miércoles, 9 de enero de 2019

Una bandera injustamente olvidada

La “Bandera de la Raza”, víctima de la ideología

La "Bandera de la Raza"

Por Miguel Carrillo Bascary
Los comienzos

Esta bandera surgió con innegable apoyo popular como elemento de un movimiento cultural del que seguidamente se aportan noticias.

La poetisa uruguaya

Fue una iniciativa de la poetisa uruguaya, Juana Fernández Morales (1892-1979), conocida como Juana de Ibarbourou a quién significativamente se reconocía como “Juana de América”. El diseño fue fruto de la creatividad del también uruguayo, Ángel Camblor (1899-1969) quién se adjudicó el concurso convocado al efecto.


Vínculo intercontinental

Su historia está entrañablemente vinculada con el 12 de octubre, considerado originalmente como «Día de la Raza», una denominación surgida del exministro español Faustino Rodríguez-San Pedro, que presidió la “Unión Ibero-Americana” entre 1894 y 1920. La propuesta la formuló en 1912, por estimar que debía existir una fecha para celebrar los vínculos entre España e Iberoamérica. A este fin tomó como referencia la data del “descubrimiento” del Nuevo Continente. Esto se aprobó en 1913 y luego, el Rey Alfonso XIII de España la declaró como “fiesta nacional” mediante real decreto del 15 de agosto de 1918.

Cuando la iniciativa de la poetisa uruguaya se plasmó pareció natural que la bandera se vinculara con la conmemoración. Doña Juana quiso definir un emblema que, a unos cien años del proceso emancipador de América, restañara las heridas producidas y sirviera como puente cultural entre el Nuevo Continente y España.

El peso de su nombre

A lo largo de los años esta enseña recibió diversas denominaciones: “de la Hispanidad”; “de la Raza Hispana”; “de las Américas”, pero la más conocida es la de “bandera de la Raza”.

Aunque los ideales que se reflejan en ella son auspiciosos, a la postre su designación demostró ser muy desafortunada ya que con el tiempo se entendió que poseía un contenido racista, que nunca tuvo.

El lema del movimiento “Justicia, Paz, Unión y Fraternidad” dice mucho, ya que no implica ningún concepto racista, ni tampoco evidencia ideas de supremacismo; todo lo contrario.

Curiosamente, fue el propio Camblor quien parece haber intuido el “peso” de esta designación, así resulta de sus propias palabras:

Hay algo que puede variar cuantas veces sea necesario. No su concepción gráfica, pero sí su denominación. Llámese como se quiera. Nada importa esto. Así lo hemos previsto desde el primer día que flotó en nuestro cielo promisorio. Dele pues, cada pueblo el nombre que mejor cuadre a sus preconceptos; o a su manera de mejor apreciar el fin. El nombre es asunto de circunstancias, que pueden variar con la época, con los hechos históricos, con el lugar y hasta con el uso”.

A mi juicio esto evidencia que el nombre de “bandera de la Raza” se adoptó entonces por su relación con el “día de la Raza”.

Agrego, que en 1935 Camblor insinuó un escudo o logo complementario, cuya ilustración está evidentemente basado en su bandera:


Oficialización del símbolo

Esta enseña se izó por primera vez el jueves 12 de octubre de 1933, en la “Plaza de la Independencia”, en Montevideo; durante una ceremonia donde participaron 10.000 niños. El evento se replicó en simultáneo en Madrid, Buenos Aires, Lima; Santiago de Chile y otras capitales del continente. La prensa le dedicó una amplia y muy favorable cobertura.

La bandera alcanzó pronta difusión y numerosos países aprobaron su uso (Perú, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Méjico, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Guatemala, Panamá y Chile) y adquirieron el compromiso de difundirlo en sus respectivas escuelas. Incluso se la empleó en las Filipinas, donde la influencia española era aún fuerte a comienzos del siglo XX.

Como el mismo Camblor pudo demostrarlo, la imagen de la bandera en cuestión fue captada como motivo de numerosas ediciones filatélicas, un señalado medio de difusión en la opinión pública de aquellos tiempos.


En los restantes países involucrados (España; Argentina; Uruguay; Venezuela; Cuba y Estados Unidos) nunca se oficializó esta bandera, aunque el impulso inicial fue tan importante que, al año siguiente, resultó adoptada oficialmente como “símbolo de las Américas”, como se definió en la “VII Conferencia Panamericana”, (Montevideo, 23 de diciembre de 1933); cuya resolución se transcribe:

“La Séptima Conferencia Internacional Americana, Resuelve:

1.    Recomendar a los Gobiernos que, valiéndose de la enseñanza, de los órganos de publicidad, bibliotecas y demás medios de difusión, instruyan al pueblo sobre los propósitos del interamericanismo, en cuanto a la solidaridad internacional, la paz, el trabajo y la justicia.

