martes, 17 de agosto de 2021

Presencia remota, virtual–digital

 ¿Cambio de paradigma?



Los lectores de este Blog ya pudieron conocer a nuestro invitado de hoy a partir de una anterior colaboración “Manual del MACECO (Maestro de Ceremonia de Conversatorio)". Una interesantísima visión sobre este nuevo rol en el mundo de las Comunicaciones y la Organización de Eventos. (Pueden verlo en: http://banderasargentinas.blogspot.com/2021/07/nueva-perspectiva-en-ceremonial-y.html)

 

En esta oportunidad cumplo en agradecerle públicamente a Guillermo Cuffaro su gentileza en permitirme compartir con Uds. este nuevo aporte que cuestiona el uso de una terminología comunicacional que abre cauces para la reflexión y, por qué no, también para la polémica. Eventualmente les auguro que cuando nos toque referirnos al punto tendremos bien presente las observaciones que nos formula el colega. Cuffaro ha presentado su nueva producción en distintos foros internacionales, recogiendo muy buenas críticas de los especialistas participantes.

M.C.B. 

Presencia remota virtual o digital

¿Cambio de paradigma?

Por Guillermo Cuffaro     

Este tiempo que nos tocó vivir, en particular durante el año 2020, que hemos transitado por la pandemia, nos puso en jaque nuestra forma de vida doméstica y laboral, afectando y limitando nuestra presencia física. Esto despertó mi interés en investigar si los vocablos que utilizamos a diario en nuestras comunicaciones, que ahora en su gran mayoría pasan principalmente por la red, son los correctos y apropiados de acuerdo al ámbito donde impactan. Es por ello que en estos breves apuntes trato de desarrollar esa idea tendiente a despejar y esclarecer dudas. 

¿Existe alguna diferencia entre presencia remota o virtual? ¿son vocablos sinónimos? ¿Es lo mismo digital, virtual y remoto? 

Como lo expresara precedentemente, la pandemia que afecta a todo el mundo nos ha obligado a cambiar ciertos paradigmas tanto en el trabajo, la educación como en las comunicaciones interpersonales. La videoconferencia es la forma más usada de comunicación y por ello las plataformas (Skye, Zoom, Google Meet, Whatsapp) entre otras están ganando popularidad y son una forma efectiva de poder interactuar, sin importar el lugar y la distancia donde nos encontremos. La tecnología ha hecho posible el trabajo remoto desde casa (teletrabajo o home office) y los avances tanto en la realidad aumentada como en la realidad virtual podrían allanar el camino para experiencias más ricas.

Hoy se habla de estos términos como sinónimos, ¿pero son tan así?

Para ello considero que en primer lugar se debe ir a la etimología de cada palabra y según la Real Diccionario de la Academia Española. 

VIRTUAL proviene del latín virus 'poder, facultad', 'fuerza', 'virtud'. Lo virtual es todo aquello que tiene virtud para producir un efecto, aunque no lo produce de presente, frecuentemente en oposición a efectivo o real. La realidad virtual es un entorno de escenas u objetos de apariencia que no es real. 

Además, establece que "las aplicaciones de realidad virtual sumergen al usuario en un entorno generado por computadora que simula la realidad mediante el uso de dispositivos interactivos, que envían y reciben información y se usan como gafas, auriculares, guantes o trajes para el cuerpo". 

Denominada en un principio como realidad artificial o ciberespacio, la realidad virtual es aquella que es generada por computadoras o sistemas informáticos, que proyectan un escenario en que el usuario tiene la sensación de estar. 

REMOTO proviene del latín 'retirar, apartar'. Lejano. Que no es verosímil, pero que tiene apariencia de verdadero. Que es creíble por no ofrecer carácter alguno de falsedad. 

Lo remoto existe, se encuentra en algún lugar y tiene cuerpo, las presencias son remotas mientras que las plataformas o ámbitos que se utilizan para esas presencias son virtuales o digitales. Por ello se colige que presencia virtual y remota no es lo mismo. No son sinónimos. Siempre que se trate de la presencia humana a distancia lo correcto es utilizar el vocablo presencia remota. 

Mientras que lo virtual es el medio o plataforma en la que las personas utilizan para comunicarse o interactuar. 

