sábado, 20 de abril de 2019

Banderas de Cristo (segunda entrada)


La Bandera de Cristo Resucitado #2
(Imágenes de paño blanco)

Por Miguel Carrillo Bascary


“La Resurrección del Señor”; icono moderno estilo bizantino

Presentación

En la Pascua del año 2016 publiqué una entrada llamada “La bandera de Cristo Resucitado”. Poco más tarde, recibimos muchas comunicaciones sobre la misma, lo que reveló el notable interés que despertó.

Para quienes se perdieron el anterior, les aporto el link que les permitirá recuperarlo: (http://banderasargentinas.blogspot.com.ar/2016/03/la-bandera-de-cristoresucitado-por.html)

Para quienes me leen hoy, presento nuevas imágenes con las que el Arte recogió la maravillosa realidad de la resurrección de Nuestro Señor.

En esta entrada trataré sobre un grupo de pinturas donde Cristo se muestra con una bandera blanca con la cruz en rojo, símbolo de la sangre que corrió por su cuerpo cuando pendía del patíbulo.

En una próxima entrada les mostraré algunas obras donde la composición se invierte; la bandera es roja y la cruz blanca.

Y en otra presentación, les comentaré varias imágenes en donde aparecen banderas de variadas características.


Pero antes…

Responderé dos preguntas que en diversos términos formularon varios seguidores a consecuencia del post anterior, la primera es la siguiente:

1.- ¿Por qué en la mayoría de las imágenes Cristo lleva la bandera con su mano izquierda?

Hay una explicación de tipo religioso o litúrgica (con mayor precisión): desde los lienzos del artista, Cristo nos bendice.

Como es tradición, el sacramental de la bendición se imparte haciendo la señal de la Cruz con la mano derecha, en dirección a la persona que la recibe.

La pintura religiosa siempre tuvo un sentido pedagógico y ella nos enseña, tanto en el ayer, cuando la gran mayoría de los fieles no sabía leer ni escribir, como en el hoy, en que la sociedad está tan secularizada que hemos perdido la perspectiva de los símbolos litúrgicos.

En consecuencia, cuando Cristo resucita del sepulcro, su bendición es signo de divinidad. (es nada menos que Dios quién bendice); es cierto que también puede hacerlo un ministro, pero éste lo hace en nombre de Aquél.

El acto de bendecir señala que el Resucitado goza de vida, ya que la bendición en sí misma es un gesto dinámico por lo que no puede protagonizarlo nadie que no tenga la llama vital.

En este contexto, la bandera es un recuerdo de la muerte (en ella consta la forma del instrumento mortal, la cruz, y también muestra las huellas de la sangre vertida). La muerte que se ve trascendida por la Resurrección, la misma que patentiza Nuestro Señor y que promete a quienes sigan su ejemplo.

Por lo tanto, la enseña crucífera es un símbolo del triunfo sobre la muerte; lo que se manifiesta con el vívido ondear del paño; otro símbolo de dinamismo vital.

Son minoritarias las escenas donde Cristo lleva la bandera con la mano derecha. Como ejemplo presentamos esta hermosa iluminación de un libro de oraciones de la Edad Media lo que habilita considerar el segundo interrogante:


Breviario del rey Martín de Aragón, ca. 1400

2.- ¿Acaso la posición de privilegio en materia de banderas no es la derecha?

La respuesta es afirmativa, el Ceremonial de banderas indica que la derecha es la posición de preeminencia, pero el hecho de que Cristo resucitado sostenga el vexilo con su diestra indica el grado superlativo del Salvador como sujeto de la representación artística. Dicho de otra manera, Cristo mismo ocupa la posición central por natural jerarquía y el estandarte que lo identifica se desplaza a su lado, esto destaca al Hijo de Dios y de la Virgen María como el elemento más importante de la composición.

Lo expuesto nos lleva a destacar también que el mensaje de Cristo es universal, desde la pintura se manifiesta, tanto a los otros personajes contenidos en la misma como a los espectadores. La bandera representa a su Mensaje, es Él quien se manifiesta como una persona, en cuerpo, alma y divinidad.

O sea, que tal como lo enseña la Teología, es Cristo en persona quién sale al encuentro del Hombre. El Cristianismo no es una fe intelectualizada en prácticas o en una filosofía; sino que es una vivencia personal de amor entre Jesús, Hijo de Dios y consustancial miembro de la Trinidad con cada uno de los seres humanos.