2.    Adoptar como símbolo de las Américas la bandera que por iniciativa uruguaya ha sido aceptada oficialmente por algunos Gobiernos del Continente Americano”.

Apunto que por esos tiempos la formación de una organización de estados americanos estaba en sus primeros estadíos. No existía una bandera que lo plasmara y varios intentos habían fracasado por diversos motivos. Fue así que la propuesta de Juana y de Camblor vino a llenar un sentido vacío, lo que mantuvo vigencia por algunas décadas.

El panamericanismo, de temprana expresión en el “Congreso de Panamá” convocado por Bolívar tuvo su primera manifestación formal en 1890 con participación de: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Rep. Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Estados Unidos, Uruguay y Venezuela.

La poetisa se transformó en la principal divulgadora de esta bandera; su prestigio; carisma y enorme popularidad la ayudaron. El rol de Camblor tuvo un perfil muy diferente, más formal, pero igualmente activo.

El movimiento inspirado en la “bandera de la Raza” se fue consumiendo con la desaparición de sus impulsores. Paralelamente, en 1948 se constituyó al “Organización de Estados Americanos” (OEA) y la bandera de Camblor perdió el apoyo gubernamental y pasó a considerarse un símbolo superado. Con los años la OEA adoptó un símbolo propio. Fue así que la enseña de Camblor mutó en un emblema de tipo netamente cultural.

En la actualidad mantiene cierta vigencia centrada en las conmemoraciones del 12 de octubre, esto ocurre en Centro América y Estados Unidos; pero es particularmente en México donde alcanzó mayor arraigo.

La bandera en Argentina

En nuestro país tampoco se oficializó, pero se difundió ampliamente a partir de la ceremonia de presentación que se concretó con gran brillo en el predio ferial de la “Sociedad Rural”, Palermo, Bs. Aires; con el vibrante marco de unos 40.000 asistentes. En la ocasión fue madrina de la bandera la literata Rosalba de Aliaga y Sarmiento y se escuchó un mensaje radiofónico emitido desde Madrid, por el presidente de la República Española, Niceto Alcalá Zamora; el evento fue organizado por la “Comisión de Homenaje al Día de la Raza” (Ref. diario “La Prensa”, Bs. Aires, edición del 13 de octubre de 1933)

Por su parte, el popular semanario "Caras y Caretas" le dedicó una destacada nota.

Luego de empleó asiduamente a nivel de la escuela primaria, pero su vigencia fue decreciendo hasta desaparecer llegados los años 70.

En el “Monumento Nacional a la Bandera”, memorial del primer izamiento de la enseña argentina inaugurado en Rosario en el año 1957, se izaba regularmente todos 12 de octubre, pero su empleo se discontinuó y más tarde fue reemplazado por la bandera de la O.E.A.

Por entonces se difundió la versión de que exaltaba el predominio de la raza blanca por esto se generó un movimiento de rechazo y finalmente cayó en el olvido. Tiempo más tarde, la “Comisión Argentina de Homenaje al Quinto Centenario del descubrimiento de América” propuso sin mayor éxito readaptar la “bandera de la Raza” en el marco de la magna celebración (Ver diario “La Nación”. Bs. Aires, edición del 24 de mayo de 1988) Hacia 1990, también en nuestro país, se constituyó la “Comisión Argentina Permanente Pro-Bandera de la Raza” que realizó diversas acciones tendientes a “revivir el espíritu americanista, bajo el lema Unión; Justicia; Paz y fraternidad, encarnado en la Bandera de la Raza”; sus esfuerzos fueron vanos.

Análisis del vexilo

Portada de uno de los libros de Camblor

Su descripción y explicación la tomo del propio Camblor que nos dice:




Sobre lo expuesto destaco:

Aunque la Vexilología no existía como disciplina en los años 30, es innegable el acierto de Camblor en la elección de los colores y atributos de su bandera.

Comenzamos con el blanco, síntesis cromática que expresa la unidad y múltiple origen del concepto hispanoamericano; con amplia inserción en las divisas americanas.

Sobre las cruces, vemos que tienen un doble significado. Indudablemente son el símbolo más importante de todo el conjunto, aluden a las tres naves de Colón, pero también la herencia cultural de los pueblos originarios, una clara reivindicación de estas etnias, lo que de por sí desmiente el contenido racista que muchos han atribuido a la bandera.

Según lo escrito, la cruz mayor representaría a la capitana de Colón, la nao o carraca menor “La Santa María”; siguiendo el orden protocolar, la de su derecha aludiría a la carabela “La Pinta” puesta al mando de Martín Alonso Pinzón; mientras que la restante referenciaría la carabela aparejada con velamen latino, “La Niña”, propiedad de Juan Niño.

