miércoles, 17 de febrero de 2021

El Ceremonial y el funeral de Menem

Apuntes de Ceremonial

Zulema Menem quebrada por el dolor de su pérdida

 Por Miguel Carrillo Bascary

No por previsible, debido a su delicado estado de salud, la muerte del ex – presidente Carlos Menen sorprendió a los argentinos el pasado domingo. Su vida moldeó todo un período de la Historia nacional, con sus luces pero también con profundas oscuridades por lo que un juicio justo hoy resulta aventurado; máxime tratándose de un hombre público, multifacético y carismático.

En este aporte me permitiré puntualizar diversos apuntes, a riesgo de la inmediatez temporal y de haber sido un mero testigo televisión, por supuesto. Los juicios de valor que realizaré son estrictamente vinculados a las disciplinas del Protocolo y el Ceremonial

Una apreciación primaria y general me lleva a decir que careció de la espectacularidad farandulesca que quizás podría haberle gustado el expresidente. Se trató de una ceremonia sobria; ordenada; sin desmesuras; por momentos, cálida; donde la intimidad del dolor de la familia fue el rasgo más destacable.

Conocida la noticia, la Presidencia de la Nación dictó el pertinente decreto que dispuso duelo nacional por tres días, un lapso acorde a los últimos precedentes, de los expresidentes: Fernando de la Rúa (2019), Raúl Alfonsín (2009) y Néstor Kirchner (2010). Respecto de las implicancias de este tipo de honras fúnebres me referiré en una próxima oportunidad.

Pese a la alta investidura del fallecido no se trató de un verdadero “funeral de Estado”, como los que se tributaron a Raúl Alfonsín; Kirchner y de la Rúa. Es indudable que la ceremonia tuvo aditamentos oficiales, pero, reitero, fue una ceremonia familiar.

Por supuesto que la peculiar intimidad de las exequias no fue extraña a ciertos rasgos propios del ceremonial oficial, atento a la condición de expresidente y de senador del fallecido. Donde más se evidenció fue en la guardia de honor de 4 miembros del regimiento escolta presidencial, los Granaderos a caballo de San Martín; según lo prevén las regulaciones castrenses que acompañaron el féretro en todo momento. El histórico regimiento tuvo a su cargo la recepción del féretro, su custodia y el traslado, hasta instantes previos a la sepultura, cuando fueron relevados por familiares y amigos del difunto.

La bandera de guerra y los honores póstumos de Granaderos

Asimismo, se notó la presencia de una segunda guardia de honor, que se emplazó en un segundo plano, por detrás de los símbolos religiosos; estuvo formada por cadetes de cada instituto de formación de las Fuerzas Armadas, que en uniforme de gala representaron al “Colegio Militar de la Nación”; a la “Escuela Naval” y a la “Escuela de Aviación Militar”. Una guardia militar se vio en los sepelios de otros expresidentes.

Los restos fueron trasladados en un simple vehículo mortuorio, al igual que se hizo con los de Kirchner y de la Rúa; en contraposición con lo ocurrido en el cortejo fúnebre de Alfonsín, donde el ataúd se montó sobre una cureña a remolque de un vehículo militar. En el caso de Menem, dos rodados militares antecedieron a la misma.

Traslado de los restos del expresidente Menem 

Traslado de los restos del expresidente Alfonsín

Como Menem falleció en el curso de su mandato de senador nacional por la provincia de La Rioja fue natural que el velatorio se realizara en el palacio del Congreso, un ámbito “políticamente neutral” por ser la sede del Poder Legislativo, del que participan las principales fuerzas del país. Para la ceremonia fúnebre del último expresidente fallecido, Fernando de la Rúa, se había elegido el “Salón de los Pasos Perdidos”. Es factible que en el caso de Menem se haya considerado la opción, pero finalmente se optó por el “Salón Azul”, antesala del recinto de sesiones de la Cámara Alta; el mismo lugar donde se veló al Dr. Raúl Alfonsín. En cuanto a Kirchner el ámbito elegido fue el “Salón de los Patriotas Latinoamericanos” en la “Casa Rosada”.

