viernes, 28 de noviembre de 2025

Libros de regalo sobre Manuel Belgrano

Obras para conocer mejor al General Belgrano

Muchas veces me preguntan sobre algun libro que permita conocer al prócer argentino Manuel Belgrano en las muy diferentes facetas que lo posicionan como un verdadero estadista. No solo son argentinos.

En los últimos meses esta demanda se viene reiterando, por lo que considero oportuno dar a conocer una obra que, si bien fue publicada en el año 2024, no ha tenido la difusión que a mi entender merece.

Se trata de “Manuel Belgrano, vigencia de un hombre ilustrado y revolucionario” escrito por la Dra. Norma Noemí Ledesma, publicado por el Instituto Nacional Belgraniano, lo que me releva de abundar sobre su solidez académica.

Lo hago a a manera de un regalo para los fieles lectores de este Blog, ya que desde la realidad virtual podrán bajar este ensayo a sus notebooks, celulares y computadoras personales, para deleitarse con su documentada lectura, en estos tiempos donde la finalización de muchas actividades dejan espacio libre para una serena lectura. Este aporte es totalmente gratuito, no hace falta inscribirse en ninguna base de datos ni se expondrán a recibir publicidades.

Lo propio ocurre con otro material de la misma autora, el fascículo “Manuel Belgrano. Prócer de la Independencia Americana”,  que en 42 fojas profusamente ilustradas, desarrolla un panorama esquemático de la vida del prócer.

Del prólogo

Concretó la presentación de la obra el general de brigada VGM Don Carlos Marturet, Secretario del Instituto Nacional Belgraniano, lo que de por sí es todo un respaldo. Del mismo extractamos los siguientes párrafos:

El general Manuel Belgrano es un Prócer que va más allá del lugar que parece que la historia le ha asignado: ser el creador de la Escarapela y Bandera Nacionales. Este libro cumple este propósito. Es una obra indispensable para conocer la memorable vida y obra de uno de los Padres Fundadores de la Independencia Argentina. El rigor metodológico e histórico, el lenguaje natural, el carácter ameno y la sintaxis breve, aplicada a este libro permite que su lectura sea ágil y atrayente. Bajo su exquisita pluma discurren catorce capítulos, algunos muy poco conocidos, donde se narran, prioritariamente, hechos de su vida pública, en el Consulado de Buenos Aires, en su rol como estadista y pensador revolucionario, y como General en Jefe de los primeros Ejércitos Patrios.

El capítulo primero: "Don Domingo Belgrano Pérez: Un fuerte comerciante rioplatense[1]", nos presenta el inicio del linaje Belgrano en el Río de la Plata. En los siguientes capítulos, apreciamos la acción prerrevolucionaria de "Belgrano a través de su preclara labor en el Real Consulado de Buenos Aires". Ellos son: "Belgrano y el reconocimiento del territorio bonaerense, pampeano y patagónico"; "Belgrano y sus propuestas acerca de la implementación de una política agraria"; "Belgrano como precursor de la defensa del medio ambiente y de las especies animales y vegetales"; "Belgrano y la importancia del comercio interior (El modelo de China)"; "Belgrano. La educación y el mundo del trabajo: los “aprendizasgos”; "Belgrano promotor del rol social de la mujer"; "Belgrano y su interés por la salud pública"; "Belgrano y los Pueblos Originarios" y "Del Belgrano reformista ilustrado al revolucionario".

En los últimos capítulos, reconocemos al "Belgrano militar y estadista, en su decidida acción política y militar en pos de la Independencia"; "Belgrano. De la Expedición Auxiliadora al Paraguay y a la Expedición Auxiliadora al Alto Perú. (1810-1813)"; "Belgrano y la traducción del “Discurso de Despedida de George Washington al Pueblo de los Estados Unidos”; "Belgrano. Su participación en el proceso político-militar (1814-1820)"; "Algunos de sus aportes al Plan Continental; y por fin: "Belgrano y Güemes". En síntesis, leer esta obra en una excelente oportunidad para rendir homenaje a este, nuestro Prócer, porque al general Manual Belgrano hay que conocerlo, leerlo, estudiarlo e imitarlo. Este debe ser el compromiso que le debemos como argentinos a su legado”.

