lunes, 7 de diciembre de 2020

La Virgen María y sus vestiduras

Una mujer vestida del sol …

 

Apocalipsis, 12: 1

Por Miguel Carrillo Bascary

 Los días 8 de diciembre de cada año la Iglesia Católica celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, madre del Salvador y también nuestra.

Son muchísimas las apariciones que se le atribuyen a lo largo de más de dos milenios, pero la Iglesia tiene por acreditadas una treintena. Esto no quita veracidad a otras, pero las características de las primeras las hacen particularmente válidas. En algunos casos los reconocimientos los ha realizado el obispo de una iglesia local.

No es mi objetivo tratar este tema que, por supuesto me excede, solo me propongo analizar aquellas cuyo registro permite identificar los colores de la vestimenta con que se presentó Nuestra Señora, lo que sí es propio de este Blog. No pretendo tampoco realizar un análisis exhaustivo, pero entiendo que el trabajo nos aportará un panorama de mucho interés.

Como guía tomaré el contenido de la obra de Roy Abraham Varguese “Enviada de Dios” (Edit. Sudamericana. Bs. Aires. 2000). En cada caso transcribiré las citas de las descripciones con que los videntes se refieren al punto. No se incluirán las referenciadas con algún elemento físico, como la archiconocida Virgen de Guadalupe. En cada caso busqué las representaciones más usuales de cada una.

En un anterior entrada me refería a "El celeste y la Inmaculada Concepción", les dejo el link donde podrán acceder a una nota que considero de enorme interés: http://banderasargentinas.blogspot.com/2018/12/el-celeste-y-la-inmaculada-concepcion.html

Seguidamente, analizaremos las apariciones que tienen formal reconocimiento papal:

 

Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa (París, 1830) Ob. cit. p.114

“Su vestido era blanco como el alba (…) cuello alto y mangas simples. Un velo blanco cubría su cabeza y caía a ambos lados de sus pies. Debajo del velo, su pelo, peinado en roscas, estaba atado con una redecilla de encaje, de alrededor de tres centímetros de altura o de dos dedos de ancho, sin pliegues y que descansaba suavemente sobre su cabeza”.

Nuestra Señora de La Salette (Francia, 1846) ) Ob. cit. p. 116

“La ropa de la Santísima Virgen era de un blanco plateado intensamente brillante (…) Estaba hecha de luz y de gloria, radiante y esplendorosa. No puede haber una expresión o comparación adecuada sobre esta Tierra. Llevaba un delantal amarillo, más brillante que una multitud de soles juntos. La corona de rosas que tenía en la cabeza era tan hermosa, tan brillante que desafiaba la imaginación. Las rosas de diferentes colores (…) unidas entre sí”.

Nuestra Señora de Lourdes (Francia, 1858) Ob. cit. p.123

“Está vestida de blanco, con un moño azul atado a la cintura, que fluye hacia abajo con el vestido. Lleva en la cabeza un velo que también es blanco; este velo solo permite ver muy poco de su cabello y luego cae hacia atrás, por debajo de su cintura. Sus pies están desnudos excepto lo que cubren los últimos pliegues de su vestido, y salvo en el lugar en que hay una rosa amarilla que brilla sobre cada uno de ellos”.

 

Nuestra Señora de Pontmain (Francia, 1871) Ob. cit. p.126

“Estaba vestida con una túnica azul bordada con estrellas de oro. Sobre su cabeza llevaba un velo negro y una corona de oro y en sus pies, zapatos azules con cintas de oro”.

 

Nuestra Señora de Fátima (Portugal, 1917) Ob. cit. p. 131

“… toda vestida de blanco, más luminosa que el Sol, que desprendía rayos de luz más claros e intensos que un vaso de cristal lleno de agua”. 

Nuestra Señora del Corazón de Oro (Beauring, Bélgica, 1932) Ob. cit. p. 135

“Llevaba una túnica blanca que fluía e irradiaba una especie de luz azul”. 

