jueves, 12 de marzo de 2026

Formosa en su bandera/ Parte 1

Sinfonía en celeste y blanco

La Bandera argentina, junto a la formoseña

Por Miguel Carrillo Bascary

Referencias generales

Ubicada al Nordeste de Argentina, lindando con Paraguay, Salta y el Chaco, está la provincia de Formosa, una de las de menor desarrollo del país[1]. Cuenta con algo más de 600.000 habitantes[2], de los cuales una tercera parte reside en su capital (222.000 hab.) Su extensión es de unos 72.000 km2. Cuatro ríos la enmarcan: Pilcomayo, Teuco, Paraguay y Bermejo.

Como antecedentes institucionales recordamos que el 8 de abril de 1879 se fundó Villa Formosa como capital de la extensa región del Chaco, que por entonces administraba el gobierno nacional. Desde 1872, integró el Territorio Nacional del Gran Chaco, que tuvo como capital a la citada ciudad. En 1884 se aprobó la Ley Nº1532[3] que creó el territorio y gobernación de Formosa, con capital en la ciudad homónima. En 1955 la Ley Nº14.408[4] se le reconoció autonomía como una provincia y en 1957 se aprobó su primera constitución.

Corresponde destacar que en 1994 vio la luz el opúsculo “Símbolos de Formosa[5]”, donde los Prof. Emilio R. Lugo y Justo L. Olivera recopilaron valiosos antecedentes sobre la temática, muchos de los cuales tomo para esa nota. No conozco que se haya reimpreso el material, pero sería oportuno que así ocurriera ya que es un excelente medio para que los formoseños reafirmen su identidad como pueblo. En caso contrario, hacerlo es una tarea pendiente para el gobierno de la provincia.

Sobre el escudo oficial

a) Antecedentes.

La preocupación por afianzar la identidad local se patentiza en que la Ley Nº1, apenas concretada la provincialización, tuvo por objetivo definir un escudo oficial[6].  Se confió la convocatoria a una comisión formada por tres legisladores y dos representantes de “instituciones culturales y educativas”. Sin embargo, el Decreto Nº477/ 1958 la amplió considerablemente, conformando un variopinto conjunto[7], cuya idoneidad para la tarea fue de responsabilidad del gobierno[8].

Con anterioridad, cuando Formosa todavía era un territorio que administraba el Poder Ejecutivo Nacional, a través de una gobernación de su dependencia, se concretaron varios proyecto de blasón cuyas referencias obran en la publicación de Lugo y Olivera[9].

“Armando De Vita y Lacerra[10], quien encontró en el Archivo Gráfico de la Nación dos reproducciones fotográficas de otros tantos escudos diseñados para la Gobernación de Formosa. Una de esas reproducciones está fechada en el año 1919, la otra carece de indicación de fecha y ambas omiten datos sobre el autor. Según De Vita y Lacerra, las dos fueron ideadas por el mismo artista, de acuerdo con detalles y figuras que son comunes a ambos".

Proyecto sin data y datado en 1919

Las pautas de la Heráldica señalan que cuando no se especifican los colores de un escudo, debe entenderse que sus elementos se representan con los que resultan naturales, de manera que con un poco de imaginación es factible reconstruir su aspecto. La incógnita se presenta con la figura de Capricornio y el medio arco que la complementa, atributos que expresan la ubicación de la provincia sobre el trazo de ese trópico. 

En 1923 surgió otra proyecto de escudo[11] para este territorio nacional, y cuya imagen obra en el Museo Histórico Regional (ciudad de Formosa).

Volveré sobre estos diseños una vez que me haya referido a la composición que adoptó la bandera provincial ya que algunas de sus cargas inspiran la composición del vexilo.

b) La oficialización del escudo

Siempre siguiendo a Lugo y Olivera, se deja constancia que se presentaron 170 trabajos realizados por 131 personas; una comisión honoraria de número más reducido tuvo a su cargo la selección. A partir de un concurso emergió ganador el diseño del Arq. Juan Enrique Bejarano, quien por entonces estudiaba en la Universidad de Córdoba, segundo quedó Aldo Mástice. Se aprobó el blasón por medio de la Ley Nº69 de 1959[12]:

 “Artículo 1º.- Declárase escudo oficial de la Provincia de Formosa el aprobado como resultado del concurso autorizado por el artículo 28 de la Ley Nº1.

Artículo 2º.- Dicho escudo tiene la forma y atributos siguientes: campo poligonal irregular de ocho lados dividido en dos cuarteles: el superior con color azul y el inferior de color blanco; debajo de la línea divisoria, en el cuartel blanco, dos vigorosas manos entrelazadas, simbolizando la unión de todos sus hijos. En el cuartel azul un capullo de algodón símbolo de un porvenir productivo e industrial, coronado por nueve estrellas dispuestas simétricamente, representando los departamentos Provinciales. En lo alto un sol naciente con rayos en disposición de engranaje simbolizando la nueva provincia y en la parte inferior dos ramas de laurel.

Artículo 3º.- Este Escudo reproducido en la forma establecida en el artículo 2º, será el de uso en los edificios públicos provinciales, sellos, documentos y papeles oficiales.

Artículo 4º.- El original de este Escudo se conservará como patrón en el Archivo General de la Provincia con la ley de su creación al dorso y la firma del autor y de los legisladores que intervinieron en su sanción”.

Artículo 5º.- El Poder Ejecutivo hará imprimir modelos del Escudo adoptado procediendo a su distribución y difusión con las explicaciones del caso.

Artículo 6º.- Los gastos que demande el cumplimiento de la presente ley, se imputarán a rentas generales.

Artículo 7º.- (Es de forma)”.

Diseño publicado en la web oficial de la provincia[13]

 

Variantes[14] [15]

Las estrellas de cuatro puntas se definen técnicamente en heráldica como “luceros”, mantienen el diseño planteado por el proyecto de 1923. Algunas versiones del blasón les suman cuatro rayos rectos disminuidos e insinuados, ubicados entre los mayores.

