sábado, 13 de junio de 2026

En definitiva, ¿qué son las BANDERAS DE MACHA?

Precisiones imprescindibles

Titiri, imagen satelital del paraje[1] donde fueron encontradas

Aproximación, advertir los escasos vestigios edilicios en derredor de la capilla, única construcción en pie

Vista panorámica del paraje[2]

Palabras claves: HISTORIA– BANDERA– MACHA– MANUEL BELGRANO– MITOS- VEXILOLOGIA- 

Por Miguel Carrillo Bascary[3]

La sola mención de estas míticas banderas despierta remembranzas heroicas en la historia de dos naciones. Nos transportan a los tiempos donde los ideales, los sacrificios y la cercanía de la muerta eran una diaria realidad. Sobre ellas se ventilan pasiones ideológicas, rencillas de eruditos, verdades a medias, intereses políticos y hasta algunas disparatadas fantasías.

Hay un alto desconocimiento sobre estas piezas y un importante grado de confusión, lo que en parte se debe a las diferentes denominaciones que recibieron a lo largo del tiempo.

Una reciente resolución del Concejo Municipal de Rosario, pidió trasladar al Monumento Nacional a la Bandera (sito en esa ciudad), una de las llamadas “banderas de Macha”, aquella que desde 1896 guarda el Museo Histórico Nacional[4]. Esto reavivó el interés por la temática[5].

Bienvenido sea el interés histórico por el pasado argentino y americano, del que ambos vexilos son valiosos testimonios. Por esta razón se verá que el presente ensayo es eminentemente fáctico y concreto, con sus correspondientes notas y referencias de forma que cada lector pueda emitir su juicio.

Descubrimiento

Corría el año 1883 cuando el sacerdote Primo Arrieta[6], a cargo en la antigua capilla ubicada en el paraje de Titiri[7], que dependía del curato de San Pedro de Macha[8] (provincia de Chayanta, departamento Sucre, Bolivia), se abocó al aseo del templo. Fue así que desarmó “una especie de marcos” (según afirmó[9]) formados con telas muy apretadas que rodeaban a dos “cuadros antiquísimos” de Santa Teresa que formaban parte del retablo del altar[10]. Estas guarniciones, muy estropeadas, eran de color rojo[11]. Al quitarlas, el religioso verificó que les daban cuerpo unas banderas enrolladas sobre sí mismas, en condiciones que acentuaban su antigüedad.

Muy sorprendido, las desplegó para apreciarlas mejor y después las colocó extendidas sobre la pared, por detrás de los cuadros. Una de ellas era celeste, blanco y celeste en tres franjas, otra mostraba estos colores a la inversa. Embargado por la curiosidad buscó determinar su procedencia a cuyo fin realizó varias diligencias. Con los pocos datos que recopiló[12] elaboró la hipótesis de que pudieron ser escondidas después de la batalla de Ayohuma (14 de noviembre de 1813), cuyo escenario estaba cercano. Estimó que, quien de algún modo las recogió o recibió[13] y las escondió como las descubriría siete décadas más tarde, sería el presbítero Juan de Dios Aranívar, quien estaba a cargo de la atención pastoral de la capilla de Titiri. Arrieta dio cuenta de esto en el testimonio que en el año 1885 brindó en la ciudad de Colquechaca, sobre lo que se ampliará más adelante.

Reconstrucción hipotética del aspecto que presentaban los cuadros de Santa Teresa en 1883[14] (imagen referencial)

Denominaciones

Dos de las banderas tenían tres franjas. La que tenía mejor estado era celeste, blanca y celeste. La más perjudicada era la blanca, celeste y blanca, que presentaba segmentos rosáceos irregulares, particularmente en el lado del vuelo, esto indujo a que Arrieta pensara que eran desvaídas “huellas de sangre lo que me [le] dio idea del mérito de las banderas[15]”.

La composición reseñada hizo que, el menos la primera fuera considerada como indudablemente “argentina”. Sobre la otra, también de tres franjas blanca, celeste y blanca, se enunciaron diversas hipótesis, como se verá.

En la documentación argentina datada a fines del siglo XIX se la describe como de color “azul, blanca y azul”, precisando que estaba “desteñida por acción del tiempo”. Los trabajos de restauración concretados más de cien años después comprobaron su coloración celeste, aunque presenta un virado general con aspecto verdoso, como se verificó cuando fue restaurada en los años 2007-2009. Nunca mostró coloración rojiza, aunque algunos lo hayan afirmado.

En cuanto a la segunda, inicialmente se la mencionó como “roja, azul y roja”, tal la referencia oral que recibieron los funcionarios nacionales. En un principio también se mencionó a la segunda como como “roja y azul”, posiblemente por estar adherida al forro de ese primer color que la recubría.

En rigor de verdad y en razón del sitio donde se encontraron los vexilos correspondería llamarlos “banderas de Titiri”, pero debido a la insignificancia del paraje y a que en Bolivia existen varios lugares de este mismo nombre se optó por mencionarlas como “banderas de Macha”, atento a la cercanía entre Titiri y la ciudad de San Pedro de Macha. Con esta designación se hicieron conocidas. Otro factor que incidió en tal atribución de origen es que la capilla donde se concretó el hallazgo era una aislada dependencia de la parroquia con asiento en esa ciudad. Para distinguirlas entre sí se las nombran como:

- “bandera de Macha I” o “Macha A”, a la celeste, blanca y celeste; y como,

- “bandera de Macha II” o “Macha B”, a la blanca, celeste y blanca[16].

Con los años se les asignarían otras denominaciones, como se expondrá más adelante. Puede anticiparse que la segunda fue destinada al Museo Histórico sito en la ciudad de Sucre, de la que deriva un tercer apelativo que la vincula con esa gran urbe.

Bandera de Macha "A" (también llamada de "Macha I" o de "Ayohuma") Tal como se la exhibe en el Museo Histórico Nacional, Argentina

Bandera de Macha "B" (también llamada de "Macha II" o "de Sucre") que se muestra en el Museo “Casa de la Libertad”, Estado Plurinacional de Bolivia

Como la “Sociedad Sucre” que formó ese museo interpreta que hacia 1813 fue insignia del Ejército Auxiliador del Perú, dispuso identificarla como “Bandera de Belgrano”, con lo que suma un apelativo más.

El Museo “Casa de la Libertad” también designa a la última como “bandera de la Patria Grande”, tal resulta de la cartela con que la exhibe desde fecha reciente, a la que se sindica como “símbolo patriótico compartido por argentinos y bolivianos”.

Como se advierte, son numerosas las nominaciones, la falta de precisión al respecto genera grandes confusiones, particularmente en redes sociales, en publicaciones poco cuidadas y aún por parte de comunicadores e historiadores no especializados.

Por su parte, el equipo técnico que tuvo a su cargo el reacondicionamiento de ambas piezas propuso una original forma para referenciarlas. Así, la existente en Bs. Aires se identificó como “Macha MHN” y a la otra como “Macha Sucre”, quizás esta sea la manera que sea mejor para evitar inconvenientes.

Destaco que, es un evidente error referirse a “la bandera de Macha”, en singular; sea la que está en Sucre o la que se encuentra en Bs. Aires. Obviamente, el desliz radica en que son dos piezas, no una sola. Por eso, cuando se menciona “bandera de Macha”, indefectiblemente debería identificarse a cuál de ellas se alude, ya sea la “I” o la “II”; o eventualmente, si se prefiere, a la “A” o la “B”; a la “Macha MHN” o a la “Macha Sucre”.

Acontecimientos inmediatos al descubrimiento

El 16 de octubre de 1883 el presbítero Dr. Primo Arrieta, había retomado sus funciones sacerdotales en el curato[17] de Macha, las que comprendían la atención de la capilla de Titiri, pero fue recién en el año 1885 que resolvió hacer público el hallazgo. Esto lo concretó anoticiando al arzobispo de Charcas[18] (Sucre), del que dependía, y al subprefecto de la región[19].

La pieza celeste, blanca y celeste[20] fue llevada a la subprefectura de la jurisdicción, sita en la cercana localidad de Colquechaca[21] y el 10 de septiembre de 1885, ante la presencia de numerosos testigos[22], muchos de ellos calificados, se labró un documento que la Historia conoce como el “Acta de Colquechaca”. El paño quedó en poder de la Junta Municipal de la localidad. Más tarde, por orden del arzobispo de Charcas[23] fue a parar a la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe[24], anexa a la Catedral de Sucre. De esto se infiere que la enseña blanca, celeste y blanca fue retenida momentáneamente por el párroco, sin perjuicio de que más tarde la haya puesto a disposición de su superior.

Mayor confusión resulta de que, por lo general, si bien se considera que fueron dos las enseñas descubiertas en Titiri, en el documento oficial al que me refería, o sea, en el “Acta de Colquechaca”, se dejó constancia que en realidad ¡fueron cuatro![25]. Además de las celestes y blancas, había otras dos a las que se describe como “rojas y azules”, sin mayor detalle, y sin que se haya quedado constancia sobre la forma en que estaban distribuidos sus colores. A estas piezas no se les asignó ningún nombre en particular y, según lo actuado, también las habría retenido el sacerdote.

En el acta citada el padre Arrieta, se refirió a los vexilos utilizando la siguiente expresión:

“…  las reliquias encontradas, constantes de dos banderas Argentinas y dos que llevan los colores rojo y azul”.

Conste que quien afirmó esto, el sacerdote que las encontró y quien las tuvo en su poder, lo hizo en el curso de un acto notarial, de manera pública y bajo juramento. Su expresión es indubitable, se refirió a dos banderas con los colores argentinos (celeste y blanco) y otras dos de “colores rojo y azul”. No deja posibilidad de confusión alguna. Como se dice habitualmente: “dos más dos, son cuatro”. Para más, en la carta donde Arrieta referenciará más tarde el suceso[26], lo ratificó usando la expresión: “Las banderas son de color azul y blanco y rojo y azul”. Estas piezas aparentemente quedaron en poder de Arrieta, no se mostraron en Colquechaca y todo indicaría que se entregaron al arzobispado.

Una hipótesis de cómo pudieron ser las banderas “rojas y azules” 
halladas en Titiri

Verdaderamente inquieta que no existan mayores datos sobre la suerte que corrieron estas enseñas. En el curso de lo investigado para este ensayo di con una referencia que merece ser explorada en mayor profundidad pues podría sería factible llevar luz a la incógnita[27]. Eventualmente, podrían tratarse de banderas de alguna fuerza auxiliar (milicia) perteneciente a las “republiquetas” que actuaron en el Alto Perú entre 1813 y 1825, las que coadyuvaron al Ejército Auxiliador. De momento, no precisaré las fuentes que estoy verificando, pero adelanto que hay autores que señalan que en la región de Chichas se usaron desde antiguo divisas rojas y azules, mientras que otros les asignan el rojo y el blanco. Agrego, que en 1863 el partido se dividió en Chichas Norte, con capital en Santiago de Cotagaita, y Chichas Sur, con cabecera en Tupiza. Estas regiones tuvieron muy activa participación en las luchas por la emancipación. De hecho, en la actualidad ambas jurisdicciones se identifican con banderas rojas y azules, su fundamento podría radicar en la memoria tradicional de esos pueblos.