DIGITAL es aquello que pasa por un sistema digital, dispositivos destinados a la generación, transmisión, procesamiento o almacenamiento de datos y señales digitales, (sistema de distribución de contenidos a través de internet, etc.) Muchos son los profesionales e investigadores sobre el tema y la mayoría coincide que cuando nos referimos a una persona física (humana), la presencia es remota, porque esa persona es la que puede comunicarse y desplazarse por una pantalla, plataforma o sistema. 

Especialistas y/o expertos (solo mencionaré a algunos) en el tema opinan:

Alejandro Malamed, director de “Humanize Consulting” y especialista en recursos humanos, al respecto expresa que “la cuarentena está dejando muchos aprendizajes, empresas que están entendiendo qué tan real era la plasticidad y agilidad que creían tener y la enorme posibilidad que tenemos al trabajar de manera remota, pero que esta requiere pensar cómo hacerlo para que funcione”. 

Es más, la educación en sus diferentes niveles también se ve traspasada por esta realidad adaptándose a los cambios, “decenas y decenas de alumnos, junto con la facultad, lo hicieron posible con su flexibilidad, creo que esta realidad remota dará una gimnasia que se mantendrá en muchos lados pasado este momento".

Además, la remotización podría mejorar la integración con el trabajo en el hogar, que muchas familias de clase media delegan en las mujeres, alimentando la brecha de género. 

Otro fenómeno acelerado en esta era remota es la automatización, cuando entran los robots a la fuerza laboral, pero este es otro tema de análisis. 

El cambio hacia el trabajo remoto o será de la noche a la mañana, pero la cuarentena puede ser un comienzo, una chispa nueva de otra manera de hacer las cosas, tan es así que Carl Honoré, escritor canadiense, referente del movimiento slow, sostiene: 

“Antes de la pandemia estábamos llegando colectivamente a un punto de inflexión en el cual la cultura de la prisa nos estaba haciendo mal en todos los aspectos de nuestra vida. Hoy nos han impuesto un taller de lentitud y no tenemos más remedio que vivirlo. Ojalá estemos ante un cambio tectónico de nuestras prioridades. Las empresas verán cómo esto también puede redundar en beneficios de costos y de bienestar de sus empleados, se acelerará la adopción de lo remoto, sobre todo en las empresas de origen más ágil, y las más tradicionales también sentirán la presión de quienes experimenten que pueden ser productivos a distancia. 

Mientras que para Octavio Bramajo, sociólogo y demógrafo, “este tipo de trabajo, o sea el trabajo remoto no va a reemplazar al trabajo presencial, a no ser que haya una demostración muy contundente para convencer que el tiempo que se gana se materialice en un trabajo más eficiente". 

Esta disyuntiva remoto o virtual también se ve reflejada en la educación como lo mencionara al comienzo de estos apuntes con las reflexiones de Alejandro Malamed, y entre otros profesores latinoamericanos David Auris Villegas (escritor y pedagogo peruano) ha estudiado y analizado con profundidad este tema. Ante el rol central del docente en el aprendizaje remoto, el estudiante requiere un acompañamiento permanente y debe hacer enormes esfuerzos para aprender, es necesario que alguien acompañe a los estudiantes. 

En la educación virtual, es el estudiante el gestor de su aprendizaje constructivista y fortalece su disciplina, alejado del docente, quien solo es asesor. De lo hasta aquí investigado puedo expresar que digital, virtual y remoto no son sinónimos. 

Estas palabras se distinguen por pequeños detalles, pero eso no significa que deban confundirse. 

Luli Radfahrer explica la diferencia entre los conceptos. Señala que esto no es solo un problema semántico, por lo que vuelco en este trabajo parte de una entrevista radial efectuada a tan destacado profesor: 

“- Luli, percibo que Ud. usa esos términos con mucho cuidado: digital no es sinónimo de virtual

 

Digital es aquello que pasa por un sistema digital, aquello que pasa por una computadora, o sea si yo me saque una foto con Ud. y use la cámara del celular es una foto digital.

 

Virtual es algo que no existe, algo que no está ahí, entonces si hablo con Ud. a través de uno de esos sistemas de videoconferencia como Skype, Ud. no está aquí, lo que está aquí es su presencia virtual. Si uso un sistema de atendimiento bancario en casa, estoy en una agencia física del banco, estoy en una agencia virtual. Lo que es virtual es la agencia, el Banco es real.

