jueves, 22 de marzo de 2018

Una nación transestatal

La Nación  Misionera y su bandera


PoMiguel Carrillo Bascary

La historia del continente americano nos revela un extraordinario experimento social que en su momento tuvo enorme fruto y que aún se presenta como ejemplo de aculturación con valorización de la realidad étnica previa.

Se conoce al fenómeno como las “misiones jesuíticas”, un sistema original creado por la Orden Ignaciana que según algunos puede asimilarse a una república teocrática, dentro del Imperio español, lo que a la postre determinará su expulsión durante el reinado de Carlos III (1767)



Símbolo de la Orden, la Compañía de Jesús

El territorio abarcó una extensa región en Sudamérica, que hoy se dividen Argentina, Paraguay y Brasil. Sus protagonistas fue el pueblo guaraní y sus vectores los misioneros de la Compañía de Jesús que fundaron cerca de cincuenta establecimientos, aunque los que lograron afianzarse solo fueron unos treinta.

Croquis del territorio que abarcaron las Misiones

Durante muchos años la región fue saqueada por los bandeirantes que llegaban desde las costas del Brasil, que esclavizaban a los indígenas en gran número. Como referencia basta citar que entre 1628 y 1631 se vendieron unos 60.000 guaraníes.

Para resistir esta dura realidad los jesuitas armaron y organizaron a sus discípulos, que elegían a sus propios jefes y utilizaban banderas como emblemas.

El punto culminante de estas tensiones fue la batalla de Mborore, el 8 de marzo de 1641, donde los misioneros derrotaron ampliamente una superior fuerza atacante, con lo que desde entonces se alcanzó cierta estabilidad, que esta nunca fue completa.

La posterior expulsión de la Orden desquició el sistema de las misiones que sufrieron nuevos ataques desde el Brasil y lentamente se fueron despoblando. Los gobiernos criollos no fueron capaces de sostener este esfuerzo. En Argentina no fue sino hasta 1953 que se organizó la provincia de Misiones.

Las raíces étnicas y la cultura mestizada son una realidad y basta como evidencia citar el uso del idioma guaraní, aún en mayor medida que el castellano o el portugués.

Los nuevos tiempos de integración regional desde la firma del tratado del Mercosur alentó un franco intercambio entre los descendientes de aquellos pueblos misioneros.

Surgió así un movimiento cultural, la Nación Misionera, lo que marcó el inicio de una serie de actividades destinadas a fomentar la identidad regional, proteger el patrimonio ancestral y el turismo con base histórica.


En este contexto, el 29 de diciembre del año 2013, cuando se celebraban los 404 años de la fundación de san Ignacio Guazú los impulsores comprometidos en tan significativo esfuerzo adoptaron como símbolo una bandera que identifica a la “Nación Misionera”. El paño fue bendecido el provincial de la Orden Jesuita del Paraguay, el padre Cristóbal Alberto Luna.

Origen de la bandera


Según los promotores del movimiento el diseño de esta bandera se inspira en la que usaron las tropas guaraníes en la batalla de Caiboaté (10 de febrero de 1756) que libraron contra las tropas coaligadas de España y Portugal (Guerras Guaraníes 1754 – 1756) en cumplimiento del Tratado de Madrid, llamado también “de Permuta” (1750), que dispuso la desolación de las siete misiones jesuitas emplazadas al este del río Uruguay por haberse convenido una nueva frontera entre ambos reinos. En este conflicto los jesuitas habrían alentado la lógica rebelión de sus discípulos.

La enseña adoptada tiene un paño bermejo que alude a la sangre derramadas en las guerras que mancharon esta la tierra y que también es el color del suelo de la región, ya que posee un alto contenido ferroso.

En su centro luce una “cruz de Caravaca” cuyo origen que se mezcla con la leyenda y que según tradición oral se remontaría al 1232.

