miércoles, 23 de mayo de 2018

El 25 de Mayo y el cuarto símbolo argentino

El 25 de Mayo y nuestro cuarto símbolo nacional

Imagen oficial de la "Bandera Nacional de la Libertad Civil" (Ley Nº 27.134)

Por Miguel Carrillo Bascary

Se avecinaba el segundo aniversario del pronunciamiento de Mayo, cuando la Asamblea Constituyente dispuso que se conmemorara la fecha en todas las ciudades de las Provincias Unidas.

El general Belgrano se encontraba por entonces en Jujuy, liberada pocas semanas antes del poder realista que se había enseñorado de la misma cuando los jujeños emprendieron la gesta que la Historia conoce como “El Éxodo” (23 de agosto de 1812).

La ciudad se encontraba prácticamente destruida, sus calles cruzadas por trincheras; restos pútridos de animales por doquier; muchas casas sin trecho, saqueadas. En suma, la población estaba empobrecida hasta el espanto.

Sin embargo, también allí debía celebrarse la efeméride a despecho de las angustias y como un vital signo de esperanza en un mañana de libertad.

Fue entonces que el Cabildo jujeño se presentó ante el general Belgrano para pedirle un favor, que le cediera la bandera del Ejército para solemnizar la fiesta paseándola por las calles de la población.

Belgrano accedió y comprometió el préstamo, pero al llegar el 25 de Mayo le sumó un emblema con el que quiso distinguir el sacrificado aporte de Jujuy a las victorias de Las Piedras, Tucumán y de Salta; junto al Éxodo, por supuesto. 

Para esto mandó comprar un lienzo enteramente blanco en el que dispuso se pintara el escudo que empleaba la Asamblea y solemne ceremonia lo hizo bendecir y jurar en una solemne ceremonia que se cumplió el día de la efeméride.

En el acta del Cabildo donde se dejó constancia del hecho se lo llamó “Bandera Nacional de la Libertad Civil”, un término que a nuestros oídos suena extraño pero que por entonces era ampliamente conocido, ya que la “libertad civil” equivale al “estado de Derecho”, donde la constitución y las leyes garantizan los derechos de los ciudadanos, más allá del designio de los gobernantes que deben respetarlos.

Desde entonces Jujuy guardó esta bandera con todo celo; primero en el mismo Cabildo, luego en la iglesia matriz, más tarde en la Legislatura y finalmente la depositó en el magnífico salón de su “Casa de Gobierno”, donde desde entonces se presta al homenaje de todos los argentinos.
La histórica reliquia, tal como hoy se la muestra

En 1996 esta enseña fue reconocida como bandera oficial de la provincia de Jujuy.

En el año 2015, se sancionó la Ley Nº 27.134, por la que el país todo la reconoció como “símbolo patrio histórico”; fue el resultado de un complejo proceso de participación democrática generado por la humilde iniciativa del suscripto que tuvo acompañamiento de diversas instituciones y voluntades de variado origen pero con especial compromiso de los jujeños. Como era natural, tocó a los legisladores de la provincia acompañar su paso por las diversas instancias parlamentarias.

Este, es nuestro cuarto símbolo nacional que evidencia la importante contribución de los miles de jujeños que se sacrificaron por la Patria en los albores de nuestra existencia como nación.

Es la bandera de los desconocidos de la Historia; de los derechos humanos; emblema de esa dimensión vital que del “Estado de Derecho”, propio de la república que hoy lleva el nombre de Argentina.

El diseño vectorizado de la Bandera es obra del diseñador Francisco Gregoric, quien desinteresadamente brindó su arte y su técnica para captar fielmente los trazos de la reliquia que, muy afectada por los años, se conserva en la capital de Jujuy. Justo es destacarlo, porque permite que su reproducción se adecuadamente fiel.