La capilla ardiente en el “Salón Azul” del Senado Nacional

Vista lateral

Fue igualmente natural que la presidenta de la Cámara y vicepresidenta de la Nación, actuara como autoridad anfitriona; lo que justificó que fuera recibiera a los restos y acompañara brevemente a los deudos más cercanos al fallecido.

La hija del difunto, Zulemita, acompañada por sus hijos, Luca y Paolo Bertoldi, y también en forma aleatoria, Zulema Yoma, su ex esposa, y el hermano del fallecido, Eduardo Menem, junto a otros parientes atendieron los saludos de los concurrentes. En algún momento también estuvo Nair, el tercer hijo del fallecido. Esto contribuyó a perfilar el carácter familiar de las exequias.

A todas luces fue Zulemita quien se destacó como la verdadera anfitriona, expresando un muy sentido dolor filial y desplegó su don de gentes en una forma que corresponde destacar. En distintos momentos tuvo la delicadeza de acercarse hasta la fila de los particulares concurrentes; dialogó con ellos; les tomó de las manos; en algunos casos hasta aceptó abrazos y se la vio atenta a las expresiones de cariño que recibía para con su padre. Dadas las circunstancias y del alto número de particulares concurrentes, esta actitud fue de extrema calidez y consideración. Algo muy poco habitual tratándose de personalidades públicas.

Zulemita atendió personalmente los saludos de muchos visitantes

En el contexto de la pandemia el personal del servicio estuvo permanentemente atento para ofrecer a Zulemita alcohol vaporizado, en el curso de sus saludos a la gente. Ella misma tenía en su cartera un aerosol que empleaba periódicamente. Todos los concurrentes emplearon barbijos y, lo que es aún menos habitual, los llevaban correctamente colocados. Eso sí, el distanciamiento social fue prácticamente inexistente y los abrazos a los deudos, repetidos y prologados.

Durante las horas en que el acceso al recinto estuvo abierto, los particulares que se acercaron a darle el último adiós al fallecido entregaron a su hija flores y algunos otros presentes; entre los que se vieron rosarios y decenarios. Uno de ellos, de grandes cuentas plateadas, fue cuidadosamente colocado sobre el ataúd, por propia mano de Zulemita.

La hija de Menem acaba de recibir el testimonio religioso de una doliente

Para los servicios fúnebres la familia eligió a una reconocida y tradicional empresa, cuyo profesionalismo contrastó con la que se contrató hace pocos meses en ocasión del sepelio de Diego Maradona. Fue evidente la sobriedad y tino que desplegó su personal.

Una decisión familiar determinó que el velatorio se hiciera “a cajón cerrado”, al igual que cuando la muerte de Néstor Kirchner. No ocurrió así con Alfonsín, ni con de la Rúa.

Los restos son ingresados al Congreso Nacional

Cuando el ataúd llegó al Congreso fue recibido por varios granaderos. En esos primeros momentos se advirtió que el cajón estaba lustrado en negro, con aditamentos plateados. En la tapa pudo verse, el símbolo del Islam, la Luna en cuarto creciente (hilal) y la estrella (el planeta Venus) en metal plateado; y un Crucifijo, en bronce, sobre madera oscura.

Familiares del fallecido rodean el ataúd, a poco de habilitarse el velatorio

Llamó la atención que se privilegiara ese primer símbolo, ya que Menem practicaba la religión católica. Es conocido que el ex –presidente había sido bautizado en esta fe, por lo que cuando en su tiempo se postuló como candidato a presidente contaba con el requisito confesional, que por entonces exigía la Constitución nacional en su texto de 1853 (artículo 76). Esta demanda encontraba explicación, no como una prebenda en favor de esa religión, sino porque el primer magistrado debía ejercer funciones de patronato sobre la Iglesia Católica; lo que implicaba la presentación de obispos al Papa; admitir órdenes religiosas en el país y autorizar el “pase”, es decir, la autorización para dar a conocer oficialmente y para que se aplicaran en el territorio argentino diversas disposiciones papales; según lo preveían los incisos 7 y 8 del artículo 67 de la Constitución histórica. Este privilegio estatal desapareció formalmente con la Reforma constitucional de 1994, por lo que la confesionalidad del presidente también dejó de exigirse. Por otra parte, el ex secretario privado de Menem, Julio César Aráoz, dio cuenta en un reportaje que antes de iniciar sus tareas oficiales solía participar muy frecuentemente en la misa. Como un gesto de apertura hacia sus orígenes familiares, durante su mandato Menem autorizó la construcción de la mayor mezquita de Sudamérica y, accediendo al pedido de su ex esposa, inhumó a su hijo Carlos en el cementerio musulmán de San Justo (La Tablada, provincia de Bs. Aires).

