jueves, 19 de marzo de 2026

Nueva Capital Federal/ Nueva bandera

Símbolo del sueño que pudo ser

Bandera de Curruleubú

Por Miguel Carrillo Bascary

En el año 1986 Argentina atravesaba por un momento que quiso ser fundacional. De alguna manera lo fue, pero el resultado no alcanzó a cumplir las expectativas de su pueblo. Tres años antes, en el incipiente verano de 1983 se había recuperado la democracia, Raúl Alfonsín había asumido como presidente de la Nación y hubo un reverdecer de muchos valores cívicos y culturales. Lamentablemente el desacierto de la política económica diluyó el buen humor social, como el rocío con la salida del Sol.

En este marco, el 15 de abril de 1986, Alfonsín se dirigió a los argentinos por cadena nacional radio-televisiva y enunció los lineamientos del llamado “Proyecto Patagonia” que tenía múltiples aristas, algunas de ellas prometían ser revolucionarias, al menos para la tradición argentina.

En síntesis, implicaba un redimensionamiento geopolítico y una descentralización de la actividad administrativa y productiva, tuvo como su principal enunciado el traslado la Capital Federal a la confluencia del río Negro con el Océano Atlántico.

Desde los tiempos de la colonia, Argentina arrastraba, y aún lo hace, la influencia desmedida de la ciudad de Bs. Aires que ha condicionado todo su desarrollo a despecho de los cambios de regímenes políticos y de realidades socioeconómicas cambiantes. Hasta tal punto esto es veraz que se ha dicho que el país tiene un cuerpo de enano y una cabeza de Goliat. No entraré en esta cuestión que es absolutamente asumida, me detendré en la “nueva cuestión capital” que implicó la iniciativa.

En cumplimiento con lo dispuesto por la Constitución nacional en su artículo 13, lo primero fue lograr la cesión de las tierras necesarias por parte de las provincias de Río Negro y Bs. Aires, lo que final, mente pudo lograrse.

Para continuar con el avance, en mayo de 1987, el gobierno hizo aprobar la Ley Nº23.512[i], que declaró como “Capital de la República, a los núcleos urbanos erigidos y por erigirse en el área de las actuales ciudades de Carmen de Patagones (provincia de Buenos Aires) y Viedma y Guardia Mitre (provincia de Río Negro)”.

Extensión territorial de Curruleubú 

El auspicioso desarrollo inicial se vio inmediatamente condicionado por la realidad económica, mientras que poderoso grupos de presión y otros factores de poder conspiraron desembozadamente en sentido contrario. Finalmente, todo estallaría con la hiperinflación que arrolló al país en 1989 y que implicó que Alfonsín abandonara el poder.

La experiencia se inscribirá, una vez más, en los sucesivos intentos de mudar la localización de la Capital Federal fuera de la ciudad de Bs. Aires. Agotada esta posibilidad, aunque para algunos criterios jurídicos la Ley de referencia sigue de alguna manera vigente, podría afirmarse que tanto el “Proyecto Patagonia”, como la capitalización de la boca del río negro quedaron definitivamente en la historia.

Con esto, el objeto de la presente nota versa sobre una curiosidad vexilológica, que muy bien pudo ser. Así, me interesa traer al presente casi cuarenta años después el diseño que pudo tener la bandera para esa nueva capital y el nombre que en principio se le dio.

Para esto exhumo acá el concienzudo estudio del amigo David Antonio Sorich[2], por entonces entusiasta estudiante de Sociología en la Univ. Nacional de Rosario, quien tuvo la gentileza de compartirme, junto con sus sueños y aspiraciones.

David Antonio Sorich

Antes que nada, me referiré a su persona, hoy convertida en un referente significativo en la cultura salteña, como que ha merecido numerosos reconocimientos en la materia y, particularmente, en el ámbito de la literatura y la poesía[3].

El caso fue que entre los numerosos proyectos derivados del previsto traslado de la capital federal el Gobierno motorizó un concurso nacional para determinar cuál sería el nuevo nombre de la gran ciudad que sería su sede, la que se estructuraba sobre las de Biedma y Carmen de Patagones, además de comprender el pueblo de Guardia Mitre y una amplia área para desarrollo urbano futuro.

Cuando en 1988 se definió la compulsa fue seleccionada la propuesta de Sorich, quien había postulado la denominación de "Curruleubú" (palabra de la etnia puelche guéneken o patagones del Norte, que significa "Río Negro", y cuya denominación paralela sería "Nueva del Sur" o “Nueva Argentina”. De conformidad así comenzó a llamársele. Sorich explicó una vez que se inspiró en la designación del río Negro el que, a su vez, se denominó así, aludiendo a Chanel, gran cacique guéneken, que era de piel muy oscura.

Además, Sorich avanzó con el desarrollo de la idea, ya que compuso su escudo, himno y bandera.

Este es el boceto que me entregó en su oportunidad, sobre el que se compone la imagen que abre esta nota. Como se observa se estructura con los colores nacionales, ubica en su centro al Escudo patrio y en las franjas laterales dispone cuatro grupos de cinco estrellas. 

 
Boceto original

Lamento no recordar cuál era el significado de estos conjuntos de astros, pero tengo la esperanza que al ver esta nota publicada sea el propio Sorich quien nos lo explique.

Queda así plasmada la bandera que se soñó para Curruleubú, la “Nueva del Sur”, la “Nueva Argentina”, la nueva Capital Federal de la República Argentina.

PS: obvio que desde la Vexilografía el diseño merece sus reparos, pero no deja de ser parte de una historia que pudo ser.

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