Sobre Norma N. Ledesma

Es doctora en Historia por la Facultad de Historia, Geografía y Turismo de la Universidad del Salvador (Bs. Aires). Ejerció la docencia en cátedras de Historia Argentina de esa Facultad.

Investiga sobre el prócer desde 1999, lo que le valió ser incorporada oportunamente como miembro de número del Instituto Nacional Belgraniano, disuelto en mayo del 2025 y actualmente reviste la misma condición en la entidad que lo sucedió, el Instituto Belgraniano de la República Argentina.

Integró el equipo de investigación que publicó la “Colección de Documentos para la Historia del General Don Manuel Belgrano”, (del tomo III, volumen 2, al tomo VIII). Autora de la obra institucional del fascículo “Manuel Belgrano. Prócer de la Independencia Americana”. Escribió diversos artículos publicados en obras del Instituto Nacional Belgraniano. Destaca también su colaboración con la Dra. Cristina Minutolo de Orsi, en cuatro tomos de la “Historia de Tarija (Corpus Documental)” y en “Ponchos de las tierras del Plata”, escrito por su colega Ruth Corcuera.

Link de acceso al ensayo: https://inbelgraniano.cultura.gob.ar/media/uploads/site-40/multimedia/manuel_belgrano_vigencia_de_un_hombre_ilustrado_y_revolucionario_-_norma_noemi_ledesma.pdf

Link de acceso al fascículo: https://ar.ternium.com/media/h0gby0wp/3186_fasc%C3%ADculo_hv_manuelbelgrano_-5.pdf



[1] Este capítulo ya fue transcripto en este Blog a manera de adelanto: https://banderasargentinas.blogspot.com/2025/10/don-domingo-belgrano-perez.html

jueves, 27 de noviembre de 2025

Vexilonomia: precisiones terminológicas

Nociones para investigadores y curiosos

Por Miguel Carrillo Bascary

La Vexilonomia es la parte de la Vexilología y que tiene como objeto de conocimiento las diferentes normas que se refieren a las banderas, tanto se la definición de su diseño como símbolos o los diversos aspectos de su Ceremonial.

A quienes se adentran en su ámbito y no tienen mayores conocimientos jurídicos les resultará útil conocer algunos aspectos que les permitirán identificar correctamente las normas que analizan y determinar otros factores de interés, lo que ayudará particularmente para su correcta cita y búsqueda.

Aunque parezca un tecnicismo excesivo, quien hace Vexilonomia necesita operar con la información que hoy reseño para alcanzar el nivel que demanda su nivel de profesionalismo. En principio, puede parecer complejo, pero es bastante simple, como veremos.

Hipótesis de trabajo

Analizaré cada tipo de norma y seguidamente explicaré cuales son los términos que las definen, para seguidamente explicarlos. La habilidad que se adquiera permitirá citarlas correctamente.

Obviamente desarrollaré el tema desde la óptica del Derecho Argentino y prescindiré de muchos detalles para no complejizar el análisis. Con el mismo propósito se sabrá disculpar ciertas tautologías.

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Leyes: Son normas que emite el Congreso Nacional, las legislaturas provinciales o la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Bs. Aires. Solo tienen parte dispositiva (articulado), que es donde están descriptas los principios y las conductas a cumplir u omitir. Las leyes son fuentes de Derecho de alta consideración, solo las superan en jerarquía las constituciones y tratados internacionales, aunque estos instrumentos solo por excepción contienen normas sobre Vexilología[1]. Su vigencia resulta del ente que las dicta.

Decretos: Son normas emanadas de los Poderes Ejecutivos (el Presidente de la Nación, los gobernadores de provincias, el Jefe de Gobierno de la C.A.B.A. o los intendentes. Cada decreto tiene tres partes esenciales: 1) sus antecedentes materiales, directos, a los que se llaman “vistos”; 2) la fundamentación (designados como “considerandos”) y 3) la parte dispositiva (el “articulado” que es la norma propiamente dicha). Su vigencia está determinada por la competencia del ente que las dicta.

Resoluciones: Son normas emanadas de los ministerios y secretarias[2], tanto de orden nacional como del provincial, de la C.A.B.A. o del municipal/comunal. Tienen la misma estructura formal que los decretos. Obviamente son de una jerarquía inferior. Su vigencia está determinada por la competencia del ente que las dicta.