La dualidad de estos símbolos religiosos también se plasmó en la capilla ardiente; allí se vio un gran Crucifijo, a la derecha, y el emblema islámico, a la izquierda; lo que de alguna manera expresó una compensación respecto de la posición de ambos en la tapa del féretro.

Un sacerdote católico reza en responso en sufragio del alma del fallecido

A lo largo del velatorio hubo varios oficios religiosos a cargo de ministros de diversas religiones. En todos los casos su hija y sus nietos acompañaron las oraciones. En esta pluralidad cabe encontrar un reconocimiento de los distintos cultos hacia un expresidente, que en el curso de su mandato mantuvo lógicos contactos con las iglesias establecidas en el país.

Un dignatario ortodoxo reza por el expresidente

Zulemita Menen también se ocupó de informar a los medios que, “a pesar de que (el expresidente) profesaba la religión católica, va a estar en el Cementerio Islámico con mi hermano (Carlos)". Según lo anticipado, en los instantes previos al sepelio, fue un imán musulmán quien dirigió el rito conforme a las prácticas de esta fe.

Ritual islámico previo a la inhumación de los restos

Completando los accesorios mortuorios se instalaron dos grandes candelabros con sirios de cera, emblema tradicional en este tipo de circunstancias. En los sepelios de los otros expresidentes, su número había sido mayor.

Las tradicionales coronas fúnebres que enviaron autoridades; embajadas; sindicatos; empresas y otras entidades, se dispusieron en un discreto tercer plano, ubicadas sobre los soportes de práctica. Durante el cortejo se cargaron en un trasporte especialmente acondicionado que precedió al del féretro y, ya en el cementerio, se dispusieron en cercanías del enterratorio. Las cámaras de televisión apenas si se detuvieron en las bandas que denotaban su procedencia.

En contraposición con lo visto en el reciente velatorio de Maradona las ofrendas que realizaron los miles de dolientes que se acercaron por el Congreso, fueron sumamente medidas y muy sencillas. Muchas flores; pocos ramilletes; en general rosas, particularmente rojas y amarillas, esta últimas símbolo del optimismo y de la energía, empleadas en circunstancias como la ocurrida. Los visitantes no las arrojaban hacia el féretro, sino que las entregaban al personal del servicio que discretamente las tomaban y colocaban sobre el piso, a los pies del cajón, bien ordenadas. En ocasiones, cuando era Zulemita quien las recibía, ella misma las disponía en igual forma y posición; demostrando así el respeto por las humildes ofrendas que recibía su padre. 

Zulemita coloca las ofrendas florales que acababa de recibir

Periódicamente el personal del servicio quitaba estas ofrendas florales para evitar que se acumularan de manera informe; todo un detalle. En el segundo día de las exequias se dispusieron al efecto varios floreros de cristal.

 
Posición de los floreros

También pudo observarse que un particular entregó a Zulemita una camiseta de la Selección Argentina de futbol; que ella colocó sobre el extremo del ataúd, sobre la bandera riojana. En este gesto está implicado la afición del fallecido por los deportes.

Zulemita tras recibir la camiseta del Seleccionado nacional

La liturgia partidaria se hizo presente cuando algunos de los presentes corearon en alta voz la “marchita peronista”, acompañándola con gestos propio de una concentración política. Esto marcó un vívido contraste con el mensaje de placidez y reflexión trasmitido por la canción “A mi manera”, interpretada por el conocido “Cacho” Castaña, la que se oyó repetidas veces en suave volumen durante varios momentos de las exequias. Ya en el cementerio volvió a escucharse, lo que se explicó en la predilección que el fallecido tenía por la pieza.

