viernes, 16 de noviembre de 2018

Boca y River ¿banderas a media asta?


Banderas institucionales a media asta

Por Miguel Carrillo Bascary


La bandera de Boca a media asta en el mítico estadio de "La Bombonera"

Cualquier persona medianamente informada sabe interpretar que una bandera colocada a media asta expresa “duelo”, generalmente por el fallecimiento de una autoridad o personalidad distinguida.


La noticia

Recientemente se difundió por las redes y los medios de comunicación que el “Club Atlético Boca Juniors” había colocado su bandera a media asta como forma de respeto y emotivo homenaje a cuatro de sus “hinchas” oriundos de la ciudad de Rawson (provincia de Río Negro) fallecidos en un accidente de auto cuando se dirigían hacia el estadio boquense ubicado a unos 1.400 kms. de sus residencias.

Sebastián Berra, César Jones, Malcom Viton y Franco Silvestri eran cuatro de los miles de boquenses que se movilizaron desde todos los rincones del país (literalmente), empeñando grandes sacrificios, para llegar a La Boca (ciudad de Bs. Aires) y alentar a su equipo favorito. Se aprestaban a presenciar la primera de las finales de la “Copa Libertadores de América” el certamen internacional de mayor prestigio reservado para clubes de futbol a nivel continental.

Su lamentable muerte los transformó en verdaderos símbolos de la afición que llevaban en la sangre.


Una explicación
Desde hace unas semanas los argentinos estamos pendiente de la final del trofeo que disputan los mejores equipos de América. Los resultados deportivos de todo el calendario determinaron que la puja se resuelva entre River Plate y Boca Juniors, los dos clubes más populares del país. La expectativa es absolutamente extraordinaria ya que en el próximo partido se dirimirá una rivalidad clásica surgida en los primeros años del siglo XX, cuando el futbol en Argentina aún se disputaba en forma amateur.

Nunca hasta el momento habían disputado un partido de tamaña trascendencia, hasta el punto que alcanza características de fenómeno social.


Análisis desde el Ceremonial

El izamiento a media asta de la bandera nacional por lógica debe reservarse al Poder Ejecutivo nacional. De hecho, lo dispone el Presidente de la Nación por medio de un decreto. Obviamente la causa debe estar en el fallecimiento de una alta autoridad o personalidad pública (nacional o extranjera) así como en el pesar por alguna tragedia de particular entidad.

Con la disminución del saber en Ceremonial algunos gobernadores e intendentes se han atribuido la decisión de colocar las banderas a media asta no solo de la jurisdicción a la que pertenecen sino también respecto de la Enseña nacional; tema que abordaremos en alguna otra entrada.

En forma correlativa las instituciones privadas tradicionalmente han dispuesto diversas medidas para exteriorizar su duelo: cierre del establecimiento; suspensión de actividades; exhibición de crespones en vidrieras y otros elementos; uso de brazaletes negros en la vestimenta del personal; realización de un “minuto de silencio”; envío de coronas al funeral del fallecido; y otras muchas demostraciones.

En el caso de Boca Juniors, conocidas las circunstancias del fallecimiento de sus adherentes, trascendió que la directiva dispuso dos medidas concretas: solicitar autorización para un “minuto de silencio” antes del partido al que pensaban concurrir aquellos e izar a media asta la bandera del club.


Consideraciones

Desde el Ceremonial de banderas fue la decisión correcta; la divisa de un club es emblema de su identidad y con toda razón la forma de su izamiento puede expresar el pesar de la comunidad implicada.

En cuanto a lo formal, la media asta debe ordenarla en presidente de la entidad, la más alta autoridad institucional. Un gesto como el expresado tampoco puede dejarse librado a la emotividad de un subordinado.

Algunos pudieron pensar que también se debió poner a media asta la Bandera nacional, lo que habría sido un grave despropósito. Ninguna entidad privada puede tomarse esta atribución ya que la Bandera nacional es representación misma de la soberanía del Estado argentino.

Valgan entonces el ejemplo de Boca para ser seguido por otras entidades en circunstancias parecidas.


Un gesto superador

Más allá de la tradicional rivalidad entre las parcialidades de ambos clubes, personalmente pienso que también la directiva de River Plate debió dar un excelente ejemplo de fair play; sensibilidad y solidaridad disponiendo que su propia bandera, la que cotidianamente ondea en su sede social, se asociara al pesar boquense y también fuera colocada a media asta en solidaridad con aquellos cuatro apasionados fallecidos. Al fin y al cabo, en el dolor todos somos hermanos.