Sobre la enseña restante (“Macha I o A”, “Macha MHN”), corresponde referenciarla como la describe el padre Arrieta en el “Acta de Colquechaca”, al momento de entregarla en carácter de transitorio depósito a la Junta Municipal de esa ciudad:

“(…) quedando depositada la bandera de seda de dos colores; es decir de dos franjas de celeste despintado y una blanca al centro, rota y estropeada con manchas descoloridas de sangre, sin dudas por acción del tiempo.”

¿Una eventual confusión?

Para analizar lo atinente a estas supuestas “manchas de sangre” partiremos de recordar que en Titiri se hallaron cuatro enseñas, como se dijo: dos celestes y blancas y otras dos rojas y azules, así lo testimonió el sacerdote que las descubrió. Recordemos que estaban recubiertas por telas las que según toda evidencia eran de color rojo. Esto generó cuatro hipótesis en la percepción de los que se refirieron a ellas, particularmente en los primeros años:

a) Hubo quienes consideraron que los sectores rojos correspondían a restos hemáticos (de sangre). Esto podría aceptarse si se observa superficialmente la de “Macha I o B”, hoy en Sucre; pero no respecto de la habida en Bs. Aires (“Macha I o A”), por la sencilla razón de que esta no muestra ningún sector rojizo. Sin embargo, es de público dominio, sin necesidad de contar con alguna calificación profesional, que al contacto con el medio ambiente la sangre se oxida y con esto pierde su característico rojo para adquirir una coloración amarronada[28], algo que no ocurre en el paño aludido. El investigador Adolfo Mario Golman[29] observa que “si fuera sangre, las marcas deberían ser más compactas y pequeñas, en lugar de proyectarse uniformemente sobre la superficie de la tela”. Las siguientes fotografías[30] fueron tomadas durante el proceso de su restauración y así lo comprueban:

b) Otros estudiosos estimaron que el rojo era parte mismo de la coloración sustancial de los emblemas. Con solo ver que las que se individualizan como “Macha I o A” y “Macha II o B” se verifica que esto es inaceptable. El celeste y el blanco se advierten con toda claridad.

c) Algunos más destacaron que, el rojo de la cubierta podría haber desteñido hasta el punto de afectar a las piezas en mayor o menor grado. Este factor se advierte solo en una pequeñísima porción del ejemplar habido en Sucre (Macha “II o B”) y no en la que posteriormente se derivó al Museo Histórico de Bs. Aires.

d) El error de apreciación se habría originado en que los primeros observadores pudieron confundir el rojo de la primitiva cubierta con los paños que constituían las banderas. Convengamos que si esto ocurrió fue algo muy burdo y que, a poco de analizarse las piezas desplegadas, el error debió resultar evidente.

Dígase también, que la enseña preservada en Sucre muestra el lado del vuelo invadido por una mancha oscura que se trasmite hacia el centro por capilaridad, en forma irregular, pero con aspecto sustancialmente uniforme, excepto pequeñas superficies donde se observa una coloración rojiza. Esa gran mácula deja incompleto el rectángulo del paño, de donde es factible entender que el faltante pudo originarse por una humidificación que debilitó el sector y generó su posterior pérdida por pudrición de un gran segmento. Esto es compatible con el lugar, la forma y los muchos años en que estuvo colocada en la capilla de Titiri, expuesta a la filtración de la lluvia o del deshielo que atravesó el debilitado techado pajizo.

Que la primera pieza no muestre la misma gran mancha que es tan evidente en la segunda se explica plenamente, ya que al describirse se especificó que estaban escondidas separadamente, cada una detrás de cada cuadro, no en conjunto. Es el propio Arrieta quien señaló esta dualidad, lo hizo cuando empleó el plural para referirse a las pinturas de Santa Teresa.

Sobre el padre Arrieta

En el análisis de complejos proceso históricos como el que atañe a las “banderas de Macha” no puede prescindirse de las referencias personales de sus principales actores. Entre ellos destaca netamente el presbítero Primo Arrieta. No se trató de un simple párroco rural de la Bolivia decimonónica, como podría hacerlo pensar la modestia de la parroquia de Macha.

Todo lo contrario, fue un distinguido miembro del clero diocesano de Chuquisaca, hasta el punto en que llegó a ser canónigo de su Catedral. Su trayectoria lo revela como un comprometido apologista y orador religioso de nota. Además, fundó y dirigió el Liceo “Córdoba”·que, en 1912, sirvió de base al muy prestigioso “Colegio del Sagrado Corazón”. Había nacido en Cochabamba en 1859, en Charcas se doctoró en ambos Derechos. Fue columnista en el periódico “La Capital”, fundado en 1890, que financiaba el Arzobispado de Sucre. También se desempeñó como senador por el departamento Potosí. Cuando falleció el 23 de mayo de 1910, el presidente de Bolivia, Eliodoro Villazón declaró duelo nacional, dispuso colocar a media asta la bandera del país y que el gobierno asumiera los gastos de sus exequias[31]. Al año siguiente se editó una compilación de sus principales sermones y otros papeles que evidenciaban su actuación pública[32].

En la perspectiva que da el tiempo resulta factible que la hipótesis sobre el origen de los vexilos que expuso tan distinguido sacerdote haya sido pacíficamente aceptada por sus contemporáneos.

Destinos divergentes

A partir del reconocimiento del vexilo celeste, blanco y celeste ocurrido en Colquechaca, la República Argentina solicitó por carriles diplomáticos los dos que tenían esos colores, pues se pensaba, a estar a lo que enunciara Arrieta, que correspondían al “Ejército Auxiliador del Alto Perú” que mandaba Belgrano. Finalmente, el 23 de mayo de 1896, el Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, Dr. Emeterio Cano[33], entregó la bandera celeste, blanca y celeste, al Encargado de Negocios argentino, Dr. Alberto Blancas[34].

En su opúsculo “La Obra del Templo de Mach [35], el padre Castro consigna que, en nombre de su gobierno, el diplomático se comprometió verbalmente a gratificar de alguna manera al pueblo de Macha por haber preservado la reliquia histórica por tantos años. La veracidad de los dichos del sacerdote no está en discusión, por lo que implican un deber moral muy justo que debería motivar a la República Argentina para restaurar la capilla de Titiri (que está casi en ruinas) y a refaccionar el templo de San Pedro, cosa que está incumplida pasados ya casi 130 años. Sería un digno gesto de confraternidad americana. El presupuesto implicado no puede ser mucho.

Paralelamente Bolivia resolvió retener enseña la blanca, celeste y blanca por entender que pudo pertenecer a una sección donde formaban efectivos alto peruanos. Ya en concreto, el “Acta de Colquechaca” había reseñado que ambas “pueden haber pertenecido al Ejército Unido que combatió contra los Españoles, en los campos de Vilca-pucyo[36] y Ayoma” (sic). En el acta o protocolo del 23 de mayo de 1896[37] por el que se traspasó la divisa celeste, blanca y celeste, el ministro Cano especificó que aquella que se dejaba en Bolivia era “símbolo de los esfuerzos comunes empleados por ambos pueblos en favor de la causa americana”. Temporalmente se la exhibió, infundadamente por supuesto, como si fuera un trofeo de guerra[38], colocada en la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, anexa a la Catedral local[39]. Posteriormente el arzobispo la depositó en manos del Dr. Benjamín Abecia, entonces presidente de la “Sociedad Geográfica Histórica Sucre[40]”, “para servir de base a un museo histórico” (1897), el que con el tiempo se instaló en la “Casa de la Libertad[41]”, lo que justifica que muchos la denominen como “bandera de Sucre[42]”, según se adelantó.

La celeste, blanca y celeste, que fue cedida a la Argentina la trasladó personalmente el secretario de la legación nacional en Bolivia, Don Juan Domínguez, lo que da idea de la importancia que tempranamente se le asignó. Arribó a Bs. Aires en 1896, pasó a formar parte del patrimonio del Museo Histórico Nacional y se comenzó a exponer en 1898[43]. En este punto llama la atención de que no se diera trascendencia pública al acontecimiento, cuando era evidente que poseía alto valor patrimonial. Este juicio no es una reflexión actual, ya en 1912 el historiador José M. Eizaguirre[44], realizó idéntica observación, cuando consignó que la bandera:

(…) fue recibida en silencio por el gobierno[45] y relegada en una sala del Museo Histórico Nacional donde se encuentra entre muebles, ropas y cuadros de diverso origen[46]”.

“Sala de los Símbolos Nacionales”, foto tomada en el año 2007

En fecha posterior

La documentación del Museo obra en la Carpeta Nº2.413 (Archivo del Museo Histórico Nacional) registra sobre la pieza[47]: “Bandera argentina que perteneció al Ejército al Mando del General Manuel Belgrano, hizo la campaña del Alto Perú, el año 1813”. Este es un asiento netamente referencial, sin virtualidad para asignarle esa entidad histórica[48], por la sencilla razón de que no hay nada que pruebe lo escrito más que la afirmación del erudito sacerdote que intervino en el hallazgo.

Se adelantó oportunamente que, como Titiri está en inmediaciones del campo de batalla donde se libró la batalla de Ayohuma[49], la pieza que se expuso en Argentina se exhibió con el nombre de “bandera de Ayohuma”. Por su parte, la web oficial del mismo Museo[50] indica en forma dogmática que “sirvió para identificar al Ejército que dirigió Manuel Belgrano en el Alto Perú”. Esta asignación es arbitraria, cuanto menos, ya que solo se trata de una suposición.

Lo concreto es que el paño se exhibió por más de un siglo en posición vertical, contenido por un marco de madera vidriado, en contraste con las especificaciones técnicas destinadas a su mejor conservación. Como el tiempo siempre hace su obra, en junio del año 2007 comenzaron los trabajos para restaurar el vexilo, que finalizaron en diciembre del 2009[51]. La intervención fue fundamental para la preservar la reliquia histórica. La siguiente toma[52] evidencia una etapa del proceso que revela lo comprometido de su estado:

En su transcurso pudo determinarse, con toda seguridad, que es de seda, que mide 160 por 241,5 centímetros y otros detalles técnicos referidos a su estructura y coloración.

Aquí es oportuno referenciar que en 1960 se registró un proyecto de resolución presentado ante el Congreso Nacional por el senador por la provincia de Santa Fe Augusto G. Bayol para trasladar la llamada “bandera de Ayohuma” al Monumento Nacional a la Bandera sito en Rosario, a fin de que “sirviera de exaltación patriótica”. La iniciativa se aprobó, pero no llegó a ningún resultado en concreto. Sin embargo, fue un precedente de significación para que en 1962 se dictara el Decreto Nº1.235/ 1962[53] que así lo dispuso, tal como se dio cuenta oportunamente en este Blog[54].