Básicamente consiste en un pequeño relicario con forma de cruz patriarcal, también llamada arzobispal; que contenía algunas astillas de la “vera cruz de Cristo” recuperada por Santa Elena durante su peregrinación a la Tierra Santa. Muchos años más tarde los jesuitas establecieron en cercanías de Caravaca un colegio y convento; dese allí divulgaron la devoción a todos los lugares a que iban.

Fue usual que, en la plaza mayor de cada una de las misiones guaraníes, los jesuitas levantaran una gran cruz de Caravaca. Esto justifica la identificación de las antiguas misiones con el símbolo cristiano.

Cruz emplazada frente a la antigua Misión de San Miguel (Brasil)

Luego de ser venerado por 800 años en la principal iglesia de Caravaca (Murcia) la reliquia fue profanada en 1934, durante la Guerra Civil española. Nunca fue posible recuperarla y hoy se venera una reproducción.

 Imagen actual de la reliquia reproducida

Sin embargo, puede apuntarse una divergencia sobre el origen del diseño ya que se indica que las banderas tomadas en Caiboaté como trofeos llevaban la cruz de Borgoña, mientras que otras utilizaban imágenes de santos.

Entendemos como factible que estas últimas hayan sido los clásicos pendones de las parroquias y cofradías, que por toda lógica llevaban los indígenas como emblemas de pertenencia a identificación del grupo.

En cuanto a la bandera con la cruz, personalmente entiendo que debió/eron ser del tipo miliciano, ya que los pobladores de las misiones estaban organizados como tales, en cumplimiento de las normativas militares de la Colonia. Ver al respecto la clásica “Historia del Paraguay desde 1747 a 1767”, del padre Domingo Muriel, SJ (edición 1919) quién en su página 335 escribe que las tropas regulares de España y Portugal tomaron como trofeos “dos banderas que se solían emplear en sus fiestas”; https://archive.org/stream/historiadelparag00muri/historiadelparag00muri_djvu.txt

Antigua bandera miliciana capturada por las tropas patriotas

Nota: Para quién se interese en el tema podemos recomendarle vivamente la monografía de Carlos Bedoya, 2009, que Puede leerse desde: http://www.academia.edu/5046785/Una_interpretaci%C3%B3n_de_la_historia_de_las_Misiones)

lunes, 19 de marzo de 2018

Flecos y ornamentos

Ornamento para banderas de ceremonias


Por Miguel Carrillo Bascary

Quienes habitamos en países herederos de la cultura hispánica hemos incorporado la costumbre de que las lanzas propias de las banderas ceremoniales se adornen con “corbatas” formadas por un moño con sus cintas, un tema al que prometemos dedicarle el debido espacio en el futuro cercano.

Sin embargo, la usanza no está generalizada, los ceremoniales de otros estados prevén diversas soluciones.

En algunos no se emplean adornos y en otros prevalece se colocan diversos elementos de pasamanería.

Cuando el ceremonial impone la presentación de varias banderas que pertenecen a distintos estados, la ornamentación las iguala creando un agradable efecto que supera y realza los diseños de sus paños.

En las imágenes analizamos la solución empleada en sendos encuentros entre autoridades de Portugal,  Canadá y Corea del Sur, donde este último país actuó como anfitrión; se colocó el complejo moño de galones terminado con dos borlas de largos flecos que caracteriza al país del Asia.

lunes, 12 de marzo de 2018

Los flecos en las banderas/ Parte 1

Su ausencia en las de Argentina


Por Miguel Carrillo Bascary
Nuestro tema

Antes de hablar de una ausencia hay que tratar sobre una presencia; una nada no se define. En consecuencia, las preguntas que tomamos para analizar el tema son:

¿qué son los flecos?

¿qué función cumplen en el Ceremonial de banderas?

