viernes, 12 de febrero de 2021

Vexilografía; ejercicio de aplicación

Argentina - Venecia 

"Bandera de Argentina en el estilo véneto", elaborada por "Kurocchi"

Por Miguel Carrillo Bascary

Una de las ramas de la Vexilología es la Vexilografía que estudia la manera de confeccionar banderas. Dentro de esta última se encuentra a la Vexilografia de rediseño que básicamente consiste en crear una bandera tomando como modelo alguna otra que acredite existencia histórica.

Básicamente implica un ejercicio de aplicación de las habilidades semióticas y de diseño, que cuando se ejercita sobre criterios concretos puede aportar notables productos. Otros podrán decir que su objetivo se limita a una exploración plástica del artista basado en algunos de los elementos que componen los símbolos jurisdiccionales.

En esta entrada me permito reproducir un diseño elaborado por el pseudónimo “Kurocchi”, que dio a conocer hace algunos años en el conocido portal Reedit.

El antecedente directo

Región Véneta

El artista partió de la bandera de la región Véneta (Italia) que, como es evidente se basa en la que otrora identificó a la Serenísima República de Venecia; una de las potencias mediterráneas en la Edad Media.

 Serenísima República de Venecia

Por esto mantiene el rojo y el oro, que nos remiten a los colores de la realeza, y carga el emblema cívico véneto, el “León de San Marcos”, imagen del Cuarto Evangelista, a quien también se le atribuye el Apocalipsis; el discípulo preferido de Jesús, a quien le confió el cuidado de su Madre, la Virgen María. No me extenderé más al respecto, como referencia es suficiente.

El León alado es el principal atributo del conjunto; con su cabeza rodeada de un aura (indicio de la santidad) campea en el blasón, tiene por ambiente unas montañas; el mar y el cielo; su garra derecha sostiene un libro abierto con la leyenda "PAX TIBI MARCE EVANGELISTA MEVS" (La paz esté contigo, Mi evangelista), una directa referencia a la legitimad de Juan en su función de tal. Vistosos ornamentos, al estilo fastuoso de los que se usaban en la antigüedad enmarcan el conjunto. Para realzarlo, el vuelo del paño se presenta cortado en siete lenguas, que al ondear en la brisa potencian la fastuosidad del vexilo.

Tratándose de la bandera que es símbolo de la región en cada una de las lenguas aparece el escudo simplificado de las ciudades capitales en que se divide. Fue adoptada oficialmente en el año 1975 y su reglamentación de concretó en 1998.

El diseño en comentario

Sobre la base del vexilo reseñado el artista desarrolló su obra extrapolando los colores de la Bandera Argentina (el celeste, predominante, y el blanco); el Escudo nacional en monocromo (celeste y blanco); con el Sol y los píleos (“gorros frigios”), replicados en la bordura (guarda perimetral). Se completa con cuatro lenguas en donde se representan símbolos de las unidades políticas del Estado argentino, sus provincias y la ciudad autónoma de Bs. Aires, la capital federal. Cada uno en forma de escudetes, donde la inspiración del autor “tradujo” la morfología de los vexilo y escudos locales, a su libre criterio.

El resultado de este trabajo es la imagen que abre la entrada.

El orden de los escudetes resulta de la designación de cada jurisdicción interna, lo que determina la siguiente secuencia:

Comparación entre la forma en que el artista representó cada unidad, comparando los escudetes con la bandera y el escudo de la jurisdicción:








Balance:

·        El artista simplificó los atributos de origen, en particular destaca prescindió de los brazos/manos humanos, reflejo de los que aparecen en el Escudo nacional.

·         3 diseños se basan netamente en las banderas locales (Bs. Aires; Río Negro y Tucumán)

·         9 emblemas captan los atributos de los escudos locales (Ciudad de Bs. Aires; Chaco; Córdoba; Neuquén; Salta; Santa Cruz; Santa Fe; Santiago y Ta. Fuego.

·         2 presentan solo lejanas referencias a los símbolos locales (Catamarca y San Juan)

Conclusiones

La evaluación del proyecto obviamente que será subjetiva. Habrá  quienes lo apreciarán; a otros les resultará indiferente y algunos les podrá disgustar. En mi juicio el valor de la iniciativa reside en la forma en que el autor sintetizó los símbolos provinciales en los escudetes, así como en la manera con que conceptualizó los principales emblemas argentinos: Bandera; Escudo; colores; Sol y píleo.  

Notas

Para elaborar la lámina comparativa se apeló a modelos de escudos que, en algunos casos contienen variaciones respecto de los que se emplean en forma oficial.

