lunes, 2 de febrero de 2026

Bandera Hispano-americana, el fin de un símbolo

Sorprendentes semejanzas

El vexilo ya analizado y el que ahora se muestra

Por Miguel Carrillo Bascary

Noticia

Hace unas semanas que mi nota “De Moldavia a Honduras. George Ypsilantis, vexilógrafo y heraldista[1]” trajo al presente la olvidada propuesta de bandera destinada a representar a la Unión Panamericana, organismo que antecedió a la actual OEA /OAS, por lo que aconsejo leerla previamente para obtener un mayor provecho de la presente. Hoy complemento la información con nuevas referencias que nos señalan el triste fin que tuvo el símbolo.

Refuncionalización

En su momento no me fue factible aportar datos que permitieran apreciar la difusión que pudieron alcanzar estos símbolos, pero es evidente que su creador, Georges Ypsilantis, debió mantener contactos con la comunidad académica de aquella época, lo que favoreció su divulgación.

Recientemente tomé conocimiento de las imágenes que acá comparto, las que implican que se refuncionalizó el símbolo. La casa de Antigüedades A. Méndez[2], de la ciudad de Bahía Blanca, Argentina, las publicó hace unos meses en el portal "Mercado Pago".

Nuevamente es de lametear la poca información disponible, pero esta sola presentación cobra relevancia si se relaciona con la propuesta original de Ypsilantis.

La denominación con la que se presentó fue “Bandera de la Hispanidad” o quizás con mejor propiedad “de la Nación Hispanoamericana” o “de los Pueblos Hispanoamericanos”. Las semejanzas entre ambos vexilos son evidentes. La que hoy vemos es una versión posterior , incorpora mayor cantidad de elementos simbólicos, con lo que gana en personalidad.

Es factible suponer que, cuando su creador verificó que la propuesta original no alcanzó su objetivo,, reelaboró sus elementos conceptuales transmutando el significado de varios.

Evidentemente que es una pieza especialmente preparada para ceremonias hasta el punto que se tuvo la prevención de dotarla con un asta y base, de manera que sirviera como bandera de sitio, quizás para presentarla con toda dedicación en eventos académicos. Hasta cuenta con un galón dorado, que la termina y realza.

Esta evidencia permite suponer que el símbolo inspiró un movimiento académico por la unidad hispano-americana que tuvo cierto eco en diversas naciones. Por lo menos en Nicaragua, Ecuador y Argentina.

Su materialidad parece haber sido la seda, todo el perímetro está guarnicionado con un galón dorado, lo que la enriquece y, al mismo tiempo, protege al vexilo de desgarros. El blasón que carga en su centro está bordado en hilo dorado, pero su decoración fue pintada en vivos colores. Con las banderas que lo rodean ocurre lo propio, se delinearon con un bordado y se iluminaron sus caracteres a mano, aunque en forma rudimentaria.

Las banderas circundantes guardan una precedencia ordenada según los nombres de los estados: Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, Guatemala, Honduras, México Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, Rep. Dominicana, (El) Salvador, Uruguay y Venezuela. Con sorpresa no se encuentra la enseña de España, más allá de la denominación que tuvo el vexilo. Es de notar la alteración de la posición de la enseña salvadoreña. La disposición se realizó de tal manera que todos los vexilos se orientan hacia el centro del paño.

En el cantón inferior del vuelo se observa un escudo referenciado con el “Instituto Hispano América” de la Universidad de Guayaquil (Ecuador), lo que hace pensar que lució en esta casa[3]. Está delineado en tinta negra, esto indicaría que se colocó luego de confeccionarse la enseña. Queda en claro que no forma parte de la carga simbólica del vexilo, sino que solo es un signo de referencia.

Comparando

Es de interés contrastar los blasones, lo que permitirá apreciar sus semejanzas y apuntar diferencias. Lo primero que destaca es la supresión de las más evidentes referencias a los Estados Unidos (la disposición de colores, las estrellas y las fronteras representadas en el mapa que carga), aunque subsiste el águila, que de alguna manera lo patentiza. Veamos las imágenes y verifiquemos:

Elemento

Bandera de la Unión Panamericana

Bandera de Hispanoamérica o de la Nación Hispanoamericana

Campo

Polícromo

Plata, con picos de ondas en celeste

Carga central

Estrellas, arco iris, perfil del continente donde no se visualizan las Antillas (en oro, sobre azur)

