sábado, 3 de diciembre de 2022

Historia de la bandera provincial de Bs. Aires (Parte 1)

Su pre-historia

Por Miguel Carrillo Bascary

 

La historia de una bandera que identifica a un estado, ya sea éste nacional, subnacional o municipal, comienza cuando se oficializa como tal. En rigor también comprende las instancias previas a esa definición, es lo que llamo su “prehistoria”.

 

En el presente ensayo referencio la evolución de la bandera de la provincia de Bs. Aires (Argentina) y de otras enseñas con las que se vinculada, desde su origen como entidad política hasta el año 1995, cuando se aprobó oficialmente su emblema actual.


Nota: como este Blog es leído por muchos extranjeros se incorporan aclaraciones obvias para los lectores argentinos, pero que en el caso se justifican plenamente.

Encuadre histórico 

La historia particular de Buenos Aires está tan íntimamente unida a la de Argentina que no es factible diferenciarla con claridad. Abarca desde los tiempos de la colonia hasta la actualidad.


Provincia y ciudad de Bs. Aires, Argentina, ubicación relativa 

Cuando en 1580 el adelantado Juan de Garay refundó la ciudad de la Trinidad en el Puerto de Santa María de los Buenos Aires (tal su nombre oficial), estableció su Cabildo con jurisdicción sobre un enorme territorio, que con las reformas borbónicas del siglo XVIII fue constituida en gobernación. Poco más tarde, desde 1776, quedó integrada al Virreinato del Río de la Plata del que fue su capital.

No se ha podido determinar la fecha precisa en que Buenos Aires empleó por primera vez el estandarte real que le correspondía según la práctica hispánica. Se presume que en su anverso llevaba las armas reales y, en su reverso, las correspondientes a la ciudad. Este emblema corporizaba la soberanía real[1].


Reconstrucción hipotética, por Francisco Gregoric


Producida la formación del primer gobierno patrio, el 25 de mayo de 1810, la Junta resultante toleró su uso tradicional hasta que el Primer Triunvirato[2], por decreto fechado el 11 de mayo de 1812 suprimió su exhibición, anticipando la ruptura con la monarquía.

Como el Fuerte de Bs. Aires, era una posición naval, ondeó en tiempos de la colonia, la conocida enseña roji-gualda que usaba la Real Armada. Mientras que las tropas de tierra empleaban como bandera coronela el paño blanco con el escudo real y como enseñas divisionales la blanca con el aspa de Borgoña, que en el caso de las milicias cargaba escudetes alusivos a la región en cada extremo de los palos, en este caso una apócope del escudo cívico.


Bandera miliciana, Buenos Aires (reconstrucción hipotética)

En el proceso Buenos Aires experimentó diversas modificaciones tanto en el régimen de gobierno como en su territorio, que se vio afectado por la segregación de las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, la Banda Oriental y la independencia de facto del Paraguay. El movimiento emancipador de mayo de 1810 tuvo al Cabildo porteño[3] como principal protagonista, hasta el punto que de él surgió el primer gobierno formado por los criollos. Técnicamente puede afirmarse que la provincia de Bs. Aires nació a la vida institucional como una entidad política particular, el 13 de enero de 1812 cuando el coronel Miguel de Azcuénaga fue nombrado como su gobernador intendente[4] provisorio.

Las Provincias Unidas del Río de la Plata adoptaron de hecho la bandera que el entonces coronel Manuel Belgrano izó en el poblado de Rosario el 27 de febrero de 1812. A poco, sus tropas llegaron hasta el Alto Perú (hoy Bolivia) y sus corsarios mostraron su presencia en todos los mares del mundo. Fue en 1816, que las Provincias Unidas referenciadas como de Sudamérica, adoptaron formalmente como emblema la enseña[5] celeste, blanca y celeste.


Lamentablemente, la norma no precisó el diseño con el rigor que en la actualidad se demanda, lo que con los años dio lugar a diferentes interpretaciones y desencuentros.

Paralelamente comenzaron los intentos por dictar una constitución que organizara el país. Su fracaso motivó la desaparición del gobierno nacional en 1820, por lo que cada provincia se gobernó en forma autónoma dando inicio a un periodo que se conoce como la anarquía. Sin embargo, aquellas conservaron el vínculo común y se presentaron al mundo bajo el nombre de Confederación Argentina, bien que jurídicamente tuvo perfiles sui generis. A partir de 1825 y raíz de una compleja evolución política, las provincias confiaron al gobernador de Bs. Aires la representación exterior del conjunto.

