viernes, 8 de mayo de 2026

Bandera de Macha: 64 años de un decreto olvidado

Su traslado al Monumento a la Bandera

La bandera de Macha o de Ayohuma, tal como ser preserva en el Museo Histórico Nacional, debidamente consolidada en su integridad por el equipo de la Lic. Patricia Lissa (2007-2010)

Por Miguel Carrillo Bascary

El 27 de febrero de 1962 se cumplían 150 años del primer izamiento de la Bandera Nacional[1]. Cinco años antes se inauguraba en Rosario el imponente Monumento que así lo recuerda. La opinión pública estaba sensibilizada por la conciencia de estos acontecimientos.

Desde 1958 gobernaba el país el radical Arturo Frondizi, que se caracterizaba por una fuerte impronta institucional; intentaba promover la participación ciudadana y postulaba un desarrollo aperturista. Sin embargo, los enfrentamientos del pasado cercano incidían cotidianamente en su accionar, en un marco de resentimientos, desconfianzas y apetencias autoritarias. La situación externa tampoco era favorable y la “guerra fría” incidía en la política local.

En este escenario, se pensó que la celebración podía ser una base sólida para restablecer la concordia. Lo que se tradujo en un ambicioso plan para solemnizar el magno aniversario de 1962, impulsado por Frondizi, acompañado por el progresista intendente de Rosario, Luis Cándido Carballo y diversas entidades cívicas,

El propósito se plasmó en el Decreto Nº1.285 del 9 de febrero de 1962[2] (ver su texto en el Anexo 1) que estableció un feriado nacional especial para el 27 de febrero y dispuso “actos diversos tendientes a rememorar y enaltecer la creación de la bandera nacional y la figura patricia de su creador”, centrados en la visita del titular del Ejecutivo a la ciudad de Rosario. A este fin se creó una comisión presidida por Frondizi, integrada por ministros de su gabinete, el gobernador de Santa Fe y otros altos dignatarios. Paralelamente se invitó a los titulares del Congreso, del Poder Judicial, gobiernos de provincias, de la Iglesia y del cuerpo diplomático a concurrir y adherir al programa previsto.

El Artículo 7º disponía un acto de homenaje a Doña María Catalina Echevarría de Vidal, a quien se reconocía por haber confeccionado la Bandera que le encargara Belgrano. La ceremonia se cumplió en el Convento de San Carlos (San Lorenzo), lugar donde descansan sus restos mortales.

Lo más significativo estaba en el Artículo 8º cuya primera parte ordenaba:

La Bandera llamada ‘De Macha’, que se halla en el Museo Histórico Nacional de Buenos Aires, será trasladada al Monumento a la Bandera Nacional”.

La pieza había sido descubierta en 1883 en la capilla del paraje de Titiri, curato de San Pedro de Macha, Bolivia. Desde 1896 se preserva en el Museo Histórico Nacional. Se presume que perteneció a alguna unidad de las tropas que combatieron en el Alto Perú a las órdenes de Belgrano, aunque no hay ningún documento que lo pruebe, por este motivo se la conoce como “bandera de Ayohuma[3]”. Tiene tres franjas: celeste, blanca y celeste[4].

El Decreto lo firmó el Presidente de la Nación, lo refrendaron los ministros del Interior, Relaciones Exteriores y Culto, Educación y Defensa, acompañados por los secretarios de Guerra, Marina y Aeronáutica. Obviamente la norma estaba dentro de sus competencias y facultades. Hasta acá los hechos.

Un traslado frustrado

Se consagró así la decisión presidencial de trasladar aquella pieza histórica al Altar que la Patria había levantado a su Bandera. Un lugar lógico y digno para una de las piezas a las que más antigüedad se les atribuye en el pasado argentino. Se esperaba que pudiera concretarse para el 20 de junio de 1962, una fecha lógica y emblemática.

Rosario recibió la noticia con júbilo y se abocó a solemnizar el acto evocativo del 27 de febrero de ese año, que se cumplió con todo lucimiento, como se desprende de las crónicas de entonces. Todo lo contrario ocurrió en ciertos ámbitos porteños vinculados con la Historia, que en voz baja rechazaron la medida.