Nuestra Señora de los Pobres (Banneux, Bélgica, 1933) Ob. cit. p.137

“… llevaba una larga túnica blanca con un lazo de un azul inolvidable y un velo blanco y transparente que cubría su cabeza y sus hombros. Se podía ver su pie derecho coronado de una rosa amarilla entre los dedos”.

Estas otras advocaciones gozan de reconocimiento del obispo ordinario del lugar:

Nuestra Señora de Knock (Irlanda, 1879) Ob. cit. p. 100

“… llevaba un manto largo de color blanco, que caía en grandes pliegues sueltos alrededor de sus hombros y estaba abrochado al cuello; tenía una corona en la cabeza y parecía ser un poco más amarilla que el vestido o la túnica que usaba Nuestra Bendita Señora”.

Nuestra Señora de todas las Naciones (Ámsterdam, 1945 -1984), también llamada Ntra. Sra. de los Pueblos. Ob. cit. 172

“Estaba vestida de blanco y llevaba un pañuelo”

 

Nuestra Señora de la Revelación (Abadía de Tre Fontane, Roma, Italia, 1947)

“… vestida con una túnica blanca y ceñida en la cintura con un cinto rosado. Los cabellos eran negros y ligeramente recogidos por una cinta verde esmeralda que llegaba, al igual que la túnica, hasta los pies descalzos, en su mano derecha sostenía un libro de pasta color ceniza”.

 

Nuestra Señora de la Oración (L'Ile Bouchard, Francia, 1947)

“Llevaba un vestido blanco brillante con bordes dorados, una faja azul, y tenía consigo un rosario blanco. Su velo era blanco de un matiz diferente y le llegaba casi hasta los pies” .

 

Nuestra Señora de Cuapa (Nicaragua, 1980) Ob. cit. p. 148

“El vestido era largo y blanco con un lazo celeste alrededor de la cintura y tenía mangas largas. Cubriéndola había un velo, de color crema pálido, con un bordado de oro en el borde”. 

Nuestra Señora de Soufanieh (Damasco, Siria, 1982 – 1990)

“Tenía un velo blanco que cubría su pelo. El velo era parte del vestido. Sobre su hombro derecho había una capa de color azul cielo que le envolvía la espalda y se cruzaba sobre su lado izquierdo. El vestido blanco le cubría los pies y sólo se podían ver sus manos. El vestido y la capa parecían estar hechos de luz blanca y azul”. 

Nuestra Señora del Rosario (San Nicolás, Argentina, 1983)

“Tenía un vestido azul y cargaba al niño Jesús en sus brazos con un rosario largo”.

María, Rosa Mística (Montichiari, Italia, 1987)

“…  vestida de blanco, con una capa blanca que tenía reflejos de luz plateada. Un manto blanco sujetado bajo la garganta, como por un gancho. Este manto le llegaba hasta los pies, dejando entrever sobre la frente cabellos color castaño claro. Tenía ribete bordado en oro”.

sábado, 5 de diciembre de 2020

Diego Maradona: protocolo en sus exequias

La Celeste y Blanca y el Diego

Por Miguel Carrillo Bascary

Motivación

Mi reciente nota sobre el inapropiado uso de la Bandera Nacional para cubrir el ataúd de un empresario tuvo una repercusión inusual y una serie de consultas sobre las ceremonias luctuales. Esto evidencia la necesidad de reflexionar sobre los símbolos de la argentinidad en tales circunstancias. (Ref.: http://banderasargentinas.blogspot.com/2020/11/equivoca-demostracion-de-pesar.html)

Agradezco a quienes se tomaron la molestia de leer ese posteo y a los muchos que lo replicaron en sus redes. Dicho sea de paso, todo lo que publico en mi Blog puede ser compartido sin necesidad de pedirme permiso. Creo que estamos entre gente seria, en donde la buena fe prima, más allá de que podamos no compartir algunos conceptos, siempre he pensado que el respeto por el disenso que es propio de la democracia y que debemos corresponder la generosidad de aquellos que nos ayuda a enriquecer nuestros conocimientos y a facilitar la comunicación de ideas y de imágenes.

