domingo, 19 de septiembre de 2021

Banderas de circunstancias y sus enseñanzas

Los casos de Moscú, Barcelona y Lillehammer


Por Miguel Carrillo Bascary

I.- Moscú (1980), las banderas "neutrales" 

En ese año de Juegos Olímpicos los conflictos internacionales pudieron más que los ideales enunciados por Pierre de Cuvertin. La Unión Soviética había invadido Afganistán, en el mes de diciembre de 1979, en contravención con los principios vigentes en el Derecho Internacional y la secuela de violencia inevitable en toda guerra. Por paradoja correspondía que los J.J.O.O. se disputaran en Moscú. Estados Unidos, presidido entonces por Jimmy Carter, dispuso boicotear la celebración y, como protesta, prohibió la participación de sus atletas.

Sesenta y cinco estados adhirieron a la medida: Albania, Alemania, R.F., Antigua y Barbuda, Antillas Neerlandesas, Arabia Saudita, Argentina, Bahamas, Bangladés, Barbados, Bahréin, Belice, Bermudas, Bolivia, Canadá, Chad, Chile, China,  Corea del Sur, Costa de Marfil, Egipto, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, Filipinas, Fidji, Gabón, Gambia, Ghana, Haití, Honduras, Hong Kong, Indonesia, Irán, Islas Caimán, Islas Vírgenes de Estados Unidos, Israel, Japón, Kenia, Liechtenstein, Malasia, Malawi, Marruecos, Mauricio, Mauritania, Mónaco, Níger, Noruega, Pakistán, Panamá, Papúa-Nueva Guinea, Paraguay, República Centroafricana, Singapur, Somalia, Suazilandia, Sudán, Surinam, Qatar, Tailandia, Táipei, Togo, Túnez, Turquía, Uruguay y Zaire. Liberia retiró su delegación luego de la ceremonia inaugural.

Por su parte los comités olímpicos de varios países dispusieron que sus representativos se identificaran con el pabellón de los cinco anillos, para señalar que el espíritu de los Juegos no debía mancillarse con las disputas políticas, aunque este gesto no pudo ocultar que era una sutil forma de adherir a la condena contra la U.R.S.S. Este fue el caso de: Andorra, Australia, Bélgica, Dinamarca, Francia, Inglaterra, Irlanda, Italia, Japón, Luxemburgo, Países Bajos, Puerto Rico, Suiza y San Marino.

Otros comités olímpicos occidentales autorizaron la participación de sus atletas, pero en la tradicional ceremonia inaugural no presentaron sus banderas, sino que desfilaron con otras, concebidas ex –profeso, como tácita adhesión al repudio por la ocupación soviética.


La exigua delegación oceánica, en Moscú - 1980

Nueva Zelanda adhirió formalmente al boicot, decisión que acató su “Comité Olímpico”, sin embargo, un grupo de atletas consideraron tomar parte. Como no contaron con autorización para usar la bandera olímpica, se presentaron bajo una nueva divisa, que sumaba al tradicional color negro propio de los representativos neozelandeses la hoja de helecho plateado (silver fern) y los anillos olímpicos, en una composición monocroma que se había diseñado poco antes con propósito de marketing. La participación fue mínima, solo un penltlatonista y tres canotistas, ninguno obtuvo medalla.

 

Los atletas de Portugal concurrieron amparados por una curiosa bandera que llevaba los colores olímpicos con la adición el escusón que campea en el escudo nacional, cuyo simbolismo remite a los cinco reyes musulmanes que el rey Alfonso Enríquez derrotó en la batalla de Ourique (1139), en celeste. Once atletas formaron la delegación, compitieron en Atletismo, Box, Gimnasia, Halterofilia, Judo y Natación, sin que pudieran conseguir medallas.    


En cuanto a España, los registros que he consultado difieren. Algunos consignan que los 156 atletas peninsulares se identificaron con la bandera olímpica, otros que lo hicieron bajo la enseña del Comité Olímpico Español. Compartieron en 16 especialidades y obtuvieron una medalla de oro (vela), tres de plata y una de bronce. Se agradecerá toda referencia que esclarezca la cuestión. 

II. Barcelona, 1992. La bandera del diamante

Desfile inaugural en Barcelona, 1992 

Una compleja situación ocurrió en ocasión de los Juegos a realizarse en esta ciudad. El gobierno de Sudáfrica se encaminaba a un cambio drástico en que se eliminaba el apartheid y se concedía ciudadanía a los habitantes no blancos, que en 1994 darían lugar a una nueva era política, con la elección de Nelson Mandela. Desde 1960, la nación estaba marginada del movimiento olímpico a consecuencia de su política de segregación racial. Identificar a la delegación con la todavía vigente bandera adoptada en 1928 que había aclarado sus colores en 1982.

 República Sudafricana, 1982 - 1994 

Todavía estaba lejana la adopción de la nueva enseña, que ocurrió en 1994. En la delegación participaron 96 deportistas que debía competir en 19 deportes. Demostrando el cambio de paradigma, el portador de la bandera fue el maratonista Jan Tau. Sudáfrica obtuvo solo dos medallas de plata, en Atletismo (10.000 m femenino) y tenis (doble masculino).

 Delegación sudafricana en Barcelona 1992

Sudáfrica usó en Barcelona una “bandera provisional o interina” de paño blanco, clásico del olimpismo, que carga los clásicos anillos sobre un perfil representativo de un diamante grisado tallado, aludiendo a la minería, principal riqueza del país, y tres “destellos” en azul (la lluvia y el mar), el rojo (la tierra) y el verde (la agricultura). El diseño original que preparó una consultora local  incorporaba la leyenda "SUDÁFRICA" escrito en gris, debajo del emblema, pero en la versión definitiva se anuló. 

