viernes, 19 de agosto de 2022

Bandera del pueblo afrochileno

Remembranza africana en los cielos de Chile

Bandera del Pueblo Tribal Afrodescendiente Chileno 

Por Miguel Carrillo Bascary 

En sus premonitorios estudios “El shock del futuro” (1970) y “La tercera ola” (1980) Alvin Toffler anticipó el creciente protagonismo de las minorías en una sociedad ya inmersa en la mítica referencia al siglo XXI. Este fenómeno se expresa en múltiples facetas que se extienden desde las modas en la vestimenta hasta las reivindicaciones políticas, pasando por nuevas tendencias musicales y estéticas, con incidencia también en la productividad económica y en las modalidades habitacionales.

Como perspectiva de abordaje es lógico que me base en los postulados de la Vexilología, disciplina que intento cultivar. En este blog ya referencié de qué manera se manifiestan los pueblos aborígenes de Chile a partir de sus banderas, corresponde hoy analizar el vexilo que representa a los afrodescendientes. 

Como particular elemento de análisis puede tomarse Censo de Población de Chile datado en el año 2017. De esta fuente se conceptúa como “afrodescendientes” a las personas identificadas con las designaciones de: africanos, afros; afros provenientes de distintos países de América Latina (afros chilenos, afroperuanos, afrocolombianos, afroecuatorianos, haitianos y kreols, entre otros) y también a los conceptos de raza negra, así como las designaciones de negros, zambos, mulatos o negritud, en general[1]. 

Dicho censo revela que 9.919 personas se identificaron como afrodescendientes, un 0,06% de la población chilena. Su emplazamiento se centró particularmente en la región de Arica y Parinacota un 46,8%, lo que resulta lógico, toda vez que se reconozca la conformación racial del otrora Virreinato del Perú, así como la Región Metropolitana (un 31,3%), el punto más cosmopolita del país.

Advierte la fuente citada que un 38% de los censados indicó haber nacido en exterior, particularmente ser migrantes de Colombia y Haití, de manera que si se indaga por los afros nacidos en ese país se llega al guarismo de 6.185 chilenos que habitaban por sobre todo en la región norteña. Esta concentración es lógica, si se recuerda que tales extensiones pertenecieron al Perú y que pasaron a Chile una vez finalizada la guerra del salitre.

Como referencia que aporta una perspectiva histórica más amplia, podemos citar que el censo chileno de 1871 indicó que la ciudad de Arica estaba poblada por un 32% de afros y un 26% de mestizos en distintos grados.

Ese protagonismo de las minorías originarias de América, al que se aludió al comienzo de esta nota, también se vio reflejado muy recientemente en las aspiraciones de los afro chilenos, lo que encontró justo eco en el Gobierno trasandino cuando se dictó la Ley Nº21.151[2] del año 2019. De su texto extraigo particularmente:


"Artículo 1.- La presente ley otorga el reconocimiento legal al pueblo tribal afrodescendiente chileno, y a su identidad cultural, idioma, tradición histórica, cultura, instituciones y cosmovisión.


Artículo 2.- Se entiende por afrodescendientes chilenos al grupo humano que, teniendo nacionalidad chilena en conformidad a la Constitución Política de la República, comparte la misma cultura, historia, costumbre, unidos por la conciencia de identidad y discurso antropológico, descendientes de la trata trasatlántica de esclavos africanos traídos al actual territorio nacional entre los siglos XVI y XIX y que se auto identifique como tal.”

En la primera norma se destaca un doble “reconocimiento” protegido por la legalidad, tanto al pueblo en concreto como a su cultura.

En la segunda se concreta una definición igualmente definida por la ley que parte de la conciencia de sus integrantes y que refiere a un factor histórico concreto como lo es la “trata trasatlántica de esclavos africanos” durante los siglos XVI a XIX.

Claro está que este reconocimiento formal es fruto del activismo de una minoría afro que promovió la sensibilización de las autoridades que desembocó en el dictado de la ley, un proceso sobre el que no podemos explayarnos por ser extraño al ángulo de análisis elegido.