 

- La verdad es que hay que tener un enorme cuidado al hablar sobre eso. Por ejemplo, puedo ir a una playa virtual o puedo ir a una playa digital. Son dos cosas completamente diferentes… pero pueden ser muy parecidas. Una playa digitalizada seria generada por una computadora y es una playa de mentira, pero puedo tener un contacto que es virtual y no es digital, y puedo tener una cosa que es digital y no es virtual… Cuando hablo con Ud. por teléfono, por ejemplo, Ud. y yo estamos en un mismo lugar que es virtual y que no existe.

 

- ¿Y esto que tiene que ver con Remoto?

 

- - Eso es otra cosa que las personas confunden. Lo digital y lo virtual muchas veces tienen algo que ver con lo remoto. Entonces, por ejemplo, el comercio electrónico es una tienda virtual porque la tienda no existe, pero se hace una transacción financiera súper real. Entonces estoy haciendo un comercio digital con él. Él está distante de mí, esta remoto, pero él es un proyecto común, un proyecto real, físico.

 

- Entonces, el punto principal es que digital, virtual y remoto son tres cosas muy diferentes que muchas veces conviven en un mismo lugar, pero el hecho de que convivan no significa que puedan ser confundidas.

 

- ¿Cuál es el problema de mezclar esos términos?

 

- Eso puede generar confusiones muy serias. Imaginen que les digo a ustedes que tengo una inmobiliaria virtual y voy a hacer un contrato virtual para vender una casa virtual y yo estoy diciendo claramente que es virtual y Ud. está escuchando claramente es que virtual. ¿Qué es lo que pasa por su cabeza? En su cabeza Ud. cree que tengo una inmobiliaria remota, que están haciendo un contrato digital para vender una casa que es real. Pero yo dije todo el tiempo que tengo una inmobiliaria de mentira, que voy a hacer un contrato de mentira para vender una casa de mentira y puedo tranquilamente llevarme un montón de dinero suyo y engañar con una base de pura inocencia, luego terminaría yendo a la cárcel, claro, pero puede que, de muchos de estos golpes, a mucha gente… Por eso puede tener cuidado porque son términos parecidos que llevan a confusiones muy serias.

 

- ¿Esa no es una mera cuestión de semántica?

 

- La verdad es que no, ya existen algunos casos y procesos e individuos que confundieron eso, un ejemplo clásico es el de las criptomonedas, bitcoins, etc., que algunas personas tienen su moneda virtual pero ese dinero es de “juguete”.

 

Entonces, cada vez más las personas están entendiendo eso y es un problema que acontece en el mundo entero, la idea de confundir digital, virtual y remoto es extremamente común y es bueno que uno se vuelva experto principalmente cuando una cosa parece muy buena para ser verdad.

 

- Por lo tanto, su consejo final es: "Sea inteligente, especialmente cuando algo parece demasiado bueno para ser verdad".” (Cita de: Luli Radfahrer, profesor de la Escuela de Comunicaciones y Arte, Universidad de San Pablo, Brasil). 

Conclusiones 

Es importante adaptarnos a los nuevos tiempos, los que impactan a diario en nuestro hogar, educación, trabajo y relaciones interpersonales y ello lleva ínsito el hablar y escribir con propiedad y rigurosidad.

 

En un tiempo de cambios de mentalidad y paradigma, al que debemos estar abiertos y permeables, estas nuevas modalidades” que están alcanzando a importante propulsión, han venido para quedarse independientemente si todos tenemos las mismas oportunidades para acceder a las ellas.

 

Sin embargo, parece que estos términos cuestan bastante emplearlos oportunamente, por lo que será cuestión de acostumbrarse y usarlo con más asiduidad, para evitar confusiones o consecuencias jurídicas por su mal uso o interpretación.

 

Por eso entiendo que la manera de adaptarnos comienza con el uso correcto del lenguaje lo que se verá reflejado en los destinatarios finales, a través de los medios digitales, por plataformas virtuales y con presencia remota. 