Vemos entonces, que estas cruces también implican una neta connotación autóctona americana que Camblor puntualiza en la cultura maya (nos habla de la “cruz maya”/ kajb’al), pero sin soslayar las implicancias con respecto a otras etnias. Para mayor ilustración aporto varios croquis desarrollados por el investigador Alfredo Turbay en su obra “La fortaleza templo en el Valle Calchaquí” (Ed. Castelar. Bs. Aires; 1983):
 

Pero en este sentido la obra clásica sobre la temática es el libro “La Cruz en América”, del antropólogo Adán Quiroga (1901), que bien pudo tener presente Camblor cuando diseñó su bandera.


En el diseño de Camblor las cruces están alineadas armónicamente por sus centros, pero también hay imágenes donde las vemos disociadas, como en el Nº 1828 de la difundida revista “Caras y Caretas” (Bs. Aires), circulado el 14 de octubre de 1933:

Se ha dicho también que la cruz central es de tipo “latino” y que las laterales son “de Malta” (“El sueño de la madre patria: hispanoamericanismo y nacionalismo”, de Isidro Sepúlveda Muñoz; Ed. Marcial Pons; Madrid, 2005). 

Estas apreciaciones no son exactas. La “cruz latina” se caracteriza por tener su brazo inferior más extensa que las restantes (aproximadamente el doble) es la clásica que vemos en los crucifijos. Por su parte, la “cruz de malta”, mal que pese a los puristas aparece con sus cuatro brazos de idéntica extensión, pero convexos; o bien, en forma de flechas, como hoy luce la divisa de la Soberana Orden de los Caballeros.

 Cruz de Malta (una versión)

Foto reciente de los miembros de la Orden y su bandera

No coincido en atribuir el color morado “a la revolución comunera de Castilla” (1520-1522), un error clásico que ha sido explicado ya por numerosos historiadores y emblemólogos españoles; lo que sí está claro es que para Camblor tenían ese color.

Por lo demás, hay representaciones de la bandera donde las cruces son rojas, lo que podría explicarse diciendo que, en la España de Franco, el morado era una abominación por aludir a la bandera republicana. También se ha informado de cruces marrones, lo que sinceramente pareciera un problema derivado de una correcta impresión del color.

En cuanto al Sol, el simbolismo explicado por Camblor es impecable, el Inti es la divinidad reverenciada por todas las culturas de América. Agrego que también figuró en la bandera de Miranda; en la llamada “bandera cubana” de Bolívar; en las primeras enseñas del Perú y en otras tempranas expresiones simbólicas de diversas naciones del continente y que, por supuesto, es el que figura en los lábaros de Argentina y Uruguay.

Siguiendo con el comentario de este astro, apunto que en el diseño al que podemos llamar original, por ser el contenido en la obra de Camblor; el Sol está humanizado y muestra ojos por detrás de la cruz mayor. Sus rayos recuerdan al que obra en la bandera argentina, ya que son alternativamente rectos y ondeantes, en número de 19, sin que nada justifique este guarismo, cuando lo lógico hubiera sido emplear 16, en cuyo caso el Sol pleno tendría 32.

También he hallado una “bandera de la Raza” donde el Sol aparece “a la uruguaya”, con solo siete rayos completos y dos medios rayos; recordemos aquí que la enseña oriental cuenta con 16 rayos (8 rectos y 8 ondeantes). Debemos considerar esta versión como "apócrifa", si consideramos el diseño original previsto por Camblor.

Variante de la bandera, con un Sol "a la uruguaya"

Sin embargo, otras expresiones de la época muestran al Sol “mudo”, sin ningún atributo interno, como aparece en la citada “Caras y Caretas”.


Fecha conmemorativa

Cuando diversos países americanos aceptaron oficialmente la “bandera de la Raza· muchos establecieron como su “día” el 3 de agosto, una data que en principio se nos revela sin mayor relevancia pero que recuerda la fecha en que la expedición colombina partió del Puerto de Palos. Otros estados obviaron esta determinación y establecieron la exhibición del lábaro los 12 de octubre.

Algo más sobre Camblor


Su familia desarrolló parte su vida en la Argentina; aunque sus padres eran de origen asturiano dicen algunos, otros les atribuyen raíces vasco-francesas. Ángel se enroló en el Ejército de Uruguay y al tiempo de ganar el concurso de la bandera contaba con el grado de capitán.

Se casó en Montevideo con Yolanda Landa. Matrimonio del que nacieron seis hijos: Cuautemoc Méjico; Liropeya Aconcagua; Yuquerí Argentina; Guascar; Xoxhitl y Bolivia Guayaquil (cuyos nombres evidencian su compromiso personal con la cultura hispanoamericanos). La verdad es que hay que tener muy firmes convicciones para hacer cargar a los hijos con semejantes apelativos.