La bandera de Corrientes se representa conforme al diseño que dispone la norma que ordenó su reinstalación; soslayando el modelo de uso fáctico cotidiano, que contiene la leyenda en forma de arco, por sobre el escudo.

Para el lábaro de Mendoza se optó por presentarlo con formato idéntico al resto.

viernes, 5 de febrero de 2021

Arte e Historia en torno a la Bandera Argentina

Las “creaciones de la Bandera” y la ciudad de Rosario

 

Por Miguel Carrillo Bascary

Acorde a su designación de “cuna de la Bandera” la ciudad de Rosario ha sabido concentrar diversas manifestaciones artísticas que representan las circunstancias históricas en que por primera vez ondeó contra los cielos de la Patria naciente. Preparando la conmemoración de un nuevo aniversario, recopilé las principales, que les comparto.

Algunas se nos presentan a nuestros ojos en diversos espacios del ejido urbano, otras nos aguardan en las instituciones. Todas son un demostración de la riqueza expresiva de las diversas vertientes culturales. También agrego otras, elaboradas a partir de la inspiración de artistas rosarinos. Como excepción, sumo una medalla que fue encargada por la Municipalidad de Rosario para recordar un acontecimiento muy especial.

Cada una, cual más, cual menos tiene su propia historia. Hoy los invito a redescubrirlas, quizás se encontrarán con varias sorpresas.

La imagen que abre esta entrada es la placa ejecutada de bronce por Osvaldo Lauersdorf (Rosario, 1895 - ¿?). Fue donada a la ciudad por el Jockey Club de Rosario, del que era socio y se la instaló en el Atrio del Correo Central en 1938. Se la identifica con las palabras de Belgrano, cuando tomó juramento a sus tropas el día 27 de febrero de 1812, que consta en su pie (“… y la América del Sur será el templo de la independencia y de la libertad”). Como curiosidad, representa que la presentación de la Bandera se concretó en el “bajo de los Sauces”, junto al río Paraná, y no en la plaza de armas de la batería “Libertad”, que estaba en lo alto de la barranca.

  

Oleo de Pedro Blanqué (Barcelona?, 1849 – Rosario, 1928), existente en el Museo Histórico Provincial “Dr. Julio Marc” de Rosario, cuyas referencias se copian: Nombre: “Juramento de la Bandera a orillas del Río Paraná”. Fecha de ejecución: 1895.

Acuarela de Guillermo da Re (Milán, 1867 - ¿Italia?), existente en el Museo Histórico Provincial de Rosario “Dr. Julio Marc” de Rosario. Se la denomina “Juramento de la Bandera a orillas del Río Paraná”. Fecha de ejecución: aproximadamente en el año 1900.

Monumento a la Bandera. Conjunto inconcluso ejecutado en mármol de Carrara por Dolores Mora Vega, “Lola Mora” (1866 – Bs. Aires, 1936), por encargo del Gobierno nacional con motivo de celebrarse el centenario de la “Revolución de Mayo”; el contrato se suscribió en 1909 y fue rescindido en 1925. Las piezas talladas en Roma experimentaron una azarosa trayectoria, hasta que en 1997 se instalaron en la fuente del pasaje Juramento, hacia el Oeste del Monumento Nacional a la Bandera. No cuenta con una denominación formal, habitualmente se la designa “Belgrano y la Bandera”.

 

Vitral que corona la cancel del atrio de la iglesia Catedral de Rosario. Fue diseñado por Francisco Stella (Roma, 1862 – Bs. Aires, 1940); lo ejecutó y montó la firma “Vilella y Thomas” de Bs. Aires. Quedó instalado como parte de la remodelación del templo que finalizó en 1927. Como observación, quien aparece izando el paño es un soldado del Regimiento “Patricios”, cuando la tradición informa que le cupo este honor al oidor del Cabildo de Santa Fe, Cosme Maciel.

Oleo de Antonio Berni (Rosario, 1904 – Bs. Aires, 1981), cuyo original podría datarse hacia 1945. Hoy es patrimonio del Instituto Nacional Belgraniano. Fue reproducido en el almanaque 1946, que distribuyó entre sus clientes la empresa “Esso”. Su comitente fue la empresa West Indian Oil. Co. Petrolera Argentina.

Bajo relieve marmóreo, obra de José Fioravanti (Bs. Aires,1896 – Bs. Aires,1977), una obra que podemos conceptuar como conceptual. Se encuentra en uno de los muros laterales del Atrio del Monumento Nacional a la Bandera (Rosario), inaugurado en 1957; se lo denomina: “La creación de la Bandera”. El autor intentó mantener la neutralidad en cuanto a la polémica sobre la composición original de la Enseña patria y por ello la representó sin ningún rasgo.