Documentos

Ofrecemos a continuación la transcripción de los documentos referidos a aquél histórico 25 de Mayo de 1813 que conforman la partida de nacimiento de la “Bandera Nacional de la Libertad Civil”:

1) Oficio del general Manuel Belgrano al Triunvirato, dando cuenta de la creación de esta Bandera. Fuente: AGN División Nacional. Sección Gobierno, Bandera y Escarapela, 1812 -1818 (X.44 – 8 – 29)

“Excelentísimo Señor:

Acostumbrados estos Pueblos a estandarte, deseó este Cabildo sacar una Bandera, y le franqueé la del Ejército para la víspera y fiesta, y habiendo preparado una blanca en que mandé pintar las Armas de la Soberana Asamblea General Constituyente que usa en su sello [alude al Escudo], después de haberla hecho bendecir, concluido el Tedéum, se le entregué al expresado cuerpo para que la conservara con el honor y el valor que habían manifestado los dignos hijos de esta ciudad, y su jurisdicción, que habían servido en mi compañía en las acciones de 24 de septiembre y 20 de febrero último, espero que sea e la aprobación de V. E. Dios guarde a V. E. muchos años. Jujuy, 26 de mayo de 1813.

[Firma:] Manuel Belgrano”

Minuta anexa:

Jujuy, año 26 / 1813 El general don Manuel Belgrano.

Que acostumbrados aquellos pueblos a estandarte, deseó aquél Cabildo sacar una bandera y le franqueó la del ejército para la víspera y fiesta y habiendo presentado una blanca en que mando pintarlas armas de la soberana Asamblea,  después de haberla hecho bendecir, se la entrego para que la conservara con el honor y valor que habían manifestado los dignos hijos de aquella ciudad en las acciones de 24 de septiembre [batalla de Tucumán] y 20 de febrero [batalla de Salta] espera la aprobación de vuestra excelencia.

Junio 26: acúsese recibo y que siendo la innovación del estandarte una institución constitucional, se ha consultado a la soberana A sobre lo que ha mandado hacer en Jujuy”.

Desde uno de los balcones del Cabildo Belgrano presenta la "Bandera Nacional de la Libertad Civil" al pueblo de Jujuy (Fotomontaje de Joaquín Carrillo)

2) Orden de pago del general Manuel Belgrano al comisario del ejército por la tela para la bandera que obsequió al Cabildo de Jujuy. Fuente: Documentos del Archivo de Tucumán difundidos por Antonio Larrouy  en su colaboración “La primera bandera argentina y la de Jujuy”, publicada en el periódico “El Día”, Nº21, Catamarca; 5 mayo 1912.

“El Comisario del Ejército pagará el importe de seis varas de raso blanco que se ha tomado para la bandera que se manda hacer, a razón de cinco pesos seis reales. Jujuy, y 24 de mayo de 1813. 

[Firma:] Belgrano”.

 “Recibí del señor Comisario del Ejército treinta y cuatro pesos y cuatro reales, importe de las seis varas de raso expresadas arriba, por el señor General en Jefe. Jujuy, mayo 24 de 1813 

[Firma:] Francisco Gabriel del Portal – Son 34 pesos cuatro reales”.

3) Orden de pago firmada por Belgrano y recibos extendidos por Juan Balzera por pintar la Bandera que donó el primero al Cabildo de Jujuy. Fuente: AGN División Nacional. Sección Gobierno, Bandera y Escarapela, 1812 -1818 (X.44 – 8 – 29)

“El Comisario del Ejército entregará doce pesos al pintor Juan Balcera para pintar la bandera nacional. Jujuy, mayo 18 de 1813. [Firma] Belgrano”.

(Al pie puede leerse en el mismo folio:)

“Recibí del señor Comisario la cantidad que expresa, fecha supra. [Firma:] Juan Balceda”.

(Días más tarde se abonó el saldo, conforme a los siguientes términos:)

“El Comisario del Ejército entregará veinticinco pesos al pintor Juan Balzera, por el trabajo impendiado [consistente] en pintar las armas de la soberana Asamblea en la bandera dada por mí al Ayuntamiento de esta ciudad. Jujuy 28 de mayo de 1813. [Firma:] Belgrano”.

“Recibí del señor Comisario la orden que expresa y para su constancia lo firmé en Jujuy a 29 de mayo de 1813. [Firma:] Juan Balzera”.

