viernes, 6 de marzo de 2026

Volver a las clases: la canción “Aurora”

Así en el alta …

Durante la interpretación

Este Blog se honra en publicar[1] una nota del Dr. Juan pablo Bustos Thames que expone los antecedentes históricos de la obra, el juicio crítico del autor y sus propias vivencias.

Puede decirse que sus conceptos permiten explicar las numerosas incógnitas que despierta la composición. Un conocimiento prescindible para comprender el rol que ocupa en los rituales escolares hasta el punto que se entrelaza íntimamente con los sentires de sucesivas generaciones de argentinitos.

Mucho agradezco al autor por compartir sus reflexiones en este medio. Sin más preámbulos trascribo su colaboración. 

Volver a las clases: la historia de la canción “Aurora

por Juan Pablo Bustos Thames[2]

La traducción de la canción “Aurora” tuvo sus imperfecciones, errores de interpretación, y demás imprecisiones idiomáticas.


Durante esta semana presenciamos el regreso de los chicos a las aulas, ante el reinicio de la actividad lectiva. Quienes, durante nuestro paso por la niñez y la adolescencia, concurrimos al colegio o a la escuela en el turno de mañana, seguramente recordaremos el ritual que cumplíamos todos los días, antes de iniciar la actividad lectiva. El mismo consistía en el riguroso izamiento de la Bandera, mientras entonábamos la “canción patria” "Aurora". Esta misma ceremonia se recrea, nuevamente, a diario, a lo largo de todos los establecimientos educativos de la Patria.

En mi caso puntual, entonar esta canción, en aquel entonces, me resultaba fastidioso, tal vez motivado por el hecho de tener que amanecer tan temprano, sumado al desgano propio del estudiante, de comenzar la jornada lectiva, y a la rutina que simbolizaba el izamiento de la Bandera, mientras cantábamos esa “canción”, que nunca llegamos acabadamente a entender en su letra, y tal vez en su espíritu; pero que había que entonar igual… Pues así eran las normas del colegio…

Izamiento en la histórica escuela "Gral. Belgrano"
San Miguel de Tucumán

Debo admitir que – estimo por los motivos expuestos -, hasta había llegado a tomarle cierta antipatía a Aurora, y que la misma no me inspiraba demasiado ni tampoco me inflamaba de sentimiento Patrio. Después, concluidos los estudios secundarios, y con ellos la pesada carga matutina; vi como una especie de alivio librarme de ese ‘tormento’; y me alejé (pensaba que definitivamente) de “Aurora”.

Mi reencuentro con “Aurora” tuvo lugar bastantes años después, en ocasión de asistir a escuchar a Darío Volonté[3], un reconocido joven tenor argentino, y veterano de Malvinas. No sin cierta sorpresa advertí que, en el programa figuraba “Aurora” como cierre de la actuación del magnífico tenor.

Al principio acepté con resignación y cierta perplejidad su inclusión en el programa, y me relajé, intentando disfrutar del espectáculo. Cuando llegó el turno de entonar “Aurora”; no sé muy bien si se trató del fervor con el cual la entonó Darío, en homenaje de sus camaradas de Malvinas, o las reminiscencias de mis años estudiantiles, o el sentimiento patrio que los años transcurridos habían hecho surgir en mí; pero la cuestión es que su interpretación impactó fuerte en mi espíritu, y hasta admito que me llegó a emocionar.

Sin temor a equivocarme, creo que Darío Volonté significó mi reconciliación definitiva, hasta el día de hoy, con “Aurora”, la “canción” que, hasta ese momento, muchos pensábamos que había sido especialmente compuesta para acompañar el izamiento de la Enseña Patria.

Fue con bastante posterioridad que conocí que, en realidad, Aurora” no se trataba únicamente de una simple “canción”; sino que era el nombre de una “ópera”, que en ocasión del “Centenario”, el Gobierno Nacional había encomendado su composición, en el marco de los festejos que se iban a celebrar en 1910.