En el portal Scribd[16] se difunde el estudio “Escudos de las provincias Argentinas y Escudo Nacional”, sin mayores referencias, del mismo extraigo los siguientes párrafos que resulta de interés:

“El Departamento de Patrimonio Histórico Provincial aclaró la interpretación que en relación con las estrellas hiciera la Comisión Seleccionadora. Según el dibujo original, no tenían cinco puntas sino cuatro e igual número de rayos cada una que, posiblemente, el autor interpretó como reflejos, por lo que quedaron registradas en las impresiones del Escudo como constan en el original del autor. Éste no definió los colores de los laureles, ni de los antebrazos y manos, que después fueron impresos.

Como dato curioso, se puede recordar que el autor del Escudo había dibujado dos manos izquierdas en vez de dos manos derechas como es tradicional, por lo que la Comisión Seleccionadora le solicitó que las rectificara, si bien recomendándole mantener la rusticidad de las manos de trabajo tan bien logradas por Usted. Además, le pedía hacer más visibles las estrellas”.

Sobre el himno provincial

La “Marcha Himno a Formosa” se oficializó por Decreto Nº1.471/ 1988[17] que estableció "la enseñanza obligatoria del Himno a Formosa", en los establecimientos primarios, secundarios y terciarios y su entonación en los actos públicos. Puede escucharse desde: https://www.youtube.com/watch?v=sRX57ZHCvD0. La letra es del poeta local Armando de Vita y Lacerra y la música del mayor Víctor Rival, director de la banda del Regimiento de Infantería de Monte 29, con asiento en la provincia[18]. Se estrenó el 8 de abril de 1955 y su arreglo definitivo data de 1964.

Sobre la bandera provincial

Al tercer símbolo formoseño, su bandera, lo definió la Convención Constituyente reformadora reunida en el año 1991. Por iniciativa del Director de Cultura, Carlos Aguayo[19], en su seno se formó la comisión “Elección de la bandera provincial”. Impulsó su trámite parlamentario el convencional Juan Carlos Díaz Roig. En consecuencia se convocó a un concurso por la Resolución Nº25 del 14 de febrero de ese año[20] Ciento dos personas presentaron 120 trabajos, oportunamente todos los autores recibieron un diploma recordatorio. La Resolución Nº28 de la Convención designó a los miembros del jurado, que seleccionó por unanimidad la propuesta encubierta por el seudónimo “Lapacho”, fue el 11 de marzo de 1991. Para ello se consideró que:

“(…) las fundamentaciones enunciadas por el autor se ven concretadas se ven concretadas en el diseño de la obra, logrando con gran poder de síntesis un elevado valor simbólico, en una concepción de provincia proyectada en una geo-política continental, ajustándose así a una aspiración de realización futura”.

El 14 de marzo volvió a sesionar el Jurado y se abrieron los sobres, permitiendo así que se conocieran los nombres de los autores. El acta de lo resuelto[21] hizo constar que el seudónimo ganador fue el Nº26, cuando se abrió el sobre se develó que correspondía al matrimonio formado por María Beatriz Sáez y Walter Willimburg, domiciliados en la ciudad capital. En la fundamentación respectiva puede leerse:

La propuesta básica de este diseño surge de la privilegiada ubicación de la Provincia de Formosa en el Cono Sur Americano y el rol protagónico que le cabe en el marco de la integración regional y continental. Tomado este como tema único de la propuesta dado que caracteriza a la provincia en su permanencia en el tiempo. Se intenta reflejar la presencia de Formosa en el corazón del continente subrayando el proyecto de integración a través de su extensa frontera como invariante histórica.

El campo partido en tres campos representa el Cono Sur abrazado por los dos Océanos, expresado en los colores celeste y blanco de nuestra Bandera Nacional. Es de destacar que, para una mejor comprensión de la ubicación geográfica de la Provincia en el país, es el ser atravesada por el Trópico de Capricornio. Este se ha marcado mediante una guirnalda de laureles que cruza todo el paño en sentido longitudinal. La estructura institucional de la Provincia se sintetiza en nueve estrellas dispuestas en círculo a la altura del Trópico, componentes ya presentes en el Escudo Provincial.

Dos premisas importantes condicionan el diseño, la primera, la condición de toda bandera de ser leída indistintamente por ambas caras, lo cual restringió el empleo de formas y textos; y la segunda, la simplicidad de trazado”.

Seguidamente se abrieron los sobres que contenían otros siete diseños que merecieron menciones honoríficas. El Nº52, “Aborigen”, fue presentado por Ricardo Ramón Nocetti; el Nº41 por Elsa Elena Kohbacher; el Nº84, “Río Paraguay”, por Eduardo Fermín Gaona; Nº83, “Lapacho”, por María Lucila Hertelendy; Nº79, “Cóndor”, por Roberto Jordán Ferraris; Nº67, “Reencuentro”, por Francisco Deolas; y el Nº12, “Federalista” de Carlos Luis Peralta.

Al día siguiente, esto es el 15 de marzo de 1991[22], la Convención reformadora de la Constitución local dictó su Resolución Nº36 que oficializó la bandera provincial en los siguientes términos:

“Artículo 1º.- Aprobar la totalidad de las actuaciones realizadas por el Jurado designado por esta Honorable Convención por Resolución Nº28/91, integrado por los señores: Sosa, Blanca Haideé; Bibolini, Aníbal; Sbardella, Cirilo Ramón; Del Rosso, Hugo Orlando; Rumich, Neri Luis; para seleccionar el proyecto de diseño de la Bandera de la Provincia de Formosa y tener por creado el Pabellón Provincial a partir del día de la fecha, según el diseño Nº26 premiado por dicho Jurado.

Artículo 2º.- Agradecer particularmente la dedicación, la responsabilidad y la vocación de servicio puesta de relieve por los señores integrantes del Jurado en las tareas encomendadas.

Artículo 3º.- Ampliar en siete los trabajos cuyos autores recibirán plaquetas de honor[23].

Artículo 4º.- Establecer la obligatoriedad del uso del símbolo a partir de la fecha.

Artículo 5º.- Otorgar diploma recordatorio a los miembros del Jurado.

Artículo 6º.- Comuníquese, insértese en el Diario de Sesiones, con la inclusión de la fundamentación. Cúrsese nota de reconocimiento a los integrantes del Jurado. Publíquese y archívese”.

