domingo, 24 de diciembre de 2017

Una tradición vigente: los presentes

¡Feliz Navidad! 
(con regalos incluidos)


La costumbre de hacer regalos para la Navidad es tan antigua como aquellos presentes que los pastores de Belén entregaron al Niño Dios.

Para algunas fechas significativas este Blog acostumbra a poner al alcance de sus lectores ciertos libros dedicados a la Vexilología, las banderas u otros símbolos.

Estas obras se presentan en Internet y pueden ser leídas on-line y hasta bajarlas para poder hacerlo con mayor comodidad.

Debemos reconocer el esfuerzo de los portales, bibliotecas, autores y editores que difunden con generosidad sus obras por estos medios.

He seleccionado para ustedes varios libros de la plataforma Issu.com que posee un amplísimo espectro de temas.

¡Espero que les gusten!

Que todos pasen una feliz Navidad, si es posible en familia, donde la prioridad sea agradecer a Dios por todos sus dones, de la mayoría de los cuales ni siquiera somos conscientes.

Miguel Carrillo Bascary

 

National and Mercantile House Flags and Funnels (Banderas nacionales, de casas mercantiles y chimeneas) de James Griffins, editado en Portsmouth (Iglaterra) en 1891. 140 páginas.

 

Una obra clásica usada por los navegantes del siglo XIX que usaban para identificar las embarcaciones de las diversas naciones y empresas navieras. Hoy es muy útil para los hobbystas navales y por supuesto para los interesados en la Vexilología.

Son 782 banderas agrupadas por colores, lo que facilitaba verificar a su armador. Incluye 120 banderas nacionales, de protectorados y colonias. También un código de banderines de señales y, algo pocas veces ilustrado, un código de silbatos, campanadas y disparos.  Se acompañan los típicos colores con que cada armador pintaba la chimenea de sus barcos a vapor.

      Se accede desde:
 o para apreciar las imágenes a todo color:

        Imágenes de muestra:




  

Los Símbolos Precolombinos; cosmogonía, teogonía y cultura de Federico Gonzalez. Editorial El Obelisco. Barcelona, 1989. 191 páginas

Es un ensayo sobre la temática que expresa su título, para sacarle un mayor provecho hacen falta ciertos conocimientos sobre la materia, pero cualquier interesado puede leerlo con provecho.
Se accede desde:


      Indice:


Reeds maritime flag handbook (Manual de banderas marítimas) de Miranda Delmar-Morgan. Adlard Coles Bloombsbury Nautical – Londres, 2015. 161 páginas.

         Se accede al mismo desde: 

             Índice:


New Zealand Flag Facts (Hechos sobre la bandera de Nueva Zelanda) de Malcom Mulholand. Ed del autor en conjunto con NZ FLag Consideration Panel, 2016. 150 páginas.

Recientemente el pueblo de Nueva Zelanda resolvió mediante referéndum confirmar su tradicional bandera pero el procedimiento aportó interesantes aspectos que son tratados en la obra. La misma destaca noventa hechos que trata agrupándolos de diez en diez. Sumamente interesante para todos los amantes de la Vexilología y para quienes deseen constatar a la democracia en acción.

 


Índice:


viernes, 22 de diciembre de 2017

“Vigía de la Patria”

El Mástil Mayor de La Quiaca

El Mástil Mayor, permite el lucimiento de las dos banderas nacionales

Por Miguel Carrillo Bascary

Allá en el Norte, cuando termina el mapa de nuestra querida Argentina en el centro de la ciudad de La Quiaca, se levanta el mástil monumental que coloca a la Bandera nacional en su mayor altura de todo el país. Ahí cumple su función, desafiando los fuertes vientos de la Puna que hacen flamear las dos enseñas que identifican a nuestra Nación. Ellas son: la Bandera oficial, nacida en Rosario, oficializada por el Congreso de Tucumán y la “Bandera Nacional de la Libertad Civil”, símbolo patrio histórico, creado también por Belgrano que lo entregó al pueblo jujeño como testimonio de su sacrificio, la que fue reconocida por Ley Nº27.134 del año 2015.