Nuestro compatriota Héctor Panizza (1875-1967) estuvo a cargo de componer la música de “Aurora”. Panizza era un prestigioso compositor que había estudiado en Milán y dirigió orquestas en la “Scala” de esa ciudad, junto con Toscanini, en el Liceo, de Barcelona, o la Ópera Cómica de París, entre otros coliseos de nivel internacional.

Héctor Panizza

El libreto (la letra) de la ópera estuvo a cargo del italiano Luigi Illica[4], que era muy famoso, ya que había sido también el autor de los textos de la mayoría de las óperas de Puccini, como lo fueron: Tosca, Madame Butterfly y La Bohème. La conclusión inmediata y paradójica de ello fue que la “ópera patria” argentina fue compuesta para ser cantada TOTALMENTE en italiano.

Como vemos, se trató de un equipo de lujo y cumplieron acabadamente su cometido. La ópera se estrenó en el Teatro Colón, de Buenos Aires, el 5 de Setiembre de 1908 y la orquesta fue dirigida por el propio maestro Héctor Panizza. En su estreno, tuvo un éxito abrumador; siendo ovacionados sus autores por el público concurrente, y obteniendo una excelente crítica en los medios de la época[5]. 

El aria principal de la ópera se conocía originariamente como “Alta en el Cielo; y tuvo un éxito tan rotundo, que los intérpretes la repetían al concluir cada actuación, a pedido del público. Esa aria, con el tiempo se transformó en la “Canción a la Bandera”, primero, y en Aurora”, después, sustrayéndole definitivamente el nombre de la ópera, a la cual pertenecía.

La ópera “Aurora” trata sobre una heroína del mismo nombre y además, simboliza el amanecer de una nueva nación; toda vez que la acción se sitúa durante Mayo de 1810, pero no en Buenos Aires, donde había tenido lugar la Revolución; sino, curiosamente en Córdoba.

En la escena se mezclan episodios épicos de lucha entre los partidarios de la Revolución y los leales al Rey Fernando VII, con un romance de fondo, en el que están involucrados: el héroe de la pieza, el patriota “Mariano”, enamorado de “Aurora”; y el padre de ésta, que encabeza el apego al orden colonial español.

En la ópera aparecen mencionados Martín Miguel de Güemes y Santiago de Liniers; que, si bien son personajes históricos, Güemes no se encontraba en Córdoba cuando tuvo lugar la Revolución de Mayo; y a Liniers se le otorga un papel marginal; cuando todos sabemos que fue uno de los principales promotores de la contrarrevolución en Córdoba.

Otra inconsistencia histórica que tiene la obra es que desata la actuación de los revolucionarios en Córdoba el mismo 25 de Mayo de 1810, en consonancia con el movimiento que se gestaba ese día en la Capital del hasta entonces Virreinato. Sin embargo, se sabe que, en realidad, la noticia de los Sucesos de Mayo llegó a Córdoba varios días después. También se sabe que no hubo, en esa época, secuelas favorables a la Revolución en la ciudad mediterránea, por el accionar realista a cargo de Liniers y el entonces gobernador español Gutiérrez de la Concha; ambos luego fusilados por órdenes de la Primera Junta.

Sin embargo, existe un error histórico más importante. La famosa canción “Aurora”, es entonada por un tenor que interpreta a Mariano, al final del segundo acto, el cual descubre en la imagen de un águila que sobrevuela en lo alto, con ambas alas azules, una clara semejanza con la Bandera Argentina; e inspirado en su ánimo guerrero, para defender los principios de la Revolución, evoca tal símil en su canto.

Ahora bien; todos sabemos que la Bandera Argentina fue creada recién en febrero de 1812; y que durante mayo de 1810 no existían ni atisbos de la misma; y mucho menos en Córdoba.

Fue tal el éxito de esta canción que la misma, con el tiempo, terminó independizándose del resto de la ópera a la cual pertenecía; y cobró vida y espíritu propio.

Durante 1943 el Gobierno Nacional encomendó a Josué Quesada y Ángel Petitta traducir la ópera al castellano, pues hasta ese momento, únicamente se interpretaba en italiano. La versión definitiva en español se estrenó el 9 de julio de 1945, en presencia del entonces presidente de la Nación, Gral. Edelmiro Farrel, junto a su vice-presidente, el entonces Coronel Juan Domingo Perón. El éxito de la misma fue tan grande que, al poco tiempo, por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional, se consagró a la canción “Aurora” como obligatoria para todos los argentinos en edad escolar.