La adopción fe controversial. Su diseño va a contramano de las pautas que define la Vexilología ya que su simbolismo no es  claro y, además, anfractuoso, tampoco incorporaba algún elemento tradicional, como sí pudo ser la gacela (springok) que se usaba como representativo del país en el rugby, al parecer el dominio que los blancos tenían en este deporte fue la razón de su no consideración.

            

Springbok al natural y la estilización empleada en el rugby


III. Lillehammer, Noruega (1994)


Imagen de Dean Thomas/ FOTW

En los Juegos de Invierno celebrados en la oportunidad, los dos atletas sudafricanos que compitieron se identificaron con otra bandera ad-oc, autorizada por la "Confederación Deportiva Sudafricana y Comité Olímpico" (South African Sports Confederation and Olympic Committee, SASCOC), donde se mantiene el blanco como fondo, cargando un escudete integrado por el nombre del país, en jefe, los anillos olímpicos y dos gajos de laureles, en cuyo diseño predomina el verde. Solo compitieron dos sudafricanos que no alcanzaron medalla alguna.

Sin embargo el logo de SASCOC adoptado en 1991, que incorpora la flor nacional, el protea rey (protea cynaroides), cuando se lo usa como bandera adopta la forma siguiente:

Imagen de Bruce Berry/FOTW 

Enseñanzas

Más allá de la recopilación informada cada uno de los casos tratados dejan enseñanzas que corresponde capitalizar tanto desde la Vexilología como del Ceremonial.

  • El de Moscú manifiesta varios criterios para encubrir una posición política y, al mismo tiempo, cómo es factible soslayar el protocolo de banderas aún en una realidad donde la tradición es tan fuerte como la que ejemplifican los Juegos Olímpicos.
  • El Sudáfrica en Barcelona, expone que ninguna empresa consultora de diseño puede reemplazar a un vexilólogo. El emblema acuñado, además de prescindir de la tradición cultural local, constituye una producción fría, que se asimila a un logo o marca de fábrica. Desafortunado intento.
  • En cuanto el de  Lillehammer y a la eventual enseña usada en Barcelona por el C. O. de España, señalan la necesidad de que toda entidad, además de contar con un logo o isotipo que la identifique debería prever la necesidad contar con una bandera, en tanto los vexilos tienen amplio uso en el mundo del deporte, aunque lo propio puede decirse respecto de entidades que se desenvuelvan en otra actividad. Son numerosísimos los casos en que los logos se aplican sin más sobre paños de colores enteros, sin reparar en su despropósito con respecto a los cánones de la Vexilología.



viernes, 17 de septiembre de 2021

Estrada y el "día del profesor"

En el Día del Profesor

José Manuel Estrada, prócer de la Educación y de la Historia Argentina

Por Miguel Carrillo Bascary 

Mi personal agradecimiento a quienes fueron mis profesores en la vida. A todos quienes lo hicieron con generosidad y dignidad. 

También a quienes no cumplieron su rol, porque me hicieron ver tan excelsa misión se arroja al barro cuando no se la cumple a cabalidad y cuando lo que se enseña no condice con la vida que llevaron.

¿Por qué esta recordación?

Cada 17 de septiembre se recuerda el “DIA DEL PROFESOR” en recuerdo de José Manuel Estrada, paradigma de la docencia secundaria, terciaria y universitaria, ya que ese día de 1894 terminó su vida en la tierra para comenzar a vivir en la eternidad.

¿Qué hizo Estrada para merecer este recuerdo?

Nació en Bs. Aires en 1842 y murió en Asunción (Paraguay) a sus 52 años, en 1894.

En su trayecto vital simplemente, trató de cumplir con el mayor compromiso, con su familia, con el País y con Dios. Nada más, ni nada menos. Así lo testimonió en su acción. Estrada fue un católico comprometido con las realidades de su tiempo.

Estaba dotado de una riquísima intelectualidad, que supo cultivar y dominar con su voluntad. Había quedado huérfano de niño y fue educado por su abuela, descendiente directa de Liniers. Sus únicos estudios sistémicos los cumplió en el Colegio que la Orden Franciscana tenía en Bs. Aires.

A sus 16 años se inició en el periodismo, una tarea que desarrolló durante toda su vida. Este comienzo anticipó sus talentos como escritor y su enorme capacidad para la oratoria que ejercitó con lucidez y vigor.  Al año siguiente publicó una obra urgiendo que el Estado de Bs. Aires acatara la Constitución nacional, como paso esencial para pacificar el país. Su pluma fue incesante y produjo innumerables obras, particularmente sobre Educación e Historia Argentina.

Con 19 años fundó la Sociedad “San Francisco Javier”, para educar a los obreros y artesanos de su ciudad. Desde entonces comenzó se reveló como un educador nato. Contaba con solo 20 años cuando polemizó con otras figuras públicas de la época, rebatiendo la antojadiza opinión de que el catolicismo y la democracia eran incompatibles y reivindicando que todos los seres humanos, como hijos de Dios, estaban hermanados en dignidad y derechos, cualquiera fuera su raza. Un pensamiento que preside la declaración Universal de Derechos Humanos (1948).

Tenía 22 años, cuando con Lucio V. Mansilla y otros jóvenes formó el “Círculo Literario”, que sería un verdadero think tank en aquella Argentina de la segunda mitad del siglo XIX en tren de convertirse en una potencia mundial emergente.