Pareceres y dictámenes

En 1957 el investigador Ing. Augusto Fernández Díaz[55], dio a conocer la teoría de que la bandera de Macha “B” (la blanca, celeste y blanca), era la que originalmente izó en Rosario el 27 de febrero de 1812 el entonces coronel Belgrano y que la otra, es decir la de Macha “A” (la celeste, blanca y celeste), fue la que se empleaba por entonces en el Fuerte de Bs. Aires y la que el Secretario del Gobierno, Bernardino Rivadavia, le envió al prócer para reemplazar la anterior[56]. Este revolucionario parecer fue admitido como una hipótesis digna de estudio en los círculos eruditos, incluso por la “Academia Nacional de la Historia[57]”, que en el dictamen que emitió en 1958 condicionó lo expuesto al avance “en la investigación documental” (más adelante se volverá sobre este parecer). Con los años Fernández Díaz continuó con sus investigaciones, pero nunca pudo proporcionar pruebas concretas de sus lucubraciones[58]. Esta circunstancia y la debilidad de ciertos puntos de su tesis, hizo que la posición de la Academia se modificara en 1982, una decisión que permanece incólume. transcurridas ya cuatro décadas. Esto se tradujo en los siguientes términos:

En conclusión, la bandera de las baterías de Rosario no fue distintivo de otro cuerpo de ejército y no es ninguna de las banderas de Macha”.

Sin embargo, parte de la opinión pública indudablemente se vio seducida por la visión de Fernández Díaz, hasta el punto que algunos la llegaron a considerar como una “verdad revelada”. Más aún, hay personas que piensan que existe una siniestra conspiración para escamotear a la consideración general el “verdadero origen de la Bandera”. Desde entonces el pensamiento del investigador se continuó divulgando, reitero, sin que hayan surgido nuevos elementos de juicio[59] en apoyo de su posición. Es así que al aproximarse cada 20 de junio en que Argentina celebra el “día de la Bandera” la tesis del investigador se replantea una y otra vez en periódicos, filmaciones de TV y en el mundo de las redes.

Como curiosidad pueden citarse otras hipótesis. Una de ellas considera que la enseña de “Macha I o A” es la que cubrió la caja con que se transportaron los restos óseos de Juan Lavalle[60] aunque, como nada se explica sobre el otro vexilo, no puede darse seriedad al planteo[61]. Sin fundamento también, se aventuró que ambas enseñas pudieron corresponder a unidades que estuvieron bajo el mando del brigadier José Rondeau y que alguien ocultó en Titiri después de la derrotada de Sipe-Sipe, en 1815; claro está que este parecer queda descalificado ya que la distancia entre ese campo de batalla y la capilla es de unos 400 km. Menos suerte aún tiene la idea de que los vexilos se hubieran escondido durante la campaña que cumplió Gregorio Aráoz de La Madrid en 1817, por cuanto su tamaño y su pluralidad las hacen desproporcionadas al limitado tipo de expedición que comandó. Tampoco hay elemento alguno para considerar que se trataron de trofeos de guerra obtenidos por Bolivia en la guerra que la enfrentó con la Confederación Argentina entre 1837 y 1839.

Aunque será materia de un estudio complementario, adelanto que debe rechazarse por capciosa una versión difundida por autores bolivianos quienes pretenden que la enseña entregada a la Argentina es una falsificación[62].

Respecto a la pieza que se guarda a cargo de la “Sociedad Geográfica y de Historia Sucre”, esta institución modificó el carácter que le había asignado inicialmente[63] que la consideraba como insignia de una unidad militar formada por componentes locales. Desde la década de los años ’60, en que alcanzó difusión la tesis de Fernández Díaz, se identificó la pieza como “Bandera de Belgrano”. En la página web oficial[64] del museo que enuncia la posición oficial de la institución y en el guion museológico de la “Casa de la Libertad”, se la referencia así:

Es la enseña que el general Manuel Belgrano, Comandante del Ejército del Norte, hizo jurar lealtad a su ejército el 13 de febrero de 1813, a orillas del río Pasaje (Argentina). Flameó victoriosa en la Batalla de Salta el 20 de febrero de 1813 y tras sus pliegues albicelestes el ejército rioplatense subió al Alto Perú, pero fue derrotado en las batallas de Vilcapugio y Ayohuma. Al retirarse tras esta última acción de guerra, los rioplatenses y los altoperuanos que la defendieron con sus vidas, estrechamente perseguidos por los realistas, ocultaron este sagrado primer símbolo patriótico para los argentinos y bolivianos de hoy. Casualmente fue encontrada setentidos (sic) años después, en 1885, en el templo rural de Titiri, situado no lejos de Ayohuma, jurisdicción de Macha (Potosí)”.

La alusión al protagonismo del lábaro en la ceremonia del 13 de febrero de 1813 se afirma como indudablemente cierta, cuando de las investigaciones practicadas no resulta ninguna certeza que se haya usado el diseño blanco, celeste y blanco. Para abonar en imágenes esta caracterización, en el mismo ámbito donde se exhibe la pieza, el templete de la “Bandera de Belgrano”, se muestra un óleo que ilustraría el histórico hecho que se dice representa[65]:

Juramento a la primera bandera” (óleo sobre lienzo de Hernán Navarro Mendoza[66] templete de la “Bandera de Belgrano”)

Detalles ampliados

Esta imagen es casi idéntica a la viñeta del sello postal emitido en 1920 por el “Correo Argentino”, impreso en la “Casa de la Moneda”, para conmemorar el centenario de la muerte del general Manuel Belgrano (20 de junio de 1820). Así lo esclarece la leyenda impresa al pie. El artista ubica la acción en el villorrio que es hoy la ciudad de Rosario, a la vera del río Paraná, el 27 de febrero de 1812. En este caso, la Enseña patria luce como celeste, blanca y celeste.

Sello postal y detalle ampliado - 1920

A su vez, la viñeta del sello se basa en la obra del catalán Francisco Fortuny (1865-1942, Bs. Aires), que se titula “El general Belgrano inaugura la Bandera nacional a orillas del río Paraná”, datada hacia 1910. El original se encuentra en el Complejo Museográfico Provincial “Enrique Udaondo” (Luján, provincia de Bs. Aires).

La manipulación visual que resulta de considerar estas tres obras en conjunto queda obviamente evidenciada. No parece lo adecuado por involucrar un hecho histórico de profundo significado, con lo que palmariamente se evidencia que el arte se subordina a la posición que expresa el artista o su comitente, en este caso respecto del diseño de la bandera. La identificación de la imagen no es inocente y busca captar al observador no advertido.

Dicho esto, una oportuna información[67] se deduce de la cartela que consta en el receptáculo actual de la enseña de “Macha II o B”, que una vez más, replantea la caracterización que le asigna el principal museo de Bolivia, no he podido determinar en qué fecha se colocó la indicación, donde puede leerse:

“BANDERA DE MACHA

Primera bandera de la Patria Grande. Creada por el general Belgrano y enarbolada en la ciudad de Rosario, 1812. Ese mismo año flameó victoriosa en las batallas de Tucumán y Salta[68], pero también permaneció honrosa en las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, en 1813.

Hasta 1885 permaneció oculta detrás de una pintura, en el templo de Titiri, curato de Macha. Posteriormente fue trasladada a la capilla de la Virgen de Guadalupe, en la ciudad de Sucre. Hoy permanece en la Casa de la Libertad y es venerada por todos los americanos como un símbolo patriótico compartido por bolivianos y argentinos”.

Como resulta evidente este texto implica una importante mutación respecto del que se muestra en la web institucional. Ahora expresa que se trata de la “bandera de la Patria Grande” y que es un símbolo compartido por bolivianos y argentinos. La redacción es ambigua y con ello suscita dudas; tanto permitiría entender que lo escrito alude a la presentación original del símbolo, el 27 de febrero de 1812, en Rosario, o a la ceremonia ocurrida en Salta el 13 de febrero de 1813, tal como surge de la referencia en la web de aquella entidad. Sea como se entienda, la definición es mucho más ajustada al concepto de continentalidad del emblema. Enhorabuena.

No ha sido posible determinar sobre cómo se exhibía o guardaba la histórica pieza antes de colocarla en el templete[69] de la “Casa de la Libertad”, pero en la siguiente fotografía, obtenida en 1976[70], se la muestra en una vitrina, en vertical, lo que no era adecuado porque la posición la hacía susceptible a desgarros al mantenerse en tensión el textil. Por otra parte, llama mucho la atención que el extremo inferior no esté carcomido, lo que cuestiona su correspondencia, pese a la veracidad de la fuente.

Posteriormente se la colocó en una mesa-vitrina bellamente tallada ubicada en el templete que le está expresamente dedicado[71]. Debido a su gran tamaño se mostraba doblada, lo que tampoco es lo aconsejado por la técnica museística. Ahí permaneció hasta que, entre febrero del año 2015 y agosto del 2016, se concretaron trabajos de restauración que resultaban imprescindibles[72]. Esto permitió comprobar que la pieza mide 160 por 240 centímetros, que está confeccionada en seda y otras características técnicas del textil.


La siguiente fotografía permite ver la manera en que se exhibe el vexilo desde el mes de agosto del año 2016, después de ser restaurado[73]:

Ciertas aspiraciones

Hoy la pieza está considerada como una de las fundamentales del acervo patrimonial del pueblo boliviano, lo que justifica que se preserva en un lugar de honor en su principal museo histórico. Se la califica como un testimonio valioso de los esfuerzos conjuntos de rioplatenses y alto peruanos en las luchas por la Emancipación.

A lo largo de los años se desarrolló en Argentina un significativo afán para obtener que Bolivia cediera la bandera de Macha “B” para exhibirla en algún sitio de alta significación emotiva[74]. Las gestiones ante el Estado de Bolivia fueron innumerables y de todo nivel, se invocaron muy diferentes razones, pero todas confluyentes en el objetivo enunciado. La mayoría se fundaron en la tesis que enunciara Fernández Díaz. Periódicamente estas iniciativas se renuevan, lo que reverdece el interés por la temática en la consideración pública. No es el momento de analizarlas, pero cumplo en mencionarlo. Sucesivamente Bolivia soslayó estos pedidos, ya sea mediante el silencio o con gentiles gestos diplomáticos[75].

Se verá seguidamente que la propia “Academia Nacional de la Historia” consideró la conveniencia de no alentar estos propósitos. La mayor parte de la doctrina coincide con esta apreciación, también me sumo. Por otra parte, cabe entender que la condición que le atribuye en la actualidad la “Casa de la Libertad” tornará imposible dar curso a cualquier petición al respecto; reitero, se trata de una de las principales piezas de su patrimonio. En este marco convendría evitar reformular solicitudes similares, lo que destaco al conocimiento de cualquier autoridad pública poco informada que pueda llegar a ser sorprendida en su buena fe.

Igualmente, es equívoco que se hable de “repatriar” o de “recuperar” dicha enseña trayéndola a la Argentina, como ha ocurrido reiteradas veces. Este juicio negativo encuentra fundamento si se reflexiona que, hacia 1813, año con el que se referencia la bandera de Macha “B”, no existían los estados que hoy llamamos Argentina y Bolivia, ambos eran parte de una misma entidad política, las “Provincias Unidas”, continuidad del desaparecido “Virreinato del Río de la Plata”. De hecho, los diputados de sus pueblos reunidos en Tucumán formaron el Congreso General que declaró la independencia de las “Provincias Unidas de América del Sur” el 9 de julio de 1816.

