permanecer indiferente al significado que la epopeya del Éxodo tiene para el pueblo jujeño. Cada nacido en esa provincia se reconoce heredero de las mujeres y hombres que protagonizaron ese supremo sacrificio en el altar de la Patria. Esto lo experimente quien ha tenido el privilegio de recorrer la provincia, hasta el más humilde changuito sabe contar sobre el Éxodo.

Analizando la obra

En el sector superior de la composición vemos una compleja y oscura masa de nubes, presagio del oscuro momento que protagonizaba el pueblo, principal protagonista del conjunto. Las cadenas montañosas se suceden hasta las cumbres nevadas que corresponderían al cerro del Chañi, el más alto de la provincia, con sus casi 5.900 m. s. n. m.

Existe un equilibrio entre el paisaje y el elemento popular, que se expresa con una doble dinámica, desde la altura de la izquierda y desde un plano inferior derecho, en líneas que confluyen en las figuras centrales: un militar, una mujer que carga a su bebé con un aguayo y un hombre recubierto con un poncho. Analizando las trayectorias que se observan en un segundo plano, la línea de emigrados que avanza desde la izquierda se desprende de las alturas, representando los pobladores que bajan de La Quebrada, mientras que la otra ría de pobladores proviene de la posición en que se visualiza la ciudad de Jujuy; esta dualidad señala la diversidad de origen de los protagonistas, tal como ocurrió en la histórica jornada; no es un detalle menor. El sereno dinamismo general engloba a los figurantes, al par que evidencian un claro y lento avance hacia un destino ignorado. 

El uniformado no representa al general Belgrano, como en una primera impresión podría considerarse. Hay dos razones que lo desmienten desde la perspectiva netamente histórica, la primera es que lleva barba, cosa que el prócer nunca usó; la segunda es que los testigos de la época relatan que fue la última persona que salió de la ciudad. La singularidad del militar no hace más que destacar que el neto componente civil de la masa de pobladores que se descompone entre los que visten atuendos netamente indígenas y otros, cuyas ropas revelaran un origen citadino, como la figura montada que se observa en la extrema derecha del plano, acompañando a varias carretas colmadas de mercaderías. En contraste se destaca la presencia de una llama, burros y ovejas. Otro detalle notable radica en los pañuelos del militar y de los dos hombres que le son más próximo, elementos imprescindibles para quienes debían transitar aquellas polvorientas jornadas.

Tratándose de una obra que busca representar un acontecimiento histórico, patriótico, épico, podría pensarse que debió incluirse una bandera que lo resaltara. El caso es que se trata de una ausencia plenamente justificada. Si bien el 25 de mayo de 1812 Belgrano presentó la bandera en Jujuy, a la que hizo bendecir y jurar, posteriormente recibió la orden gubernamental de no utilizarla, a lo que respondió que la desharía. En consecuencia el Éxodo se realizó sin la presencia del símbolo, que solo se volverá a ver (reconstituido en su concepto) en la ceremonia publica de la jura de obediencia a la Asamblea Constituyente que se concretó el 13 de febrero de 1813 a la vera del río Pasaje.

¿Qué pudo pasar para que no se le conozca la autoría de esa obra? Desde mi posición es un misterio, eventualmente agradecería cualquier esclarecimiento. Verdaderamente llama la atención que no haya constancias de su presentación pública, alguna noticia sobre su instalación o, al menos, cierta correspondencia. Apunto que no es extraño que en los museos históricos del país falta un completo registro de su patrimonio, tampoco que haya errores de catalogación. En los tiempos en que se formaron (1890-1960) la Museología argentina no era suficientemente prolija, afortunadamente hoy el panorama ha variado. 

En la eventualidad de considerar a Léonie Matthis como autora de “23 de agosto - Éxodo Jujeño" la inquietud que motiva la ausencia de reconocimiento hace perfectamente aplicable el juicio que sobre ella formuló la fina percepción de la experta Georgina Gluzman[8] [9] (Bs. Aires -1984):

Su nombre [el de Matthis] no está directamente asociado al vasto corpus de obra de tema histórico que produjo. La difusión de su obra a niveles masivos se dio mediante la reproducción en manuales escolares, particularmente aquellos publicados por la editorial Kapelusz, que pusieron a generaciones de argentinos en contacto con las imágenes producidas por la artista, pero sin reforzar una idea autoral, sino presentándolas como testimonios visuales supuestamente objetivos y de origen incierto. En otras palabras, Matthis es una artista con un enorme impacto, pero su reconocimiento quedó diluido en el proceso de masificación: sus imágenes son muy conocidas y han moldeado la percepción de la historia para muchos, pero la persona detrás de esas imágenes (así como su historia y su método de trabajo) permanece en gran medida desconocida para el público general”.