“En tiempos de pandemia el musculo descansa y la cultura avanza” 

Bibliografía consultada: 

Diccionario de la Real Academia Española

https://www.youtube.com/watch?v=o_0QKUjmEB0

https://www.cesae.es/blog/diferencias-formacion-distancia-virtual-online

https://netcloudengineering.com/diferencias-vpn-escritorio-remoto/

https://es.wikipedia.org/wiki/Aula_virtual_en_la_educaci%C3%B3n_a_distancia

https://es.wikipedia.org/wiki/Realidad_virtual

miércoles, 11 de agosto de 2021

Útil complemento para las banderas de izar

Las bridas

Por Miguel Carrillo Bascary 

Quienes trabajan en Ceremonial saben lo difícil que es el mantenimiento cotidiano de las banderas debido a la caprichosa acción de los vientos. Estos hijos de Eolo las desgarran y desgastan hasta que las tornan inservibles. Según sea la zona geográfica su efecto puede ser más pronunciado, lo que incide en su preservación notoriamente. También es sabido que el costo de estos elementos no es menor y que está directamente vinculado con la superficie del paño. 

Para intentar limitar el batido se emplean diversas variedades de bridas, es en las Islas Británicas donde las he visto con profusión. En Argentina se denominan “riendas” un término netamente telúrico, vinculado a nuestra herencia gauchesca, aunque su uso es realmente excepcional. 

En concreto se tratan de cabos que limitan el vuelo de los paños para intentar evitar que la brisa los enrolle perjudicando el buen aspecto y, a la larga su integridad. 

Usualmente los fabricantes locales no proporcionan paños con bridas, quizás porque cuanto más rápida sea la necesidad de reponer banderas mejor será para ellos. 

Es factible colocar este tipo de bridas a cualquier bandera de izar y también a las que se exhiben en astiles, para ello bastará adosarlas mediante una costura fuerte al ángulo inferior del vuelo. 

Como material puede ser una tira género similar a la de la bandera o, con preferencia, bien un cabo de material sintético traslúcido. Todo es cuestión de ensayar hasta dar con una forma adecuada. 

En el apuro por responder a una consulta apelo aquí a una imagen publicada recientemente por Tonhito Karransa, en "Vexilología-Vexillology", que corresponde a unas banderas utilizadas en Lugo (Galicia, España), no sin prometer alguna nota algo más extensa sobre tan peculiar y útil adminículo. 

En contrario diré que hay puristas que rechazan de plano el uso de bridas, por entender que los paños deben flamear sin que nada los contenga. A este razonable argumento puede contestarse señalando que no conozco ninguna normativa vigente entre las de muchos países que tengo coleccionadas, que contengan alguna disposición que prohíba el complemento o que demande explícitamente que los paños deben ondear con absoluta libertad. Eventualmente, agradecería conocer si existiera alguna disposición en contrario. 

Como vemos siempre podrá haber opiniones encontradas por mi parte, creo que el pragmatismo, un principio muy propio del Ceremonial, corre con ventaja.

lunes, 9 de agosto de 2021

Nuestro presidente, “el chino” y una grosería imperdonable

Un insulto a toda una Nación

Una foto relación que agravia al pueblo argentino

Por Miguel Carrillo Bascary

En los últimos días la relación entre el Presidente de la Nación y un ciudadano taiwanés cobró notoriedad pública.  Algunas crónicas ilustraron esta vinculación con la foto que abre esta nota que se obtuvo en la recepción oficial luego de la asunción del mando del funcionario, quien aparece acompañado por su pareja, una ignota señora y el protagonista del acto que comentaré, Chien Chia Hong (1) a quién el propio Presidente aludió públicamente como “el Chino”.

Me limitaré a comentar la situación desde la perspectiva del Ceremonial y el Protocolo ya que expone al comerciante como responsable de una grosera falta a todos los cánones por parte, muy evidente para quienes tengan conocimiento de estas disciplinas.

Para que esto pueda ser debidamente advertido para quienes no incursionan con habitualidad en estos temas, cabe señalar que el Presidente de la Nación inviste la banda y el bastón de mando que lo caracterizan solo en ocasiones muy solemnes, como fue la recepción brindada a la que asisten mandatarios extranjeros, diplomáticos, los más altos niveles del funcionariado nacional, gente de la cultura y dirigentes sociales representativos del gran arco democrático.