Pronunciamientos oficiales

En los últimos setenta años dos de las principales entidades históricas de Argentina fueron llamadas a intervenir con referencia a las “banderas de Macha”. Veamos:

I ) - La “Academia Nacional de la Historia”, el foro de máximo nivel en la historiografía argentina se expresó en cuatro oportunidades sobre las enseñas halladas en Titiri, veamos:

a) Primera manifestación. Resulta del dictamen sobre la “antigüedad de las banderas nacionales existentes en museos” evacuado por los académicos Raúl Molina, Humberto Burzio y Ricardo Piccirilli, que se aprobó por unanimidad el 7 de octubre de 1958, donde la Academia indicó[76]:

Si la bandera de Macha conservada en el Museo Histórico Nacional es considerada divisa nacional, la segunda bandera estudiada por el distinguido historiador Fernández Díaz [la de Macha “B”] merece las mismas consideraciones históricas, desde que fue guardada con idéntico celo como la primera y le corresponde análoga exégesis (…) “La tesis del señor Fernández Díaz promueve así a la meditación e incita perseverar en la investigación documental esclarecedora”.

El problema es que, con el correr de los años no fue posible encontrar ninguna evidencia documental que aclare la naturaleza de esos paños.

b) Segunda manifestación. En la sesión Nº870 de 23 de julio de 1968, el académico Ernesto Fitte, presentó un proyecto en el sentido de que la Academia se dirigiera al Poder Ejecutivo, para que por vía diplomática se considerara[77]:

“(…) solicitar oficialmente del gobierno de Bolivia la entrega, en donación, de la bandera de Macha, que se encuentra en la Sociedad Geográfica de Sucre y que se supone fue llevada por Belgrano al Alto Perú”.

Sostuvo el citado que “esa bandera es una reliquia argentina y que para Bolivia su tenencia es de muy relativa importancia, pues no se trata de trofeo de guerra”. Obvio que esa “relatividad” no se condice con la alta valoración con que la pieza se muestra en la “Casa de la Libertad”. La Academia avaló la solicitud y la remitió a la Presidencia de la Nación, como un complemento envió copia del dictamen evacuado en 1958. Luego, en la sesión Nº873 de 8 de octubre, se tomó conocimiento del informe del Ministerio de Relaciones Exteriores, que indicaba haber encomendado a la embajada argentina en La Paz, “la iniciación de las gestiones para recuperar la segunda bandera de Macha”. No consta ningún avance al respecto.

c) Tercera manifestación. Lo constituye el informe del académico Roberto Marfany, a solicitud de la Intendencia municipal de la ciudad de Rosario, que había interrogado a la Academia sobre “si las Banderas de Macha son las “Banderas de Rosario”, fue aprobado, igualmente sin objeciones, en la sesión del 8 de junio de 1982. La decisión es concluyente, estos son los términos con que se expresó formalmente la entidad[78]:

“(…) el coronel Manuel Belgrano mandó enarbolar el 27 de febrero de 1812 una sola bandera azul celeste y blanca[79] que creó para ese destacamento militar[80] (…) Belgrano guardó la “Bandera del Ejército” en su casa de Tucumán mientras instruía tropa en esa ciudad[81], y después de creada la nueva bandera nacional por el Congreso de Tucumán depositó aquel símbolo en la Iglesia de la Merced. Este acontecimiento es referido por el propio Belgrano en la exhortación que dirigió en Tucumán a su tropa el 24 de septiembre de 1816 en estos términos: <Una nueva bandera del ejército os presento para que reconociéndola sepan que ella ha de ser vuestra guía y punto de reunión. La que acabo de depositar a los pies de nuestra generala María Santísima de Mercedes, sirvió al mismo efecto mientras tuve el honor de mandaros>.

En conclusión, la bandera de las baterías de Rosario no fue distintivo de otro cuerpo de ejército y no es ninguna de las banderas de Macha”.

d) Cuarta manifestación. En la sesión del 11 de mayo de 1999 se aprobó el informe de los académicos Félix Luna, Eduardo Acevedo y Laurio Destéfani, sobre una eventual “devolución de la bandera creada y confeccionada por el general Manuel Belgrano al inicio de la campaña militar que constituye el origen de la actual Bandera nacional. También es muy claro, en lo sustancial reza[82]:

“1º) Cabe recordar que son diversas y divergentes las opiniones manifestadas por destacados estudiosos con respecto al destino de la enseña enarbolada por el general Manuel Belgrano en las barrancas de Rosario, luego de haber recibido la orden de deshacerla por parte del Triunvirato, sin que ninguno de ellos haya arrojado luz definitiva.

2º) Tampoco ha podido determinarse fehacientemente la disposición de los colores de la bandera, dado lo escueto del oficio de Belgrano al gobierno con respecto al izamiento materializado el 27 de febrero de 1812, y la inexistencia de otros testimonios al respecto.

3º) Más allá de la dificultad intrínseca de la cuestión, dada la falta de decisivos testimonios al respecto, puede confiarse en que nuevos estudios proporcionen posiciones documentales o análisis interpretativos.

4º) Por esta razón, la Academia Nacional de la Historia entiende que no es conveniente avanzar en las gestiones diplomáticas ante el gobierno boliviano para solicitar o reclamar la devolución de la aludida bandera, hasta tanto no pueda determinarse fehacientemente el origen y su pertenencia”.

II ) - Por su parte, en 1982 el “Instituto Nacional Belgraniano”, como organismo de consulta y asesoramiento del Gobierno en lo que hace al general Manuel Belgrano y los símbolos de la Nación[83], fue requerido por la Cancillería argentina y otros organismos nacionales, para que se manifestara sobre “la autenticidad y valor histórico de las llamadas “Banderas de Macha”, que presuntivamente habría llevado el General don Manuel Belgrano en su campaña libertadora al Altiplano en 1813”. Así, la entidad se pronunció en los siguientes términos:

“2º.- La falta de documentos fehacientes hasta el día de hoy de ninguna manera autoriza a declarar o rechazar la autenticidad de las llamadas "Banderas de Macha", motivo por el cual distinguidos historiadores de ambos países están a favor o en contra de esa tesitura.

3º.- Indiscutiblemente, ninguna de ellas pudo haber sido la Bandera que el General Belgrano, izó en Rosario de Santa Fe el 27 de febrero de 1812, por cuanto el prócer marchó a hacerse cargo del Ejército Auxiliador del Perú, sin haberse enterado de la desaprobación gubernativa, al margen de que en ningún caso pudo haberla llevado consigo, por cuanto la Bandera no es patrimonio del Comandante Militar, sino de la Guarnición correspondiente, ahora como entonces.

4º.- Las susodichas banderas, halladas, como se dijo, clavadas en la pared detrás del altar mayor en el curato de Macha (Bolivia) en el año 1885, en ningún momento se probó que hubieran pertenecido al Ejército del General Manuel Belgrano, batido heroicamente en Vilcapugio el 1º de octubre de 1813. El 14 de noviembre del mismo año, en las pampas de Ayohuma, intentó el general Belgrano nuevamente derrotar al enemigo con resultado adverso, ignorándose desde entonces el destino de la enseña[84].

5º.- Como dicha Iglesia [Titiri] está cerca del lugar donde Belgrano libró sus infortunados combates, el hallazgo de esas banderas en 1885 dio pábulo a la creencia de que se trataba de las banderas de Ayohuma, asunto no probado históricamente. Por orden del Arzobispado, las “banderas de Macha” fueron trasladadas a Sucre.

6º.- El Gobierno de Bolivia, por gestiones del nuestro; hizo entrega, en 1896, de una de las mencionadas banderas. La otra quedó en el Altiplano, por espontánea y expresa disposición de nuestro Ministro Plenipotenciario Dr. Alberto Blancas y se conserva en el Museo "Casa de la Libertad" en Sucre.

7º.- La Bandera que se repatrió se custodia en el Museo Histórico Nacional. Descolorida y deteriorada se compone de fajas celestes y una blanca en el centro. Por su gran tamaño (bandera de batería) la disposición de sus colores, que oficialmente se sancionan por Resolución del Congreso de Tucumán el 20 de julio de 1816 (ampliada el 9 de enero de 1818 con la inclusión del Sol en el paño blanco para distinguir la bandera de guerra de la Bandera Mercante); razones geográficas y de contextualización histórica, hacen pensar al eminente historiador militar, Cnel. D. Juan Beverina, que la bandera nacional encontrada en Macha no es la que Belgrano llevó en 1813 en su desgraciada campaña al Alto Perú y que asistió a los combates de Vilcapugio y Ayohuma. Ello lo expone en su interesante obra "La titulada bandera de Ayohuma[85]".

8º.- Nuestra Academia Nacional de la Historia en su sesión 870 del 23 de julio de 1968 aprobó la iniciativa del eminente historiador y Miembro de Número, Dr. Ernesto J. Fitte, en el sentido de gestionar ante Bolivia la entrega en donación de la otra Bandera de Macha "que se supone, fue llevada por Belgrano al Alto Perú", elevándose el pedido correspondiente a nuestra Cancillería el 20 de agosto de 1968, donde se explicitan todos los antecedentes sobre las dos Banderas halladas en el curato.

Más aún en esa presentación y como argumento decisivo ofrecieron al Sr. Ministro de Relaciones Exteriores el dictamen presentado el 6 de diciembre de 1958 por los académicos Ricardo Piccirilli, Raúl A. Molina y Humberto F. Burzio, que dice: "Si la Bandera de Macha conservada en el Museo Histórico Nacional, es considerada divisa nacional, la segunda merece las mismas consideraciones históricas desde que fue guardada con idéntico celo como la primera y le corresponde análoga exégesis". Entendemos que es la posición más ortodoxa y correcta a la que adherimos plenamente.

9º.- Poseyendo la Nación Argentina una de esas banderas y habiéndose dejado la otra a la hermana república, va de suyo que no procede de manera alguna gestionar su entrega, salvo expresa y espontánea voluntad de ese país en retribuirla.

10º.- La cuestión de lo procedente de la devolución de la bandera de Macha por parte de la República de Bolivia es un asunto sumamente delicado, que puede rozar las buenas y fraternales relaciones con la nación hermana”.

La claridad de este pronunciamiento exime de mayores consideraciones.

¿Bandera primigenia?

Considerando lo expuesto, alguna de las banderas celestes y blancas encontradas en Titiri ¿podría ser la que izó el entonces coronel Belgrano el 27 de febrero de 1812 en Rosario? La respuesta es negativa en base a las siguientes razones. No entraré a considerar si Belgrano la llevó con él cuando partió de Rosario hacia el Norte, los autores difieren al respecto. Si no lo hizo, su sucesor en el comando de la posición debió prescindir de ella conforme a la orden recibida del Gobierno[86], ya que no hay registro alguno de su destino. Si lo concretó podría ser o no la que presentó en Jujuy el 25 de mayo de 1812. Tengo mis convicciones, pero no es oportunidad para exponerlas.