Ya conociendo el diseño del vexilo corresponde volver a los proto-escudos. En los de 1919 aparece en jefe la tradicional representación del trópico de Capricornio, el ser fabuloso con cuerpo de cabra y cola de pez, símbolo de la unión entre tierra y agua, que en la bandera se sustituyó por una guirnalda de laurel. En estos, y en el de 1923 campea un Sol naciente, que también remite al que figura en la Enseña patria. De manera que, si se considera la estructura del vexilo, se podrá apreciar cierta continuidad en la evolución simbólica.

La importancia que se dio a la bandera formoseña se evidencia en que apareció en la portada de la primera edición de la Constitución de 1991. Esta imagen debe considerarse como diseño primigenio, sin perjuicio de que su modelo-patrón se definiría formalmente cuatro años después.

La cartulina que contenía el dibujo seleccionado se remitió el 6 de mayo al Archivo Público de la Provincia, pero hoy se exhibe en el Museo Histórico Regional[24].

También es patrimonio de este museo el primer ejemplar de la bandera, al que aquí vemos:

Al respecto es de interés señalar que por su alto valor histórico la pieza debería preservarse en forma horizontal o, al menos, levemente inclinada, para que las fibras del textil no soporten su peso lo que con los años perjudicará su integridad. Tampoco debería mostrarse doblada, como se observa en la foto, sino extendida completamente. Además, la vitrina que la contenga debe ser hermética para evitar la penetración de polvo e insectos y el desarrollo de hongos.

Noticia sobre los creadores del diseño. La arquitecta Saez se graduó en la Univ. Nacional el Nordeste y, donde ejerció la cátedra de Historia de la disciplina, se especializó en Conservación de Patrimonio y participó en significativos proyectos del área. Por su parte, el arquitecto Willimburg, siguió el mismo rumbo que la anterior, se especializó en Diseño del Paisaje y de los Espacios Públicos. Fue uno de los creadores de la cátedra de Paisajística en dicha casa.

L0s autores del diseño seleccionado

Advertencia: esta nota continua en https://banderasargentinas.blogspot.com/2026/03/formosa-en-su-bandera-parte-2.html


Notas y referencias:

[1] El más reciente informe sobre su PBI geográfico que proporciona la web oficial data de 1999. Actualmente podría estimarse en torno al 0,5% / 0,6% del nacional, en paridad con La Rioja, con lo que son las dos de menor registro del país. Ref.: https://www.formosa.gob.ar/estadisticas/productobrutogeo; https://argendata.fund.ar/graficos/valor-agregado-bruto-vab-por-provincia-y-region/ (año 2022) y https://www.infobae.com/economia/2025/06/19/concentracion-de-la-economia-buenos-aires-y-caba-aportan-mas-del-50-del-pbi-total-de-la-argentina/

[2] Téngase presente que en Argentina las ciudades de Bs. Aires, Córdoba y Rosario superan largamente al total de población de la provincia de Formosa y que otras, con aproximadamente entre 600.000 y 500.000, se le acercan, son las ciudades de Salta, Tucumán y Mar del Plata.

[5] Publicado en 1994 por Ediciones Gualamba. Formosa. 76 páginas.

[6] Lugo, Emilio y Olivera, Justo. Ob. citada, p.16.

[7] La compusieron: el Ministro de Asuntos Sociales, el Director de Cultural, los jefes de Policía, del Regimiento 29 de Infantería y de Gendarmería Nacional, el Subprefecto Naval, el Secretario General de la Confederación Gral. del Trabajo, la directora de la Escuela Normal Regional, el Inspector Seccional de Escuelas, el presidente del Club Social y el de la Biblioteca Popular “Ruíz Moreno”.

[8] Sus nombres constan en la obra “Símbolos de Formosa”, p. 17.

[9] Lugo, E. y Olivera, J. Ob. citada, p. 11.

[10] Polifacético artista. Nació en Bs. Aires en 1919 y falleció en 1989. Fundó la Junta de Estudios Históricos y Geográficos de la provincia y el Museo de Bellas Artes, fue Director General de Educación de la provincia y contribuyó en mucho a crear la Orquesta de Cámara y la Escuela de Música de Formosa.

[18] Referencias sobre los autores constan en la obra de Lugo y Olivera, pp. 37 a 55.

[19] Diario de Sesiones de la Convención, p. 43.

[20] Diario de Sesiones de la Convención, pp. 50 y 51. A continuación constan las bases de la convocatoria.

[21] Diario de Sesiones de la Convención, pp. 6 a 16.

[22] Copia en mi archive, remitida por la oficina de referencias legislativas de la Legislatura de Formosa.

[23] Originalmente se había dispuesto que serían dos las menciones de honor.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Bandera de Pirané

Vida, muerte, desarrollo y cultura

Bandera de Pirané

Por Miguel Carrillo Bascary

La ciudad de este nombre, cabecera del departamento homónimo, en la provincia de Formosa (Argentina), se encuentra a 110 km. de la capital de este distrito, su población es de unos 30.000 hab. Adoptó bandera propia en el año 2019. Fue en ocasión de cumplir la ciudad los 107 años de su fundación, ocurrida el 21 de noviembre de 1912.

El diseño seleccionado a partir de un concurso popular fue presentado por Myrian Daniela Giménez, bajo el lema "Siguiendo mis Raíces".

El jurado analizando las iniciativas 
(la imagen puede ampliarse para verlas en detalle)

Obviamente su diseño recibió influencia de la enseña provincial, aunque la composición es parcialmente inversa.

Bandera de la provincia de Formosa (1991) [1]

La nula difusión de la normativa que la oficializó impide identificar fehacientemente la razón de los elementos que carga.

Empero, me arriesgaré a interpretar su significado. La influencia del ferrocarril, se explica en que fue factor determinante para su desarrollo desde el momento en que se fundó. Las vías que se insinúan bajo la locomotora asumen la forma del mástil de una guitarra, una impronta musical de la región. Remite al festival provincial de folklore que allí se realiza y que acumula sesenta exitosas ediciones.

