viernes, 16 de diciembre de 2016

El “verdadero” traje de Santa  Claus


Por  Miguel Carrillo Bascary



En el inconciente colectivo los occidentales caracterizan a Santa Claus como un jovial y corpulento viejo de larga barba blanca, con grandes bigotes; vestido con un grueso traje rojo ribeteado de piel blanca, gorro cónico de similar característica terminado en un pompón y fuertes botas de charol negro. Debido a su “avanzada” edad también usa anteojos.

Sin embargo el mito de Santa entronca con antiguas leyendas nórdicas y célticas; con acontecimientos históricos que se remontan hasta el siglo IV y con otras tradiciones que se entrelazan formando una verdadera maraña de aportes que sincretizan tan diversos orígenes culturales.


Centraremos nuestro análisis en los atuendos que el imaginario popular asigna Santa Claus a lo largo de los siglos, con particular referencia a las experiencias sociales más recientes que convencionalmente ubicamos en los siglos XIX y XX.


Para esto es forzoso recordar que las referencias históricas caracterizan a Santa a partir del obispo Nicolás, con sede en la ciudad de Myra, región de Licia, que hoy forma parte de Turquía; en cercanías de la actual ciudad de Demre, Anatolia. Myra fue conquistada por el califa de Bagdad hacia el año 800, poco después cayó en el abandono. Hoy solo se conservan restos de la otrora floreciente población que era la capital de su jurisdicción.

Nicolás obispo de Myra, también recordado como “Nicolás de Myra” y en Occidente como “Nicolás de Bari” ha trascendido a los siglos como un santo de las iglesias Católica y Ortodoxa que en forma anónima dotó a varias jóvenes de escasos recursos para que pudieran casarse y evitar caer en la prostitución; sin perjuicio de otras muchas obras de amor que dispensaba en forma de regalos o de oportunas ayudas a los más necesitados de su pueblo. Para ello aplicó la gran fortuna que heredó de sus padres. Falleció el 6 de diciembre del año 343; otras fuentes hablan del 352.

Antiguo sepulcro del Santo (Foto: Eigene von Aufnahme)

Este santo cobró extraordinaria popularidad entre los siglos VI y XI. Su tumba fue venerada en la catedral de aquella ciudad por casi setecientos años; hasta que en 1087 sus restos fueron trasladados a Italia en 1087, cuando la ciudad ya había caído en manos de los sarracenos. Por aquél entonces, en una verdadera “operación comando”, la tripulación de un navío de Bari pudo sustraerlos y llevarlos a esta última ciudad donde hoy se los venera. 

Catedral de Bari (Italia)

Es el santo patrono de Rusia; Grecia y Turquía; también de los marineros, particularmente los del Mediterráneo oriental. Se le atribuyen numerosos milagros; entre ellos la resurrección de tris niños asesinados cuyos cuerpos habían sido colocados en salmuera.

San Nicolás salvando a los marineros en peligro

Como personajes poderosos en lo espiritual pero también en lo material, la antigua iconografía representaba a los obispos vistiendo atuendos de púrpura, el color propio de los grandes dignatarios por su alto costo de producción. Como una derivación de este uso los cardenales de la Iglesia Católica aún usan sotanas de este color. Esto motivó que a San Nicolás se lo conciba con túnica o casulla roja, con detalles en blanco, lo que resalta aquél color.

 

La posterior derivación de San Nicolás a Santa Claus, y a sus variadas denominaciones, trasladó también la combinación cromática; que hoy es aceptada mayoritariamente.


Para la Navidad de 1810 la tradición del Sinter Klass, como se lo denomina en Holanda, era muy fuerte en Nueva York (antigua Nueva Amsterdam), un movimiento de reivindicación histórica encabezado por Johnn Pitard derivó a que se contratara al artista Alexander Anderson que elaboró la imagen que vemos reproducida, donde el parecido del Santo con el aspecto que se le atribuía a Santa resulta más que evidente.


La iconografía de Sinter Klass lo representa a caballo, revestido con atuendo episcopal y una roja mitra. En esta versión es acompañado por su paje: Peter, el Negro.


Existen numerosos testimonios que identifican a Santa con el rojo y el blanco; desde mediados del siglo XIX. Sin embargo, una suerte de mito popular atribuye la asignación de estos colores a la campaña publicitaria que Coca-Cola encaró durante la Navidad de 1931 que lo contó como protagonista central.


Paralelamente, la identificación del Santo con ciertas tradiciones germánicas y celtas determinaron que Santa Claus usara abrigaras prendas confeccionadas con pieles, en su color natural. Esta es una manifestación ecológica de la leyenda.


También se lo divulgó a Santa ataviado de verde, lo que le permitía pasar desapercibido en los densos bosques de Europa para lo cuál se camuflaba con muérdago y follaje, una clara referencias a los druidas.

  
   Esta interesante imagen muestra una ligazón entre el “Santa Rojo” con una guirnalda de muérdago.


Por su parte, en ciertas regiones de Rusia se le atribuye el uso de un manto azul; cuya intensidad también era característica de riqueza y distinción.


En este panorama tampoco pueden faltar los Santas de traje blanco, cuya justificación es similar a la perseguida por aquellos que usan el verde; pero esta vez para mimetizarse con el manto níveo del invierno boreal. Sus vestiduras albas también infieren a una designación específica de Santa, aquella que lo llama “Padre Invierno”.



También podemos hallar una minoría de Santas con vestimenta amarilla, un color que es tan poco habitual que cuesta conceptuar su origen. Sin embargo, a poco que recordemos que el mito se origina en un obispo, veremos que este color tiene razonable fundamento.

 

En primer lugar, si se recuerda que la Liturgia Católica autoriza el uso de casullas doradas, especialmente utilizadas en las solemnidades; pero que también es una suerte de comodín que reemplaza a los otros colores ceremoniales.


El papa emérito, Benedicto XVI, revestido con casulla dorada

La referencia al dorado podría resultar fundamenta en la enorme popularidad del Santo difundida en íconos bizantinos profusamente decorados o recubiertos en hojuelas de oro.
Todas estas explicaciones justifican que Santa Claus sea ocasionalmente representado en amarillo.


Pero, sin duda la más extraña vestimenta de Santa podemos hallarla en la II Guerra Mundial, durante su desarrollo, la propaganda bélica de Estados Unidos llegó a representarlo con el tradicional uniforme caqui del Ejército norteamericano, sin olvidar el reglamentario casco modelo M1, usado entre 1942 y 1985 ¡Claro está! Como “accesorio” este bélico Santa Claus empuña el fusil M 1 “Garand” (utilizado entre 1936 y 1959).




Una interesante histórica iconográfica de Santa Claus puede verse en: https://publicdomainreview.org/collections/a-pictorial-history-of-santa-claus/

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