A título hipotético me limitaré a señalar que del oficio de Belgrano al Gobierno (Rivadavia), datado en Jujuy el 18 de julio de 1812 permite afirmar que a esa fecha el ejército bajo su mando contaba con una bandera generala a la que se comprometió a “deshacer”, según sus términos. La enorme integridad y honestidad de pensar y de hacer del general Belgrano no admite otra conducta del prócer. Debemos presumir que así lo hizo, con lo que la pieza desapareció definitiva y totalmente. Recuérdese aquí que la que presidió la campaña de 1813 fue mandada a confeccionar en Tucumán en enero de 1813, lo que no da lugar a confusión. En consecuencia, ninguna de las halladas en Titiri puede ser la enseña primigenia.

Resumiendo:

-  En 1883, en la capilla de Titiri, departamento de Potosí (Bolivia), se encontraron cuatro banderas ocultas[87], lo que se dio a conocer públicamente dos años más tarde.

-  Dos de ellas tenían franjas celestes y blancas en posición antitética, otras dos eran “rojas y azules”, de las que se ignora su disposición.

-  Originalmente, las dos primeras fueron llamadas “banderas de Macha”. Para diferenciarlas entre sí se nombró a la celeste, blanca y celeste, como bandera de “Macha A[88]” o “Macha I”, que se exhibe en el Museo Histórico Nacional (Bs. Aires, Argentina), y a la blanca, celeste y blanca, bandera de “Macha B” o “Macha II”, que se preserva en el Museo Histórico “Casa de la Libertad” (Sucre, Bolivia), por lo también se la conoce como “bandera de Sucre”.

-  A la pieza signada indistintamente como “Macha A” o “Macha I, también se la llama “bandera de Ayohuma[89]”, por suponerse que fue escondida para preservarla de ser tomada como trofeo por los realistas que triunfaron en esa batalla.

-  A la conocida como de “Macha B” o “Macha II”, se la alude como “bandera de Belgrano”, por cuanto la institución que la alberga consideró hasta fecha reciente que fue la que este general “hizo jurar el 13 de febrero de 1813 a la vera del río Pasaje” (sic), una aseveración que no condice con el dictamen que concretó sobre el significado del histórico acto el "Instituto Nacional Belgraniano[90]" donde se explicita que en la ceremonia cumplida se prestó juramento de fidelidad a la Asamblea General Constituyente, no al símbolo. Últimamente la “Casa de la Libertad” cambió su apreciación y pasó a denominarla "bandera de la Patria Grande”, lo que implica considerarla como la que Belgrano izó en Rosario el 27 de febrero de 1812.

-  En ninguna de las dos piezas celestes y blancas se advierten manchas hemáticas, preciso es destacarlo, aunque esto conspire contra la romántica leyenda que así lo considera. Solo la enseña de “Macha II o B” muestra un pequeño sector rojo, cuyas características la hacen incompatible con vestigios de sangre, como un profano podría llegar a entender al observar algunos sectores teñidos de rojo.

-  Ninguna de ellas puede haber sido la “bandera del Ejército” que comandaba el general Belgrano y que se dice fue ocultada en Titiri, ya que hay calificados testimonios de época y documentos harto suficientes para acreditar que aquella se mantuvo en poder de las fuerzas patriotas, Belgrano la preservó luego de Ayohuma y después continuó encabezando a esa fuerza, hasta que fue ofrendada en el santuario de Nuestra Señora de la Merced en Tucumán, el 24 de septiembre de 1816. Esta argumentación fue desarrollado en un ensayo anterior[91].

-  A juzgar por el periódico resurgimiento de la tesis de Fernández Díaz en un importante sector de la opinión pública nacional subsiste una particular atracción por considerar que hubo un oscuro complot para ocultar el diseño primigenio de la Bandera Argentina.

- No es posible descartar como hipótesis de estudio que las “banderas de Macha” hayan pertenecido a algunas de las subunidades que formaban el “Ejército Auxiliador del Perú” o a alguna milicia alto peruana que contribuía al esfuerzo de la guerra por la Emancipación, ya que estas podrían haber empleado enseñas de muy diversos diseños, bien que básicamente tenían en común usar el celeste y el blanco[92].

-  A pesar de las opiniones divididas sobre el origen y la naturaleza de las dos “banderas de Macha”, es muy factible que ambas daten de los tiempos en los que América soñaba con su libertad.

-  Sobre las dos enseñas “rojas y azules” y que también se hallaron en la capilla de Titiri, no existe ninguna referencia posterior al 10 de septiembre de 1885, en que se las mencionó en el “Acta de Colquechaca”. Puede decirse que desaparecieron de la Historia, aunque merece consideración que fueran emblemas de la republiqueta de Chichas o de otra.

-  Difundir hipótesis sin fundamentos, soslayar argumentos, banalizar la cuestión, buscar el sensacionalismo en la forma que se comunica, omitir circunstancias, forzar interpretaciones, dar por cierto hechos o calificaciones no probados e insistir en presentar argumentos ya dilucidados, son actitudes que no contribuyen a la sana crítica que debe primar en todo debate histórico. Con ello se confunde al profano y se alientan expectativas infundadas que, a la larga, son muy negativas.

-  Obviamente, que la aparición de alguna prueba en concreto podrá arrojar luz sobre todos estos puntos. La cuestión permanece abierta.

¿Qué no son las banderas de Titiri?

Recapitulando de alguna manera lo tratado hasta el momento, es factible afirmar que:

-  Ninguna de ellas es la izada en Rosario el 27 de febrero de 1812. a la que cabe reputar como desaparecida en esta localidad cuando se conoció la orden de Rivadavia o bien, (en la hipótesis de que fuera llevada al Norte por el prócer) que fue “deshecha” por Belgrano, como se comprometió a realizarlo en su oficio del 18 julio de 1812;

-  Tampoco la que se izaba en el Fuerte de Bs. Aires y que Rivadavia le envió a Belgrano.

-   Menos aún, puede ser la “bandera del Ejército” (generala) que mandó elaborar Belgrano en la ciudad de Tucumán, ya que está acreditado que se conservó tras las derrotas de 1813 y que continuó prestando servicios hasta que se depositó ante la histórica imagen de Nuestra Señora de la Merced el 24 de septiembre de 1816[93].

Los elementos con que el padre Arrieta elaboró la hipótesis de que pudieron ser banderas empleadas por alguna fuerza al mando del general Belgrano no permiten asignarles algún carácter definido. No son suficientes: ni el relato que los capilleros le hicieron al sacerdote (testimonios indirectos, en definitiva), ni las suposiciones derivadas de la falta de asientos en los libros de la capilla, ni tampoco su cercanía al campo de batalla de Ayohuma. Aun aceptando que los vexilos hayan identificado a algún elemento de las tropas comprometidas, no es factible probar que sean, banderas de batallón, ni de regimiento, ni de alguna milicia, republiqueta o batería; aunque, por su gran tamaño resulta obvio que no pudieron pertenecer a unidades de caballería ni de dragones. 

Concluyendo ¿qué son las banderas descubiertas en Titiri?

Ante la ausencia de prueba suficiente, como se remarca, son vexilos que evidencian una antigüedad compatible con el tiempo en que tropas patriotas combatieron a las realistas en el Alto Perú. Ni más, ni menos.

Por esta sola causa corresponde reconocerlas como reliquias históricas de significación, emblemas de la lucha en común por la emancipación del continente.

Pretender asignarles otro significado sin más elementos con los que se cuenta a la fecha sería una actitud temeraria basada en argumentos capciosos, insustanciales o fetichistas, por mejor buena fe que exista y que solo sirve para alimentar la confusión general y a incitar una toma de partido insustancial.

Alguien ha dicho también que ambas eran banderas “generalas”, lo sugerido implica no conocer que el arte de la guerra niega una dualidad al respecto, y con toda lógica. El rechazo a este pluralismo se explica por sí mismo. Toda fuerza militar responde a un solo mando.

Nota: próximamente continuaré desbrozando otros aspectos afines a la temática, se sugiere a los interesados estar atentos a las publicaciones que se darán a conocer en este Blog.

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Testimonio. El autor manifiesta su particular agradecimiento por la información proporcionada a las siguientes personas: a la licenciada Patricia Lissa, al ingeniero Joaquín Carrillo, al investigador Adolfo Mario Golman, al vexilólogo Francisco Gregoric y al tradicionalista Misael Soria Linares.

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Anexo 1 - Otras referencias legales referidas a la bandera de “Macha Sucre

Durante el año 2009 se realizó en Salta la “XXV Reunión Plenaria del Parlamento del NOA[94], donde se promovió adoptarla como símbolo de este órgano que agrupa a legisladores de la región. El proyecto no logró el apoyo necesario y se abandonó. Años más tarde, en el año 2012, se reconoció como tal a la “Bandera Nacional de la Libertad Civil[95]”.

Una situación muy particular rodea al vexilo con la provincia de Tucumán. Esta se había dado como lábaro particular un paño celeste cargado con una cruz blanca y otros atributos. Fue por la Ley Nº6.694 de 1995, que se aprobó por unanimidad durante la gobernación de Ramón (“Palito”) Ortega quien se encontraba próximo a finalizar su mandato, razón por la que no se la implementó. Lo concretó el siguiente gobierno a cargo de Antonio Bussi, por lo que muchos tucumanos la identificaron con su discutida gestión. Los gobernadores que le siguieron reconocían su personal ascendencia judía, por lo que la presencia de la cruz les resulta aparentemente urticante por lo que la enseña de hecho no se usó. Años más tarde, en la necesidad de proveer al respecto se dispuso dar por caduca la ley y sancionar otra, la Nº8.291 de 2010, que definió a la “bandera de Macha”, la blanca, celeste y blanca, como divisa provincial, dando a entender que fue usada por Belgrano en la batalla de Tucumán. La crítica histórica mayoritaria fue despiadada con esta capciosa interpretación, es lógico que así haya sido ya que no existe nada que la vincule con la provincia y que, aceptar que el prócer la usó en el combate, hubiera expuesto que rompió el compromiso que asumió cuando a instancias de Rivadavia se obligó a deshacer la enseña mostrada el 25 de mayo de 1812, en Jujuy. Pero como la iniciativa había partido del oficialismo la opinión pública la aceptó, a falta de todo espíritu crítico general una notable pasividad general, sin llegar a percibir lo negativo que resulta con respecto a la conducta del prócer. En los últimos años cambió el relato, ahora se soslaya el uso del paño en esa batalla y se remarca el supuesto e improbable origen belgraniano del diseño, sin abundar demasiado.

Marginalmente, el análisis del proceso histórico-legal que atañe a las banderas que identificaron a la provincia de Tucumán es materia de un ensayo en particular que próximamente daré a conocer en este Blog.

Anexo 2 – Línea de tiempo

Este recurso didáctico sintetiza los principales hechos en la trayectoria histórica de las “banderas de Macha”.

