sábado, 16 de diciembre de 2017

La Bandera del templo de San Francisco y el nuevo  museo de Tucumán

Por Miguel Carrillo Bascary


La bandera reliquia, tal como se exhibe hoy (Foto tomada de La Gaceta on line)


La histórica enseña que por más de doscientos años fue conservada por la Orden Franciscana en su convento de Tucumán acaba de ser repuesta a la admiración de quienes deseen verla en el nuevo “Museo Histórico San Francisco” de esa ciudad, capital de la provincia homónima (Argentina).

La excepcional reliquia data posiblemente de 1812 (con toda seguridad de 1813) y fue confeccionada para estimular el patriotismo de los niños que concurrían a la escuela del Convento, la única que existía en la ciudad.

Sin lugar a dudas puede decirse que es la más antigua bandera nacional histórica de tres franjas que se conserva. Así resulta de las investigaciones que dio a conocer a fines de la década de 1960 del historiador fray Luis Cano, complementadas más tarde por las del doctor Juan Pablo Bustos Thames.

Curiosamente es una enseña asimétrica por ser la franja superior más delgada, aunque es factible que la anomalía haya sido causada por algún recorte posterior.

Lleva inscripto en letras doradas las siguientes leyendas: en el centro, “Tucumán 1814 y en un doble arco cóncavo –convexo “A la escuela de san francisco donó bernabe araóz gobernador”. Los estudiosos no acuerdan el sentido de estas frases que al parecer fueron pintadas sobre el paño para enaltecer a don Bernabé Aráoz, síndico de la Orden, cuando fue electo como gobernador provincial, precisamente en el año indicado.

La bandera se utilizó en los primeros años de nuestra nacionalidad para solemnizar las festividades locales, oportunidad en que era paseada por la ciudad a la manera en que antiguamente se hacía con el estandarte real.

Con los años fue retirada del uso y la comunidad franciscana la guardó hasta que a mediados del siglo pasado fue colocada en un marco vidriado que, a su vez, se instaló a la izquierda del magnífico altar mayor del templo. Como este contenedor era mucho más chico que el paño, se debió acomodarla “arrugada”, lo que solo dejó visible la leyenda central.

Así se expuso a la curiosidad del público desde 1964. Luego del impacto inicial en la opinión pública, la bandera quedó desapercibida, salvo para unos pocos cultores. Para más, la historiografía prácticamente omitió su consideración, quizás por preservarse en el interior del país. Esto hizo que la extraordinaria pieza quedara en un cono de sombras.

La bandera que se mostraba, al lado del altar
(Foto tomada de una edición antigua de La Gaceta)

Sin embargo la Orden era bien consciente de su valor, fue en el año 2012 que se resolvió restaurarla. Para entonces, las deficientes condiciones de guarda; la contaminación y la decoloración que sufrió la habían dañado sobremanera. Luego de intensos trabajos pudo ser recuperada y hoy luce tal como puede verse en la fotografía que encabeza este post.


Aspecto que presentaba al comenzar la restauración (Foto tomada de Infobae on line)


Una reciente polémica

En algún momento de este proceso los estudios de un equipo de investigadores coordinado por el profesor Carlos Della Védova concluyeron en que la pieza permitía definir “cuál era el color original de la primera bandera argentina” una cuestión siempre debatida entre los historiadores. Sin embargo esta apreciación no cuenta con sustento ya que la bandera citada no es la “primera bandera argentina” que, recordemos, fue creada en Rosario el 27 de febrero de 1812 y que, presumiblemente, fue de solo dos franjas horizontales, blanca y celeste. El informe aseveraba que luego de realizar diversos análisis de la composición de la pieza se concluía en que ésta fue originalmente de un subido azul de ultramar.

Color de la bandera según el informe Della Védova

Por otra parte, el informe del caso mereció serias y fundamentadas críticas que desvirtuaron la apresurada conclusión; entre los contradictores podemos mencionar a la Lic. Patricia Lisa; el presidente del Instituto Nacional Belgraniano, Lic. Manuel Belgrano; los vexilólogos Francisco Gregoric y Mario Golman; el doctor Juan Pablo Bustos Thames y quién esto escribe.

El principal argumento en contrario se respalda en documentación fehaciente firmada por el propio Manuel Belgrano quién manifestó en forma indubitable que creo la bandera nacional blanca y celeste (Oficio dirigido a la Primera Junta de Gobierno, datado en Rosario el 27 de febrero de 1812).


Valoración histórica

    Esta bandera es una reliquia verdaderamente superlativa del pasado argentino. Su uso fue contemporáneo a la presencia del general Manuel Belgrano en Tucumán y su datación está comprobada fehacientemente por los estudios de Cano sobre documentación de época hallada en los archivos de la Orden y otras pruebas circunstanciales.

Imagen completa de la histórica enseña (Foto: Infobae)


La bandera del templo como bandera de Tucumán

En el año 1994 quién esto escribo promovió mediante un anteproyecto de ley que la histórica enseña fuera adoptada como “bandera oficial de la provincia de Tucumán”.