4) Acta del Cabildo de Jujuy donde se hace constar la recepción de la “Bandera Nacional de la Libertad Civil” – Jujuy, 29 de mayo de 1813. Fuente: transcripción modernizada de su original guardado en el Archivo Histórico de la provincia de Jujuy. Fuente: AGN División Nacional. Sección Gobierno, Bandera y Escarapela, 1812 -1818 (X.44 – 8 – 29)

“En esta Muy Leal y Constante Ciudad de San. Salvador de Jujuy a veintinueve de Mayo de mil ochocientos trece. Los Señores de este ilustre Cabildo hallándose congregados a toque de Campana, en esta su Sala conste, de sus Acuerdos, a saber los Señores Alcaldes Ordinarios, de primo, y de segundo voto, Dr. José Antonio del Portal y Don Torcuato de Sarberri, regidores Don Agustín de Sarberri, Alcalde Mayor Provincial, Don Santiago López, Alférez de la [Patria] Don Francisco Eduardo Velázquez: Fiel Ejecutor, Don José Manuel de Alvarado, defensor de menores y pobres, Don Remigio de Goyechea, Diputados de Propios y Obras Públicas con asistencia del [caballero] Síndico Procurador General, Don Pedro Pablo de Zavaleta, dijeron todos: que para perpetuar la plausible memoria a los buenos hijos de la [Patria] y ciudadanos de este pueblo se asiente en este libro de acuerdos una constancia de la generosidad con que los días 24 y 25 del corriente se digna el Señor General en Jefe del [Ejército Auxiliador] Don Manuel Belgrano ceder y poner en manos de este Ayuntamiento la Bandera Nacional /de nuestra Libertad Civil / [esta frase figura “entre líneas” en el original del acta] y en el dicho día anterior 2 escudos en que en cada uno de ellos se describen los glorioso triunfos de las armas victoriosas del Ejército de la [Patria], en las dos acciones de Tucumán y Salta, uno y otro, con el importantísimo y laudable objeto de que se eternice tal digna memoria e igualmente se ha reconocido tan digno Jefe por un héroe que le bendecirá la posteridad y dando por concluida esta constancia la firmamos por ante nos a falta de Escribano.

[Firman:] José Antonio del Portal, Torcuato de Sarberri, Agustín Sarberri, Santiago López, Franco Eduardo Velázquez, José Manuel de Alvarado, Remigio de Goyechea. Pedro Pablo Zavaleta”.

 Primer folio del acta capitular recibiendo la donación
(Foto: Joaquín Carrillo)

 Segundo folio (Foto: Joaquín Carrillo)

5) Oficio del teniente gobernador de Jujuy, Francisco Pico al Triunvirato; por el que informa sobre los festejos del 25 de Mayo; jura y bendición de la “Bandera Nacional de la Libertad Civil”, en Jujuy –  31 de mayo, 1813. Fuente: AGN División Nacional. Sección Gobierno, Bandera y Escarapela, 1812 -1818 (X.44 – 8 – 29)

“Excelentísimo Supremo Poder Ejecutivo

Para recordar la memoria del día de nuestra feliz regeneración acordó este ilustre Ayuntamiento sacar en el paseo de la tarde del 24 de mayo, olvidando la antigua usanza de pendón, una bandera azul y blanco, como trofeo más análogo a los principios de nuestra libertad y el 25 después de la solemne función que se hizo al Todo Poderoso en la Iglesia Matriz, se bendijo a presencia del pueblo una bandera blanca que el señor General en Jefe ha donado a esta ciudad, en cuyo centro se hallan estampadas las armas de la soberana Asamblea Constituyente. Enarbolada esta, estuvo a la expectación pública todo el día en la galería del cabildo.

Vítores y aclamaciones solo han resonado en este pueblo, en vista de tan majestuoso respetable acto, la alegría y contento se veía renacer en los semblantes de estos beneméritos vecinos recordando en unión el memorable día de nuestra libertad política; tan sencillas demostraciones, han llenado de júbilo mi corazón y contemplo al de Vuestra Excelencia en mayor grado, como tan interesado en desarraigar inveterados males y elevar al colmo las glorias de este suelo.  Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Jujuy y mayo 31 de 1813.

[Firma:] Francisco Pico”.