El mástil colosal

En la inmensidad de los límpidos cielos quiaqueños, altivo, impertérrito, el mástil es digno sitial a estos dos significativos paños, cual si fuera un vigía de la Patria desde el que se avizora el devenir de nuestro pueblo, como lo hicieron esos paisano norteños que desde la frontera Norte estuvieron quince años vigilando, listos para entrar en acción, hasta que vieron asegurada la emancipación nacional.

Según información proporcionada por el municipio andino de La Quiaca el mástil que abalizamos está enclavado, precisamente, a los 22 grados 6 minuto y 16 segundo de latitud Sur y a 65 grados, 35 minutos y 47 segundos de longitud Oeste, en la plaza “Centenario”, frente mismo de la iglesia dedicada a honrar a “Nuestra Señora del Perpetuo Socorro” su patrona.
Iglesia de La Quiaca

A su considerable altura de 50 metros deben sumársele los 3.452 sobre el nivel del mar en que se encuentra la ciudad, lo que permite que sea allí, en La Quiaca, donde las banderas nacionales flameen en la mayor altura del país.

Efectivamente, el mástil monumental quiaqueño es el más alto de nuestro país, superando incluso al “mástil de la unidad latinoamericana” emplazado en inmediaciones de la “Casa Rosada” que tiene 42 metros de alto igual ocurre con el “Mástil Mayor del Monumento a la Bandera” en Rosario, que mide 35 metros. En altura neta solo lo supera el enclavado en el paraje de Toro Negro (San Luis) que mide 60 metros y se equipara al instalado en Paraná (Entre Ríos) que también tiene una cincuentena de metros.

Como referencia: la Torre del “Monumento Nacional a la Bandera”, suma 60 metros de alto; el Obelisco de Bs. Aires, 68; el “Big Ben” de Londres posee 61 y la Estatua de la Libertad en N. York, 93.

El 19 de octubre del año 2017, se izaron en forma conjunta en forma conjunta por primera vez las dos banderas de nuestra Nación. Cual honrosa guardia de honor estuvieron presentes: escolares de diversos establecimientos quiaqueños, abanderados y escoltas de diversas instituciones locales; autoridades y numeroso público.

El Intendente Tito durante el izamiento inaugural

Puede verse un hermoso video del acontecimiento desde https://youtu.be/SgGS6gYapR0 o desde la Web oficial quiaqueña, http://laquiaca.gob.ar/?id=galeria_fotos sección videos institucionales.

Sobre las banderas…

Las que se izan en el mástil norteño registran diferencias entre sus dimensiones lo que es todo un acierto ya que permite jerarquizar la Bandera Oficial por sobre el símbolo histórico, sin que este pierda ningún significado. Las referencias comparativas son las siguientes:
a) La “Oficial de la Nación” mide: 12 x 8 metros, con una superficie de 96 metros cuadrados;
b) La “Nacional de la Libertad Civil” mide: 10 x 6 metros, por lo que su paño tiene 60 metros cuadrados.

Esta última reproduce fielmente el modelo patrón del emblema, tal como lo definieron las leyes Nº27.134 (nacional) y 5776 (de Jujuy) así como la Ordenanza Nº6/ 2015 de La Quiaca; fiel reflejo de la enseña –reliquia que se guarda desde los tiempos de Belgrano. El trabajo de sectorizado, que permite la exacta referencia, se debe a la competencia técnica del licenciado Francisco Gregoric, tal como se dejó constancia en esas leyes. La pintura del escudo en la unidad que flamea en La Quiaca fue ejecutada por la licenciada Noemí Felisa Gregorio y la profesora Rita Cruz, de esa localidad.

El escudo que porta el símbolo histórico nacional

En comparación la del Monumento Nacional a la Bandera posee 12,40 x 9 metros, lo que señala una superficie de 111, 60 metros cuadrados y la que se iza en Toro Negro es de 10 x 5,80 metros, con 58 metros cuadrados.

Sobre el izamiento

La gran superficie de estas banderas demanda que treinta personas deban llevar la “Bandera Nacional de la Libertad Civil” desplegada y que treinta y ocho hagan lo propio con el Pabellón oficial.