En el año 2009 se generó un primer proyecto, pero no alcanzó el consenso necesario y fue archivado al año siguiente. En el segundo intento, ocurrido en abril del 2016, se replanteó la iniciativa, que luego de tres años de trámite se convirtió en la Ley Nº21.151 en marzo de 2019[3]. Reconoce entre sus fundamentos al Convenio Nº169 O.I.T.[4] aprobado por Chile previamente; a la conceptualización emanada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a  la decisión de la Asamblea General de Naciones Unidas que proclamó al decenio 2015-2024 como el "Decenio Internacional para los Afrodescendientes" donde se reconoce la necesidad de que este grupo disfrute plenamente los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos. 

Fue precisamente en el 2019 cuando Chile se vio conmocionada por intensas protestas sociales que derivaron en la convocatoria de una reforma constitucional. Otras minorías obtuvieron escaños en la convención, como forma de habilitar que el texto a firmarse considerara sus necesidades y perspectivas. Injustamente, no fue el caso del pueblo afro, aunque una de sus miembros, Carolina Videla Osorio, una activa dirigente afiliada al partido Comunista, obtuvo los votos necesarios para participar llevando a los debates la voz de los afros.

Con dicho entorno esta minoría afro confirmó su presencia en la realidad de Chile adoptando una bandera que la identifica.

Giovanni Gutiérrez Vasallo[5], artista plástico autodidacta, es el creador intelectual del símbolo. Explicando su motivación manifestó[6]:


“Nuestro pueblo carecía de un símbolo de lucha e identificación, un símbolo de representación nacional e internacional como Pueblo Tribal Afrodescendiente. Este símbolo, la bandera del pueblo Tribal Afrodescendiente Chileno, hoy se convierte en su representación propia de forma. Será un golpe de fuerza a la conciencia un tanto herida del afrodescendiente, un símbolo que lo identifique y conecte con sus raíces más profundas”.

La bandera fue presentada públicamente el 4 de julio de 2021 a través del Facebook del Pueblo Tribal Afrodescendiente, poco después fue oficialmente reconocida por el gobernador de la región de Arica y Parinacota y se izó por primera vez en la sede de la Municipalidad de Arica, el 29 de julio de 2021. 

Descripción

En realidad, la bandera de que se trata es un diseño transitoriamente interminado, abierto a la reflexión y a los aportes derivados de la toma de conciencia del pueblo afro chileno sobre su identidad. Efectivamente, en el círculo pleno, vacío, que carga en el centro oportunamente se colocará el o los emblemas que definan a la etnia.

A su vez, la figura está encerrada por anillos concéntricos de igual ancho, en colores, negro, rojo y amarillo, desde la periferia hacia el centro, seguido de otro perímetro en verde de un ancho equivalente a los anteriores, que contiene la leyenda “PUEBLO TRIBAL AFRODESCENDIENTE CHILENO” en el cenit y sobre su base, en letras más pequeñas se lee “LEY 21.151”

Su paño se divide en siete franjas horizontales: negra, roja, amarilla, verde, amarilla, roja y negra; la central posee un ancho equivalente a las tres que definen la figura.

La serie de los tres primeros colores, sobre el lado superior de la bandera expresan al “continente ancestral” y reconocen como fuente a los panafricanos, ya que figuran en la mayoría de las enseñas de los estados de este continente. Las referencias aportadas por los afro chilenos indican que el negro representa las personas de este color de origen africano, el rojo a la sangre de los “muertos por causa de la esclavitud, la colonización y las guerras por la independencia”. Mientras que el amarillo expresa “la riqueza mineral de África”, en tanto que el verde simboliza “los bosques y la riqueza natural” de ese continente.

Las tres franjas inferiores tienen una correspondencia regional, ya que remiten a la “cultura y cosmovisión afro ariqueña y afro chilena”, el negro representa la aceituna de Azapa, el rojo a la “sangre derramada por cadenas, látigos y heridas de abusos”. El amarillo alude “al Sol, símbolo de energía vital”. El verde “representa a los valles de Azapa y Lluta y a todos los valles a lo largo de Chile donde se asentaron los afro chilenos”, así como a las “Cruces de Mayo”.

La “aceituna de Azapa” es la principal producción agrícola propia del valle de igual nombre, en cercanías de la ciudad de Arica, fue introducida en el siglo XVI. El fruto constituye una impronta cultural de fundamental importancia para los pobladores de la región. Por su parte, en el valle de Lluta la principal producción es el aceite de jojoba.