La capacidad que demostró justificó que a sus 23 años ideara y dictara su “Curso de Historia Argentina” en la recientemente creada Escuela Normal de Profesores, que brindó con acceso público y enorme éxito. Fue el inicio de los estudios sistemáticos sobre la Historia Argentina.

Nada menos que Sarmiento, ubicado en las antípodas del pensamiento católico de estrada, lo designó Secretario de Relaciones Exteriores y luego, con 27 años, jefe del Departamento General de Escuelas.

En 1874 asumió como director general de Escuelas Normales, y al año siguiente tomó a su cargo la cátedra de “Derecho Constitucional y Administrativo”, en Universidad de Buenos Aires.

Cuando en Bs. Aires se conoció la muerte de Rosas, Estrada se dirigió a sus alumnos con un célebre discurso donde manifestó una sentencia que se ha hecho célebre: “¡Desgraciados los pueblos que olvidan! Aquellos de cuyo corazón desaparece la memoria de sus bienhechores (24 de abril de 1877, puede leerse en https://constitucionweb.blogspot.com/2010/02/la-tirania-de-rosas-desgraciados-los.html) El alumnado lo acompañó vivándolo hasta su casa, recorriendo todo el centro de la ciudad.

Sumaba 34 años cuando fue nombrado por Avellaneda como rector del Colegio Nacional de Buenos y la cátedra de “Instrucción Cívica”. Desde allí emprendió una profunda reforma educativa, sosteniendo la necesidad de proveer un salario digno para los docentes manifestó “la vocación del profesor no se debe confundir con la del mártir”.

En el marco de la intensísima polémica laicista impulsada por los liberales en pro de excluir a los católicos del régimen educativo, presidente Julio Argentino Roca destituyó a Estrada debido que este se había transformado en el paradigma de la posición de su fe. Sus alumnos manifestaron públicamente su repudio a esta medida. Ante una multitud de estudiantes que concurrió a su casa para apoyarlo, Estrada manifestó: 'De las astillas de las cátedras destrozadas por el despotismo, haremos tribunas para enseñar la justicia y predicar la libertad'.

Cuando consideró necesario incursionar en la política 1871 fue electo convencional para reformar la Constitución de su provincia. En 1873 llegó a diputado por la misma. En 1883 presidió la Asociación Católica, que derivó en el partido político Unión Católica, por el que Estrada fue electo diputado nacional, en 1886. Cuatro años después fue uno de los oradores en el célebre mitin del Frontón Florida donde se fundó la Unión Cívica de la Juventud, antecedente directo de la Unión Cívica Radical. La ocasión fue determinante para el inicio organizado del repudio a la corrupción del régimen conservador.

Murió mientras desempeñaba como diplomático en Asunción, cuando sus restos llegaron a Bs. Aires fueron velados en la Catedral y el presidente Luis Sáenz Peña acompañó el sepelio y dispuso rendirle honores públicos de general de división. Decenas de miles de personas le brindaron silencioso homenaje.

Quisiera finalizar con otra cita de Estrada: Ser profesor es la elección de una forma de vida que se asume desde la labor diaria, las exigencias, la lucha, el agotamiento, la esperanza y la alegría de hacer lo que eligieron ser”.

lunes, 13 de septiembre de 2021

¿Por qué se encanastan las banderas? Opciones

Respuesta a una consulta reiterada

Serie: Ceremonial práctico

Antigua fotografía del ejemplar que se empleaba en el 
Monumento Nacional a la Bandera (Rosario, Argentina)

Por Miguel Carrillo Bascary

 

Para responde a esta pregunta que me formula una lectora del Blog, partiré de la realidad que nos abarca (1)

El caso argentino 

Quienes se desenvuelven en al ámbito del Ceremonial tienen internalizado que la Bandera nacional argentina en su versión de izar se traslada hacia y desde el mástil en una forma característica que se denomina “encanastada” (2), con el rostro del Sol destacado, de frente a quien la observa. Usualmente, también se guarda en esta posición. 

A tal fin, quienes se encarguen de estas operaciones cuentan con un particular adiestramiento, ya que no es sencillo recoger ni desplegar la pieza. 

Cuando va a ser izada, la bandera se lleva encanastada desde el lugar de guarda hasta el mástil. Allí, un segundo operador la endriza, mientras que el primero permanece pasivo sosteniendo el textil hasta que concluye el procedimiento. A medida que asciende el paño se va desenvolviendo lentamente, sutilmente controlado por el portador, hasta que queda totalmente desplegado, volando hacia su destino en lo alto. 

Si la persona encargada carece de operador, el paño puede depositarse sobre la base del mátil, en el caso que su diseño lo permita, o bien, se requerirá de una mesa ad-hoc en donde se colocará para concretar el en drizado.

Bandera encanastada y endrizada, a la espera de la orden de izamiento,
Monumento Nacional a la Bandera (Rosario, Argentina)

Al llegar el momento del arrío, para colocarla en la posición indicada se procede así: cuando desciende del tope del mástil el personal a cargo capta el ángulo inferior del lado del vuelo, para evitar que el textil caiga al suelo o sobre alguno de los presentes y, seguidamente, irá recuperando toda su extensión cuidando plegarla bajo el segmento que ocupa el Sol. De ese modo el conjunto toma el aspecto de una canasta o bolsa invertida. 