Por ser acertadas sus referencias copio lo que de él se dice en Wikipedia:

En 1935 publicó el libro «La bandera de la raza símbolo de las Américas en el cielo de Buenos Aires» (ed. Unión Hispanomericana, Montevideo), donde explicaba pormenorizadamente los detalles del diseño, los motivos para elegir los símbolos y la acogida que tuvo la bandera por parte de los distintos gobiernos”. También “…hizo una selección de artículos de prensa e incluyó fotografías de diversos actos públicos donde se enarboló, así como una recopilación de sellos conmemorativos relacionados con ella.(…) Para Camblor la raza hispánica “está compuesta por levadura de indios y españoles; de hombres y mujeres venidos más tarde de todas las regiones de la tierra. Es la raza espiritual, sociológica: más del alma que de los huesos”.

Nuevamente vemos acá que el concepto de “raza” no se traduce en ninguna categoría biológica, sino cultural, lo que llamaríamos un “espíritu hispano-americanista” o bien una “conciencia cultural común, libremente asumida”.

El subtítulo del libro de Camblor es: “Breve exposición por el creador de la Bandera y notas de la prensa argentina, con motivo del izamiento de la Enseña común, en la Rural de Palermo, el 12 de octubre de 1933. Contribución a la historia y a la propagación del ideal”.

Podemos decir que Camblor fue un fiel exponente de una corriente de pensamiento progresista, que promovía reivindicar las raíces indígenas y la contribución hispana a la identidad continental; a contramano de la tendencia europeista y sajona vigente en los círculos del poder que sostenían los liberales. Otras figuras de mayor nombre participaban de este pensamiento, valgan como ejemplos, además de la Ibarbourou: Gabriela Mistral; Ricardo Rojas; Ángel Guido; José Ingenieros; José Enrique Rodó; José Vasconcelos; y Enrique de Gandía.

Para describir esta realidad de coincidencias se postulan diversas designaciones: Eurindia; Indiberia; Iberoamérica e Hispanidad.

Es pertinente reproducir los antecedentes biográficos de Ángel Camblor, según fuera recopilada por la Comisión permanente de 1990:


El himno

Con el fin de promover su difusión también por otro concurso, se adoptó el “Himno a la Bandera de la Raza”, compuesto por la poeta Lola Nobilia Plaza (uruguaya) y el maestro Augusto Vega (dominicano). Me animo a señalar que como poseía es muy elemental, quizás la causa por la que mayormente no trascendió. La alusión a Camblor luce totalmente inapropiada. Ustedes mismos podrán juzgarla:

Bandera de la Raza, simbólica bandera
izada por dos manos aladas de mujer,
revives el milagro de las tres carabelas
y anuncias hoy la aurora de un nuevo amanecer.

Yo inculcaré a mis hijos amor por ti, bandera
que evocas con tus cruces la hazaña de Colón.
Yo inculcaré a mis hijos que el Sol que en ti fulgura
es símbolo radiante de paz y abnegación.

Por ellos por mis hijos, yo te saludo insignia
simbólica bandera que admiro con amor,
Salve símbolo augusto de paz y de concordia
Salve, bandera excelsa del Capitán Camblor.

En cuanto a su música es muy rítmica, pegadiza: https://www.youtube.com/watch?v=ibifmFQ2k5k

Conclusiones
  • La “Bandera de la Raza” no expresa ideas racistas ni supremacistas, antes bien encarna el innegable valor de la coincidencia cultural e histórica de los pueblos americanos y de los de España, hasta el punto de conformar un símbolo sincrético.
  • Tuvo una innegable trascendencia en el pensamiento de los años 30 y 40, impulsada por Juana de América y una pléyade de protagonistas de la época.
  • La recepción oficial del símbolo inicialmente fue muy importante. 
  • La tergiversación de su significado la privó de esencia y fue resignificada por acción de grupos culturales opuestos a los valores que originalmente expresaba. Ninguna voz, o por lo menos, ninguna con trascendencia se alzó en defensa del emblema.
  • Desde la Vexilografía su diseño es muy atractivo. 
  • La explicación simbólica coincide con el significado original de su naturaleza, posee una doble lectura que sintetiza en forma excepcional los aportes de ambas márgenes del Atlántico.
Addenda:

En el mundo de Internet encontramos que en el año 2007 se habló de un "paniberismo socialista", que propuso como su símbolo una bandera basada en la creación e Camblor. Este es su diseño, en donde además de la identificación de la estrella roja con el comunismo, se manifiesta que los cinco vértices de las estrellas representan los dedos de la mano trabajadora y el internacionalismo, extendido por los cinco continentes.





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