martes, 22 de agosto de 2017

La Bandera de la  Libertad Civil desfiló en la primera Marcha Evocativa



Imagen de la primera Marcha Evocativa (1957), donde se ve la réplica de la bandera legada por Belgrano.


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periódico digital "El Libertario" (Jujuy) en fecha 25 de agosto del 2015.

"Una réplica de la Bandera de la Libertad Civil desfiló en la carreta insignia de la primera "Marcha Evocativa", que tuvo lugar el 22 de agosto de 1957
.
El doctor Mario Iturbe, presidente de la "Federación Gaucha", institución que tuvo la iniciativa de realizar la recreación histórica del Éxodo de 1812, recuerda en unas memorias sobre cómo nació la "Marcha Evocativa" que la réplica de la bandera fue realizada por la profesora de Artes, Berta Garnier, quien la pintó sobre un paño blanco.

La réplica desfiló en la carreta insignia de la marcha, que era tirada por dos bueyes.

Aunque la "Bandera de la Libertad Civil" no había sido aún creada por el general Manuel Belgrano en 1812, los organizadores de la Marcha consideraron que no podía faltar en la evocación del Éxodo, con lo que ponían de manifiesto la íntima relación que existió entre la emigración de los jujeños y la creación y entrega de la enseña por el general Manuel Belgrano, en 1813, cuando los expatriados pudieron regresar al terruño, tras salvarse la Revolución en los campos de Tucumán y Salta.

El doctor Iturbe [Mataco, para los amigos] recuerda que la primera marcha partió al atardecer del 22 de agosto de 1957 desde la punta del Parque "San Martín" y llegó hasta la plaza "Belgrano", donde se habían apagado algunas lámparas del alumbrado público para una mejor ambientación, que se completó con fuegos en las calles que no eran otra cosa que tachos con querosene que se encendieron al paso de hombres, mujeres y niños.

En predios del Colegio Nacional, se habían levantado ranchos que fueron quemados “para poder dar más color a la pintura que se estaba creando”, agrega el doctor Iturbe.

La colaboración y asesoramiento del padre Germán Mallagray – señala - fue muy importante para los organizadores de la primera "Marcha Evocativa". El sacerdote se ocupó de que las campanas de la Iglesia Catedral acompañaran a la marcha doliente con sus estremecedores repiques y prestó la sotana y la Biblia para Hugo Wilde, quien encarnó al canónigo Gorriti.

En las memorias de la "Marcha Evocativa", Iturbe destacó la labor de numerosas personas e instituciones que hicieron posible montar una recreación compleja que comprometió la participación no sólo de numerosas personas, grandes y chicos, sino también de caballos, mulas, bueyes, ovejas y otros animales domésticos que le dieron gran realismo a la evocación".


Seguidamente reproducimos un fragmento de la nota "Orígenes de las marchas evocativas del Éxodo" de la Webb del "Colegio de Profesores de Historia de Jujuy" (24 de agosto de 2014) http://coprohisjujuy.blogspot.com.ar/2014/08/origenes-de-las-marchas-evocativas-del.html: 

En 1955 uno de los socios fundadores don Enrique Walter López Salgado recibió la sugerencia de su madre, doña Emerita Salgado, de realizar una marcha evocativa en homenaje al Éxodo Jujeño. Junto a otros socios como don Mario "Mataco" César Iturbe, don Abel "Chiquito" Aguiar y don Misael Soria, se realizaron reuniones,, invitaciones y gestiones para llevar a cabo esta idea.

El 22 de agosto de 1955, en las playas de Río Chico, o Xibi- Xibi se dramatizó la quema de la ciudad arrasada y el canchón de Vialidad de la Provincia de Jujuy, fue el sitio elegido para iniciar la marcha. Allí se congregaron, en su mayoría, los socios de la “Federación Gaucha Jujeña”, sus familiares y amigos. Mujeres y hombres de todas las edades, vestidos con atuendos de época, iniciaron el éxodo en carretas tiradas por bueyes, en caballos y a pie; llevando hatos, enseres y animales. Durante la presidencia de Iturbe en 1957, se realizó una reunión con miembros de la comisión directiva en la Municipalidad, convocada por el entonces intendente Horacio Calvó con la finalidad de obtener apoyo oficial para la realización.

Se logró conseguir todos los elementos con la colaboración de otras agrupaciones gauchas, como la de San Antonio, y con el apoyo de los miembros de la comisión directiva y de los asociados. 

Monseñor Germán Mallagray asesoró sobre aspectos históricos y monseñor José Gottau prestó los hábitos para representar al canónigo Gorriti. Autoridades de la guarnición militar de Jujuy y de la Policía de la provincia facilitaron los enseres y elementos para la representación de las tropas. La familia Agostini y otros asociados como la familia Burgos Carenzo, Javier Cazón y Julio Carlos Burgos pusieron a disposición carruajes, bueyes, mulas y caballos. Don Arturo Burgos llevo en una carreta a la Virgen que luego acompañaría a todas las marchas.

Algunos carros fueron transformados en carretas en las márgenes del Xibi-Xibi, allí se mojaron los cueros y las cañas, que habían sido provistas por “La Mendieta”. Los dueños, de los bueyes pusieron como condición para prestar los mismos que fueran manejados por sus boyeros. Como anécdota se puede mencionar que un grupo de asociados consiguieron convencer a un grupo de burreros que llegaban del Norte con sal y pellones de ovejas y llama para permutarlos por harina y maíz, que acampaban en las playas del río Grande, que se uniesen a la marcha.

Se incorporó a la evocación, una réplica de la “Bandera de Nuestra Libertad Civil” - que aún conserva la institución- cuya confección fue realizada por la señorita Garnier, profesora de pintura, que fue colocada en la carreta insignia. La marcha se realizó bajo una total oscuridad, llevando como única iluminación en las carretas faroles con velas

El 22 de agosto de 1957, desde los terrenos ubicados sobre avenida España y acceso a Ciudad de Nieva, partió la caravana bajando por España, Alvear hasta Senador Perez y luego por San Martín, pasando frente a la Intendencia Municipal, en donde el intendente s ofreció un brindis. Posteriormente continuaron su recorrido hasta “Casa de Gobierno”, donde depositaron una ofrenda floral en el “Salón de la Bandera” y luego prosiguieron la marcha hasta completar dos vueltas a la plaza, para desconcentrarse luego en el canchón de la Policía. Durante la marcha por la plaza las campanas de la Catedral repicaban, accionadas por el sacristán Marcial.

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