jueves, 28 de diciembre de 2017

La ONU cambia su bandera

Por Mikel  Carrillo Bascary


La  nueva bandera de las Naciones Unidas

Se conoció finalmente que durante su última Asamblea General, las Naciones Unidas resolvieron modificar su bandera

El emblema que lucirá la nueva bandera será de color amarillo oro y el paño verde claro. Por lo demás el diseño es idéntico al usado hasta hoy.


Los símbolos originales de la ONU

Por setenta años la ONU se caracterizó por los colores celeste y blanco. Su símbolo y su bandera fueron adoptados por la Asamblea General en sesión del 20 de octubre de 1947, pero sus colores no tienen ninguna motivación particular.

En aquella oportunidad se tomó como base la propuesta de la Oficina de Servicios Estratégicos de los E.U. (abril 1945) sobre la que se preparó el pin identificatorio que lucieron los delegados en la Conferencia de San Francisco que constituyó la organización. Con algunas modificaciones fue aprobado el modelo oficializado en la fecha indicada. La elección de los tradicionales colores no tuvo fundamentación alguna, un factor que incidió para posibilitar la mutación operada.

Bandera de la ONU desde 1947


Explicación de los nuevos colores

El comunicado oficial expresó: que el verde es el color que universalmente se identifica con la Naturaleza, con la renovación vital que acompaña a la primavera y con las esperanzas de un mañana mejor; más justo; donde el desarrollo sustentable sea la idea fuerza que debe movilizar a la economía desde una perspectiva humana.

Por su parte, el amarillo.oro se identifica con la riqueza en múltiples formas, que excede en mucho la natural asociación con el metal aurífero. Su significado se extiende también al color de los cereales en plena maduración. Indica una riqueza que trasciende de lo económico y que valoriza los aportes de diversas fuentes hasta alcanzar la plenitud; en pocas palabras el amarillo-oro adoptado patentiza el valor de la diversidad que caracteriza a todas las culturas. Se menciona también, el Sol es elemento central de la cosmogonía de la mayoría de las civilizaciones a lo largo de las eras y que el Astro rey fecunda la Naturaleza al par que ampara con su luz y calidez a todos los hombres y mujeres del mundo. Por otra parte, el amarillo-oro implica reinstalar el color del emblema original de 1945.

Modelo originalmente propuesto


Origen del proyecto

La reforma fue impulsada originalmente por un conjunto organizaciones no gubernamentales vinculadas con el movimiento ecologista que planteó el cambio como una forma de hacer tomar conciencia sobre el cuidado del medio ambiente a nivel planetario. Coordinó la propuesta la organización Grenpeace. Más tarde recibió el apoyo de algunas naciones de Europa y del tercer mundo que lo llevaron oficialmente a consideración de las Naciones Unidas.

En el año 2012 se formó un Grupo de Trabajo en el seno de la ONU para analizar el proyecto y sus implicancias. Inicialmente fue coordinado por el reconocido experto finés Tivor Telekis y tras su lamentado fallecimiento, se designó a la militante naturista de origen indú, señora Neeja Aruna.

Se definió así un documento de trabajo que avanzó a lo largo de diversas instancias en el organismo internacional. Fue un arduo y silencioso trabajo.


Opciones consideradas

En un primer momento el cambio sugerido se limitaba al paño, pero las representaciones de Estados Unidos y de Israel se opusieron por entender que la bandera de la ONU se asimilaría demasiado a de la Liga de Estados Árabes.

Bandera de la Liga Arabe

Se pensó entonces invertir los colores de forma que el paño fuera blanco y el emblema de la ONU utilizara el verde.

Opción descartada

La idea fue cuestionada entonces por varios estados, ya que en las culturas orientales el blanco evoca la palidez que sigue a la muerte; también se consideró inadecuado por otras razones que sería largo explicar.

Por lo tanto se replanteó el uso del verde, pero nuevamente encontró una cerrada oposición en los Estados Unidos e Israel, la que finalmente fue superada cuando se resolvió optar por un tono de verde aclarado que alejaba su analogía con el utilizado por el paño de la organización internacional árabe.

Para que no se reabriera la polémica, surgió la opción en favor del amarillo-oro para el emblema, que fue planteada por la representación de Australia, país donde es una realidad la creciente reivindicación del Sol que caracteriza a las culturas aborígenes y que se plasma en la bandera que los identifica.

Bandera aborigen australiana

Esta sugerencia fue primeramente resistida por algunas naciones que tienen en su seno grupos étnicos vinculados con las culturas solares, por entender que se verían fortalecidos en sus demandas a partir del cambio en el símbolo de la ONU. Sin embargo la perspectiva fue ganando adeptos y con el apoyo de países tan diversos como Perú; Bolivia; Guatemala; Zaire; Costa de Marfil; India; Noruega; Japón; Mónaco y Palau se conformó la propuesta formal que obtuvo consenso en el Grupo de Trabajo.


La decisión final

Fue así que se incluyó el respectivo proyecto de resolución en la agenda de la última Asamblea General del organismo. Cuando llegó el momento de su consideración no se planteó ninguna observación y fue aprobada por consenso generalizado bajo forma de la resolución A/RES/72/184 del pasado 24 de diciembre de 2017.

Para posibilitar la amplia difusión del cambio operado y las adaptaciones necesarias a fin de darle efectividad, el apartado 3 de la Resolución dispuso que la modificación entrará en vigor a partir del día 24 de octubre de 2018, día en que se celebra un nuevo aniversario de la constitución de las Naciones Unidas. En esa oportunidad se izará la nueva bandera de la ONU en su sede oficial de Nueva York y sucesivamente ocurrirá en todas las sedes menores; oficinas y demás delegaciones extendidas a lo ancho del mundo.

En forma consecuente, se modificarán también las banderas de las diversas agencias y organismos de la Organización, pero estos cambios operarán recién desde el 24 de octubre del año 2019.  


La comunicación que justifica este post fue emitida por la Oficina Principal de Prensa del Secretario General ONU, mediante el comunicado PO-12/ 346, de fecha 28 de diciembre.

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