Hoy la imagen de “23 de agosto” goza de un conocimiento bastante generalizado, al menos en el ámbito de la Historia Argentina. La imagen en comentario se usa a menudo en afiches, flyers e impresos alegóricos a la efeméride.

Así, vemos que en el año 2012 el Correo Argentino tomó esta imagen para rendir digno homenaje al Éxodo con el sello postal que emitió al cumplirse dos siglos del acontecimiento. Fue una edición única de 500.000 ejemplares, con un valor de $2,50, siendo sus medidas 4 x 3,4 cts. Formó una serie conmemorativa con el sello que recuerda el triunfo patriota en la batalla de Tucumán (24 de septiembre del mismo año).

“Batalla de Tucumán (Rafael del Villar)

Conclusión

-  En breves palabras queda referenciada y descripta la obra catalogada como “Marcha 23 de agosto".

-  En cuanto a su autoría, entiendo en lo personal que sería Leonie Matthis y que corresponde reproducir los términos con que se refirió a ella la Doctora Georgina Gluzman.

-  Considero también que, si se consideran los elementos fácticos existentes, correspondería tributar a la artista el mínimo reconocimiento de que esta obra se exhiba y referencie indicando “Autor anónimo, muy posiblemente Leonie Matthis” o, por qué no, Atribuido a Leonie Matthis, sería justicia.

-  Eventualmente cabría que algún investigador abordara la tarea de explorar los archivos que dejó Mattihs, con el objetivo en encontrar alguna referencia que permita justificar dicha autoría. 

-  También correspondería confiar a uno o más expertos en Arte dictaminar sobre los aspectos técnicos que fueran pertienentes para confirmar o descartar la hipótesis.

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Para conocer más sobre la eventual autora y analizar algunas expresiones de su obra puede verse “El pueblo llano declara la independencia argentina. Notable visión de Léonie Matthishttps://banderasargentinas.blogspot.com/2026/07/el-pueblo-llano-declara-la.html


[1] Así consta en la ficha de registro, Museo "Juan Galo Lavalle". Un mundo para todos; coordinación de Patricia Maddonni. Ministerio de Educación de la Nación. Bs. Aires. 2ª ed. 2012, p. 16. https://bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL006936.pdf?utm_source=chatgpt.com

[2] Convencionalmente se data al Éxodo el 23 de agosto de 1812, aunque de hecho comenzó varias semanas antes y culminó cuando, una vez que la columna llegó a la ciudad de Tucumán, se dio la batalla de este nombre el 24 de septiembre. La reconquista y reocupación de Jujuy ocurrió el 21 de marzo de 1813. Sobre la denominación puede verse: Carrillo Bascary, Miguel. El primero en llamarlo “Éxodo”. Las pruebas al canto. https://banderasargentinas.blogspot.com/2025/08/el-primero-en-llamarlo-exodo.html

[3] Se agradece al Museo Histórico Provincial "Juan Galo Lavalle" poder contar con la copia de la ficha respectiva, que lleva por número de inventario MHP /2022 / 0510. La obra se expone con un marco de madera pintado en verde.

[4]  En algunas publicaciones se cataloga equívocamente a la obra como un “autorretrato”.

[5] Terry tenía su casa y taller en Tilcara, donde residió entre 1911 y 1936. Ya antes de su fallecimiento se había convertido en el “Museo Regional de Pintura José Antonio Terry” que es hoy una de las atracciones de la localidad.

[6] Posteriormente en los veranos la familia se trasladó a la muy turística Mar del Plata.

[7] Fue construido hacia 1850, hoy es un centro cultural.

[8] Léonie Matthis (1883-1952): nuevas aproximaciones a una trayectoria artística transnacional. https://www.researchgate.net/publication/408144764_Leonie_Matthis_1883-1952_nuevas_aproximaciones_a_una_trayectoria_artistica_transnacional

[9] Nació en la ciudad de Bs. Aires, 1984. Es doctora en Historia y Teoría de las Artes, y licenciada. Se desempeña como docente en la Universidad de Buenos Aires y la Univ. de San Andrés. También es investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. 

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