Una rígida pluralidad
Por Miguel
Carrillo Bascary
Estos elementos no
suelen ser materia de análisis en la especialidad, pero su extendido uso y su
función justifican analizarlos. Por esto, entiendo que la presente puede
despertar singular interés. Con esta nota respondo a varias, espero cumplir con
lo pedido.
Lo primero a decir es que los guiones son vexilos, pero de una
naturaleza menor a las de otros elementos de igual naturaleza, como se verá
seguidamente.
El término “guion” admite como sinónimo el de pancarta, pero el que mejor se aplica es el de “titulus” (del latín, tituli, plural) , que en la Antigüedad
clásica consistía, simplemente, en un cartel. Solían colocarse en el frente de
una casa anunciando el nombre del propietario o el producto que se vendía, si
se trataba de un comercio. En las grandes procesiones triunfales se portaban señalaban
la cantidad de enemigos muertos, esclavizados, de ciudades tomadas, barcos
hundidos y otras referencias similares con el fin de resaltar el resultado de
la victoria. También se empleaban titulus con el nombre de la legión que
marchaba por detrás.
Lo dicho permite
identificar que la función de un guion
es la de informar, identificar, poner en evidencia. También puede actuar como guía, señalando una dirección a seguir.
Como vemos el vocablo tiene una gran amplitud.
Los guiones se caracterizan por la libertad de diseño y
materialidad. De hecho, no existen reglas para confeccionar un guion,
excepto en actividades donde se impone cierta uniformidad. Ejemplo: los que en
un desfile presiden el paso de una delegación.
La estructura de los guiones es sencilla. Básicamente constan de una vara o asta y del “titulus”, propiamente dicho, es decir una superficie que
contenga las siglas o figuras pertinentes. El terminal del palo, si se muestra, también es libre
Una de las cualidades
propia de los guiones es la rigidez, porque
esto hará más facil su lectura. Si los comparamos con las banderas y
estandartes los guiones deberían tener dimensiones acotadas, lo que sus
portadores sabrán apreciar.
Obviamente que sus formas pueden
ser infinitas. Las habrá sencillas,
simples tablillas rectangulares, pero también un círculo u otras figuras geométricas.
Eventualmente podrán consistir o bien, reproducir, el perímetro de una piel de
animal, de un vegetal, etc. La tecnología
disponible en la actualidad permite aplicarla a los guiones, a veces con
gran espectacularidad.
Su naturaleza determina que
deban ser suficientemente legibles o
que los elementos representados puedan ser fácilmente visibles e interpretables
por el público en general. Lo ideal es que los elementos identificatorios
puedan ser leídos de ambos lados, aunque lo más visto es que lo escito figure
al frente.
¿Se bendicen los guiones? En principio no; aunque nada prohíbe hacerlo cuando la
entidad a la que representen les otorgue un valor merecedor del sacramental. La
excepción son los utilizados por corporaciones religiosas, donde la costumbre
está ampliamente arraigada.
En cuanto al uso de los guiones en Ceremonial
Un guion puede llevarse en solitario o combinarse con las
banderas de un ente colectivo. En este último caso lo propio es que antecedan a
las banderas, no porque gocen de precedencia protocolar relativa, sino porque
su función identificatoria lo impone.
Particularmente en los desfiles, el guion que
caracteriza a una nación, a una delegación a una institución siempre irá por
delante de las banderas que correspondan, y éstas se ordenarán guardando las
precedencias adecuadas.
Es un error confundir a
los guiones con los estandartes o pendones,
ya que estos tienen naturaleza sustancial que en ocasiones coincide o los
asemejan a las banderas propiamente dichas. Quede en claro que las forman que
adopten los estandartes pueden corresponder a las de los guiones, pero estos
son de por sí mucho más simples y menos solemnes, eminentemente más funcionales
hasta el punto que no demandan un manejo
ceremonioso.
Usualmente los guiones se llevarán mostrando su superficie hacia adelante, para que quienes los observan aprecien cuál es la agrupación a la que preceden. También existen otros guiones que, además de identificar al contingente, señalan la dirección que sigue. Estos tendrán forma de flecha o se posicionarán con el lado del vuelo hacia adelante, para indicar la forma de desplazamiento., en cuyo caso el vértice irá hacia adelante.