De haber ocurrido la actitud hubiera trascendido en forma extraordinaria incluso fuera del país.

Quizás para algunos de sus hinchas hubiera sido algo muy fuerte, pero en esto radican los gestos transformadores, sobre todo en una sociedad aquejada por la violencia, aún en el ámbito deportivo.

Hubiéramos visto así de como las banderas pueden expresarse en un lenguaje comprensible para la mayoría de las personas, aún en esta época tecnológica.

Fue una oportunidad perdida. A tener en cuenta esta reflexión en alguna circunstancia futura.







jueves, 15 de noviembre de 2018

Banderas conceptuales de la Paz


La Vexilología en diálogo con el Arte


Parte de las banderas ondeando

Por Miguel Carrillo Bascary


Estas disciplinas están estrechamente vinculadas hasta el punto de no necesitar mayores explicaciones.

La vitalidad de las banderas en su eterno ondear contra el cielo seduce a los plásticos que ven las ven como un vehículo excepcional para dejar volar con ellas su creatividad.

La agencia “Trapper in Suburbia” (https://trappedinsuburbia.com) dirigida por Karin Langeveld y Cuby Gerards, ha demostrado ser plenamente conciente de la convocatoria que implica la multicolor confusión de diseños plasmados en los paños.

Fue así que invitó a construir 50 diseñadores/artistas de diversos estados y culturas para entablar un diálogo visual en torno al concepto de la Paz.

La propuesta se encolumnó tras la idea “Flags of Peace” y, por lo que conocemos, ya lleva dos exitosas presentaciones (Breda, 2017 y Amsterdam, 2018).

Desde su web nos invita a los vexilólogos y a toda persona sensible a la aventura de adentrarnos en el conjunto expuesto.


Una adición

Por si fuera poco, los organizadores nos ofrecen una síntesis de los diferentes proyectos de “banderas de la paz” concebidos a lo largo de los años; comenzando por la de 1891 presentada en el tercer “Congreso de Paz Universal” (Roma); diseño de Henry Pettit, que “presentaba una bandera nacional rodeada por un borde blanco que significa resolución de conflicto. Este enfoque particular fue adoptado por la “American Peace Society” y la “Universal Peace Union”, aunque nunca habría sido empleado oficialmente”.

Más exitosa fue la concepción de James William van Kirk (ministro metodista de Ohio) a la que llamó "Earth Flag"; que fue adoptada por el "Universal Peace Congress" (Hague, Países Bajos) como "bandera mundial de la paz". Desde entonces fue adoptada por la "American Peace Society" y otros grupos.



Impresión personal

El conjunto es plenamente vital. Captura y transporta en una explosión de formas y colores verdaderamente onírica.

Desde la Vexilología podrán formularse reparos, por que la mayoría de las concepciones no se adecuan a sus principios y entran decididamente en el campo de la Plástica, prescindiendo totalmente de las pautas de nuestra disciplina. Pero, apunto, hay muchísimas banderas en uso que tampoco comulgan con las pautas del diseño vexilológico.

Otras tantas propuestas podrían perfectamente ser adoptadas por instituciones; municipios, regiones y aún estados.

Corresponde agradecer a “Trapper in Suburbia” por esta excelente convocatoria y mejor desarrollo en el mundo virtual.


Mi selección

Lamentablemente resulta imposible reproducir en este entrada la riqueza de todas y cada una de las banderas que se exponen; nos limitaremos a una selección, obviamente teñida de mi personal subjetividad e invito todos los que se sientan tentados de más, a incursionar en http://flagsofpeace.com Podrán apreciar allí estas cincuenta banderas.


 Alaska, E. Unidos (Crystal Rose Worl)

 Antigua y Barbuda (GuavaDeArtist)

 Argentina (Leandro Castelao)

 Dominica (Pauline Marcelle)

 España (Hey)

Egypto (Elmi El-Touni)

 Italia (Studio FM MIlano)

Kenya (Musa Omusi)

 
Líbano (Tarek Atrisi)

República Malgache (Iandry Randriamandroso)

Serbia (Slavimir Stojanovic)

Singapore (Yah-Leng Yu)

Tonga (Ahota'e'iloa Toetu'u)






miércoles, 14 de noviembre de 2018

Errores de Ceremonial: Más alto estarían mejor

Uso de peanas ... y algo más

Por Miguel Carrillo Bascary




La foto lo dice todo. Se trata de una presentación oficial que involucra a ministerios de países del MERCOSUR. Obviamente es una ocasión formal, en donde la preparación del ambiente debió cuidarse al máximo; lamentablemente no fue así.