Por otra parte, existe una polémica no resuelta sobre el origen de su denominación, la que se refleja en la guarda del vexilo que muestra esqueletos de pescados. El topónimo se originaría en dos morfemas derivados la lengua guaraní: pirá: pez, y : fétido, hediondo; lo que se corresponde con la gran cantidad de peces muertos que las sequías solían dejar cuando bajaban las aguas del gran estero que existe cerca de la población. Esto se traslada a la guarda de esqueletos que se expresa en blanco, un detalle que la hace verdaderamente única, al menos entre los vexilos que conozco. usualmente la muerte se representa con alegorías y no con imágenes al natural como las mostradas por Pirané.

Mientras, la guarda de color verde remitiría a la cultura autóctona qom, mayoritaria en esa latitud, en cuya lengua el topónimo podría traducirse como “pasto lindo”, acorde a la vegetación alimentada por dicho estero y otros recursos hídricos de la zona.

Ambos trazos no pueden menos que hacer acordar a los laureles que obran en el vexilo provincial.

Nota: las imágenes se tomaron de https://www.xn--lamaanaonline-lkb.com.ar/noticia/34871/piran-seleccion-la-bandera-que-los-representar/

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[1] Próximamente una amplia nota sobre esta bandera.

viernes, 6 de marzo de 2026

Volver a las clases: la canción “Aurora”

Así en el alta …

Durante la interpretación

Este Blog se honra en publicar[1] una nota del Dr. Juan pablo Bustos Thames que expone los antecedentes históricos de la obra, el juicio crítico del autor y sus propias vivencias.

Puede decirse que sus conceptos permiten explicar las numerosas incógnitas que despierta la composición. Un conocimiento prescindible para comprender el rol que ocupa en los rituales escolares hasta el punto que se entrelaza íntimamente con los sentires de sucesivas generaciones de argentinitos.

Mucho agradezco al autor por compartir sus reflexiones en este medio. Sin más preámbulos trascribo su colaboración. 

Volver a las clases: la historia de la canción “Aurora

por Juan Pablo Bustos Thames[2]

La traducción de la canción “Aurora” tuvo sus imperfecciones, errores de interpretación, y demás imprecisiones idiomáticas.


Durante esta semana presenciamos el regreso de los chicos a las aulas, ante el reinicio de la actividad lectiva. Quienes, durante nuestro paso por la niñez y la adolescencia, concurrimos al colegio o a la escuela en el turno de mañana, seguramente recordaremos el ritual que cumplíamos todos los días, antes de iniciar la actividad lectiva. El mismo consistía en el riguroso izamiento de la Bandera, mientras entonábamos la “canción patria” "Aurora". Esta misma ceremonia se recrea, nuevamente, a diario, a lo largo de todos los establecimientos educativos de la Patria.

En mi caso puntual, entonar esta canción, en aquel entonces, me resultaba fastidioso, tal vez motivado por el hecho de tener que amanecer tan temprano, sumado al desgano propio del estudiante, de comenzar la jornada lectiva, y a la rutina que simbolizaba el izamiento de la Bandera, mientras cantábamos esa “canción”, que nunca llegamos acabadamente a entender en su letra, y tal vez en su espíritu; pero que había que entonar igual… Pues así eran las normas del colegio…

Izamiento en la histórica escuela "Gral. Belgrano"
San Miguel de Tucumán

Debo admitir que – estimo por los motivos expuestos -, hasta había llegado a tomarle cierta antipatía a Aurora, y que la misma no me inspiraba demasiado ni tampoco me inflamaba de sentimiento Patrio. Después, concluidos los estudios secundarios, y con ellos la pesada carga matutina; vi como una especie de alivio librarme de ese ‘tormento’; y me alejé (pensaba que definitivamente) de “Aurora”.

Mi reencuentro con “Aurora” tuvo lugar bastantes años después, en ocasión de asistir a escuchar a Darío Volonté[3], un reconocido joven tenor argentino, y veterano de Malvinas. No sin cierta sorpresa advertí que, en el programa figuraba “Aurora” como cierre de la actuación del magnífico tenor.

Al principio acepté con resignación y cierta perplejidad su inclusión en el programa, y me relajé, intentando disfrutar del espectáculo. Cuando llegó el turno de entonar “Aurora”; no sé muy bien si se trató del fervor con el cual la entonó Darío, en homenaje de sus camaradas de Malvinas, o las reminiscencias de mis años estudiantiles, o el sentimiento patrio que los años transcurridos habían hecho surgir en mí; pero la cuestión es que su interpretación impactó fuerte en mi espíritu, y hasta admito que me llegó a emocionar.

Sin temor a equivocarme, creo que Darío Volonté significó mi reconciliación definitiva, hasta el día de hoy, con “Aurora”, la “canción” que, hasta ese momento, muchos pensábamos que había sido especialmente compuesta para acompañar el izamiento de la Enseña Patria.

Fue con bastante posterioridad que conocí que, en realidad, Aurora” no se trataba únicamente de una simple “canción”; sino que era el nombre de una “ópera”, que en ocasión del “Centenario”, el Gobierno Nacional había encomendado su composición, en el marco de los festejos que se iban a celebrar en 1910.

Nuestro compatriota Héctor Panizza (1875-1967) estuvo a cargo de componer la música de “Aurora”. Panizza era un prestigioso compositor que había estudiado en Milán y dirigió orquestas en la “Scala” de esa ciudad, junto con Toscanini, en el Liceo, de Barcelona, o la Ópera Cómica de París, entre otros coliseos de nivel internacional.

Héctor Panizza

El libreto (la letra) de la ópera estuvo a cargo del italiano Luigi Illica[4], que era muy famoso, ya que había sido también el autor de los textos de la mayoría de las óperas de Puccini, como lo fueron: Tosca, Madame Butterfly y La Bohème. La conclusión inmediata y paradójica de ello fue que la “ópera patria” argentina fue compuesta para ser cantada TOTALMENTE en italiano.

Como vemos, se trató de un equipo de lujo y cumplieron acabadamente su cometido. La ópera se estrenó en el Teatro Colón, de Buenos Aires, el 5 de Setiembre de 1908 y la orquesta fue dirigida por el propio maestro Héctor Panizza. En su estreno, tuvo un éxito abrumador; siendo ovacionados sus autores por el público concurrente, y obteniendo una excelente crítica en los medios de la época[5]. 