Desde 1816 a 1853, la etapa que algunos llaman de la organización nacional, Bs. Aires empleó la misma enseña que caracterizó a las Provincias Unidas y que desde 1818, en su versión de guerra incorporó el Sol. Así se fue difundiendo en el ámbito internacional, hasta el punto que en muchos álbumes[6] que durante el siglo XIX usaban las armadas y marinas de diversas naciones, se identifica al pabellón argentino con el apelativo de Buenos Aires. Más adelante se verá que la ambigüedad técnica del decreto que la estableció determinó que la representación de esta enseña estuvo lejos de ser homogénea, las diferencias de interpretación fueron muchas. 

Banderas en tiempos de Rosas 


Nota: el análisis de las enseñas usadas entre 1833 y 1852 es un tema clásico de la Vexilología argentina. Existen muchos estudios de diversa calidad, pero ninguno abarca tan rica materia en profundidad lo que eventualmente implicará circunstanciarlo con los hechos históricos del periodo. Hasta el momento considero que el abordaje que plantean Juan Manuel Peña y José Luis Alonso[7] en su extraordinaria obra Las Banderas de los Argentinos, que es el más completo de los disponibles, aunque consiste en un conjunto de referencias sobre los ejemplares más destacados, fue ilustrado por Francisco GregoricDe momento realizaré una caracterización básica de estos vexilos, por ser otra la temática del presente ensayo. 

Quienes no conozcan la historia argentina merecen saber que la puja de unitarios y federales, fue un hecho traumático, que se derivó en una lucha fratricida que se cobró un elevadísimo precio de sangre y luto, cuyos efectos trascendieron a la época. 

El principal referente del federalismo fue el hacendado Juan Manuel de Rosas nacido como Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas y López de Osornio, ejerció su primer mandato como gobernador de Bs. Aires entre 1829 y 1832. Cuando lo hubo terminado, condujo una entrada a las pampas por orden del gobierno, que la historia conoce como la Expedición al Desierto, y que se cumplió entre 1833 y 1834. Al frente de las tropas que mandaba Rosas habría llevado la bandera de tres franjas de subido color azul la superior e inferior y blanca, la central, con el agregado de píleos empicados, que anticipaba las características que tendrían las enseñas en aquel período, así resulta de la catalogación de la pieza que existe en el Museo Histórico Nacional (Bs. Aires). Este vexilo, es el que se muestra seguidamente. Sin embargo, varios investigadores descreen de esta identificación por considerar que por los gorros corresponde a una data posterior. 


Bandera de Rosas en su “campaña al desierto[8]” (1833-1834) 
Museo Histórico Nacional (foto de Francisco Gregoric) 

Según da cuenta el cronista Antonio Zinny[9] y ratifica el estudio practicado por el capitán de navío ( R) Mario Fermín Pensotti[10], cuando el gobernador Rosas cumplió el primer año su segundo mandato, el 13 de abril de 1836[11], izo enarbolar en el Fuerte de Bs. Aires, sede formal de su poder, “una bandera azul turquí, casi índigo y el sol dorado, con finas líneas rojas. Se habían añadido cuatro bonetes[12] de Libertad rojos[13]”.

Quede en claro que no hay registro de ninguna ley o decreto que haya ordenado estas mutaciones. Aparentemente solo medió una simple decisión personal de Rosas, lo que se corresponde con las características autocráticas de su gobierno.

Coinciden los autores que en ningún momento Rosas quiso disponer una bandera específica para la provincia de Buenos Aires, antes bien resulta evidente que intentó desarrollar su gestión bajo los pliegues de aquella que presidió la gloriosa campaña emancipadora y la victoriosa guerra con el Brasil, si bien mandó sumarle o toleró que otros lo hicieran, explícitos atributos alusivos a la ideología federal, al particular alineamiento con sus dictados y estigmas explícitos contra sus opositores. Es significativo que muchos ejemplares de la época tienen diseños y dimensiones prácticamente idénticos, lo que hace pensar que debió existir alguna directiva para uniformarlos, en el contexto histórico esta disposición debió salir del despacho del propio Rosas. Para más, hay documentos de donde se deduce que promovió el uso de este tipo de vexilos en las provincias del interior.

Hay dos documentos paradigmáticos que manifiestan el pensamiento de Rosas respecto a la mutación cromática de la bandera:


a) El oficio que el 23 de marzo de 1836[14] cursó Rosas al coronel Vicente González, jefe del 3 de Caballería y comandante de la Guardia de San Miguel del Monte (provincia de Bs. Aires), por el que le remitía:


“… una hermosa bandera […] Para los días de celebridad en ese punto. Sus colores son blanco y azul oscuro, con un sol colorado en el centro y en los extremos el gorro punzó[15] de la Libertad. Esta es la bandera Nacional por la Ley vigente. El color celeste ha sido arbitrariamente y sin ninguna fuerza de ley Nacional, introducido por los malvados de los Unitarios. Se le ha agregado el letrero de ¡Viva la Federación! ¡Vivan los Federales-Mueran los Unitarios!" (Esta enseña hoy está perdida).


b) La nota que Rosas dirigió al gobernador de Santiago del Estero, Juan Felipe Ibarra, datada el 11 de junio de 1836[16], donde lo reprende por haberle escrito usando tinta celeste y fundamenta su observación en estos términos:


"Por este motivo debo decir a V. que tampoco hay ley ni disposición alguna que prescriba el color celeste para la bandera nacional como aún se cree en ciertos pueblos. […] El color verdadero porque está ordenado y en vigencia… es el azul turquí […] muy distinto del celeste”.

