sábado, 18 de mayo de 2019

Historia y grandeza de la escarapela argentina


En el día de la Escarapela argentina


Por Miguel Carrillo Bascary

Orígenes y normativa

Las escarapelas, como las llamamos hoy, surgieron como divisas militares en tiempos donde la uniformidad era tan variada que en el fragor de las batallas existía el peligro de confundir a camaradas de armas con los enemigos. Por este motivo fueron mucho más grandes que las que actualmente empleamos (1) y, por lo general, se colocaban en el lugar más visible de un combatiente, su cubrecabeza y/ o su pecho.

Como objeto funcional adoptaron diversas formas, desde simples tiras de género hasta el clásico modelo que llamamos cucarda. Fue durante la Revolución Francesa cuando se popularizó entre los civiles, atento a que éstos fueron convocados como parte del ejército en activo. De hecho, fue el propio Luis XVI quién formalizó la cucarda tricolor. Lo cierto es que estas divisas se divulgaron por todo el mundo tomando como referencia general el color de las banderas estatales.

Cucarda Revolucionaria

Fue durante la Primera Guerra Mundial cuando, precisamente en Francia, sus aviones ostentaron la escarapela pintada en sus estructuras; una manera práctica de poder distinguirlos ante la imposibilidad de que se usaran banderas. El uso se generalizó en todas las naciones y aún persiste.

Las tropas que protagonizaron la Reconquista y la Defensa contra la intentona británica de ocupar el Virreinato del Río de la Plata en 1806 y 1807 emplearon con toda lógica la divisa que distinguía a los ejércitos realistas, una cucarda roja, la que se mantuvo en uso hasta febrero de 1812, cuando el Triunvirato, a pedido de Manuel Belgrano. decretó la “escarapela nacional” que nos distingue.

Cucarda del histórico Regimiento "Patricios"

Aunque no debemos olvidar que el agrupamiento de tropas convocado por Juan Martín de Pueyrredón en la chacra de Perdriel para oponerse a los ingleses, empleó como señal de reconocimiento las “medidas de la Virgen de Luján”; dos cintas en celeste y blanco cuya extensión estaba pautada por la altura de la venerada imagen. Cabe aclarar que este tipo de cintas son un sacramental (2) católico que se distribuyen en los santuarios marianos de todo el mundo a manera de recuerdo del paso de un peregrino por el lugar; como ejemplo presentamos una "medida" correspondiente a la Virgen del Pilar


El primer dato documentado sobre el empleo de una escarapela en lo que hoy es nuestro país, fue en la ciudad de Mendoza, cuando su gobernador intendente, José Moldes, comunicó al gobierno de Bs. Aires haber organizado dos compañías de alabarderos, a dijo haber señalado vestir una “escarapela nacional, que he formado con alusión al sur, celeste, y las puntas blancas por las manchas que tiene este celaje que ya vemos despejado” (oficio del 31 de diciembre de 1810). También en esa ciudad se habría visto a un patriota con esta divisa, el patriota Manuel Corvalán, el 6 de junio de ese año, tal como lo recuerda años después el realista Faustino Ansay en sus “Memorias”.

Puede afirmarse con alto grado de verosimilitud que el primer lugar donde se empleó oficialmente la escarapela nacional fue en el poblado de Rosario, cuando el 27 de febrero de 1812 Belgrano hizo izar por primera vez la que hoy consideramos la bandera argentina. Precisamente el prócer dejó expresado en sus escritos que hizo la bandera conforme a la escarapela que, por su pedido, había sido decretada por el Triunvirato el día 18 de ese mismo mes. En esta norma se dispuso abolir la roja que se usaba hasta entonces.

Nuestra escarapela en su formato primigenio

El más cercano antecedente sobre esta divisa es la Real Cédula del 14 de enero de 1801 por la que se puso en vigencia el “Reglamento para las milicias disciplinadas de infantería y caballería del Virreinato del Río de la Plata” ordenó que se usara “cucarda encarnada” (artículo 48; Capítulo I). La normativa castrense estableció la escarapela “encarnada” por medio de las Reales Ordenanzas de 1768 (Título IV, artículo 1º)
Referencias pictóricas nos permiten conocer que en sus primeros momentos las escarapelas usadas por los patriotas tuvieron centro celeste y corona blanca.
En este aporte no puede dejar de señalarse que a lo largo de nuestra historia diversas fracciones emplearon distintivos que podemos caracterizar como escarapelas, pero no como “nacionales”. Por ejemplo: la Sociedad Patriótica que se distinguía con cucardas celestes y centro blanco; o los “revolucionarios del Parque”, que emplearon cintas blancas, rosas y verdes.

Desde su aparición en Rosario uso se difundió rápidamente y se incorporó como parte de los uniformes de los ejércitos rioplatenses. Prueba de esto resulta el decreto de 13 de marzo de 1812 que fijó las “Instrucciones a los comisarios de guerra” donde, respecto a los uniformes de los oficiales superiores se ordena que comprende: “bastón y escarapela nacional” (art. 7) y que, hasta la entrega de uniformes a los reclutas, se les distinga por “la insignia de la escarapela” (art. 28).