La ceremonialista Lic. Katia Ruiz, presenta la bandera encanastada,  foto 
tomada al pie del mástil ubicado en Río Gallegos (Santa Cruz, Argentina)

Instantes previos al izamiento a cargo de dos efectivos del
Regimiento de Granaderos a Caballo, escolta presidencial argentina
Quien se halla a la derecha de la imagen sostiene el tramo del cantón, que
será endrizado en primer término, una posición muy práctica

El plegado 

Es bien conocido también, que las banderas de otros estados se transportan y guardan dobladas, cumpliendo un procedimiento que algunas legislaciones prescriben con extremo detalle. 

Les aporto un link a un video donde se demuestra la manera en que se dobla la bandera de Costa Rica (https://www.youtube.com/watch?v=FEbchpHNpww) muy similar a las pautas que rigen para las de Chile, Panamá y los Estados Unidos, por ejemplo (en este caso: https://www.youtube.com/watch?v=FEbchpHNpww o https://www.youtube.com/watch?v=B7yMakv5Dwg)

 Diagrama de los 13 pasos para doblar la bandera de Estados Unidos 
Fuente: https://es.wikihow.com/doblar-una-bandera-de-Estados-Unidos

Los dobleces suelen ser tan precisos que luego de cumplido la bandera se ve reducida a sus mínimas dimensiones y adoptan una forma triangular, dotada de notable rigidez.

 

En la siguiente foto se ejemplifica el plegado en cuadro, una opción del encanastado, que se usa en algunos países, en este caso el Perú.

Las enseñas con atributos descentrados plantean dificultades. Acá vemos una muestra de plegado asimétrico, tal como se estila en Portugal.


En otros estados se hace un plegado cuidadoso de tal forma que el elemento principal quede hacia arriba, para guardar la debida dignidad de la pieza y favorecer la preservación del elemento. Ejemplos de esta tendencia son Perú y España, en este último caso el paño se dobla en un verdadero zig-zag (https://www.youtube.com/watch?v=39-nV0-U_Vc) 

Dos momentos en el plegado de la bandera de España

Es curiosa la forma con que se dispone el pabellón de Colombia que, como sabemos, no tiene atributo central alguno (https://www.youtube.com/watch?v=tZcAz5GyS_A)

 

El contraste de estas diversas variantes entre sí, resulta por demás interesante. 

Las razones 

Aunque suele pensarse lo contrario, el Ceremonial no es una disciplina caprichosa apegada a tradiciones arcaicas y herméticas, todo lo contrario. La disciplina es eminentemente práctica y pragmática, todo aspecto vinculado al Ceremonial tiene un motivo, una razón de ser y una lógica, aunque no todos lleguen a percibirlo, esto es lo maravilloso. 

Los códigos vinculados al Ceremonial tienen mucho de universal, pero también inciden en ellos las divergencias culturales, que se traducen en numerosas y curiosas variantes. Las circunstancias fácticas acentúan la diversidad, lo que enriquece el panorama.

El Ceremonial tampoco es estático, sino que tiene características dinámicas, de tal forma que los iniciados pueden señalar la evolución de sus prácticas y modalizar su accionar desde una perspectiva sistémica, integral, que otorga previsibilidad a este tipo de rituales cívicos. 

En el punto que nos ocupa el principio básico es la dignidad con que debe tratarse a la pieza, atento su profundo significado, ya que toda bandera nacional (el caso típico) representa, nada más ni nada menos, que a una sociedad y a un estado. No es casual que un parámetro universal indica que su paño no debe caer al suelo, recuérdese aquello de “morder el polvo de la derrota” (3), tampoco tomar contacto con la superficie del agua (4). 

En su dimensión material el mandato demanda preservar la integridad del textil, todo lo que sea posible. 

Precisamente, en este último punto radica el precepto de encanastar la Bandera oficial de la Nación argentina, un principio que cabe extender a todas aquellas que carguen su principal atributo en el centro del paño (5). De no ser así, a lo largo del tiempo, los reiterados pliegues incidirían invariablemente, marcando, ajando y, finalmente, quebrando la carga que, por lo general, suele estar estampada o también pintada. Por más cuidados que se ponga en el doblado las reglas de la Física que rigen la materialidad de la pieza son ineludibles. 

Cabe agregar aquí un matiz netamente económico. Cualquier iniciado en estos temas del Ceremonial sabe lo costoso que resulta reponer los ejemplares de izar cuando su vida útil llega a su fin, por esto es apropiado que reciban el tratamiento adecuado para extender su uso a lo largo del tiempo. 

Una objeción que la práctica desmiente 

Algunos cuestionan el encanastado pensando que el paño se desmerecerá por las arrugas. Nada más lejos de la realidad. Quienes manipulan banderas con asiduidad pueden dar testimonio de mi parecer. 

Efectivamente, con el encanastamiento la trama y la urdiembre del textil se acomodan con naturalidad por lo que es difícil que se marquen las arrugas. Cuando se despliega el paño su presentación no queda desmerecida, en nada. 

Todo lo contrario ocurre con el método del plegado, ya que, si durante la operación se comprimen los sucesivos dobleces, la mayoría de las veces quedarán pliegues con se percibirán con toda calidad luego del izamiento. Solo puede minimizarse este efecto negativo con el empleo de excelentes tipos de paños y siempre, a condición de que no registren un uso prolongado.

Cabe señalar que la pieza debió ser plegada centrada en el escudo,
sin embargo, la foto ilustra bien los dobleces que produce el plegado extremo

La "Bandera Nacional de la Libertad Civil" 

Como es un símbolo patrio histórico (Ley Nº27.134) por lo que, de hecho, es la segunda enseña argentina. También ella tiene que procesarse a partir de la posición de encanastado. 