Fue poco después, que el 29 de marzo una asonada militar depuso a Frondizi y surgió el gobierno de facto encabezada por José María Guido (1962-1963). Con ello desapareció la comisión de homenaje y todo el acontecer institucional entró en crisis. La caída de Frondizi determinó la intervención del gobierno santafesino y con esto el alejamiento del gobernador electo de Santa Fe, Luis C. Carballo; quien desde su gestión como Intendente de Rosario había sostenido el proyecto de traer la enseña al Monumento. En estas circunstancias la orden presidencial de trasladar el vexilo histórico a Rosario fue diferida para el 20 de junio de 1963, pero no fue factible concretarla. La situación era compleja, por entonces la Dirección del Monumento carecía de titular y la Municipalidad de Rosario se había tenido que hacer cargo del lugar, que se encontraba carente de presupuesto y soportaba las muestras del abandono del gobierno nacional[5].

Disgresión. Al llegar a este punto es necesario esclarecer que el Monumento a la Bandera es propiedad del Gobierno nacional pero su administración y custodia las ejerce la Intendencia de la ciudad de Rosario conforme a la cesión operada por Decreto Nº1.285/ 1962[6].

A partir de entonces desapareció toda referencia al traslado. Pareció que las nieblas del tiempo se hubieran engullido tan loable iniciativa.

Una amarga constatación

Fue en 1999, cuando en el curso de mis investigaciones sobre la Enseña patria y el Monumento a la Bandera di con el texto del Decreto Nº1.285/ 1962. Mi sorpresa fue mayúscula, considerando su enorme trascendencia para Rosario y el total desconocimiento que existía sobre la norma en los medios históricos locales. Canalicé mis afanes en diversos repositorios documentales y periodísticos, tanto de la ciudad como de la Capital Federal, con estéril resultado.

Recurrí entonces a personalidades que habían tenido algún protagonismo en la temática a comienzas de los años ‘60, con negativo fruto. Lo sucedido parecía haberse borrado de las mentes, excepto por el testimonio de un rosarino que oportunamente había formado parte de una de las tantas comisiones vinculadas al Monumento a la Bandera. El me compartió que Humberto Burzzio, un experto en Numismática, contador de profesión asimilado a la Armada con el grado de almirante, miembro de la Academia Nacional de la Historia, circunstancialmente a cargo del Museo Histórico Nacional desde octubre de 1955, se había negado (literalmente) a cumplir con la orden de Frondizi por considerar que una reliquia de tal importancia debía permanecer en Bs. Aires para que pudiera ser venerada por los argentinos “sin obligarlos a peregrinar hasta la ciudad de Rosario para poder apreciarla” (sic). Las autoridades locales de entonces, afines al pensamiento militar, no quisieron generar un escándalo y optaron por un vergonzoso silencio.

Tamaña confesión de un testigo directo, el contexto institucional de entonces y el prestigio de un funcionario evidentemente confundido, me esclarecieron suficientemente sobre cuál fue la razón que impidió cumplir con el traslado. En definitiva, era una muestra más del miope centralismo empeñado en minusvalorar al interior del país y a la ciudad de Rosario, en particular.

Al rescate del proyecto

En los años que siguieron a 1999 profundicé mis estudios al respecto hasta concluir que el Decreto Nº1.235/ 1962 no había sido nunca derogado, sino que mantenía toda su vigencia, aunque se hallaba incumplido por el simple capricho de un digno historiador devenido en equívoco y mezquino funcionario.

En consecuencia, resultaba legítimo procurar para que se diera cumplimiento a la norma y se hizo evidente que la tarea correspondía a los rosarinos y a las autoridades de la Ciudad interponer todas las actuaciones necesarias al efecto.

Así, en el año 2003, quien esto escribe presentó sus conclusiones ante la Junta de Historia de Rosario[7] a la que me honraba de presidir. Esta entidad civil de intensa actuación por entonces consideró mis argumentos y prestó su aval para la procedencia de la iniciativa.