Sombrero elástico usado por el almirante Brown

También puede mencionarse al decreto del 20 de abril de 1812, dictado por el gobernador intendente de Córdoba, Santiago Carrera, cuando dispuso que compone “de los dos colores blanco y azul celeste”; que será de uso exclusivo de las “tropas de la patria”; prohibió el uso de cualquier otra escarapela (especialmente de aquella de color rojo que identificaba a las tropas coloniales y permitió su uso facultativo a los particulares; además de fijar sanciones discrecionales por las contravenciones a lo ordenado. Esta norma, que consta en el “Registro Nacional de Leyes” (tomo I, página 139) permite entender que cada autoridad delegada por el gobierno pudo dictar normas similares. El 4 de marzo de 1814, nos habla de la escarapela otro decreto que dictó el director supremo, Gervasio Posadas, disponiendo que los militares retirados la usaran en sus uniformes. Ordenes similares dirigidas a otros efectivos resultan de los decretos de 22 de septiembre y 3 de octubre.

Así llegamos al decreto del 23 de enero de 1816 del director supremo Alvarez Jonte, en el que se ratifica que el uniforme de los cuerpos de líneas, milicias y retirados tenga “sombrero armado con escarapela nacional”; norma que consagró un uso ampliamente divulgado.

 

Los años pasaron y mucha sangre de hermanos corrió por las tierras argentinas; en tiempos de Rosas los unitarios se identificaron con la escarapela nacional y por orden del gobernador de Bs. Aires se impuso el rojo (decreto del 3 de febrero de 1832), paradójicamente el mismo que otrora emplearon las tropas coloniales.

Fue el 25 de julio de 1853 en que el gobernador de Bs. Aires, pastor Obligado dispuso que la “cucarda nacional [sic] es símbolo de unión y paz” y faculta su libre uso. Atento al contexto histórico y al significado atribuido, personalmente considero que esta fecha y no otras debe considerarse como el verdadero “día de la Escarapela”; pero, claro solo es mi opinión.

Sucesivos reglamentos de uniformes se detuvieron en la escarapela prescribiendo en algunos casos que se presentara elaborada en mostacillas; en raso o en metal esmaltado.

El 13 de mayo de 1935 el Consejo Nacional de Educación formó una comisión oficial con el fin de organizar el “día de la escarapela” al 18 de mayo, el antecedente más lejano de la conmemoración de la fecha. Pero recién fue el 4 de abril de 1941 en que esta misma autoridad oficializó la efeméride.

En 1951 una resolución del ministro de Educación cambió la fecha por el 18 de mayo; lo que jerarquizó una resolución del Consejo Nacional de educación del 12 de mayo de 1960.


Una referencia discutida

Alegoría escolar

A esta altura del relato es lógico que muchos se preguntarán ¿… y qué fue de las escarapelas que French y Beruti distribuyeron en los sucesos de la Semana de Mayo de 1810?

La respuesta es muy simple, la actuación de estos agitadores que la historia oficial, a partir de una tradición recogida por Mitre, nos los presentan como jóvenes entusiastas que tuvieron la inspiración de componer y distribuir cintas celestes y blancas durante los acontecimientos que determinaron el derrocamiento del virrey y la formación del primer gobierno patrio dando origen a la escarapela nacional no es más que una leyenda urbana que inexplicablemente se sigue enseñando como verdad histórica en muchas escuelas argentinas.

Para conocer más sobre esta cuestión tan poco tratada pueden verse lo apuntado en http://banderasargentinas.blogspot.com/search?q=Escarapela


¿Qué es la escarapela”

Su naturaleza como emblema de la nacionalidad, además de la tradición queda probada con las citas normativas realizada; pero cabe señalar que no podemos considerarla como un “símbolo”, por cuanto no se la menciona en el Decreto Nº 10.302/ 1944 que definió como tales a la Bandera, al Escudo y al Himno nacionales; omitiendo significativamente a la escarapela. Precisamente, esto es lo que faculta que el emblema pueda usarse con múltiples formas, lo que no ocurriría si hubiera quedado estratificada en una norma. Este criterio es el que sostiene la mayor parte de los estudiosos de estos temas.

En mérito a la verdad histórico no puedo soslayar que el Decreto Nº 858/ 1999 aclaró sin mayor expresión de fundamentos que la escarapela era un “símbolo nacional”; pero el posterior Decreto Nº233/ 2001, derogó el anterior restituyendo la situación al estado anterior.

Uso de la escarapela

De hecho, corresponde su empleo a todos los miembros de las Fuerzas Armadas y de seguridad que visten uniforma. Mientras que la falta de alguna norma proscriptiva autoriza que los civiles la llevemos cada día del año y, con particular referencia en las Fiestas Patrias y sus vísperas.


Reflexión final

En su sencillez la escarapela nacional posee un hondo significado para las tradiciones argentinas; ella lució en los pechos y cubrecabeza de aquellos que literalmente lucharon por la emancipación y la organización de nuestro país; tanto en los primeros tiempos de nuestra historia como posteriormente en los diversos hechos de armas en que muchos debieron arriesgar y hasta perder la vida para asegurar la vida de nuestro pueblo. También en los millones de niños que más tarde la llevaron sobre sus pechos. 

Hoy sigue luciendo en aquellos que con todo orgullo nos sentimos argentinos.


Notas
1.- Constan ejemplares que miden 10 y hasta 15 centímetros de diámetro.
2.- Sacramentales: “Son signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia. Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida" (Catecismo de la Iglesia Católica; Nº 1667)

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