Concepto y características

Los flecos (fringes, en inglés) son un tipo de ornamentos usados desde la Antigüedad. Consisten en hilos o tientos (finas porciones de cuero) sueltos o trenzados, generalmente de una idéntica longitud, que se fijan por un extremo al borde de una pieza de tela o cuero, que cuelgan por efecto de la gravedad y se balancean con el impulso del aire o cuando se mueve el elemento al que están adheridos.

También se los llama “flequillo”, porque su aspecto los asocia a este corte de cabello. Para referirse a ellos otros usan el término “galón” un elemento muy empleado en mercería, que pasó a los usos castrenses para indicar los grados de autoridad.

Para no desviar la atención del lector nos excluiremos a los flecos de cuero, ya que estos no se utilizan como ornamento de las banderas, al menos en la actualidad.
Otra observación, es que no deben confundirse los flecos con el “desflecado”, propio de un textil cuya trama distendida proyecta hebras, como evidencia de su incipiente degradación.

Los flecos pueden ser de escaso desarrollo o relativamente largos, como podemos comparar en las siguientes piezas; la primera fue usada en los primeros tiempos de la Unión Soviética y la segunda corresponde a un estandarte de la caballería de Estados Unidos empleado durante las guerras indias:


  
Generalmente guardarán una longitud uniforme entre sí, pero también se los verá disímiles, con lo que aumenta su efecto visual. Presentamos como ejemplo una antigua enseña militar del Perú:


La estructura de los flecos es infinita; mucho dependerá de la técnica aplicada y de la costumbre. Igual variedad se advierte en su materialidad. Para confeccionarlos se entrelazan hilos de diferentes materiales, incluso de plata y además de oro, como los que presentamos seguidamente:


También se los prepara para que parezcan bimetálicos, como este raro ejemplo que compartimos:

 

Incluso los hay de bronce y alpaca pero su oxidación al poco tiempo  los hace inadecuados .

Hoy se confeccionan en materiales sintéticos, que además de su menor costo son prácticamente inalterables y otorgan superior durabilidad:


Uso de los flecos en las banderas

Siempre se utilizaron como manifestación de riqueza y poder, bajo la excusa del embellecimiento de la pieza; cosa que resulta evidente, ya que las personas de escasos recursos difícilmente pudieron incurrir en el dispendio de colocar flecos en sus vestiduras. En consecuencia, como forma de evidenciar capacidad económica y autoridad, fue natural que se incorporaran fleco a las banderas.

Los vexilos romanos llevaban flecos en su lado inferior, como se observa en esta recreación fundada en antiguos frisos:


Otras escenas de la Antigüedad también muestran banderas con estos adminículos, es el caso de este fresco samnita:


El flequillo realzaba el paso de la bandera en desfiles y formaciones ceremoniales, pero cuando debía marcharse a una campaña bélica, el simple flamear en condiciones ambientales poco propicias afectaba la integridad de los flecos que insensiblemente se deshacían hasta el punto en que debían ser retirados para la bandera no presentara condiciones de miseria.

Conviene destacar que los flecos no son parte sustancial de una bandera, sino un complemento se los aplica con el decidido propósito de embellecer o jerarquizar la pieza.

Sin embargo, es factible, aunque excepcional, que la reglamentación de algunos estados expresamente establezca el uso de flecos, en cuyo caso deben reconocerse como parte de la divisa. Bien lo destaca el vexilólogo Tom Gregg (NAVA), cuando observa que las banderas estatales de ambas Dakotas, Idaho, Louisiana, Maine, Minnesota, Mississippi, Pensilvania, Rhode Island, Utah y Wisconsin llevan flequillo en los tres lados de vuelo y que la de Montana, solo en los bordes superior e inferior; en su entender esto es consecuencia de que derivan de las antiguas enseñas militares que caracterizaron a los cuerpos milicianos de tales orígenes.
Señalamos por nuestra parte, que las banderas castrenses de los E. Unidos comenzaron a llevar flecos recién a mediados del siglo XIX una costumbre que se generalizó en tiempos de la Guerra Civil.