En forma prácticamente coincidente ocurrió el lamentado fallecimiento de Diego Maradona, hecho que compartimos como una verdadera experiencia social que abarcó a todos los amantes del deporte y, en particular, a todos los argentinos, tributarios de tantas alegrías que nos aportó “El 10” durante su carrera futbolística. También por esta causa recibí algunas consultas.

Varios lectores me hicieran llegar sus apreciaciones con referencia a la Bandera Argentina que cubrió el ataúd del ídolo, por lo que considero adecuado hacerles llegar mis apreciaciones. La presente entrada la dedicaré exclusivamente a este cuestión, aunque prometo que a futuro me extenderé a los duelos oficiales, sobre lo que tanto me han preguntado.

El caso en concreto

Desde ya que analizar el sepelio del astro no es fácil, todo lo contrario. La complejidad principal gira en torno a determinar si se trató de un acto oficial o privado. Un aspecto sobre el que Uds. tendrán tantas dudas como yo.

Efectivamente, todo lo que podamos manifestar está condicionado por la respuesta que demos a la caracterización del hecho. Mucho se habló, opinó, discutió, deliberó y confrontó al respecto. Diversos protagonistas deslindaron mutuamente sus responsabilidades, sobra la desinformación y hasta se han vertido poco veladas acusaciones, lo que para nada contribuye a una reflexión que permita brindar una respuesta profesional integral. Hay tanta, pero tanta, emotividad comprometida que los nubarrones del afecto por el ídolo pueden llevarnos a rutas sin salida.

Confieso que pensé mucho si encarar o no este aporte, pero en definitiva me resolví a hacerlo considerando que por la repercusión de la infausta nueva permite detraer enseñanzas para un futuro, aunque nunca podrá compararse con la sensibilidad que acompaña y acompañará al Diego. Termino así esta necesaria introducción. 

El dilema

La primera pregunta que corresponde hacer es la siguiente: ¿se trató de una ceremonia privada abierta al público en general o fue una ceremonia de carácter oficial? La respuesta es imprescindible, porque orientará las consideraciones sobre un evento excepcional.

Por lo que trascendió fue el propio Presidente de la Nación quién puso la “Casa Rosada” a disposición de la familia del finado. Obvio que no facilitó solamente el ámbito físico, sino que fue el Ministerio de Seguridad quien armó el dispositivo imprescindible en la ocasión. Además de la “capilla ardiente”, fue cedido el espacio destinado a la contención afectiva a los familiares; otros deudos; amigos y autoridades que se hicieron presentes.

Es evidente que fue la familia quién en definitiva dispuso. Y aquí se abre otro debate, ya que en el caso de Maradona no está clara quienes la componen, lo que es público. En la ocasión, su primera esposa y las hijas de ambos tuvieron los roles principales, pero no los exclusivos. Tratándose de una cuestión íntima, con lo dicho basta.

Fue la familia quién indicó que el rostro del fallecido no se expondría mientras estuviera pasando el público; aunque en la intimidad los allegados pudieron hacerlo. También ella determinó qué empresa haría el servicio y qué personas tendrían un ingreso preferencial para despedirse del ídolo y brindar su afecto a los deudos. Asimismo, definió la oportunidad de la inhumación (trascendieron versiones de que sería al día subsiguiente al deceso) y cuál debía ser el horario en que finalizaría la ceremonia. Finalmente, fue la familia quien declinó el ofrecimiento oficial de realizar el traslado al cementerio usando un helicóptero.

El Presidente de la Nación no actuó como “dueño de casa”, sino que participó como un doliente más, deseoso de acompañar a la familia en el duro trance y de tributar un postrer homenaje al ídolo.