Se fundamentaba la iniciativa en los valores históricos que poseía y en la fecha inscripta en su centro “Tucumán 1814” año en que la provincia fue formalmente constituida y dotada de autonomía.

Bandera provincial de Tucumán, propuesta de Miguel Carrillo Bascary
(Imagen preparada por Francico Gregoric)

La propuesta fue girada al entonces gobernador Ramón Ortega (justicialista) y a todos los bloques con representación en la Legislatura, de esta manera se procuraba llamar la atención sobre el mismo para que pudiera ser convertido en ley.

Paralelamente tuvo ingreso por su Mesa de Entradas con el carácter de “petición de particular”, una figura que habilita a los ciudadanos a presentar iniciativas en ejercicio del democrático derecho que les corresponde.

Fue la bancada del partido “Fuerza Republicana” quién impulsó su tratamiento; Sin embargo, durante el proceso legislativo la propuesta fue modificada sustancialmente, se reemplazó el diseño sugerido por otro totalmente distinto, cuya imagen presentamos seguidamente. En conclusión el texto sugerido se aprobó casi sin modificaciones pero lo sustancial, el diseño, fue cambiado.

Bandera provincial de Tucumán entre 1995 y 2008

De esta manera la iniciativa fue aprobada por unanimidad y se sancionó como ley Nº6.694, pero el mandato del gobernador Ortega estaba próximo a finalizar y la quedó sin ponerse en práctica.

Lo sucedió el polémico Antonio Bussi (“Fuerza Republicana”), que la puso en ejecución; esto hizo que en la consideración de muchos se asociara a su mandato. Terminado el mismo se precipitó sobre la bandera una serie de desencuentros políticos, ideológicos y hasta religiosos cuyo comentario omitiremos por el momento. El nuevo gobernador (justicialista) dispuso cesar con el uso de esta bandera. Finalmente, en el año 2008 la ley fue abrogada.

En el año 2009 quién esto escribe intentó otra vez hacer presente la conveniencia de aprobar como bandera oficial la que guardaba el templo de San Francisco. Para esto se dirigió por correspondencia datada el 11 de febrero de ese año al gobernador Juan Luis Manzur, lamentablemente fue ignorado.

Tucumán debió esperar hasta el 2010 en que adoptó una nueva enseña. Estos hechos crearon nuevas tensiones sociales.

En consecuencia, el símbolo que debió identificar y unir a todos los tucumanos se transformó en una piedra de escándalo.

A la vista de estas vicisitudes no puede menos que pensarse ¡qué distinta pudo ser la historia si en aquellos cenáculos legislativos el proyecto original se hubiera mantenido en su totalidad! En su caso, la bandera tucumana sería la histórica reliquia que hoy podemos apreciar debidamente


El nuevo museo

Una de las nuevas salas (Foto tomada de La Gaceta on line)

En dependencias del antiguo Convento, inmediato al templo de San Francisco, acaba de inaugurarse un pequeño pero significativo museo que se incorpora al derrotero turístico tucumano y a la veneración cívica de todos los argentinos.

Invitación oficial a la inauguración

Allí pueden verse testimonios muy significativos de nuestro pasado, entre otros:
·        Una casulla usada por San Francisco Solano (1549 – 1610) que evangelizó en la región entre 1590 y 1594. Fe elaborada en el Perú por los indios de las misiones y está entretejida con hilos de seda; oro y plata.
·        La mesa, sillas y el Crucifijo que lucieron en el salón de sesiones, de la “Casa Histórica” de Tucumán aquel 9 de julio de 1816, cuando se proclamó la independencia de las “Provincias Unidas de Sudamérica”.
·        Un Ecce Homo altoperuano llegado a Tucumán a mediados del siglo XVIII.
·     Un óleo de la "Inmaculada Concepción" y el cuadro “Descenso de la Cruz”, atribuido al español Asterio Mañanos Martínez (1861 – 1935)

Por su parte, el templo atesora numerosas tallas (algunas del siglo XVI); antiguos objetos destinados al culto y unos diez retablos de gran antigüedad, todos de estilo barroco o neo barroco, como el altar mayor (labrado por los indígenas de Misiones).

La basílica de San Francisco (Foto: Tucumán Turismo)

El Convento mismo en un “monumento histórico” reconocido como tal; sus claustros sirvieron como hospital de sangre en la batalla de Tucumán (1813) y fue alojamiento del Ejército del Norte que comandaron entre otros, Belgrano y San Martín.

Galería del claustro (Foto: Patricia Lissa)

El Gobierno de Tucumán informó que la construcción del Museoestuvo a cargo de la Dirección de Obras e Infraestructuras Turísticas del Ente de Turismo provincial, dirigido por el arquitecto Ricardo Viola y que contó con el asesoramiento del prestigioso museólogo Gabriel Miremont”.

En definitiva, se trata de una excelente noticia que en principio merece ser saluda con mucha alegría.


Ingreso al Museo (Foto tomada de La Gaceta on line)

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