El aria principal de la ópera se conocía originariamente como “Alta en el Cielo; y tuvo un éxito tan rotundo, que los intérpretes la repetían al concluir cada actuación, a pedido del público. Esa aria, con el tiempo se transformó en la “Canción a la Bandera”, primero, y en Aurora”, después, sustrayéndole definitivamente el nombre de la ópera, a la cual pertenecía.

La ópera “Aurora” trata sobre una heroína del mismo nombre y además, simboliza el amanecer de una nueva nación; toda vez que la acción se sitúa durante Mayo de 1810, pero no en Buenos Aires, donde había tenido lugar la Revolución; sino, curiosamente en Córdoba.

En la escena se mezclan episodios épicos de lucha entre los partidarios de la Revolución y los leales al Rey Fernando VII, con un romance de fondo, en el que están involucrados: el héroe de la pieza, el patriota “Mariano”, enamorado de “Aurora”; y el padre de ésta, que encabeza el apego al orden colonial español.

En la ópera aparecen mencionados Martín Miguel de Güemes y Santiago de Liniers; que, si bien son personajes históricos, Güemes no se encontraba en Córdoba cuando tuvo lugar la Revolución de Mayo; y a Liniers se le otorga un papel marginal; cuando todos sabemos que fue uno de los principales promotores de la contrarrevolución en Córdoba.

Otra inconsistencia histórica que tiene la obra es que desata la actuación de los revolucionarios en Córdoba el mismo 25 de Mayo de 1810, en consonancia con el movimiento que se gestaba ese día en la Capital del hasta entonces Virreinato. Sin embargo, se sabe que, en realidad, la noticia de los Sucesos de Mayo llegó a Córdoba varios días después. También se sabe que no hubo, en esa época, secuelas favorables a la Revolución en la ciudad mediterránea, por el accionar realista a cargo de Liniers y el entonces gobernador español Gutiérrez de la Concha; ambos luego fusilados por órdenes de la Primera Junta.

Sin embargo, existe un error histórico más importante. La famosa canción “Aurora”, es entonada por un tenor que interpreta a Mariano, al final del segundo acto, el cual descubre en la imagen de un águila que sobrevuela en lo alto, con ambas alas azules, una clara semejanza con la Bandera Argentina; e inspirado en su ánimo guerrero, para defender los principios de la Revolución, evoca tal símil en su canto.

Ahora bien; todos sabemos que la Bandera Argentina fue creada recién en febrero de 1812; y que durante mayo de 1810 no existían ni atisbos de la misma; y mucho menos en Córdoba.

Fue tal el éxito de esta canción que la misma, con el tiempo, terminó independizándose del resto de la ópera a la cual pertenecía; y cobró vida y espíritu propio.

Durante 1943 el Gobierno Nacional encomendó a Josué Quesada y Ángel Petitta traducir la ópera al castellano, pues hasta ese momento, únicamente se interpretaba en italiano. La versión definitiva en español se estrenó el 9 de julio de 1945, en presencia del entonces presidente de la Nación, Gral. Edelmiro Farrel, junto a su vice-presidente, el entonces Coronel Juan Domingo Perón. El éxito de la misma fue tan grande que, al poco tiempo, por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional, se consagró a la canción “Aurora” como obligatoria para todos los argentinos en edad escolar.

La traducción de la canción “Aurora” tuvo sus imperfecciones, errores de interpretación, y demás imprecisiones idiomáticas. De allí que muchos no entendiéramos muy bien el sentido de la canción. Por ejemplo:

Aurora irradial”: se tradujo mal del italiano “aureola irradiale”. El original aludía a la “aureola” que forman los rayos del sol al amanecer; similar a la “aureola” con la que se representa a los santos. Quería decir que esa aureola, irradiada por el sol, iluminaba al águila guerrera. En su traducción al castellano, se sustituyó “aureola” por “aurora”.

Punta de Flecha, el áureo rostro imita”: Se tomó del original en italiano que reza: “il rostro d’or punta de freccia appare”. En realidad, “rostro” significa “pico” en italiano; y se tradujo sin tomar en cuenta tal diferencia. Lo que en realidad este verso quiere decir es que el pico del águila, iluminado, se asemeja a la punta de una flecha, como alegoría del extremo metálico del asta que corona a nuestra Bandera.

Moharra usada a comienzos del siglo XX,
evidencia claramente la forma de pico a la que se alude

Y forma estela al purpurado cuello”: se ha tomado de la versión italiana: porpora il teso collo e forma stello”, que alude a los rayos del sol que enrojecen el tenso y alargado cuello (del águila) y forman el tallo del asta de la Bandera. Stelo”, en italiano no es “estela”, sino “tallo”, como bien lo ha señalado el escritor Juan Sasturain[6].

La ópera en sí culmina cuando “Mariano”, el héroe patriota cordobés, es apresado y llevado ante “Don Ignacio”, padre de “Aurora”, y líder contrarrevolucionario en Córdoba. “Aurora” lo reconoce y se angustia gravemente. Un consejo de guerra condena a muerte a “Mariano” por traición al Rey.

La noche antes de la ejecución, “Aurora” visita a “Mariano”, en su celda y ambos se confiesan sus sentimientos de amor, lamentando su desdichado y fatal destino.

De imprevisto, los amantes consiguen escapar. Sin embargo, los centinelas los sorprenden y disparan. “Aurora” cae herida de muerte. Por los disparos, acuden don Ignacio y varios oficiales. La heroína, moribunda, yace en el suelo y alcanza a divisar el alba que va iluminando el día que nace. Al ver elevarse el Sol radiante, simbolizando la libertad, “Aurora” exclama: “Mirad, es la Aurora. Dios la escribe en el cielo con el sol y en la tierra con su sangre”, y expira en brazos de “Mariano”.


[1] Originalmente se difundió en el medio Derecha  Diario:https://derechadiario.com.ar/opinion/volver-clases-historia-cancion-aurora

[2] Referencias sobre el autor en: https://www.linkedin.com/in/juan-pablo-bustos-thames-a0554466/ Destaca su protagonismo en el programa de TV Contame una Historia, sus numerosos libros históricos y su amplia actividad como divulgador histórico.