Al año siguiente se concretó el “Encuentro Nacional Belgraniano – Rosario 2004”. El evento fue organizado por el Instituto Belgraniano de Rosario, del que era circunstancial secretario, y de la citada Junta. Contó con el auspicio del Instituto Nacional Belgraniano, lo que implicó la concurrencia de delegados de dieciséis provincias y de la Capital Federal. Mi presentación se tituló “Destino de una reliquia patriótica muy preciada”, donde referenciaba las investigaciones vinculadas al decreto desobedecido.

La ponencia se tradujo en un documento que suscribió la mayoría de los congregados y que se tituló “Resolución de Rosario” (Ver Anexo 2), donde se promovía que la llamada “Bandera de Ayohuma” (de Macha) fuera “trasladada a la brevedad al Monumento a la Bandera” dando así cumplimiento efectivo al Decreto Nº1.285/ 1962.

A tal fin se armaron sendas carpetas que contenían todos los antecedentes necesarios y se enviaron a la Presidencia de la Nación, a los titulares de ambas Cámaras del Congreso Nacional, al gobernador de Santa Fe, a los presidentes de las cámaras de Diputados y Senadores de la provincia, al Intendente de Rosario y al Concejo Municipal de la ciudad. Lamentablemente las gestiones solo obtuvieron dos ecos positivos:

a) la que tramitó ante la Cámara de Diputados de Santa Fe, que por unanimidad en aprobó una declaración solemne en fecha 4 de noviembre de 2004 (expediente 13.578-2004), pero que no se tradujo en ningún resultado. Su texto rezaba:

La Cámara de Diputados de la Provincia, DECLARA: La necesidad de promover ante el Gobierno Nacional, el cumplimiento del art. 8º del Decreto Nacional Nº1.285, sancionado el 9 de febrero de 1962, publicado en el Boletín Oficial del 15 de febrero del mismo año, por el cual se determina que la bandera llamada “De Macha” que se halla en el Museo Histórico Nacional de Bs. Aires sea trasladada al Monumento Nacional a la Bandera de Rosario”.

b) la que encaró el Intendente municipal de Rosario, Ing. Miguel Lifschitz, en expediente Nº42.660- J- 2004, por la que se dispuso iniciar gestiones reclamando el cumplimiento de aquella norma ante el Ministerio de Cultura de la Nación, del que dependía la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, y la Dirección de Patrimonio y Museos, con jurisdicción sobre el Museo Histórico Nacional. Cabe señalar que el municipio ofrecía hacerse cargo del traslado.

Cuando el pedido ingresó en el Ministerio de Cultura (expediente Nº7.918-2005) tuvo un trámite muy demorado, hasta que finalmente, el Director Nacional de Patrimonio y Museos, dictaminó diciendo que como la enseña estaba inventariada en el Museo Histórico Nacional no podía ser cedida al Monumento a la Bandera por ningún motivo (Nota DNPM Nº710/ 2006), sin exponer mayores fundamentos. El caso es que el Municipio de Rosario no solicitaba que se le cediera la reliquia en propiedad, sino que se le confiara en comodato (préstamo gratuito), lo que de ninguna manera implica quitarla del inventario del repositorio nacional. Además, la Intendencia destacaba que el Monumento era “monumento histórico nacional”, declarado así por Decreto Nº1.592/ 89, por lo que el vexilo permanecería en su ámbito y bajo custodia de la Gendarmería Nacional, librado a las centenas de miles de argentinos que cada año visitaban el memorial.

En definitiva, los argumentos de la repartición gubernamental recreaban los que en su momento articulara el otrora Director del Museo Histórico. En ambos casos se esgrimió un pretexto baladí para evitar cumplir la orden presidencial instrumentada por el Decreto Nº1.285/ 1962.

Visto lo cual, la Intendencia de Rosario formuló la pertinente reconsideración, insistiendo en su pedido y ampliando sus fundamentos. En esas circunstancias ocurrió el lamentable robo del reloj que fuera del General Manuel Belgrano lo que motivó la intervención del Museo y un largo período en que estuvo cerrado, por lo que las tratativas quedaron definitivamente congeladas.