La reiterada referencia a una ley previa devendría de la interpretación equívoca del decreto que emitió el Congreso General el 25 de febrero de 1818, que en lo pertinente rezaba:

“Que sirviendo para toda bandera nacional los dos colores blanco y azul en el modo y forma hasta ahora acostumbrados, sea distintivo peculiar de la bandera de guerra un sol pintado en medio de ella. Con lo que queda contestada la pregunta de V.E. de 9 de enero último y le comunico de orden soberana para su inteligencia[17]”.

En esto basaría su posición Rosas, lo que convenía a su deseo de diferenciarse de sus opositores. Es el mismo argumento que sus panegiristas sostienen hasta la actualidad, hasta el punto de que algunos han pergeñado modificar la bandera argentina a despecho de la reciente definición de sus colores en diversas escalas cromáticas de uso internacional, tal como resulta de las normas IRAM oficializadas por el Decreto Nº1.650/ 2010[18].


Se ha dicho también, que como el decreto de 1818 es posterior a la ley de 1816 habría derogado a esta última. Sin embargo, el primero se refiere a la bandera de guerra y no a la nacional y, por sobre todo ha de tenerse en cuenta que el principio de supremacía normativa señala que jamás un decreto puede abrogar una ley, por ser ésta de naturaleza superior.

Otra interesantísima pieza de este período, que subsiste en el Museo Pampeano “Los Libres del Sur” de Chascomús (prov. de Bs. Aires) podría datarse como mínimo en 1839[19]. Corresponde al batallón del Tuyú[20], es biazul y blanca con el escudo nacional en el centro, paradójicamente está orlado de enseñas celestes y blancas. Por esta razón podemos caracterizarla como una bandera de transición, obviamente que es una insignia militar de la unidad, por lo que no cabe atribuirle el carácter de enseña de la provincia.

Oportunamente relevaron Peña y Alonso muchas otras piezas del aquél entonces que existen en museos, iglesias y colecciones particulares, así como de otras que se describen en diversos documentos. También reseñan otros vexilos que se adscriben a la tipología rosista. Cupo del vexilólogo y diseñador Francisco Gregoric reproducirlas, con la excelente calidad y precisión que lo caracterizan. Para no abundar, remito a los interesados a tan excelsa publicación.


Pedro de Angelis[21], conocido personaje de la época, hombre de ciencia, periodista y jurista, archivista de Rosas, referenció que los gorros representan a ciertas normas por las que las provincias procuraron establecer el federalismo, lo que implicaba reservarse un grado suficiente de autonomía como para darse sus instituciones y gobernarse de acuerdo a sus intereses y tradiciones. Éstas serían los tratados del Pilar (1820), del Cuadrilátero (1822), el Federal (1831) y la Ley Fundamental, de 1825, sobre la que se basó la representación exterior que ejerció la provincia de Bs. Aires, de todas formas, es una especulación sin fundamento documentado. Otros autores no les atribuyen ningún significado especial, pero es indudable que en el contexto de los tiempos expresan, como mínimo, a la Libertad.

Pensotti informa que, la bandera implementada por Rosas “fue enarbolada en todos los barcos de la escuadra de Bs. Aires en la campaña de 1841-1846[22]”. Mariano Pelliza (1837-1902)[23], escritor cercano temporalmente a los hechos, describe una bandera como “un gran paño azul, oscuro como el fondo del cielo en noche de borrasca, simbolizado con cuatro bonetes rojos en las esquinas y un sol también rojo en su centro”. Tampoco esta puede considerarse una enseña provincial, para más tan escueta referencia documentales justifican que varios autores descrean de su existencia.

Bandera naval del gobierno de Rosas[24], descripta por M. Pelliza

Está probado como una exageración, fruto de la verba política de Domingo F. Sarmiento[25], que en los tiempos de Rosas se haya usado un “pendón negro con sus gorros sangrientos[26]” como mencionó aquel en su exposición del 24 de septiembre de 1873, cuando se inauguró el monumento a Belgrano en la ciudad Bs. Aires[27]. La pieza aludida es azul turquí y blanca, éste fue recuperada por Sarmiento al día siguiente de la batalla[28] el 4 de febrero de 1852. Como consta en su paño, corresponde al batallón Cuartel General, Caseros. El tribuno la guardó como recuerdo personal y luego la exhibió en la ocasión descripta, actualmente se halla en el Museo del Cabildo y la Revolución de Mayo (Ciudad de Bs. Aires).

Otro vexilo característico del período es el que ondeaba sobre el Fuerte de Bs. Aires cuando el ejército aliado hizo su entrada en la ciudad, consumado ya el triunfo en Caseros. Considerada un legítimo trofeo de guerra. Fue donada por Urquiza al diplomático uruguayo Andrés Lamas, como testimonio por el apoyo de Uruguay a la campaña. Hoy se preserva en el Museo Histórico Casa de Rivera (Montevideo)

Bandera del Fuerte de Bs. Aires el 3 de febrero de 1852[29] 
(reconstrucción de Francisco Gregoric)

Cabe recordar que el rojo representaba la forma federal de estado[30] que decía propugnar Rosas, mientras que sus opositores, los unitarios-liberales, habían tomado al celeste como su divisa particular[31]. La historiografía reseña la total aversión que Rosas manifestaba por el celeste y aún por el verde, cuyo uso prohibió, una disposición que algunos de sus partidarios se encargaban de ejecutar con peculiar violencia. Esta cromófobia adquirió caracteres que la hacen merecedora de estudio por la Psicología clínica y que se manifestó en las terribles persecuciones políticas desarrollados durante el período, al par que el rojo se enseñoreaba en la moda, en la pintura de las casas, los uniformes, arreos de animales y hasta de los objetos de culto. El proceso de sustitución del celeste por el azul subido que se constata en los vexilos de la época fue paulatino y se extendió a todo el país al amparo de la influencia de Rosas. Más aún, se radicalizó bien entrada la década de 1840.


Paralelamente se emplearon también banderas totalmente rojas y otras de tres franjas, donde la primera y la tercera eran de este color y la central blanca[32]. Estas divisas fueron usadas por las fraternidades afro-americanas de Bs. Aires y por entidades que se asignaban el ser federales. Evidentemente son vexilos de diversas fracciones partidarias de que respondían a Rosas, pero no corresponden a la provincia bonaerense. 

En ejercicio de las relaciones exteriores argentinas, Rosas, quien detentaba la suma del poder público[33], protagonizó hitos históricos de significación, como la resistencia al bloqueo anglo-francés, que derivó en las batallas de la Vuelta de Obligado (20 de noviembre, 1845) y de Punta del Quebracho (4 de junio, 1846), acontecimientos que suscitan legítimo orgullo en el sentir popular. Esto justificó que, cuando en la década de 1990 se pensó en dar a la provincia de Bs. Aires una bandera que la identificara, hubo voces que sugirieron emplear un diseño que se basara en las enseñas del período rosista. Veamos algunos ejemplos, que evidenciarán una notable variedad de estilos. 

Bandera del 1er. Batallón Restauradores
Descubierta por la Lic. Patricia Lissa (Museo Isaac Fernández Blanco, Bs. Aires), 
datada en 1835 por Juan Manuel Peña y José Luis Alonso

Bandera del 2do. Batallón de Policía de Bs. Aires (M. H. de Luján)
Ca. 1840-1852 (imagen recreada por un autor no conocido)

La evolución de las leyendas pintadas en los paños también es ciertamente interesante. Durante la anarquía se difundió el uso de cintillos de colores que incorporaban lemas distintivos propios de las diversas facciones que en gran medida pasaron a las banderas, como se advierte en los ejemplos que presento. Los más difundidos fueron los rojos (punzó) con la leyenda “Federación o Muerte”, que desde el 3 de enero de 1836 ordenó Rosas que usaran todos aquellos sujetos a su poder, incluso las mujeres, existe una amplia bibliografía sobre el tema.

A fines de la década de 1840, particularmente en las provincias del Norte, cuando el descontento con Rosas aumentaba, aunque continuaran reconociendo su predominio, aparecieron banderas  con el lema “Libertad, Constitución o Muerte[34]”. Por su parte, las tropas del Ejército Grande que comandó Urquiza empleaban divisas que mostraban la consigna “Constitución Federal o Muerte”.

Los que reivindican a Rosas alegan que este tipo de expresiones no son “señales de división y de odio, sino de fidelidad a la causa del orden, la paz y unión entre sus hijos bajo el sistema federal[35]”. A mi juicio, esta pretendida justificación es un claro ejemplo de dialéctica ideológica, si se considera que entre otros lemas federales que constan en documentos de aquél entonces se cuentan otros aún más agresivos como, por ejemplo, “Mueran los Inmundos, Salvajes, Unitarios”.

