jueves, 2 de febrero de 2017

Guiones; su función en el  Ceremonial


Por Miguel Carrillo Bascary

Un titulus romano
(Bible History on line)

Con este post intentaremos responder una consulta que nos realizan desde la ciudad de bahía Blanca (República Argentina). Agradecemos mucho este tipo de requerimientos por que se esta manera podemos acercarnos a las expectativas de nuestros lectores, a quienes animamos para que lo hagan. Dentro de nuestras posibilidades lo haremos con la mayor prontitud.


Sobre los guiones

Como primer concepto: los guiones son vexilos que poseen un uso o función específico, como veremos. Hay dos formas para abordar su estudio; podríamos discutir horas cuál podría ser la original:

Primera. Tenían como función identificar pequeños contingentes de combatientes, desde los que traía cada “caballero de pendón y caldera”, como se decía en aquellos tiempos en España o los que provenían de un determinado burgo o abadía. De esta forma podríamos señalar que los guiones son emblemas gentilicios o corporativos; forma con la que actualmente se los emplea. Un temprano ejemplo es el “titulus” de la Roma clásica.

Segunda. Existe otra acepción que se refiere al “guión del rey”, un vexilo de gran importancia en el ceremonial monárquico y castrense de la antigüedad, pues su función era señalar su “augusta” presencia. De hecho constituía la insignia personal del monarca. Por extensión también se utilizaron (y se siguen usando) otros guiones que indican la posición de algún persona de alta dignidad nobiliaria; de un funcionario de elevada jerarquía o de un jefe militar de especial relevancia. Por carácter transitivo; en los rígidos convencionalismos reales el “guión real” se lo asimila al mismo rey, de manera que en el colmo del ritualismo se lo trata como si el objeto fuera el monarca en persona. Veamos como ejemplo el guión usado por los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla (siglo XV).


 Anverso y reverso


Función y caracterización

El guión no es ni una bandera ni un estandarte; es nada más ni nada menos que un “guión”.

Hoy es un tipo de vexilo de menor categoría, pues no inviste representación de la entidad; simplemente la anuncia. Dicho de otra manera, un guión señala presencia o paso de un cuerpo social o de algún dignatario de gran significación; particularmente en los desfiles cívicos y ceremonias públicas; generalmente de carácter multitudinario.


Fragmento del titulus de una cohorte romana

En consecuencia podríamos clasificar los guiones en: personales o gentilicios, según identifique a un individuo o a un grupo determinado de ellos.

Remitiéndonos al Ceremonial antiguo, el guión cumple la función del ujier, el funcionario que anunciaba a grandes voces la llegada a la corte de un personaje de significación.


Guión de un cuerpo policial del Perú

Por esto, el guión debe llevarse siempre enhiesto (en perpendicular al suelo); nunca se coloca sobre el hombro durante la marcha (como ocurre con las banderas en muchos países). Como esta posición puede cansar al portador, especialmente en largas ceremonias, para facilitar su tarea puede utilizarse un arnés especial. Más aún el portador debe evitar que se bambolee, para permitir que los observadores puedan leer la identificación pertinente.


Guión de la asociación gaucha “Los Peraleños” (Jujuy)


Observación. A continuación nos referiremos específicamente a los guiones institucionales, por ser el objeto de la consulta recibida.


Formas y diseño

Los guiones van colocados en un astil y deben ser rígidos; y para no complicar en demasía al portador son de mucho menor tamaño que las banderas y los estandartes.

Antiguo guión de un contingente episcopal del siglo XIII (España)

También podemos hallarlos confeccionados en tela, como el siguiente ejemplo:

Guión de la “Unión Motera Halcones Gaditanos”

Eventualmente puede prescindirse del asta, como se ejemplifica en la fotografia que presentamos, pero no es lo habitual:

Desfile en Valle Dorado, Mexico

La naturaleza de los guiones autoriza que adopten cualquier forma y composición. Habitualmente se acomodan los usos, las costumbres y los materiales propios de la zona.

Es obvio que expresen el nombre de la entidad admitiéndose incluso que se apocope según las habituales convenciones. Es importante que cualquier persona pueda percibir la designación de la institución, por que esa es su función en la actualidad.

Guión del rancho “El Herradero”, Jalisco (México)

Por tal motivo la tipografía tiene que ser lo más clara posible y contar con el volumen suficiente para que pueda ser leía a simple vista por una persona ubicada a unos cinco metros del guión, como referencia convencional. Las inscripciones se graban en ambos lados.
 Guión de la Esc. Prov. Nº 4, Río Luján
(Campana, prov. Bs. Aires)

Respecto a sus colores, un guión debe ser sobrio, para no confundir a quién desee leerlo.

En cuanto a su materialidad, reiteramos, las posibilidades son infinitas: acrílico; metal ligero; cartón; madera; pergamino; la piel extendida de un animal y hasta un paño (a condición de que se coloque en un marco, para evitar que su ondear impida la lectura).

Guión del “Fortín Gauchos de Guemes” de La Viña, Salta

Guión del centro tradicionalista “El Remanso”
(Casilda, prov. de Santa Fe)

Posición protocolar del guión

Guión de la Esc. Normal Superior “Sarmiento”
(San Juan, Argentina)

Teniendo presente lo expuesto hasta aquí, el guión siempre precederá a la delegación en marcha; ya que reiteramos, su función es anunciar su paso. Por esto precederá a las banderas que puedan llevar el conjunto; aún al mismísimo pabellón nacional.

Guión del Instituto Nº1230, Viña Alta (Perú)

Un caso práctico. El ingreso de banderas a un recinto cerrado es básicamente un desfile. Por eso el protocolo determina guardar el siguiente orden: guión; bandera o estandarte de la entidad; bandera provincial; bandera oficial de la Nación y, al salir se invierte, pero el guión que siempre va adelante. Esta sutileza puede no ser adecuadamente apreciada por el común de la población, por lo que no faltará alguna opinión que critique sin saber la razón de esta precedencia; podría esclarecerse si el locutor indica, por ejemplo: “Acompañamos con un caluroso aplauso el paso de las banderas precedidas por los respectivos guiones que identifican a las delegaciones presentes”.

Guión de la “Federación Gaucha Jujeña”


Falta de guión

Los guiones institucionales no son esenciales en el Ceremonial actual; por lo tanto no existe ninguna contraindicación por su falta.

Puede ocurrir que la delegación de una entidad no sea lo suficientemente numerosa para llevar a una ceremonia: el guión; la bandera nacional, la provincial y bandera institucional o estandarte. En tal caso cada institución dispondrá qué elemento privilegiar, alguna se presentará con el guión y la bandera nacional; otra preferirá llevar a esta última y a la provincial. Lo esencial es que siempre debe llevarse la bandera oficial de la Nación.


Algunas observaciones

Debemos considerar un problema específico: hay estandartes que se emplean como si fueran guiones ya que en su composición se incluye la denominación y hasta la procedencia de la entidad a la que representan. En estos casos la costumbre indica que prevalece su función de “señalar presencia” sin que por ello desaparezca su naturaleza material de estandartes. En consecuencia, cabe admitir que marchen por delante de la bandera Nacional y de las otras enseñas que lleve la delegación. Es la excepción que confirma la regla.

Guión / estandarte del Centro Gallego de Rosario

Como pauta general los portadores de guiones-estandartes no llevan acompañantes, lo que sí ocurre en caso de los estandarte propiamente dichos.

Guión de una cofradía religiosa de España

En principio los guiones no se bendicen; aunque nada prohíbe hacerlo; la excepción son los utilizados por corporaciones religiosas, donde la costumbre está ampliamente arraigada.

Tampoco se requiere ninguna ceremonia formal para el traspaso del guión entre un portador saliente y su nuevo encargado de llevarlo. Tampoco se requiere ceremonia alguna cuando deban ser descartados.

En las oportunidades solemnes, en que las banderas se colocan en su cuja, los guiones no necesitan ser elevados, pero la costumbre hace que sus portadores los levanten.

Finalmente, por su función los guiones sirven como referencia en las concentraciones humanas. En esto son insustituibles, particularmente cuando impera la desorganización antes de comenzar un acto o durante la desconcentración. Sus portadores deben estar atentos y elevarlos lo más posible para que los interesados puedan sumarse al grupo. Cuando la prisa cobra relevancia se agitarán en forma suave pero visible para llamar la atención de los desperdigados.

Un ejemplo ilustrará el criterio: al celebrarse un acontecimiento que reúna numerosas delegaciones escolares durante el desfile la única referencia que, en principio, permite identificarlas será el anuncio del locutor; pero si alguno persona no pudo escucharlo podrá enterarse de cuál es la institución que pasa frente a ella leyendo el guión que anticipa su paso.


Los guiones y las delegaciones deportivas o culturales

El tema merece especial consideración porque la participación de estos conjuntos son verdaderos espectáculos y parte del brillo de sus prolegómenos consisten en señalar el multifacético origen de los participantes. Los Juegos Olímpicos son un clásico ejemplo al respecto.

En su origen los guiones que precedían a cada delegación eran muy sencillos, como resulta del siguiente ejemplo:

Delegación de Chubut (ca. 1940)

En fechas más recientes se imponen presentaciones coloridas e informales, como en las Olimpiadas realizadas en Brasil (2016):

Guión de la delegación de Grecia

Los avances tecnológicos permiten, incluso, un mayor lucimiento de los guiones:

Guión de la delegación de Argentina, Juegos Panamericanos, Toronto – 2015



Como vemos, pese a la humildad, 
los guiones tienen una función de relevancia en el Ceremonial.

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