La referencia a las “cruces de mayo” aluden a un rito de religiosidad popular muy afianzado en la región Norte de Chile, donde se radica la mayor parte del pueblo afro. La liturgia remite a la conmemoración del “día de la Cruz”, devoción extendida en algunas comarcas de España y de América, que en Chile se celebra cada 2 de mayo en recuerdo del descubrimiento de los restos de la Santa Cruz por parte de Santa Elena de Constantinopla, madre del emperador romano Constantino, un hecho que habría ocurrido en el año 326. 

Evaluación vexilológica. Coherente y llamativa elección de colores. original forma de diferir el emblema central que se colocará, es de esperar que no haya mayores demoras para que la enseña no se difunda con esta falta de definición. Es inadecuado incorporar leyendas, que no se ven cuando la bandera está izada.

En definitiva, el diseño la bandera del pueblo afro chileno plantea un carácter muy particular ya que implica la posibilidad de “completarlo” acorde a la evolución de los procesos históricos. Algo similar ocurrió con las Provincias Unidas de Sudamérica, cuando después de ser declarada su independencia y definirse su bandera, se difirió colocarle aquella carga que resultara de la forma de gobierno que adoptaría la nueva nación.



Notas y referencias

[1] IRAGUEN, Magdalena. Medición de Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en el Censo de Población y Vivienda 2017. Instituto Nacional de Estadísticas de Chile: https://www.cepal.org/sites/default/files/presentations/03_magdalena_iraguen_ine_chile.pdf

[3] Su texto completo en: http://extwprlegs1.fao.org/docs/pdf/chi205601.pdf Las referencias sobre el proceso que llevó a su aprobación pueden verse en: https://www.bcn.cl/historiadelaley/nc/historia-de-la-ley/7654. Es de particular interés las constancias de: https://www.bcn.cl/historiadelaley/nc/historia-de-la-ley/7654

[4] Aprobado en el marco de las Naciones Unidas, Organización Internacional del Trabajo, que trata de los “Pueblos Indígenas y Tribales” (1989). Su texto en: https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---americas/---ro-lima/documents/publication/wcms_345065.pdf

miércoles, 17 de agosto de 2022

Particular homenaje al Libertador San Martín

De la niñez a su madurez


Hoy, 17 de agosto, toda América y aún el mundo libre rinde homenaje al Libertador de América, el General Don José de San Martín, sirva esta breve nota de humilde adhesión.

Ya tuve el gusto de referirme a la excepcional obra de Ramiro Ghigliazza (http://banderasargentinas.blogspot.com/2021/08/ramiro-ghigliazza.html), “el artista que da vida a los próceres”. 

En esta oportunidad, les comparto esta serie de imágenes que muestran su desarrollo vital, desde 1781 en su infancia hasta la ancianidad, en donde se le tomó un daguerrotipo que sirvió de base para desarrollar el estudio. Se trata de una muestra que Ghigliazza está presentando con señalado éxito según el calendario que seguidamente reproduzco. Su sola consideración exime de mayores comentarios.

Un reportaje al artista que le hizo el Canal Todo Noticias puede verse desde: https://www.instagram.com/p/ChUhVzzAFJQ

M.C.B.

martes, 16 de agosto de 2022

Vexilología ¿Qué es y cómo se estudia?

Respuestas y otras consideraciones 

Bandera de la Federación Internacional de Asociaciones 
Vexilológicas en una alegoría de la disciplina

Por Miguel Carrillo Bascary


Algunos colegas ceremonialistas e historiadores o simples curiosos me preguntan reiteradamente: ¿Qué es con precisión la Vexilología? ¿Qué lugar ocupa en el mondo del saber? ¿A qué se debe un nombre que suena tan exótico? ¿Qué hace un vexilólogo? y, sobre todo, ¿Dónde se puede estudiar?

Introducción

La Vexilología, esto es la disciplina que estudia los vexilos[1], se sistematizó en tiempos relativamente recientes a partir de que el creador del término, el doctor Whitney Smith[2], lo utilizó por primera vez en un artículos sobre las banderas de Medio Oriente que publicó en la revista “The Arab World”, de 1958[3]. Poco más tarde, desde 1961, inició la publicación del “The Flag Bulletin” junto a su colega en la cátedra, Gerhard Grahl. Esto no implica olvidar a los pioneros, con los que podríamos remontarnos hasta finales del siglo XVIII.