Acuarela de Víctor Cajani, propiedad del Museo Histórico Provincial de Rosario “Dr. Julio Marc”, titulada “Creación de la bandera argentina”. Por data se consigna, “siglo XX”.

                                                                                                            Detalle                         

Óleo de Enrique Mac Grech (Bs. Aires, 1890 - 1969), existente en el despacho del Intendente de la ciudad de Rosario, no hay referencias sobre la fecha de su elaboración. Erróneamente se representó una versión de la bandera del Ejército de los Andes.

 

Obra de Catalina Brunori de Sutti (Iesi, Italia,1899 – Rosario, 1980), existente en el Colegio de “Nuestra Señora del Huerto” de la congregación de las “Hijas de María Santísima del Huerto”. No consta la fecha de su elaboración.

 

Pocos reparan en esta hermosa placa que contiene una sintética pero muy realista representación del primer izamiento de nuestra Bandera. Fue un homenaje del popular club de futbol Rosario Central, elaborada por el famoso taller “Olinto Gallo” de Rosario, con motivo del “día de la Bandera” de 1957, en que se inauguró el Monumento. Puede verse en el muro de placas conmemorativas sito en el pasaje Juramento.

Reverso de la medalla elaborada por la casa “Gottuzzo y Piana” para celebrar la colocación de la piedra fundamental del monumento nacional a la Bandera. Encargada la Municipalidad de Rosario y de la Comisión popular ad-hoc. Fue distribuida en la oportunidad, 9 de julio de 1898, tal como era costumbre para conmemorar acontecimientos similares. Se ejecutó tanto en metal plateado y como en bronce (diámetros: 46.2 y 75 mm, respectivamente). Ensayador: Orzali. En el anverso se lee: “LA MUNICIPALIDAD DEL ROSARIO/AL GENERAL MANUEL BELGRANO – 1898”. En el reverso, “LA BANDERA ARGENTINA / SU CUNA; EL ROSARIO – 1812”. Este último lema prefigura el que hoy caracteriza a la ciudad, que se institucionalizó a partir de la década de 1990.


domingo, 31 de enero de 2021

¿Un mástil curvo?

El mástil - hito de Chos Malal

Visión de conjunto del mástil - hito

Por Miguel Carrillo Bascary

En contra de lo que suele pensarse puede haber mástiles curvados, aunque lógicamente no es habitual. Nada lo prohíbe.

En otras entradas de este Blog trataba sobre la existencia de mástiles “quebrados”, que escapan de la línea tradicional que define el dispositivo usado para presentar una banderas de izar. La misma puede consultarse desde: http://banderasargentinas.blogspot.com/2016/08/mastiles-quebrados-por-miguel-carrillo.html

Hoy trataré sobre un mástil curvo que se inauguró el 29 octubre de 2015 en cercanías del acceso sur a la población Chos Malal, provincia de Neuquén (Argentina).

El mástil en toda su extensión

Se trata del elemento más significativo que compone el hito que marca el centro de la mítica Ruta Nacional 40 que recorre el dorsal del país en toda su extensión continental americana (5.200 kms.) desde el Cabo Vírgenes sobre el Atlántico hasta La Quiaca, en la Puna jujeña, límite con Bolivia; enlaza once provincias; atraviesa más de 210 pueblos y ciudades; franquea más de 230 puentes; conduce a 20 reservas y parques nacionales, conecta con 27 pasos cordilleranos y bordea 13 grandes lagos y salares. El proyecto fue desarrollado como parte del Programa Nacional de Inversiones del Ministerio de Turismo de la Nación en conjunto con el municipio de Chos Malal.

Detalle del basamento

La composición se debe al distinguido arquitecto Alejandro Santana quien explicó que la curvatura del mástil se inspira en el efecto de los fortísimos vientos que caracterizan la zona; su diseo posee un profundo dinamisma que le permiten destacar de otras instalaciones similares. Cuenta con unos 25 metros de altura y nace en el centro de una escarapela de 16 metros de diámetro; otros emblemas (como el perfil de las Malvinas, por ejemplo) contribuyen a dar entidad al conjunto. La driza aparenta la cuerda de un gran arco, realzando la gran Bandera nacional que flamea en las alturas.

En oportunidad del día de los ex combatientes en Malvinas se izan también la bandera de Neuquén y una enseña conmemorativa.

El hito cuenta con facilidades para los turistas que desean referenciase con tan emblemática construcción y en sí mismo constituye un motivo de atracción para los visitantes, ya que se emplaza en un punto panorámico sobre el caudaloso rio Neuquén.