Cuando años más tarde, el suscripto ganó por concurso el cargo de subdirector general del Monumento a la Bandera, intenté replantear el traslado de la histórica pieza. Más tarde, ya como director general subrogante, insistí con el proyecto con vistas a concretarlo para el bicentenario de la Revolución de Mayo (2010) y reiteré lo propio en 2012, cuando se aproximaban los doscientos años de la creación de la Bandera. Lamentablemente las gestiones municipales implicadas no siguieron el camino señalado por su antecesor, el Ing. Lifschitz.

Paralelamente, actuando en conjunto, el Instituto Belgraniano de Rosario y la Junta de Historia de Rosario, con el apoyo del Instituto Nacional Belgraniano se intentaron interesar a los legisladores por Santa Fe ante el Congreso Nacional para que presentaran un proyecto de ley ordenando que se cumpliera el Art. 8º del Decreto Nº1.285/1962. Todo fue en vano, ninguno de los 19 diputados y los tres senadores se sensibilizaron al respecto.

Otros precedentes

Hay dos precedentes válidos sobre vexilos históricos restituidos en propiedad a la provincia de San Juan pese a estar en el patrimonio del Museo Histórico Nacional. Esto desmiente totalmente la validez de la excusa argüida por el Director Nacional de Patrimonio cuando se negó a cumplir el traspaso de la reliquia histórica al Monumento a la Bandera de Rosario.

La Ley Nº25.298 (2000)[8] ordenó ceder la enseña del Regimiento de Talavera, en beneficio de San Juan. Había sido tomada en la batalla de Chacabuco y enviada a esa provincia por orden del general San Martín.

La Ley Nº26.676 (2011)[9] mandó hacer lo propio con la llamada “bandera ciudadana” o “de Cabot” que encabezó la columna del Ejército de los Andes que partió desde San Juan para libertar a Chile.

En ambos casos, reitero, estaban inventariadas en el Museo Histórico Nacional desde que éste se formó a fines del siglo XIX. Vemos así que el pueblo de San Juan no cejó en su cometido reivindicador y sucesivamente logró plasmar en los hechos el federalismo llevado al ámbito de la cultura. Un axioma muchas veces declamado, pero que sigue ofreciendo férrea resistencia en ciertos sectores.

Los méritos de Rosario

El pueblo de Rosario ha demostrado con creces merecer el alto honor de guardar el Monumento Nacional a la Bandera, por cuya construcción bregó por varias generaciones.

Cuando luego de ser inaugurado cayó en el olvido del Gobierno nacional la Intendencia rosarina se hizo cargo de su mantenimiento hasta que esto se le reconoció formalmente en 1963, desde entonces la ciudad ha demostrado ser digna de la tarea.

En su interior se preservan enseñas nacionales de alto valor histórico, entre ellas: la que flameó en la sede de la Gobernación en Malvinas durante 1982, la que ondeó en el Polo Sur en 1965, la que flameó en la Plaza de Mayo, cuando en 1938 se celebró por primera vez el “día de la Bandera” y otras muchas otras. Todas ellas están depositadas en comodato en el Monumento a la Bandera, sin que nada obste a tal forma de cesión. Lo mismo debería ocurrir con la enseña de Macha/ Ayohuma si se cumple con el Decreto de 1962.

Una nueva oportunidad

En los últimos días se anunció que en seno del Concejo Municipal de Rosario se había presentado un proyecto de ordenanza promoviendo la entrega de la bandera de Macha que guarda el Museo Histórico Nacional desde 1896 para que fuera trasladada al Monumento Nacional a la Bandera[10]. En este sentido formulo votos para que la iniciativa sea coronada por el éxito, desde todo punto de vista sería favorable para los intereses del pueblo de Rosario e implicará una reivindicación del derecho a contar con este vestigio histórico que surgió en la ya lejana fecha del año 1962.

Con estas líneas quiero realizar mi aporte, poniendo en conocimiento del Concejo Municipal de Rosario y de la civilidad los antecedentes que integran en esta comunicación. En cuya referencia destaco muy particularmente la existencia y plena vigencia de lo ordenado por el Artículo 8º del Decreto nacional Nº1.285/ 1962.