No es poco habitual que se usen en las banderas de ceremonias, pero resulta excepcional que aparezcan en los ejemplares que se izan en exteriores.

Hay países que hacen un uso intensivo de banderas con flecos, fue el caso de la Unión Soviética y lo es en los Estados Unidos; también abundan en el ceremonial de las casas reales de Europa (particularmente en las enseñas personales de sus monarcas y la nobleza), pero en la generalidad de los países no ocurre así.



También son comunes en las banderas de unidades militares (“regimental colours”) particularmente en los países angloparlantes; como esta, que pertenece al primer batallón del “Royal Irish Regiment” (Reino Unido):


Usualmente los flecos se cosen al perímetro del paño, exceptuando al lado de la vaina (el inmediato la driza). En forma menos frecuente se colocan en un único lateral, el que corresponde al vuelo; es el caso de el estandarte del regimiento de caballería del departamento Iriondo (provincia de Santa Fe), datado en la segunda mitad del siglo XIX, que se preserva en el Museo Histórico de Rosario (Argentina):


En otras circunstancias el flequillo se cose en los dos lados mayores del vuelo; pero más raro aún, es ver flecos en los cuatro lados del paño, como en esta antigua enseña de Estados Unidos:


lunes, 5 de marzo de 2018

Maryland

Efímera república africana

George Whea, presidente de Liberia

Por Miguel Carrillo Bascary

Hace casi dos siglos se organizaron en la costa ecuatorial del Africa una serie de estados poblados por negros emancipados y sus descendientes que provenían de los Estados Unidos.

Con el tiempo y no sin complejos acontecimientos se agruparon en la República de Liberia que es parte de la realidad política actual y que en los últimos meses cobró notoriedad cuando George Whea, asumió como su presidente; quien es considerado con toda justicia como “el mejor futbolista africano de la historia” y al que se recuerda como notable goleador del Mónaco, Paris Saint Germaine y el Milan.

Las crónicas lo señalan como un referente fundamental que quizás pueda llevar a su convulsionado país a un periodo de paz y desarrollo.

A partir de esta noticia y como un esperanzado anhelo este Blog publica una somera referencia en torno de la bandera de uno de los condados que integran Liberia: Maryland, precisamente porque el 22 de febrero de 1834 se recuerda su establecimiento en la costa africana.

“Back to Africa”

A comienzos del siglo XIX surgió en los Estados unidos el movimiento de este nombre, una corriente de opinión que fue afianzándose y que proponía “repatriar” a los africanos llevados como esclavos hacia América y a sus descendientes. Para esto se fundaron diversas sociedades. Este párrafo encierra una compleja realidad que puede analizarse desde muy diversas ópticas, desde aquellas que presentan la operación como una bucólica misión de justicia, hasta los que indican que poseía un propósito racista; sin olvidar a quienes indican que se buscaba establecer en África verdaderas factorías coloniales de los Estados Unidos. No entraremos en ello por escapar a nuestro análisis.

Fue en el estado de Maryland donde en 1830 se fundó la “Sociedad de Colonización del Estado de Maryland” (Maryland State Colonization Society, MSCS). Al año siguiente la Legislatura del estado aprobó un presupuesto oficial a tal efecto, por lo que puede decirse que el estado fue el principal capitalista del proyecto.

En 1834, con negros llevados desde Maryland, se fundó el primer asentamiento auspiciado por la empresa, en el sector de cabo Palmas, golfo de Guinea, en cercanías de otros similares que eran mayoritariamente sostenidos por la “American Colonization Society”. 


Las tribus locales resistieron a los colonos quienes dotados de mayor instrucción y medios materiales procuraron afianzarse como una elite, lo que suscitó sangrientas luchas e trastornó el desarrollo económico. La mortandad entre los colonos fue alta y se dicen que fallecieron todos en poco más de veinte años. A la larga estas circunstancias desinteresaron a los que sostenían el proceso desde los Estados unidos y las colonias que en gran parte ya habían generado una sociedad mixta, consideraron que estaban maduras para asumir sus destinos, por lo que en 1847 se reunieron en el estado de Liberia.