Las enseñas provinciales 

Las banderas de las provincias argentinas y similares, cuyos diseños contengan un atributo en su centro, también deben presentarse y retirarse encanastadas. Es el caso de: Bs. Aires, Santa Fe, Santiago del Estero, Córdoba, San Luis, Mendoza, San Juan, Catamarca, Jujuy, Salta, La Pampa, Neuquén, Santa Cruz, Chubut y la Ciudad Autónoma de Bs. Aires. 

En cuanto a las otras, donde no ocurre lo propio, podrían ser plegadas y de hecho así ocurre en varios casos, pero lo usual es que también se encanasten. 

Excepciones 

Cuando las dimensiones de una bandera argentina sean muy importantes el encanastado deja de ser práctico y por ello se procede a plegarla, con la prevención de que el Sol siempre deberá quedar intangible, en el centro. En algunos casos, luego de la operación se depositan en una suerte de bandeja que facilita el traslado, desde y hacia el mástil. 

Elementos del Reg. 1 Patricios portan la Enseña nacional sobre un dispositivo ad-hoc 
(Plaza de Mayo, Bs. Aires, Argentina)

Para trasladar piezas de tamaño superlativo se apela a enrollarlas sobre sí mismas. Así ocurre con las llamadas “banderas monumentales”, tan divulgadas en muchos países, donde se hace necesario implicar equipos numerosos y bien entrenados para ejecutar su izado.


Un equipo de diversas fuerzas en el proceso de izar una bandera monumental mexicana

Concluyendo 

Espero que de esta manera quede respondido el interrogante que justificó la explicación aportada. 

Notas: 

1.- Ya en otra oportunidad aludí tangencialmente al tema en la nota: Ceremonial práctico: transporte de banderas, http://banderasargentinas.blogspot.com/2020/01/ceremonial-practico-transporte-de.html

2.- Algunos prefieren llamarla “embolsada”, pero el vocablo preciso es el que uso en esta nota, encanastada.

3.- Abordé ciertos aspectos sobre este punto en la nota: ¿Se inclinan las banderas? La Bandera Argentina no se inclina ante nada ni nadie, https://banderasargentinas.blogspot.com/2019/11/se-inclinan-las-banderas-si-o-no.html

4.- Puede ampliarse en un trabajo anterior: Una bandera no debe tocar el agua, http://banderasargentinas.blogspot.com/2015/12/una-bandera-no-debe-tocar-elagua-por.html

5.- Lo dicho no es un absoluto, como ejemplos puedo citar los de las enseñas de República Dominicana y Canadá, que se guardan dobladas, pese a tener atributos centrales. La tradición británica, muy extendida por el mundo, sobre todo en aquellos estados que tienen un pasado colonial, dispone el plegado de los paños.

 

jueves, 9 de septiembre de 2021

Bandera y cotidianeidad

Corrigiendo la buena voluntad 

La foto en comentario

Siempre es loable cuando los particulares colocan sus banderas nacionales en sus casas y negocios. Esto expresa el deseo de identificarse con el país y merece todo el estímulo.

En estos casos, donde la buena voluntad es evidente, podemos pasar por al que se inflijan algunas de las pautas del Ceremonial. Yo diría que la condición sine qua non es que los paños se presenten en integridad y buenas condiciones de limpieza.

En la foto el comerciante colocó su bandera ocupando casi toda la vidriera, disimulando de alguna forma la parte de atrás de dos heladeras. Podrá decirse que se sirvió del símbolo, pero en su defensa alego que bien pudo utilizar un poster o cualquier otra cosa. El juicio será encontrado.

El problema aparece en tanto que la enseña se dispuso con el lado de la driza hacia abajo y, encima mostrando el reverso del paño visible a través de la vidriera, lo que se comprueba si observamos el orillo.

M.C.B.

lunes, 6 de septiembre de 2021

Actos de desagravios

Reparar siempre es necesario

Algunos lineamientos

Bandera argentina en llamas (ignoro el nombre del artista)

Por Miguel Carrillo Bascary 

En respuesta a varias consultas que me llegaron desde lugares tan distantes como Esquel y Tucumán en las que se me pedían algunas pautas sobre la forma adecuada de realizar un acto de desagravio, elaboré esta nota que espero pueda ser de utilidad. 

Inicua tendencia

En los últimos años han ocurrido agravios de diversa entidad contra los símbolos nacionales, monumentos históricos, sepulturas o estatuas levantadas a personalidades del pasado, templos de diferentes confesiones religiosas, placas de homenajes y otras instalaciones similares. Esta ola iconoclasta parece afectar a todas las democracias occidentales, con excepción de aquellas sociedades donde el respeto es un paradigma esencial a sus culturas. Quedan fuera del análisis los estados totalitarios de diversas ideologías donde la constante es la imposición de un pensamiento único, en cuyo caso los íconos que caracterizan a las minorías están indemnes a la acción oficial o para oficial.

Podrían señalarse como orígenes de estas acciones: las manifestaciones antiglobalización, la intolerancia religiosa, los extremismos de izquierda y de derecha, el ecologismo radical, los afanes “por hacer visibles” demandas sectoriales o el propósito de asumir protagonismos por fuera del sistema político vigente y, particularmente, las infinitas tendencias anarquistas, así como numerosísimos otros factores.

Pintada sobre el Monumento Nacional a la Bandera (Rosario),
luego de una de las reiteradas marchas de ciertos grupos políticos

En esta repudiable realidad tampoco faltan los “rebeldes sin causa”, los alienados, entre los que encontramos quienes dicen “obedecer a voces”; los que pretenden “perpetuarse” agrediendo a un bien reconocido por la sociedad, los resentidos por distintos motivos, y hasta aquellos que inconscientemente pretenden llamar la atención general sobre sus carencias subjetivas u objetivas. Podría continuar refiriendo otras ontologías, pero entiendo que con estas referencias es suficiente para circunstanciar estos comentarios. 

