jueves, 1 de marzo de 2018


Trofeos de la Reconquista
Testimonio  de su donación a la Virgen del Rosario

Por Miguel Carrillo Bascary

Las banderas conquistadas a los británicos
por los defensores de Bs. Aires

 A lo largo de los siglos los trofeos conquistados en batalla han sido consagrados a los dioses como un tributo del agradecimiento de los vencedores. Por esta razón es inveterada costumbre que se los preserve en los templos.

Para quienes no tengan muchos conocimientos sobre la historia de Argentina cabe recordar que en 1806 una expedición británica ocupó la ciudad de Bs. Aires, cabecera del entonces Virreinato del Río de la Plata, aprovechando la debilidad de la guarnición y los conflictos internos de España.

Pese al éxito inicial, la presencia de los ingleses fue efímera ya que la reacción local, implicó la gesta que se conoce como “la Reconquista”. En 1807 una expedición mucho más grande y preparada, ya con carácter oficial, fue rechazada por el pueblo en armas bajo el comando de Liniers.

En la ciudad de Bs. Aires se preservan las banderas británicas tomadas en la Reconquista. Pueden verse en el camarín de Nuestra Señora del Rosario, iglesia de Santo Domingo; otras dos se encuentran en la localidad de Córdoba, también en el camarín de esta advocación mariana, en el templo de la orden dominicana.

El Camarín, las banderas se encuentran en una galería especial, ubicada detrás del altar.

Hoy difundimos el acta por la que esos trofeos fueron formalmente cedidos a la Virgen, según consta en el “LIBRO DE ACTAS DE LA ILUSTRE COFRADIA DEL ROSARIO DE MAYORES”, tomo 275, pág. 108, obrante en el archivo del convento. Este documento es muy poco conocido; tiene un emotivo valor para todos los argentinos, pero también para los uruguayos, paraguayos y alto peruanos que lucharon juntos, como parte de la población agrupada dentro de las fronteras del Virreinato, patria común en aquellos tiempos. Como se expresa, la donataria es la Cofradía de la Virgen del Rosario, en su sección “mayores”.

Observaciones:

Para conocimiento de los extranjeros, el capitán Santiago de Liniers era un francés al servicio del rey de España. Su decidida acción a la que contribuyeron muchos otros personajes de entonces y el pueblo llano en masa, incluyendo a los esclavos, fue el factor crucial para rechazar el intento británico. Posteriormente Liniers fue nombrado virrey, organizó la defensa ante lo que se preveía sería una nueva invasión foránea y prevaleció sobre los invasores en 1807. Producida la “Revolución de Mayo” en 1810 Liniers fue fiel a su juramento de fidelidad al rey y murió fusilado luego de intentar una contra revolución.
El texto está escrito de corrido en el documento original, pero para un mejor entendimiento lo presentamos subdividido.

Santiago de Liniers

Análisis del texto

Como resulta del primer párrafo el obispo de Bs. Aires había impuesto restricciones sobre la exhibición del Santísimo Sacramento, una medida de resistencia pasiva al invasor anglicano. También era una medida de seguridad destinada a prevenir cualquier agravio promovido por la soldadesca invasora. Estas circunstancias motivaron a Liniers a formular su voto.

"Con motivo de haber sido rendida, esta plaza el día veinte y siete de Junio de mil ochocientos seis a las Armas de Su Majestad Británica del mando del General Mr. William Carr Beresford, se experimentó decadencia y cierta frialdad en el Culto por la prohibición de que se expusiese el Santísimo Sacramento en las funciones de la Cofradía que tuvo a bien mandar el Ilustrísimo Sr. Obispo de esta Diócesis.
El Domingo primero de Julio, no hubo más que una Misa cantada sin manifiesto, y habiendo concurrido a ella el Capitán de la Real Armada y Caballero del Hábito de San Juan Sr. D. Santiago de Liniers y Bremont, que ha manifestado siempre su devoción al Santísimo Rosario, se acongojó al ver que la función de aquel día no se hiciera con la solemnidad que se acostumbraba.
Entonces conmovido de su celo, pasó de la Iglesia a la Celda prioral y encontrándose en ella con el Reverendo Padre Maestro y Prior Fray Gregorio Torres, y el Mayordomo primero, les aseguró que había hecho voto solemne a Nuestra Señora del Rosario (ofreciéndole las banderas que tomase a los enemigos) de ir a Montevideo a tratar con aquél Sr. Gobernador sobre reconquistar esta Ciudad firmemente persuadido de que lo lograría bajo tan alta protección.”

El párrafo siguiente sintetiza la campaña que Liniers cumplió exitosamente y que desembocó en la solemne donación de los trofeos conquistados.

“Después de muchos trabajos llegó a Montevideo y allanando las dificultades con que se encontró, vino a la Colina [debió escribirse: Colonia] del Sacramento, y de allí bajo un temporal a la punta de San Fernando de Buena Vista [puerto ubicado poco más al Norte de Bs. Aires] donde hizo desembarco el día cuatro de Agosto; el doce del mismo rindió a discreción a los enemigos, después de resistir el más furioso ataque; y reconocido a los favores que le dispensó María Santísima del Rosario en todas las acciones y en cumplimiento de su promesa, el día veinte y cuatro de dicho mes de Agosto, obló con una solemnísima función -salva triple de artillería- concurso de la Real Audiencia, Cabildo secular e Ilustrísimo Obispo, las cuatro banderas, dos del regimiento número setenta y uno y dos de Marina que tomó a los Ingleses, confesando deberse toda la felicidad de las armas de nuestro amado soberano, al singular y visible patrocinio de Nuestra Señora del Rosario o de las Victorias.”

Recreación de la lucha, al fondo se observan la cúpula y el campanario de Santo Domingo
  
En el siguiente segmento consta la recepción de las piezas y el destino que se les dio originalmente. Cuando la “Segunda Invasión Inglesa” (1807) una unidad británica, al mando del comandante Pack ocupó el templo. En estas circunstancias uno de sus hombres trepó hasta la altura desde donde pendían las banderas, con la intención de recuperarlas y reivindicar el honor comprometido por la derrota del año previo. En su esfuerzo este soldado se desplomó y murió sobre el solado, circunstancia que fue considerada de mal augurio por sus compañeros. Horas más tarde los británicos se rindieron sin condiciones a las tropas defensoras.

“El Reverendo Padre Maestro y Prior pasó al Sr. Liniers, recibo de cuatro banderas, y al momento nos las entregó para que como Mayordomos las colocásemos: lo que se ha ejecutado en las cuatro ochavas de la media naranja sobre la cornisa de la Iglesia. Cuya noticia ponemos aquí para que conste. Buenos Ayres, 25 de agosto de 1806 [Firman los Mayordomos*] Francisco Antonio de Letamendi y Miguel de Escuti."

* Laicos que responsables de la Cofradía.

Nota: el documento fue tomado de http://syllabus-errorum.blogspot.com.ar/2014/07/1-de-julio-voto-solemne-de-santiago-de.html a cuyo titular mucho agradecemos.

Referencias: para los interesados y, especialmente, para los amantes de los juegos de guerra podemos recomendarles http://juegosdehistoria.blogspot.com.ar/2017/08/charla-en-el-club-del-soldado-de-plomo.html

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