Lo que resulta inaudito es que el ciudadano taiwanés se fotografiado en mangas de camisa junto al Primer mandatario.

No se trata de una simple “desatención” de su parte, sino que constituye una grosería tal que afecta a la investidura presidencial y que revela el desprecio del extranjero para con el Primer Mandatario argentino y para con el pueblo al que éste representa. Más aún            considerando al contexto de invitados.

Ni siquiera su condición de extranjero exime al citado Chien Chia Hong ya que el uso de saco y corbata es un requerimiento esencial en situaciones oficiales de carácter formal, aún en Taiwán,  y aún más en los altos círculos del comercio exterior.

Jamás, pero jamás, puede admitirse que, si el Presidente de la Nación lleva los atributos de su mando, alguna persona pueda mostrarse en el mismo recinto con la informalidad que resulta de la toma. Mucho peor que se haga fotografiar de esta manera.

Lo expuesto resalta aún más por la actitud corporal del ciudadano taiwanés, obsérvese como contrasta la seriedad en la expresión de su rostro, con la franca alegría que expresa la sonrisa de la pareja presidencia y de la otra señora. Esta parquedad es aún más evidente si se considera que en el mundo de los negocios y de la comunicación en Oriente la sonrisa es un presupuesto invariable de cortesía y respeto para con el interlocutor, sea este de la condición que sea.

Apunto también que lo documentado implica una falta del debido profesionalismo de los funcionarios encargados de Ceremonial, quienes debieron velar en primer lugar, para que las personas presentes en una recepción oficial como aquella estuvieran correctamente vestidas y, en segundo, para impedir que se insultara al Presidente de la Nación aproximándosele y haciéndose tomar una fotografía como la que vemos. 

Lo peor es que tamaño despropósito haya pasado desapercibido hasta estos últimos días, cuando la lupa opositora sobre las visitas a la Quinta de Olivos puso en evidencia las relaciones entre el Presidente de la Nación y su poco respetuoso invitado. 

Nota: 1.- Fuente de la foto: https://www.lanacion.com.ar/politica/la-visita-del-misterioso-empresario-taiwanes-la-noche-del-cumpleanos-del-presidente-nid06082021

 

Las misteriosas banderas de Australasia, en los J.J.O.O. de 1908 y 1912

Protagonismo olímpico de una nación que no existió

La bandera del Movimiento Olímpico y las atribuidas a "Australasia"

Por Miguel Carrillo Bascary

La primera vez que los atletas desfilaron en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos fue en su cuarta edición (Londres, 1908) donde se reglamentó puntillosamente el rito, bien que los historiadores del deporte informan sobre un antecedente en los Juegos extraoficiales realizadas dos años antes en Atenas.

Afiche oficial de los IV J.J.O.O. y el pin que oficiaba de credencial

En aquella Londres de la belle epoque, entre abril y noviembre de 1908, vio la particular participación de “Australasia”, una nación inexistente. Llevó este nombre una delegación llegada desde el otro lado del mundo, que se integró con deportistas de Australia y Nueva Zelandia. No sería la única vez, lo propio ocurrió en los Juegos de Estocolmo, Suecia, disputados en los meses de mayo a julio de 1912.

Sobre la bandera de Australasia hay duda de su propia existencia, ya que no han quedado testimonios gráficos que la documenten y, eventualmente, del  en el color del paño de aquellas  sobre las que sí hay evidencias concretas. En esta presentación aportaré diversas referencias para configurar tan particular acontecimiento.

Diversas páginas en Internet atribuyen a Australasia una típica insignia azul británica con la Union Flag en el cantón y un escudete (state badge) propio de los dominios, colonias y protectorados británicos. En el caso que nos ocupa este era de color blanco y contenía un escudo de forma peculiar, que en Heráldica se denomina piel o cuero de toro, muy empleado a comienzos del siglo XX. El campo era azur (azul), cargado con cinco estrellas de cinco puntas en plata (blanco), dispuestas en la forma que se representa a la constelación de la “Cruz del Sur”, que ya se veía en las banderas de Australia y Nueva Zelanda. Esta correspondencia constituía un factor común entre ambas naciones, al par que señalaba la ubicación geográfica del conjunto. Por timbre el blasón atribuido a Australasia llevaba una corona imperial, caracterizada como “Tudor”, la dinastía que reinaba en Londres.