El rol de la ley

Todos los estados disponen de mecanismos legales que penalizan con menor o mayor dureza este tipo de conductas, en lo que también difieren es en la decisión de hacerlas cumplir. En muchos se ejecutan con eficacia. Me duele decir que, al menos en mi país, la actuación del sistema judicial en este tipo de menesteres suele ser tardía y hasta pusilánime, en la mayor parte de los casos. Tampoco esto será tema de mi desarrollo. Me referí a esta temática en una nota que compartí hace unos tres años, cuyo link aporto a los interesados: https://banderasargentinas.blogspot.com/2018/11/problemas-de-ceremonial-inscripciones.html 

¿A quién se ofende?

Existe un presupuesto fáctico: los monumentos, estatuas, placas, imposiciones de nombres y actos similares son señalados como valiosos a la consideración popular por decisión de las autoridades legítimas avaladas por la anuencia general.

Cuando se concreta un agravio que afecta a un bien social determinado a quien verdaderamente se ofende es a la comunidad que lo reconoce como válido. En consecuencia, la agresión tiene como sujeto al conjunto social implicado, es impropio pensar que lo conculcado es el elemento material afectado. En forma indirecta la violencia ejercida se traslada a la personalidad, al acontecimiento o al valor representado en la cosa, pero el verdadero destinatario de la acción es la sociedad.

Una nueva evidencia del agravio a los valores de una sociedad democrática

Ante este tipo de actos el sentimiento elemental comunitario es el de reparar. Esto demanda una manifestación de empatía y de sensibilidad que implica la respuesta social a la vejación, tanto provenga de autores identificados como no individualizados.

En mis recorridos por la legislación sobre Ceremonial he verificado que son escasísimas las pautas regladas sobre la forma de concretar los actos de desagravio. Este aparente “olvido” normativo es lo correcto, ya que la variedad infinita que pueden alcanzar las ofensas y la diferente entidad de sus sujetos pasivos implicaría un despropósito pretender abarcarlos desde la ley. 

Monumento a las brigadas internacionales, Madrid

Busto de Cervantes, San Francisco (Estados Unidos)
en la pintada puede leerse, "bastardo"

El presupuesto de toda acción

Principio rector: el objetivo del desagravio es la reparación integral, de tal manera que la restauración material se complemente como una reivindicación sensible y valorativa. En consecuencia, la reparación del agravio puede revestir dos formas:

1) La material o física, que implica

a) reparar el material dañado, procurando restablecer el estado previo al evento que lo afectó; o bien,

b) reemplazarlo por una réplica, cuando la restauración sea materialmente imposible, habida cuenta del grado de deterioro sufrido o que haya ocurrido la desaparición total del elemento; o también,

c) la reinstalación de los restos, recompuestos o adicionados de la manera conveniente, como testimonio de la violencia implicada en el agravio; y

d) la sustitución por un nuevo elemento que recuerde a lo afectado, que evidencie la barbarie del vandalismo y que en definitiva reitere la valoración positiva de lo desaparecido en la apreciación del grupo social de que se trate.

Consideraciones:

En estos cometidos siempre se buscará el mejor asesoramiento técnico posible, sin prisas, ya que ellas traducirse en pobres resultados. Una circunstancia que tendrá especial trascendencia si se trata de un bien de características históricas.

Definido el curso de acción lo lógico será contratar al mejor experto o equipo que sea factible para que ejecute la intervención. 

Monumento vandalizado que recuerda a víctimas de 
ejecuciones ilegales, en Chile

2) La reivindicación inmaterial

Esta faceta implicará la revalorización pública y expresa del mensaje contenido en la materia que fue afectada y generar una sensibilidad emotiva en lo social que actúe como bálsamo para los sentimientos del conjunto. Algunos podrán referirse a esto como la reivindicación moral. 

La necesidad de documentar la intervención

Cuando las tareas versen sobre elementos de valor histórico, particularmente, o cultural es imperativo documentar profesionalmente la intervención. Sirva como ejemplo en contrario la enorme lista de objetos del pasado que experimentaron alteraciones a consecuencia de distintos eventos, muchas veces con toda la buena fe de los comitentes, pero con efectos negativos que se revelaron con el paso de los años. 

Pintadas en la histórica Casa de la Independencia (Tucumán) 15/9/1971

Mi propósito en esta nota

El tema tiene múltiples relieves, tantos, que exceden del formato disponible en este Blog. También demanda un correspondiente análisis multidisciplinario. Hecha esta observación y no sin olvidar lo vertido en los párrafos precedentes, me limitaré a su análisis desde la óptica que impone en Ceremonial, buscando señalar los puntos comunes que trasciendan las diferencias entre estados, por lo que entiendo que los criterios que aporto podría reconocérseles validez universal.

Mi objetivo aquí consiste en explicitar algunos de los criterios que podrían orientar a cada actor institución al o social pueda diseñar el dispositivo ceremonial adecuado en procura de la reparación material y emotiva implicada en la acción dañosa.

 Participes

Podemos señalar en este acápite a quienes intervengan en todo lo largo del proceso reparador son sus protagonistas, en esto puntualizo a las víctimas más directas (familiares y/o compañeros de la personalidad agraviada), las instituciones vinculadas al evento, los grupos particularizados en su referencia, las autoridades y todos los que asistan a la ceremonial de reivindicación y, por supuesto, el pueblo en su conjunto, aunque no se sume materialmente al acta.