El traslado de tal bandera al Monumento que recuerda el primer izamiento será una justa y oportuna reivindicación de la identificación de Rosario con el más antiguo de nuestros símbolos nacionales, también la prevalencia del principio de legalidad evidenciado en la norma incumplida por el simple capricho de un funcionario que buscó erigirse como arbitrario juez de la vigencia de un decreto emanado de un presidente constitucional.

Quede en claro sí, que no puede atribuirse que esta bandera haya sido creada por Belgrano y, mucho menos aún, que se trate de la izada en Rosario el 27 de febrero de 1812.

-------------

Anexo 1: Decreto Nº1.285/ 1962

Bs. Aires, 9 de febrero de 1962

 

          VISTO: Que el día 27 de febrero próximo se cumplirá el centésimo quincuagésimo aniversario de la Bandera Nacional creada por el general Don Manuel Belgrano en la ciudad de Rosario y en el lugar en que actualmente se erige el Monumento Nacional a la Bandera; y

 

CONSIDERANDO: Que tal circunstancia es propicia para que se exterioricen adecuadamente el respeto y la adhesión de los argentinos al más preciado de los símbolos de la nacionalidad y expresa al mismo tiempo nuestro emocionado reconocimiento hacia el prócer que en un sublime arranque de patriótica inspiración le dio la vida perdurable y lo entregó a la República como guía y custodia de sus gloriosos destinos,

 

          El Presidente de la Nación Argentina, DECRETA

 

Art. 1º.- Declárase feriado nacional el día 27 de febrero del año en curso.

 

Art. 2º.- A partir de ese día y hasta el 27 de febrero de 1963, se realizarán actos diversos, de carácter especial tendientes a rememorar y enaltecer la creación de la Bandera nacional y la figura patricia de su creador.

 

Art. 3º.- Constitúyese con el objeto de proyectar y coordinar dichos actos, una comisión nacional presidida por el ministro del Interior e integrada por los ministros de Educación y Justicia y Defensa Nacional los secretarios de estado de Guerra, Marina e Aeronáutica, el gobernador de la provincia de Santa Fe, el Cardenal arzobispo de Buenos Aires y el presidente de la Junta Nacional Belgraniana de Rosario[11].

 

Art. 4º.- Sin perjuicio del programa que en tal sentido proponga la Comisión nacional, el día 27 de febrero próximo se celebrará en la ciudad de Rosario frente al Monumento a la Bandera, un acto de homenaje al Pabellón nacional y a su creador, con la presencia del Presidente de la Nación, ministros y secretarios de Estado.

 

Art. 5º.- Invítese a las autoridades integrantes de los poderes legislativo y judicial de la Nación, autoridades provinciales, autoridades eclesiásticas y miembros del cuerpo diplomático extranjero, para que concurran y adhieran a dicho homenaje.

 

Art. 6º.- El Ministro de Defensa Nacional coordinará con los secretarios de Estado de las Fuerzas Armadas, la participación de efectivos dependientes de dichas secretarías en el acto de referencia.

 

Art. 7º.- El mismo día 27 de febrero del corriente año, con la presencia de las mismas autoridades e invitados y rendición de honores militares se realizará en el Convento de San Carlos un homenaje a doña María Catalina Etcheverría (sic) de Vidal, quién confeccionó y bordó la Bandera de Belgrano y cuyos restos descansan en la Iglesia de dicho Convento.

 

Art. 8º.- La Bandera llamada “De Macha”, que se halla en el Museo Histórico Nacional de Buenos Aires, será trasladada al Monumento a la Bandera nacional y por conducto del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, se solicitará del gobierno de Bolivia, la entrega de la otra Bandera, también denominada “De Macha” que se encuentra depositada en el Instituto Geográfico de Sucre, a fin de que sea igualmente guardada en el Monumento a la Bandera nacional.

 

Art. 9º.- El presente decreto será refrendado por los ministros del Interior; Relaciones Exteriores y Culto; Educación y Justicia y Defensa Nacional y firmado por los secretarios de Guerra, Marina y Aeronáutica.