Año

Referencia

1883

En la capilla de Titiri (Bolivia) se encuentran ocultas 4 antiguas banderas

1885

El hallazgo se hace público - “Acta de Colquechaca”

1892

El director del Museo Histórico Nacional solicita que se entreguen a la Argentina las dos banderas celestes y blancas para ser exhibidas en el mismo

Declaración ampliatoria del padre Arrieta sobre las circunstancias del hallazgo

1896

Bolivia cede a la Argentina la bandera celeste, blanca y celeste

La pieza se recibe en Buenos Aires

1897

La bandera blanca, celeste y blanca queda a resguardo de la Sociedad Geográfica “Sucre”

1898

La enseña celeste, blanca y celeste se expone en el Museo Histórico Nacional bajo el nombre de “bandera de Ayohuma”

1957

Fernández Díaz afirma que la bandera blanca, celeste y blanca es la izada por Belgrano en Rosario, en 1812, y que la otra es la que se usaba en el Fuerte de Bs. Aires, que Rivadavia mandó para reemplazar la anterior en la batería “Libertad”

1958

Primer dictamen de la Academia Nacional de la Historia, menciona a las banderas de Macha como dignas de consideración

1962

Decreto presidencial ordenando que la bandera exhibida en el Museo Histórico pase al Monumento Nacional a la Bandera en Rosario. No se cumplió

1968

La Academia Nacional de la Historia solicita al Gobierno que inicie gestiones para “repatriar” la bandera que se guarda en Sucre

1982

Ultimo dictamen de la Academia, concluye que ninguna de las banderas de Macha es la izada en Rosario el 27 de febrero de 1812

El Instituto Nacional Belgraniano se pronuncia en sentido similar

1999

La Academia Nacional de la Historia plantea dudas y aconseja no avanzar en las gestiones relativas al vexilo que se guarda en Sucre

2007 - 2009

Restauración de la bandera que se exhibe en el Museo Histórico Nacional. Se coloca en un reservorio especialmente preparado

2010

Tucumán oficializa como bandera provincial la enseña blanca, celeste y blanca, a la que nomina como “de Macha”

2012

En el Monumento Nacional a la Bandera se instala una réplica de la enseña que se guarda en Sucre

2015 - 2016

Restauración de la bandera preservada en Sucre. Se le asigna un nuevo reservorio

2026

El Concejo Municipal de Rosario, solicita que la pieza habida en el Museo Histórico sea trasladada al Monumento Nacional a la Bandera




Notas y referencias:

[1] Capturas de pantalla a partir de la determinación del lugar realizado por E. Paz Posse en el año 2013.

[2] Fotografía de Roberto Salinas.

[3] Vexilólogo, historiador. Miembro de número del Instituto Belgraniano de la República Argentina y del Centro de Estudios Belgranianos de Rosario. Correo: mcarrillobascary@gmail.com Blog: www.banderasargentinas.blogspot.com

[4] Número de inventario original: 3.060. El requerimiento argentino se concretó por iniciativa de primer director del Museo Histórico Nacional, el Dr. Adolfo Carranza (1857-1914), quien el 25 de octubre de 1892 escribió al ministro plenipotenciario argentino en Bolivia, Dr. Benjamín Figueroa, encareciéndole que propiciara las gestiones (designado por decreto del presidente Uriburu del 29 de enero de 1892. Registro Nacional. 1892. Tomo I, p.86). Primeramente, se solicitaron ambas piezas en forma verbal (18 de mayo de 1893) y luego de manera formal (el 4 de junio de 1893) fue así que se llegó a un acuerdo suscripto por el encargado de negocios de Argentina, Alberto Blancas y el canciller de Bolivia, (23 de mayo de 1896); por lo que se entregó solo la enseña celeste, blanca y celeste. Quien anotició a Carranza del descubrimiento fue el ingeniero en minas Henry Allchurch, súbdito británico que trabajaba en la región y amigo personal de Carranza, algunos aventuran que solía cumplir comisiones por cuenta del Museo.

[5] Ver: CARRILLO BASCARY, Miguel. Bandera de Macha: 64 años de un decreto olvidado https://banderasargentinas.blogspot.com/2026/05/bandera-de-macha-64-anos-de-un-decreto.html

[6] Inicialmente se señala al padre Martín Castro como descubridor de los paños, pero en su opúsculo (CASTRO, Martín. La Obra del Templo de Macha. Colquechaca. Imprenta "El Pueblo". 1897, p. 3), consigna: “Estas Banderas … encontradas por el ilustrado Cura Dr. Primo Arrieta”, con lo que se autoexcluye como protagonista del hallazgo y posición indudablemente al citado Arrieta. Corresponde clarificar que el titular de Macha era Castro, pero por disposición de su arzobispo, había estado apartado de la función y en su reemplazo actuaba Arrieta.

[7] La iglesia está construida en adobe, sobre una base de piedra y sector frontal en igual material. Cuenta con un solo ambiente (6 mts de ancho por 20 de largo), con suelo de tierra apisonado, recubierto por un techo a dos aguas elaborado con tirantería de madera cubierta con cañizo y paja; es decir, la estructura tradicional de toda la región. La visualización mediante Google Earth, señala para el paraje una altura sobre el nivel del mar de unos 4.100 ms. El recinto donde se emplaza el templo, está delimitado por una pirca, en sus inmediaciones se observan vestigios de construcciones, hoy reducidas a poco más que afloramientos, lo que impide verificar si algunas no son más que corrales. Ampliando la perspectiva, en las inmediaciones, se evidencian lo que parecen ser terrazas de cultivo abandonadas. El presbítero Isaías Miranda, párroco de Macha, en carta a Augusto Fernández Díaz del 11 de octubre de 1957 (en la fecha en que escribe), manifiesta que “a los cinco kilómetros [de la capilla de Titiri], a la vuelta del cerro existen ranchos donde habitan los indígenas” Cita tomada de revista Historia. Nº81, p. 112.

[8] Municipio de la provincia de Chayanta, departamento de Potosí (Bolivia), a unos 150 km al Norte de su capital, hoy lo habitan unas 20.000 personas. Es la “capital del tinku”, costumbre sincrética de particulares características: https://www.youtube.com/watch?v=vMXgnLIrwsQ Vista general de San Pedro de Macha, donde destaca la torre de su iglesia, dedicada a San Pedro Apóstol:

[9] Las expresiones se tomaron del “Acta de Colquechaca”, documento esencial para abordar la temática ya que contiene la declaración que el padre Primo Arrieta prestó el día 10 de septiembre de 1885, bajo juramento formal, ante un calificado auditorio reunido en la ciudad que le da nombre. Se dio a conocer en el Registro Nacional de Leyes (Año 1896, Tomo I, p. 852). Se trascribe íntegramente en CARRILLO BASCARY, M. Las cuatro banderas de Macha. https://banderasargentinas.blogspot.com/2024/11/las-cuatro-banderas-de-macha.html

[10] Algún autor intenta precisar que el ocultamiento se concretó detrás del retablo del “altar mayor” del templo. En realidad, siempre hubo uno solo, así lo determinan los vestigios existentes y las pequeñas dimensiones de la nave.

[11] Presumiblemente eran de un tejido damasquinado, de uso común para decorados en la época.

[12] Particularmente tuvo en cuenta el testimonio de quienes identifica como dos ancianos “indios capilleros” que le informaron: “(…) en nuestra infancia supimos que tuvo lugar una batalla en Charayvaltu [proximidades de Ayohuma], entonces era tiempo del rey, en la cual tuvo mucha intervención nuestro cura. Los amigos del cura perdieron y persiguieron a éste, que pasó desde entonces sus días entre nosotros sin llegar sino incógnito alguna vez al pueblo de Macha. Este fue quien trajo esas banderas y las colocó en el lugar en que las vemos, desde entonces nadie las ha tocado”. Así lo relata el padre Arrieta en la declaración que prestó en Potosí con fecha 24 de noviembre de 1892 (GOLMAN, A. M. Ob. cit. p. 205). También constató la discontinuidad de la firma del padre Aranívar en los asientos de los libros parroquiales con posterioridad al 13 de noviembre de 1813, de lo que deduce que, después de Ayohuma, su conocida filiación patriótica le impidió volver por temor a los realistas.

[13] No hay referencia concreta de quién pudo esconderlas allí, la hipótesis más extendida lo atribuye al sacerdote Aranívar. Por su parte, el padre Castro (Ob. cit., p. 3), señala que “fueron recogidas por los indios, con culto religioso en la modesta capilla de Titiri”. El punto permanece incógnito.

[14] Eventualmente, las fornituras pudieron abarcar todo el perímetro de las pinturas.

[15] La expresión se toma del “Acta de Colquechaca”, reproducida originalmente en CASTRO, M. Ob. cit., p. 6.

[16] Esta distribución inquieta a los historiadores y da lugar a diversas hipótesis. Fiel al propósito de estos apuntes, destaco que al menos se conoce otra bandera de idéntica composición: blanco, celeste y blanco. Es la que usó el Regimiento de Infantería 9, creado en 1814, que también integró el Ejército Auxiliador del Alto Perú. La mantuvo hasta 1816, cuando era el regimiento escolta de Belgrano (ref.: Orden General al Ejército, dada por Belgrano el 24 de septiembre, 1816) y hoy se preserva en el Museo Histórico Nacional de Montevideo (Uruguay). En su centro carga un óvalo orlado con el número “9”. Ref.: PEÑA, Juan M. y ALONSO, José L. Las banderas de los argentinos. Ediciones Bicentenario. Bs. Aires. 2009, p. 79.

Imagen intervenida por Francisco Gregoric  

Imagen recreada

[17] El término “curato” indica una jurisdicción religiosa que depende de un obispo, quien confía a un presbítero la “cura de almas” de los que habitan ese territorio, la parroquia. En algunas publicaciones se habla del “priorato de Macha”, lo cual implica un error, ya que los prioratos son organizaciones monásticas integradas por religiosos que viven en comunidad, quienes reconocen a un prior (superior) a quien confían la responsabilidad de conducirlos. Por extensión se aplica al territorio que corresponde al conjunto. No es el caso de Macha.

[18] Monseñor Dr. Miguel de los Santos Taborga Pizarro (Sucre, 1833-1905), fue una personalidad multifacética que llegó a ser miembro de la Real Academia Española.

[19] Su titular era el Dr. Abdón Senén Ondarza (1836-1897), entonces funcionario delegado del gobernador. Fundador de Antofagasta. Tuvo una vasta actuación política y también fue poeta y abogado.

[20] El acto se cumplió con la presencia del subprefecto del departamento, el Dr. Ondarza, quien el 2 de abril de ese año había estado en Titiri donde vio las banderas halladas. Una de ellas, la celeste, blanca y celeste, fue exhibida en Colquechaca al momento de levantarse el Acta de su nombre.

[21] Población minera, a unos 170 km al Norte de Potosí. Actualmente registra menos de 2.000 habitantes. Un interesante video nos aporta referencia sobre la ciudad: https://www.youtube.com/watch?v=uiTrgwXcFoU

[22] El documento identifica con sus nombres y cargos a diecinueve de los presentes. Entre ellos al cónsul general argentino (Mariano Peró) y a su antecesor.

[23] CASTRO, M. (Ob. cit., p.3) consigna que “fue el Congreso quien la hizo depositar en el Sagrario de Guadalupe”.

[24] Se comenzó a construir en 1602. Esta advocación mariana es reconocida como patrona de Sucre. No debe confundirse este templo con la Catedral metropolitana, que también está dedicada a la misma advocación, cuya construcción se inició en 1551 y que es la sede del arzobispo local.