Unos incalificables queman una bandera argentina

Criterios a considerar

A mi juicio un acto de desagravio tendrá que ser:

- Empático con la o las personas o el sector social directamente afectado. Esto implica que tenga la posibilidad de contar con el debido espacio en el acto de desagravio, para los organizadores será una forma de acompañar sus duelos. Es lamentable pero muchas veces se propicia un dispositivo reparador y los organizadores omiten la participación a las víctimas directas. Este factor de exclusión no hace más que acentuar el dolor y eventualmente genera resentimientos.

- Proporcional al daño infringido. Tanto la exageración como la minimización tienen sus contraindicaciones.

- Emocionante. Como lo destaqué, las ofensas no se limitan a lo material, su principal impacto radica en el campo de las emociones de la sociedad agredida. Alcanzar el pertinente estado emocional resulta demanda fundamental en toda reparación.

- Solemne. Esta característica no es sinónimo de boato. Las solemnidades formales señalan la importancia de un evento y tiene una función insustituible en la dinámica social. Aún en los espectáculos artísticos y deportivos la solemnidad hace su presencia, más aún resulta connatural.

- Creativo. Más allá que en actos de este tipo deben reiterarse ciertos aspectos rituales inexcusables, siempre será posible adicionar alguna cuota de originalidad, de frescura, con espacio incluso para un rasgo inesperado que conmueva la sensibilidad general, tanto o más que el agravio.

- Oportuno. Es una cualidad difícil de sopesar a priori, mucho dependerá de las circunstancias. En ocasiones la inmediatez puede ser adecuada. En otras cabe dar lugar a cierto grado de templanza, de reflexión. En ciertos contextos, la celeridad temporal podría considerarse una provocación y eventualmente el agresor se motivará para redoblar su accionar con nuevas manifestaciones de su intolerancia y con ello surge el peligro de que los hechos escalen. También puede haber otros condicionantes que impidan ejecutar la reparación en fecha cercana al gesto ofensivo, como por ejemplo la necesidad de cumplir con una cuidadosa reparación material. Lo que sí es claro en la experiencia universal que la pasividad alienta a los abusos.

- Participativo/ pluralista, incluso si el agravio afectó a un grupo social determinado. Estas características son complementarias entre sí, manifiestan la conciencia democrática y con ello el valor de la igualdad material. Sugiero que tanto en la programación como en la ejecución se permita involucrarse a diversos actores sociales bajo el paradigma de que “la ofensa a uno es una ofensa a todos”. Es lógico que las responsabilidades podrán variar, por los que los protagonismos serán diferentes, todo es cuestión de equilibrio.

- Público. Es evidente que toda agresión procura “llegar al público”, impactar el tejido social, caso contrario quedaría en el ámbito de las relaciones interpersonales. En consecuencia, la reivindicación tendrá que ser todo lo pública que sea necesaria. Al respecto advierto cuatro causas:

a) que la genere la sociedad en forma espontánea, con prescindencia de las autoridades, eventualmente estas últimas podrán hacerse y eventualmente se sumarán al evento, aunque esto no es lo habitual pues el gobierno estaría reconociendo implícitamente que ha sido lento en dar respuesta al sentimiento general;

b) tampoco faltará que la iniciativa surja espontáneamente del activismo social en las redes sociales que hoy tienen la suficiente capacidad para lograrlo;

c) más allá de estas primeras formas es factible que el gobierno articule luego alguna ceremonia dotada de las adecuadas formalidades, y

d) finalmente, el desagravio podría disponerlo la propia autoridad, en cuyo caso habrá de dar participación a la comunidad en la mejor forma factible.

Demás está decir que en una realidad ampliada como la que vivimos, la cobertura mediática es fundamental para concretar el carácter que al que me refiero.

- In situ. Las más de las veces la reparación demandará que se concrete en el propio lugar donde ocurrió el hecho gravoso, pero no puede soslayarse que realizarla en otro ámbito podría contribuir a darle mayor repercusión o a magnificar las características del evento. También veo factible que el desagravio consistiera en un acto complejo, donde una parte se concrete en el sitio y otra u otras, en un espacio diferente.

- Pedagógico. Un factor delicado. En ocasiones la personalidad o hecho histórico afectado por el agravio pueden no ser bien conocidos por los participantes, por haberse perdido profundidad social por esto, como todo elemento comunicacional el desagravio que contener las referencias imprescindibles para remediar esta falta de información y en el desarrollo del evento corresponderá que se pongan de resalto. Para ello, puede resultar útil que cuando se invita al acto o se anuncie su realización se acompañe información accesoria a tal efecto y que en el momento de concretarse se distribuya entre los presentes una breve reseña impresa, accesoriamente cabrá incorporar la mención de las víctimas más directas y, porque no, los nombres de las entidades organizadoras o convocantes.

- Motivado. La experiencia me indica que este factor puede ser descuidado por los organizadores. De ser así pueden surgir interpretaciones erróneas sobre el acto reparador o bien el contexto social no entenderá qué está pasando. Explicitar debidamente los motivos del evento es fundamental si resulta espontaneo y, más aún cuando intervengan las autoridades. En este último caso corresponderá que además de los clásicos “comunicados oficiales” y de las “conferencias de prensa” se dicte el pertinente acto administrativo, que usualmente tomará forma de un decreto, una resolución o una declaración, si se trata de un cuerpo colegiado. Además, implicará dejar el adecuado registro administrativo para la memoria colectiva, será la forma de concretar el principio democrático de la publicidad de los actos de gobierno. 