Análisis particular de las obras seleccionadas

Ahora referenciaré las imágenes seleccionadas. Su poliformismo no hace más que resaltar la riquísima variedad del subjetivismo de los artistas, pero también nos señala que cuantos hemos venido a la vida somos únicos en toda la Historia, lo que justifica esta multiforme revelación del hecho más trascendente del acontecer universal, la resurrección del Salvador.


Imagen 1


Este gran lienzo, llamado “La resurrección de Cristo”, es obra de “El Greco”, fue pintada entre 1587 y 1604 para el retablo mayor del “Colegio de la Encarnación”, por encargo de su mecenas, María de Córdoba y Aragón. Hoy se encuentra en el museo de “El Prado” (Madrid).

En este caso, la bandera es totalmente blanca por lo que parece concentrar y duplicar el brillo del cuerpo de Cristo resucitado. Forma un notable contraste con la capa o túnica roja, color característico del martirio para la Liturgia católica, ya que remite a la sangre derramada.

En esta pintura Cristo no nos bendice, trasciende el tradicional mensaje de este tipo de composiciones; el genio de su autor nos presenta al Salvador haciendo el gesto con su mano derecha lo que ratifica su presencia ante la vista del observador, con una expresión muy natural, parece decir: “Aquí estoy, como lo prometí ¿de qué se asombran? Cristo redime del dolor, de la desesperación; de la muerte y de la violencia que expresan las figuras a sus pies.


Imagen 2


Esta otra “resurrección”, también de “El Greco” es algo más temprana que la anterior. Fue pintada para el retablo del altar lateral derecho, del monasterio de Santo Domingo de Silos, en Toledo. Considerando algunas referencias puede decirse que “El Greco” cumplió su cometido entre 1577 y 1579.

En cuanto a la bandera, apenas se encuentra esbozada, sin que se le advierta su asta,  como si estuviera inacabada. se corresponde con la estructura de pintura anterior, la diferencia radica en que en la toledana la cola del manto trasciende hacia el frente de la Cristo.

  
Imagen 3
  
 

Este óleo sobre lienzo corresponde a Juan Bautista Maíno (1569 – 1649) y fue pintada para el segundo cuerpo del así llamado “Retablo de las cuatro Pascuas”, correspondiente al altar mayor de la iglesia del convento de San Pedro Mártir, en Toledo. Los trabajos comenzaron en 1612 y se extendieron hasta diciembre de 1614; en el ínterin el artista profesó en la Orden de Santo Domingo.

La mano derecha de Cristo y su mirada hacia lo alto nos remiten a Dios Padre y señalan la labor salvífica completada con su muerte y resurrección. La izquierda sostiene con decisión un estandarte níveo, cargado con una curiosa cruz latina, en rojo. Desde la perspectiva de nuestro tiempo el emblema se actualiza en la bandera de la “Cruz Roja”.


Imagen 4


La basílica de Aschaffemburgo en Baviera Norte, nos ofrece esta grandiosa representación de la Resurrección, obra del genio de Simón Frank, pintada hacia 1525, poco antes de su muerte.

La obra es parte de un gran altar compuesto de un retablo central y dos alas. Tiene la peculiaridad de mostrar un relato en pleno desarrollo. Sobre el ángulo inferior derecho se plantea el momento previo a la Resurrección, donde los guardias duermen junto al sepulcro sellado.

Hacia la izquierda Jesús se llega hasta los justos fallecidos antes de que se abrieran los Cielos a la Humanidad, representados en Adán y Eva a quienes tiende su mano derecha; vemos también unos niños, representación de todos aquellos que murieron sin poder ser bautizados. En su izquierda lleva una cruz procesional, de la que pende un estandarte blanco y rojo ondeante, lo que porta dinamismo a la serenidad de este sector de la composición. La capa púrpura realza su figura y manifiesta su majestad.

El motivo central es Jesucristo triunfante rodeado de querubines del Ejército Celestial que comparten con Él su gloria.


Imagen 5


Alonso López de Herrera, natural de Valladolid (ca. 1585 - ca.1675) nos dejó esta magnífica pintura actualmente en el “Museo Nacional de Arte de ciudad de México, que se data convencionalmente en 1625.

Como originalidad destaca a un Cristo Triunfante pelirrojo, un recurso pictórico que quizás tuvo por fin señalar a los ojos de los fieles la singularidad de Su persona. Nuevamente vemos que con su izquierda lleva un estandarte albo con la cruz encarnada; volando en forma invertida, lo que permite encuadrarlo en el plano. El manto púrpura sobre el aura resalta la majestad del Resucitado ante la sorpresa que manifiestan los custodios.


Imagen 6


Tiziano nos ha dejado su “Resurrección de Cristo” óleo sobre madera preparado para la iglesia de San Nazzaro y Celso que es parte de un retablo denominado “Políptico Averoldi” ya que fue este cardenal, nuncio papal en Venecia, quién se lo encargó al artista, quién lo entregó
 en 1522.

En lo que es tema de nuestro comentario apuntamos que Cristo aparece “mostrándose” resurrecto ante el mundo, mientras que con su mano izquierda sostiene un estandarte blanco de cruz roja, sobre el que aparece apoyarse. Esta última referencia nos indica que sin su muerte y resurrección Cristo no hubiera cumplido su misión salvífica.


Imagen 7


Otra obra atribuida a Tiziano por el estudio del erudito Artur Rosenauer (Universidad de Viena), es el “Cristo triunfante”, la que data en el 1511, aparentemente encargada por una cofradía sacramentina para ser llevada durante las procesiones. En este caso Jesús está de pie sobre el sepulcro mientras que, a su espalda, amanece el Sol sobre el horizonte.

Su buena conservación destaca la luminosidad de los colores, en que el blanco se presenta con tintes celestes. Nuevamente aquí vemos al brazo derecho en alto, mientras que el izquierdo sostiene el vexilo resurreccional, en blanco y rojo que se nos antoja ondea suavemente con la brisa del amanecer del día de Pascua. Es imposible no prensar en las clásicas estatuas de muchos emperadores romanos que con la mano izquierda sostienen un pilum, lanza arrojadiza usada por las legiones.


Imagen 8


En la Pinacoteca Civica di Cento. “Aparición de Cristo a la Virgen” de Guercino (1591-1666); realizada entre 1628-30. Este óleo muestra una tierna y natural imagen del Resucitado quién con su mano derecha “la del corazón”, conforta a su Madre, mientras que con la diestra sostiene un estandarte blanco de vuelo partido en donde apenas se distingue una cruz en rojo.

Imagen 9

  
De un autor anónimo del siglo XVII se muestra la obra conocida como “Patrocinio de Cristo victorioso a la Orden Dominica” que se halla en el ex -convento carmelita de México, D.F. Cristo se manifiesta triunfal rodeado de santos y santas de la Orden; en su mano izquierda porta un estandarte blanco que carga una cruz roja, tipo griega.


Imagen 10

  
De impresionante realismo y no menos destacable expresión de su rostro, el “Cristo Salvador del mundo” de Pedro Berruguete data de 1501 y fue realizado para el retablo de Guaza de Campos (Palencia).

Mientras que Cristo imparte su bendición con la mano derecha, con la siniestra sostiene un orbe que incide en el nombre de la obra, del que emerge el estandarte de su triunfo, de campo blanco ribeteado, terminado en dos caudas, que contiene una cruz griega en rojo, cuyo centro se encuentra resaltado con cuatro ondas. La pieza se encuentra en el Museo Goya.


Imagen 11


Berruguete ejecutó una obra similar que se encuentra en el Museo Diocesano de Palencia, pero en este caso el pendón está adornado con borlas duradas en los extremos de las farpas.


Imagen 12


“Cristo resucitado visita a su Madre acompañado por los Padres de la Iglesia”, en Certosa di San Girolamo, Bolonia, es una notable obra que tiene una verdadera dimensión social, o mas propiamente “eclesial”, ya que el Salvador se presente frente a diversos miembros de su Iglesia en donde se distingue a San Juan Bautista, que lleva una cruz a manera del cayado con que suele caracterizarlo. Más atrás vemos un Sol sostenido por un caballero recubierto de armadura, lo que alude a Cristo como "sol de Justicia". Junto a Cristo, San José lleva una vara se azucena, flor de la pureza, que también puede considerarse como un vexilo.
En la escena, la Virgen María se muestra anticipando la advocación de “Madre de la Iglesia” con que la definiera el papa San Juan Pablo II.

Es muy particular la expectativa de diálogo que expresan las manos de María y en la derecha de Jesús, anticipando el filial/maternal abrazo que se patentiza. La mano izquierda de Cristo sostiene el acostumbrado pendón farpado en blanco, con una levísima cruz roja. El artista fue el boloñés Lorenzo Pasinelli (1629 – 1700)


Imagen 13
  

Este Cristo de impresionante figura, obra de Alvise Viviarini, pintado 1497 – 1498 para la iglesia de Giovanni di Bragora, Venecia; se nos presenta portando una larguísima flámula de tipo naval.


Imagen 14


La flámula naval puede verse también en manos del Cristo de Bartohlomeus Breeberght (1598 – 1657), otro exponente de la escuela flamenca que puede verse hoy en el Art Institute de Chicago.


Imagen 15


En “La Resurrección”, de Andrea di Bartolo, ca. 1400), actualmente el Museo de Arte Walters (Baltimore, Maryland), Cristo sale del sepulcro caminando con toda naturalidad En su diestra lleva el estandarte blanco y rojo, mientras que a su lado se observa el que identifica a los guardias, el clásico rojo de Roma.

jueves, 18 de abril de 2019

¿Una nueva categoría de banderas?

Banderas departamentales, su ubicación en el Ceremonial

Por Miguel Carrillo Bascary





 Banderas de los departamentos Vera; San Jerónimo y San Lorenzo


Consulta que origina mi aporte

La colega María Teresa Luvino de la provincia de Córdoba (Argentina), por intermedio del doctor Rolando Lionel Martín Andolfi, de Chaco, formulan una consulta sobre:

¿Si existe un proyecto de crear alguna bandera departamental en la provincia de Santa Fe? y en tal caso:
¿Debería considerarse una “bandera de estado”?
¿Correspondería rendirle honores particulares y otorgarle la precedencia correspondiente? y, finalmente,
¿Debería categorizarse cómo "bandera subnacional"?

Sobre esto, agrega el doctor Andolfi: “entiendo que los departamentos políticos son meras divisiones administrativas, sin autoridades ni jefaturas de gobierno o reparticiones públicas específicas, por lo que no deberían considerarse un estado intermedio entre provincia y municipio y eso se trasladaría a un eventual símbolo que pudiera crearse”.


Los departamentos en el Derecho Provincial argentino

Para responder a los interrogantes formulados debemos referirmos a la naturaleza jurídica de los “departamentos” en el Derecho Interno argentino.

Para quienes no tengan esta nacionalidad corresponde explicar que Argentina se compone de 23 provincias (equivalentes a los estados subnacionales en otras federaciones, como por ejemplo: Estados Unidos, Brasil; Autralia o Alemania) y un distrito (capital) federal.

En algunas provincias el vocablo “departamento” indica a una forma de gobierno de nivel municipal; son los “municipios partidos” o “partidos”, sencillamente.

En la mayoría de las provincias argentinas, el “departamento” indica una porción en que se divide su territorio para atender algunas funciones propias del gobierno local. En estos casos las municipalidades o comunas son distritos urbanos, ciudades o pueblos.


Origen colonial de los departamentos

Antiguamente los departamentos eran descentralizaciones del poder administrativo provincial a cuyo frente actuaba un “jefe político” que era un delegado del gobernador, quién lo designaba a voluntad. De este jefe dependía la policía local y las diversas oficinas radicadas en la jurisdicción, fundamentalmente el Registro Civil. Tal delegación se justificaba en la necesidad de facilitar el ejercicio del poder en tiempos donde las dificultades de comunicación lo exigían. Reitero, el jefe político ejercía la autoridad que le había sido delegada en un territorio definido por la ley, el que se nombraba “departamento”, precisamente por ser una “parte” de la administración provincial.

Estos funcionarios derivaban de los “alcaldes de hermandad” que designaban los cabildos como sus delegados políticos en un “pago”, es decir, una circunscripción territorial. De estos alcaldes dependía la milicia local; también ejercían funciones políticas y de control social en las competencias que tenían asignadas los cabildos.


Dos tipos de departamentos

La moderna gestión de los gobiernos provinciales y las facilidades de comunicación hicieron desaparecer a los jefes políticos pero los departamentos persistieron como marco de acción de las diversas ramas del poder administrativo. Hoy, en aquellas provincias con Legislatura bicameral esas circunscripciones se usan como base electoral para designar el Senado local. En el caso de Santa Fe, que tomo como referencia, existen 19 senadores, uno por cada departamento provincial.


Ubicación de la provincia de Santa Fe en el mapa de Argentina

Mientras que en algunas provincias los departamentos pueden asimilarse en lo territorial a los “partidos”, pero en realidad son una forma de estado municipal que encuentra su más común ejemplo en las provincias de Bs. Aires; Catamarca; Mendoza y San Juan, entre otras.

No debemos confundir estos departamentos/municipales con los departamentos administrativos que son los que motivan la consulta.

Los primeros, son creados por ley provincial pero se originan en el mandato de organizar el régimen municipal contenido en los artículos 5º y 123 de la Constitución nacional, por los que podemos decir que tienen “raíz constitucional”.

Por su parte, los departamentos administrativos carecen de origen constitucional, aunque también son creados por la ley provincial.


Una distinción esencial

La doctrina indica que todo estado debe poseer: territorio, población y un poder que se corporiza en un gobierno.

Los departamentos-municipios tienen territorio (demarcado por ley); población (formada por las personas que habitan en ese territorio) y un poder, visibilizado en un gobierno municipal (corporizado en un intendente y en el concejo municipal o deliberante, como se los designa; creado por ley o surgidos de la autonomía institucional que prevé la Constitución nacional en su artículo 123). Esta tríada ratifica que los departamentos-municipios son verdaderos “estados” en el marco que prevé la Constitución y el ordenamiento normativo provincial respectivo. Dicho de otra manera, es evidente entonces que los departamentos-municipios tienen clara entidad de Derecho Público y por ende, son una forma de organización estatal.

Por su parte, los departamentos administrativos, tienen un territorio demarcado por ley y una población que lo habita; pero carecen de gobierno. Esto nos indica que, si bien gozan de naturaleza de Derecho Público, no son estados ya que les falta uno de los elementos esenciales para su existencia como tales.

En este punto, advierto que que este tipo de entidad tiene una autoridad que representa a su electorado a los efectos legislativos, son el o los senadores departamentales; pero estos funcionarios carecen de funciones ejecutivas propiamente dichas, su “poder” se limita a la representar a la ciudadanía del departamento en el Senado provincial. En sí mismo, un senador departamental no gobierna pues el órgano que integra demanda una pluralidad de miembros, el Senado. Un senador sin Senado carece de poder.

En consecuencia, los departamentos administrativos no tienen ningun grado de supremacía respecto de los municipios y comunas que existen dentro de sus límites.

Tras esta ciertamente amplia, pero necesaria aclaración estamos en condiciones de elaborar las respuestas a los temas en consideración. Pero aún así hay que hacer otras consideraciones.


Recuperación y surgimiento de las banderas particulares

En los últimos treinta años en Argentina surgió un movimiento inorgánico que responde a los deseos de diversos conglomerados humanos de expresar su identidad visibilizándose en la consideración general. Una temática que demandaría muchas consideraciones que nos apartaría de nuestro particular análisis.

Fruto de esta realidad son las banderas provinciales, las de municipios y comunas. Las mismas surgieron en forma explosiva; expresan las características socio económicas de las entidades a las que representan; los valores con que se identifican; sus aspiraciones y sus tradiciones.

En el año 2017, por iniciativa del senador del departamento Vera en la provincia de Santa Fe se promovió un concurso para definir la bandera que representara a la jurisdicción. La participación pública implícita legitimó la decisión. Como referencia política parece haber obtenido algún rédito ya que otros senadores siguieron el ejemplo, es el caso de San Jerónimo y San Lorenzo; que oficializaron sus banderas a fines del 2018. Actualmente se encuentra en pleno desarrollo una propuesta similar en el departamento Castellanos.
  

Mapa señalizando los departamentos que usan este tipo de banderas (naranja)
En verde, el de Castellanos, donde está en vía de implementarse


Respuestas a lo planteado

En consecuencia, en orden a las prácticas de Ceremonial y teniendo en consideración las observaciones volcadas, en mi entender las respuestas a los interrogantes serían:

A la pregunta base: ¿existe un proyecto de crear banderas departamentales en la provincia de Santa Fe?, se responde:

Es un hecho, no ya un proyecto, la existencia de banderas de los departamentos de Vera, San jerónimo y San Lorenzo en la provincia de Santa Fe-

A las subsiguientes:

¿Las banderas de de los departamentos administrativos ¿debería considerarse como “banderas estatales”?