La Fédération Internationale des Associations Vexillologiques (FIAV) se constituyó el 3 de septiembre de 1967, en el "II Congreso Internacional de Vexilología", (Rüschlikon, Suiza)[4] y quedó formalizada el 7 de septiembre de 1969, durante el "Tercer Congreso”, realizado en Boston (Massachusetts)[5].


Para los no iniciados conviene apuntar que los vexilos eran distintivos que identificaba a unidades militares de la antigua Roma, constituían un textil que se mostraban pendientes desde su lado superior y que transportaban por medio de una lanza. Esta forma recordaba a las velas que usaban las galeras que navegaban el Mediterráneo que a su vez solían llevar diversos emblemas pintados. En consecuencia, queda expresada la relación entre los usos navales y militares que originalmente tuvieron los vexilos textiles como elementos de representación de identidad y de posición.

Un vexiliario (portador del vexilo) y un vexilo pintado en un muro

De esta manera Smith y un par de decenas de sus colegas echaron las bases de la disciplina que se basa en el método histórico con implicancias sociológicas, artísticas y psicológicas, que se ubica en el marco de la Semiótica. Se difundió por el mundo a través de sucesivos congresos internacionales junto con numerosas publicaciones impresas y virtuales.

Por convencionalismo las diversas ciencias se nominan en latín, adicionándole la referencia al término “logía” (de logo, conocimiento en griego), Smith aplicó el criterio basándose en aquellas antiguas divisas del pretérito romano. Así fue aceptado por la comunidad de sus cultores y lentamente se difundió en las esferas del saber.

El neologismo fue admitido formalmente por la Real Academia Española, que lo incorporó en la vigésimo primera edición de su Diccionario en 1985, lo hizo en los siguientes términos:


“Del lat. vexillum 'estandarte' y logía. Disciplina que estudia las banderas, pendones y estandartes”.


A esta altura del desarrollo estimo que lo más propio es preguntar a la FIAV quien nos dice que la Vexilología es el “estudio, historia, simbolismo y uso de las banderas, por extensión todo interés por las banderas en general”.

Como corolario, a quienes hacen Vexilología se los llama “vexilólogos” pero como la palabreja suena “difícil”, al menos en español, algunos sugieren reemplazarla por “banderólogo” o “banderista”. En lo personal entiendo que estas designaciones podrían ser más populares en el ámbito de habla hispana, pero carecería de la implicancia universalista que deriva de usar la raíz clásica.

Hoy podemos decir que la Vexilología posee autonomía de objeto y método. También expresa una viva autonomía institucional, ya que existen numerosas entidades que la tratan. En cambio, su autonomía académica no está definida. No existen referencias de que alguna universidad del mundo otorgue el título académico específico de licenciado o master en Vexilología. No obstante, algunas universidades y academias han expedido el título de doctor a varias personas que aprobaron sus tesis sobre cultura y filosofía usando banderas, escudos u otros símbolos como el motivo principal de sus estudios.


Es cierto que en algunas de las instituciones de altos estudios donde se desarrollan licenciaturas en Ceremonial, mencionan en sus diplomas a la Vexilología, pero en forma incidental. A poco que se analicen sus currículas se verá la mínima carga horaria que se le asigna y que sus contenidos apenas incluyen lo más básico del mundo de las banderas. Generalmente se aborda una breve referencia al origen de los vexilos, sus formas, algunas simplezas sobre el significado de los colores, las reglas más comunes de precedencia protocolar y las pautas universales para diseñar banderas. Esto sorprende la buena fe de quienes esperaban capacitarse en Vexilología. Otro despropósito difundido es que algunos cursos referidos a la Heráldica también pretenden incluir a la Vexilología, sus principios de análisis de la realidad, diseño y funcionalidad son obviamente diferentes.

Por lo tanto, por ahora es anticipado afirmar que la Vexilología sea una ciencia, de manera que es preferible caracterizarla como una disciplina académica.

El análisis de las trayectorias de los principales cultores de la Vexilología revela que desarrollaron su experticia en forma empírica a partir de su previa formación universitaria en alguna de las ciencias tradicionales. Esta característica, lejos de constituir un desorden hace que la Vexilología presente una riqueza conceptual muy significativa, ya que sus exponentes concurren desde muy distintos ángulos aportando sus diferentes visiones, intereses y capacidades.

Otro aspecto interesante vinculado a la esencia de la Vexilología lo señaló en el año 2004 el erudito Marcus Schmöger, quien apuntó que, “como vexilólogos pensamos que las banderas son muy importantes. La mayoría de las otras personas no lo creen así”. Más aún, considero que banalizan la experticia en la materia. No escapan de esto los heraldistas, quienes minimizan a la Vexilología, desde su perspectiva exclusivista que los lleva a prioriza los escudos de armas y sus códigos por sobre los vexilos, aunque cabe disimular el yerro, atento a que su disciplina cuenta con un desarrollo milenario. También muchos ceremonialistas colocan a su especialidad por sobre los vexilos ya que consideran que son meros elementos de sus dispositivos fácticos, sin advertir de que carecen de adecuada soltura para abordar los múltiples y específicos contenidos de la Vexilología. Más aún los hay que también se presentan como vexilólogos, cuando su experticia suele limitarse a poco más que las precedencias.

En cuanto la Vexilología, se inscribe en el ámbito de las Ciencias de la Comunicación de donde surge otra desviación respecto de su funcionalidad, el común no llega a advertir la profundidad de la temática y suele entender que cualquier disciplina vinculada a lo comunicacional puede cubrir sus requerimientos. Claro está que todo vexilólogo necesita manejar conceptos y técnicas relativas al Diseño, (particularmente si se dedica a la especialidad de la Vexilografía, esto es la composición de banderas), pero no cabe confundir una cosa con otra.

Lo expuesto se manifiesta en los típicos concursos para diseñar banderas a los que recurren entidades subnacionales, ciudades y pueblos, donde las autoridades convocantes suelen soslayar a los vexilólogos de los jurados que evaluarán las iniciativas. En lo personal creo que no tienen ni idea de la existencia de la disciplina. Es así que convocan a: heraldistas, artistas plásticos, diseñadores de publicidad, profesores de dibujo, arquitectos, directores de museos, historiadores. Hay casos donde se busca revestir al proceso de selección del prestigio que otorgan las universidades, por lo que suman a representantes institucionales de alguna, sin considerar que su formación radica en ciencias tan alejadas de la Vexilología como la Física o las Ciencias de la Administración. Es una realidad también que en dichos jurados predominan los funcionarios políticos.

Concretando

  • La Vexilología es la disciplina que estudia los vexilos (banderas, estandartes, y todas aquellas piezas que compartan su naturaleza).
  • Su denominación se justifica en la tradición de definirla utilizando la base léxica que aportan las lenguas clásicas.
  • La Vexilología posee un alto grado de autonomía, pero carece de la académica, de manera que, por el momento, los interesados no cuentan con la posibilidad de alcanzar un título de grado en la materia. Al respecto corresponde advertir de la escasa seriedad de ciertos cursos susceptibles de atraer incautos.
  • Los cultores de la disciplina son los vexilólogos, cuya formación actual es empírica, aunque su experticia y sus métodos se fundan en los implicados en títulos universitarios que han obtenido en las ciencias tradicionales. Los especialistas de alta experticia son unos cientos en todo el mundo, aunque se advierte un número crecientes de aficionados y hasta de aquellos dedicados al coleccionismo de banderas.
  • El cometido de los vexilólogos, además de concretar un obvio estudio de los vexilos por íntima satisfacción, implica canalizar la experticia alcanzada en una dimensión social, para ello es imprescindible divulgar los resultados de sus estudios, participar en jornadas y foros, plantear problemáticas, procurar la investigación y sistematización de los contenidos propios, presentar ponencias y publicar ensayos, tanto en ámbitos dedicados a la disciplina como en otros campos del conocimiento en donde fuera pertinente. Con estos fines se utilizarán todas las oportunidades presenciales que ofrezca la realidad y los que brinden las redes sociales en toda su dimensión. Otro campo de aplicación radica en contribuir a la adopción de diseños de banderas acordes a los cánones de la disciplina y desarrollar los aspectos del Ceremonial vinculados con la misma.
  • Su método de abordaje es particularmente el histórico, por lo que recomiendo que el interesado, al par que estudia los vexilos, encare su formación personal en el marco de alguna ciencia social.
  • El interés por la Vexilología va en sensible aumento, existen asociaciones dedicadas a su estudio extendidas a todo el mundo.

Notas:

[1] Sobre vexilos y banderas ver: CARRILLO BASCARY, Miguel. Banderas, estandartes y pendones, todos son  vexilos  en http://banderasargentinas.blogspot.com/2017/11/banderas-estandartes-pendones-todos.html

[2] Mayores referencias en: CARRILLO BASCARY, M. Whitney  Smith, padre de la Vexilología http://banderasargentinas.blogspot.com/2017/11/whitneysmith-padre-de-la-vexilologia.html

[3] CARRILLO BASCARY, M. En el alba de la Vexilología: W. Smith. http://banderasargentinas.blogspot.com/2017/11/banderas-del-mundo-arabe-por.html

[5] Constitución de la FIAV. https://fiav.org/constitution

lunes, 15 de agosto de 2022

1830 - Una antigua descripción de la wiphala

Valioso y objetivo testimonio 

d'Orbigny y la portada de su obra reimpresa en 2002

Por Miguel Carrillo Bascary 

Este emblema de la cultura aymara con forma de bandera es de discutida antigüedad. Para algunos se remonta a tiempos prehispánicos, otros pretenden que fue símbolo del Tiwantinsuyo, el imperio de los Incas, otros más la conceptúan de diversas maneras, entre ellas la de representar al enorme universo de las culturas americanas en conjunto y, hasta para algunos, es una suerte de diseño esotérico propio de la new age.

En esta oportunidad no suscribiré ninguna de estas versiones, simplemente me limitaré a ofrecer una antigua descripción que realizó un observador calificado, el científico y viajero francés Alcide d’Orbigny que nos relata lo que observó en la ciudad de La Paz, Bolivia, el 29 de junio de 1830, durante la festividad religiosa del apóstol San Pedro, primer papa de la Cristiandad. El contexto de la obra del sabio nos resulta un testimonio absolutamente imparcial ante los cuestionamientos que hoy rodean a la wiphala, por lo que resulta doblemente valioso, por su descriptor y por la antigüedad del relato.


Alcide Charles Victor Marie Dessalines d’Orbigny nació en Francia el 6 de septiembre de 1802. Estudió en el Museo Nacional de Historia Natural de París, sus cualidades como dibujante le facilitaron el ingreso al mismo como personal estable. Con solo 23 años fue enviado a un viaje que lo llevaría a la América del Sur y que se extendió entre 1826 y 1834. Fueron ocho años de fructíferas investigaciones que apuntaló con su formación previa, talento para el dibujo y la cartografía, a partir de un notable poder de observación y una gran capacidad descriptiva. Tras su regreso debió aplicarse a ordenar sus colecciones, mapas y memorias que presentó en una monumental obra que abarcó nueve volúmenes publicados entre 1839 y 1847, recién en 1945 se tradujeron al español. En 1843, fue electo como presidente de la Sociedad Geológica de Francia y en su época fue una autoridad reconocida en taxonomía zoológica, paleontología y experto en moluscos (Malacología). Charles Darwin calificó su trabajo como “uno de los hitos de la ciencia del siglo XIX". Falleció el 30 de junio de 1857.

Intinerario de d’Orbigny

Relato de d’Orbigny

Se trata a sus memorias del 29 de junio de 1830, durante su estadía en la ciudad de La Paz:

“(…) nada fue comparable a lo que vi el 29, en la fiesta de San Pedro, que tuvo lugar en el arrabal habitado sólo por los indios. Además de los disfraces burlescos, había muchos que reproducían los recuerdos a ellos caros y se hacían con las ropas transmitidas, sin duda, de padres a hijos, desde los Incas (...) Un gran círculo de indígenas atrajo mi atención. En medio se destacaba un descendiente de los Incas, o, por lo menos, uno de los grandes curacas (caciques) de los alrededores. Llevaba un manto de terciopelo negro y encima una cota de malla de tela negra, donde brillaba, en el pecho, un gran sol de oro; sobre las espaldas y sobre las rodillas se veía una figura humana también de oro. Su cabeza estaba adornada de una diadema de oro, donde brillaban hermosas plumas y un pájaro colgando, con las alas abiertas, como tratando de picotear la cabeza antes de volar. Ese personaje tenía en la mano una varilla muy larga coronada de flores de plata. Otros dos personajes, revestidos de la misma manera, pero algo menos lujosa, le mostraban la mayor diferencia. Había, además, como acompañamiento, tres pajes engalanados con un gran tahalí colgado del cuello, y dos portaestandartes llevando una bandera a cuadros blancos, amarillos, rojos, azules y verdes. A mi llegada, los indios, respetuosamente agrupados alrededor de esos personajes, les ofrecían oficiosamente de beber, lo que hicieron múltiples veces. Los seguí después hacia los alares de las esquinas de la plaza, frente a los cuales los tres Incas bajaron sus varillas y se inclinaron, mientras los portaestandartes agitaban, en todo sentido, sus banderas, en señal de saludo. Esas vestimentas, esas ceremonias, me parecía que evocaban antiguos recuerdos históricos todavía caros al pueblo esclavizado, y me detuve en ellas con placer; pero me resultaba penoso observar, al mismo tiempo, el chocante contraste de las risas de desprecio de algunos de los asistentes españoles”.