Independencia para Maryland

Estas aspiraciones afloraron en 1853, y se evidenció en un plebiscito donde participaron poco más de cien personas de la elite social. El 29 de mayo Maryland proclamó su independencia de la MSCS con el nombre de “Marylan Republic” o “Marylan in Africa”; estableció su capital en Harper y fijó como territorio el comprendido por los ríos Gran Cess y San Pedro. Su bandera fue la siguiente:

Imagen preparada por J. Ollé/ FOTW

Algunos indican que las rayas negras fueron sustituidas por blancas. También se observa que el cantón era similar al que lucía en la bandera que identificó a Liberia antes de su independencia, la que indicaría el origen religioso de las sociedades coloniales que ocuparon la región.

Meses más tarde la presión de la etnia local, los kru, particularmente de la tribu grebo, derivaron en una lucha armada. Maryland solicitó ayuda a Liberia y los ataques cesaron transitoriamente.

Sin embargo, era evidente que la República no estaba en condiciones de sostener su independencia y desde el 2 de febrero de 1841 se integró a Liberia, conservando su nombre; en 1857 se integró plenamente, hasta la actualidad.

La actual bandera del condado de Maryland fue establecida en 1965 por una decisión personal de quien gobernaba el país:


En cuanto a Liberia:

Liberia adoptó su bandera de independencia en un apéndice de su constitución (16 de junio de 1847) y se izó por primera vez el día 24 de agosto de ese año. Era similar a la usada con anterioridad, pero una estrella blanca sustituía a la Cruz contenida originalmente en el cantón superior.

Imagen preparada por D. Martucci/ FOT

La enseña liberiana es una de las más conocidas del mundo ya que muchas compañías navieras la utilizan como “bandera de conveniencia”; sin embargo suelen confundirla con la de los Estados Unidos.

 

Para conocer más recomendamos:

jueves, 1 de marzo de 2018

Banderas británicas conquistadas

Trofeos de la Reconquista
Testimonio  de su donación a la Virgen del Rosario

Las banderas conquistadas a los británicos
por los defensores de Bs. Aires

Por Miguel Carrillo Bascary
 
A lo largo de los siglos los trofeos conquistados en batalla han sido consagrados a los dioses como un tributo del agradecimiento de los vencedores. Por esta razón es inveterada costumbre que se los preserve en los templos.

Para quienes no tengan muchos conocimientos sobre la historia de Argentina cabe recordar que en 1806 una expedición británica ocupó la ciudad de Bs. Aires, cabecera del entonces Virreinato del Río de la Plata, aprovechando la debilidad de la guarnición y los conflictos internos de España.

Pese al éxito inicial, la presencia de los ingleses fue efímera ya que la reacción local, implicó la gesta que se conoce como “la Reconquista”. En 1807 una expedición mucho más grande y preparada, ya con carácter oficial, fue rechazada por el pueblo en armas bajo el comando de Liniers.

En la ciudad de Bs. Aires se preservan las banderas británicas tomadas en la Reconquista. Pueden verse en el camarín de Nuestra Señora del Rosario, iglesia de Santo Domingo; otras dos se encuentran en la localidad de Córdoba, también en el camarín de esta advocación mariana, en el templo de la orden dominicana.

El Camarín, las banderas se encuentran en una galería especial, ubicada detrás del altar.

Hoy difundimos el acta por la que esos trofeos fueron formalmente cedidos a la Virgen, según consta en el “LIBRO DE ACTAS DE LA ILUSTRE COFRADIA DEL ROSARIO DE MAYORES”, tomo 275, pág. 108, obrante en el archivo del convento. Este documento es muy poco conocido; tiene un emotivo valor para todos los argentinos, pero también para los uruguayos, paraguayos y alto peruanos que lucharon juntos, como parte de la población agrupada dentro de las fronteras del Virreinato, patria común en aquellos tiempos. Como se expresa, la donataria es la Cofradía de la Virgen del Rosario, en su sección “mayores”.