Algunos corearon "la marchita"

Cuando los restos fueron retirados rumbo su última morada, los despidió desde la escalinata del Congreso la fanfarria “Alto Perú”, de Granaderos. Una vez allí, acorde a los esporádicos rasgos oficiales que se cumplieron durante la ceremonia, en momentos previos a la inhumación, un clarín realizó el toque de silencio a cargo de un efectivo de la banda del histórico Regimiento de Artillería 1 “Brigadier General Tomás Iriarte”, escolta del Ministro de Guerra de la Nación; luego ejecutó una marcha fúnebre.

La fanfarria despide los restos al salir del Congreso 

Estudio sobre las banderas

En este tipo de ceremonias y en contra de lo que suele pensarse, las banderas no son elementos decorativos; en absoluto. Menos aún Bandera Oficial de la Nación; ella entraña un profundo simbolismo, propio de la representación del pueblo argentino y del Estado. Para la ocasión en la capilla ardiente se sumó la bandera de la provincia de La Rioja, en razón del mandato senatorial que Menem ejercía a la fecha de su muerte; también estuvo justificada por haber sido dos veces su gobernador y como muestra del amor al terruño natal que siempre evidenció el expresidente. 

Las banderas oficial en posición

Fue patético escuchar que uno de los locutores de un canal televisivo se refirió a ella como “la bandera de Siria de donde eran oriundos los padres del fallecido”. Como vemos, las diferencias entre ellas son harto notorias:

                                         La Rioja                                                        Siria

Ambas se presentaron con el asta, la moharra y el pie soporte que fija el Decreto Nº1650/ 2010; una pauta de elemental observancia en el Ceremonial vigente. Ninguna llevó el lazo negro previsto para las enseñas militares y que es usual en el ceremonial de otros estados, por no ser esta la costumbre en Argentina. Durante la formación realizada en el cementerio pudo verse este complemento fúnebre en la “bandera de guerra” y en la del “Ejército de los Andes”, que oficia de divisa particular del Regimiento de Granaderos a Caballo,

Debemos detenernos muy especialmente a considerar las piezas que se dispusieron sobre el féretro, cuando ya este se encontraba en la capilla ardiente. Como expresidente fue natural ver la Bandera nacional extendida en todo su lago, se trató de un ejemplar luctual, el que se caracteriza por llevar el Sol girado y cintillas en cada vértice del paño, lo que permite fijarla a las manijas del cajón para que permanezca firme y no se deslice. En cambio, la enseña provincial se colocó en forma transversal, en el extremo inferior del ataúd, para no ocultar el Sol de la Nacional; carecía de fijación particular.

Disposición de las banderas obre el ataúd

Detalle del lazo que une la bandera luctual con una de las asas del féretro

No ocurrió así en el funeral de de la Rúa donde se empleó una bandera común, por lo que sus vértices debieron anudarse a las asas.

Durante el traslado hasta el cementerio y hasta instantes mismo de su inhumación ambos paños estuvieron fijados mediante un dispositivo de cuerdas blancas entrelazadas, las que luego sirvieron para concretar el descenso de la caja a la tumba. Obviamente que las banderas fueron retiradas antes de esta última operación; y se entregaron a uno de los granaderos de la Guardia.

 Disposición de las cuerdas de fijación y descenso

Hubo un aspecto que rompió el pertinente protocolo, lo que incomodó a algunos puristas y quizás, a cierta parcialidad deportiva. Se trató de un gesto de notoria familiaridad, protagonizado por los nietos del fallecido (Luca y Paolo), que dispusieron sobre las banderas una camiseta del “Club Atlético River Plate”, del que era notorio fanático el expresidente. A lo largo de las exequias la pieza ocupó distintas posiciones y en ocasiones llegó a cubrir buena parte de la enseña riojana, lo que no está bien. En lo particular creo que cabría disculpar este gesto emotivo, aunque en lo formal no sea pertinente; recordemos que no se trataba de un “funeral de Estado”.