Como evidencia, el medio local Infobae publicó el diálogo que entablaron el Presidente y Claudia Villafañe:

       "Cerca de las cinco de la tarde, el Presidente se acercó al Salón de los Pueblos Originarios que estaba ocupado por la familia Maradona. Era el último adiós y el féretro estaba abierto. Alberto Fernández retrocedió para respetar la intimidad de la ex mujer , las hijas y los amigos más cercanos. Villafañe se acercó a la puerta, lo miró al jefe de Estado y le dijo con una media sonrisa "-Qué loco, te voy a invitar a que entres a tu casa". - ¿Puedo? -, contestó Alberto Fernández. -Sí. Vení a despedir a Diego-, completó Villafañe. El Presidente se acercó, rezó un padrenuestro, lo vio a Maradona por última vez y regresó llorando a su despacho del primer piso de la Casa Rosada". 

(Ref.: https://www.infobae.com/politica/2020/11/27/el-funeral-de-diego-maradona-en-la-casa-rosada-exhibio-la-distancia-politica-entre-alberto-fernandez-y-cfk)

Lo expuesto caracteriza que se trató de un velatorio privado, bien que la familia tuvo la generosidad de permitir que el público en general pudiera desahogar su cariño por el ídolo y su dolor personal, pasando frente al féretro por breves segundos.

Claro está que el Ejecutivo no abdicó de su rol, como se demostró en diversos momentos, particularmente cuando fue necesario retirar el féretro ante la presión de los violentos descontrolados y cuando la “capilla ardiente” se vació al llegar la ex presidenta.

En concreto, al no ser un acto oficial los formalismos protocolares pudieron dejarse de lado, salvo aquellos de índole fundamental; como por ejemplo, exhibir el ataúd; facilitar la presencia de los familiares y presentar la “capilla ardiente” con una ambientación básicamente adecuada. Esta se instaló en el salón de los “Patriotas Latinoamericanos”, en la planta baja en cercanías a la puerta de ingreso principal. 

El ámbito donde se dispuso la "capilla ardiente" 

Como único decorado se vio a una réplica de la “Copa del Mundo” que Diego conquistó en 1986 y que se referencia como ícono de su consagración a nivel mundial. Según la artesana Eliana Pantano, la pieza le fue encargada unos días antes por parte un comitente al que no identificó y, cuando se difundió el fallecimiento de Maradona recibió la orden de ponerla a disposición del Presidente, quien la mandó colocar junto al féretro, sobre una pequeña mesa redonda. Fue un muy fino y oportuno detalle que honra al crack y resalta su dimensión internacional.

La Bandera en las honras fúnebres

En Argentina, además del izamiento de la Enseña nacional “a media asta”, no existe una regulación precisa de carácter general sobre cómo se presentan los símbolos de la argentinidad en una ceremonia fúnebre. La excepción son los reglamentos de Ceremonial de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, cuyos rituales tienen carácter oficial y se asientan en tradiciones centenarias, obviamente no se aplican a un deportista, como es el caso de Maradona.

Nunca me cansaré de señalar que la “Bandera Oficial de la Nación”, tal el nombre que recibe en propiedad, corporiza al pueblo argentino como entidad colectiva y también al Estado, que ese mismo pueblo articuló a partir de la Constitución; nada más, ni nada menos.

Esta representación es la que justifica la presencia del símbolo en las ocasiones fúnebres. Por lo tanto, que se haya cubierto el féretro del astro con una Bandera nacional implica que pueblo y el Estado argentinos “abrazan” y protegen a quien, es públicamente considerado como merecedor de tamaño homenaje.

Por esto no corresponde cubrir con la bandera el ataúd de quien carece de reconocimiento popular generalizado.

Tratándose de una autoridad, el paño-bandera sobre el féretro es una reafirmación de la representatividad que le confiara el electorado y una validación del servicio público desempeñado en vida.

El féretro de Maradona fue ingresado a "Casa Rosada", sin nada que lo cubriera.

¿Qué bandera?

En Vexilología el ángulo que el lado de la driza forma con el borde superior del paño (el cantón) es el segmento principal de la pieza, lo que equivaldría a la “cabeza” del pueblo corporizado en ella. Se justifica así que, en principio, el lado de la driza de la pieza se coloque cubriendo la cabeza del fallecido, en la posición natural del abrazo que un deudo pudiera brindarle. Utilizo el condicional, ya que existe una excepción que veremos más adelante.