Notas: lo transcripto fue tomado de las páginas 1099/1101 de la obra de Alcide D'ORBIGNY, Viaje a la América Meridional. Título del original francés: Voyage dans l'Amérique Méridíonale. Primera edición: Editorial Futuro. Bs. Aires. 1945. Versión directa de: Alfredo Cepeda, revisada para la presente edición por Edgardo Rivera Martínez y Anne-Marie Brougere. Segunda edición, agosto de 2002. Publicado bajo el auspicio de la Embajada de Francia en Bolivia, el Instituto de Investigación para el Desarrollo y Total-Fina-Elf. Copyright: Instituto Francés de Estudios Andinos. Plural Editores. 2002. Tomo 1: ISBN 99905-64-49-3 I. Impreso en Bolivia. Enlace: https://horizon.documentation.ird.fr/exl-doc/pleins_textes/divers20-06/010034075.pdf

Grabado con el que d'Orbigny ilustró la danza aymara

Análisis crítico del relato

Lo primero a destacar es la data de la fuente, 1830, lo que pone al relato del sabio francés a salvo de toda intencionalidad interpretativa.

Lo segundo, es el entorno festivo-evocativo en que se utiliza el emblema, referenciado con un pasado que se sincretiza en oportunidad de la memoria al Santo y que se sumerge hasta el pasado prehispánico.

Es cierto que la descripción de la bandera, “a cuadros blancos, amarillos, rojos, azules y verdes “,·omite el violeta y el naranja que se ven en la versión más compleja que la wiphala de uso actual, pero esta falta en nada invalida el testimonio.

Si se considera que d’Orbigny señala cinco colores no resulta factible reproducir el hipotético diseño ya que por ser un número impar no puede representarse en segmentos cuadrados:

De todas maneras, la composición hipotética presentada, preparada en base al aspecto con que hoy se expresa la wiphala no es una pauta decisiva ya que hay imágenes anteriores que muestran diseños muy diversos, como lo evidencian algunos keros datados en el siglo XVII:

 

Hay que convenir que la descripción de d’Orbigny evidencia una compleja combinación cromática y que su flamear en manos de los “dos portaestandartes” pudo incidir en la apreciación del observador.

Otra nota es que éste informa sobre el uso de dos ejemplares, lo que en la práctica no tendría más explicación que resaltar el carácter complementario y ceremonial del símbolo con respecto al protagonista central, el curaca de manto de terciopelo negro “con un sol de oro sobre su pecho”. O sea que, las banderas se utilizan para resaltar al personaje, ellas no son centro del ritual.

Subjetivamente destaca la crítica que hace d’Orbigny a la actitud despectiva “de los asistentes españoles” que revela el etnocentrismo de tales espectadores. 

 

En suma, esta antigua descripción constituye una valiosa referencia para el análisis vexilológico del emblema y ratifica la persistencia de las imágenes plasmadas doscientos años antes en los keros referenciados.

domingo, 14 de agosto de 2022

El caso del “escolta de bandera triste y vencido”

 Cuando lo que falla es la actitud

 

Durante un acto escolar en la provincia de Misiones[1] 

Siempre se ha destacado que los abanderados y escoltas tienen derecho a una adecuada capacitación para cumplir sus funciones en representación de su escuela y de todo el pueblo argentino.

La misma debe permitirles asumir su rol como el verdadero honor que es. 

Además de lo conceptual han de ser instruidos en el correcto y respetuoso manejo del paño y en las habilidades necesarias para el desfile pero, también, en la necesidad de evidenciar un adecuada actitud corporal. 

Pareciera que en el caso presente algo falló. Lamentablemente.

M.C.B.

[1] Agradecemos al Profesor Juan Marcos de Campo la fotografía del caso.