Luca Bertoldi acomoda la casaca deportiva ocultando parcialmente las banderas

Ya en el cementerio se vio al más pequeño de los nietos de Menem, que luego de retirarla abrazó la casaca amorosamente.

El pequeño Paolo Bertoldi con la camiseta de River

También fu visible la casaca de la Selección Nacional de futbol que uno de los visitantes entregó a Zulemita luego de darle su pésame, ella misma se ocupó de disponerla sobre el extremo inferior del ataúd; como particularidad la camiseta llevaba una silueta en negro de Diego Maradona. Esta pieza no fue vista cuando se concretó el traslado. 

Zulemita acaba de recibir la camiseta nacional

De esta manera considero cumplido el cometido de reflejar los aspectos más salientes de la ceremonia desde la perspectiva del Ceremonial; por supuesto tan subjetivas apreciaciones quedan abiertas a un respetuoso y profesional del debate.

Nota: para componer este análisis se tomaron fotografías difundidas por el Senado Nacional y los medios: Telam; Clarín e Infobae. Cumplidas gracias. 

 

 

 

 

 

viernes, 12 de febrero de 2021

Vexilografía; ejercicio de aplicación

Argentina - Venecia 

"Bandera de Argentina en el estilo véneto", elaborada por "Kurocchi"

Por Miguel Carrillo Bascary

Una de las ramas de la Vexilología es la Vexilografía que estudia la manera de confeccionar banderas. Dentro de esta última se encuentra a la Vexilografia de rediseño que básicamente consiste en crear una bandera tomando como modelo alguna otra que acredite existencia histórica.

Básicamente implica un ejercicio de aplicación de las habilidades semióticas y de diseño, que cuando se ejercita sobre criterios concretos puede aportar notables productos. Otros podrán decir que su objetivo se limita a una exploración plástica del artista basado en algunos de los elementos que componen los símbolos jurisdiccionales.

En esta entrada me permito reproducir un diseño elaborado por el pseudónimo “Kurocchi”, que dio a conocer hace algunos años en el conocido portal Reedit.

El antecedente directo

Región Véneta

El artista partió de la bandera de la región Véneta (Italia) que, como es evidente se basa en la que otrora identificó a la Serenísima República de Venecia; una de las potencias mediterráneas en la Edad Media.

 Serenísima República de Venecia

Por esto mantiene el rojo y el oro, que nos remiten a los colores de la realeza, y carga el emblema cívico véneto, el “León de San Marcos”, imagen del Cuarto Evangelista, a quien también se le atribuye el Apocalipsis; el discípulo preferido de Jesús, a quien le confió el cuidado de su Madre, la Virgen María. No me extenderé más al respecto, como referencia es suficiente.

El León alado es el principal atributo del conjunto; con su cabeza rodeada de un aura (indicio de la santidad) campea en el blasón, tiene por ambiente unas montañas; el mar y el cielo; su garra derecha sostiene un libro abierto con la leyenda "PAX TIBI MARCE EVANGELISTA MEVS" (La paz esté contigo, Mi evangelista), una directa referencia a la legitimad de Juan en su función de tal. Vistosos ornamentos, al estilo fastuoso de los que se usaban en la antigüedad enmarcan el conjunto. Para realzarlo, el vuelo del paño se presenta cortado en siete lenguas, que al ondear en la brisa potencian la fastuosidad del vexilo.

Tratándose de la bandera que es símbolo de la región en cada una de las lenguas aparece el escudo simplificado de las ciudades capitales en que se divide. Fue adoptada oficialmente en el año 1975 y su reglamentación de concretó en 1998.

El diseño en comentario

Sobre la base del vexilo reseñado el artista desarrolló su obra extrapolando los colores de la Bandera Argentina (el celeste, predominante, y el blanco); el Escudo nacional en monocromo (celeste y blanco); con el Sol y los píleos (“gorros frigios”), replicados en la bordura (guarda perimetral). Se completa con cuatro lenguas en donde se representan símbolos de las unidades políticas del Estado argentino, sus provincias y la ciudad autónoma de Bs. Aires, la capital federal. Cada uno en forma de escudetes, donde la inspiración del autor “tradujo” la morfología de los vexilo y escudos locales, a su libre criterio.