Este grupo estelar anticipaba el que recibiría el estado de Victoria (Australia) en 1911, cuyo origen se remonta a una propuesta que realizó el Almirantazgo para uso del gobernador del mismo pero que nunca se oficializo. (Ralph Kelly dixit)

Bandera de Australasia, según algunos (1)

Desde FOTW, Juan Manuel Gabino Villasca, autor de la imagen que vemos, dice haberla tomado de la serie "Los Juegos Olímpicos de la Era Moderna: Atenas 1896", emitida por "Once TV" (México) en donde se indica que se usó desde ese año. Aquí se advierte un problema que cuestiona la seriedad de la fuente ya que en 1896 no hubo un equipo representativo de Australasia, como tampoco en los Juegos de 1900 ni de 1906, por lo cabe descartar el antecedente mencionado por la producción televisiva.

Los registros olímpicos indican que Australasia compitió en 1908 y 1902 pero, en las fotografías del desfile inaugural de esos años se advierte que estas delegaciones llevaron banderas de Australia. Seguidamente vemos la toma correspondiente a 1908. Como se observa, en el guion, entablamiento o pancarta se destaca la leyenda “Australasia”, identificando al equipo binacional.

Delegación de Australasia desfilando en Londres, 1908
 

En tanto que, en los Juegos de Estocolmo (1912), se ve a la delegación del hemisferio Sur presidida del guion que reza “Australasia”, seguido nuevamente por la bandera australiana.

Delegación de Australasia en el desfile de Estocolmo, 1912

Esta cuestión se planteó en el portal FOTW, donde Raph Kelly nos ilustra que la fuente de esas fotos está en el libro “Australasia Olímpica Century: All the games in pictures”, editado por Ross, Hutchinson & Asociaste y publicado por Ironbark, Australia en 1998. Ambas tomas muestran que se usó una bandera nacional australiana. aunque en 1912 la Commonwealth Star es de ocho puntas y no de seis, detalle que se oficializó a partir de diciembre de 1908. En consecuencia, estas fueron las imágenes mostrada en dichos Juegos  encabezando el paso de los deportistas "australasios".

Banderas de Australia en 1908 y 1912 (2 y 3)

Esta caracterización es apoyada por Jonathan Dixon, quien observa que el paño rojo era el habitualmente usado por los dominios y otras posesiones británicas, por ser éste el color de uso civil, de manera que resultaba apropiado para emplearlo en los torneos deportivos. Un ejemplo, contemporáneo a 1908 lo constituye Canadá, que se presentó con la siguiente bandera, cuya imagen tomo de una postal de la época. Como un detalle curioso, señalo que los atletas canadienses vistieron uniformes enteramente blancos con una hoja de arce roja sobre sus pechos prefigurando a su actual bandera nacional.

Bandera de Canadá hacia 1912 en una postal

La delegación canadienses, con la hoja de arce 

Zachary Harden observa que Nueva Zelanda usó la insignia de paño rojo hasta los Juegos de 1952 o 1956, sin poder precisar el punto, mientras que Australia comenzó a emplear la enseña de paño azul en 1948.

En definitiva, la discordancia entre la bandera descripta y las que surgen de las fotografías autorizan a dudar sobre la existencia de la bandera atribuida a “Australasia”. 

Sobre los uniformes

a) En 1908, Londres

El nombre de “Australasia” estaba bordado en el pecho de las camisetas negras con tres franjas doradas aplicadas en cuellos y mangas y sobre esa designación, campeaba el escudo que entonces usaba Australia y, con un volumen algo menor, se veía a un kiwi flanqueado por dos hojas de helecho plateado (silver fern), que identificaba a Nueva Zelanda. 

Emblema de la camiseta de Australasia

En el caso de Australia el emblema corresponde a su flamante primer escudo que el rey Eduardo VII le acababa de conceder en mayo de 1908. En su campo, plata (blanco), cargaba la Cruz de San Jorge, alusiva a Inglaterra, fimbriada en blanco y azul, cargada a su vez de cinco estrellas en plata, de seis puntas cada una. Una bordura de azur (azul) representaba el vínculo de la Federación, donde los seis escudetes en plata chevronados en gules (rojo) aludían a cada uno de los estados partes. Por soportes, un canguro en la diestra y un emú a la siniestra. Por timbre, un lucero de siete puntas, nervado, la Estrella de la Mancomunidad Australiana en plata, sobre un burelete de plata y azur. 