6) Oficio del Gobierno al capitán general Manuel Belgrano respondiendo al suyo, donde comunicó haber obsequiado una bandera al Cabildo de Jujuy. Fuente: AGN División Nacional. Sección Gobierno, Bandera y Escarapela, 1812 -1818 (X.44 – 8 – 29)

“Quedamos impuestos por la comunicación de vuestra Excelencia de 26 de mayo último de que el Cabildo de Jujuy deseando sacar una bandera en el día del aniversario de la libertad de estas provincias [se refieren al 25 de Mayo] obtuvo de vuestra Excelencia otra bandera con las armas pintadas de la soberana Asamblea, se ha entregado después de haberla hecho bendecir para que la conserve con valor. Mas, como la innovación del estandarte es una institución constitucional, hemos consultado esta ocurrencia a la soberana Asamblea. Junio 25 de 1813.

Al capitán general don Manuel Belgrano”

7) Oficio del Gobierno al teniente de gobernador de Jujuy, de 10 de julio de 1813, respondiendo el suyo. Fuente: AGN División Nacional. Sección Gobierno, Bandera y Escarapela, 1812 -1818 (X.44 – 8 – 29)

“Quedamos impuestos por el oficio de vuestra Señoría de 31 de mayo ´ñultimo de haberse, en lugar del pendón, paseándose en esa ciudad, en celebridad del día grande de nuestra libertad una bandera blanca y azul y bendecido otra que con el escudo de armas de la Asamblea General donó el general don Manuel Belgrano. Buenos Aires, 10 de julio de 1813”.

Al Teniente Gobernador de Jujuy”.

8) Minuta adjunta al oficio del 31 de mayo y al oficio del 10 de julio de 1813 Fuente: AGN Div. Nacional. Sección Gobierno, Bandera y Escarapela, 1812 -1818 (X.44 – 8 – 29)

“Jujuy, mayo 31 de 1813. El Teniendo Gobernador:

Dice que el 24 por la tarde en memoria del día feliz de nuestra regeneración se paseó una bandera azul y blanca en lugar del antiguo pendón y que el 25 se bendijo a presencia del pueblo una bandera blanca que el General en Jefe había donado a aquella ciudad, en cuyo centro se hallan estampadas las armas de la soberana Asamblea, que estuvo a la expectación pública y que fue suma la alegría y satisfacción de aquél pueblo.
Enterado.”

martes, 22 de mayo de 2018

En el alba de la Nación argentina

Rosario en el Cabildo Abierto de 1810

El Cabildo Abierto del 22 de mayo - Oleo de Subercaseaux

Por Miguel Carrillo Bascary

El Cabildo reunido el 22 de mayo de 1810, implicó la deposición del Virrey e inició un breve proceso que desembocó en la formación del primer gobierno patrio, que los argentinos llamamos la “Primera Junta”.

En esas históricas jornada Rosario era un pequeño poblado de poco más de seiscientos habitantes. Pese a su modestia, en las actas capitulares quedó registro de la participación de dos rosarinos, uno de ellos nativo, Vicente Anastasio Echevarría y otro por adopción, el presbítero Pascual Silva Braga. tuvieron un descollante compromiso con la historia local.



Echevarría nació el 22 de enero de 1768 en el seno de una familia de Rosario, cuenta la tradición que su hermana María Catalina fue quién cosió la primera bandera, que se izó el 27 de febrero de 1812. Echevarría se educó en el Colegio San Carlos de Bs. Aires, donde conoció a Belgrano. Se graduó de abogado en la Universidad de Charcas, un logro inusual para la rural población que hoy conocemos con el nombre de Rosario. Ya en 1810 era abogado de la Real Audiencia de Bs. Aires, prestigioso tribunal que poco más tarde pasó a integrar.

En las acciones de armas de la época se registra su digna actuación en las Invasiones Inglesas, pero donde descolló fue como armador de la corbeta Halcón puesta al mando de Hipólito Bouchard, con ella y más tarde con la fragata “La Argentina”, el corsario circunnavegó el mundo atacando buques y posesiones españolas, entre las que se cuenta la toma de Monterrey (hoy ciudad de los Estados Unidos). Muchos otros proyectos y realizaciones destacan a Echevarría como un inquieto emprendedor.

