miércoles, 3 de junio de 2026

Dejen que los niños vengan a mi …

… porque de ellos es el reino de los cielos

Tres evangelistas[1] citan estas palabras que pronunció Jesús. Su profundo significado emociona, conmueve.

No pude menos que recordarlas cuando vi que en la parroquia María Auxiliadora (Rosario) se instaló un pequeño espacio de juegos para los más pequeños lo que facilita a que sus padres puedan participar de la celebración eucarística. Quizás esto pueda ser común en otras regiones, pero no tengo conocimiento al respecto.

Veamos el caso en concreto. 

En una de las naves laterales se quitaron algunos bancos y se acondicionó el espacio con un piso de goma articulado en paneles, lo que puede evitar daños en caso de alguna caída. Además se acondicionó el sector con alguna mesas y sillitas acordes, se dispusieron juguetes didácticos y otros, adecuados para niños de entre 1 y 4 años.

La novedad fue recibida por la comunidad con gran alegría y los niños la aceptaron con toda naturalidad. Han pasado varios meses ya y la experiencia confirma su total éxito. 

Contra lo que puede pensarse los chicos juegan con tranquilidad, sin gritos, rencillas ni conflictos. Obviamente el tiempo de la misa transcurre mientras los padres participan sabiendo que están contentos, a su vista y a su alcance.

Así poco a poco los pequeños se acostumbran al ambiente y con el tiempo podrán sumarse a los cánticos y oraciones. Una forma muy linda de fomentar el espíritu comunitario.

Esto permite que la familia concurra a misa en conjunto, sin necesidad de que alguno de los padres permanezca en la casa cuidando a los pequeños.

Al correrse la noticia pudo verificarse que hay padres de parroquias cercanas que optaron por venir a la citada.

La experiencia ¡vale la pena! Es de esperar que el ejemplo se traslade a otras parroquias.

¡Nunca más literal que aquello lo relatado por los Evangelistas!

M.C.B.


[1]  Mateo 19:14, Marcos 10:14 y Lucas 18:16.

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