Primer escudo de Australia (4)

Cabe señalar como lejano antecedente heráldico de este blasón destaca la “Bowman flag” creada espontáneamente por John Bowman y su familia, que se izó en la granja que poseían en Archerfield (Richmond), cerca de Sydney, en abril de 1806, para celebrar la victoria británica en Trafalgar al conmemorarse su primer aniversario. Ese diseño inspiró el posterior escudo de Australia.

Bowman flag, reconstruida (5)

 La Bowman flag original, hoy en la N. S. Walles Foundation

En cuanto a Nueva Zelanda, por entonces carecía de escudo propio, de manera que se empleaba el de la monarquía británica En 1908 estaba en pleno desarrollo un concurso de diseños que más tarde debía someterse a consideración del Rey, lo cual recién se concretó en 1911. El emblema usado en los Juegos de Londres se centraba en un kiwi, flanqueado por sendas hojas de helechos blancos (silver ferns), que desde la gira de su seleccionado de rugby por las islas Británicas en 1888 identificaba a los representativos deportivos neozelandeses, a este elemento me referí previamente en una nota a la que remito: http://banderasargentinas.blogspot.com/2020/05/nueva-zelanda-vs-australia.html

Tanto el canguro, como el kiwi y la hoja de helecho pervivieron como símbolos de los equipos deportivos de Australia y Nueva Zelanda. Como evidencia les presento las banderas del Comité Olímpico de esta última:

Banderas del Comité Olímpico de Nueva Zelanda (1979 - 1994) y la hoy vigente

Acto seguido, los sucesivos logos del Comité Olímpico de Australia, así como otro distintivo, que arranca en 1891 y que se plasmó en la "bandera del canguro boxeador" (boxing kangaroo flag) desde 1983, la que más tarde incorporó dicho Comité en carácter de emblema complementario:

Logos del Comité Olímpico de Australia (1953-2015); Río (2016) y en la actualidad

Un Boxing kangaroo olímpico y la Boxing kangaroo flag (6)

b) En 1912, Estocolmo

Afiche oficial de los J.J.O.O. de Estocolmo, 1912

Para estos Juegos, el abanderado de Australasia llevó una camiseta aparentemente idéntica a las de 1908, pero varió el emblema que lucía en su pecho que era distinto al de sus compañeros ya que correspondía al badge de Nueva Gales del Sur, campo plata (blanco) con la Cruz de San Jorge en gules (rojo), cargada en el abismo con un león en oro y cuatro luceros de ocho puntas, también en oro (amarillo). Esto da lugar a otro misterio relativo a la identificación de los miembros de Australasia, ya que el portador era nacido en la isla de Norfolk (Nueva Zelanda), por lo que la referencia a Nueva Gales no encuentra explicación alguna, que sepamos.

El abanderado de Australasia en 1912 y el badge de Nueva Gales del Sur 

También las nadadoras de Australasia que conquistaron el oro, Fanny Durack, y la plata, Mina (Wilhelmina) Wylie, a quienes se ven en la siguiente foto grupal, llevaron el escudete de Nueva Gales sobre el pecho de sus batas, lo que no ocurrió en su traje de baño.

Durack y Wylie, con su uniforme y en traje de baño (ver Adenda)

El bordado en las chaquetas carecía del lema del blasón heráldico oficial, cuya imagen se reproduce, aunque algunos detalles se han borrado por efecto del tiempo:

Emblema del uniforme de Australasia en Estocolmo, 1912 

Por lo demás los blazers de los otros componentes de la delegación ostentaban el escudo australiano, sin la presencia del emblema neozelandés que se vio en 1908. 