Por estas circunstancias el izado de las banderas monumentales se limita a las celebraciones oficiales y a otras circunstancias excepcionales, como la presencia en la ciudad de visitantes distinguidos. Para hacerlo, se utiliza un potente malacate de 1,5 HP de potencia que operan dos personas especializadas.

Según lo marca la tradición, estas banderas se izan normalmente a las 8 de la mañana y se arrían a las 18 horas.

Sobre La Quiaca

La ciudad de La Quiaca se fundó el 19 de octubre de 1907, aunque su primera comisión municipal recién se estableció el 24 de septiembre de 1914, a un siglo y un año del gran triunfo obtenido por el general Belgrano en la batalla de Tucumán. Esta coincidencia parece haber insuflado a sus pobladores una particular sensibilidad por el gran símbolo nacional que, precisamente, creó el distinguido estadista.

Por las tierras que hoy ocupa la planta urbana quiaqueña pasaron una y otra vez; en un sentido y en otro, los ejércitos de la Patria y aquellos que sostenían el poder español durante las luchas por la Emancipación nacional.
Escudo oficial de La Quiaca

Su bandera oficial de ceremonias

Sobre los quiaqueños

Muy lejanos están aquellos polvorientos días en que a comienzos del pasado siglo la llegada del ferrocarril determinó que se fundara el poblado. Hoy la realidad de La Quiaca nos muestra una sociedad multifacética, cuya diversidad fortalece sus cualidades. Cuenta con casi 20.000 habitantes y su incesante crecimiento la posiciona como un vital centro comercial.

Su actual intendente es el Dr. Miguel Tito, uno de los jujeños que cooperó en forma activa para lograr la sanción de la ley que reconoció a la histórica bandera legada, a él se debe la iniciativa de erigir el Mástil Mayor quiaqueño.

Corresponde destacar los nombres de aquellos hombres y mujeres de La Quiaca que trabajaron en el mástil monumental, bajo la dirección de los arquitectos Ignacio Alfaro y Hugo Barro; junto al MMO Fabián Rivera. Ellos fueron: los capataces: Oscar Martínez; Mario Calizaya y Antonio Subelza; los albañiles: Pedro Subelza; Cayetano Cruz; José M. Arnes; Lauriano Cruz; Hipólito Mamani y Eloy Farfan; así como el pintor Sixto Quispe.

 Vista del Mástil Mayor desde la lejanía 

jueves, 21 de diciembre de 2017

Una alegoría patriótica

Vicuña venciendo al León 

Una vicuña en contraste con los cerros andinos

Por Miguel Carrillo Bascary
Sobre la vicuña

Wik’uña la llamaban los incas; vicuña la denominamos nosotros y vicugna vicugna, los científicos.

Son los camélidos más pequeños de los que habitan en Sudamérica. Viven agrupados en manadas, en las soledades andinas a más de 3.200 metros sobre el nivel del mar.

Por sus características y temperamento resiste ser domesticada de manera que por esta sola razón representan a la libertad en el imaginario popular.

Su finísima lana hizo que se lo considerara un animal sagrado para los incas; hoy alcanza alto precio.

La vicuña fue considerada un elemento identitario para los patriotas peruano; en el gran escudo adoptado por San Martín es uno de sus tenantes heráldicos y en el segundo blasón ocupa el primer cuartel, lo que reafirma su importante consideración.
Primer blasón del Perú independiente

Segundo escudo peruano

Sobre el león

Por su parte el león (panthera leo) es universalmente reconocido como “rey de la selva” aunque su hábitat sean las llanuras herbosas de África y Asia. Este gran felino, carnívoro, gregario siempre está asociado al poder y a la fuerza, para algunos representa la ferocidad y la soberbia; pero también recibió calificativos positivos ya que es sinónimo de nobleza; de sacrificio; de valor.

Jurídicamente América no perteneció a España sino que fue posesión personal de la Corona de Castilla y León, a partir de que el descubrimiento protagonizado por Colón se hizo como empresa personal de Isabel. Era atributo de aquella un blasón y también de una bandera, cuartelados en gules (rojo) y plata (blanco), en el primero se carga un castillo en oro y en el segundo un león rampante. Desde la organización de los gobiernos autonómicos en España, esta enseña es la que identifica a Castilla y León.