 

Art. 10.- Comuníquese, etc.

 

Firman: Arturo Frondizi (Presidente de la Nación), Vítolo, Cárcano, Mac Kay y Villar (ministros), Fraga, Rojas y Clement (secretarios de Estado) 

Anexo 2: Resolución de Rosario



Notas y referencias:

[1] Para los lectores extranjeros: la Bandera argentina se izó por primera vez en el poblado de Rosario, el 25 de febrero de 1812. Se oficializó con su actual diseño de tres franjas el 20 de julio de 1816 y el 25 de febrero de 1818 se le agregó el Sol. La tonalidad exacta de sus colores y el diseño del astro se fijaron bajo rígidas pautas técnicas (Normas IRAM) mediante el Decreto Nº1.650/ 2010.

[2] Publicado en el Boletín Oficial de la Rep. Argentina, del 15 de febrero de 1962.

[3] La batalla de Ayohuma se libró el 14 de noviembre de 1813 en el Alto Perú (Bolivia) entre las fuerzas patriotas al mando de Belgrano y las realistas, comandadas por Joaquín de la Pezuela. La derrota del primero significó el fin de la segunda expedición del Ejército Auxiliador del Perú.

[4] No han faltado quienes consideran que Belgrano mandó esconderla allí aunque quienes así piensan pasan por alto que fue el mismo prócer quien desmiente esta tesis atento a que en dos documentos: la “Proclama a los Pueblos del Perú”, datada en Tucumán el 25 de febrero de 1814 y en la carta a San Martín fechada en Santiago del Estero, 6 de abril de 1814, dejó reseñado que en las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma preservó la bandera de su ejército. Por su parte, testigos de aquellos hechos certifican que el General la mantuvo en sus manos agitándola sobre una lomada, expuesto a las balas enemigas, mientras reunía a los dispersos, cuando finalizaban los combates. Esto prueba suficientemente que el vexilo no fue mandado a esconder en la capilla de Titiri, sino que se preservó. Más tarde, el 24 de septiembre de 1816 Belgrano lo entregó en ofrenda a Ntra. Sra. de la Merced, patrona del Ejército, y dotó a la fuerza de una nueva insignia, acorde al diseño que en julio de ese año había consagrado el Congreso como bandera de guerra de las Provincias Unidas de Sudamérica. Otra de las banderas descubiertas en Titiri, también llamada "de Macha" compuesta de tres franjas, blanca, celeste y blanca, se guarda en el Museo "Casa de la Libertad", en Sucre. Cabe señalar que en la oportunidad se descubrieron otras dos banderas, ambas azules y rojas, según consta en el "Acta de Colquechaca" (10 de septiembre de 1885), pese a esta constancia en la historiografía desaparece toda referencia a ellas. Más referencias en Carrillo Bascary, Miguel. Las cuatro banderas de Machahttps://banderasargentinas.blogspot.com/2024/11/las-cuatro-banderas-de-macha.html 

[5] El arquitecto Ángel Guido fue nombrado director del Monumento el 10 de abril de 1959 (Decreto Nº3.017) y murió el 19 de mayo de 1960, desde entonces el cargo quedó vacante. El Gobierno nacional confió el Monumento a la Intendencia de Rosario por Decreto Nº374/ 1963.

[6] Véase: Carrillo Bascary, Miguel. ¿De quién es el Monumento a la Bandera? En https://banderasargentinas.blogspot.com/2021/04/de-quien-es-el-monumento-la-bandera.html

[7] En 1988 la Junta había sido reconocida por Ordenanza Nº4.473 como entidad asesora de la Municipalidad de Rosario en todo lo que se refiriera a la historia de la ciudad.

[10] https://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/piden-trasladar-rosario-una-las-banderas-macha-exhibirla-el-monumento-n10257549.html Hasta el momento de escribir estas líneas no he tenido oportunidad de conocer su texto íntegro, por lo que podría carecer de algún dato de importancia, pero en lo sustancial no variaría el panorama.

[11] Denominación que parecería referenciar al Instituto Belgraniano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario