miércoles, 8 de febrero de 2017

Tato Bores y la Banda Presidencial


Por Miguel Carrillo Bascary


El inigualable Tato Bores

Tato Bores es el seudónimo de Mauricio Boresztein (1927 - 1996), celebrado humorista, actor y presentador argentino.

Su clásico horario de los domingos a la noche en diferentes canales de TV abierta daba a sus reflexiones y humoradas un rating mayúsculo que le permitía instalar temas en la opinión pública para “terror” de la clase dirigente; lo que se magnificaba en tiempos donde el cable no existía.

En su trayectoria de más de cincuenta años comentó ácidamente pero con un fino y admirable humor la realidad política y social de nuestro país. Su particular forma de actuar, basada en monólogos que expresaba con enorme rapidez de palabra, planteaba verdades de a puño sobre las incoherencias del poder y de la forma de ser de todos los argentinos. Mientras se acomodaba los anteojos y ocasionalmente la peluca que lo caracterizaba, era una verdadera “ametralladora de palabras” que obligaba a la permanente atención de sus espectadores. Su smokin; el puro y los teléfonos con los que “hablaba” con diversas personalidades eran otros atributos de su identidad artística.

Obviamente que sus comentarios molestaron a muchas autoridades en delicados momentos de la vida institucional ya que su carrera se extendió por largos períodos de gobiernos de facto; pero también los que fueron elegidos en forma democrática lo tuvieron entre ojos y en algunos casos buscaron desalojarlo de la TV en forma ostensible. La sutileza de sus mensajes era tal que pudo evadir la censura, siempre presente en los tiempos en que desenvolvió su actividad.

Supo rodearse de libretistas destacados con los que compartió lauros que solía reconocer públicamente durante sus actuaciones.

Su actividad apeló siempre a símbolos; imágenes y frases propias del imaginario social que a nuestro entender lo constituyeron en un verdadero intérprete de la Semiótica. Por sus connotaciones con la temática de este blog transcribimos parcialmente uno de sus famosos monólogos estructurado por Jordán de la Cazuela (“Tato y yo”; editorial Baesa; Bs. Aires; 1974), que se titula: “BANDA PRESIDENCIAL”.

El adminículo que identifica el monólogo es un distintivo que usa el presidente de la Nación, al igual que muchos otros dignatarios en el mundo. Tiene los colores de la Bandera argentina y un sol a la altura del pecho.

El uso de bandas como símbolo de mando militar data de tiempos medievales; durante las monarquías ilustradas eran concedidas por los reyes a quienes suponía sus más fieles súbditos. En los primeros tiempos de nuestra vida como nación los brigadieres generales fueron señalados por el uso de una banda celeste y blanca. En 1814 la Asamblea General dispuso que el titular del Poder Ejecutivo: "Llevará una banda bicolor, blanca al centro, y azul a los costados, terminada en una borla de oro, como distintivo de su elevada representación". Más tarde una banda similar se mantuvo en los uniformes de gala de los generales del Ejército, pero este atributo no se extendió a la Marina y cuando la Aviación se constituyó como la tercera fuera armada, tampoco lo incorporó.

La acción a que refiere el monólogo transcurre en la ciudad de Bs. Aires (Argentina) en 1972, en tiempos de un gobierno de facto sostenido por las Fuerzas Armadas (la llamada “Revolución Argentina” que se extendió desde mediados de 1966 hasta marzo de 1973). En este lapso se habían producido varios recambios de figuras presidenciales a consecuencia de diversas internas.

En el diálogo, Tato deja traslucir los recelos existentes entre las tres fuerzas, nominales titulares del poder político en ese gobierno, donde el Ejército tenía mas peso, con la minoritaria participación de la Marina y la Aeronáutica. Otra sutileza de Tato consiste en identificar la banda con la legitimidad política emanada de la soberanía popular, una alegoría presente en todo el monólogo.

El comentario se refiere a la fiesta patria del 9 de julio (aniversario de la independencia nacional) su celebración tenía por epicentro al desfile militar que se concretaba frente a la “Plaza de Mayo” y la “Casa Rosada” (sede del gobierno), actividad que concitaba la participación de los sectores populares y la dirigencia.

Tato Bores, caracterizado como "Tato"


El monólogo de Tato

He aquí su transcripción:

Secretaria: - ¡Usted no tiene que llevar esa banda. Esa banda es para el señor presidente!
Tato: - ¡Pará imprudente… yo llevo la banda porque hoy es día patrio… y porque siempre hay que estar listo por si a uno lo llaman para ser presidente!

(Ya en tono intimista y dirigiéndose a su audiencia dice Tato):
- Hoy fui a presenciar el desfile, me puse la escarapela y me dije: ¿por qué no llevar la banda? … Y allí fui. ¡Para qué lo habré hecho! … La gente se daba vuelta en la calle y me miraba sorprendida …
Me situé en las cercanías del palco oficial … en el palco mismo no… La gente al verme con la banda empezó a arremolinarse. Un agente de policía pasaba y volvía a pasar, cuando los chicos de las escuelas me veían agitaban la banderita… Los muchachos de la Policía Militar también me miraban raro… Al fin, un sargento me hizo la venia y me interrogó … cordialmente.
- Escúcheme, señor Bores, ¿no le parece que eso de andar con la banda presidencial es una irreverencia?... Amablemente, le pido que se la quite …
Reaccioné muy mal y le grité: - ¡Mire, si no fuera porque soy oficialista hasta la emplomadura le diría que usted es un miembro de la dictadura que nos agobia!... – y señalando a los que estaban en el palco grité:- ¿Por qué ellos sí, y yo no?
- Comprenda señor Bores, que no debe ser irreverente con los símbolos nacionales…
- Un momentito caballero, le dije, ¡la banda no es un símbolo nacional!... Es un atributo …
- Exactamente, es un atributo para distinguir al presidente la Nación
¡Para qué me lo habrá dicho! Mi espíritu republicano afloró como vapor de una caldera:
- ¡Que razón hay para que el presidente de la Nación use una banda que no usan los demás ciudadanos?... ¿Acaso dice la Constitución que el presidente tiene que usar banda?
El sargento se me acercó más y me explicó: - Está bien Tato, use todas las bandas que quiera, pero está provocando un tumulto, la gente se amontona, fíjese que los altos funcionarios en lugar de mirar el desfile, están desesperador por saber que está pasando acá.
Me quité la banda y juré no usarla hasta que el resto de mis conciudadanos también la usen … Antes de irme le grité al sargento: - ¡Sepa que la Asamblea del año XIII abolió los atributos de nobleza!...
De pronto recordé que en el acto, había visto a otros funcionarios llevar banda… ¡Los señores generales!... ¿Por qué los generales tienen el privilegio de usar banda? ¡Por qué razón?... ¿Cómo?... ¿Por qué son generales de la Nación? (así se les llama con tono formal) … Pues entonces, por qué ellos, y yo no?…
- Ah, un momentito… que hay una injusticia peor… ¡Los almirantes! ¿Porqué no andan con la banda? ¿Por qué a los brigadieres no se les dice “brigadieres de la Nación”? ¿Acaso no son hijos de Marte, dios de la guerra?.. Sí, ya sé que es una tradición que los generales la lleven y los demás no, parece que la cosa viene de antes de cuando era una rareza llegar a general. Como había cuatro o cinco se les decía con voz emocionada, “general de la Nación” … Un momento que yo no estoy por la abolición de la banda sino por su generalización [… ]


Sobre la banda presidencial:


Como bien lo explica el diálogo se trata de un atributo o distintivo propio de la investidura, también puede interpretarse que es una distinción honorífica que manifiesta la función presidencial. Es habitual que la persona no bien informada piense que se trata de un “símbolo nacional” por que está legislada en la misma norma que se refiere a esta materia, el Decreto Nº10.032/ del año 1944. En tiempos anteriores se usaron bandas que contenían el Escudo nacional en su centro.

En Argentina no se establece la exclusividad de uso de esta banda para el presidente, pero la tradición sustenta que solo él (o ella) puede utilizarla. Los generales del Ejército usan faja y banda de similar composición, pero sin el sol bordado.

Un general argentino con uniforme de gala, luce banda y faja con los colores nacionales


La banda se impone al presidente en la ceremonia de su asunción del mando y la utiliza en muy contadas ocasiones, particularmente en aquellas donde viste de gala.

Por ser un atributo personal su titular puede disponer de ella cuando finaliza su mandato; generalmente la conserva como un recuerdo o la dona al museo de la Presidencia.

Lo propio ocurre con el bastón presidencial, elemento que no está legislado en el decreto citado. La Constitución nacional nada dice sobre estos atributos.

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