jueves, 21 de mayo de 2026

Banderas de Santa Cruz / Segunda parte

Antecedentes y conclusiones

Santa Cruz de la Sierra, plaza principal

Por Miguel Carrillo Bascary

Leíamos en una nota anterior que el actual Departamento de Santa Cruz (Bolivia) reafirma su identidad mediante varios vexilos[1]. Hoy interesa particularizarlos. Dos son los que analizaremos.

1) - La celeste y blanca que portó el general Warnes

El Pari”, obra de Carlos Cirbrián

Este guerrero de la independencia americana la empleó en la región de Santa Cruz de la Sierra, que por entonces integraba las Provincias Unidas. En 1813, luego de obtener la victoria de Salta, el general rioplatense Manuel Belgrano, en su condición de capitán general del Alto Perú, designó al entonces coronel (general post mortem) José Ignacio Warnes (1770-1816) para administrar la región con el objetivo de coadyuvar al esfuerzo de guerra en curso y posibilitar el autogobierno de su pueblo.

En lo que ciertos historiadores llaman la “republiqueta de Santa Cruz” gobernó Warnes hasta la más cruenta de las batallas del período, “El Pari” (21 de noviembre de 1816)[2]. El nefasto resultado significó el fin de su gobierno, le acarreó la muerte y provocó la dispersión patriota, con lo que se restableció el régimen hispánico hasta su definitiva derrota en Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824.


Era natural que Warnes identificara su accionar con la bandera que empleaba el ejército patriota, blanca y celeste en dos paños horizontales o, eventualmente, celeste y blanca, con igual disposición. De hecho, también hay quienes interpretan que pudo tener dos franjas celestes a los lados y una central blanca. Lamentablemente no se ha conservado algún ejemplar que lo constate con la debida seguridad.

2) - La enseña de 1935

El proceso que llevó a la independencia de los antiguos dominios de la Corona de Castilla determinó el deslinde de sus territorios conforme al principio del uti possidetis iuris de 1810. En gran medida esto bastó, pero hubo zonas en donde la falta de precisión de las antiguas jurisdicciones hispanas incubaron conflictos de límites de gravedad, de los que ningún país sudamericano quedó al margen.

Uno de ellos llevó a la sangrienta “Guerra del Chaco” que enfrentó a Bolivia con Paraguay, entre el 9 de septiembre de 1932 y el 12 de junio de 1935. Esta gran región está comprendida por los ríos Teuco, Pilcomayo, Paraguay y Parapetí, es particularmente rica en ganadería, maderas, petróleo y otros recursos.

La guerra finalizó tras arduas gestiones de Estados Unidos y otros países americanos, a cuyas resultas se firmó el Tratado de Bs. Aires, celebrado en 1938. Se concretó bajo la acción diplomática del argentino Carlos Saavedra Lamas, lo que le mereció obtener el premio Nobel de la Paz. En definitiva, la conflagración determinó más de 100.000 fallecidos, además de ocasionar enfermedades y discapacidades a una cantidad muy superior de combatientes y de civiles involucrados, que debieron arrastrar durante todas sus vidas.

Durante su desarrollo afloraron ciertas aspiraciones segregacionistas de la región de Santa Cruz, determinadas por las complejas características del conflicto, algunas de ellas se asentaron en razones históricas y sociológicas[3]. Paraguay se comprometió activamente en este proceso. Agravó la situación que el gobierno boliviano, sometió a los cruceños a medidas draconianas, obligando a que muchos abandonaran sus hogares y haciendas. El fenómeno del caso se contrabalanceó con el surgimiento de una tendencia integracionista de Santa Cruz con Bolivia.