El resultado de este trabajo es la imagen que abre la entrada.

El orden de los escudetes resulta de la designación de cada jurisdicción interna, lo que determina la siguiente secuencia:

Comparación entre la forma en que el artista representó cada unidad, comparando los escudetes con la bandera y el escudo de la jurisdicción:








Balance:

·        El artista simplificó los atributos de origen, en particular destaca prescindió de los brazos/manos humanos, reflejo de los que aparecen en el Escudo nacional.

·         3 diseños se basan netamente en las banderas locales (Bs. Aires; Río Negro y Tucumán)

·         9 emblemas captan los atributos de los escudos locales (Ciudad de Bs. Aires; Chaco; Córdoba; Neuquén; Salta; Santa Cruz; Santa Fe; Santiago y Ta. Fuego.

·         2 presentan solo lejanas referencias a los símbolos locales (Catamarca y San Juan)

Conclusiones

La evaluación del proyecto obviamente que será subjetiva. Habrá  quienes lo apreciarán; a otros les resultará indiferente y algunos les podrá disgustar. En mi juicio el valor de la iniciativa reside en la forma en que el autor sintetizó los símbolos provinciales en los escudetes, así como en la manera con que conceptualizó los principales emblemas argentinos: Bandera; Escudo; colores; Sol y píleo.  

Notas

Para elaborar la lámina comparativa se apeló a modelos de escudos que, en algunos casos contienen variaciones respecto de los que se emplean en forma oficial.

La bandera de Corrientes se representa conforme al diseño que dispone la norma que ordenó su reinstalación; soslayando el modelo de uso fáctico cotidiano, que contiene la leyenda en forma de arco, por sobre el escudo.

Para el lábaro de Mendoza se optó por presentarlo con formato idéntico al resto.

viernes, 5 de febrero de 2021

Arte e Historia en torno a la Bandera Argentina

Las “creaciones de la Bandera” y la ciudad de Rosario

 

Por Miguel Carrillo Bascary

Acorde a su designación de “cuna de la Bandera” la ciudad de Rosario ha sabido concentrar diversas manifestaciones artísticas que representan las circunstancias históricas en que por primera vez ondeó contra los cielos de la Patria naciente. Preparando la conmemoración de un nuevo aniversario, recopilé las principales, que les comparto.

Algunas se nos presentan a nuestros ojos en diversos espacios del ejido urbano, otras nos aguardan en las instituciones. Todas son un demostración de la riqueza expresiva de las diversas vertientes culturales. También agrego otras, elaboradas a partir de la inspiración de artistas rosarinos. Como excepción, sumo una medalla que fue encargada por la Municipalidad de Rosario para recordar un acontecimiento muy especial.

Cada una, cual más, cual menos tiene su propia historia. Hoy los invito a redescubrirlas, quizás se encontrarán con varias sorpresas.

La imagen que abre esta entrada es la placa ejecutada de bronce por Osvaldo Lauersdorf (Rosario, 1895 - ¿?). Fue donada a la ciudad por el Jockey Club de Rosario, del que era socio y se la instaló en el Atrio del Correo Central en 1938. Se la identifica con las palabras de Belgrano, cuando tomó juramento a sus tropas el día 27 de febrero de 1812, que consta en su pie (“… y la América del Sur será el templo de la independencia y de la libertad”). Como curiosidad, representa que la presentación de la Bandera se concretó en el “bajo de los Sauces”, junto al río Paraná, y no en la plaza de armas de la batería “Libertad”, que estaba en lo alto de la barranca.

  

Oleo de Pedro Blanqué (Barcelona?, 1849 – Rosario, 1928), existente en el Museo Histórico Provincial “Dr. Julio Marc” de Rosario, cuyas referencias se copian: Nombre: “Juramento de la Bandera a orillas del Río Paraná”. Fecha de ejecución: 1895.

Acuarela de Guillermo da Re (Milán, 1867 - ¿Italia?), existente en el Museo Histórico Provincial de Rosario “Dr. Julio Marc” de Rosario. Se la denomina “Juramento de la Bandera a orillas del Río Paraná”. Fecha de ejecución: aproximadamente en el año 1900.