Bandera de Castilla y León

El origen de esta bandera debe buscarse en el reinado de Fernando III que reunió las coronas de Castilla y León en el año 1230.

En el contexto de las luchas de los pueblos americanos por emanciparse de España se identificó al león como emblema del poder del Imperio, por lo que concentraba una simbología negativa, particularmente un comportamiento sanguinario.

El significado de la escultura señala de cómo el pueblo peruano con el que se identifica la vicuña domina al león hispano; una clara alegoría de la independencia que el Perú alcanzó en 1825, precisamente su data según la opinión de los expertos.

La pieza en análisis

“Vicuña que vence al león”

Es una pequeña escultura alegórica tallada en “piedra de Huamanga” pintada. Un tipo de alabastro (sulfato de calcio hidratado), volcánico, generalmente de color blanquecino, sus principales yacimientos se encuentran en el estado de Ayacucho. Se utilizaba para esculturas o para elaborar objetos decorativos. Mide 29 centímetros por 17.00, con 6,50.

Pertenece a la colección particular de Jaime Bayly Letts (Lima, 1965) prolífico escritor y poeta; popular presentador de televisión e influyente formador de opinión pública en su país.

Comentario

La imagen tiene gran expresividad, la fragilidad propia de la vicuña predomina sobre el poder y la ferocidad de un león, caracterizado con agresiva fauces.
Con la pose que adopta la vicuña expresa una completa serenidad sin perder nada de su natural ligereza. Su pata derecha la deposita sobre la cabeza del felino, aparentemente sin esfuerzo alguno, segura de su accionar. Por el contrario, el león ruge de impotencia, aplastado sobre el suelo; con el rabo entre sus cuartos traseros.

El contraste es evidente y la significación no escapa al más desprevenido observador; siempre que identifique correctamente a la vicuña y a sus características, claro está. Esto no debió ser problema para el entorno del momento.

Por detrás del camélido hay un árbol, aparentemente solo fue colocado allí por el artesano responsable de la talla para dar solidez al delicado cuello del rumiante. En este sentido, el vegetal solo tendría un sentido funcional. Sin embargo y sin que se desmienta la apreciación anterior, desde la Semiótica podríamos encontrar que alude al “árbol de la Libertad”, un símbolo divulgado desde la Revolución Francesa.

Podemos identificarlo con el árbol de la quina (Cinchona officinalis) cuya corteza permite preparar la quinina, alcaloide natural que sirve para combatir la malaria que figura en el segundo cuartel del escudo peruano.

La exquisita talla que comentamos debió ser uno de otras muchas confeccionada quizás como un presente destinado a alguna personalidad o jefe patriota. De la existencia de otra similar resulta que los artista de entonces reprodujeron el motivo (ver la que nos ofrece el “Archivo Digital de Arte Peruano” http://www.archi.pe ). Esta manifiesta un tratamiento escultórico mucho más fino pero el anterior ejemplo resulta mucho más expresivo, al menos en mi opinión personal.

“La vicuña Talla en piedra de Huamanga
Medidas: 21 x 12 x 4 ctms.

Una bandera propaganda de la libertad

La independencia del Perú en el  merchandising del período


El “kero de la bandera original del Perú”

Por Miguel Carrillo Bascary

El merchandising propone captar elementos de interés general tomados de la realidad en utensilios y otros elementos de uso cotidiano que muchas veces son totalmente efímeros.

Obviamente que el lucro preside el esfuerzo, aunque no siempre se busca la gratificación de un precio el propósito está en la captación de un público con diversos objetivos o responder a una demanda de identificación con le concepto expresado.

A quienes vivimos en el siglo XXI puede parecernos que esta técnica de comercialización es absolutamente actual o que a lo sumo data de pocas décadas atrás. Esta apreciación es absolutamente errónea ya que pueden rastrearse elementos de merchandising en diversas culturas de la Antigüedad y a lo largo de todas las épocas.