 Correspondencia entre el cantón de la bandera y la figura humana

En el caso Maradona se empleó una variedad puntual de vexilo, que se denomina “bandera luctual” o “fúnebre”. Lleva el Sol girado, para que su eje vertical quede en paralelo a las franjas; además cuenta con cintillas dobles en cada uno de sus ángulos, que permite fijarlo al ataúd.

Posición relativa del paño- bandera con relación al féretro

Adviértase la posición del Sol con relación a las franjas

Posición de las cintillas para fijación

La excepción radica en las circunstancias en que sea procedente colocar otra bandera. Podríamos señalar como ejemplos las exequias del ex – gobernador de Córdoba, José M. de la Sota, cuyo féretro cubrieron, la Bandera Nacional y la de su provincia, en este orden. 


Exequias de J. M. de la Sota 
(las aplicaciones destacan la posición de las banderas)

En su caso se colocará la Nacional cubriendo la parte superior del ataúd y la provincial sobre la mitad inferior; en ambos casos plegadas o extendidas transversalmente (ver foto siguiente), por lo que al no llevar ataduras habría que cuidar que en algún descuido no se deslicen hasta el piso, sería un papelón. En estos casos se usará una Nacional común, no una luctuosa.

¿Cabe depositar algún otro complemento?

En los sepelios donde corresponda usarse, la bandera se muestra en plenitud, aunque se admite colocar sobre ella algún pequeño bouquet floral y, tratándose del Presidente de la Nación, su banda y el bastón de mando. Esta disposición refleja una tradición del ámbito militar donde se muestran en esta posición la gorra y el sable ceremonial. (1)

Por extensión, tales usos y costumbres habilitan, que sea facultativo sobre el féretro colocar algunos atributos que caractericen a la personalidad del fallecido; pero siempre con prudencia, de tal forma que el paño-bandera no adquiera la funcionalidad de un de “mantel” para que no disminuya su protagonismo como signo de la presencia del pueblo en la ocasión.

En el caso pudo verse la casaca de la Selección Nacional, colocada de espaldas, mostrando el nombre de Maradona y el “10” que vistió a lo largo de su campaña deportiva; junto a otra similar de Boca Juniors. El Sol de la pieza lucía en el centro de ambas.

Debió invertirse el orden de las camisetas 

Permítanme señalar que de esta forma se incurrió en una infracción al debido orden protocolar ya que, en la parte superior del féretro, por sobre del Sol, se puso la camiseta de Boca y, en la parte inferior, la del Seleccionado; cuando en realidad debió ser a la inversa. Hay más honor en vestir la casaca nacional que la de un club, por importante que este sea.

Con el transcurrir de las horas sobre el conjunto originalmente dispuesto se fueron superponiendo camisetas de Argentinos Juniors y de Gimnasia. Al menos yo no vi las de otros clubes identificados con el crack, en su caso Napoli; N. O. B. y algún otro.

Mientras pasaban los dolientes frente al ataúd iban arrojando sobre él otros testimonios de su afecto: banderas de todo tipo y tamaño; pantalones deportivos; rosarios; gorritas; fotografías; bufandas; un pañuelo de las Madres; flores; láminas y otras ofrendas. Algunas manos inspiradas por la buena voluntad, pero con poco tino, fueron disponiendo los tributos en sucesivas capas (2).

El panorama estuvo siempre en constante y caótica mutación; expresando así una enorme emotividad. Mientras, se veía crecer el cúmulo en forma incesante. En el desorden pudo verse banderas argentinas caídas sobre el piso que nadie se ocupó en “rescatar”, como hubiera sido deseable, sobre todo por tratarse de un ámbito tan significativo como la sede del Gobierno Nacional y por la cobertura internacional del momento. Fue una lamentable omisión.

Cuando el ex arquero de la Selección Nery Pumpido llegó al lugar, tomó la réplica de la Copa y la depositó sobre el féretro, a manera de silente homenaje. Más tarde, alguien la retiró y la restituyó a su lugar; hizo bien.