[25] Puede ampliarse al respecto en CARRILLO BASCARY, M. Las cuatro banderas de Macha, https://banderasargentinas.blogspot.com/2024/11/las-cuatro-banderas-de-macha.html

[26] A este documento se lo conoce como la “simple declaración del párroco”, porque a diferencia del firmado en Colquechaca, no consta que lo haya hecho con la solemnidad de aquél. Está datado en Potosí, el 24 de noviembre de 1892 y se dirige a Telésforo Aguirre, oficial mayor de la Cancillería boliviana (transcripta en GOLMAN, A. M. Ob. cit. p. 295).

[27] GARCÍA ORTEGA, Javier. Los símbolos patrios de la región de los chichas https://javigaor.blogspot.com/2015/?view=sidebar hace constar: “Inicialmente la bandera de la región de los Chichas al crearse la República [de Bolivia] habría tenido dos franjas, la primera roja y la segunda azul, con la división de las provincias entre Nor y Sud Chichas, esta última para distinguirse de la primera habría invertido los colores. El uso de las dos banderas en las ciudades de Cotagaita y Tupiza, se puede apreciar en eventos cívicos, culturales y deportivos. Sin embargo, poco se sabe sobre el origen de la bandera chicheña. Al respecto se investigó poco y no se determinó las circunstancias históricas en la que fue adoptada como símbolo patrio de la región. Lo cierto es que su uso se pierde en la memoria de muchas generaciones que han crecido bajo su amparo, sin percatarse de su origen y significado. Ante esta situación nos remontamos nuevamente a la guerra de la independencia para terminar el contexto en que surgieron los símbolos de la tierra chicheña. Las únicas referencias fehacientes que se tienen sobre el uso de la bandera de Chichas corresponden a la Batalla de Vilcapugio y Ayohuma el 1 de octubre y el 14 de noviembre, respectivamente, de 1813. (…) El descubrimiento fortuito de las banderas, pone en evidencia la utilización de dos banderas en el ejército de Belgrano la azul y blanco y la otra con los colores rojo y azul, esta última de gran importancia para determinar el origen de la bandera chicheña, la misma que había pertenecido a un cuerpo auxiliar del ejército de Belgrano. Por tanto, es de suponer que en dicho cuerpo hayan participado chicheños, que al cese de hostilidades perpetuaron su uso en el Sur del país, como símbolo de redención y memoria perpetua de los que lucharon por la independencia. Finalmente se puede afirmar que, la bandera azul grana nació en la guerra de la independencia y fue adoptada por combatientes anticolonialistas, como símbolo de insurgencia subversiva frente a la corona, a más de 200 años de esas gestas heroicas la bandera chicheña flamea en sus dos formas”.

[28] Consecuencia de que el átomo de hierro que contiene la hemoglobina deriva hasta formar hematina, de aspecto de marrón a negro.

[29] GOLMAN, A. M. Ob. cit., p. 188,

[30] Imagen provista por la Lic. Patricia Lissa.

[32] Discursos sagrados de Monseñor Primo Arrieta. Imprenta "Bolívar" de M. Pizarro. Sucre. 1911.

[33] Fue titular de la Cancillería durante la presidencia del periodista cochabambino Mariano Baptista Caserta (1832-1907)

[34] Copia íntegra en Boletín Oficial de Leyes, Año 1896. Tomo I, pp. 1852-854. Blancas había sido designado secretario de primera clase de la legación argentina en Bolivia (Boletín Oficial de Leyes. 1895. Tomo II, p.37). Actuó subrogando las funciones del ministro plenipotenciario Figueroa

[35] CASTRO, M. Ob. cit. pp. 4, 5 y 8.

[36] Como las lenguas americanas son orales (sin escritura) la forma en que se vierten al español puede ser muy variada. El lugar donde tuvo lugar la batalla del 1º de octubre de 1813 generalmente se escribe “Vilcapugio”, aunque el historiador boliviano Joaquín Gantier afirma que debería nominarse como “Huillca-pujyo”, sinónimo de “agua clara y fresca” (al decir del citado), que otros traducen como “Pozo Santo”. Así consta en “La bandera de Macha”. 4to. Congreso Internacional de Historia de América. Academia Nacional de la Historia. Bs. Aires. Tomo VI. 1967, p. 124.

[37] Instrumento que algunos denominan “acta de devolución”.

[38] En principio, algunos en Bolivia entendieron que podrían ser trofeos arrebatados a los argentinos durante la guerra de baja intensidad que opuso a la Confederación Argentina, durante el gobierno de Rosas, y a la Bolivia del Mariscal Andrés Santa Cruz, la que se desarrolló entre los años 1837 y 1839. Por esto se mostró el vexilo como si fuera una ofrenda de acción de gracias a la Virgen María, por un triunfo indeterminado, que nunca pudo ser probado.

[39] En la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe se exhibió durante algunos años, suspendida de dos clavos (señalados en amarillo) que le mostró el padre Valentín Manzano Castro a Mario Golman, durante la visita que este cumplió en el 2006. En la actualidad se recubrió esa pared con un gran cuadro de la Virgen María en su advocación de la Inmaculada Concepción, a quien corona la Santísima Trinidad como “reina y señora de todo lo creado”. Foto: Mario Golman.

[40] Originalmente (26 de febrero de 1887), se llamó “Sociedad de Estudios Geográficos” y luego “Sociedad Geográfica Sucre”. Fue reconocida oficialmente el 16 de mayo de 1896 (http://www.geograficasucre.8m.net/historia/historia3.htm ) El gobierno boliviano le confió la gestión del Museo “Casa de la Libertad” por Decreto Supremo del 26 de octubre de 1939. En 1974 el Banco Central de Bolivia se hizo cargo de la restauración general del lugar. Tras diversas alternativas, en 1983 por Decreto Supremo de 3 de agosto (elevado a rango de ley el 5 de febrero de 1986), se encomendó su tutela y administración general a esa entidad financiera, tareas que se complementan con la acción de su fundación (Ley N°1.670, de 1995).

[41] Recibe este nombre por cuanto allí se declaró la independencia de Bolivia, el 6 de agosto de 1825. Hasta 1898 fue sede de su Congreso general. Originalmente perteneció a la Orden Jesuita y, desde 1624, funcionó ahí la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier (Chuquisaca). En 1927 por Decreto Supremo Nº5.918, fue declarado como primer “monumento histórico” boliviano. La bandera fue transitoriamente derivada al Banco Central de Bolivia, tras el terremoto que afectó la “Casa de la Libertad” el 27 de marzo de 1948. Completados los trabajos de restauración se retornó al museo.

[42] GOLMAN, A. M. (Ob. cit. p. 185), copia la descripción que dejó escrita el Pbro. Castro: “Sobre fondo de seda rojo, se encuentra adherida la bandera argentina [denominada así por sus colores, pero no por las disposiciones de ellos sobre la tela] bastante deteriorada por el tiempo, y sus colores azul y blanco muy debilitados por esa misma acción”.

[43] Puntualmente se mostró en la “Sala de Símbolos Nacionales”. CARRILLO BASCARY, M. Bandera de Macha "A": su registro museológico; https://banderasargentinas.blogspot.com/2026/05/bandera-de-macha-su-registro-museologico.html

[44] Diario La Prensa, Bs. Aires. Edición del 8 de junio de 1912.

[45] En 1886, cuando se recibió, presidía la Nación José Evaristo Uriburu; su Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública era el destacado jurista, Antonio Bermejo (1853-1929).

[46] En realidad, el entorno no es menor, entre los objetos exhibidos estaba el reloj que el rey de Inglaterra entregó al general Belgrano, una silla que le perteneció y la réplica del cuadro que Carbonnier pintó al prócer en 1815, entre otras reliquias cívicas.

[47] CARRILLO BASCARY, M. Bandera de Macha "A": su registro museológico. El D.N.I. de una pieza histórica https://banderasargentinas.blogspot.com/2026/05/bandera-de-macha-su-registro-museologico.html

[48] En la ficha museológica también se asentó: “Documentos autenticatorios: No hay antecedentes. Libro de Donaciones III (1892), Nº134. Registro antiguo folio 61, Nº553. Registro nuevo Libro I, folio 256, Nº1.100. Expuesta: “Sala de los Símbolos Nacionales”. Completamente deteriorada y descolorida por la acción del tiempo”. Nota: a estar del primer asiento este invalidaría la referencia con la que se exhibe.

[49] Las fuentes más antiguas, particularmente las de origen alto peruano, la denominan “Ayohuma”. Titiri se encuentra a unos 11 km del sitio de Charawaytu (Chara Huaytu), preciso lugar de la batalla.

[51] El equipo responsable fue coordinado por las restauradoras Lic. Patricia Lissa y Lic. María Pía Tamborini, con la asistencia de las entonces estudiantes de la Carrera de Restauración de la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA): María Sol Barcalde, Laura Solazzi, la Téc. en Conservación Ivana Rigacci y el Ing. Textil Diego Martínez. Financió el proyecto la “Fundación Metrogas”, contó con la colaboración del Museo del Cine “Pablo Ducros Hicken” (Ciudad Autónoma de Bs. Aires).

[52] Fotografía facilitada por la Lic. Patricia Lissa.

[53] Boletín Oficial de la República Argentina, del 15 de febrero de 1962. Ver su testo en CARRILLO BASCARY, M. Bandera de Macha: 64 años de un decreto olvidado. https://banderasargentinas.blogspot.com/2026/05/bandera-de-macha-64-anos-de-un-decreto.html

[54] CARRILLO BASCARY, M. Bandera de Macha: 64 años de un decreto olvidado. Su traslado al Monumento a la Bandera. https://banderasargentinas.blogspot.com/2026/05/bandera-de-macha-64-anos-de-un-decreto.html

[55] Prolífico investigador nacido en la ciudad de Rosario en 1885. Falleció en 1980. Fue miembro de número de la Academia Nacional de la Historia.

[56] Referencia: Oficio de Rivadavia a Belgrano, datado en Bs. Aires el 3 de marzo de 1812. La enorme mayoría de investigadores coinciden que en el Fuerte de Bs. Aires, en 1813, se izaba el pabellón rojigualda de la Corona hispánica en razón de tratarse de una fortaleza o plaza fuerte, a las que se denominaban “presidios”, las que estaban sujetas a la autoridad naval, ámbito en que se empleaba este pabellón desde 1785. Esto no coincide con las especulaciones de Augusto Fernández Díaz y sus seguidores, quienes aducen que allí tremolaba una bandera trifranjada en celeste, blanco y celeste, uno de cuyos ejemplares sería el que envió Rivadavia a Belgrano acompañando el oficio de referencia.

[57] Dictamen de la “Academia Nacional de la Historia” del 7 de octubre de 1958. Sin embargo, en 1982 el informe al Plenario del 11 de mayo, realizado por el Dr. Roberto Marfany, implicó que la entidad revisara la cuestión para sentar su posición en los términos trascriptos (Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Tomo LIV-LV-1981-1982. Bs. Aires. 1987, pp. 409-410. https://repositorio.anh.org.ar/handle/anh/112)

[58] Sí corresponde destacar que acreditó la desaparición contemporánea de la lista se servicio de los abanderados del Reg. 1, Fermín España y David Ruffo, quien en otra publicación lo apellida Pardo. Esto de los abanderados no resulta significativo, toda vez que no está probado que las banderas de Titiri hayan pertenecido a la unidad, además siempre estuvo previsto el reemplazo en estas comisiones ya que las mismas no se limitaban a portar una bandera, eran mucho más complejas (FERNANDEZ DÍAZ, Augusto “Las dos banderas de Belgrano”, diario La Capital (Rosario) edición del 16 de junio de 1968, sección segunda).