Por su interés para la temática de este Blog me interesa comentar una pieza de notable inspiración aunque lamentablemente sea de baja calidad. Por paradoja, esta última calificación es la que la destaca como un elemento destinado al uso cotidiano, por lo que evidencia la dispersión o penetración de la idea que inspira en las clases populares.

El Perú a comienzos del siglo XIX

El Virreinato del Perú tenía como base territorial el antiguo imperio Inca y las regiones aledañas extendidas a lo largo de la cadena de los Andes sobre el océano Pacífico. Cuando en el vecino virreinato del Río de la Plata se constituyó un gobierno de americanos (1810) la región el Alto Perú (aproximadamente lo que es Bolivia) quedó de hecho bajo dependencia de Lima.
Virreinato del Perú hacia 1820

En la región constituía la principal unidad política del imperio borbónico, propiedad personal de los reyes de Castilla. De conformidad todo el sistema económico y social de Sudamérica meridional le estaba subordinado y su principal fuente de riqueza era la plata extraída del Cerro Rico de Potosí.

La sociedad estratificada de la Colonia tuvo en el Perú su mayor expresión, por el número de habitantes y por las complejas relaciones sociales. Allí convivía una nobleza vernácula con otra de raíces hispanas; una oligarquía comercial con otra, minera; productores criollos; diversos pueblos originarios caracterizados por sus respectivas culturas; funcionarios menores de la Administración; soldados de fortuna y decenas de miles de esclavos de raza negra; junto a una enorme masa de mestizos.

Debido al predominio del poder español y a los intereses vinculados al mismo, el proceso de emancipación de los pueblos americanos demoró en hacerse sentir en las regiones aledañas a su capital, Lima.

Las revueltas internas fueron sofocadas en sangre y las expediciones mandadas desde Bs. Aires fracasaron en su intento de avanzar, aunque se registraran éxitos momentáneos.

El rol del Libertador

Fue la genial inspiración del general José de San Martín (nacido en Yapeyú, actual Argentina y muerto en Boulogne-sur-Mer, Francia, en 1850), quien permitió ejecutar el plan que había concebido, sabedor de que sin la caída de Lima la libertad de su Patria y la viabilidad de las otras regiones hubiera estado permanentemente amenazada.

Su estrategia fue diferente a la que se venía empleando y la ejecutó con una táctica soberbia. San Martín formó un pequeño pero entrenado ejército; férreamente disciplinado, debidamente equipado en la logística y cuidado en lo sanitario, como no se había visto en América.

José de San Martín, "Protector del Perú"

Contaba a su favor la experiencia militar recogida en sus campañas ibéricas donde alcanzó el grado de coronel. Obviamente su enorme capacidad y determinación tuvieron un rol fundamental para la empresa. Unía a ello una grandeza de espíritu que puso de manifiesto en numerosos hechos, grandes y nimios. Su desinterés económico y su desprecio a las posiciones de poder lo singularizan sobre la gran mayoría de las personalidades de América.

Con ese ejército formado por la “Provincias Unidas de Sudamérica” (hoy, la República Argentina, más algunos emigrados chilenos) San Martín cruzó los Andes y cayó sobre los realistas de Chile a los que derrotó en forma completa.

El éxito fue solo un logro instrumental, su principal objetivo era armar una expedición que debía golpear el centro del poder español, tomar Lima y establecer allí un gobierno de americano.

Para esto San Martín formó en Chile otro ejército expedicionario al que se llamó “Unido” y armó una flota para que lo transportara y avituallara durante la campaña que emprendería en el Perú.

El 8 de septiembre de 1820 se inició el desembarco en la playa de Paracas, bahía de Pisco, con lo que comenzó formalmente la guerra de liberación del territorio peruano.

No fue una campaña bélica a sangre y fuego, San Martín tenía bien en claro que su objetivo era la libertad americana y no imponer un régimen de fuerza; un perfil que no fue bien comprendido por muchos de su época y que algunos todavía le cuestionan.

El 15 de julio de 1821 San Martín hizo firmar el acta de la independencia del Perú y el 28 del mismo mes la proclamó públicamente en Lima con las siguientes palabras:

“Desde este momento el Perú es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende. ¡Viva la Patria!, ¡Viva la Libertad!, ¡Viva la Independencia!”