La traducción de la canción “Aurora” tuvo sus imperfecciones, errores de interpretación, y demás imprecisiones idiomáticas. De allí que muchos no entendiéramos muy bien el sentido de la canción. Por ejemplo:

Aurora irradial”: se tradujo mal del italiano “aureola irradiale”. El original aludía a la “aureola” que forman los rayos del sol al amanecer; similar a la “aureola” con la que se representa a los santos. Quería decir que esa aureola, irradiada por el sol, iluminaba al águila guerrera. En su traducción al castellano, se sustituyó “aureola” por “aurora”.

Punta de Flecha, el áureo rostro imita”: Se tomó del original en italiano que reza: “il rostro d’or punta de freccia appare”. En realidad, “rostro” significa “pico” en italiano; y se tradujo sin tomar en cuenta tal diferencia. Lo que en realidad este verso quiere decir es que el pico del águila, iluminado, se asemeja a la punta de una flecha, como alegoría del extremo metálico del asta que corona a nuestra Bandera.

Moharra usada a comienzos del siglo XX,
evidencia claramente la forma de pico a la que se alude

Y forma estela al purpurado cuello”: se ha tomado de la versión italiana: porpora il teso collo e forma stello”, que alude a los rayos del sol que enrojecen el tenso y alargado cuello (del águila) y forman el tallo del asta de la Bandera. Stelo”, en italiano no es “estela”, sino “tallo”, como bien lo ha señalado el escritor Juan Sasturain[6].

La ópera en sí culmina cuando “Mariano”, el héroe patriota cordobés, es apresado y llevado ante “Don Ignacio”, padre de “Aurora”, y líder contrarrevolucionario en Córdoba. “Aurora” lo reconoce y se angustia gravemente. Un consejo de guerra condena a muerte a “Mariano” por traición al Rey.

La noche antes de la ejecución, “Aurora” visita a “Mariano”, en su celda y ambos se confiesan sus sentimientos de amor, lamentando su desdichado y fatal destino.

De imprevisto, los amantes consiguen escapar. Sin embargo, los centinelas los sorprenden y disparan. “Aurora” cae herida de muerte. Por los disparos, acuden don Ignacio y varios oficiales. La heroína, moribunda, yace en el suelo y alcanza a divisar el alba que va iluminando el día que nace. Al ver elevarse el Sol radiante, simbolizando la libertad, “Aurora” exclama: “Mirad, es la Aurora. Dios la escribe en el cielo con el sol y en la tierra con su sangre”, y expira en brazos de “Mariano”.


[1] Originalmente se difundió en el medio Derecha  Diario:https://derechadiario.com.ar/opinion/volver-clases-historia-cancion-aurora

[2] Referencias sobre el autor en: https://www.linkedin.com/in/juan-pablo-bustos-thames-a0554466/ Destaca su protagonismo en el programa de TV Contame una Historia, sus numerosos libros históricos y su amplia actividad como divulgador histórico.

[3] Nació en Bs. Aires en 1963. Es un tenor lírico de nivel internacional. Ha cantado en los principales ambientes del mundo. En su juventud era maquinista naval en el crucero A.R.A. Gral. Belgrano hundido por un submarino británico durante la Guerra de las Malvinas (1982).

[4] Nacido en cercanías de Piacenza, Emilia-Romaña, en 1857 y fallecido en Colombarone, Italia, en 1919. Famosísimo libretista al quien se deben óperas que figuran en los mejores repertorios.

[5] Se estrenó el 5 de septiembre de 1908, bajo la batuta del autor, con un elenco encabezado por la soprano María Farnetti, el tenor Amadeo Bassi y el barítono Titta Ruffo.

[6] Nació en González Chaves, provincia de Bs. Aires en 1945. Escritor, periodista, guionista de historietas y conductor de TV, en el 2020 fue nombrado director de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno que ejerció hasta el 2023.

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