El 21 de mayo de 1935 varios miles de prisioneros de guerra de origen cruceño que estaban retenidos en Paraguay proclamaron en Asunción la independencia de Santa Cruz de la Sierra y nombraron como presidente del nuevo estado al Dr. Cástulo Chávez (1887-1947), ex rector de la universidad de esa región. En la oportunidad se bendijo y juró la bandera que la identificaría. La ocasión se eligió porque ese día de 1595 se relocalizó la población fundada por Ñuflo de Chaves en el lugar que hoy ocupa la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

El erudito historiador argentino Enrique de Gandía[4] cita lo ocurrido en la ocasión. Lo hace en su libro “Historia de Santa Cruz de la Sierra. Una nueva república en Sud América[5]”, donde describe al vexilo de esta manera:

“(…) se compone de tres franjas horizontales, la de arriba verde, la del medio blanca y la inferior roja. Hacia el lado del esta lleva un triángulo azul con una estrella blanca en el centro”.

Sobre el significado de estos colores de Gandía sigue a Raúl del Pozo Cano[6] y explica:

El verde simboliza la rica y variada vegetación que cubre el territorio del estado cruceño, así como la esperanza que abriga en el futuro esplendor de su destino. El blanco encarna la pureza de su raza hispana y el espíritu altivo y sin dobleces de sus hijos. El rojo representa el valor y la sangre derramada por los mismos en la noble demanda libertaria. El triángulo azul con una estrella en el centro simboliza la libertad irradiando, triunfante, en la plenitud limpia del cielo cruceño, exaltado en una de sus estrofas de su himno de paz que dice: “Bajo el cielo más puro de América. ¡Y en la tierra de Ñuflo de Chaves- Libertad…! Van cantando las cabes- De su veste ostentando el primor”.

Las circunstancias en que se proclamó este grito de libertad son suficientes para advertir lo limitado del gesto ante el Derecho Internacional Público.

En la extensa historia de Santa Cruz el pronunciamiento de 1935 fue un suspiro y no alteró el devenir, pero para quienes estudiamos la Vexilología, las referencias vertidas sirven de marco para explicar la bandera que se adoptó en la oportunidad. Bien lo vale.

Conclusiones

-  El conjunto de las dos notas referidas a las banderas vinculadas con la historia de Santa Cruz demuestra y explica en base a la normativa dictada, de qué manera se manifestó la identidad de su pueblo a lo largo de más de dos siglos.

-  Expone, además, la irregular trayectoria de la enseña del patujú que se extendió más allá de los límites cruceños. Al respecto se hace evidente la necesidad de contar con un modelo patrón adecuadamente definido por la Vexilonomia. 


[1] Carrillo Bascary, Miguel. Banderas de Santa Cruz/ Primera partehttps://banderasargentinas.blogspot.com/2026/05/banderas-de-santa-cruz-bolivia.html

[2] En sintéticos términos la presentación de Nino Gandarilla Guardia constituye una excelente aproximación al hecho histórico. La Batalla de “El Pari”. https://cd1.eju.tv/wp-content/uploads/2016/11/Batalla-del-Pari.pdf

[3] A quien le interese la temática puede resultarle un punto de aproximación Pruden, Hernán. “Santa Cruz de la Sierra: de campañas separatistas y proyectos integracionistas, entre las postrimerías y la posguerra del Chaco (1935-1939)” en revista Res Gesta Nº54, Bs. Aires. 2018. Pontificia Universidad Católica Argentina de Bs. Aires. https://repositorio.uca.edu.ar/bitstream/123456789/5810/1/santa-cruz-sierra-campanas-separatistas.pdf

[4] Bs. Aires, 1906- Bs. Aires 2000. Miembro de las academias nacionales de la Historia, Cs. Morales y Políticas, Geografía y de Ciencias (1987). Miembro de la Real Academia de la Historia de Madrid. Estuvo entre quienes fundaron el Instituto Nacional Sanmartiniano y primer presidente del Instituto Nacional Belgraniano.

[5] Talleres L. J. Rosso. Buenos Aires. 1935. 266 pág. Donde hace un muy completo aporte sobre la temática, que abarca desde los primitivos pobladores, la fundación de Santa Cruz, su evolución administrativa, sus recursos, educación y luchas políticas por los derechos de sus habitantes

[6] “Santa Cruz de la Sierra”. Asunción, 1935, pp. 79/80.

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