Chos Malal

La ciudad enclavada en el valle de Chos Malal

El nombre de la ciudad significa “Corral Amarillo” en lengua mapuche. Cuenta con unos 15.000 habitantes. Durante algunos años fue capital provisoria del territorio que hoy forma la provincia de Neuquén. Fue fundada el 4 de agosto de 1887 en el marco de la ocupación militar de la Patagonia ya que el su emplazamiento permitía controlar las rutas inter cordilleranas por la que habitualmente se contrabandeaba hacia Chile el ganado robado por malones en las provincias argentinas. 

Neuquén                                                Chos Malal

En su escudo campea el “Torreón” que antiguamente formó parte de la guarnición; por lo demás se asimila al blasón que identifica a la provincia. 

El "Torreón" 

Alejandro Santana

Es un arquitecto recibido en la Univ. de Bs. Aires que ha sabido desarrollar en su profesión una exquisita sensibilidad por lo artístico que canaliza en producciones imbuidas de un evidente sentido religioso desde una visión integradora de las vertientes culturales de europea, criolla y de las culturas americanas. Por la temática de sus obras y por su compromiso como católico se lo conoce como “el arquitecto de la fe”. Además, es un escultor de nota como resulta de analizar las obras que a él se le deben. A fines de los años 90 se radicó en la provincia de Neuquén.

Ntra. Señora de las Nieves (Junín de los Andes, Neququén)

Interior del templo

Entre sus creaciones se cuenta la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves y de beata Laura Vicuña, así como el museo dedicado a la Beata, en Junín de los Andes, el Via Christi, un Via Crucis con figuras de gran tamaño; el Cristo Luz, emplazado en lo alto del cerro de la Cruz que ilumina la ciudad; el parque escultórico temático referido a San Cayetano (Zapala) y el Cultrum (tambor ceremonial en mapuche) que es el santuario católico donde se encuentra el mausoleo que guarda las cenizas del beato Ceferino Namuncurá, hijo del célebre cacique.

El santuario del beato Ceferino

En el año2017 fue reconocido como personalidad ilustre de la provincia (ver las referencias que justifican ampliamente la distinción en https://www.legislaturaneuquen.gob.ar/SVRFILES/hln/documentos/VerTaqui/XLVI/ApendiceReunion8/Proyecto10584.pdf

lunes, 25 de enero de 2021

El púlpito. ¿Qué es? ¿Para qué sirve?

Testigo de un ayer, intriga en el presente

El llamado "púlpito de la Bandera" 
desde donde predicó el canónigo Gorriti cuando bendijo la enseña patria argentina (Catedral de Jujuy)

Por Miguel Carrillo Bascary

El “balconcito” saben llamarlos los chicos. En muchas iglesias puede verse púlpitos, rezagos de los tiempos donde no existía tecnología electrónica; hoy permanecen como elementos patrimoniales, sean o no obras de arte en sí mismos. Su nombre deriva del latín “pulpitum”, que podría traducirse como “tribuna”. Fue en el siglo XII y particularmente desde el XIV, cuando se difundieron ampliamente.

Básicamente los púlpitos son cazoletas, usualmente construidos en madera, aunque también los hay elaborados con mampostería recubierta de piedras finas o mármol, principalmente. En ellos se ubicaba el lector y el sacerdote desde donde también predicaba a los fieles. Al estar sobre elevado sus voces se difundían mejor, si se le sumaba el tornavoz, que es una especie de techito o concha marina que suele recubrirlos, podía escuchárselos con mayor facilidad. Con esto quedan contestadas las dos primeras preguntas que abren la entrada.

De hecho, el púlpito hoy ha perdido su función original y eventualmente, se los emplea para emplazar alguna cámara de TV que se use para filmar las ceremonias.

No debe confundirse al púlpito con el ambón (de hecho, una especie de atril) ya que este es el mueble desde donde se proclama la Palabra de Dios, es decir donde se ubica el lector de las “primeras lecturas”; del salmo; del Evangelio del día, y desde donde hoy suele predicar el sacerdote.

Un púlpito tradicional consta de: la plataforma; el pretil que la circunda (si de agrupa estos elementos hablaremos de una cazoleta); el sostén (muchas veces formado por una o varias columnas); el tornavoz y la escalera, que permite acceder al mismo. A ello se la suma el atril, usado para sostener el Leccionario, que agrupa las lecturas litúrgicas. Antiguamente el púlpito se colocaba avanzando, hacia el centro de la nave principal, particularmente en alguno de los ángulos del transepto (brazo menor que forma la planta del templo), si lo había, o en cercanías del presbiterio, en los más pequeños, de esta manera la predica llegara a un mayor número de fieles. Todo dependía de la estructura general del templo.