Antepuso su espíritu de servicio a la Patria naciente a sus legítimas expectativas de lucro, por lo que su considerable fortuna quedó muy disminuida. Fue reiteradamente designado como diplomático en representación de los gobiernos patrios. Entre sus misiones se cuenta la encaminada al Paraguay y el haber aceptado la capitulación realista del puerto de Montevideo, su momento de mayor gloria personal; por este motivo se lo representa con las llaves de la fortaleza en sus manos.

Cuando Rosas llegó al poder, Echevarría prefirió retirarse de la vida pública. Murió en Buenos Aires el 20 de agosto de 1857. En 1928 sus restos fueron trasladados en una pequeña urna de mármol que se depositó en un muro de la iglesia Catedral de Rosario. La ocasión fue un acontecimiento popular; hoy lo recuerda una hermosa placa de bronce con forma de una vela latina, que remite a su condición de armador marítimo.

Una escuela y un pasaje con su nombre testimonian su vida en la realidad local, mientras que una reciente biografía, obra del profesor Ernesto Del Gesso actualizó el protagonismo de Echevarría como paradigma del patriótico emprendedor.

La personalidad y acción del presbítero Pascual Silva Braga marcó toda una época en la historia de la hoy ciudad de Rosario y posibilitó el primer reconocimiento que mereció, el de "ilustre y fiel villa".


Silva Braga nació en Santa Fe en 1777. A los 23 años se doctoró en la Universidad de Córdoba y fue ordenado como sacerdote en 1807. Su preparación le valió la importante cátedra de Latin, lo que dice del predicamento que alcanzaba en aquella sociedad sacudida por una inédita efervescencia política.

Tempranamente se destacó por su posición revolucionaria. Participó del Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, donde votó por la separación del Virrey Cisneros y luego por la instalación de la Primera Junta de Gobierno. Clara demostración de su pensamiento patriótico y de su identificación con los intereses populares.

En 1813 fue designado capellán del Regimiento de Artillería de la Patria y el 9 de abril de 1816 fue confirmado como titular del curato rosarino. Durante su ministerio sacerdotal se consustanció con las necesidades de su grey, comprometiéndose plenamente con ella.

Sobre él recayó un protagonismo señalado como primer vocero de un pueblo que pugnaba por manifestarse. En 1823, una histórica reunión popular comisionó a Silva Braga ante la Legislatura provincial para intentar que Rosario fuera reconocida como ciudad, con esto se transformó en el primer representante electo por votación del pueblo de Rosario.

Obtuvo también que se reconociera como patrona a Nuestra Señora del Rosario, cuya imagen se veneraba desde 1773 en la humilde capilla que dio origen al poblado. Durante su ministerio Silva Braga fue maestro en la escuelita aledaña a la parroquia. El extenso período de tiempo que le tocó prestar asistencia espiritual en Rosario fue signado por traumáticas luchas.

Silva Braga falleció en Rosario, el 16 de mayo de 1828, a los 61 años de edad, rodeado del cariño de todos los rosarinos. Hoy lo recuerda el pasaje peatonal que transcurre entre las calles Santa Fe y Córdoba. No se conoce ninguna imagen de su persona.


Nota: La participación de ambos próceres se comprueba en el texto del acta del histórico Cabildo Abierto (https://es.wikisource.org/wiki/Actas_capitulares:_06)

sábado, 12 de mayo de 2018

Promesa a la Bandera de la Libertad Civil y banderas provinciales

Promesa a otras banderas en la República Argentina
  
El actual intendente de La Quiaca, Miguel Tito (uno de los impulsores de la ley Nº27.134) portando la Bandera Nacional de la Libertad Civil y el autor de este post

Por Miguel Carrillo Bascary

¿Corresponde prestar promesa a la “Bandera Nacional de la Libertad Civil”?

En reciente reconocimiento de esta enseña como “símbolo nacional patrio”, concretado por medio de la Ley Nº27.134, votada en forma unánime por el Congreso en el año 2015 plantea numerosas cuestiones de Ceremonial que deberán ser resueltas por una norma general reguladora de todos los emblemas argentinos.