De esta forma la Bandera argentina quedó totalmente oculta, opacada por las sucesivas capas de ofrendas. 

Llegamos así a uno de los puntos reiterados en las consultas que me llegaron. En el ocultamiento sufrido por la Bandera nacional no hubo delito, de modo alguno; simplemente porque no constituyó un deshonor. Para que se configure el crimen de “agravio a los símbolos patrios” que sanciona el Artículo 222 del Código Penal, se requiere que haya una expresa y deliberada intención de ofender, lo que en derecho se denomina “dolo”. Los hechos demuestran que esto no ocurrió.

Al ser una ceremonia privada pudo haber una falta de la debida atención en el personal a cargo del servicio, pero tampoco constituyó una falta de respeto para con el símbolo.

Lo que ocurrió después

En el caos que motivó la ruptura del dispositivo de seguridad se debió retirar el ataúd con toda urgencia. Luego trascendió que la acción conjunta de los barras bravas habría pretendido sustraerlo para llevarlo hasta un estadio. Superada la zozobra se lo instaló en el salón de los “Pueblos Originarios”, primer piso de “Casa Rosada”, donde los familiares pudieron seguir acompañando los restos en intimidad, hasta que se inició el traslado al cementerio.

En el salón de los “Patriotas Latinoamericanos” quedó un cúmulo de ofrendas en informe montón con lo que resulta válido preguntarse ¿qué sucedió con tan sentidos testimonios que un pueblo en lágrimas llevó a su ídolo?

No trascendió qué ocurrió con la Bandera nacional que cubría el féretro; cabe suponer que sus ataduras permitieron que se mantuviera firme. Durante el traslado se lo vio cubierto con una bandera luctuosa, ya sin las camisetas de la Selección, ni otro aditamento. Igual que en el postrer trayecto, desde el coche fúnebre hasta el sitio de la inhumación.

 
Al salir de "Casa Rosada"

 En el cementerio donde se inhumaron los restos

Otra pregunta que sugieren los hechos ¿cuál fue el destino de la bandera que cubrió el féretro del ídolo? Ella misma es una pieza histórica, debería conocerse.

Evaluando los hechos

Analizadas las circunstancias expuestas la pregunta lógica es ¿cómo debió actuarse?

No es factible dar una respuesta univoca. La excepcionalidad del fallecido lo impide. Como su vida, como cada uno de sus goles, todo fue desmesurado en las horas que siguieron a la partida del alma de Maradona a los Cielos. Hemos visto de qué manera sus restos mortales permanecieron algunas horas más entre el cariño de familiares y admiradores.

Sabemos que fueron muchos los oportunistas que quisieron mostrarse en una ocasión histórica; incluso pudo verse al tristemente célebre jefe de sepelios de la funeraria que prestó sus servicios, quien literalmente “robó” una última foto al crack. Afortunadamente fueron muchos más, decenas de miles los que tuvieron oportunidad de pasar por la “capilla ardiente” haciéndolo con dignidad.

Lo negativo radicó principalmente en los sucesos de violencia, pero sobre esto ya se ha hablado.

Otro factor deficitario fue el "pésimo ejemplo social"; no se mantuvo ni se hizo mantener el distanciamiento social.

No abriré juicio sobre el lugar elegido, pero en la intimidad pienso que Maradona pudo pensar en la mítica “Bombonera”; solo él lo sabe. La familia pensó distinto y aceptó el ofrecimiento oficial, es el dato objetivo; también ella resolvió los principales detalles de los tan tristes momentos. Quizás quienes lo resolvieron pudieron tener cierto grado de temor reverencial, que los llevó a aceptar el ofrecimiento de la “Casa Rosada” por parte del Presidente de la Nación. Quizás nunca lo sabremos; poco interesa con los hechos consumados.

La “capilla ardiente” fue muy sobria; se armó dando centralidad al féretro que contenía los restos morales del ídolo.