[3] Nació en Bs. Aires en 1963. Es un tenor lírico de nivel internacional. Ha cantado en los principales ambientes del mundo. En su juventud era maquinista naval en el crucero A.R.A. Gral. Belgrano hundido por un submarino británico durante la Guerra de las Malvinas (1982).

[4] Nacido en cercanías de Piacenza, Emilia-Romaña, en 1857 y fallecido en Colombarone, Italia, en 1919. Famosísimo libretista al quien se deben óperas que figuran en los mejores repertorios.

[5] Se estrenó el 5 de septiembre de 1908, bajo la batuta del autor, con un elenco encabezado por la soprano María Farnetti, el tenor Amadeo Bassi y el barítono Titta Ruffo.

[6] Nació en González Chaves, provincia de Bs. Aires en 1945. Escritor, periodista, guionista de historietas y conductor de TV, en el 2020 fue nombrado director de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno que ejerció hasta el 2023.

jueves, 5 de marzo de 2026

Güemes - Tarde, pero en Justicia

Una merecido reconocimiento

 

Martín M. de Güemes[1]

Por Miguel Carrillo Bascary

Siempre hay que recordar los favores recibidos y olvidar los favores que hicimos”. Así reza un dicho popular.

El precepto moral de estas palabras debería inspirar nuestro sentimiento hacia muchos de los argentinos que forjaron nuestra Patria. Algunos trascendieron en las páginas de la Historia. Los más, fueron olvidados. Los argentinos de hoy somos deudores; todos, en alto grado.

En los primeros tiempos de la nacionalidad, cuando la Libertad debía conquistarse cada día a sangre y fuego fueron muchos los olvidados. Más tarde, cuando el país se desangró en salvajes luchas fraticidas también fueron muchos, demasiados, los que vertieron su sangre por el frío acero de la lanza, la espada o el plomo de la metralla. También fueron muchos ¡ay! los que vieron segadas sus vidas por el puñal asesino. ¡Si tan solo fuera la muerte! ¡Lo peor, es el olvido!

La Parca no plantea necesidades. Pero tras cada caído hubo familias, padres ancianos, viudas desoladas, hijos pequeños, la pobreza golpeando a las puertas de sus hogares. ¡Cómo si el vacío afectivo no fuera ya bastante!

En aquellas épocas las urgencias eran cotidianas, los recursos siempre deficitarios. Nada alcanzaba para siquiera paliar tanta falta. Pero, así se construyó la Patria. Héroes que mendigaron el reconocimiento de sus servicios, el reintegro de los gastos en los que ofrendaron sus patrimonios personales.

Por lo conocido, quizás el mejor ejemplo sea el del brigadier general Manuel Belgrano. Con esto, está todo dicho. Abundaré al respecto en un futuro informe, pero hoy expondré un caso en particular, igualmente grave que implicó a los herederos del general Martín Miguel de Güemes.

Cuando promediaba el siglo XIX, ya organizado el país en el marco de la tan añorada Constitución, los gobiernos intentaron reparar las vergüenzas del olvido con tardías leyes que procuraron establecer alguna forma de justicia, aunque la tardanza se contara por generaciones

En ocasiones fue un monumento para ejemplo de los jóvenes; en otras, la reivindicación política o un solemne funeral cívico, cuando los restos llevaban años inhumados. Nada fue suficiente; era tarde. Los hijos, los nietos, de aquellos sacrificados en el altar de la Historia padecían graves necesidades.

Nada agregaremos aquí a los merecimientos del general Güemes y a las estrecheces económicas por las que pasaron sus descendientes, pero puede dar algún alivio conocer la ley que emitió el Congreso Nacional el 24 de septiembre de 1879, precisamente cuando se recordaba un nuevo aniversario del gran triunfo de Belgrano en Tucumán. 

Recinto de sesiones del antiguo edificio del Congreso

La norma dispuso:

“Artículo 1º.- Autorízase al Poder Ejecutivo para mandar abonar a los herederos del General Martín M. de Güemes la cantidad de once mil trescientos setenta y siete pesos noventa y seis centavos fuertes que se adeudan a este Jefe por sueldos devengados durante la Guerra de la Independencia.

Artículo 2º.- El pago a que se refiere el artículo anterior, se verificará de los fondos públicos nacionales, creados por Ley de 25 de Octubre de 1876”

Firmaban la comunicación al Poder Ejecutivo: Mariano Acosta, presidente del Senado y Delfín Gallo, titular de la Cámara de Diputados. Tras ellos lo hicieron representantes de todas las provincias. Correspondió al presidente Nicolás Avellaneda estampar su firma al cúmplase de tan justa, aunque tardía ley. Refrendó el acto su ministro, el general Julio A. Roca

¡Habían pasado 58 años! 

¡Desgraciados los pueblos que olvidan! ¡Benditos los pueblos que recuerdan a sus mártires y héroes!

[1] Fuente de la imagen: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/fotografia-de-retrato-de-guemes.jpg

miércoles, 4 de marzo de 2026

Visita conmemorativa a la Catedral de Rosario

Una actividad novedosa

Durante la visita, crucero del templo

Como parte de las actividades organizadas por el Centro de Estudios Belgranianos de Rosario el pasado 28 de febrero se conmemoró un nuevo aniversario de la creación de la Bandera Nacional mediante una inédita visita especial al templo más antiguo de la ciudad.

La actual basílica menor, santuario, parroquia y catedral de Rosario se habilitó formalmente en el año 1910 luego de haberse iniciado su construcción en 1882. Sustituyó así a la primitiva capilla erigida a mediados del siglo XVIII, en cuyo derredor se formó la ciudad y a un templo posterior que se consagró en 1836.

Desde 1773 se venera en el lugar a la imagen histórica de Ntra. Señora del Rosario que se construyó en Cádiz y que desde entonces veneraron las sucesivas generaciones de rosarinas. Unos 250 vecinos la recibieron ese 3 de mayo, es la misma imagen ante la que oró el general Belgrano en las repetidas ocasiones que pasó por el poblado, constituyéndose así en el único elemento material que se conserva del Rosario que vio izar por primera vez la Bandera Nacional. Por todas estas razones en el año 1997 fue reconocido como “monumento histórico nacional”.