Hasta entonces y tomando en consideración que esta bandera es de uso opcional aportamos algunos criterios que serán de interés para aquellas instituciones que la utilicen.

Lo primero que se debe considerar es que el artículo cuarto de la ley dispone que “puede emplearse en cualquier circunstancia, a condición de que se exhiba siempre en forma conjunta con la Bandera Oficial de la Nación”.

Se trata de una enseña probadamente histórica; creada nada menos que por el general Manuel Belgrano; es de naturaleza nacional (como su nombre lo indica) y es de uso oficial. Su rico simbolismo la caracteriza como representación del “Estado de Derecho” en el que los derechos humanos prevalecen por sobre el ejercicio de la autoridad, la que debe ajustarse a la ley en todo momento.

Como referencia recordamos que fue entregada por Belgrano al pueblo de Jujuy como reconocimiento por la gesta del Éxodo jujeño y por su desempeño durante las batallas de Tucumán y de Salta. Su presentación oficial ocurrió el 25 de mayo de 1813, en la ciudad de San Salvador de Jujuy. Esta reliquia se conserva hoy en la Casa de Gobierno de aquella provincia norteña.

Es válido considerar que, cuando se preste promesa a la Enseña patria, la “Bandera Nacional de la Libertad Civil” debería acompañarla; de esta manera los niños lo harían ante las dos enseñas, aunque en la fórmula ceremonial se haga referencia solo a la primera. Nada obstaría tampoco que en las provincias donde exista amplia libertad al respecto, pueda componerse una fórmula donde se haga mención a los dos símbolos.

Como esta histórica enseña es también la bandera oficial de la provincia de Jujuy, su Legislatura dispuso que el alumnado le preste promesa el día 25 de mayo, en que se recuerda cuando el general Belgrano la entregó a los jujeños, en 1813.

¿Se presta promesa a las banderas provinciales?


Si bien en las provincias del Litoral existen lejanos antecedentes del uso de estos emblemas, su adopción es un fenómeno relativamente reciente. En algunas provincias data de mediados de la década de los 80; en otras es aún más próxima.

Algunas provincias promueven la promesa de fidelidad a su bandera local, para resaltar su historia particular; costumbres y valores tradicionales. Es una facultad propia del federalismo y por esto, cada provincia es autónoma para disponer al respecto.

En consecuencia, la promesa a la bandera provincial puede concretarse en cualquier momento del año, particularmente en alguna efeméride propia de la historia local; ya sea con base a una fórmula establecida o dando completa libertad para que los referentes de cada institución disponga.

Por lo demás, son aplicables los conceptos referidos a las promesas a la Bandera oficial de la Nación. Algo similar ocurrirá para con las enseñas municipales o comunales.

Certificado de la promesa a la bandera provincial de Santiago del Estero

jueves, 3 de mayo de 2018

Antiguas banderas americanas (s. XIX)

Antiguas imágenes de banderas americanas (con libro de regalo incluido)

Una página de la publicación comentada con varias banderas norafricanas

Por Miguel Carrillo Bascary

Durante el siglo XIX algunos editores buscaban prestar un servicio a los viajeros y, por sobre todo, a los navegantes, mediante publicaciones donde se reproducían las banderas que habitualmente podían percibirse en mares y puertos.

Esto se concretaba sin mayor método, por lo que junto con pabellones nacionales se intercalaban banderas de ciudades; protectorados; matrículas, compañías navieras y otros emblemas.

El amigo Francisco Gregoric tuvo la amabilidad de proporcionarme una referencia que me permitió acceder a “Display of the naval flags of all nations” editado en 1820 por Caxton Press y Henry Fisher, en Liverpool (Reino Unido).

La obra consta de un índice y 15 páginas iluminadas a mano a todo color con la reproducción de 237 banderas; algunas sumamente curiosas como la de Waterlad o la del pìrata Rovers.

Allí en su página 37 puede observarse una curiosísima reproducción de lo que para los autores sería el pabellón de Buenos Aires, lo que obviamente corresponde a la Argentina. Su composición es en principio correcta: dos franjas celestes y una blanca en su medio, pero en vez de un Sol pleno en posición central aparece uno en posición de naciente.