Un lector de este Blog me consultó por qué no se colocó a su derecha una Bandera de ceremonia (de posición). Creo que así estuvo bien; más allá de la popularidad del ídolo no se trató de un funcionario público; la sobriedad por sobre todo.

Los familiares y allegados se dispusieron en un amplio círculo de sillas; con lo que en ningún momento compitieron con la atención hacia los restos del fallecido. Un “detalle” de significación que debe serles reconocido y que falta en muchas exequias cotidianeidad.

Observar el posicionamiento de los deudos y allegados

El ataúd se instaló sin el tradicional decorado de velones, ni otros complementes; solo cubierto por la bandera luctual y las camisetas de la Selección y de Boca. Ya me expresé sobre estos.

La “Copa del Mundo”, ofició de testimonio del mayor logro del difunto, fue un acierto.

En cuanto al resto de las ofrendas, fue justo que se permitiera expresar con ellas el dolor de todo un pueblo. Habrá quienes hayan pensado no permitirlas, afortunadamente no ocurrió así.

Pudieron darse directivas para que aquellos tributos que caían sobre el ataúd, luego de algunos minutos fueran discretamente retirados para depositarlos y exhibirlos en algún dispositivo aledaño.

Pudo indicarse a los dolientes que tuvieron la posibilidad de llegar hasta el féretro, que depositan sus ofrendas sobre las camisetas expuestas, manteniendo libre el espacio del Sol. Luego de algunos momentos, también en estos deberían haber sido retirados y colocados a un costado.

Tales delicadezas habrían sido acordes al significado de la Bandera Nacional que, reitero, representaba a la inmensa masa del pueblo argentino que no tuvo oportunidad de pasar por el lugar.

¿Alguien lo habrá considerado? Hubiera sido lo más propio.

Fue muy triste ver junto al féretro ejemplares de banderas argentinas por los suelos; arrugadas, pisadas por los que tuvieron el privilegio de acercarse.

Resultó evidente que el servicio fúnebre contratado no alcanzó el nivel que los hechos requerían.

Pienso que hubiera correspondido recabar un asesoramiento al área de Ceremonial de Presidencia, estos funcionarios podrían haber hecho aportes sobre algunos puntos del evento, sobre todo teniendo en cuenta que se trató de una circunstancia histórica y la enorme divulgación de las imágenes hacia el exterior. La capacitación profesional específica y la experiencia práctica pudo sumar mucho.

En definitiva, será muy difícil que esta generación puede pasar por un trance similar, pero la experiencia protagonizada debería servirnos de orientación para otras ocasiones de menor repercusión.

El fallecido fue muy grande en sus logros; muy querido; el más admirado; el más reverenciado; así lo reconoció el mundo.

También será único en la Historia del Universo, igual que toda mujer u hombre, en su pecho como en el nuestro la Bandera, celeste y blanca, con el Sol refulgente, fue y será siempre el símbolo de nuestra Nación la misma que motivó que Diego Maradona tuviera el orgullo de llamarse “argentino”.


Foto AP, tomada de "Semana"
Notas:
1.- Tradiciones que arrancan en la noche de los tiempos, indica que soló inhumarse al fallecido junto a sus armas favoritas; objetos de culto y de uso personal; alimentos y bebidas. En algunas culturas, se hizo lo propio con su principal cabalgadura; algunos de sus servidores y, en casos extremos documentados en la India hasta 1829 en que fue prohibido, los restos se incineraban junto a la esposa, que se inmolaba (o era inmolada) en el ritual del satí.
2.- No se vieron ofrendas aberrantes, que a veces suelen aparecer en este tipo de manifestaciones; lo que referencia la singular imagen positiva del fallecido.

jueves, 3 de diciembre de 2020

Rarezas en Vexilología

Las banderas sumadas

Banderola cuartelada con emblemas de la casa de Saboya y Blonays, siglo XIV

Por Miguel Carrillo Bascary

Una muy curiosa variedad vexilológica son las banderas sumadas donde dos y a veces más banderas forman conjunto único. Esta pluralidad rompe con la constante generalizada por lo que son un poderoso llamado a la atención del observador y remiten a complejas circunstancias históricas que no siempre es fácil desentrañar.

