Tucumán, 1812
Por Miguel
Carrillo Bascary
Cuenta la Historia que el 24 de septiembre de 1812, en cercanías de la ciudad de San Miguel de Tucumán, se libró la batalla que consagró la libertad de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Tras haber obtenido éxitos iniciales, la mayoría de los intentos independentistas habían sido ahogados en sangre, otros sucumbirían ese año, cuando las fuerzas realistas reimplantaron regímenes teñidos por la venganza. De ello daba testimonio la ciudad de Cochabamba, masacrada por el ejército al mando de Goyeneche el 27 de mayo de ese mismo año .
Las regiones que habían compuesto
el antiguo virreinato del Plata resistían, pero todo hacía pensar que sería por poco tiempo. Sus pueblos estaban atenazados
por sus contradicciones. El ejército enviado a Paraguay para extender la
revolución había fracasado, otro cuerpo estaba aferrado sitiando la plaza
fuerte de Montevideo, mientras que un tercero fue deshecho en Huaqui (20 de junio, 1811). Sus
restos, retrocedían por orden de Belgrano, acompañando al pueblo jujeño, en una
desesperada retirada. Para colmo de males, se armaba en España una fortísima
fuerza de intervención para sojuzgar la revuelta contra la Corona hispana.
Sabemos que cuando el prócer
asumió el mando de esta tropa debió reorganizarla con urgencia y, además,
también tuvo que reconciliarla con el pueblo. Su decidida acción logró cierto éxito y, como parte de este proceso el
prócer buscó levantar la moral guerrera presentando
la enseña a la que llamó “bandera nacional”. Fue en la ceremonia que se
desarrolló en la plaza de la ciudad de Jujuy, el 25 de mayo de 1812[1].
De todo esto dio cuenta al gobierno. ¡Mejor lo hubiera olvidado!
Cuando en Bs. Aires se
recibió la comunicación, el secretario del Triunvirato gobernante, Bernardino Rivadavia, no tuvo más miras que
criticar la decisión sobre la bandera y reconvenir al prócer en forma despiadada,
recordándole que con fecha 3 de marzo le había dado orden de hacer desparecer
la enseña que el 27 de febrero izara en Rosario. De más está decir que si el gobierno hubiera dispuesto de otro
jefe, Belgrano habría sido desplazado del mando, tan duros fueron los
términos de la misiva oficial.
Es público y notorio el temperamento
del prócer, susceptible de respetar puntillosamente los procedimientos y de
obrar con la más absoluta buena fe y entereza. La respuesta que con fecha del 18 de julio dirigió a Rivadavia así
lo revela. En ella explicaba no haber recibido el despacho del 3 de marzo,
proclamando en consecuencia su falta de responsabilidad
por la aparente desobediencia hacia aquella orden directa, y abundaba en
explicaciones sobre el hecho ocurrido en Rosario. En cuanto a lo inmediato, de
su propia mano, escribió refiriéndose a su creación:
“La
bandera la he recogido, y la desharé para que no haya ni memoria de ella, y se harán las banderas del regimiento N°6
sin necesidad de que aquella se note por persona alguna; pues si acaso me
preguntaren por ella, responderé que se reserva para el día de una gran
victoria por el ejército, y como esta está lejos, todos la habrán olvidado, y
se contentarán con lo que se les presente…"
Con estas líneas contrajo
un compromiso concreto, “deshacer” el
paño. En cuanto a las banderas del Regimiento
Nº6 no existe ninguna constancia ni tradición de que se hayan confeccionado,
como sí hay puntillosos recibos de pago por gastos infinitamente menores. Tampoco
hay constancia alguna en las memorias de los testigos. Eran muy otras las
preocupaciones que entonces demandaba proveer al ejército y atender las
necesidades de la población que estaba confiada a la gestión del prócer.
De esta manera es dable suponer que Belgrano, cumplió con su palabra y deshizo el paño de la enseña nacional en forma reservada, el que había hecho bendecir y jurar el 25 de mayo. Agrego que, en aquel entonces la insignia de un ejército se guardaba en el domicilio de su jefe[2] y que, en campaña, se alojaba en su propia tienda, por lo que pudo cumplir con toda facilidad la operación a la que se había obligado.
El 23 de agosto siguiente los últimos jujeños abandonaban su ciudad
acompañados por la retaguardia patriota y por el mismo Belgrano, en aquella
gesta cívico-militar que la Historia conoce como el “Éxodo Grande”. Ninguno de sus protagonistas volvió a referirse a
esa bandera, tampoco hay constancia alguna en los papeles oficiales.