En este tipo de circunstancias, la organización debe considerar que las imágenes que tome la prensa quedarán registradas en el tiempo y que circularán por medios masivos de comunicación, así como en las redes sociales; un aspecto de necesaria consideración para que todo luzca perfecto.


El “detalle”

La principal observación es que las banderas quedan parcialmente ocultas, ya que su punto central se ubica a la altura de las cabezas de los funcionarios.

Si bien el sector más visible del paño es el cantón, el alma de las banderas está en su punto central, por esto se coloca allí el Sol en la enseña argentina; el escudo en la paraguaya y el emblema romboidal en la brasileña.

Para explicarlo mejor tomamos como referencia el escudo de la bandera paraguaya. Si se hubiera colocado una peana de 25/ 30 centímetros bajo el pie que sostiene las enseñas, la mayor elevación conseguida habría dado mayor lucimiento al centro de las banderas, que hubieran alcanzado su debido protagonismo. Complementariamente correspondería elevar la misma cantidad de centímetros el cartel del fondo y hubiera quedado todo mucho mejor.

En la forma en que se presentó el espacio las banderas quedan como si fueran un elemento más de la decoración, muy desfavorecidas.


¿Qué es una “peana”? Simplemente un dispositivo que permite elevar un objeto para destacarlo.

En Ceremonial la peana es un elemento que debería emplearse mucho más, dándole el uso que precisamente queda explicado.

En el caso analizado la peana a emplear debería ser una serie de piezas (cajones modulares) colocadas en paralelo, junto a la pared y sobre ellos se colocan los pies de las banderas.

¿Por qué una serie? La explicación es sencilla, si se observa la gran extensión que debería alcanzar para contener todas las banderas. En empleo de módulos idénticos se facilitan las operaciones de transporte; depósito; armado y desarmado. Siempre será adecuado facilitar la actividad del personal encargado de estas operaciones.


Brindar un servicio acorde

Para una organización como la comprometida en el evento analizado el costo de las peanas es ínfimo; pero al encargar su preparación se deberá exigir una buena calidad para asegurar su reiterado empleo y también una adecuada materialidad, para asegurar su funcionalidad.

Por otra parte, las peanas pueden utilizarse para infinidad de destinos; cualquier proveedor de mobiliario para eventos debería contar con diversos juegos.


Otras funciones de las peanas

En el ámbito deportivo el uso de peanas es cotidiano, particularmente se las emplea en las premiaciones.


También hay peanas particularizadas, como las que se usan para dar base a trofeos; objetos de arte; productos en exhibición; etc.



Otro aspecto aún muy negativo


Es de esperar que los organizadores de un evento como el que consta en la primera fotografía hubieran tenido debida consideración para con los símbolos oficiales de las delegaciones participantes. Esto no ocurrió en la ocasión;  

Si se observa bien, la bandera del Paraguay corresponde al antiguo modelo, que llevaba un círculo rojo contorneando a la estrella.¡ En la actual esa figura ha sido eliminada!

La delegación paraguaya debió exigir que se cambiara la enseña de su nación por aquella que corresponde a reglamento.

Fue hace ¡CINCO AÑOS! ya que se dictó el Decreto Nº 11.400 del 5 de julio de 2013, por el que Paraguay cambió el diseño de su escudo, presente en el anverso de la bandera. La norma dispone, taxativamente:
  

"Artículo 6º. Escudos Nacionales. Las imágenes de los escudos nacionales deberán ser de forma geométrica circular, sin contener otros colores que los naturales de los objetos que los conforman.”

Para mayor ilustración se adjunta el diagrama incluido en la edición oficial de la norma distribuida por el gobierno paraguayo. 

martes, 13 de noviembre de 2018

Problemas de Ceremonial: inscripciones en banderas

Leyendas y otras aplicaciones en banderas argentinas


Por Miguel Carrillo Bascary


Hace unas semanas se me preguntó si existía alguna ley nacional que prohibiera o sancionara la colocación de inscripciones, leyendas o “mapas” sobre el paño de la bandera argentina.

Ante el requerimiento expuse mi criterio personal pero, por considerar que la cuestión es de interés general comparto mis conceptos, advirtiendo desde ya que provocará polémica.

Advierto también que el análisis se encuadrará en los usos vexilológicos y en la normativa vigente en Argentina.


El marco de la realidad, consideraciones

Una primera reflexión desde lo sociológico señala que es frecuente la práctica de colocar inscripciones sobre la Bandera argentina y sobre paños con los colores nacionales en forma de bandera. Esto se ha incrementado en los últimos tiempos, particularmente desde que la “cultura de la imagen” ha marcado fuertemente a nuestra realidad.

Esta superposición implica la maniobra de asociar (en forma consciente o no) slogans y leyendas sectoriales con los valores y sentimientos que tiene nuestra Bandera en el espíritu de los argentinos. Dicho de otra manera, la conducta expuesta pretende legitimar esas expresiones utilizando como medio a la Bandera Oficial de la Nación, una actitud que de por sí es reprochable ya que nuestra Enseña no debería ser vehículo de ninguna consigna ni demanda sectorial. Considero que muchas personas pueden no conocer las negatividades comprendidas en su acto, pero en muchos otros casos es evidente que existe alguna intencionalidad.


Leyendas en banderas

La primera evidencia de inscripciones sobre banderas en nuestro país es aquella que quizás sea la más antigua que se ha conservado, me refiero a la que llamamos "la bandera del templo", es decir aquella que se guarda en la iglesia de Santo Domingo (Tucumán) a la que ya me referí en otra entrada de esta entrada. La misma data de 1813, aunque eventualmente podría ser del año anterior. Sobre su paño se mandó escribir en 1814 una directa referencia a quién asumió como gobernador de esa provincia, Bernabé Aráoz. La leyenda a todas luces laudatoria es la primera que propone identificar a una persona con los mismísimos colores nacionales.



Posiblemente tengamos que remontarnos al “período rosista” para encontrar la amplia difusión de inscripciones en las banderas.

Para quienes no son argentinos: Juan Manuel de Rosas fue una personalidad muy controvertida en la historia argentina. Para sus admiradores fue un señero defensor del federalismo y de la integridad nacional. Sus detractores lo consideran un tirano sangriento que declamaba el ideario federal, pero que en los hechos practicaba el más duro de los centralismos. En 1835 ocupó por segunda vez la gobernación de la provincia de Bs. Aires. Al no existir por entonces gobierno nacional asumió de hecho la representación exterior de la Confederación Argentina (la actual república de igual nombre; artículo 35 de la Constitución nacional) que se extendió hasta 1852, cuando el 3 de febrero fue derrotado en Caseros por Urquiza, tan federal como él pero que era apoyado por los unitarios. Tal como se mencionó, Rosas manifestaba ser de ideología federal la que se identificaba con el color rojo. Sus opositores, los unitarios lo hacían con el celeste.
Por aquel entonces se incorporaron enunciados sectarios, hostiles a los unitarios (Ej.: “mueran los salvajes unitarios”) que obviamente no eran propiamente agravios a la bandera de nacional sino a esos opositores. Al expresarse estos insultos sobre el paño de nuestra enseña se potenciaban hasta transformarse en una causa plenamente legitimada. Estas desaparecieron con su caída y posterior exilio en Inglaterra. 



En el mismo lapso se emplearon banderas enteramente rojas o roji-blancas con inscripciones similares o alusiones las asociaciones de gente de color.




Algo más tarde, otros caudillos políticos emplearon banderas con diversas leyendas en sus manifestaciones públicas, lo que alcanzó continuidad a lo largo de todas las épocas hasta llegar al presente.


Normas: desde el pasado al presente

La práctica de incorporar leyendas y eventualmente figuras de diversa naturaleza a la Bandera Oficial no está admitida por ninguna ley nacional. La única figura que puede representarse por ser parte misma de nuestra Enseña es el Sol, tal como lo dispuso el Congreso General de las “Provincias Unidas del Río de la Plata” en 1818 y como lo ratificaron diversas disposiciones en forma posterior (últimamente: el Decreto Nº 10.302/ 44 y la Ley Nº 23.208).

La excepción serían las llamadas “banderas de guerra” previstas en los Ceremoniales castrenses y de las fuerzas de seguridad, donde se hace constar con todo detalle el nombre de la fuerza y el que individualiza a las unidades; institutos; navíos; etc. Estas disposiciones se establecieron en el decreto del 9 de agosto de 1895 y se mantienen con algunas adaptaciones posteriores.


También fue costumbre inscribir los nombres de las escuelas en los paños de sus banderas de ceremonias, pero la práctica fue erradicada por razones de costos por el Decreto Nº21.752/ 1950. Esta prohibición fue recogida por la ley de la provincia de Bs. Aires, Nº14.438 (artículo 13) y la extendió con carácter general, pero sin establecer sanción. Al respecto cabe señalar que en Argentina solo el gobierno nacional puede establecer penas y para ello se demanda una ley, las provincias no disponen de esta competencia.

La "Gesta de Malvinas" (1982) promovió una conducta que con diversas variantes se manifiesta en una apelación a los valores que entraña el reclamo contra la usurpación británica.  Como evidencia puede verse la imagen que abre esta entrada y la siguiente:


Esto sería el "mapa" al que aludía la consulta inicial

En el año 2010, se dictó el Decreto Nº 1650/10 que dispuso cómo debe construirse la Bandera nacional, tanto en sus versiones de ceremonias, de izar y para los jardines de infantes. Se concretó con gran detalle, sobre la base de normas IRAM y con otras consideraciones técnicas.

En consecuencia, el hecho de incorporar leyendas y figuras al paño de la Bandera es una práctica contraria a las disposiciones vigentes, pero no constituye un delito de por sí, ya que la conducta no está tipificada como tal en el Código Penal Argentino.


El delito de “ultraje” a los símbolos

En el Código Penal se define como delito el “ultraje público a los símbolos nacionales y emblemas provinciales”, en los siguientes términos:

“Artículo 222. (…) Será reprimido con prisión de uno a cuatro años el que públicamente ultrajare la bandera, el escudo o el himno de la Nación o los emblemas de una provincia argentina”.
Para configurar el ilícito se requiere una conducta dolosa, esto es: realizada a sabiendas, con plena intencionalidad de “agraviar”. En el lenguaje “de calle”: no se agravia sin quererlo hacer.

Por lo tanto, no puede entenderse que toda inscripción o dibujo en el paño de la Bandera nacional implique un delito susceptible de acción pública. Para que así ocurra es necesario que la carga implique un “ultraje” (agresión; insulto al símbolo o a la nacionalidad) para que actúe la Justicia. Como es un delito de acción pública cualquier persona o autoridad pública pueden efectuar la denuncia, la que dará lugar a un proceso.

Como forma de entender mejor lo expuesto y ampliar al respecto, el interesado puede remitirse al “Código Penal comentado y anotado” publicado por la prestigiosa Editorial “La Ley”, edición al cuidado del jurista Andrés D’Alessio (quién llegó a ser procurador general de la Corte Suprema de Justicia de la Nación) y otros eruditos colaboradores. El material se trascribe en el Anexo al presente.


Materia

Una primera consideración indica que, para que tipifique el delito debe tratarse de una “bandera”, en el sentido jurídico del término; tal como lo refiere la normativa. En consecuencia, un paño con los colores nacionales, sin el Sol, no es propiamente “bandera” y por lo tanto una conducta aparentemente ultrajante que lo afecte, no constituye materia para originar una causa judicial y, aunque se impulsara una denuncia, el imputado sería seguramente sobreseído ya que su conducta no coincidiría con la descripta en el tipo legal previsto en el artículo 222 del Código.

El hecho de que el paño contenga el Sol, no bastaría para alentar la acción punitiva ya que para evaluar el dolo del imputado el juez deberá considerar el tipo de inscripción, la materialidad y el contexto de la conducta a fin de determinar si hubo cabal intención de agraviar.


La protección a los símbolos provinciales

El Código Penal extiende a los símbolos provinciales la tutela que prevé para la Enseña nacional; pero por un evidente defecto de redacción excluye a la bandera de la Ciudad Autónoma de Bs. Aires.

Importa señalar que esta no tiene naturaleza jurídica de “provincia”, aunque posea muchos aspectos en común con estas. Es una creación jurídica sui generis de Derecho Público, propia de la dinámica federal argentina, como la indica su denominación. Para quienes no tengan formación jurídica es pertinente señalar que en materia penal es inaceptable aplicar la analogía, de manera que un agravio plenamente doloso a la bandera porteña no encontrará sustento alguno para que recaiga sobre su autor la sanción del artículo 222 del Código Penal.

En consecuencia, si se deseara establecer la necesaria igualdad entre los entes que forman el Estado federal argentino (sus provincias y la Ciudad Autónoma de Bs. Aires), se impone reformar el Código Penal como única manera de extender la protección del Artículo 222 a los símbolos de la Ciudad de Bs. Aires.


Acción legisferante

He brindado así un panorama sobre el estado de la cuestión en la actualidad. De hecho, la normativa vigente no autoriza sobre escribir nuestra bandera, pero el mandato es implícito y, reitero, no tiene sanción.

Por otra parte, la Constitución nacional garantiza la libertad de expresión; pero, se reitera, no existe norma nacional que sancione esas aplicaciones, más que el artículo 222 del Código Penal.

Ante la eventualidad de que se considerara necesario preservar la integridad de la Bandera Oficial de la Nación de toda inscripción o carga sería factible que los poderes políticos del Estado (Congreso o Poder Ejecutivo), y solo ellos, puedan impulsar una revisión del Código Penal, para ampliar la protección de intangibilidad de la Bandera Oficial de la Nación; demás símbolos nacionales; provinciales y de la Ciudad de Bs. Aires y que esto solo puede producirse mediante ley formal.


Opción

He analizado hasta aquí lo que hace a la eventual sanción por ultrajar la bandera. Toca ahora considerar si, eventualmente, sería factible que la ley considere otras opciones.

El derecho comparado señala la factibilidad de que se impongan otras sanciones a las personas que empleen banderas nacionales con inscripciones u otros agregados. Esta figura contravencional no existe en la legislación de Argentina y por ello no cabe sanción alguna.

Teóricamente es factible que se dicte alguna norma que así lo disponga, en cuyo caso la pena previsiblemente sería de una multa; pero reitero: sin norma no puede haber sanción.


Ultimas consideraciones

Es un principio general del Ceremonial sustentado en todo lógica que las banderas nacionales merecen el máximo de los respetos y atenciones por que representan a las naciones y estados.

Al cargarse una bandera con leyendas y otros elementos su mensaje prevalece sobre el significado de aquella que resulta mediatizado (usada) por la expresión adventicia. Esta es la verdadera razón que justifica el rechazo del accionar.

Si la conducta se sanciona como un delito o una infracción menor dependerá de muchas circunstancias. En lo particular entiendo que se impone extrema prudencia en la materia.


Lo comentado y algunas imágenes

Seguidamente reproduzco diversas fotografías donde se aprecia el uso de los colores nacionales para soportar leyendas y dibujos de diversa naturaleza. Se hace la salvedad de que en ningún caso podemos considerar estos paños como una “bandera” en los términos del art. 222 del Código Penal.






En este segundo grupo vemos banderas formadas con los colores nacional y la adición de leyendas de neto corte político pero que objetivamente no entrañan ninguna intención de agraviar; aunque algunas tengan alusiones violentas o se empleen en contextos que procuran generar intimidación pública, como ocurre con la última.



  







En las siguientes fotografías vemos que sí se trata de “banderas”, ya que llevan el Sol en su centro, pero del contexto no resulta que pueda considerarse como un agravio al símbolo:

 




Una curiosidad es la siguiente fotografía donde se han escrito diversas expresiones, quizás algunas poco reverentes, pero de ninguna forma agraviante:


En esta otra, la aplicación del escudo del "Club Atlético Independiente", múltiple campeón internacional de futbol tampoco parece una afrenta (a excepción que la persona que se moleste sea del Racing Club, tradicional rival de los "Rojos de Avellaneda", claro está)



No podría considerarse ninguna ingenuidad lo que resulta de la siguiente toma, donde las inscripciones, netamente ideológicas no parecen un agravio, la duda surge si se analiza que la bandera ha sido intencionalmente quemada o desgarrada para privarla del Sol.



Una imagen conmovedora

Pero la inscripción que a mi juicio justifica que el principio de libertad debe prevalecer por sobre todo y sin perjuicio de la oportunidad de que exista una norma que sancione los agravios surge muy claro de la siguiente imagen:


En ella, un ignoto argentino resolvió volcar su reconocimiento emotivo y patriótico al general Manuel Belgrano, y para esto eligió la bandera que colocó sobre la reja del atrio del templo de Santo Domingo (Bs. Aires), que contiene el monumento que perpetua su memoria y descansan los restos mortales del héroe.