Solo la porción de Latinoamérica, no se visualizan las Antillas (en oro sobre plata)

Bordura

Plata

Oro

Leyenda

POPULIS UNUM OMNIA VINCET POPULIS, en latín, de gules

EL ESPÍRITU POR MI RAZA HABLARÁ, en español, de oro

Soportes

Cóndor - Águila[4] (al natural), pasmados

 

Cóndor (Ala: azur, castaño, naranja (leonado), oro, azur) - Águila (ala: carnación, azur, sinople, castaño), alas desplegadas

Timbre

Un píleo sobre una pica

Divisa: “PUEBLOS HERMANOS FORMAMOS UNA SOLA NACION”, de sable

Adorno- Trofeo

Dos gajos de nopal

Cinco volcanes, una porción de mar y una playa con palmeras

Dos gajos de nopal

Cinco picos montañosos  en celeste, nevados

Lemnisco

Gules, azur y plata

No posee

Nota 1- Han desaparecido dos símbolos que usualmente se identifican con la hermenéutica de la masonería, aunque esta calificación puede3 ser discutida; son el arcoíris y el píleo. 

Nota 2 - En el mapa del segundo modelo México no está representado, también hay un vacío en el espacio que correspondería a Panamá, pero las banderas de ambos estados constan en la corona de vexilos. Esto plantea una evidente incoherencia del heraldista que diseñó el blasón. 

Nota 3 - más allá de lo evidente se carecen de datos que orienten fehacientemente sobre el significado de las figuras y su coloración, pero su correspondencia con el modelo propuesto para la Unión Panamericana aporta algunas referencias. Lo más extraño a nuestros ojos es la coloración de las alas del ser bicéfalo.

Estado de la pieza: a la fecha del relevamiento fotográfico era satisfactorio, considerando que aparentaba unos 70 u 80 años desde su confección. No se observan marcas de dobleces en el textil, lo que casi con seguridad indicaría que se guardó adecuadamente extendida o enastada, en cuyo caso quizás se preservó dentro de alguna vitrina, ya que no muestra depósito de polvo en el cantón superior.

El triste final

Cuando me preparaba a finalizar esta presentación recibí la gentil respuesta a la solicitud de mayor información que había realizado a la casa de antigüedades que había ofertado esta segunda bandera.

Se me explicó que adquirieron la pieza hace muchos años y que tanto el vexilo como la documentación respectiva se perdieron durante la catastrófica inundación que experimentó la ciudad de bahía Blanca en marzo del año 2025. Cumplo en consignarlo, no sin agradecer la comunicación pertinente. 

Me permito destacar que la secuencia fotográfica contenida en la oferta de venta resultó capital para el análisis vexilo-heráldico de la pieza. Esto demuestra la importancia del relevamiento en imágenes de todo testimonio del pasado. Eventualmente su valor histórico o su carencia resultarán objeto de juicios que pueden variar con el tiempo, pero lo importante es prever la contingencia de su pérdida o daño. De esta manera se podrá preservar el objeto material, aunque sea en base a sus imágenes, lo que de por sí es de fundamental interés para las investigaciones posteriores.

Penosamente sabemos que la cultura del consumo en la que vivimos es poco propensa a la conservación, pero eventos como los que acá se relatan  ejemplifican la necesidad de tomar conciencia de la responsabilidad que implica la preservación. 

Concluyendo

-  Es evidente la mutación de la creación de Ypsilantis desde su origen como emblema de la “Unión Panamericana” (entidad internacional-administrativa), en el vexilo que acá se presenta, que es de naturaleza cultural.

-  Infelizmente, la falta de información no permitió avanzar en las circunstancias en que se elaboró.

-  A varias décadas de su creación estos símbolos se nos presentan como un anhelo de unión con forma de banderas y escudos.



[3] Al parecer esta entidad académica ha desaparecido, ya que no se encuentran referencias en Internet, lo que impide verificar adecuadamente su entidad y actividad

[4] El ser alado bicéfalo que soporta el blasón constituye una síntesis entre las aves características de América: el cóndor, alusivo a los Andes, y el águila, que representaría a las Rocallosas, de Norteamérica. Es imposible no relacionar este elemento mítico con el águila bicéfala del Imperio Bizantino, expresión de biculturalismo que, con los años, se consolidó en el imaginario heráldico y se consolidó en la representación del Sacro Imperio Romano Germánico y el imperio ruso, entre otras manifestaciones.