jueves, 20 de septiembre de 2018


Belgrano, la ciudad y su bandera

 Por Miguel Carrillo Bascary


 El autor de la bandera muestra su obra (Foto: INfozona.com.ar)

La historia reconoce como creador de la Bandera argentina al general Manuel Belgrano. No sorprendió entonces que se colocara su nombre a una ciudad que se extiende en plena pampa de la provincia de Bs. Aires, recostada sobre el río Salado. Su primer intendente fue electo en 1892. Desde entonces se desarrolló hasta reunir hoy unos 15.000 habitantes (censo 2010)
Distinguida fachada del Museo local

El Museo Municipal "Alfredo Enrique Múlgura" atesora el rico pasado de la ciudad y es custodio de un legado que sabrán apreciar las nuevas generaciones. Como no podía ser de otra manera, la plaza principal también lleva el nombre de “Belgrano” y un activo Instituto Belgraniano, que es presidido por la profesora Marina Marincovich, desarrolla su cometido con singular compromiso al servicio de la comunidad.

 
El presidente del Instituto Nacional Belgraniano, Lic. Manuel Belgrano; con miembros del Instituto local

El 1º de agosto de 2018 los belgranenses se dieron bandera por medio de un concurso que fue ganado por el licenciado en Comunicación Visual, Martín Neira.




Simbolismo

Bandera oficial del partido de General Belgrano

Bandera: El campo blanco simboliza la paz y honradez que caracteriza al partido; las ondas remiten la Bandera argentina y al río Salado que delimita gran parte del territorio. El brote central representa el esfuerzo necesario para progresar. Los seis surcos los sembradíos y los parajes del partido. (Ibáñez, Chas, La Chumbeada, Newton, Colonia El Salado y Bonnement). El Sol, que tanto puede interpretarse como naciente o poniente, alude a la fuerza y vitalidad en la producción de la región. Dos espigas de trigo simbolizan el crecimiento y esfuerzo de este pueblo; que también reflejan a las ciudades de mayor desarrollo del partido, Gorchs y General Belgrano.

Su traza es límpida; denota gran vitalidad en todos sus elementos, aunque su relativa complejidad conspira contra la facilidad de reproducción. Los colores elegidos conforman un conjunto armónico, de buen equilibrio cromático. El diseño se sintetiza en un simbolismo de permanente diálogo de dualidades.


El escudo tiene una forma mucho más compleja, es obra del señor Néstor Solá. En el abismo (centro) destaca el perfil del general Belgrano portando la bandera nacional, que se replica en una cinta, con el Sol en el fondo. El primer cuartel, alude a la pesca propia del río Salado que baña la región. El segundo plasma el perfil del partido sobre el territorio provincial, un yunque y una rueda dentada, símbolos del trabajo y la industria. El tercero, nos presenta a la agricultura en una bucólica y realista porción de campo, sobre la que destaca una espiga de trigo. El cuarto, define a la ganadería en la cabeza de un vacuno, otra de las fuentes de riqueza de su pueblo, también con trazos muy realistas. El conjunto está orlado por dos estilizados gajos vegetales que podrían atribuirse a olivos, cerrados por un lemnisco con los colores argentinos; clara reminiscencia del Escudo nacional. En una cartela desplegada sobre el mismo se lee “Por el esfuerzo de sus hijos”, lema adoptado por los belgranenses.


Mayor información 

Humilde  origen de un proyecto nacional: la “Bandera de la Libertad Civil”



Por Miguel Carrillo Bascary


Las maravillas de la comunicación en línea me permiten compartir con Uds. las vivencias que experimenté el 23 de agosto del año 2015, en la ciudad de San Salvador de Jujuy.

Ese día terminó un proceso que cuando comenzó, casi veinticuatro años antes, distaba de mensurarse la dimensión nacional que llegó a tener.

Jujuy celebraba un nuevo aniversario del heroico Éxodo de 1812, cuando por orden del general Belgrano este pueblo mártir dejó tierra arrasada al avance realista que parecía incontenible. Sabemos qué pasó después; los éxitos en las batallas de Tucumán y de Salta salvaron la Revolución; San Salvador fue reconquista y por muchos meses se alentó la esperanza de libertar todo el Alto Perú. Finalmente, esta aurora de la libertad se frustró, pero el poder realista jamás recobró poder de abortar los anhelos de independencia.

Pasados algunos días de la efeméride 2018 y a tres años ya de aquel 23 de agosto del 2015, quiero contarles sobre mis emociones de entonces, pero primero es necesario hacer algunas referencias.


Cuando se despertó una pasión

En mi familia paterna, oriunda de Jujuy, siempre se hizo memoria de los azarosos días del Éxodo y de todo lo que implicó para la provincia. Por aquel entonces los Carrillo eran dueños de la gran estancia de Yala y en su casco, que todavía se conserva en poder de uno de sus miembros, existía una posta en el camino hacia el Alto Perú; por lo que aquellas tierras se encontraban en pleno campo de batalla, literalmente.

La sala de Yala hacia el año 1800 (Obra de Marina Carrillo)

La casa de Yala en 2015

En los aciagos tiempos de la lucha por la independencia algunos Carrillo revistaron entre los “Decididos” de Belgrano y otros entre los gauchos de Güemes; aunque los más ancianos permanecieron fieles al Rey; cruel fractura en el amor familiar.


Joaquín Carrillo Graz y su obra, reedición facsimilar de 1980

Mucho más tarde, mi bisabuelo, Joaquín Carrillo (1852 – 1935), a sus veinticinco años publicó su primer libro que tituló “Jujuy, provincia federal argentina. Apuntes para su historia civil”, convertido hoy en una obra clásica que aún citan las investigaciones más eruditas. La lógica evolución de la vida hizo que la familia se desperdigara por toda la geografía argentina. Uno de sus hijos, mi abuelo Joaquín Carrillo Echenique formó la suya en Rosario. Pese a la distancia de su terruño natal supo trasmitirme su amor por las raíces vernáculas y sus tradiciones.

Miguel Carrillo Echenique (Jujuy, 1901 - Rosario, 1976)

Desde chico tuve afición por la Historia, de entre sus múltiples temas de mi interés me llamó la atención en la Vexilología, el estudio de las banderas. Hace treinta años las enseñas provinciales eran una realidad muy poco analizada y para no desandar caminos trillados enfoqué mi atención al tema. Llevaba ya cierto tiempo estudiándolo, cuando consideré que merecían una monografía. 

Mi especialización profesional, el Derecho Constitucional, me había abierto las páginas de la prestigiosa revista jurídica “El Derecho”, juzgué que podría interesar una colaboración que en 1989 se difundió con mi firma. Se titulada,Banderas provinciales: evidencias de un renovado federalismo”. Allí adelantaba que cuando Jujuy adoptase su enseña oficial, no podía ser otra que el Legado belgraniano; más aún, consideraba que los jujeños no aceptarían otra. La afirmación fue premonitoria.

Portada de "El Derecho", diario 16 de enero 1989

Como con el correr de los años Jujuy demoró en definir su bandera, cuando otras provincias ya lo habían hecho. En consecuencia consideré válido promover el reconocimiento de la “Bandera Nacional de la Libertad Civil” como emblema de la provincia. Para esto cursé una simple petición de particular a la Legislatura jujeña que tramitó como el expediente Nº78-D-1991. Luego de varios años la gestión finalizó con la sanción de la Ley Nº 4.816 que reconoció como tal al lábaro que Belgrano entregó a la provincia.

 Antecedentes y texto de la ley Nº4.816

Paralelamente mis estudios me convencieron que éste era nada más ni nada menos que una verdadera bandera de carácter nacional, tal como la concibió el general Belgrano. Fue así que articulé la iniciativa de lograr que el Congreso Nacional la reconociera por medio de ley. Corría el año 1993, cuando hice la presentación formal, pero la propuesta no despertó interés en los legisladores.

Dos años más tarde renové la iniciativa, además de darle ingreso por la Mesa de Entradas de ambas Cámaras, la comuniqué por correo electrónico a todos los legisladores y activé otros canales. De esta forma se sumó al proyecto el “Instituto Belgraniano de Jujuy”, presidido entonces por el arq. Luis Grenni, que logró llamar la atención de varios legisladores de esa provincia quienes dieran estado parlamentario a mi anteproyecto, que finalmente tuvo sanción como la ley que lleva el número 27.134. Por ella se reconoció a esta Bandera en su carácter de “símbolo patrio histórico”.

Este proceso legislativo no fue sencillo, en rigor fueron varios los proyectos que recogieron mi propuesta. Pueden citarse los suscriptos por los diputados jujeños María Eugenia Bernal; María Esther Balcedo; Ermindo Llanos y el de los senadores Liliana Fellner, su más activa impulsora, en su condición de representante oficialista, Gerardo Morales (hoy gobernador provincial) y Walter Barrionuevo (gobernador mandato cumplido) A ellos se sumaron peticiones de diversas instituciones particulares de aquella provincia; del “Instituto Nacional Belgraniano” (presidido por el Lic. Manuel Belgrano Lastra); del de Jujuy y también por su similar de Rosario. Además, miles de argentinos acompañaron con su firma la petición de tratamiento favorable a la ley.