Lo relatado en apretada síntesis
expone que, cuando se combatió el 24 de
septiembre en el Campo de las Carreras el ejército al mando de Belgrano lo hizo
sin portar una bandera que lo representara. Tampoco hay reseña alguna que
mencione al vexilo en los testimonios que dejaron los combatientes.
Por tal razón, el título de
esta breve nota cobra particular relieve, hasta el punto de justificar que, en la batalla de Tucumán, el ejército
patriota combatió sin bandera.
Esta ausencia pone de
relieve que, triunfante en Tucumán, el prócer se aprestaba a conducir la
campaña que lo llevaría a libertar Salta y Jujuy, tuvo bien presente que un ejército triunfador debía contar con una
bandera que lo evidenciara. Fue entonces que, sobre su propia firma
Belgrano ordenó[3]:
“El Comisario del ejército entregará quince
pesos a don Toribio Tedín quince pesos 6 reales en pago de dos varas y media de
raso para la bandera del Ejército.
Tucumán 25 de enero de 1813”.
Ese mismo día, Tedín extendió recibo por la suma
expresada. El documento prueba definitivamente
que Belgrano hizo confeccionar dos banderas, una en Jujuy, la que presentó
el 25 de mayo de 1812 y la otra en Tucumán, en enero de 1813, y no que se trató
de una misma pieza, como algunos consideran. A la primera la “deshizo”, atento
a lo ya explicado; a la segunda la mandó componer por la sencilla causa de que
el Ejército se había quedado sin divisa que lo identificara. Esto permitió
volver a contar con una enseña ante la que el
ejército íntegro prestó juramento de fidelidad a la recién constituida
Asamblea General Constituyente, el 13 de febrero de ese año, a orillas del río
Pasaje[4]
[5].
En definitiva, si se llegara a admitir que una persona de la integridad de Belgrano
pudo quebrantar el compromiso que libremente había contraído con su superior,
como consta en su oficio del 18 de julio, y que, en abierto desafío, haya
tremolado la bandera de su Ejército durante la batalla de Tucumán, esto implicaría que el prócer faltó a su
palabra, lo que resulta inadmisible, a todo efecto. Lo remarco.
Por esto, debe tenerse mucho cuidado en afirmar que, en el Campo de las Carreras, flameó una de las banderas de Macha[6]. Esto es un relato equívoco que oportunamente justificó adoptar ese emblema como enseña oficial de la provincia de Tucumán. Se articuló en el año 2008 como parte de una maniobra política del oficialismo de entonces[7]
Mal que pueda pesar esta conclusión nada permite que se intente hacer pasar a Belgrano, como un prócer mentiroso. ¡Jamás![8]
Notas y referencias
[1] Oficio de Belgrano al Gobierno, datado en Jujuy, el 29 de mayo de
1812.
[2] Así lo ordenaba el artículo 11 de la Real Cédula fechada el 14 de
enero de 1801, disposición que subsistía en 1812, a los efectos del ejército de
las Provincias Unidas.
[3] El documento fue publicado por Roberto Marfany en “Origen de la
bandera argentina”, en el Boletín de la Academia Nacional de la Historia,
volumen LIV-LV. Bs. Aires, 1987, entre pp. 108 y 109.
[4] Oficio de Belgrano al Gobierno, datado en el río del Juramento
(Pasaje) el 13 de febrero de 1813.
[5] Dictamen del Instituto Nacional Belgraniano emitido el 1º de
diciembre de 2015, reproducido en Carrillo Bascary, Miguel. “Juramento ¿a la bandera o a la Asamblea? Una
cuestión resuelta”, https://banderasargentinas.blogspot.com/2026/06/juramento-la-bandera-o-la-asamblea.html
[6] Véase: Carrillo Bascary, Miguel. "En definitiva, qué son las banderas de Macha"; https://banderasargentinas.blogspot.com/2026/06/en-definitiva-que-son-las-banderas-de.html
[7] Véase: Carrillo Bascary, Miguel. "Sobre la ley y la corbata de la bandera de Tucumán. Precisiones y cuestiones impostergables"; https://banderasargentinas.blogspot.com/2023/01/sobre-la-corbata-de-la-bandera-de.html
[8] Puede ampliarse al respecto en Carrillo Bascary, Miguel; “Precisiones documentadas sobre la Bandera
Nacional Argentina. La bandera que nació en Tucumán, triunfó en Salta y
desapareció en Buenos Aires”; https://banderasargentinas.blogspot.com/2022/02/precisiones-documentadas-sobre-la.html





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