Ordenanzas: Son normas emanadas de los Concejos Municipales, a los que en algunas provincias se denomina como Deliberantes. Poseen fundamentación y articulado.  Su vigencia se limita al ámbito de la ciudad (ejido).

Anexos: En ocasiones las normas previamente citadas tienen uno o más anexos que, en materia de Vexilología, suelen contener croquis, imágenes, diagramas, tablas técnicas o escalas colorimétricas. Ej.: las Normas IRAM del Decreto Nº1.650/ 2010 o la Ley Nº27.134[3]. Esta disociación se justifica cuando se requiere particularizar algún aspecto de la norma.

Elaboración y fechado

Cuando un órgano colegiado (el Congreso, una Legislatura o los concejos municipales/deliberantes) votan favorablemente un proyecto de ley[4] o de ordenanza, según sea el caso, se dice que “sancionan” la ley u ordenanza. El día en que esto ocurre fija la “fecha de sanción”, también puede decirse que entonces ocurre la “aprobación”, la que aparece al final del documento, poco antes de las firmas que lo cierran.

La ley u ordenanza sancionada no comienza a regir inmediatamente, pasa luego al respectivo Ejecutivo, si este a su vez la aprueba, se dirá que las “promulga”, con lo que comenzarán a ser obligatorias para la población una vez que se cumpla el requisito que sigue. En un sentido más amplio también se puede decir que los Ejecutivos las “aprueban”, pero técnicamente se usa el término “promulgación”, que se concreta con forma de decreto, de manera que el día en que el ejecutivo firma este instrumento[5] define que es la “fecha de promulgación”.

También a los ejecutivos les corresponde la publicación de la ley u ordenanza en el órgano pertinente (suelen llevar el nombre de “Boletín Oficial[6]” o uno similar), cuando esto ocurra quedará definida la “fecha de publicación”. Mediante este procedimiento la norma se hace conocida por la población que tendrá la obligación de respetarla. En ocasiones la norma puede establecer que comenzará a regir en una fecha posterior a la publicación[7].

Los decretos y resoluciones tienen “fecha de dictado o emisión”, que es el día en que el funcionario los firma. Aparece en el encabezamiento, a continuación de la ciudad en que se data el documento. Los decretos y resoluciones también se publican en el órgano oficial, con lo que en principio desde entonces deberán ser acatados por la población. Con esto tendrán “fecha de publicación”.

Numerado, reglas prácticas

Las leyes y ordenanzas llevan numeración correlativa, pero a los decretos y resoluciones se les agrega el año de dictado, ya que cada 1º de enero recomienza la serie. Ej.: si el decreto numerado como “2.345” se firmó el 24 de septiembre del año 2025, se expresará “Decreto Nro. 2.345/ 2025” o bien, “Nro. 2.345/ 25”.

Según los usos jurídicos, cuando se cita una norma se consigna su número precedido de la abreviatura de la palabra “número” (hay varias formas de hacerlo) acompañado de su fecha de sanción. Si no se quiere distraer al lector, puede incluirse una nota al pie de página o al final del texto, si no es muy extenso, y en la misma se coloca la fecha de su sanción, en este lo ideal será colocar el link que permitirá que el interesado se remita a la norma para conocerla en toda su integridad. Ej.: Ley Nro. 27.134 (29 de abril, 2015). Queda sobrentendido que fue oportunamente promulgada y publicada.

Otra técnica muy útil al lector será escribir el tipo de norma con mayúscula, para destacarlo bien del texto. Ej.: “el Decreto Nro. 365/ 2025”.

Para expresarse con corrección no hay que olvidar los puntos que señalan los miles; por paradoja este signo no se usa en las fechas. 



[1] Hay algunas constituciones de provincias que sí contienen normas sobre sus banderas. Ej.: Jujuy (artículo 65)- https://www.saij.gob.ar/0-local-jujuy-constitucion-provincia-jujuy-lpy0000000-1986-10-22/123456789-0abc-defg-000-0000yvorpyel.

[2] También puede ser emitidas por otros órganos a los que no me referiré.