Observaciones:

Para conocimiento de los extranjeros, el capitán Santiago de Liniers era un francés al servicio del rey de España. Su decidida acción a la que contribuyeron muchos otros personajes de entonces y el pueblo llano en masa, incluyendo a los esclavos, fue el factor crucial para rechazar el intento británico. Posteriormente Liniers fue nombrado virrey, organizó la defensa ante lo que se preveía sería una nueva invasión foránea y prevaleció sobre los invasores en 1807. Producida la “Revolución de Mayo” en 1810 Liniers fue fiel a su juramento de fidelidad al rey y murió fusilado luego de intentar una contra revolución.
El texto está escrito de corrido en el documento original, pero para un mejor entendimiento lo presentamos subdividido.

Santiago de Liniers

Análisis del texto

Como resulta del primer párrafo el obispo de Bs. Aires había impuesto restricciones sobre la exhibición del Santísimo Sacramento, una medida de resistencia pasiva al invasor anglicano. También era una medida de seguridad destinada a prevenir cualquier agravio promovido por la soldadesca invasora. Estas circunstancias motivaron a Liniers a formular su voto.

"Con motivo de haber sido rendida, esta plaza el día veinte y siete de Junio de mil ochocientos seis a las Armas de Su Majestad Británica del mando del General Mr. William Carr Beresford, se experimentó decadencia y cierta frialdad en el Culto por la prohibición de que se expusiese el Santísimo Sacramento en las funciones de la Cofradía que tuvo a bien mandar el Ilustrísimo Sr. Obispo de esta Diócesis.
El Domingo primero de Julio, no hubo más que una Misa cantada sin manifiesto, y habiendo concurrido a ella el Capitán de la Real Armada y Caballero del Hábito de San Juan Sr. D. Santiago de Liniers y Bremont, que ha manifestado siempre su devoción al Santísimo Rosario, se acongojó al ver que la función de aquel día no se hiciera con la solemnidad que se acostumbraba.
Entonces conmovido de su celo, pasó de la Iglesia a la Celda prioral y encontrándose en ella con el Reverendo Padre Maestro y Prior Fray Gregorio Torres, y el Mayordomo primero, les aseguró que había hecho voto solemne a Nuestra Señora del Rosario (ofreciéndole las banderas que tomase a los enemigos) de ir a Montevideo a tratar con aquél Sr. Gobernador sobre reconquistar esta Ciudad firmemente persuadido de que lo lograría bajo tan alta protección.”

El párrafo siguiente sintetiza la campaña que Liniers cumplió exitosamente y que desembocó en la solemne donación de los trofeos conquistados.

“Después de muchos trabajos llegó a Montevideo y allanando las dificultades con que se encontró, vino a la Colina [debió escribirse: Colonia] del Sacramento, y de allí bajo un temporal a la punta de San Fernando de Buena Vista [puerto ubicado poco más al Norte de Bs. Aires] donde hizo desembarco el día cuatro de Agosto; el doce del mismo rindió a discreción a los enemigos, después de resistir el más furioso ataque; y reconocido a los favores que le dispensó María Santísima del Rosario en todas las acciones y en cumplimiento de su promesa, el día veinte y cuatro de dicho mes de Agosto, obló con una solemnísima función -salva triple de artillería- concurso de la Real Audiencia, Cabildo secular e Ilustrísimo Obispo, las cuatro banderas, dos del regimiento número setenta y uno y dos de Marina que tomó a los Ingleses, confesando deberse toda la felicidad de las armas de nuestro amado soberano, al singular y visible patrocinio de Nuestra Señora del Rosario o de las Victorias.”