Monumento a la Bandera. Conjunto inconcluso ejecutado en mármol de Carrara por Dolores Mora Vega, “Lola Mora” (1866 – Bs. Aires, 1936), por encargo del Gobierno nacional con motivo de celebrarse el centenario de la “Revolución de Mayo”; el contrato se suscribió en 1909 y fue rescindido en 1925. Las piezas talladas en Roma experimentaron una azarosa trayectoria, hasta que en 1997 se instalaron en la fuente del pasaje Juramento, hacia el Oeste del Monumento Nacional a la Bandera. No cuenta con una denominación formal, habitualmente se la designa “Belgrano y la Bandera”.

 

Vitral que corona la cancel del atrio de la iglesia Catedral de Rosario. Fue diseñado por Francisco Stella (Roma, 1862 – Bs. Aires, 1940); lo ejecutó y montó la firma “Vilella y Thomas” de Bs. Aires. Quedó instalado como parte de la remodelación del templo que finalizó en 1927. Como observación, quien aparece izando el paño es un soldado del Regimiento “Patricios”, cuando la tradición informa que le cupo este honor al oidor del Cabildo de Santa Fe, Cosme Maciel.

Oleo de Antonio Berni (Rosario, 1904 – Bs. Aires, 1981), cuyo original podría datarse hacia 1945. Hoy es patrimonio del Instituto Nacional Belgraniano. Fue reproducido en el almanaque 1946, que distribuyó entre sus clientes la empresa “Esso”. Su comitente fue la empresa West Indian Oil. Co. Petrolera Argentina.

Bajo relieve marmóreo, obra de José Fioravanti (Bs. Aires,1896 – Bs. Aires,1977), una obra que podemos conceptuar como conceptual. Se encuentra en uno de los muros laterales del Atrio del Monumento Nacional a la Bandera (Rosario), inaugurado en 1957; se lo denomina: “La creación de la Bandera”. El autor intentó mantener la neutralidad en cuanto a la polémica sobre la composición original de la Enseña patria y por ello la representó sin ningún rasgo.

Acuarela de Víctor Cajani, propiedad del Museo Histórico Provincial de Rosario “Dr. Julio Marc”, titulada “Creación de la bandera argentina”. Por data se consigna, “siglo XX”.

                                                                                                            Detalle                         

Óleo de Enrique Mac Grech (Bs. Aires, 1890 - 1969), existente en el despacho del Intendente de la ciudad de Rosario, no hay referencias sobre la fecha de su elaboración. Erróneamente se representó una versión de la bandera del Ejército de los Andes.

 

Obra de Catalina Brunori de Sutti (Iesi, Italia,1899 – Rosario, 1980), existente en el Colegio de “Nuestra Señora del Huerto” de la congregación de las “Hijas de María Santísima del Huerto”. No consta la fecha de su elaboración.

 

Pocos reparan en esta hermosa placa que contiene una sintética pero muy realista representación del primer izamiento de nuestra Bandera. Fue un homenaje del popular club de futbol Rosario Central, elaborada por el famoso taller “Olinto Gallo” de Rosario, con motivo del “día de la Bandera” de 1957, en que se inauguró el Monumento. Puede verse en el muro de placas conmemorativas sito en el pasaje Juramento.

Reverso de la medalla elaborada por la casa “Gottuzzo y Piana” para celebrar la colocación de la piedra fundamental del monumento nacional a la Bandera. Encargada la Municipalidad de Rosario y de la Comisión popular ad-hoc. Fue distribuida en la oportunidad, 9 de julio de 1898, tal como era costumbre para conmemorar acontecimientos similares. Se ejecutó tanto en metal plateado y como en bronce (diámetros: 46.2 y 75 mm, respectivamente). Ensayador: Orzali. En el anverso se lee: “LA MUNICIPALIDAD DEL ROSARIO/AL GENERAL MANUEL BELGRANO – 1898”. En el reverso, “LA BANDERA ARGENTINA / SU CUNA; EL ROSARIO – 1812”. Este último lema prefigura el que hoy caracteriza a la ciudad, que se institucionalizó a partir de la década de 1990.