[4] Elaborar una ley es un proceso complejo (sobre todo cuando existen dos cámaras, como en el orden nacional) en que participan tanto el Ejecutivo como el Legislativo. Puede abundarse al respecto en: https://www.congreso.gob.ar/leyes.php

[5] También existe la promulgación tácita, que ocurre por el mero transcurso del tiempo, generalmente luego de diez días hábiles en que se haya recibido el texto y el Ejecutivo no se haya pronunciado por su “veto” u “observación” (Ej.: Art. 80, Constitución Nacional- https://www.congreso.gob.ar/constitucionSeccion1Cap5.php). Estos términos suelen variar, ya se trate del ámbito nacional, provincial o municipal, pero sus efectos son similares; implican que el Ejecutivo cuestiona la totalidad de la norma o solo algunos de sus preceptos. 

[6] En el orden nacional se publica el “Boletín oficial de la República Argentina”, donde la normativa en concreto consta en la Sección Primera. Ahí existe una pestaña para realizar búsquedas avanzadas - https://www.boletinoficial.gob.ar/seccion/primera

[7]  También puede ocurrir que algunos preceptos sean inmediatamente obligatorios y que otros lo sean transcurrido determinada fecha.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Banderas miméticas, tácticas o de baja visibilidad

La Bandera argentina en grises, verdes y otros colores

 

Por Miguel Carrillo Bascary 

No hay error en el título. La Enseña nacional argentina puede expresarse en tonos de colores que reemplacen a sus tradicional celeste/ blanco. La táctica militar justifica el cambio cromático y la Vexilología, avala esta sorprendente conclusión

Las escarapelas y la guerra

Hasta mediados del siglo XIX los ejércitos europeos se integraban con efectivos de distintos orígenes nacionales y regionales. Para distinguirse en el fragor del combate cada unidad llevaba divisas de colores, las escarapelas. La masividad de las tácticas bélicas en el siglo XVIII determinó que las escarapelas unificaran su diseño para simbolizar a las nacionalidades en pugna. Veamos algunos ejemplos: España adoptó la cucarda roja, Francia, la tricolor republicana (roja, blanca y azul) y Escocia, la azul con una cruz blanca en saltire.

Al comenzar 1812 fue el entonces coronel Manuel Belgrano quién solicitó al Triunvirato que se estableciera una “escarapela nacional” que representara a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Según se comprueba con varios retratos de la época, esa divisa primigenia tuvo centro celeste y borde (corona) blanco; se usó en sombreros, gorras y morriones para que fuera bien visible durante los combates. Cuando en julio de 1816 el Congreso de Tucumán fijó la actual composición de nuestra Bandera (celeste, blanca y celeste) la escarapela tomo el clásico aspecto que le conocemos. Los reglamentos sobre uniformes ratificaron su empleo en forma de botón, con tres círculos concéntricos celeste, blanco y celeste; pintada; esmaltada o elaborada con mostacillas de cerámica. Esta disposición aún se mantiene. La población civil también la usó, pero en el pecho, a la altura del corazón, elaborada con materiales muy diversos y con formas imaginativas.

El Ceremonial no regula mayormente a la escarapela; basta que se brinde un debido respeto. No es un “símbolo nacional” porque ninguna norma le asigna ese carácter, por lo que técnicamente no representa a la Nación, esto permite que se confeccione en formas infinitas. Pero, entonces, ¿qué es la escarapela? Se trata de un emblema que indica la nacionalidad de quienes la lucen permanentemente o en algunas ocasiones (por lo usual en las fiestas patrias y en sus vísperas); generalmente en el lado izquierdo del pecho o en la solapa del mismo lado. En los uniformes persiste en los cubre cabezas.

Los nuevos tiempos

El camuflaje es la habilidad por la que un objetivo intenta pasar desapercibido confundirse con el entorno que lo rodea. La técnica del camuflaje militar comenzó sistematizarse en el curso de la Primera Guerra Mundial (1914- 1918), pero su práctica es ancestral; deriva de la necesidad del hombre primitivo para disimular su presencia cuando acechaba a la caza o a un rival. La pintura que los guerreros de algunas culturas usaban como camuflaje también permitió diferenciar a las tribus en pugna. Durante las luchas por nuestra independencia, a fin de ocultarse en el terreno, los gauchos jujeños que combatían a las órdenes de Güemes, usaban ponchos de llama o vicuña, conservando el color natural del pelaje de estos caméllidos, con los que se disimulaban en el paisaje mayormente ocre propio de la región.

Por su parte, las grandes masas humanas que integraron los ejércitos desde el siglo XV hasta fines del XIX utilizaron uniformes, con gran diversidad de colores y vistosos diseños. A comienzos del siglo XX se generalizaron telas de colores apagados que caracterizaron a las principales nacionalidades. Casaca azul en Francia, caqui en E.Unidos, gris azulado en Alemania, Beige en Japón. Con la difusión del camuflaje la táctica bélica moderna originó textiles con que combatiente se mimetizan con el terreno en el que operan como un medio de defensa personal. La delincuencia organizada también demanda disimular a las fuerzas policiales en el entorno urbano.

La tecnología ha logrado diversas formas de pixelado para el teñido, dando lugar a infinitas composiciones. Por ello, los uniformes: son blancos y grises para operar en la nieve; de arena y ocres para planicies y desiertos; de diversos verdes, para bosques, selvas o praderas; azules y diversos grises para las intervenciones vinculadas a la seguridad general. Las unidades de elite de las fuerzas de seguridad interna también adoptaron uniformes camuflados, aunque su radio de acción sea netamente urbano.

La escarapela aún se usa en los uniformes militares de gala y en los sociales; pero en los operacionales se observa una tendencia internacional surgida en las últimas décadas, donde se la sustituye por la bandera (adicionando a veces el nombre del país). Se coloca sobre el pecho y/o en el tercio superior de uno o de ambos brazos, según lo determine la normativa aplicable.

Esto permite identificar la procedencia de los efectivos que emplean un mismo tipo de uniforme cuando integran fuerzas de tareas multinacionales; ya tengan funciones de observación o de pacificación; cuando protagonizan acciones bélicas o realizan maniobras de conjunto, en el caso de alianzas militares. Las piezas empleadas en los cuarteles mantienen los colores tradicionales de estas banderas, pero las destinadas a prácticas operacionales, donde el uso del camuflaje impera, adoptan los colores de los vexilos en distintas tonalidades, es que ni los símbolos nacionales pueden conservar su colorido en los equipos de combate, para no delatar la posición de sus portadores.

La moderna tecnología de bordado permite reproducir este tipo de divisas con pasmosa velocidad, aun tratándose de diseños realmente complejos.


 

La necesidad también se extendió a otros emblemas, como las insignias de grado, el señalamiento de las unidades y otros elementos de identificación.


En consecuencia, cuando las tropas argentinas y nuestras fuerzas de seguridad visten uniformes de camuflaje no prescinden de usar nuestra querida Enseña, pero esta se representa con los mismos colores que predominan en el resto del equipo.

Ha quedado reseñado que la Bandera nacional argentina puede representarse en extraños colores, atento a la cruda realidad de la táctica militar o policial.

Así se ha visto reemplazada aquella escarapela que reclamó Belgrano, la que lucieron sus hombres el 27 de febrero de 1812, cuando se izó por primera vez nuestra Enseña, la misma que usaron quiénes combatieron por nuestra Emancipación y en las diversas guerras que desde entonces empeñó nuestro país.

Comando paracaidista

Pese a todo, es indudable que en más de doscientos años han cambiado las formas con que los defensores de la soberanía y la seguridad nacional se identifican como argentinos, pero nada cambia en su espíritu de servicio cuando son llamados a la acción.

lunes, 24 de noviembre de 2025

Increíble error de Protocolo

 ¡No debió ocurrir!

 

Por Miguel Carrillo Bascary

A corazón abierto

No hay argentino que no reverencie el enorme cúmulo de valores que se materializan en el Regimiento de Granaderos a Caballo “Gral. San Martín”. Este cuerpo es un símbolo que trasciende la Historia y sus enlistados corporizan el culto a la Patria en su más alto nivel. Su presencia pública es paradigma del profesionalismo militar. Como unidad escolta del Presidente de la Nación ha dado muestras de un espíritu de servicio y sacrificio superlativo.

Por estas y por muchas razones similares se me hace muy difícil escribir esta nota. No hubiera querido hacerlo, de manera alguna. Sin embargo, lo veo necesario, para intentar evitar que se reiteren hechos similares al que comentaré. Lo digo con mucho dolor, demasiado.

Antecedente

Hace pocos días se concretó un acto solemne en la ciudad de Mendoza, nada menos que frente al monumento al “Ejército de los Andes” en el “Cerro de la Gloria”, precisamente, ante ese silente homenaje al cuerpo que se formó en Cuyo para cruzar la Cordillera y libertar a Chile. Estuvo presente el Ministro de Defensa quien puso en funciones el nuevo destacamento permanente del Regimiento, que desde entonces se desempeñará en tan histórico lugar.

Los efectivos vestían sus uniformes de gala, portaban su "Bandera de Guerra[1]" y la enseña histórica del glorioso “Ejército de los Andes”, la que le corresponde por derecho propio[2]. También hubo otras altas autoridades y público interesado.

Lo acontecido

La prensa recogió el acontecimiento favorablemente, como no podía ser de otra manera. También lo hicieron los medios oficiales.

Lo negativo estuvo en la disposición de las banderas, tal como se muestra en la fotografía que abre esta nota. Veamos en detalle:

  Derecha            -                Izquierda

En ella se podrá ver que el orden de precedencias no se respetóLa "Bandera de Guerra" se ubicó sobre la izquierda, mientras que en el lugar de privilegio se colocó a la insignia del Ejército de los Andes. ¡Sí, como queda visto y dicho! Con lo que se infringió una elemental regla de protocolo.

Corresponde explicar a los lectores no versados en cuestiones de Ceremonial que, cuando se habla de “derecha” o “izquierda”, es con referencia a la imagen, no al observador. La regla es muy sencilla pero las confusiones abundan, particularmente en ámbitos donde no se acostumbra a llevar adelante actividades de la especialidad. No fue el caso. veamos un esquema:

Consideraciones

¿Cómo explicar semejante error en los Granaderos? ¿Qué pudo pasar? ¿De dónde partió el equívoco?

Agrava la cosa que se trató de una ocasión formal y de una unidad militar habituada a protagonizar actos y formaciones ceremoniales.

No tengo respuestas. ¡No debió ocurrir!

Quisiera equivocarme, pero la fotografía lo hace imposible, así lo ilustra la foto que acompaña la crónica del evento tal como se publicó en la web oficial del Gobierno Nacional[3]. 

Pero, a veces pasa

Un error no enmienda otro, pero a veces aparecen sorprendentes anomalías. Lo importante es, reitero, que no se repitan.

Todas las instituciones, ceremonialistas y organizadores de eventos de cualquier tipo que sean, deberían capitalizar lo que acá se reseña.

Para muestra traigo al presente lo que sucedió con otro cuerpo militar de elite, ultra especializado en Protocolo. Su protagonista fue nada menos que la “Guardia de Color” del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos (Marine Corps Color Guard), que presta servicio en innumerables ocasiones. Aclaro que su nominación no deriva de la piel de sus integrantes, sino que se refiere a las banderas (“colors”) que identifican a las unidades de esa fuerza y a la propia enseña oficial de esa nación.

Fue el 18 de octubre de 1992, cuando se disputaba una de las finales de la 89ª. Serie Mundial, la Liga Mayor de Béisbol, en la ciudad de Atlanta (Georgia). Ahí se enfrentó el equipo local, los “Braves” y el de Toronto, los “Blue Jays”. En la ceremonia de apertura se hizo presente un pelotón de siete marines, uno de ellos llevaba la bandera de los Estados Unidos y otro portaba la enseña nacional del equipo visitante.

Por alguna desatención inexplicable la bandera del Canadá se mostró invertida y permaneció en esta posición mientras se ejecutaba su Himno[4], a la vista de decenas de miles de espectadores y durante una transmisión televisiva que llegaba a millones.

Inicialmente los espectadores no lo advirtieron, pero cuando la TV repitió la escena los teléfonos explotaron reclamando por lo que los canadienses consideraban un agravio a su país[5], con toda justicia. No era para menos. Nadie entendía que había pasado.

Advertido el error, resulto imposible de enmendarlo en el momento, el daño estaba hecho y la TV lo magnificó. En los medios deportivos se llegó a hablar de una conspiración para debilitar psicológicamente al equipo de Toronto.

Hubo grandes quejas del público, incluso entre los estadounidenses[6], se registró un sentimiento de vergüenza por el desempeño de sus siete especialistas[7].

El entonces presidente de los Estados Unidos, George Bush, debió pedir disculpas al pueblo del Canadá, y en dos ocasiones. Muy diplomáticamente Canadá fingió ignorar el incidente, pero tras bambalinas se acordó una salida, en forma reservada, pero a un muy alto nivel. 

El Cuerpo de Marines quedo en ridículo y debió realizar un acto de desagravio a la insignia foránea, con lo que el conflicto se dio por superado. 

Al respecto, el periódico “Los Ángeles Times” informó[8]: “El Cuerpo de Infantería de Marina no reveló el nombre del sargento responsable de voltear la bandera, pero declaró que asumía ‘toda la responsabilidad’ del error”. Incluso se adelantó que no habría reprimendas, ni castigos, por entender que se trató de un incidente de circunstancias.

Cuando en el partido posterior, realizado en Toronto, se ejecutó el Himno nacional de los Estados Unidos muchos pensaron que la multitud local lo repudiaría. Fue entonces que los canadienses dieron un ejemplo de civilidad y acompañaron con su canto el himno de sus rivales. Un atronador aplauso cerro la ocasión.

El incidente todavía se recuerda como uno de los mayores errores de protocolo que registra la historia cercana. Desde entonces muchas de las referencias al hecho han sido prolijamente eliminadas de los archivos públicos.

Es preciso reconocer que hubo un sincero pesar en la opinión pública norteamericana y una muestra de hidalguía en su Gobierno que aceptó la responsabilidad, sin pretender minimizar el hecho. Mi reconocimiento por ello.

Finalmente, los “Blue Jays”, ganaron la serie, se consagraron campeones y por primera vez llevaron a su país el máximo trofeo de ese deporte.-


[1] El “Reglamento de Ceremonial Militar” prevé en su artículo 6.002 b): que la "Bandera de Guerra" es la principal de todo “comando, subunidad comando y servicios, instituto, unidad o subunidad independiente, es decir, agrupamiento orgánico de tropas pertenecientes a un arma, servicio o tropa técnica, que tenga un cuadro de organización y esté bajo comando único”, además de cumplir otros requisitos. Su corbata porta las condecoraciones merecidas por el elemento, como se aprecia al ampliar la fotografía. Se distingue de la "Bandera Oficial de la Nación" por llevar inscripto en el paño la denominación del elemento, en su franja inferior, y la correspondiente a la Fuerza, en la superior. 

[2] Así lo habilita el “Reglamento de Ceremonial Militar”, en su art. 6.006. A esta bandera se la considera como “símbolo del Ejército”.

domingo, 23 de noviembre de 2025

Juguetes y dulces en el árbol de Navidad

Para grandes y chicos

Por Miguel Carrillo Bascary

Entre la infinita multitud de objetos que se colocan en el Árbol de Navidad destacan pequeños juguetes y dulces. Todos cuelgan del verde follaje en un desorden que solo los resaltan.  

Por dictado de la tradición destacan: soldados de rígidas presencias, con uniformes arcaicos de brillante colorido y altos morriones; pequeñas casitas, caballos hamacas,  muñecos de nieve, bueyes, venados y otros animales; autitos, trenes y barquitos; muñecas y cacerolas para las niñas; enanos, duendes y títeres; sin olvidar a Santa Claus, sus renos y trineo. Además:  flores, campanillas, manzanas, caramelos, chupetines, chocolates, galletas de jengibre y de las otras, bastones de azúcar, huevos de chocolate, bolsas o paquetitos conteniendo confites, sin mengua de muchos más.

También se ven ángeles, como heraldos que anuncian la llegada el Divino Niño.

Muchos objetos se fijan con brillantes cintas y moños que los realzan. La mayoría quedan bien vivibles, como invitando a tomarlos con la mano, otros se esconden entre las hojas, demandando mayor atención a los ojos interesados. Sus ricos colores contrastan sobre el sobrio verdor.

En el inconsciente colectivo esos elementos materializan el deseo de atraer los bienes representados para gozarlos en el nuevo año. Ya lo hacía el hombre primitivo cuando dibujaba piezas de caza en las cavernas primordiales.

Ahí conviven con guirnaldas y velas, con estrellas y cometas, junto a esos globos de colores brillantes que recuerdan a las frutas estivales, ausentes en las navidades invernales, pero presentes en su forma idealizada. Son una promesa de que, cumplido el ciclo estacional, volverán a brotar en los árboles.

El significado que mayormente se les atribuye es que son los dones que Dios nos da a cada momento, especialmente al llegar la Navidad.

La costumbre de colocar juguetes parece haberse originado en la Europa central y Escandinavia, donde las hábiles manos de los mayores los elaboraban entreteniendo las horas de reposo a la luz del candil, mientras los pequeños dormían. De astillas de los troncos que alimentaban el fuego, surgían los presentes. En origen se coloreaban con pigmentos naturales o se vestían, utilizando retazos de telas de colores, según fuera el caso.

Por su parte, las madres, abuelas y tías, se centraban en preparar dulces, pastelitos y galletas con formas imaginativas, decoradas con azúcar, miel o chocolate, para hacerlas más atractivas. En esta línea surgió el “hombre de jengibre”, que inmortalizó el cuento del “Mago de Oz”. Para esta labor se invitaba a colaborar a los niños, como un anticipo de la fiesta. Era un sabio proceder, que les enseñaba a sublimar su deseo de consumir y a ejercitar la paciencia, esperando gozar de la recompensa cuando llegara el momento oportuno.

El armado del Arbolito incentivaba el entusiasmo de los pequeños, encendiendo su imaginación con los juegos que proyectaban para cuando se les diera autorización de tomar esos juguetes y bocaditos. Todavía lo hace.

Acá reside una de las diferencias con las costumbres actuales. Antiguamente los elementos colgados eran una decoración efímera. Llegados los invitados, practicadas las oraciones y cantados los villancicos tradicionales, era el momento en que cada niño o niña, por riguroso turno, comenzando por los más pequeños se hacían de los juguetes, mientras que todos, grandes y chicos, iban despojando al Árbol, pieza por pieza de las golosinas que lo adornaban. Aunque no siempre era así, también se invertía el orden y los cánticos surgían con la ingesta y los juegos.

Con el tiempo, en las clases privilegiadas, los presentes fueron creciendo en tamaño y complejidad, con lo que se generó la costumbre de colorarlos bajo el ramaje, cuidadosamente envueltos y con tarjetas señalando a sus destinatarios. Esto originó la ceremonia de distribución y abertura de regalos, teñidas por la lógica expectativa de los más pequeños, sin excluir a los mayores.

Lo relatado todavía tiene vigencia en algunas regiones del mundo, pero, en la mayoría, esas pequeñas tentaciones son meros decorados. Algunas tienen formas primorosas y se conservan en las familias de generación en generación.

Las ferias navideñas aportan legiones de adminículos para tentar a posibles compradores. Cada mes de diciembre, cuando se arma el Arbolito, salen de sus envoltorios y se posicionan en las ramas para alegrar la vista y preparar los espíritus ante la cercanía de la Navidad. Al terminar las Fiestas, vuelven a su sueño hasta el próximo año, escamoteadas de las manos de los niños que lo aceptan con ingenua complicidad.

Lamentablemente, la sociedad de consumo va haciendo perder estas sanas costumbres. Hoy los adornos del Arbolito proliferan en el comercio y se venden hasta por Internet. La estandarización impera, generando formas estandarizadas, despersonalizadas, en un millón de variedades, pero de uniforme aspecto. El plástico y los materiales sintéticos hace décadas que sustituyeron la calidez de las maderas y los dulces industrializados a los preparados en las tardes de trabajo hogareño.

Sea como sea, ¡también son parte de la Navidad!

En este Blog hay muchas notas sobre la Navidad, te comparto el link:

https://banderasargentinas.blogspot.com/2024/12/la-navidad-historias-y-leyendas.html