Referencias para la organización de la ceremonia

Además de la cuidadosa selección de la fecha adecuada, de su hora, de las condiciones meteorológicas previsibles, del ámbito donde se desarrollará, de su más amplia publicidad y del equipamiento técnico, señalaré algunos ítems que considero pertinentes:

- Presencia de banderas. Nunca me cansaré de señalar que éstas no son parte del decorado. Desde ya que las banderas nacionales implican la presencia inmaterial de todo el pueblo que acompaña el acto. Por lo demás, las que correspondan a otros estados nacionales, a las provincias (estados subnacionales), ciudades, instituciones y otros conjuntos sociales expresarán sus simbolismos propios, lo que evidenciará el pluralismo y el acompañamiento. Demás está decir que deberán ocupar el lugar preminente que les asigna el Protocolo y que las condiciones de presentación habrán de ser impecables incluyendo en esto el rol que se asigne a sus portadores. Estos elementos hacen a la emotividad del acto.

- Ornamentación ambiental. Puede ser una opción para jerarquizar la ocasión y “crear clima” pero, señalo, se impone implementarla con prudencia, solo debe acompañar y no constituirse en centro de curiosidad o de atracción.

- El guionado. Por sencilla que sea la ceremonia de desagravio debe estar cuidadosamente guionada, una tarea que esencialmente es de conjunto. Ni el más experto ceremonialista admitirá confeccionar el guion en soledad; lógicamente que podrá proponer una estructura esencia, pero la participación de otros actores será fundamental. El guionado se requiere, tanto en las organizaciones gubernamentales como en aquellas que protagonizan los sectores populares. Advierto que la emotividad contenida en un desagravio puede llevar a un apartamiento del guion susceptible de generar excesos que luego se lamentarán. Las palabras y gestos tienen que ser, decididos pero prudentes. Lo propio vale para las glosas, por supuesto.

La presencia de la música

En el acontecer humano la música tiene un protagonismo que muchos olvidan, no debe ocurrir. Puntualizaré algunos ítems:

  • Ejecución del Himno nacional. Cuando la afrenta implique valores propios de la nacionalidad, es propio que los actos de desagravio comiencen con la entonación del himno patrio, su canto asociará a los presentes en la perspectiva de las emociones.
  • Intervención de una banda de música. Contribuirá a realzar la excepcionalidad del evento, sus sones contienen un mensaje visceral innegable. Ellos convocan sentimientos y conmueven el espíritu, desde la perspectiva biológicamente generan endorfinas. En la historia del Ceremonial el protagonismo de las bandas es una constante universal, por esto siempre serán bienvenidas. Por razones de hecho lo usual es que estas bandas pertenezcan a elementos de las fuerzas armadas o de seguridad, pero también pueden corresponder a instituciones civiles y en infinidad de casos esto será lo habitual.
  • En circunstancias más simples se podrá convocar a un clarín (en algunos lugares se lo denomina “trompa”). Los diferentes “toques de silencio” otorgan una peculiar emotividad a los eventos. Los instrumentos de percusión (tambor, caja de guerra, redoblante, bombo) promueven una sensibilidad especial ya que el rítmico golpear o su agitado repiqueteo contribuyen al alineamiento sensible de los presentes. Ciertos particularismos locales pueden aconsejar otro instrumento solista (un pífano, por ejemplo). También veo factible que se trate de un instrumento particular de carácter regional o religioso (un erke o kepa en el ámbito andino, o un shofar judío, si es que acompaña a un texto sagrado, y tantos otros). 

¿Bendiciones?

Es costumbre en muchas culturas el bendecir aquellos lugares o elementos que se sindican como históricos o simbólicos. En la eventualidad que hayan sido agraviados corresponde requerir los servicios del ministro del culto que corresponda para que los vuelva a bendecir y, además, formule una advocación pidiendo a Dios protección para ellos. Lo mismo vale cuando se reemplace el testimonio.

La participación de efectivos castrenses

Es también una constante universal. En algunos estados se descuenta su presencia en un acto de desagravio, es lo lógico y connatural, sin embargo, en otros existen factores que cuestionan este acompañamiento, no entraré en mayores consideraciones sobre esta perspectiva me limitaré a señalar que justifican su intervención. Así, en los sistemas democráticos, tanto las fuerzas armadas como de seguridad  expresan al pueblo y por antonomasia a las autoridades que éste la ha dado, tal es el fundamento liminar que avala la participación de los uniformados en las ceremonias de desagravio, particularmente cuando involucran a personalidades o hechos vinculados con la historia patria. 

Registro de lo actuado

En la era de la comunicación se impone el registro de toda actuación, más aún si involucra a algún estamento con autoridad. Para ello, la tecnología aporta numerosos medios que los organizadores sabrán disponer en lo que sea pertinente.

Esto implicará: documentar todo aquello que evidencie el evento dañoso, también las diversas instancias que demande su reparación, restitución o reemplazo. Obvio que ocurrirá lo propio con la ceremonia de desagravio propiamente dicha y con las repercusiones que implique.

Lamentablemente algunos actos vandálicos pueden repetirse en el futuro más o menos inmediato, ya sea en el mismo sitio o en otro de similares características, por lo que todo antecedente será valioso para procurar su reparación.

Conclusión

Sinceramente solo me queda esperar que estas reflexiones sean de utilidad a mis colegas y quienes consideren justo promover y organizar un acto de desagravio. Renuevo mi disponibilidad para cualquier consulta al respecto y, eventualmente, atenderé las observaciones y aportes que puedan realizarme.