Proclama de la independencia del Perú

Detalle central

Lo relatado fue un verdadero acto fundacional de una nueva realidad que vino a sustituir radicalmente al régimen monárquico. Aquel 15 de julio de 1821 se fundó un Estado que debió rodearse de una imaginería apropiada, comenzando por adoptar una bandera.

La primera bandera peruana

Quienes gustamos de la Vexilología conocemos bien la importancia de las banderas en los movimientos sociales y en los acontecimientos populares.

San Martín era consciente de ello, por lo que desde que inició su campaña en el Perú enarboló una bandera completamente nueva, de características únicas dentro del panorama que mostraba la Vexilología en aquellos años. Mucho es lo escrito sobre el significado de la enseña, en este punto la leyenda y el mito se entrelazan con la realidad. Igual ocurre con muchas banderas a lo largo del mundo.

Lo concreto es que San Martín dio a Perú su bandera. Al respecto, se conserva el su diseño original, dibujado en un papel (30 x 20 cmts,) y coloreada a la acuarela, presumiblemente por mano Charles Chatworthy Wood, ingeniero militar británico, pintor. Sin embargo la proclama en Lima fue presidida por una composición ligeramente diferente, centrada en el Sol. Años más tarde, sería modificada invocando diversas razones por disposición de los gobiernos locales, lo que nunca cambió fueron sus colores.
Bandera de San Martín, Huaura, 20 de diciembre de 1820. 30 x 20 cm.
(Museo Histórico Nacional, Buenos Aires)

Las ideas del nuevo gobierno prendieron rápidamente en las clases populares, lo que se evidenció en obras de teatro; ceremonias religiosas; desfiles y otras manifestaciones sociales.

Un documentado relato de la ceremonia lo aporta Lila Velasco Asenjo en http://limaenlahistoria.blogspot.com.ar/2010/07/lima-y-la-independencia-del-peru.html (2010)

El kero de la bandera

A este contexto pertenece la pieza que comentaré, se trata de un kero decorado con escenas alusivas a la independencia del Perú y la derrota del poder español. En la imagen que incia este post vemos al general San Martín que porta la bandera peruana pisando a un jefe realista vencido; por este motivo me permito particularizarlo con el título indicado.

En este análisis reconozco la inspiración que motivó la imagen de referencia, contenida en el ensayo “Los fabricantes de emblemas. Los símbolos nacionales en la transición republicana. Perú, 1820-1825, de la investigadora Natalia Majluf, capítulo del libro “Visión y símbolos. Del virreinato criollo a la república peruana”; editado por el Banco de Crédito del Perú - Ramón Mujica. Lima, 2006. (https://www.researchgate.net/publication/319324595_Los_fabricantes_de_emblemas_Los_simbolos_nacionales_en_la_transicion_republicana_Peru_1820-1825)


Un kero (se admite también la grafía “qero”) es un vaso elaborado habitualmente en madera (del quechua “kiru”, madera, material usado con preferencia, aunque también los hay de arcilla y de metal); siempre profusamente decorados con motivos abstractos (cruces; grecas; soles) o figurativos de animales dotados de simbolismo mítico (rana, puma, serpiente; camélidos; caracoles; etc.); escenas de la vida cotidiana; guerreros; y otros.

Sus formas son múltiples pero por su número la más característica consiste en un cono cuya base es la boca del recipiente, tal como el objeto que analizamos acá.

Los keros de madera se fresaban utilizando primitivos tornos accionados por palancas (similares a los empleados por los alfareros) y algunos instrumentos de corte para ir desgastando el material.

Tenían uso ceremonial por lo que a la cultura europea podría equipararse a los cálices aunque obviamente no poseían la sacralizad de estos últimos, al menos desde la perspectiva de la Liturgia católica.

Habitualmente se los empleaba para libaciones de chicha (bebida alcoholica del maíz fermentado). Como curiosidad los estudiosos indican que se fabricaban siempre en número para, en tanto que los usos sociales demandan al menos dos personas para beber. La cultura andina es muy propensa a estas libaciones ceremoniales (aún hoy) en lo que se conceptúa como “dar de beber” a la Pacha Mama (la madre Tierra).