Para que existiera un cabal conocimiento sobre la historia y el significado de esta bandera hacían falta argumentos contundentes. Mucho contribuyó a la tarea el generoso patrocinio del entonces legislador provincial jujeño, Miguel Tito, que permitió editar mi libro La Bandera Nacional de la Libertad Civil, su historia y su pueblo, verdadero alegato documental que fundamentó la iniciativa. Esta obra sistematizó mis reflexiones y fuentes de muchos años; en su preparación reconozco con gratitud los múltiples aportes que se ensamblaron en sus líneas.


El libro citado

El 29 e abril de 2015 el proyecto tuvo sanción como ley Nº27.134. En definitiva, hoy podemos decir hoy que esta norma fue un logro de muchas voluntades que se prestaron con toda generosidad en procura de un logro de proporción nacional, en el que los jujeños tuvieron fundamental protagonismo. Así debía ser.

Para mí fue y es un éxito plural, en el que me correspondió despertar y dar forma al sentimiento general de toda una provincia. Siempre me consideré un engranaje más en la compleja maquinaria de las vivencias populares vinculadas a esta bandera; nada más. En la intimidad podría confesarles la asistencia espiritual de mis mayores, prolongando su sentir a través de la eternidad.


El 23 de agosto de 2015

Era este primer aniversario del Éxodo posterior al reconocimiento nacional resultante de la ley Nº 27.134, y los jujeños recordaron sus heroicos antecesores con diversos actos y celebraciones.

En la fecha citada me encontraba en la “Tacita de plata”, invitado por el “Instituto Belgraniano de Jujuy”. Más precisamente en el “Salón de la Bandera” que atesora la maravillosa reliquia cívica belgraniana. Me habían dicho que la delegación concurriría con otras entidades a saludar a las autoridades de la provincia como primer acto del completo programa de celebraciones. Ignoraba la sorpresa que me esperaba.

El acto comenzó siguiendo los canales usuales para estos casos, cuando para mi sorpresa me vi aludido en las palabras del locutor oficial lo que dio paso a una breve ceremonia en donde Jujuy quiso distinguirme por mi labor en el proceso que llevó a la sanción de la Ley Nacional Nº 27.134.

El gobernador Eduardo Fellner entrega la medalla al autor de esta entrada

En estas circunstancias recibí el testimonio de una hermosa medalla preparada por el Gobierno provincial, la que me fue entregada en nombre del pueblo jujeño en el privilegiado ámbito del “Salón de la Bandera”.

Hoy, como sentido agradecimiento comparto el texto de su anverso, donde se representa al Escudo contenido en la histórica Bandera, orlado por la leyenda: “23 de AGOSTO DE 1812”/ 18 de noviembre de 1834”. Fechas que respectivamente recuerdan al Éxodo y al triunfo en la batalla de Castañares, donde Jujuy conquistó su autonomía provincial.

En su reverso puede leerse:

EL PUEBLO DE JUJUY/ en reconocimiento a/ MIGUEL CARRILLO BASCARY/ Por su valioso aporte/ en la declaración como/ Símbolo Patrio Histórico/ de la Bandera Nacional/ de la Libertad Civil/
San Salvador de Jujuy, agosto de 2015


Anverso de la medalla

Allí, ante la presencia del Gobernador de Jujuy; legisladores; otras autoridades; referentes de diversas organizaciones sociales y representantes de muchas entidades gauchas, herederas directas de los valientes que lucharon por la libertad; debí improvisar algunas palabras, propias de tan única ocasión.

Como historiador soy muy distraído con mis conductas y circunstancias; lo que me impide ser fiel a los hechos. Recuerdo que entonces tributé mi agradecimiento entrañable al pueblo de Jujuy; a las autoridades presentes en la ocasión; a cuantos acompañaron el proceso de la ley; y, por, sobre todo, a quienes tanto dejaron para alcanzar la libertad de la Patria. 

Además, quise tener un emocionado recuerdo para mi familia, lo que no podía ser de otra manera. Consideré necesario también referenciar qué era la “Libertad civil”, un término que, en esa bandera histórica, corporiza nada menos que el concepto que hoy llamamos el “Estado de Derecho”; o sea, que en el ejercicio del poder, las autoridades deben rendirse a la plena vigencia de los derechos humanos y ajustar su acción de gobierno a los límites que imponen la Constitución y sus leyes derivadas.

Ese mismo día, pero algo más tarde, me aguardaba otra experiencia inigualable, acompañar a los presidentes de la “Asociación Gaucha Jujeña”, Gabriel Alemán, y de la “Federación Gaucha jujeña”, Darío Portal, encabezando el paso de más de cuatro mil gauchos, en el tradicional desfile evocativo que se realizó.

Gabriel Alemán y el autor, durante el desfile (Foto tomada por Joaquín Carrillo)


Con las disculpas del caso por la auto referencia, creí necesario plasmar aquí los humildes orígenes de la iniciativa que derivó en una ley de dimensión nacional; también quiero dejar testimonio de mi personal agradecimiento a Jujuy por las inolvidables vivencias de aquél día. 

Como reza el dicho: ¡que es de bien nacido, ser agradecido!


Anécdotas de ocasión

Cabe recordar dos de ellas, como forma de descontracturar este relato.

La primera radica en, la curiosidad de los paisanos que querían ver hasta qué punto un historiador que venía desde la pampa gringa santafesina podía desempeñarse sobre el caballo que debía montar para el desfile. Claro, no contaban que quien esto escribe se había formado como jinete (bien que modesto) a lomo de un caballo en sus jóvenes y extensos veraneos en Tafí del Valle (Tucumán), donde las sendas de los cerros de que habla la canción se me hicieron familiares en toda su extensión.

La segunda es aún más jugosa: como yo vestía de formal traje y corbata, el amigo Gabriel Alemán tuvo el notable gesto de prestarme su poncho. Más tarde me enteré que alguna persona lo hizo público blanco de sus críticas, manifestando que, “era una vergüenza que el presidente de la Asociación Gaucha de Jujuy hubiera desfilado sin poncho” (sic) ¡Nada menos!


domingo, 16 de septiembre de 2018


El Malbec hecho bandera




Por Miguel Carrillo Bascary

A veces una estrategia de marketing  incide en la Vexilología, es el caso de la “bandera del vino Malbec” que difundió una pequeña bodega propiedad de una familia de tradicionales productores de la provincia vitivinícola de Mendoza (Argentina)

La uva Malbec con la que se fabrica este tinto es originaria del Sur de Francia. Según una conocida referencia la introdujo en Argentina el ingeniero agrónomo francés Michel Pouget y su desarrolló generó un varietal de gran aceptación. Desde esta base local se lanzó a la conquista mercados extranjeros, con singular éxito.

Quienes tuvieron la iniciativa la explicaron diciendo que es su particular forma de celebrar y rendir homenaje al Malbec, hemos de creerles.


Sobre el “día del Malbec”


“El Malbec World Day” es una iniciativa global que busca posicionar al Malbec argentino en el mundo y celebrar el éxito de la industria vitivinícola nacional. Desde su primera edición, el 17 de abril del 2011, esta celebración ha alcanzado notable repercusión gracias al apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y la Corporación Vitivinícola Argentina, al encontrarse enmarcada dentro del Plan Estratégico Vitivinícola Argentina 2020.”

La nota recuerda que, a fines del siglo XIX, la filoxera había destruido la viticultura francesa, pero la cepa ya había llegado a nuestro país a mediados de siglo, de la mano del francés Michel Aimé Pouget (1821-1875), un agrónomo contratado por el presidente Sarmiento para desarrollar los cultivos industriales.

El 17 de abril de 1853, con el apoyo del gobernador de Mendoza, Pedro Segura, se presentó ante la Legislatura local el proyecto para fundar una Quinta Normal y Escuela de Agricultura; lo que se transformó en ley el 6 de septiembre del mismo año, hecho que contribuyó decisivamente a la expansión de la vitivinicultura en la región.

La variedad se afianzó de la mano de cultivadores inmigrantes italianos y franceses, y con el tiempo se constituyó en la “uva insignia” de Argentina.


Por esto es que el 17 de abril se recuerda como el “día del Malbec”.



La bandera en cuestión

El color elegido para su paño convencionalmente se corresponde con el vino tinto, lo que es todo un acierto.

Su diseño no corresponde a los cánones de la Vexilología por contener en su centro una carga de muy compleja realización, lo que indica a todas luces que sus autores serían profesionales de la Publicidad, no de la disciplina que nos ocupa. Los trazos de su carga son de neta inspiración naturalista, lo que acentúa las dificultes de reproducción, algo que conspira contra su difusión.


Esta figura central tiene una lejana reminiscencia con el Escudo nacional argentino, pero también contradice sus pautas de construcción; veamos:

El medio Sol está delineado con rayos alternos, rectos y flamígeros, de estructura similar al que consta en el Escudo y la Bandera nacional.

El campo del semicírculo inferior es blanco y celeste, en este caso invierte la disposición del Escudo aludido, lo que tiene una explicación propia del marketing: de esta forma la leyenda “Malbec” resalta mucho más que sobre el celeste.

En lugar de las dos manos unidas sosteniendo la pica y el gorro de la Libertad, se ve un poderoso puño derecho que se cierra sobre un racimo, lo indicaría la potencia del gusto de la bebida, máxime si se considera que sus creadores buscan penetrar en mercados juveniles.

Las características del racimo (atributo central que aludiría al gorro e la Libertad) corresponden a los de la uva Malbec, oscura y compacta.

Dos hojas de vid, remiten a los gajos vegetales del Escudo argentino.

Finalmente, destaco un detalle que descalifica a la bandera como emblema de la variedad Malbec; si se observa bien, en la muñeca del puño se incluye el nombre del producto que caracteriza a la bodega: “Corbeau Wines”, lo que obviamente impide que puedan usarlo otros productores.


El nombre de esta marca remite al cuervo (corbeau, en francés)un símbolo de sabiduría y de astucia, capaz de interpretar la experiencia, el instinto y la intrepidez, para abocarlos a la apertura de nuevos caminos” como puede leerse en una página especializada.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Bandera de homenaje a la tripulación del ARA San Juan

Por Miguel Carrillo Bascary


 Primer izamiento en la plaza "Belgrano", de Punta Alta

Una imagen colgada en la red llamó mi atención, es la misma que Uds. ven en la presente entrada. La referencia explicaba que hasta Navidad (2017) iba a izarse en la plaza “Belgrano” ubicada en el centro de la localidad de Punta Alta (provincia de Bs. Aires), por iniciativa de un grupo de vecinos que decidió homenajear a los tripulantes del buque desaparecido el pasado 15 de noviembre.

Ilustramos a los lectores que no son argentinos que el submarino ARA San Juan se perdió durante una misión oficial en aguas jurisdiccionales de nuestro país, sin que los ingentes medios aplicados para localizarlo hayan dado resultado hasta el presente.


Los hechos en concreto

Para elaborar el texto de esta entrada me permito transcribir nota publicada en https://infocielo.com/nota/86814/alta_en_el_cielo_vecinos_homenajean_a_los_tripulantes_del_ara_san_juan_con_una_bandera

“La idea nació cuando Alejandro Marcos llevó a su hija al parque y vio que uno de los tres mástiles estaba vacío. “Pensé que era un buen lugar para que vuele en lo alto una bandera en honor a los 44 submarinistas”, explicó el hombre al medio local “La Nueva”.
Desde las secretarías de Gobierno y de Protocolo y Ceremonial del Municipio aceptaron la propuesta y Marcos se contactó a través de Facebook con Daniel Mesa, para que lo ayudara a conseguir una bandera con la imagen del San Juan. “Aceptó orgulloso”, sostuvo sobre Mesa.
El suboficial submarinista pasó cinco años de su carrera en el navío desaparecido y junto a su familia mandó a bordar la insignia. "Conozco a los 44 tripulantes. Navegué con todos ellos en los tres submarinos. Esto es algo que me toca muy de cerca. Con Alejandro pensamos que una ciudad de navales no podía no tener una bandera para recordarlos. La bandera es un pequeño recuerdo para mis hermanos submarinistas”, expresó el marino”.

Estuvieron presentes en el primer izamiento del emblema: el intendente Mariano Uset; María Rosa Belcastro, madre del submarinista puntaltense Fernando Villarreal, que se encontraba a bordo del San Juan al momento de su desaparición y los promotores de la iniciativa, Alejandro Marcos y Daniel Mesa. (Fuente: http://www.rosalesmunicipio.gob.ar/blog/2017/12/19/22811)


 Detalle de la aplicación: el perfil del submarino y las 44 anclas

Comentarios:

El espontaneo y emotivo homenaje merece mi más cálida aceptación, aunque no dejo de señalar que dese lo formal presenta aspectos observables.

Para abundar destaco que desde la Vexiloloigía este tipo de banderas que hace alusión a un acontecimiento de alto impacto en una sociedad recibe un calificativo exacto, son “banderas conmemorativas”, que en el caso inscribimos dentro de una de sus subespecies: las “banderas luctuosas”, porque hacen referencia a un sentimiento de pesar comunitario.

Este tipo de vexilo no tiene carácter oficial, salvo que se hayan aprobadas por alguna norma, aunque medie la aceptación tácita o expresa de la autoridad, en este caso el Municipio.

Aunque se haya empleado una enseña argentina como soporte, no se trata de una “bandera oficial” ya que la inclusión de las alegorías a las víctimas de la tragedia le quitan este carácter.

Recogiendo la emotiva decisión de los inspiradores de la iniciativa lo correcto desde el punto de vista del Protocolo vexilológico hubiera sido emplear los colores nacionales en forma de bandera, esto es el paño celeste, blanco y celeste, sin sol y aplicar sobre él los mismos bordados alegóricos que vemos en la fotografía.

Es obvio también, que una bandera conmemorativa es de jerarquía inferior a la “Bandera oficial de la Nación”, cuyos caracteres están precisamente descriptos en el Decreto Nº1650/ 2010.

Tomando otro dato del relato base de esta entrada, se dice allí que en el lugar había tres mástiles y que en uno de ellos (interpreto que el central) se izaba la Bandera argentina. En consecuencia, según se aprecia en la foto y resulta de otras referencias complementarias, el protocolo de izamiento se cumplió adecuadamente, ya que se asignó el mástil central a la Bandera oficial de la Nación, en el de su derecha se ubicó la bandera de la provincia de Bs. Aires y en el restante la enseña conmemorativa.

En Argentina, el uso de banderas conmemorativas no es usual. Salvo lo expresado encuentro que la situación fue resuelta en forma aceptable y prudente desde lo Cermonial, para que fuera impecable solo faltó el factor que dejo señalado.

Sirva esta experiencia para los ceremonialistas en circunstancias eventuales.

Finalmente, un comentario circunstancial, si se observa detenidamente la bandera empleada, el diseño de su Sol no corresponde al dispuesto por el Decreto Nº1650/ 2010. Un detalle que no debería pasarse por alto.


La bandera conmemorativa en vuelo

viernes, 14 de septiembre de 2018


Banderas que sorprenden


Por Miguel Carrillo Bascary

¿Qué tienen en común: una lejana ciudad ubicada en la Patagonia; la sede de unos juegos Olímpicos; la cuna del rock death metal y el único condado de Texas donde está prohibido la venta de bebidas alcohólicas?

La respuesta es muy simple: NADA, absolutamente ¡nada!

O quizás sí … el desafortunado diseño de sus banderas, con todo el respeto que demanda la decisión de sus habitantes.

Uno de los principios no escritos de la Vexilología es, justamente, la consideración que merecen aquellas comunidades que han resuelto identificarse con un diseño de banderas opuesto a las pautas más generalizadas.

Sobre esta base analizamos los que corresponden a nuestra entrada; todos ellos son de muy difícil reproducción, principal aspecto negativo que puede señalarse desde la Vexilología.

  
Puerto San Julián (provincia de Santa Cruz; Argentina) es una población pesquera en el litoral oceánico de la región, su bandera fue aprobada en el año 2018, luego de ser seleccionada en un concurso ganado por Ana María Colochini. Será presentada el próximo 18 de septiembre en el marco de los festejos lo que justifica que demos mayores referencias sobre su simbolismo: alude a los colores principales del escudo local, simbolizando en amarillo los colores de la evangelización (blanco y amarillo; bandera vaticana) y el celeste y blanco de la enseña nacional argentina.  Un perfil curvo remite al mundo y  a la ruta magallánica desde el Viejo Mundo, recordando que el navegante fue el primer europeo en llegar a la ría de Puerto San Julián, con su nao Victoria, la que se representa navegando sobre un mar ondeado y escoltada por gaviotas. La constelación de la "Cruz del Sur" señala la posición de la ciudad en este hemisferio. La cruz cristiana, es símbolo del haberse oficiado allí la primera misa en suelo argentino. En el sector amarillo destaca una trama con símbolos cruciformes, propios de la cultura tehuelche que poblaba la región.


Tampa city (Florida) aprobó su extraña bandera en 1930. Su diseño evidencia influencias de la cultura propia de los tampa, el pueblo que originariamente pobló la región. Suma su gran sello oficial, una usanza vexilológica muy empleada en los Estados Unidos. Lo irregular de su paño la hacen única en el mundo. La pregunta es ¿justifica la exclusividad?


Sochi (en la región de Krasnodar, Rusia) fue sede de las Olimpiadas de Invierno del año 2014 y se caracteriza por lo templado de su clima, lo que la transforma en un emporio del turismo. Su bandera incorpora diversos elementos que lo aluden; sobresale la palmera, un vegetal cuya sola referencia es un atractivo especial para los rusos en los largos días invernales.

 

El condado (county) Panola, en Texas (Estados Unidos) no debe ser confundido con su homólogo de Mississippi. Habría adoptado su bandera en 1976. Además de señalar su posición geográfica expresa diferentes elementos de su producción: la crianza de pollos; el petróleo; la madera; el carbón; la ganadería y el algodón.

domingo, 9 de septiembre de 2018


El Azul crepúsculo en la Bandera de la Libertad Civil

Por Miguel Carrillo Bascary


Modelo patrón oficial de la "Bandera Nacional de la Libertad Civil" (Ley Nº 27.134)

Los argentinos todavía estamos aprendiendo sobre nuestro cuarto símbolo patrio, la “Bandera Nacional de la Libertad Civil”. Recordemos que fue reconocida como tal por la ley Nº 27.134, del año 2015; una muy justa decisión que puso en su justo valor a la enseña que el propio Belgrano diseñó y entregó al pueblo de Jujuy como testimonio por su heroico desempeño en las batallas de Tucumán y Salta. Como su nombre lo indica representa al "estado de Derecho", principio que señala la subordinación de la acción de los gobiernos a los límites impuestos por la normatividad que protege los derechos de los habitantes (derechos humanos)

La pieza fue conservada por los jujeños con toda unción como la verdadera reliquia cívica que es. Tras diversos avatares se preserva hoy en la casa de Gobierno de Jujuy; provincia que la oficializó como su bandera oficial en 1994. Ella se nos presenta en relativas buenas condiciones, pese a que el paso del tiempo dejó en su paño señales evidentes.

La bandera legada, símbolo patrio histórico

El valor de dos símbolos

Contemplar la “Bandera Nacional de la Libertad Civil” genera una enorme emoción. Está documentalmente probado que Belgrano la tuvo en sus manos; ella presidió momentos de enorme significado en los turbulentos primeros años de nuestra formación como nación.

El escudo destinado a la escuela de la Patria

Lo mismo ocurre con el escudo que el Prócer mandó pintar para destinarlo a la escuela que debía levantarse en Jujuy con el producido del premio que se le asignó por sus triunfos militares. El blasón se preserva también en la Casa de Gobierno jujeña.

Tanto la bandera como el escudo son piezas de primera magnitud para la Historia argentina.

Al observar estas piezas, un tema que inquieta a todo observador, es el color azul oscuro (turquí) que colorea el campo superior de ambos escudos.

Su semejanza permite suponer que fueron obra del mismo artista. Se ha identificado como tal a Juan Balzera que el 18 de mayo de 1813 firmó un recibo por el trabajo que realizó en el paño. No existe una constancia similar respecto del blasón de la escuela, pero los colores y trazos abonarían que se tratan de obras surgidas de una misma mano.


El misterio en concreto

La primera impresión de la enseña parece indicar que el subido tono es consecuencia del envejecimiento de la pintura, quizás por efecto de la luz.

Sin embargo, no suscribo este criterio ya que la tonalidad resulta demasiado oscura para justificarla con esa causa.

Creo que la explicación está en una decisión expresa del mismísimo Belgrano, un parecer que trataré de explicar en las líneas que siguen.

Es proverbial la dedicación que ponía el Prócer en todas sus acciones, por lo que resulta muy factible que haya dado expresas instrucciones al pintor sobre la forma y colores con que debería representarse el escudo.

Por entonces su imagen era toda una novedad, no solo en el Norte, también en la misma ciudad de Bs. Aires. El 31 de enero de 1813 inició allí sus sesiones la Asamblea General Constituyente cuyo objetivo era organizar un nuevo gobierno, independiente de España. Poco después que de establecida adoptó un sello oficial para sus despachos. Tuvo un diseño de metas características libertarias, anticipo de la forma de gobierno democrática que hoy nos caracteriza.

Sellos usados por la Asamblea del año XIII y el Poder Ejecutivo (Directorio)

Por decreto del 13 de marzo dispuso que el poder ejecutivo usara uno similar al que empleaba la Asamblea, documento que se considera la partida de nacimiento de este emblema nacional. Pocas semanas más tarde la Asamblea, aprobó el texto de una marcha patriótica que había encargado a Vicente López, la luego se conocerá como el “Himno nacional” argentino Estos símbolos, el sello/escudo y la marcha/ himno ya eran claras evidencias del propósito independentista.

Más aún, por decretos de 27 y 30 de abril de 1813 se prohibieron los símbolos del poder realista y por disposición fechada el 5 de mayo se ordenó que en todas las ciudades de las Provincias Unidas se conmemorara como “fiesta cívica” cada 25 de mayo el pronunciamiento de ese mismo día, pero de 1810. En consecuencia, cursó despachos a todo el territorio comunicando lo ordenado. Uno de ellos lo recibió Belgrano, que obró en consecuencia.


Un blasón que nación como sello

En numerosas normas posteriores se aludió al “escudo nacional”; no fue sino hasta el 5 de marzo de 1885 que una circular de la cancillería argentina dispuso describir por primera vez los atributos del emblema (trascripto en el “Diccionario Legislativo” de Augusto Carette y Carlos Attwell; Bs. As. 1913, tomo II, pág. 106). El decreto del 24 de mayo de 1907 estableció un modelo patrón, con sustanciales diferencias respecto del empleado en 1813.

Posteriormente, el Decreto Nº10.302 de 1944 ratificó que el escudo oficial de la Nación argentina fuera el sello ordenado por la Asamblea.

Modelo oficial del Escudo Nacional argentino en 1944, todavía vigente


El Escudo y su mentor

En la perspectiva del tiempo es lógico preguntarnos por qué se usó un color tan oscuro en la Bandera de la Libertad Civil, cuando en otras que diseñó el mismo Belgrano se empleó el celeste, es una situación que no deja de sorprender.

Así lo dejó expreso el Prócer con respecto a la que izó en Rosario (27 de febrero de 1812); la que hizo bendecir en Jujuy (25 de mayo de 1812) y la que creó para el ejército bajo su mando, cuando avanzó hacia el Norte tras vencer en Tucumán y la misma que presidió el juramento de obediencia a la Asamblea General, concretado el 13 de febrero de 1813, a la vera del río Pasaje.

La respuesta podríamos encontrarla en la limitada fuente con que contó el prócer para hacer pintar la “Bandera Nacional de la Libertad Civil” de la cual deriva el escudo, que no pudo ser otra que el sello oficial usado por la Asamblea, que habrá sido conocido por Belgrano a partir del despacho oficial que llegó a sus manos en los días previos al 25 de mayo de 1813.

Sello de lacre empleado en los despachos de la Asamblea Gral. Constituyente
Observar el rayado heráldico del campo superior

Por diversas circunstancias es evidente que Belgrano conocía de Heráldica, muchos de sus actos así lo indican. Como referencia, puede citarse que a él se debió el escudo del Consulado de Bs. Aires y nada menos que la bandera nacional.

Si miramos las primeras representaciones de ese sello oficial se observará que el campo superior, que corresponde al azul tiene un rayado en horizontal, mientras que el inferior no registra ningún relleno. 

La Heráldica explica que, cuando los colores se representan en blanco y negro, la codificación en uso determina que el plata (blanco) corresponde a un espacio pleno, sin marca alguna y que el azur (el azul propiamente dicho) se manifiesta con un rayado horizontal.

Otro canon heráldico indica que cuando no se expresa ninguna marca, los elementos de un blasón respetan sus colores naturales o aquellos a los que se asigna convencionalmente alguno; esto se advierte con respecto a las manos; al rojo del gorro de la Libertad, que estaba ampliamente difundido; a los gajos vegetales, que obviamente remitían al verde; al amarillo del Sol y al marrón madera de la pica.

Fue el jesuita Silvestre de Pietrasanta (1590 - 1647), quién sistematizó la codificación cromática que desde entonces emplea la Heráldica en forma universal y que debió ser conocida de Belgrano.

De conformidad a los sellos usados por las autoridades de las Provincias Unidas se implementó el que empleó el Ejército Auxiliador del Perú, que operó en la frontera Norte.

Sello de lacre empleado por el Ejército Auxiliador del Perú


Conclusiones

De lo expuesto interpreto que, cuando Belgrano tuvo en sus manos algún despacho oficial con el sello de la Asamblea, consideró que sus colores debían corresponder a lo que surgía de la Heráldica y que por esto mandó pintar así el emblema central de la “Bandera Nacional de la Libertad Civil”. Otro tanto hizo con respecto al escudo que pensó destinar a la escuela.

Por esto, al campo superior Belgrano le asignó el azul heráldico y no el celeste, por que el primero es el que se usa en los blasones. Al resto de los atributos los interpretó en sus colores naturales y así lo ejecutó Balzera.

Es factible también que la acción del tiempo haya coadyuvado en algo al oscurecimiento, hasta alcanzar el tono que hoy vemos.

De tal manera espero haber fundado en forma asertiva por qué se usó el azul (azur) en ambas representaciones.