Analizaremos varios casos paradigmáticos, sin pretensión de agotar la temática, por supuesto

Algunas nos son muy familiares, hasta el punto que cuando una persona no versada las observa no llega a percibirlo. Es el caso la que identificó al reino de Castilla y León; con la que se culminó la Reconquista y se transformó en la insignia de esa primera superpotencia mundial.

Otro caso muy conocido es la Unión Jack del Reino Unido, que registra una evolución varias veces centenaria e implica la paulatina superposición de las referidas a Inglaterra; Gales, Escocia e Irlanda, como se grafica en la siguiente imagen:

Algunas señalan la conjunción de dinastías, particularmente aquellas surgidas en Europa como expresión de los complejos blasones medievales, donde cada partición evidenciaba a un dominio. Un buen ejemplo es la de Felipe I de España:

Modernamente, entre las banderas con origen heráldico también podría inscribirse la del estado de Maryland, compuestas por las armas de su fundador, Cecil Calvert II, barón de Baltimore, que suma las barras recibidas de su padre a la cruz de los Crossland, su familia materna.

 

Hay banderas sumadas que expresan uniones personales, donde dos coronas recaen sobre una misma persona y que, eventualmente, se prolongan en una dinastía. es el caso de Suecia - Noruega, formada en 1814 cuando el Parlamento de esta última aceptó como monarca a Carlos XIII de Suecia. Esto se mantuvo hasta que en 1905 Noruega declaró su independencia. 

Suecia - Noruega


Suecia mercante (18 44- 1905)             Noruega mercante (1844 – 1905)

Se incluye en la nómina al Estandarte Real británico (Royal Standard) que simboliza la potestad de la monarquía sobre Inglaterra y Gales (los tres leones); Escocia (el león rampante) e Irlanda del Norte (al arpa):

 

Posiblemente donde la sumatoria de banderas es más evidente es el caso del Imperio Austro – Húngaro (1867 – 1919), surgido de la coronación como rey de Hungría de Francisco I, emperador de Austria (esposo de la mítica Sisí). Su pabellón conjuga los colores de ambas nacionalidades, cargando los escudos coronados de las dos monarquías.

Otras expresan coincidencias ideológicas. Lo evidencia la que como parte de Argentina utilizó la provincia de Entre Ríos a mediados del siglo XIX. En su primera mitad lleva la bandera argentina (aunque con azul en vez del tradicional celeste, mutación que se explica por la cromófobia hacia este último por parte del hombre fuerte de la época, Juan M. Rosas) y, en la mitad del vuelo, se compone dos franjas rojas y una blanca con lo que se identificaban los seguidores del mismo, con referencia al federalismo. La enseña se usó con distintas cargas; algunas netamente políticas o bien, sin emblema alguno.

           

En la convulsionada Guatemala entre 1851 y 1858 se empleó esta enseña partida.

Un ejemplo muy particular fue el de Sudáfrica que entre 1928 y 1994, que empleó un pabellón que remitía al de los Países Bajos y en su centro llevaba los del Reino Unido; el estado Libre de Orange y del Transvaal.

Las que parecen, pero no lo son

Son varias también las enseñas que llevan en el cantón las de naciones con las que guardan diferentes tipos de vínculos. Algunas como testimonio de su pasado de colonial o protectorado. Caso de Australia, Nueva Zelanda y Fidji

O bien, manifiestan lazos de amistad, como es el caso de la enseña del estado de Hawái.

  

Algunos otros vexilos que pueden confundirse con las banderas sumadas son las insignias de las fuerzas armadas; de presidentes; primeros ministros o de otras autoridades y similares; pero no integran la calificación ya que en estos casos se aplica el lábaro sobre un paño que no es propiamente emblema de una nación.

Pabellones navales de Argelia y de Bahamas


Estandartes presidenciales de Uganda y Zimbabwe