La actividad fue protagonizada por el Dr. Miguel Carrillo Bascary y se cumplió con la asistencia de casi 200 personas que colmaron la nave del templo. Cabe señalar que fue la primera oportunidad en que se desarrolló la experiencia en la que se expusieron las especialísimas circunstancias que unen al prócer, con esta la advocación mariana y el pueblo de Rosario.

El Dr. Carrillo durante la recorrida

Así, el Dr. Carrillo Bascary relacionó la profunda religiosidad que el prócer manifestó a lo largo de su vida, el origen mariano del celeste y blanco con que nació la Enseña patria, la realidad social que presentaba el poblado en 1812 y el protagonismo de diversas personas en el hecho histórico que implicó el primer izamiento. Paralelamente, fue explicando el simbolismo encerrado en las diversas partes del templo y algunos detalles sobre su arquitectura como fruto de la experiencia social del pueblo que lo levantó. Durante el recorrido el expositor fue asistido por la Srta. Daiana Paciaroni, quien también integra el Centro de Estudios.

Corresponde agradecer, muy especialmente, la disponibilidad que evidenció el rector de Catedral, el presbítero Osvaldo Macerola, y la comunidad parroquial que permitieron desarrollar el evento.

En el curso de la mañana la movilera Agostina Meneghetti, del Canal RTS "Televisión Santafesina", se hizo presente en la Catedral y, junto al Dr. Carrillo, recorrió el camarín que guarda a la histórica imagen, el interior del templo y se detuvo en particular ante el vitral que representa el primer izamiento de la enseña patria. El programa fue conducido por Danisa Primo, la entrevista puede verse enhttps://www.youtube.com/watch?v=bkI9w50Rs3U

La oportunidad es propicia para referenciar que la parroquia ofrece un servicio de acompañamiento y guía para grupos de peregrinos que deseen concurrir a conocer y venerar a la histórica imagen. Para requerirlo basta comunicarse con suficiente anticipación con Secretaría parroquial, lunes: de 17:00 a 19:00 hs.; martes a viernes: de 9:30 a 11:30 hs. y de 17:00 a 19:00 hs. Tel. 0341-4210988. Correo: iglesiacatedralderosario@gmail.com Mayores referencias en https://catedralderosario.org.ar/

martes, 3 de marzo de 2026

Panel: “Rosario, cuna de la Bandera”

 Honrando a la Patria

Los expositores 

Celebrando un nuevo aniversario de la creación de la Bandera Nacional el Centro de Estudios Belgranianos de Rosario protagonizó el panel “Rosario, cuna de la Bandera”.

Estuvo a cargo del Prof. Juan Pablo Bello y del Dr. Miguel Carrillo Bascary, quienes brindaron un panorama socio-histórico sobre la realidad del Pago de los Arroyos y del pequeño poblado de la Capilla de Ntra. Sra. del Rosario, cuando el entonces coronel Manuel Belgrano llegó al lugar con la misión de levantar un complejo de baterías artilladas. Fue oportunidad para resaltar la presencia de diversas personas del lugar que de diversas maneras se vinculan con el histórico acontecimiento. El Dr. Carrillo se explayó sobre los documentos que permiten reconstruir lo sucedido y, en particular, trató sobre las circunstancias que rodearon la elaboración material de la enseña primigenia.

La reunión se concretó gracias a la generosidad del Instituto de la Tradición “Martín Fierro”, al igual que hace tres años, cuando en su mismo local tuvo lugar la primera actividad del Centro. Su actual presidente, el Doctor Sergio Monserrat dio la bienvenida a los presentes y seguidamente se dio paso a las disertaciones. La Locutora Denise Cardozo hizo las presentaciones y dio dinámica al evento.

La presencia de más de noventa personas destacan el gran interés que despertó la realización. A manera de agradecimiento a los concurrentes, el Centro de Estudios sorteó de láminas del prócer, bibliografía belgraniana y tres banderas de izar, lo que dio lugar a momentos de expectación y alegría.

Parte de los asistentes

Finalmente, los asistentes degustaron las célebres empanadas que suele ofrecer la institución anfitriona, en un ambiente de franca camaradería.

Equipo de organización
Al fondo: Daiana Paciaroni, Jorge Araya, Marisa García, Gustavo Romero y Juan Pablo Bello
Al medio: Carina Di Chiara, Denise Cardozo, Liliana Pereyra y Miguel Carrillo. Sentadas: Verónica Galli y María Isabel Abalerón

EN HORAS DE LA MAÑANA:

Varios miembros del Centro de Estudios estuvieron participando del acto oficial que conmemoró el fasto, especialmente invitados por la Intendencia de Rosario, que organizó la ceremonia, la que se concretó según su tradicional perfil. Fue con el grandioso marco del Monumento Nacional a la Bandera, en el preciso lugar donde la misma se izó el 27 de febrero de 1812.

Al fondo: Daiana Paciaroni, Miguel Carrillo y Gustavo Romero
Al frente: Liliana Pereyra y Carina Di Chiara

Seguidamente el Dr. Miguel Carrillo Bascary concurrió al Canal TELEFÉ como invitado al programa especial, que condujo Sonia Marchesi con la participación de su equipo. Asimismo se atendieron numerosas solicitudes de radios locales y de otros lugares del país.

En el estudio de TELEFÉ

lunes, 2 de marzo de 2026

Apertura de sesiones del Congreso

Notas de ceremonial

Por Miguel Carrillo Bascary

La Asamblea Legislativa que reúne a la Cámara de Diputados y al Senado de la Nación Argentina, para escuchar el informe del titular del Poder Ejecutivo y dar por iniciadas las sesiones del período legislativo 2026, suele aportar interesantes novedades desde la perspectiva del ceremonial.

En razón de sus dimensiones el ámbito se concreta en el recinto de sesiones de Diputados, al que se adosan sitiales para permitir la participación de los 72 senadores, que vienen a sumarse a las 257 bancas de los miembros de la Cámara anfitriona. Sobre el frontis se acondicionan otras localidades destinadas a recibir a los miembros de la Corte Suprema de Justicia, los ministros del Ejecutivo, varios gobernadores de provincias, el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Bs. Aires, embajadores, jefes de los estados mayores de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y otros altos funcionarios. Mientras que en los numerosos balcones se ocupan con invitados de protocolo.