Recreación de la lucha, al fondo se observan la cúpula y el campanario de Santo Domingo
  
En el siguiente segmento consta la recepción de las piezas y el destino que se les dio originalmente. Cuando la “Segunda Invasión Inglesa” (1807) una unidad británica, al mando del comandante Pack ocupó el templo. En estas circunstancias uno de sus hombres trepó hasta la altura desde donde pendían las banderas, con la intención de recuperarlas y reivindicar el honor comprometido por la derrota del año previo. En su esfuerzo este soldado se desplomó y murió sobre el solado, circunstancia que fue considerada de mal augurio por sus compañeros. Horas más tarde los británicos se rindieron sin condiciones a las tropas defensoras.

“El Reverendo Padre Maestro y Prior pasó al Sr. Liniers, recibo de cuatro banderas, y al momento nos las entregó para que como Mayordomos las colocásemos: lo que se ha ejecutado en las cuatro ochavas de la media naranja sobre la cornisa de la Iglesia. Cuya noticia ponemos aquí para que conste. Buenos Ayres, 25 de agosto de 1806 [Firman los Mayordomos*] Francisco Antonio de Letamendi y Miguel de Escuti."

* Laicos que responsables de la Cofradía.

Nota: el documento fue tomado de http://syllabus-errorum.blogspot.com.ar/2014/07/1-de-julio-voto-solemne-de-santiago-de.html a cuyo titular mucho agradecemos.

Referencias: para los interesados y, especialmente, para los amantes de los juegos de guerra podemos recomendarles http://juegosdehistoria.blogspot.com.ar/2017/08/charla-en-el-club-del-soldado-de-plomo.html

sábado, 24 de febrero de 2018

El Sol en la Bandera argentina

Hace 200 años se colocó el Sol en la bandera argentina



Por Miguel  Carrillo  Bascary

La bandera que hoy identifica a la nación Argentina fue creada e izada por primera vez el 27 de febrero de 1812 en el poblado de la Capilla del Rosario. En julio de 1816 la oficializó el Congreso General  reunido en Tucumán que pocos días antes había declarado la independencia, pero como por entonces no se había definido qué tipo de forma de gobierno tendría el nuevo estado, la enseña no llevó ninguna carga en su paño; los colores celeste y blanco se presentaban límpidos.

El debate sobre la forma de gobierno se prolongó en demasía. Fue así que en febrero de 1818 el entonces titular del poder ejecutivo, Juan Martín de Pueyrredón, solicitó al Congreso que se definiera la bandera que debían usar los ejércitos en campaña y las plazas fuertes.

Pueyrredón

El 25 de febrero de 1818, hace doscientos años, el Congreso sancionó una ley que creó una variedad de bandera a la que llamó “de guerra” debido al uso militar que se le asignó. La misma fue idéntica a la que venía empleándose (celeste, blanca y celeste, en franjas iguales horizontales) pero se le agregó en el centro un Sol pintado.

Hoy podemos señalar que la técnica legislativa fue insuficiente para nuestros criterios actuales ya que, `por ejemplo, la norma no indicó cómo debía ser el diseño de ese Sol. Esto dio lugar a una gran variedad de representaciones que puede verificarse en las banderas conservadas en nuestros museos.

       
Varios intentos oficiales para uniformar el diseño del astro fueron infructuosos y las variedades se multiplicaron en forma exponencial. En el 2010, el decreto Nro. 1.650 de ese año, consagró el modelo oficial de Sol que se corresponde en un todo con el representado en las “primeras monedas patrias” acuñadas en Potosí durante 1813. A partir de entonces, este Sol, y no otro es el que debe emplearse en la bandera nacional argentina.

Sobre el tema puede leerse el artículo publicado por nuestro amigo y colaborador, el Lic. Francisco Gregoric, en el diario “La Nación” de Bs. Aires. Se los recomiendo calurosamente: https://www.lanacion.com.ar/2111744-un-sol-que-cumple-200-anos