Una fecha para celebrar
Por Miguel Carrillo Bascary
Hoy 11 de junio de 2026 se
conmemoran dos siglos de aquella
jornada que la Historia consagró con el nombre de combate de Los Pozos (Río de la Plata, frente a la ciudad de Bs.
Aires, durante la guerra que enfrentó a la Argentina con el Imperio del Brasil, 1825-1828).
Aquel día el más argentino de los irlandeses, Guillermo Brown junto a poco más de 750 hombres, incluyendo a su oficialidad formada por argentinos, franceses, británicos y de otros orígenes, alcanzaron una victoria que era imposible.
La flotilla argentina compuesta de nueve naves menores y la fragata “25 de Mayo” derrotaron a la poderosa flota del Imperio del Brasil, fuerte en unos 2.600 hombres, amparados en 266 bocas de fuego de las 31 embarcaciones atacantes. Claro está que ellos no contaban con el genio táctico el coraje de Brown, ni con el coraje de su gente.
No aportaré un relato
sobre aquella jornada, hay numerosas
reseñas al alcance de los interesados, a ellas me remito.
Hoy simplemente quiero adherir a los honores que merecieron largamente esos hombres que
arriesgaron su vida por la Patria, a la vista de la población de Bs. Aires que
contempló las acciones desde campanarios y terrazas.
Desde la Vexilología
rendiré mi humilde homenaje compartiendo
con Uds. varias imágenes, sin desperdicio, para memoria de los argentinos y
para conocimiento de los muchos extranjeros que navegan este Blog.
La exaltación patriótica que despertó el triunfo hizo que algunas
damas porteñas confeccionara una banderola
personal conmemorativa que obsequiaron a Brown.
El tiempo no fue clemente
con la reliquia de la que solo se preserva el escudo alegórico, cuya versión
modernizada y a color abre esta nota.
Completo la referencia mostrando el sombrero militar que utilizó el Almirante Brown, dotado de una curiosa escarapela con los colores nacionales.
El vexilo reconstruido, sin tener certeza absoluta sobre su composición original. Al respecto se plantean dos hipótesis:
a) que tuvo franjas celestes; y
b) que fueron azules, según era de práctica para los pabellones navales, como forma de que resistieran de mejor forma el desteñido producido por el Sol.





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