En descargo de los editores hay que considerar que Argentina había definido oficialmente su enseña en 1816, aunque es cierto que ya se usaba desde 1812; más tarde, durante el año 1818 se dispuso agregarle un sol en el centro, aunque los navíos mercantes continuaron empleando el paño sin carga alguna por más de cien años.


La reproducción de la bandera de Venezuela que nos brinda la obra analizada resulta ser idéntica a la Argentina, con el agregado de una pica con un pileo o gorro frigio surmontado sobre la imagen del astro.


La enseña de la “República de Haití” también se presenta con inédito formato: en tres franjas horizontales, azul, roja y azul, sin ninguna figura cargada. Mientras que el pabellón correspondiente al “Imperio de Haití” ya nos resulta más familiar, partida en mitades, en rojo y azul.


En una edición posterior, de 1838, que nos facilitó otro amigo, puede verse la siguiente imagen que correspondería a una desconocida nación: Valpavazia; pero no hace falta mucho conocimiento para ver en tan extraña grafía al puerto de Valparaíso; es decir que la enseña en realidad corresponde Chile.

Notas:

La edición de la obra de referencia puede ser íntegramente consultada por los amantes de las banderas gracias a la reproducción del ejemplar preservado en la Universidad de Cornell (E.U.) y al servicio que provee Archive.org, lo cual puede optarse por diversos formatos https://archive.org/details/cu31924030752301 Nosotros consultamos la versión en pdf que puede ser bajada desde: https://ia800207.us.archive.org/2/items/cu31924030752301/cu31924030752301.pdf

Otra publicación similar, es la editada en 1813, cuyo link proporcionamos: http://collections.anmm.gov.au/objects/42276

lunes, 30 de abril de 2018

La promesa a la Bandera argentina/ Parte 4:

Los extranjeros y la promesa a la Bandera


Por Miguel Carrillo Bascary

¿Un extranjero puede prometer la Bandera nacional?

Anticipamos que la respuesta es afirmativa, rotundamente. Hoy, la presencia de niños extranjeros en nuestras escuelas públicas y privadas es una realidad que dista de ser excepcional y no puede marginárselos de un acto de tanta trascendencia como la promesa a la Bandera.

Hay circunstancias históricas que avalan que los foráneos presten no solo una promesa sino hasta un juramento de fidelidad a la Bandera argentina. Muchos extranjeros que participaron de las luchas por nuestra Emancipación, formulaban el pertinente juramento al enrolarse en nuestras Fuerzas Armadas. El principal exponente es el almirante Guillermo Brown, nacido en Irlanda, que comandó repetidas veces la Marina nacional, desempeñándose con marcada heroicidad y que incluso, llegó a gobernar la provincia de Bs. Aires.

 
Guillermo Brown

También hicieron lo propio muchos otros extranjeros que se enrolaron en nuestro Ejército y Marina en las postrimerías del siglo XIX, cuando aún era factible que se incorporaran a sus filas ciudadanos de otros orígenes. Este juramento era condición sine qua non para el enrolamiento. Hay ejemplos múltiples de aquellos que honraron su compromiso hasta con sus vidas.

Las circunstancias en que un alumno extranjero promete fidelidad a nuestra Bandera son múltiples y cada una merece la debida atención. El consejo obvio será que los docentes trabajen con el niño el concepto y las implicancias de la promesa a la Bandera argentina; pero también hay que hacer lo propio con su núcleo familiar. Más aún será pertinente recabar la autorización de sus padres como planteo inicial para abordar la situación.

Es factible que más allá del lugar de su origen la familia tenga un fuerte compromiso con nuestro país por razón de su vida, pero también es previsible que en ella se cultive acendradamente el vínculo con su patria, hasta el punto que la promesa del niño pueda generar, como mínimo, una incomodidad y como máximo, un desajuste importante con potenciales repercusiones para su futuro. Se impone evitar toda situación de desencuentro.

Aportamos una anécdota verídica que bien puede ilustrar lo expuesto. Ocurrió que un niño extranjero hizo la promesa a la Bandera argentina en su escuela y posteriormente sus hermanos lo hicieron objeto de sus pullas llamándolo "argentino"; despectivamente, lo que generó un conflicto interfamiliar de cierta significación.