En la batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) que enfrentó a las fuerzas de Buenos Aires con la coalición finalmente triunfadora que mandaba un antiguo aliado de Rosas, Justo José de Urquiza, gobernador de la provincia Entre Ríos, quien también sostenía el federalismo pero que, al contrario del primero, buscaba que se aprobara una constitución en el más breve plazo posible. Esto implicó que se restableciera la clásica bandera nacional (la celeste, blanca y celeste), abandonando los accesorios rojos y las leyendas agresivas, sin que se necesitara ninguna norma al respecto. Lo expuesto permite afirmar que las mutaciones introducidas por el rosismo eran consecuencia del momento político y que no implicaban cambios de fondo sobre el vexilo nacional. 

El 1º de mayo de 1853 la República Argentina finalmente pudo sancionar la Constitución que organizó al país como una federación formada por provincias[36], es la misma que aún rige al país.

Pareciera natural que cuando se redacta la constitución de un estado se establezcan allí sus símbolos nacionales, es una práctica difundida a nivel universal. Esto asegura su inmutabilidad al amparo de cualquier contingencia política circunstancial que pretenda intentar un cambio. No es el caso de Argentina, ya que en ninguno de sus muchos intentos constitucionales[37] se incluyó la definición de sus símbolos, tampoco ocurrió en las variadas reformas[38] ocurridas hasta el presente.


El único antecedente que se registra al respecto es el anteproyecto que presentó en 1852 Pedro de Angelis[39], donde, en el inciso 11 del Artículo 47 de su iniciativa, propició como función del Congreso: “Fijar definitivamente los colores de la bandera y escarapela nacionales, y uniformarlas en toda la República”. 

En cuanto a la bandera nacional argentina, luego de ser oficializada en 1816, experimentó numerosas variantes en su aspecto, cualquiera fueran sus usos. Se hizo habitual que el Sol tomara aspectos a gusto de quién confeccionaba la pieza, también las hubo con el escudo nacional en su centro, con franjas celestes y aún azules de diversos matices y hasta aquellas que llevaban un Sol en el anverso y el escudo en el otro lado. En ocasiones el blasón se acompañaba con pequeñas banderas, mientras que el astro usualmente llevaba facciones humanas, ora de mujer, ora de niño o bien era neutro, todo expresado en diversos estilos artísticos. Su corona supo tener rayos regulares, rectos, ondeados, con aristas, gruesos y delgados. En fin, que las variantes fueron muchas, consecuencia de la pobre técnica con que se redactaron las normas que establecieron el símbolo. He aquí un ejemplo:

Bandera del Reg. 1º de Santa Fe, Guardia Nacional, 1866
(Museo Histórico de Rosario), en su reverso porta un Sol 

Volviendo a los hechos que caracterizan la relación entre Bs. Aires y la Confederación, aquella no había enviado representantes a la Convención constituyente que se reunió en 1852 y, de hecho, permaneció como una entidad política soberana, que en la historiografía se la menciona como el Estado de Bs. Aires. Importa señalar que nunca buscó formar un país diferente, sino que tomó esta actitud como una herramienta de presión política procurando mantener ciertos privilegios económicos en desmedro del resto de las provincias.

Croquis del territorio de Argentina hacia 1854

En el ínterin, el 5 de marzo de 1854 Urquiza fue electo como presidente constitucional y transitoriamente se fijó como capital federal a la ciudad de Paraná (Entre Ríos). A poco, surgió un nuevo e inevitable enfrentamiento entre la Confederación Argentina y el Estado de Bs. Aires, cuya capital fue sometida a sitio por las tropas nacionales. En este contexto se dictó el Decreto del 27 de julio de 1853, suscripto por el gobernador bonaerense, Pastor Obligado (1853-1858), que dispone sobre las banderas del “Ejército de la Capital” (Bs. Aires). Se reproduce como Anexo 1. Estos vexilos llevaban los colores de la argentinidad a los que se bordó la honrosa leyenda de referencia, por lo que tampoco podemos caracterizarlos como enseñas bonaerenses.

En el lapso que Bs. Aires se mantuvo apartada, ni su Legislatura o ni su Ejecutivo dictaron norma alguna sobre una bandera particular de la provincia. La única referencia legal y concreta es el transitorio Pacto de Convivencia[40] celebrado entre el Gobierno argentino y el Estado de Bs. Aires, el 8 de enero de 1855, cuyo artículo 5 dispuso:


“Los buques en cabotaje del Estado de Buenos Aires y los de la Confederación Argentina serán admitidos como hasta aquí en los respectivos puertos cualesquiera [sic] que sea su tonelaje; sin imponerles otros derechos”.

Esto implica que, tanto Bs. Aires como la Confederación continuaron empleando la bandera nacional argentina, con la peculiaridad de que las náuticas llevaban el Sol desplazado hacia el lado de la driza, una modalidad que permitía visualizar al atributo con mayor facilidad en caso de que el viento no tuviera la fuerza necesaria para desplegar el paño.


[41]
Ejemplos de pabellones identificados indistintamente como de Argentina y de Bs. Aires, con el Sol sobre el lado de la vaina, según era uso habitual a fines del s. XIX

Luego de nuevos enfrentamientos armados se llegó al Pacto de San José de Flores (11 de noviembre de 1859) lo que determinó que Bs. Aires volviera al seno del Estado argentino como una provincia dotada de un status de autonomía similar al de sus hermanas. Esto se concretó al amparo de la reforma constitucional de 1860, donde la temática de los símbolos nacionales tampoco fue tratada. Todo hace pensar que se juzgó innecesario disponer al efecto, lo que ratifica que los vexilos usados por Bs. Aires nunca fueron divisas particulares.

La anhelada estabilidad institucional que siguió contribuyó en mucho a la pacificación de las pasiones, mientras que los intereses encontrados se canalizaron por las vías previstas en la Constitución. Esto determinó que decayera el uso de las contadas banderas provinciales que aún se exhibían esporádicamente.


De hecho, solo Santa Fe, Entre Ríos, Misiones, Córdoba y Corrientes contaban con antecedentes, todos a partir de 1815, pero este uso no fue uniforme[42]. El resto de las provincias no contó con enseñas particulares, lo que destaco expresamente ya que hay una difundida creencia en contrario.

El empleo de estos emblemas desapareció insensiblemente antes de extinguirse el siglo XIX, más allá de manifestaciones aisladas, como en Entre Ríos y Misiones, donde ocasionalmente de veían como reminiscencias folklóricas de su pasado, Previsiblemente esto ocurrió desde que la Ley Nº1.072 de 1880[43] (promulgada por Julio Roca[44] a días de asumir su primera presidencia) vedó mantener las milicias locales, a las que integró en el sistema de defensa común bajo la forma de guardias nacionales (ver el Anexo 2). Por ende, desapareció la última razón para mantener esos vexilos.

En 1880 y tras largas disputas se sancionó la ley que estableció como sede del gobierno nacional de Argentina y capital federal del país a la ciudad de Bs. Aires, con lo que su ejido fue segregado del territorio de la provincia homónima.

No fue sino hasta 1983, cuando que se restableció la democracia luego del último gobierno de facto, que las provincias procuraron afirmar sus respectivas identidades por diversos medios, entre los que se encontró el darse banderas que las identificaran. Fue una reacción lógica al centralismo determinado en el predominio de sucesivos partidos hegemónicos en el gobierno nacional[45] y la subordinación impuesta por los regímenes militares[46].

En los casos de Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos y Misiones se volvió a las banderas que emplearon en tiempos de la organización nacional. Carentes de toda tradición al respecto, en las restantes jurisdicciones se definieron por medio de otras formas y en la mayoría, entre las que se cuenta Buenos Aires, fue a partir de concursos con participación popular. 

Conclusiones parciales

  • El panorama expuesto señala que des que se formó la provincia de Bs. Aires empleó como vexilo identitario la bandera de las Provincias Unidas, luego República Argentina, en la múltiple variedad de diseños propios de normas que no precisaron debidamente sus características. 

  • Buenos Aires nunca tuvo una bandera que pueda caracterizarse como representativa de su autonomía provincial. 

  • Las banderas empleadas durante el gobierno de Rosas tampoco pueden caracterizarse como bonaerenses, son simples mutaciones de la enseña nacional argentina que tuvieron vigencia transitoria, hasta la desaparición de ese régimen. 

  • Al par que muchas provincias iban estableciendo sus respectivas banderas locales surgieron algunas propuestas para que Bs. Aires adoptara un diseño similar a las que se usaron en la provincia durante la época de Rosas. Ninguna se concretó.

Anexo 1 – Decreto que dispone una inscripción honrosa en las banderas militares de Bs. Aires 

“Bs. Aires, Julio 27 de 1853

 

[Visto: lo actuado por el Departamento de Guerra y Marina]

 

Considerando: el Gobierno el mérito especial que han contraído los Cuerpos que forman el Ejército de la Capital en lo gloriosa lucha que han sostenido por el espacio de más de siete meses, defendiendo aun a costa de su sangre las instituciones de la Provincia, y queriendo darles una muestra de la estimación que le merecen sus relevantes servicios y de la gratitud a que se han hecho acreedores, ha acordado y Decreta:

 

Artículo 1º.- Los batallones, desde la fecha de este Decreto, llevarán en sus Banderas la inscripción siguiente, en letras de oro, orlada de un laurel: “Combatió con gloria en defensa de Buenos Aires – Años 1852 – 1853”.

 

Artículo 2º.- Los estandartes de la caballería y banderas de artillería que se hallen en idéntico caso, están incluidos en esta Resolución y tienen el mismo derecho.

 

Artículo 3º.- Este decreto, que se remitirá a cada uno de los cuerpos por medio de un edecán del Gobierno, será acompañado de una nota que deberá el cuerpo depositar en su archivo y conservar como un documento de perdurable valor.”

 

Firmaron: Pastor Obligado, gobernador de Buenos Aires - José María Paz, ministro de Guerra y Marina. 


Fecha de promulgación: 27 de julio, 1853, fuente: Registro Oficial de la provincia de Bs. Aires”. Tomo I, p. 673. 


Anexo 2 – Prohibición a las provincias de formar cuerpos militares

Ley Nº1.072. 


“Artículo 1º.- Queda prohibido a las autoridades de Provincia la formación de cuerpos militares, bajo cualquier denominación que sea”.

 

Fecha de promulgación: 20 de octubre, 1880. Presidencia de Julio A. Roca

Fuente: Registro Nacional de la República Argentina. Tomo VIII, p. 327.


Nota:
próximamente se publicarán nuevas notas que complementarán la serie dedicada a las banderas de Buenos Aires.


[1] Era el órgano ejecutivo que se formó el 23 de septiembre de 1811 y que gobernó las provincias que integraban el defenestrado Virreinato del Río de la Plata hasta el 8 de octubre de 1812.

[2] Un interesante ensayo al respecto corresponde a González, Virginia. Estandarte Real un símbolo de poder. IDAES. Bs. Aires. 2011; https://www.academia.edu/38434130

[3] Se denomina porteño a lo que es oriundo de la ciudad de Bs. Aires, mientras que bonaerense denota a lo relacionado con la provincia de igual nombre.

[4] Registro Oficial de la República Argentina. Tomo I (1810-1821), Nº281, p. 133. Pub. Oficial. Bs. Aires. 1879.

[5] Fue el 27 de febrero de 1812 cuando en el poblado de Rosario, el entonces coronel Manuel Belgrano, creó e izó por primera vez una bandera que llamó “nacional” anticipándose a la emancipación. Hoy se admite que tenía dos paños, blanco y celeste, en horizontal. Estos colores con diversos formatos y ocasionalmente con cargas variadas fueron admitidos de facto hasta el 20 de julio de 1816, cuando el Congreso General reunido en Tucumán aprobó la enseña trifranjada.

[6] Le Gras, M. A. Album des pavillons, guidons, flammes de toutes les puissances maritimes. París, 1858. Lámina 13. Puede bajarse desde: https://books.google.com.cu/books?id=HClTAAAAcAAJ&printsec=frontcover#v=onepage&q&f=false

[7] Peña, Juan Manuel y Alonso, José Luis. Las Ob. cit. p 122, a donde remito al interesado.

[8] Así se llamó la avanzada en las tierras que ocupaban diversas tribus que condujo Rosas, con relativo éxito

[9] En Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas. Ed. La Cultura Argentina. Bs. Aires. 1870. Tomo I, p. 151.

[10] Referenciado por Alberto Perazzo en el boletín Estandarte Nº24 (Octubre, 1997). Bs. Aires, ed. no convencional), producido por la Asociación Argentina de Vexilología.

[11] Se previene que en alguna bibliografía se menciona, erróneamente, el año de 1835.

[12] El término “bonete” que algunos autores usan para describir los píleos de las banderas federales es una forma peyorativa, propia de quienes buscan denigrar a Rosas.

[13] Píleos en realidad, como resultan de las piezas que han llegado hasta la actualidad. Lamentablemente Pensotti no referenció su fuente, pero la seriedad de sus estudios amerita que se consigne su relato.

[14] Archivo Gral. de la Nación, VII.22.1.12. Colección Celesia. Juan Manuel de Rosas. 1834-1839.

[15] El punzó es una tonalidad del rojo en su expresión más viva.

[16] Registro Nacional. Tomo I, p. 458.

[19] Ya que se usó en la represión de los Libres del Sur, revuelta contra el poder de Rosas que finalizó en la batalla de Chascomús, 7 de noviembre de 1839. Peña, J. M. y Alonso, J. L. Ob. cit., p. 124.

[20] El Tuyú es una circunscripción municipal y geográfica de un partido de la provincia de Bs. Aires.

[21] De Angelis (Nápoles, 1774–Bs. Aires, 1859).

[22] Dicha campaña corresponde al bloqueo sobre la navegación por el río de la Plata que impusieron Francia y el Reino Unido como un acto de presión contra la Confederación, que entonces representaba Rosas.

