sábado, 9 de diciembre de 2017

¿Banderas con mochilas? 
Un orgullo  hecho público
  
Por Miguel Carrillo Bascary
  



A lo largo de todo el mundo se rodea de consideraciones a las banderas nacionales. La disciplina del Ceremonial abunda en normas y disposiciones al respecto hasta el punto que en algunas naciones se sancionan duramente las infracciones. Literalmente, lo habitual es que por el uso desconsiderado de una bandera su responsable merezca una multa de menor o mayor volumen pero en algunos países la pena son ¡latigazos! Sí, tal como leyeron.

Por esto llama la atención una curiosa costumbre de los holandeses, por mejor decir los súbditos del reino de los Países Bajos. En esta nación durante el mes de junio, principalmente, se observa una erupción de banderas izadas en los frentes de las casas de cuya punta cuelga ¡una mochila!

Conocí esta particular tradición hace algunos años y hoy quiero compartirla a partir de la información que tomo de los blogs que cito más abajo.

Los habitantes de los Países Bajos son muy medidos con su bandera, la reservan para muy pocas ocasiones en el año, todas de carácter formal, como el cumpleaños de su monarca; el día de la liberación luego de la II Guerra Mundial y similares. En esto son muy formales y no se distinguen de la mayoría de otros pueblos.


Extraña costumbre

Pero hay una peculiaridad específica de los holandeses, gustan compartir muchas vivencias familiares con su comunidad, hasta el punto que algunos los consideran “exhibicionistas”. No es así, ellos procuran poner en evidencia ciertos logros y que sus relaciones se alegren con ellos lo que da origen a la costumbre que justifica este post.

Parece haber empezado en la década de los años 20 en el siglo pasado. Por entonces los establecimientos escolares anunciaban el término del año lectivo izando banderas en sus fachadas. Esto fue imitado por aquellas personas que por su buena posición económica podían permitirse el gasto de un asta y de una bandera; de esta manera se asociaban al logro de sus jóvenes que habían aprobado en sus estudios medios.

Superado el drama de la guerra y las estrecheces de la reconstrucción, la prosperidad económica que experimentaron los holandeses a mediados de la década de 1960 hizo que aquella costumbre de ricos se extendiera a todas las clases sociales. Como una forma se celebración, según se recuerda, se colgaban de la banderas: libros; cuadernos … y las consabidas mochilas o portafolios.

Fotografía datada en  1979 (observar el antiguo modelo de portafolio)

Al parecer, en forma casi insensible, la extroversión holandesa determinó que cuando algún joven terminaba su secundario su familia quisiera anunciarlo a los vecinos y demás relaciones y por esto, considerando que ya nunca más iban a utilizar la mochila que lo acompañó durante los años de su escolaridad se comenzó a colgar junto con la bandera.

De esta forma las familias evidencian con legítimo orgullo el progreso de sus hijos y la expectativa de una mejor posición en el futuro cercano, con lo que se transformó en una experiencia jubilosa, festiva, auspiciosa, con lo que se extendió aún más.

Se coloca junto al tope o lanza, único lugar “cómodo” para hacerlo y que permite se destaque netamente. Una curiosa asociación a la vista del público.

La tradición indica izar la bandera con la mochila del graduado cuando este recibe las notas que acreditan la finalización de su escuela secundaria; lo que ocurre a mediados de junio. Cuando el alumno debe recuperar las materias que adeudaba para aprobar la ocasión puede retrasarse.

Se registraron algunos intentos contra tan informal acompañamiento a los colores nacionales, pero fue en vano. Hoy es una costumbre típicamente holandesa, tanto como el uso de la bicicleta.


Modalidades

Una variante fue agregar un listón de color naranja con la leyenda “Geslaagd(“pasado con éxito”) que se explica por sí solo.
   

Si los graduados de la familia o de una unidad habitacional son varios se colocan tantas mochilas como sean.


Más aún, cuando alguien de la familia se gradúa en la universidad, también se exterioriza el logro mostrando algún útil o mochila, para que todos puedan alegrarse con la culminación de esa etapa en la vida de un ciudadano.

Y tampoco faltan aquellos que para gratificar a sus hijos cuelgan sus mochilas de la bandera cuando terminan la escuela primaria


Adviértase en modelo infantil de la mochila

Los Países Bajos son una nación multicultural, benévola con la inmigración. Prueba de ello es la siguiente fotografía donde las banderas de Holanda y de Filipinas se aúnen para testimoniar la graduación de un joven con herencia asiática.


En menor medida es habitual ver mochilas izadas en las banderas estatales y municipales; a veces acompañadas por globos. ¿Por qué no?

Una bandera de Frisia con la consabida mochila

Referencias:


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