Una vez definido que un niño extranjero realizará la promesa, habrá que analizar si lo hace por la misma fórmula que sus compañeros o conviene componer una especial. En este último caso habrá que articular muy bien los conceptos y elegir el vocabulario con cuidado para que no incurrir en una eventual antítesis entre su patria de origen y nuestra nacionalidad. En ciertos ámbitos pueden aflorar estereotipos con efectos xenófobos, aislacionistas, chauvinistas o como quiera llamárselos; particularmente en zonas de frontera; es obvio que son inadmisibles.

Como complemento de lo expuesto convendrá realizar acciones propedéuticas para con sus compañeritos, a fin de que entiendan cabalmente lo que implica que un extranjero prometa a la bandera argentina y, eventualmente, que asuman los porqués de la diferenciación en las palabras elegidas.

En la planificación del acto protocolar corresponderá tomar las previsiones adecuadas e incluir alguna glosa en el guion de la ceremonia, de manera que durante la alocución se explique al resto de los presentes el significado del acto.


Una interpretación más formal

También puede interpretarse que cuando un extranjero realiza la promesa a la Bandera nacional no implica renegar de sus vínculos con el país de origen, ni tampoco crea de por sí vínculos afectivos con la Nación argentina sino que expresa el compromiso de acatar su Constitución y sus leyes, cuya generosidad para con los extranjeros está reconocida en el Preámbulo y que se traduce en múltiples formas.


¿Qué hacer si el niño extranjero no “promete la bandera”?

En el imaginario infantil de un niño de diez años, que es la edad acostumbrada en Argentina para protagonizar este ritual cívico, la ceremonia tiene mucho de iniciática. Más aún cuando se concreta en el curso de un viaje hacia algún lugar histórico o se la rodea de un aparato simbólico que distingue a los promesantes (Ej.: uso de vestimenta o atributo especial).

Es indudable que la experiencia genera un “nosotros” en el grupo etario. Si un niño extranjero no “hace la promesa” quedará diferenciado de sus pares, más allá de toda racionalización que pueda hacerse de la situación. Esto demanda un especial esfuerzo de atención de los padres y docentes para con el niño en cuestión e incluso, demandará la colaboración de sus compañeros.

Un procedimiento sería permitir que el niño esté presente en la preparación de las actividades, y participe de la formación durante la ceremonia, junto con sus compañeros, pero instruirlo de no expresar la fórmula de promesa, quedando subsumido en la actitud general. Esta posición tiene la ventaja de no ponerlo en evidencia evitándole el estrés de quedar expuesto ante la comunidad educativa como un "diferente".


¿Un niño argentino puede prometer lealtad a la bandera de otro país?

Si bien no existe una prohibición expresa, un acto de esta naturaleza es todo un contrasentido y no debería practicarse en ningún establecimiento escolar argentino. Una actitud de esta naturaleza puede generar confusión, tanto en el niño como en la comunidad.


En alguna escuela que instituyó esta práctica se intentó justificarla como una pauta de integración entre los niños argentinos y sus compañeros extranjeros; explicando que era una muestra de respeto al símbolo de otra nación.

Cabe entender que, hay numerosísimos actos que pueden promoverse para señalar el respeto que se merecen los símbolos de otros estados, pero no precisamente el de prometer fidelidad a una bandera extraña.

Si se analiza debidamente el contexto, tampoco corresponderá que un niño extranjero que concurra a un establecimiento escolar argentino prometa fidelidad a la bandera de su nación como parte de su escolaridad. En su caso, corresponde que lo haga en el seno de su propia comunidad nacional.

Por similares razones, tampoco es pertinente que los alumnos de establecimientos educativos vinculados con alguna comunidad extranjera formulen promesa a la bandera de ese país.

La promesa a nuestra Bandera no es un acto banal, tampoco puede considerarse un signo de afinidad o de simple protocolo internacional.

Adelantándonos a algunas consideraciones apuntamos que es muy distinto que los argentinos acompañen el canto del himno de otro país ya que este acto no implica compromiso alguno. En todo caso solo es una manifestación de respeto; afinidad y coincidencia en los valores que expresa la composición.