¿Correspondería rendir honores particulares a una bandera departamental y otorgarle la precedencia correspondiente? y,

Una bandera departamental, ¿debería categorizarse cómo "bandera subnacional"?

Evidentemente, las mismas no son banderas de un estado por cuanto los departamentos no tienen naturaleza de “estado” sino de circunscripción administrativa, aún cuando hayan sido delimitados por una ley y que sirvan como base para elegir senadores departamentales.

Por lo tanto, no corresponde “rendirles honores particulares” ni tampoco “otorgarles precedencia” por sobre las que identifican a las municipalidades y comunas; que sí son entidades estatales. De manera que no pueden “categorizarse como banderas subnacionales”.

Sin embargo, apunto que:

a) A consecuencia de la respuesta dada a la primera pregunta, estas banderas representan a un espacio territorial como hecho sociologico, ya que no existe una norma que las oficialice.

b) Nada impide usar una enseña departamental como emblema del conjunto de las ciudades y pueblos que integran la jurisdicción, pero no corresponde reconocerles una entidad de representación política por cuanto, reitero, los departamentos administrativos no son estados.

En otros estados se usan banderas para identificar a segmentos de la Administración pública, como sería el caso del Poder Judicial de República Dominicana y del Perú; o de la Policía de ese primer estado. Obviamente que corporizan una rama del poder político, pero carecen de territorio y de población, por lo que corresponde reconocerlas como emblemas institucionales, lo que tampoco sería propio respecto de las enseñas de departamentos administrativos.


  Banderas del Poder Judicial y de la Policía de Rep. Dominicana

 
Bandera del Poder Judicial del Perú

Último interrogante

A esta altura correspondería preguntarse y así lo hago, si las banderas departamentales no son insignias estatales ¿cuál es su naturaleza?

A mi personal juicio, son vexilos sociológicos, ya que expresan a un conglomerado social, a las personas a instituciones que actúan dentro de un mismo departamento.


Juicios finales

La aparición de las banderas de los departamentos administrativos en la Vexilología es la más reciente novedad en la materia; de manera que las siguientes no resultan definitivas.

Por lo que conozco hasta ahora, el fenómeno ocurre solo en Santa Fe.

El proceso está en incipiente desarrollo, pero al parecer puede ampliarse y, eventualmente, extenderse a otras provincias argentinas.

Este tipo de vexilo carece de normas que lo encuadre.

Su definición descansa en la decisión del senador departamental que motu propio promueva su adopción, sin perjuicio de que coadyuven para ello los gobiernos de las municipalidades y comunas que abarque; al que también podrían sumarse entidades privadas de la circunscripción.

Habrá que estudiar detenidamente la forma en que se desarrollen las facetas de aceptación, divulgación y enriquecimiento de estos emblemas.

A priori, suscitan serias dudas sobre su vigencia en el tiempo más allá de cuanto implique la presencia del senador que los haya promovido, particularmente una vez de que hay finalizado su mandato.

Desde el Protocolo, la particular naturaleza de este tipo de banderas planteará numerosos interrogantes entre los profesionales del rubro y organizadores de eventos. Al respecto, cuando sea necesario usarla, me inclino por instalarla en forma diferenciada a las que indudablemente representan a estados: el nacional, el provincial y el municipal. Desarrollo el posicionamiento en el croquis siguiente:

En posición de privilegio, la Bandera nacional. Indicadas como "1"
correspondería ubicar la de provincia y el municipio o comuna
Señalada como "2", la enseña del departamento administrativo

Finalmente, una observación fundamental: no deben confundirse las banderas de los departamentos administrativos de aquellas otras que representan a los departamentos-partidos (municipales)


Sobre gustos ... no hay nada escrito

Sobre diseño de banderas tampoco, pero analizando las tres que abren esta entrada, mis preferencias se inclinan netamente por la de Vera. Respetando las razones que determinaron elegir los que representan a San Jerónimo y San Lorenzo, su composición resulta anfractuosa; excesivamente compleja en las cargas que portan; aunque no dejo de señalar que los colores de la segunda tienen una particular fuerza.