[59] Es lo que se desprendía del guion del Museo “Casa de la Libertad” antes de la mutación de fecha reciente, de lo que se da cuenta. Entre sus cultores se suman los historiadores bolivianos Joaquín Gantier, Alfredo Jáuregui Rosquellas y cierto número de autores argentinos que prefiero no nominar para no excluir a alguno. Para difundir esta especie llegó a formarse la “Cofradía de la Bandera Histórica de Macha”, que presidió Oscar H. Peppe; trabajó en igual sentido la “Fundación Bicentenario” de Tucumán, encabezada por el exdiputado provincial Jorge Mendía. A lo largo de los años y desde 1957 diversos políticos adscribieron a esta posición. En razón de ser legión, para completar el panorama me excuso de referenciar a los eruditos que niegan esta caracterización. Cabe citar que entre estos se encuentra el “Instituto Belgraniano de la República Argentina”, que desde 2025 continúa al disuelto “Instituto Nacional Belgraniano”.

[60] Juan Galo de Lavalle (Bs. Aires, 1797-Jujuy, 1841) fue un guerrero de la Independencia de reconocida actuación. Encabezaba una fracción unitaria cuando fue asesinado en Jujuy. Sus hombres intentaron preservar sus restos de una previsible profanación llevándolos hacia Bolivia, en el trayecto se los redujo y se colocaron sus huesos en una caja que según la tradición se cubrió con una bandera argentina, los que se depositaron transitoriamente en la Catedral de Potosí. Esta habría sido la que se encontró en Titiri, como lo expresó el historiador rosarino Félix Chaparro en 1941.

[61] CHAPARRO, Félix.  “La presunta bandera argentina de Ayohuma encontrada en Macha”. Revista Historia. Nº8. Abril-Junio, 1957, pp. 121-127.

[62] JÁUREGUI ROSQUELLAS, Alfredo. “Bandera de Belgrano”, en Boletín de la Sociedad Geográfica e Histórica Sucre. Tomo XLIV, Nos. 435/437, mayo 1951. Sucre, p. 219- “Las dos banderas” (sin autor) en diario Presencia (La Paz, edición del 13 de junio de 1965) cita tomada de DÜRNHOFER, Eduardo. “La primera bandera argentina está en Bolivia”, en revista Historia. Nº72. Bs. Aires. 1988-1989, pp.71. ZÁRATE MENA, Gover, quien retoma la tesis de Jáuregui. “Las dos Banderas del Segundo Ejercito Auxiliar Argentino”. Revista Universidad. Ed. Universitaria “Tomás Frías”. Potosí. 1963.

[63] Esto es, considerarla una enseña que condujo al combate una unidad formada por alto peruanos.

[64] https://casadelalibertad.org.bo/bandera-de-macha/ Fechas de consulta: 14 de febrero de 2026 y 24 de mayo de 2026.

[66] Se exhibe en el templete de la “Bandera de Belgrano”. Su ficha museológica consigna: “El general Belgrano inaugura la Bandera Nacional a orillas del río Paraná, se observa la tropa quitándose los sombreros al momento de jurar, y se puede ver la bandera blanca, celeste y blanca”. Adquirido en 1966. Inventariado bajo Nº400-06-0137. Mide: 60 x 90 cm. Se agradece a la Lic. Patricia Lissa y a la conservadora del Museo de Sucre Lourdes Quispe Vedia, la información pertinente.

[67] Se agradece la fotografía, obtenida en junio de 2026, a la conservadora de la “Casa de la Libertad”, señora Lourdes Quispe Vedia.

[68] Aquí se deslizó un error, la batalla de Salta no ocurrió en 1813, sino el 20 de febrero de 1813; debería rectificarse en mérito a la verdad histórica y a lo significativo del lugar.

[69] Foto tomada del Boletín de la Sociedad Geográfica y de Historia “Sucre”, Nº461/463. Edit. Don Bosco. Sucre. 1976.

[70] Epígrafe de la toma: Dr. Julio Carazales, Presidente del Consejo Permanente de la O.E.A., Dr. Joaquín Gantier y Dr. Jorge L. Zelaya Coronado, Secretario General adjunto. Miércoles 23 de junio de 1976.

[71] Fotografías obtenidas de la web oficial de la “Casa de la Libertad”, el 10 de junio de 2026.

[72] Estuvieron a cargo de un equipo profesional coordinado por la Lic. Patricia Lissa y la Técnica en Conservación Ivana Rigacci, con la colaboración de la Lic. María Sol Barcalde y la Tec. en Cons. María Dora Lasalandra. Se contó con la asistencia técnica del restaurador Roger Churata Villegas y la conservadora Lourdes Quispe Vedia, del Taller de Restauración de la “Casa de la Libertad”. El proyecto se desarrolló en el marco del “Fondo Argentino de Cooperación Sur-Sur y Triangular” (FO.AR).

[73] Se agradece la fotografía, obtenida en junio de 2026, a la conservadora de la “Casa de la Libertad”, señora Lourdes Quispe Vedia.

[74] El más antiguo que he podido relevar fue el proyecto de resolución presentado ante la Cámara de Senadores de la Nación por el senador por Santa Fe, el radical Augusto G. Bayol (Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores, 1960, Tomo III, pp. 2273-2275 y 2479). La iniciativa prosperó, pero no arrojó ningún resultado en concreto. Sobre el punto corresponde ver: CARRILLO BASCARY, M. Bandera de Macha: 64 años de un decreto olvidado https://banderasargentinas.blogspot.com/2026/05/bandera-de-macha-64-anos-de-un-decreto.html

[75] Entre estos se cuenta haber cedido réplicas para ser exhibidas en: el “Monumento Nacional a la Bandera” (Rosario), en la “Casa Histórica de la Independencia” (Tucumán) y en el “Salón de la Bandera” (Jujuy).

[76] Boletín Academia Nacional de la Historia. Vol. XXIX-1958. Bs. Aires. 1959, pp. 523-526. https://repositorio.anh.org.ar/handle/anh/87

[77] Boletín Academia Nacional de la Historia. Vol. XLI-1968. Bs. Aires. 1969, pp. 308-311. https://repositorio.anh.org.ar/handle/anh/99

[78] Boletín Academia Nacional de la Historia. Vol. LIV-LV, 1981-1982. Bs. Aires. 1987, pp. 409-410. https://repositorio.anh.org.ar/handle/anh/112

[79] La expresión contradice al escrito de puño y letra de Belgrano quien consignó que hizo la bandera “blanca y celeste” (Oficio al Gobierno, datado en Rosario el 27 de febrero de 1812). No deja de llamar la atención que una entidad de tan alto nivel como la Academia utilice el término “azul-celeste” que no hace más que replantear la antinomia entre esta formulación y el “celeste” con que el propio prócer se refirió a los colores de la divisa que creara.

[80] Referencia a las baterías “Libertad” e “Independencia” que en febrero de 1812 estaban construyéndose en el poblado de la Capilla de Ntra. Señora del Rosario, donde hoy se levanta la ciudad de este último nombre.

[81] La expresión del dictamen corresponde a la segunda oportunidad en que Belgrano fue investido como general en jefe del Ejército Auxiliador, comisión que asumió el 7 de agosto de 1816 y que se extendió hasta el 11 de septiembre de 1819, cuando por razones de salud debió ceder su mando al general Francisco Fernández de la Cruz.

[82] Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Vol. LXXII–LXXIII, 1999-2000. Bs. Aires. 2004, p. 81. https://repositorio.anh.org.ar/handle/anh/112

[83] Esta competencia estaba prevista en el Artículo 15 del Decreto Nº1.435/ 1992. Lamentablemente el Instituto fue disuelto por decisión presidencial en el año 2025 en el marco del “achicamiento del estado”. Sus miembros constituyeron el “Instituto Belgraniano de la República Argentina” reconocido como continuador del anterior por la Inspección General de Personas Jurídicas de la Ciudad Autónoma de Bs. Aires.

[84] En lo personal no comulgo con el desconocimiento aludido. Ocurre que a la fecha de emitirse el dictamen no estaba suficientemente estudiada la relación de varios documentos indubitados. Fundo mi posición en CARRILLO BASCARY, M. Belgrano no perdió su bandera,https://banderasargentinas.blogspot.com/2026/06/belgrano-no-perdio-su-bandera.html.

[85] Publicado en el diario La Prensa. Bs. Aires, edición del 16 de noviembre de 1941, Segunda sección.

[86] Oficio de Rivadavia a Belgrano, datado en Bs. Aires el 3 de marzo de 1812.

[87] CARRILLO BASCARY, M. Cuatro hipótesis sin respuesta sobre el diseño original de la Bandera nacional argentina. Parte 1: https://banderasargentinas.blogspot.com/2016/02/cuatro-hipotesis-sin-respuesta-sobreel.html Parte II: https://banderasargentinas.blogspot.com/2016/02/cuatro-hipotesis-sin-respuesta-sobreel_26.html

[88] El investigador Augusto FERNÁNDEZ DÍAZ, el primero de ellos. Véase “El verdadero origen de la actual Bandera Nacional”, en 4to. Congreso Internacional de Historia de América. Academia Nacional de la Historia. Bs. Aires. Vol. VI. 1967, pp. 89-109.

[89] Sobre su preservación y estado actual es indefectible ver el informe de LISSA, Patricia y TAMBORINI, María Pía. Bandera de Macha. Museo Histórico Nacional. Informe del proceso de restauración. https://es.scribd.com/document/449176629/Informe-final-restauracion-Bandera-Macha Una síntesis en: https://www.argentina.gob.ar/noticias/dia-de-la-bandera-como-se-restauro-la-bandera-de-macha

[90] CARRILLO BASCARY, M. Juramento ¿a la bandera o a la Asamblea? Una cuestión resuelta https://banderasargentinas.blogspot.com/2026/06/juramento-la-bandera-o-la-asamblea.html

[92] PEÑA, J. M. y ALONSO, J. L. Ob. cit. pp. 47-103. LUQUI-LAGLEYZE, Julio y D’ANDREA, María Cristina. La Bandera del Regimiento Nº7 de Infantería Libertos https://fiav.org/wp-content/uploads/2021/06/ICV21_17-Luqui.pdf También podría sumarse a lo expuesto la “bandera de Iruya” (1,88 x 0,67 metros aprox.) (POPOLIZIO, Gabriel. “Banderas, guiones y banderolas en la División Infernal de Gauchos de Línea”, en revista Calacuerda, Nº36. Sociedad de Historia Militar. Bs. Aires. 2026, pp. 29-35. https://www.revistacalacuerda.com.ar/assets/cala36.pdf

[94] El proyecto iniciado por legisladores tucumanos tramitó por Expediente Nº178/T/2009.

[95] Resolución del Parlamento del NOA - 2012 R, Nº091.

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