La cabecera se reserva a los titulares de ambas cámaras, a la derecha se ubica la vicepresidenta, que oficia al frente del Senado y a la izquierda el presidente de la Cámara baja. Mientras que el Presidente de la Nación ocupa la tribuna central, que ostenta una talla del Escudo argentino como carácter distintivo.

A los ojos profanos puede parecer que el conjunto de funcionarios que acabo de reseñar son las personas que ocupan el lugar de mayor importancia en la solemne oportunidad. Desde una óptica formal, es así en lo que corresponde distinguir el debido orden de precedencias.

Sin embargo, y un análisis ontológico permite identificar a otro actor, el principal, origen de los órganos de gobierno pre mencionados.

¿De quién se trata? Lisa y llanamente del pueblo de la Nación Argentina, ya que el estado es de raíz democrática. Ergo, el titular de la soberanía, cualidad esencial del estado, es ese mismo pueblo que, en virtud del principio de representación, elecciones mediante, se corporiza en los funcionarios que dan forma al gobierno, conforme a los dictados de la Constitución Nacional.

¿Dónde se visualiza la presencia de este pueblo? En este punto la alusión al verbo del interrogante llevará al lector a buscar la respuesta observando detenidamente la imagen que abre esta nota. Algunos encontrarán al plural protagonista al instante, muchos otros no atinarán con la solución. La mayoría quizás no lo adviertan adecuadamente y, al dilucidarse la cuestión, quedarán pasmados, lo cuál debería ser motivo de preocupación.

En realidad, la respuesta es harto evidente y radica en la Bandera Nacional que ondea en lo alto del mástil ceremonial ubicado a la derecha del recibo, el lugar de honor. Es Ella, la que representa al pueblo argentino, al soberano.  Por esta misma razón, cada vez que las cámaras inician sus sesiones se procede al izamiento de la enseña patria, mudo testigo de la presencia del pueblo y base fundamental de la autoridad que transitoriamente ha cedido a los funcionarios que la ejercen. 

Detalle de la ubicación del vexilo

En suma, la Bandera nacional no es un mero elemento ornamental, tiene el significado esencial sobre el que acabo de explayarme.

Los grandes lienzos celestes y blancos, no son banderas por lo que se admite que se usen para resaltar la cabecera y los laterales del recinto.

Otra vista del recinto

Otro detalle a destacar es la presencia de dos miembros del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, cuerpo histórico del Ejército Argentino y unidad custodia del presidente de la Nación. Además de evidenciar esta condición señalan que las Fuerzas Armadas son también parte del pueblo en el marco de la Constitución Nacional. Otros efectivos se ubicaron en el acceso del palacio del Congreso y en dependencias interiores, todos ellos con uniforme de gala.

En este rápido repaso nos faltaría señalar un atributo que señala la autoridad del presidente de la Nación, la banda que lo distingue. Su uso fue dispuesto por la Asamblea General Constituyente en el Estatuto Provisorio de 1814 y desde entonces caracteriza al titular del Ejecutivo, aunque hubo períodos en que no se utilizó. Su estructura actual fue dispuesta por el artículo 4º del Decreto Nº10.302/ 1944, con la modificación de la borla en que termina, según lo ordenado por el Decreto Nº459/ 1984, consta de los colores nacionales en la misma disposición que la Bandera Nacional y con su Sol en el centro. En el caso, el presidente Milei se colocó la banda y asió el bastón de mando, recién cuando ingresó al recinto. La banda la llevó por sobre el traje, al contrario de cuando antiguamente los presidentes empleaban levita.

El Presidente ante la Asamblea

Los cánones de la Etiqueta indican que en ocasiones solemnes como lo es la Asamblea Legislativa, los asistentes deberían concurrir con vestimentas adecuadas. Sin embargo, hace décadas que tan elemental precepto social ha desaparecido. En concordancia, si el presidente revistió un traje oscuro, con su correspondiente chaleco, camisa blanca y corbata azul claro, los asistentes varones deberían hacerlo de igual forma, pero en la ocasión fue dable observar legisladores que llevaron ambos, tanto oscuros como grises, algunos tenían la camisa abierta, otros lo hicieron con remeras de cuello redondo bajo el saco. También se vio a diputados y senadores con solo una camisa o con camisetas sin cuello. En algún caso llevaron corbatas, pero tenían desprendido el primer botón de la camisa.

En cuanto a las presencias femeninas, reinó una amplia variedad de atuendos y para todos los gustos. En su mayoría fueron formales y sobrios, negros, blancos y de tonos rojizos, pero apagados, aunque no faltaron aquellos con que sus portadoras parecieron querer destacarse por sus vivos colores, los rojos fueron varios y sumamente notorios. Predominaron los hombros recubiertos, aunque también pudieron verse en forma contraria. En lo que se vio coincidencia absoluta fue en los cuidados peinados.

Obviamente que los altos jefes militares concurrieron con sus respectivos uniformes de reglamento.

Una cosa me llamó la atención, aunque el detalle puede parecer menor, la ausencia de escarapelas, tanto en el oficialismo como entre los opositores.

Finalmente, hubo otra ausencia que me llamó la atención, la que verdaderamente me molestó. No se vio a la Bandera Nacional de la Libertad Civil, cuarto símbolo patrio, histórico, reconocida como tal en el año 2015 por la Ley Nº27.134, emblema belgraniano, representativo del estado de derecho que luce en el recinto del senado desde hace varios años. En la oportunidad el presidente del Instituto Nacional Belgraniano, Lic. Manuel Belgrano, entregó un ejemplar de ceremonia a cada una de las cámaras. Inmediatamente fueron colocados en los respectivos recintos, a la izquierda de sus presidencias, mientras que a su derecha se dispuso a la enseña patria, según el protocolo. Fue al inicio de las sesiones del año 2025 cuando se advirtió que faltaba en la Cámara Baja, se practicaron averiguaciones  y se detectó que la ausencia databa de, al menos, ¡tres años! El caso es que la situación persiste, dolorosa e inexplicablemente. 

¡Debería remediarse!

La bandera histórica en la presidencia del Senado