Delegación de Australasia vistiendo sus uniformes

Parte de la delegación de Australasia con equipos deportivos 

Los abanderados de Australasia

El portador de la bandera de Australasia, en 1908 fue Henry Saint Aubyn Murray nacido en Christchurch, Nueva Zelanda (1886). Su designación queda justificada si se conoce que entre 1906 y 1910 obtuvo cinco títulos neozelandeses consecutivos en carreras con vallas. En los Juegos de Londres fue medalla de bronce en los 3.500 metros con vallas. En 1915, con motivo de la I Guerra Mundial se alistó en la Fuerza Imperial Australiana como teniente de Ingenieros, ya que era arquitecto. Desde 1916 sirvió en Francia y su heroísmo en la batalla de Ypres le mereció la Cruz Militar. Fue licenciado en 1919 y se sumó las Fuerzas Militares de Nueva Zelanda de las que se retiró en 1922 para ejercer su profesión. Cuando estalló la II Guerra Mundial se enlistó en la N.Z.R.A.F., en marzo de 1943 murió a consecuencia de un accidente en ruta.

Champion  en traje civil y con camiseta deportiva cuajada de medallas
tal como se vio en una revista  de su tierra natal, 
en sus manos una característica gorra deportiva (cup)

El abanderado australasio de 1912 fue Malcolm Champion, nacido en la isla de Norfolk (N. Zelanda), aunque las fuentes difieren en el año: 1882 o 1983. Descendía de uno de los amotinados del “Bounty”. Como nadador se especializó en estilo libre, ganó 31 títulos nacionales entre 1901 y 1914. Obtuvo la primera medalla olímpica de oro para Nueva Zelanda y fue en los Juegos de Estocolmo, en la posta de 4 x 100 metros. Falleció en Auckland, en 1939. 

Actuación de Australasia en los J.J.O.O.

En 1908 la delegación de Australasia llevó 30 competidores que participaron en 6 deportes: rugby, box, atletismo, natación, tenis y saltos ornamentales. Además de Murray, los otros neozelandeses del equipo eran Albert Rowland (marcha) y Harry Kerr ganó la medalla de bronce en la carrera con vallas de 3.500 metros. Un cuarto neozelandés, Arthur Halligan, compitió por Gran Bretaña, por no que no integró la delegación del hemisferio Sur. En 1908 Australasia obtuvo una medalla de oro, en rugby; dos de plata, box y natación, y otras dos de bronce, en la carrera de 3.500 con vallas y en natación.

El equipo de Rugby estuvo totalmente integrado por oriundos de Australia que por entonces cumplían una gira por las Islas Británicas. Para obtener el oro Australasia batió al representativo de Gran Bretaña por el contundente score de 32 a 3. Cabe aclarar que este último fue en realidad el equipo de Cornualles, campeón británico de condados en 1907, que empleó su tradicional casaca negra y oro, inspirada en el blasón ducal de la región, como lo vemos en la fotografía. Más adelante esta composición definió la insignia de la “Cornwall Football Unión”.

Una escena del match, la bandera aludida y el escudo ducal

En consecuencia, cabría atribuir a la camiseta de rugby de Australasia un probable color entero, blanco o amarillo ¿quizás? 

En 1912 la representación de Australasia anotó 26 deportistas en cinco especialidades: maratón, marcha, atletismo, tenis de salón y remo. En natación obtuvo: dos oros, dos preseas de plata, dos de bronces y una de bronce más, en tenis de salón. Ese año el rugby no participó en los Juegos.

Es así, que para la historia del deporte Australasia participó en los Juegos Olímpicos de 1908 y 1912, conquistando 3 medallas de oro, 4 de plata y 5 de bronce. Un conjunto de logros más que digno para un equipo “nacional” que solo compitió en dos ediciones.

Adenda

Les presento otra fotografía de las campeonas Fanny y Mina, que las favorecen en mejor medida que las previamente presentadas.

También considero de interés brindarlas las imágenes de una peculiar "credencial" de participante a los Juegos de  Estocolmo, contenida en una escarapela sueca y un pin de aquel evento.


Notas
1.- Image by Greentubing, Zscout370
2.-Image by Clay Moss/FOTW
3.- Image by Antony Martins/FOTW
4.- Image by De Squiresy92 including elements from Sodacan - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=49083786
5.-Image by Sodacan This W3C-Based on File:Au bowma.gif and [1], CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7559676
6.- Image by SVG based on the Boxing Kangaroo flag This scalable vector graphic  created by Yeti Hunter., Fair use, https://en.wikipedia.org/w/index.php?curid=25835968