En algunas iglesias existían púlpitos gemelos. Uno se usaba para leer las primeras lecturas y el otro para los Evangelios, desde donde también se solía predicar. En otras también se empleaba para destacar a los solistas del coro. Un uso práctico no reglado era que desde el púlpito se dirigiera el rezo del Santo Rosario, particularmente en días festivos o de novena.

Púlpitos gemelos (Catedral de Bs. Aires)

En cuanto a la ornamentación varían extraordinariamente, los hay de extrema sencillez y otros excesivamente cargados hasta el punto en que parecen una suerte de capilla. La regla indicaba que el púlpito no debía competir con el altar mayor y que su ornamentación debía ser complementaria. La historia de la Arquitectura nos señala que no siempre se preveía un púlpito cuando se construía un templo, generalmente se agregaba más tarde, conforme a la disponibilidad de recursos de la comunidad lo permitía.

Estilos que contrastan

Usualmente en los púlpitos se encuentra la Paloma, que representa al Espíritu Santo, advocación de sus luces para los lectores y el predicador. Otro elemento usual es un ángel con trompeta, que anuncia a los fieles la proclamación de la Palabra de Dios; también los hay los terminados en una cruz.

Un caso concreto

Tomaré como referencia para el análisis, el púlpito existente en la basílica y Catedral de Rosario (Santa Fe, Argentina), que podría datarse entre 1888 en que se habilitó al culto el templo que está dedicado a Nuestra Señora en la advocación que dio nombre a la ciudad y 1910, cuando se consagró solemnemente. Consta de una estructura de madera estucada, dorada a la hoja.

La cazoleta se afirma en el muro, por lo que carece de base propiamente dicha, la que se compone de una proyección aproximadamente cónica que remate en una piña. Este fruto es un símbolo que expresa la unidad de los files con Ntro. Señor Jesucristo, habida cuenta de su composición que contiene un tallo central, desde donde se desprenden sus folículos.

Como torna voz existe otra estructura cónica, de similar material, rematada con un ángel haciendo sonar una trompeta, lo que nos remite a lo ya dicho. 

La superficie del torna voz propiamente dicho plana muestra la paloma del “Espíritu Santo”, ejecutada con exquisito gusto.

El pretil o cazoleta tiene forma tres caras principales y dos accesorias. Las primeras están adornadas con relieves simbólicos. En la central vemos, sobre un cojín ceremonial: un Santo Rosario; la corona que corresponde a María como “Reina y Señora de todo lo creado” (Quinto Misterio del Rosario) y el correspondiente cetro, una cinta ornamental completa el cuadro. En la derecha, se observan atributos episcopales; una mitra; un libro (símbolo del magisterio); una estola sacerdotal; un báculo y una cruz alta episcopal. En la cara restante, atributos papales, destacando sobre el conjunto la triple corona que antes usaban los sucesores de Pedro, la tiara; una estola, emblema del sacerdocio; la férula papal (cruz de triple travesaño) que señala el Papa como: obispo de Roma, patriarca de Occidente y sucesor del apóstol San Pedro. También el cetro papal que remitía al poder temporal del papado, y un libro, representativo del mensaje salvífico contenido en las Santas Estrituras y en las enseñanazas de la Iglesia. A los segmentos que separan estos vanos los coronan rostros de querubines y de ellos descienden gajos vegetales con flores. El atril era removible y de él solo queda su fijación.


A la cazoleta se accede por una estrecha escalera excavada en el grueso muro que sirve de sostén de la gran cúpula. Sus características justifican una anécdota que se reputa verídica. Se dice que, a comienzos del siglo pasado, cierto sacerdote, famoso orador bíblico, fue invitado a celebrar misa y a predicar, pero el grosor de su humanidad no le permitió usar de la escalera. Una versión más chispeante dice que se quedó trancado.

Como vemos, el púlpito que conserva la Catedral de Rosario, nos ofrece una composición muy agradable, austero, pero al mismo tiempo solemne acorde a la nave y al magnífico Altar Mayor. Indudablemente es un elemento patrimonial de singular composición, que siempre despertará la curiosidad de todos.

Altar Mayor de la Catedral de Rosario
Como se observará, el púlpito guarda armonía, sin competir con el retablo
Vemos al párroco emérito, Mons. Raúl Giménez; a su actual titular, padre Osvaldo Mascerola y a su vicario, padre Juan Montedoro