La pieza en análisis

La referencio en forma de ficha:
·        Pertenencia: Museo Nacional de la Cultura Peruana, sito en Lima (Perú) un repositorio destinado a exhibir su desarrollo desde la más lejana antigüedad hasta el presente.
·        Materialidad: madera polícroma
·        Motivo: una figura con uniforme azul y blanco caracterizado como “un soldado patriota” que blande una bandera caracterizada en la referencia como “la patria” venciendo “al león”.
·        Datación: ca. 1820-1822 (según información consignada)


Observaciones:

El decreto del 21 de octubre de 1820 firmado por San Martín estableció la primera bandera del Perú.

Fue en la “Gaceta del Gobierno”, No. 22, tomo segundo, del sábado 16 de marzo de 1822, que se publicó el decreto que modificó la composición de la anterior. estableciendo que sus franjas fueran horizontales y portara en el centro un Sol; lo firmaba el titular del Ejecutivo, Bernardo de Torre y Tagle. De hecho era similar a la empleada por la República Argentina, reemplazando el celeste por el rojo. Sería por pocos meses, ya que el Congreso sancionó una ley el 25 de febrero de 1825 que dispuso la actual composición, en franjas verticales.

Esto es lo que dice la Historia, en tal sentido podría verificarse la datación enunciada aunque no hay seguridad de que el kero haya podido ser elaborado con posterioridad a las mutaciones sufridas por la bandera oficial.

En contraste con los numerosos keros conservados en museos y colecciones particulares de todo el mundo, el que observamos presenta una decoración muy tosca, donde la madera parece haber sido burilada con el extremo de un cuchillo de dimensión inapropiada. El artesano apeló a líneas muy básicas, como si tuviera urgencia de terminar el trabajo.

El mismo torneado es muy poco cuidado, sobre el mismo se observan los relieves irregulares dejados por la acción del torno usado, particularmente en su base.

La madera con que fue confeccionado es de baja calidad, hasta el punto que el torneado dejó al descubierto un nudo o fisura.

La coloración asignada también es muy limitada; se iluminaron las figuras empleando los pigmentos básicos: azul, rojo, negro y blanco.

En cuanto al “león”, es una alusión directa del poder colonial. Recordemos aquí algunos de los versos del Himno nacional argentino compuesto en 1813:

     “Se levanta a la faz de la tierra/ Una nueva y gloriosa Nación: /Coronada su sien de laureles /Y a su planta rendido un león”

          “Buenos Aires se pone a la frente/ De los pueblos de la ínclita Unión/ Y con brazos robustos desgarran/ Al ibérico altivo león”

El problema es que en el kero analizado ese león no existe. Lo que pisa el uniformado de azul y blanco es la cabeza de otro uniformado, que viste chaqueta roja y pantalón blanco, atuendo que predominaba entre los realistas. Literalmente, en la imagen, el triunfador “hace morder el polvo de la derrota” a su enemigo.

Cuestiono la caracterización de que sea “un soldado”. Entiendo que es el mismísimo San Martín, en base a varias consideraciones:
·        La figura evidentemente pertenece a un “jefe militar”, así resulta del uso de largas botas de caballería y del sombrero elástico que porta; todo lo asimila a la imagen que la iconografía guarda del general San Martín.
·        Refuerza lo anterior que porta la bandera original, que dispuso el mismo; la asociación del portador con esa divisa exime de mayores consideraciones. Podemos decir que la bandera remite al creador y este caracteriza a la enseña.
·        Para más, el gesto dominador sobre su vencido potencia la interpretación realizada. Si se tratara de “un soldado” el acto de reputarlo vencedor sobre el poderío español sería desproporcionado.

Conclusión

Históricamente la pieza es muy interesando, por que relata un momento de exaltación popular fácilmente ubicable en la Historia.

Su confección es muy tosca, lo reiteramos y su decoración absolutamente básica, aunque muy expresiva.

Lo expuesto permitiría aventurar que el artesano que la confeccionó quiso aprovechar la efervescencia popular con motivo de la proclamación de la independencia peruana para vender su producto, razón que avalaría la alusión al merchandising que contiene el título de este post.