Respecto de los portadores de guiones, cabe decir que
su rol institucional es de menor trascendencia que los que corresponde a los
abanderados y escoltas de las banderas y, aún, de los estandartes. De todas maneras,
ser portador de un guion institucional es una función de honor que en sí misma,
constituye un acto de servicio. Claro está que hay ocasiones en que los
organizadores de una ceremonial disponen que los portaguiones pertenezcan a su staff, esto se justifica con la
necesidad de uniformar los pasajes de los contingentes, incidiendo en la
velocidad de marcha, cadencia del paso conocimiento del trayecto a recorrer u
otras razones. (Ver ejemplo de la foto inicial)
Los portaguiones deben
guardar todas las previsiones sobre vestuario
y presentación personal que pueden incidir respecto de los abanderados y
escoltas. A veces llevarán determinado uniforme, en otras, quizás lleven el
mismo que viste el conjunto, en otras podría ser oscuro, para que se presencia
no desvíe la atención del público respecto del mensaje contenido en el titulus.
De ellos se demanda una actitud corporal similar. Queda en claro que corresponderá que se los instruya para
que capten adecuadamente su rol en las ceremonias y que adquieran las destrezas
necesarias para el transporte del vexilo, particularmente cuando el viento
incide sobre el titulus. Todo organizador de eventos deberá capacitar
particularmente a los portaguiones, para que cooperen al brillo de la
ceremonia.
Para su comodidad podrá asignarseles un tahalí, particularmente para las ceremonias prolongadas.
Cumplida la etapa del pasaje del conjunto humano al que identifican los guiones puede ocurrir que estos permanezcan, destacando la posición en el dispositivo del evento o bien, que se recojan quitándolos de la visión general hasta el momento del retiro. En el primer caso, los portaguiones deberán adoptar una posición uniforme, según lo haya determinado el organizador. En su defecto la más pertinente será la de descanso, sosteniendo la vara con la mano derecha, levemente adelantada con relación al cuerpo. En orden a su portación, el principio universal será que la vara se porte sobre el eje de simetría del cuerpo. Proyectado hacia adelante, con los codos levemente fraccionados para mayor comodidad, llevando la mano derecha por sobre la izquierda, con una separación entre ellas de entre 20 y 40 centímetros, según lo disponga la organización. Esto no implica reconocer que en algunas regiones el asta se calza sobre la derecha del cuerpo, sostenida la mano de este lado, a la altura del hombro y el brazo izquierdo cruzado sobre la cintura, tomando el palo con naturalidad.
También puede llevárselos extendidos hacia adelante, para hacer visible su contenido.
En la eventualidad que se
ordene que las banderas se coloquen en las cujas,
los porta guiones han de permanecen indiferentes. Empero, suele ser común que
sus portadores los elevan, no es lo adecuado.
Debido a su función no corresponde que los guiones se inclinen
ante ningún símbolo o autoridad, su naturaleza los excluye de este tipo de
demandas ceremoniales. En orden
Faltaría referenciar algo
sobre el sistema de precedencias que
es tan propio de las actividades protocolares, el que se aplicará solo entre
este tipo de elementos. Lo más común es que se presenten guardando el orden alfabético,
conforme a la lengua del estado que oficia de anfitrión, sin embargo, pueden
adoptarse otros criterios según lo especifique la organización. Entre ellos:
según la fecha en que se constituyó la entidad a la que representan;
considerando el tiempo del vínculo entre la anfitriona y los visitantes; o
cualquier otro. Es interesante señalar que el desfile de apertura de los Juegos
olímpicos es precedido por el guion, la bandera y la delegación de Grecia,
luego las naciones se ordenan alfabéticamente.
Para facilitar los
desplazamientos hacia el lugar de la ceremonia se
aconseja que el asta se descomponga, colocándole un tornillo entre cada tramo,
lo que permitirá desmontarla cuando
sea necesario, un sistema igual al que se adopta para las banderas. Otra pauta
al respecto será considerar la posibilidad que el titulus pueda separarse del
palo. Una funda ad-hoc, confeccionada en loneta .
Terminada la actividad el
guion se guardará debidamente, pero nunca compartirá espacio con las banderas
de la entidad.
Nota:
Puede ampliarse al respecto en https://banderasargentinas.blogspot.com/2017/02/guiones-su-funcion-en-elceremonial-por.html
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