[24] Imagen tomada de la web del Instituto Nacional Browniano: http://inb.gov.ar/pages/guillermo_brown/banderas.html

[25] Político nacido en San Juan (1811) y fallecido en Asunción del Paraguay (1888), estadista que fue presidente argentino entre 1868 y 1874, gobernador de su provincia de origen, periodista, impulsor de la educación pública y del desarrollo de las ciencias, prolífero literato. Era de ideología liberal, masón y fue un acérrimo opositor a Rosas, quien lo había perseguido.

[26] Discurso pronunciado por el presidente de la República d. Domingo F. Sarmiento en honor de la bandera nacional al inaugurar la estatua del general Belgrano el 24 de Setiembre de 1873. Bs. Aires. Imprenta de “La Tribuna”. https://www.cervantesvirtual.com/obra/discurso-pronunciado-por-domingo-faustino-sarmiento-el-29-de-septiembre-de-1868-dias-antes-de-ocupar-la-presidencia-de-la-republica-argentina-en-un-banquete-ofrecido-por-la-masoneria-argentina--0

[27] Manuel Belgrano (1770-1820), estadista y general argentino. Creador de la bandera nacional. El primer monumento que se le tributó fue por suscripción popular, se emplazó en el atrio de la iglesia de Santo Domingo, ciudad de Bs. Aires. Su inauguración ocurrió el 24 de septiembre de 1873, durante la misma Sarmiento hizo uso de la palabra para destacar el acontecimiento.

[28] Ver nota en Sarmiento, Domingo F. Obras completas - Discursos populares. Tomo 21, p. 345. Augusto Berlín Sarmiento, recopilador y editor (nieto del autor). Bs. Aires. 1899.

[29] Ref. Peña, J. M. y Alonso, L. M. Las Banderas del Fuerte de Buenos Aires, 1835 a 1852. Bs. Aires. 2017: https://surcosenlahistoria.wordpress.com/2017/09/18/las-banderas-del-fuerte-de-buenos-aires-1835-a-1852

[30] El más lejano antecedente del uso de este color se remonta a José Artigas quien hacia 1815 lo empleó para manifestar la idea de establecer el federalismo en el Río de la Plata.

[31] Era un secreto a voces que se identificaba a los unitarios con los liberales y que muchos de ellos revistaban en la masonería, en cuya simbología el celeste ocupa un lugar preponderante. Es evidente que en consecuencia la relación celestre/ unitarismo/ liberalismo/ masonería quedaba patente.

[32] Peña, J. M. y Alonso, J. L. Ob. cit. pp. 107 a 111.

[33] Al asumir su segundo mandato Rosas puso como condición que se le concedieran plenos poderes como legislador, jefe de gobierno y última instancia judicial. En consecuencia, la Legislatura de Bs. Aires le concedió la suma del poder público, lo que en la práctica permitió que se perpetuara en el cargo.

[34] Frías, Bernardo. Tradiciones Históricas (Cuarta: Oribe). Edit. La Facultad. 1926, p. 204.

[35] Cita de Adolfo Saldías. Historia de la Confederación. Eudeba. Bs. Aires. 1968, p. 263.

[36] El federalismo vernáculo tiene caracteres propios, ya que es mucho más centralizado que el de los Estados Unidos, paradigma histórico de esta forma de organización.

[37] Constituciones de 1819 y de 1826, tampoco en diversos estatutos constitucionales de vigencia circunstancial.

[38] La Constitución de Argentina se reformó en: 1860, 1866, 1898, 1949, 1949 y 1994.

[39] Cuando se elaboró el texto constitucional de 1853 su proyecto no fue considerado, quizás por ser un conspicuo federal, muy cercano a Rosas. Puede verse íntegro en: https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/proyecto-de-constitucion-de-pedro-de-angelis-de-junio-1852/html/920dc935-0178-400e-ad29-f8ec0c39d3b9_2.html

[41] Imagen elaborada por Francisco Gregoric en base a publicaciones de la época.

[42] Hay quienes sostienen que la provincia de La Rioja tuvo banderas propias, pero en realidad fueron divisas personales de su caudillo, Facundo Quiroga. Al respecto también podrían computarse en esta calificación los vexilos usados por otros jefes militares que actuaron en el interior en distintos años del siglo XIX.

[43] Registro Nacional. Tomo VIII, p. 327.

[44] Nacido en Tucumán en 1843 y fallecido en Bs. Aires en 1914. Militar y hábil político, de pensamiento liberal, dispuso la ocupación militar de la Patagonia y del Chaco. Fue por dos veces presidente de la Nación, en 1880-1886 y 1898-1904.

[45] Sucesivamente: el conservadurismo, el peronismo y la Unión Cívica Radical.

[46] Estos gobiernos se dieron en: 1943-1952, 1955-1958, 1966-1973 y 1976-1983.